Un Padre Ashikabi

Capitulo 5: Familia.

Minato y Benitsubasa caminaban uno junto al otro tomados cariñosamente de las manos, ninguno se hablaba, tampoco se miraban entre sí, solo continuaban su camino sin detenerse.

Aun sin decirse nada, los dos ingresaron a un hotel, justo a la salida otra pareja iba saliendo de forma algo descuidada chocando la mujer con Benitsubasa y siguiendo como si nada y sin pedir perdón.

Molesta con su actitud irrespetuosa, Benitsubasa giro la cabeza para ver a la mujer a quien no alcanzo a distinguir el rostro e hizo ademan de irse tras ella lo cual hubiese hecho de no ser porque seguía tomada de la mano con su Ashikabi quien la arrastro al interior sin darle tiempo a segundos pensamientos.

Pasando por la recepción en donde no había absolutamente nadie, Minato la llevo a través de un pasillo vacio y luego a una habitación que se abrió con solo apoyar sus dedos sobre la puerta.

Y allí, en medio de un ambiente cálido y poco alumbrado yacía una cama matrimonial preparada para los dos.

Sorprendiéndola, Minato la cargo entre sus brazos al estilo novia y la llevo hasta la cama para la gran vergüenza y enorme ansiedad de la pelirrosa.

``Si esto es un sueño, que nadie me despierte´´.

Con gran gentileza, el Ashikabi deposito el pequeño cuerpo de la Sekirei y siempre en silencio se apodero de sus labios en un suave y cariñoso beso que hizo ver las estrellas a la chica.

Acto seguido, Minato se acomodo encima de ella y procedió a deslizar sus manos sobre la ropa que cubría el cuerpo de su compañera hasta que estas llegaron a sus pechos acaparándolos con sus palmas extendidas.

La chica dio un leve gemido de gusto en el contacto al tiempo que se preguntaba si a su Ashikabi le gustarían sus pechos.

-... pequeños...-

-... ¿eh?...-

-Son... demasiado pequeños... - En un pequeño susurro la voz del pelinegro se dejo escuchar por primera vez en la noche- mejor dicho... ¡totalmente planos!... ¡una tabla de planchar!... ¡una autopista de aterrizaje!... ¡no hay absolutamente nadaaaaaa!

-¡Gah!, ¡Gah!, ¡Gah!...- Con cada definición que salía de los labios desilusionados de su Ashikabi, la Sekirei sentía como si su cuerpo, y en especial su frágil corazón fuese atravesado por mil espadas envenenadas - Mi... Minato...- Balbuceaba la chica casi al borde de las lagrimas, cierto era que se sabía de pechos no muy grandes pero que fuese precisamente su Ashikabi quien se lo dijese le desgarraba el alma- ¿po... ¿por qué?...

-¿Por qué?, ¿aun no lo entiendes?- De repente, como si un reflector se hubiese encendido, una luz ilumino la figura del chico que se puso de pie abrazando los cuerpos de dos mujeres aparecidas de la nada y que, según pudo notar la pelirrosa, amabas estaban extraordinariamente bien dotadas- Benitsubasa... a mi... a mí me gustan los pechos grandes y tu... ¡TIENES PECHOS DEMASIADO PEQUEÑOS!...

-Noooooooooooooooooooo...- Desesperada, la Sekirei alargo su brazo en un intento de retener a su Ashikabi solo para caer al suelo y ver entre lágrimas como el pelinegro se alejaba riéndose con las otras mujeres- Minato... no me dejes Minato... ¡mis pechos no son tan pequeñoooooooos!...

En ese momento, Benitsubasa abrió sus ojos de golpe encontrándose acostada en una cama y con el brazo extendido hacia el techo de la desconocida habitación.

-No, no, no, en realidad tus pechos si son pequeños- Murmuro una voz haciendo que la pelirrosa girara el cuello para ver un par de espeluznantes ojos detrás de unas gafas que brillaban con malicia y perversión y dos manos que se acercaban a su cuerpo sin dejar de tantear el aire como si estuviesen agarrando algo- pero igual servirán ku ku ku...

¿Eh?, ¿cómo se le llamaba a ese tipo de situaciones?... ¿una pesadilla dentro de otra pesadilla?.

3...

2...

1...

-¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH H!...-

MSEAdNsHys10S

-Nya, ¿no es acaso la cosita más linda que hayas visto?- Preguntaba Kazehana al tiempo que sostenía a Kyotaro por encima de su cabeza y le hacia caras graciosas que hacían reír al niño- mmmu~chu, mmmu~chu... ¡kya!, ¡es tan lindo!...

-No te encariñes con el Kazehana- Le recomendó Miya- recuerda que el pequeño tiene madre.

La pelivioleta bajo al bebe sentándolo en su regazo antes de dirigirse a la casera.

-Esa chica no es su verdadera madre ya que...-

-Lo sé- La interrumpió Miya- esa chica es una Sekirei.

-Y como bien sabrás y a diferencia de las primeras cinco el resto no tiene suficiente edad ni tiempo de interactuar con los humanos como para haber podido reproducirse-

-En todo caso la pregunta seria ¿cómo es que esa niña tenía al bebe con ella?- Inquirió la casera- lo único que se me ocurre es que el Ashikabi de la chica sea el padre del niño.

-Hmm, ¿un padre Ashikabi eh?- Se intereso la mujer que sostenía al bebe- me pregunto como será... siento un poco de curiosidad...

Al escuchar eso, Miya le dio una mirada de advertencia provocándole un fuerte escalofrió.

-No... No pienses mal Miya- Se apresuro a decir la pelivioleta riéndose con nerviosismo el cual intento ocultar levantando nuevamente a Kyotaro a la altura de su rostro y hablarle a la otra detrás del cuerpo pequeño- no es como si fuera a sacarle el padre a la chica... es decir, no tengo interés en esas cosas... al menos que reaccione a el claro esta ja ja... ¡aunque es imposible que eso suceda!- Agrego de forma atropellada al ver empeorar la cara endemoniada de Miya.

-En todo caso, trata de no crear dificultades Kazehana.

-Si~...-

Antes de que pudieran continuar se escucho el ruido de la puerta principal abriéndose y pocos segundos después aparecían a la vista Homura y Akitsu.

-¡Homura-chan!, ¡Akitsu-chan!- Las saludo Kazehana usando el pequeño bracito del bebe dejando congeladas en el sitio a ambas chicas ante semejante cuadro.

-Ka... ¿Kazehana!?- Inquirió la peligris estupefacta- ¿Qué dem… ¿y… ¿y ese bebe… que?...

-¿No es la cosita más linda que hayan visto?- Repitió la pelivioleta acercándoles al pequeño a ambas.

Las guardianas Sekireis observaron en silencio al bebe, su pequeño tamaño, su mata de cabello negro, sus ojos azules, sus mejillas regordetas y sonrosadas… todo lo que inspiraba una gran ternura en quien sea lo mirase fijamente por más de 2 segundos.

-Ci… ciertamente… es… es muy lindo…- Balbuceo Homura conteniendo apenas el repentino impulso de tomar entre sus brazos al niño y comenzar a hacer exactamente lo mismo que Kazehana antes de que ellas llegasen- pe… ¡pero ahora no es el momento!- reaccionando apenas, la chica sacudió con fuerza su cabeza para alejar esos pensamientos peligrosos.

Detrás de la peligris, Akitsu no dijo nada manteniéndose tan impasible como siempre, más el pequeño sonrojo en sus mejillas indicaban que sus pensamientos eran similares a los de sus compañera.

-Esp… espera un minuto… Kazehana… ¿no me digas que… ¿qué es… ¿tuyo?...-

-Nyaa, pero que cosas dices Homura-chan… - Se emociono la pelivioleta- ¿de verdad se parece tanto a mi?...

-NO, en realidad no se te parece en nada…- La desilusionó inmediatamente la Sekirei de Fuego luego de lo cual soltó un largo suspiro, aliviada de que lo que llegara a pensar no fuese verdad- pero… en ese caso… ¿Por qué tienes un bebe contigo?...

-Es una larga historia - Intervino Miya- pero la Sekirei que lo tenía esta ahora mismo arriba descansando en la habitación vacía a la derecha de la de Uzume-san.

-¿Sekirei?-

-La chica estaba herida- Explico Kazehana en tono triste, a ella no le gustaba para nada lo del Plan Sekirei- obviamente acababa de tener una pelea de la que por cómo se veía no salió muy bien parada…

-¿Y que se supone que hacia una Sekirei con un bebe?- Volvió a preguntar Homura cada vez mas confundida.

-Precisamente eso es lo que estábamos hablando con Kazehana- Prosiguió la dueña- seguramente este niño es hijo del Ashikabi de la Sekirei.

-¿Un padre Ashikabi?... espera, ¿me están diciendo que una Sekirei reacciono ante un hombre casado?...-Inquirió la peligris llena de incredulidad.

Kazehana y Miya asintieron con una simple inclinación de cabeza.

-Eso es algo que nunca me espere que ocurriera- Murmuro Homura- ahhh… vaya con ese Ashikabi, darle alas a una Sekirei teniendo ya una familia.

``Je, me pregunto que pensara de esto cierta persona que conozco…´´ Sonrió la chica recordando repentinamente a cierta rubia de tendencias Tsunderes ``apuesto a que vociferaría todo un día completo acerca de la infidelidad y la inmundicia de los ''monos'' je je je, no sé porque pero por algún motivo me gustaría mucho ver eso…´´.

Regresando de sus pensamientos, Homura se dirigió a la casera sintiendo que el tema aun no se había cerrado.

-¿Y?, ¿Qué piensas hacer Miya?-

-Por ahora dejare que la chica y el bebe se queden aquí…- Decidió la mujer.

-¿Eh?, ¿en serio?, hmm pero, ¿habrá suficientes habitaciones?-

-¿Nh?, ah, la chica que tu…-

-Ella acepto la propuesta…- Musito Akitsu que seguía con sus ojos fijos en Kyotaro.

-Oh, vaya… es bueno saber eso… aunque… creo que a partir de ahora vamos a estar un poco apretados- Dijo Miya algo preocupada sobre el aumento drástico de la población en su posada.

-Ya lo creo que si- Suspiro Homura sintiéndose cansada- espero que no tengamos más inquilinos sorpresa o si no, no seremos capaces de… -

-¡Miyaaaaaaaaaaaaa!...- Grito de repente una voz desde fuera de la casa.

-Esa voz… ¿acaso era Uzume-san?- Pregunto Miya.

-Sí, definitivamente es ella- Le confirmo la peligris.

-Se escucha muy feliz- Sonrió Kazehana- ¿le habrá pasado algo bueno?...

El tono insinuante de la pelivioleta sumado a la situación actual de la posada encendieron rápidamente las alarmas en los cerebros de Miya y Homura.

-No me digas que…- Susurraron ambas al mismo tiempo mirándose con una sonrisa condescendiente.

Sin decir más, las dos salieron de la cocina y se dirigieron raudas en dirección a la entrada principal dejando allí solas a Kazehana y a Akitsu, esta ultima aun sin quitar sus ojos del pequeño cuerpo del bebe.

Al ver esto, la pelivioleta movió al niño ligeramente hacia su derecha notando como las orbes grises de la castaña, transformados en dos pequeños puntos, seguían el movimiento.

A continuación, deslizo al niño hacia su lado izquierdo viendo divertido como los ojos de Akitsu no perdían el rastro de su objetivo.

Durante los siguientes segundos, Kazehana continuo balanceando al hijo de Minato de un lado a otro imitando las olas del mar ante las orbes de la Sekirei de Hielo, quien completamente rígida solo movía sus ojos, cual gato que sigue el movimiento oscilante de una cola, no quitando la vista del niño ni para parpadear.

-Eh… hmm… ¿quieres… tenerlo?...- Le ofreció dudosa la pelivioleta dejando de mover al niño para acercárselo.

-Oh…-

-…-.

-… ¿Puedo?...-

-…!-

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-¡Y aquí estamos!- Exclamo Uzume, quien, luego de dar semejante grito llamando a los habitantes del interior, ingreso por la cerca de madera guiando a Minato y a Musubi enseñándoles orgullosa el lugar en donde vivía el cual resulto ser una vivienda antigua de dos pisos con cerco y un jardín trasero- ¡bienvenidos a la Posada de Izumo!.

-Waa!, ¡es muy bonita!- Dijo Musubi.

``Si, se ve un poco antigua pero definitivamente es mucho mejor que el departamento en el que eh estado viviendo estos últimos meses´´.

-¿Vamos a vivir aquí?- Pregunto Musubi muy feliz ante la idea.

-¡Por supuesto!- Asintió su compañera- ah… es decir, si ella acepta je je je…

-¿Ella?- Inquirió Minato.

-Hum, Miya, es la temiiiiiible casera de la que te hable- Le respondió su Sekirei.

-¿Eh?, ¿¡ella!?- De repente, el chico comenzó a preocuparse y así lo hizo ver su semblante pues Uzume rápidamente agrego.

-Ah, pero no te preocupes, una vez se entere de que eres mi Ashikabi Miya no pondrá ninguna objeción a tu estadía… después de todo al ser yo tu Sekirei tendría que irme contigo si te marchas y Miya nunca podría vivir sin mi- Presumió la castaña muy confiada de si misma.

-¿Quién… dices… que no puede vivir sin ti?- Salto una voz a su espalda.

-¡Woah!, ¡Miya!- Se asusto la chica escondiéndose velozmente detrás de su Ashikabi, al tiempo que la casera se presentaba en la entrada acompañada de Homura.

-Uzume-san… veo que has regresado…- Sonrió la mujer mientras dirigía sus ojos a los acompañantes de su inquilina- ¿y ellos?.

Ante eso, la Sekirei perdió instantáneamente todo el miedo y se apresuro a salir detrás del pelinegro para colocarse a su lado y rodear con sus brazos el costado del joven.

-Mira Miya, el es Minato-chan, ¡mi Ashikabi!- Declaro la Sekirei sonriendo muy feliz.

Imitando su accionar, Musubi no tardo ni medio segundo en apoderarse del otro brazo de su Ashikabi presionándose fuertemente en su contra.

-Ho… hola…- Musito débilmente el chico, muy sonrojado por el repentino apego de sus Sekireis- me… me llamo Minato Sahashi…

-Y ella es Musubi-chan- Continuó Uzume presentado a la castaña- otra Sekirei de Minato-chan…

``¿¡Dos Sekireis!?´´ Se exaltaron Miya y Homura entrecerrando sus ojos con sospecha.

-Hola, mi nombre es Musubi-chan- Se presento a su vez la ingenua Sekirei inclinándose de forma muy educada y cortes- es un placer conocerlos…

-¿Y porque trajiste a tu Ashikabi aquí Uzume?- La cuestiono Homura.

-Pues para presentárselos aja ja ja ja…-

-Hmm, ¿de verdad?- Dudo la peligris- si no mal recuerdo una Sekirei está obligada por la conexión emocional que comparten desde que obtiene sus alas a permanecer para siempre con su Ashikabi de modo que solo puede haber un par de motivos por los que lo hayas traído aquí…- La chica hizo una pequeña pausa antes de seguir- el primero es, tal y como lo acabas de decir, solo pretendías presentarlo y con ello despedirte tu misma para irte con él y el segundo es para traerlo a vivir aquí contigo… ¿me equivoco?.

-Ah bueno… de hecho es la segunda…- Admitió Uzume algo colorada.

``Como imagine´´ Pensó Homura.

Tras eso Miya se volvió al Ashikabi mirándolo fijamente con cierta seriedad que preocuparon un poco al chico.

-¿Es eso cierto?, ¿Qué hay de tu hogar en el cual vivías?-

-Lo… lo perdí yo… -Incapaz de sostener la mirada de la pelimorada, Minato aparto sus ojos avergonzado de lo patético que podría verse en esos momentos.

``Pero… en mi situación, no puedo permitirme no tener un hogar… dejarlo a él sin nada que lo proteja del frío… incluso si tengo que renunciar a mi orgullo e inclinar la cabeza… por él yo…´´.

-¿Minato-san?- Inquirió Musubi quien al igual que Uzume se le acercaron muy preocupadas pensando que algo estaba mal con su Ashikabi.

Por su parte, Miya seguía mirándolo con mucha seriedad, de ninguna forma dejaría a cualquier Ashikabi ruin vivir bajo el mismo lugar que sus ''preciadas hijas''.

``Demuéstrame que eres diferente… demuéstrame, el porqué Uzume-san te eligió como su compañero´´.

Apretando con fuerza sus puños, Minato respiro profundamente, debía hacerlo quisiera o no, su futuro dependía de ello, y además ya no se trataba solo de él y su hijo, ahora tenía tres Sekireis, ninguna de las cuales parecían ser capaces de separarse de él ni aunque tuviesen la oportunidad, lo cual significaba que harían cualquier cosa para estar a su lado incluso si eso las llevase a abandonar su propia comodidad solo por el… algo que definitivamente no podía permitir.

Si ellas no lo abandonarían nunca, entonces él, como su Ashikabi jamás permitiría que sus Sekireis fuesen infelices.

Con eso en mente, Minato volvió a respirar con fuerza antes de inclinarse repentinamente ante Miya.

-¡Fui echado del departamento en donde vivía y no tengo ningún lugar en donde quedarme!- Grito de repente sorprendiendo a todas las presentes- pero… ¡tengo un trabajo rentable y le aseguro que soy capaz de pagar la renta!... ¡por favor permítame quedarme!...

El arranque del pelinegro, dejo estáticas a Miya y a Homura, impactadas por la actitud del chico.

Siguiendo el ejemplo de su Ashikabi tanto Uzume como Musubi se inclinaron también cada una al lado de Minato.

-Por favor, déjenos quedarnos- Suplico Musubi.

-¡Por favor Miya!- Imploro Uzume.

La casera los observo a los tres, interiormente impresionadas del fuerte lazo emocional que compartían teniendo en cuenta el poco tiempo que llevaban juntos.

``Este Ashikabi puede ser un poco diferente´´ Pensó soltando un pequeño suspiro antes de darles la espalda al trío.

-Levanten su cabeza…- Les dijo caminando nuevamente al interior-

-¿Eh?, ¿eso quiere decir?- Pregunto Minato ilusionado.

-Sí, mi marido nunca se negaba a ayudar a alguien necesitado y a mí… me gustaría respetar sus ideales-

-¡Muchas gracias!-

-Ni lo menciones, oh, y lo siento por eso…- Se disculpo la pelimorada- fue solo una prueba para saber si eras un digno Ashikabi de Uzume… tiendo a ser algo sobreprotectora con mis hermanas pequeñas…

-¿Hermanas?, ¿no sería mejor hijas?- Sonrió Homura con humor.

-¿Dijiste hijas…?- La cuestiono la mujer girando el cuello como si no tuviera huesos creando una visión muy terrorífica.

-¡Hermanas!, ¡hermanas!… di… ¡dije hermanas!…- Se apresuro a rectificarse la peligris llena de miedo.

-Bienvenidos… a la posada Izumo…- Sonrió Miya en dirección a Minato y Musubi que le devolvieron felices la sonrisa.

-¿Are?, ¿invitados nuevos?- Interrogo Kazehana saliendo de la cocina y acercándose al grupo.

-Sí, ellos son…- Comenzó Homura antes de ser interrumpido por la persona que menos esperaba.

-¡Dah!-

Detrás de la pelivioleta, Akitsu venia cargando a un pequeño bebe quien, al reconocer a su padre, lanzo un grito feliz llamando a su progenitor al tiempo que extendía desesperado una de sus manitas en dirección al pelinegro.

Volteándose al mismo tiempo, Minato y las demás vieron asombrados a Kyotaro en los brazos de la castaña lanzándose el Ashikabi sobre la Sekirei de Hielo con la clara intención de recuperar a su hijo.

-¡Kyotaro!-

Sin embargo, el joven no pudo hacer contacto con el niño como un grueso escudo de hielo se interpuso en su camino haciéndolo rebotar en él y caer al suelo desde donde vio incrédulo como la castaña abrazaba aun mas al bebe en clara actitud protectora.

-¡Kyo-chan!- Al mismo tiempo Uzume y Musubi corrieron hacia donde estaba el bebe deteniéndose ante el muro helado mientras su Ashikabi se ponía de pie.

-¿Qué está sucediendo aquí?- Pregunto Homura.

-Eso mismo me gustaría saber a mi- Susurro Miya en tono amenazante- ¿Sahashi-san?, ¿Qué significa esto?, ingresas en una casa y rápidamente intentas secuestrar a un bebe… ¿Qué clase de actitud es esa?...

-¿Se… ¿Secuestrar?... no, espere, está equivocada yo no…-

-Uzume-chan, ¿conoces al bebe?- Le pregunto Kazehana a la castaña intrigada de que esta y su compañera supiesen su nombre.

Sin embargo no fue ella sino Musubi quien contesto.

-Sí, el es Kyo-chan… ¡el hijo de Minato-san!-

-…-.

-…-.

-… ¿Qué?...-

Inmediatamente, todas las miradas se volvieron a Minato quien se puso muy nervioso bajo tantas miradas llenas de múltiples y diferentes expresiones.

-¿Su… hijo?- Musito Kazehana que de repente parecía incapaz de apartar la mirada del rostro del pelinegro.

``¿Así que este es ''el sujeto casado que es capaz de darle alas a las Sekireis?´´ Pensó Homura muy intrigada por el hecho.

-De modo que el niño es tuyo- Susurro Miya al tiempo que el muro de hielo de Akitsu se desasía completamente posibilitando que Minato se le acercara y tomara finalmente a su hijo de los brazos de la castaña produciéndose un leve contacto entre sus manos que los dejos a ambos unos instantes mirándose fijamente el uno a la otra hasta que se separaron.

``Su mano… era cálida…´´ Pensó Akitsu jugueteando inconscientemente con sus manos delineando con sus dedos allí en donde el pelinegro la había tocado.

-Un Ashikabi… que tiene un hijo, engaña a su esposa y tiene las agallas de darle alas a tres Sekireis- Sin que nadie pudiese hacer nada, la casera se retiro unos instantes solo para regresar con una pequeña espada que utilizo para señalar al pelinegro colocándosela peligrosamente a pocos milímetros de su cuello- ¿algo que decir en tu defensa?...

-¿¡Que!?, esp… ¡un momento!, cre… ¡creo que aquí hay algún malentendido!- Se asusto Minato al ver la actitud de la pelimorada.

-¡Minato-chan!-

-Apártate Uzume-san- La detuvo Miya de forma implacable- este sujeto no es bueno para ti…

-¡Minato-san no es una persona mala!- La desafió Musubi.

-Este Ashikabi le dio alas a tres Sekireis y las está engañando con su esposa-

-¡Te equivocas Miya el…- Intento defenderlo Uzume

-¿Tres Sekireis?- Inquirió Minato perplejo interrumpiéndola y llamando la atención de todas las demás.

``¿Cómo sabe esta mujer que tengo tres Sekireis si…´´

Y de repente, el corazón del pelinegro experimento una fuerte presión, formándosele un doloroso nudo en la garganta.

Según recordaba, había dejado a su hijo a cargo de su primera Sekirei, ahora, el pequeño estaba en sus brazos, mas ninguna pelirrosa lo acompañaba en esos momentos y la casera hacía ilusión a una tercera Sekirei que más que probable era quien hubiese llevado al niño a esa posada… la cuestión era… ¿Dónde estaba Benitsubasa?...

El sabía que estaba metido en una especie de juego de supervivencia en donde las probabilidades de vida eran muy bajas.

``No… no es posible… claro que no… deja de pensarlo Minato… ¡tan solo deja de pensarlo!…´´

-¿Do… ¿Dónde…-

-¿Huh?- Mirando en dirección hacia el chico, todas se quedaron sin palabras al ver los ojos de Minato inundados de miedo, causando tal impresión que hasta Miya se vio bajando inconscientemente su arma.

-¿Dónde está… Benitsubasa?...- Musito con su voz cargada del más profundo terror- ella… ella no está aquí… donde… ¿Dónde está?...

-¿Benitsubasa?- Inquirió Homura confundida y que al igual que las demás se había quedado atónita ante el abrupto cambio en el semblante del Ashikabi.

-Es el nombre de la Sekirei que tenia al bebe con ella…- Le explico Kazehana notando como lo dicho por ella causo un leve sobresalto en Minato que rápidamente se giro hacia ella, pudiendo ver claramente sus ojos aterrorizados y su semblante ensombrecido, lo cual le causo un inexplicable dolor en el interior de su pecho que no supo explicar.

-Oh es verdad, ella estaba con Kyo-chan…- Dijo Musubi de la nada observando hacia todos lados sin encontrar a la pelirrosa.

Finalmente, Miya decidió apiadarse del chico como guardo su espada y le dio la espalda.

-Encontramos a esta Sekirei llamada Benitsubasa en un callejón… al parecer había tenido una batalla pues estaba muy herida…- Girándose apenas, la pelimorada hizo una pausa en la cual estudio la reacción del Ashikabi a sus últimas palabras, la cual resulto ser un aumento drástico del miedo reflejado en su rostro- ella llevaba un bebe dándonos su nombre y entregándonoslo justo antes de desmayarse.

-¿Desma…-

-Ah, solo se desmayo… la trajimos aquí y curamos sus heridas… en estos momentos debe estar recuperándose en la habitación 202 en el segundo piso… si quie…-

-¡Por favor, déjeme verla!- Imploro sin esperar a que la mujer terminara de hablar dejándola muy impresionada- ¡por favor!...

``¿Qué pasa con ese nivel de preocupación?... es como si alguna vez ya hubiese pasado por algo pare…´´ Miya dilato sus ojos en la repentina comprensión de los hechos, sus orbes dirigiéndose hacia Kyotaro, del pequeño a su joven padre y de este a sus Sekireis.

-Uzume-san, ¿podrías llevar a Sahashi-san a que vea a su Sekirei?-

-¿Eh?, ah, s… si, por supuesto Miya, Minato-chan, por aquí…-

-¡Gracias!- Inclinándose una última vez y entregándole su hijo nuevamente a una sorprendida Akitsu, Minato subió veloz las escaleras detrás de Uzume y seguido de cerca de Musubi.

-Un hijo… tres Sekireis… y tan asustado por perder a una de ellas como si ya hubiese sentido alguna vez ese mismo dolor…- Murmuro Homura en voz alta- es un Ashikabi misterioso ¿no lo creen?

-¿Misterioso?- Dudo Kazehana con una sonrisa de lado- yo más bien lo definiría como alguien… fascinante…

``Mi corazón… todavía me duele… ¿Por qué?...´´ Pensaba la pelivioleta confundida.

Por su parte, Miya tenía sus propios pensamientos.

``Alguien… que ya conoce el sentimiento de perder a un ser querido… esa persona… es exactamente igual a mi…´´

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Corriendo escaleras arriba, Minato y sus Sekirei se apresuraron a la habitación en donde la pelirrosa tendría que estar descansando.

-Por aquí Minato-chan- Lo guio Uzume- es la primera habitación después de…

-¡GYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH H!...-

Deteniéndose abruptamente, los tres escucharon el grito aterrorizado que dos de ellos supieron reconocer como el de la primera Sekirei de Minato.

-¡ALEJATE DE MI BRUJA PERVERTIDA!...- Volvió a gritar Benitsubasa aun más fuerte que antes mientras varios objetos eran arrojados violentamente por todo el cuarto.

-¡Benitsubasa!- Exclamo Minato feliz soltando el aire que llevaba conteniendo al escuchar la voz que indicaba que su Sekirei aun seguía con vida.

Sin esperar la guía de Uzume subió el último tramo de las escaleras y se lanzo sobre la puerta de donde provenían los gritos abriéndola de golpe y entrando sin siquiera pedir permiso.

-¡Benitsummm!...- Repentinamente cegado, Minato se sintió impactar de frente contra algo blando a lo que se sujeto por puro reflejo pese a lo cual no pudo evitar caer de espaldas al suelo con eso mismo sobre él y presionándose aun mas fuerte a su rostro.

-Hoo… ¿acaso quieres experimentar con Matsu?- Le pregunto una voz completamente nueva al tiempo que sentía ser desparramado por toda su cara eso tan blandito y suave que lo cegaba y limitaba su respiración- por mí no hay ningún problema ku ku ku…

-Mina…- Una apenas despertada ex – miembro del Escuadrón Disciplinario se incorporo abriendo grande sus ojos al reconocer a su Ashikabi debajo de los enormes pechos de la pelirroja que había intentado asaltarla durante su sueño volviéndole inevitablemente el sueño que acababa de tener hacia pocos segundos atrás no pudiendo evitar que pequeñas lagrimas afloraran sobre sus bellos ojos- lo… lo sabia… ¡sabia que te gustaban mas los pechos grandes!- Exclamo con furia solo para sonreír de forma sádica y empuñar sus manos y saltar sobre la pelirroja- te hare papilla…

-¡Gyaaaaaaahhhh!...- Esta vez fue ocasión de Matsu a gritar aterrorizada como se salió encima del pelinegro liberándolo de su peso y ponerse de pie tratando de escaparse del alcance de la furica pelirrosa.

Y allí, con el rostro contorsionado por la ira y los celos, y el brazo levantado listo para descargarlo sobre Matsu, Minato vio por fin a su Sekirei y sin pensarlo siquiera, tan solo dejándose llevar por lo que sentía en el momento, se levanto de un salto y abrazo el pequeño cuerpo de la pelirrosa estrechándolo con fuerza entre sus brazos y hundiendo su rostro en el cuello de Benitsubasa quien, tomada totalmente fuera de guardia, quedo completamente petrificada al tiempo que sentía su cuerpo enrojecer de los pies a la cabeza.

-Mina… ¿¡Minato!?- Se sofoco la pelirrosa sintiendo el cuerpo de su Ashikabi tan íntimamente pegado al suyo como nunca antes encontrándose con sensaciones tan placenteras y radiantes que la hacían desear que el abrazo durase para siempre.

Sin embargo, no fue eso lo único que Benitsubasa sintió, como empezó a notar los pequeños temblores que remecían el cuerpo del chico.

-… tsubasa…-

-¿Mina… to?...-

-Benitsubasa…- Lloro el chico sobre su hombro aun sin querer soltarla.

-Estas… ¿estás llorando?... ¿Por qué?...- Experimentando una fuerte punzada de dolor en su corazón la Sekirei sentía como la irritación la iba dominando… algo había pasado… algo… había hecho sufrir a su Ashikabi… y ella… ella se odiaba por no ser capaz de calmar su dolor… de devolver la sonrisa que tanto amaba a los labios que tanto le gustaban besar- ¿Minato… ¿Qué ha pasado?...

-Estas…-

-¿Si?-

-¡Estas viva!- Soltó finalmente el chico apresando aun mas fuerte si se puede el cuerpo menudo de su Sekirei- ¡estas viva!... pensé.. pensé…

``¿Huh?… ¿el… ¿el esta así… ¿por… ¿porque creyó que yo…´´ Pensaba Benitsubasa sin ser capaz de hilvanar dos pensamientos consecutivos al tiempo que sentía como toda la ira, la frustración, y absolutamente todo lo negativo que le había sucedido desaparecieran completamente de su mente y de su corazón para ser reemplazados y llenados por Minato y todas las dulces sensaciones que el chico le hacía experimentar.

-Minato…- Hablo en voz baja al oído del chico al tiempo que correspondía a su fuerte abrazo- yo… realmente… estoy muy feliz de que seas mi Ashikabi…

Y así, arrodillados en el suelo, abrazados y disfrutando mutuamente del calor de sus cuerpos, tanto Ashikabi como Sekirei se quedaron en silencio tan solo escuchando la respiración del otro y el fuerte andar de sus corazones que al unísono latían como uno solo.

-¿No es acaso un buen hombre?- Pregunto Kazehana desde el pasillo contiguo a la habitación junto a Miya, Homura, Akitsu que aun tenia a Kyotaro con ella y Matsu que se había escapado del cuarto.

-Así parece…- Suspiro Miya que junto a las demás habían subido luego de escuchar los gritos de la pelirrosa- es… un buen chico…

-Parece que no tendremos que preocuparnos de vigilarlo ¿Verdad, Akitsu?- Pregunto la peligris dirigiéndose a su compañera.

Esta solo asintió con la cabeza.

-Por cierto Matsu-san…- Hablo Miya volviéndose tétricamente a la pelirroja- ¿se puede saber que hacías en esa habitación atormentando a la nueva inquilina?...

-¡GEH!... awa… wa… wa… Mi… Miya-tan no… no es lo que piensas… yo…- Sudo la chica muerta de miedo.

-Esto merece un castigo…-

-Yo no… espera Miya-tan no… ¡Debí quedarme dentro de la habitaciooooooooon…!- Fue lo último que alcanzo a gritar antes de ser literalmente arrastrada al piso de abajo por la casera y el resto de las Sekireis de la posada.

Separándose levemente al escuchar el grito de la chica de lentes, Minato y Benitsubasa se miraron a los ojos sonriéndose mutuamente.

-Dios, ¡no es propio de mi Ashikabi el llorar por cosas como estas!- Lo ''regaño'' la pelirrosa mientras limpiaba las lagrimas de los ojos de Minato- ¡no puedo creer que realmente pensaras que algo como eso fuese capaz de acabar con mi vida!, ¡soy la más fuerte de todas!.

-Sí, lo sé…- Sonrió el pelinegro haciendo sonrojar a la Sekirei- lo siento por eso, creo… creo que debería tener más confianza en mi Sekirei…

-Po… ¡por supuesto que si…!- Declaro con las mejillas ardiendo de vergüenza- porque lucho por ti yo nunca voy a perder ya que soy tu Seki…

-¡Minato-san!-

-¡Minato-chan!-

Apartadas silenciosamente en un rincón de la habitación desde que ingresaran, Musubi y Uzume ya no pudieron soportar más sus celos de ver a su Ashikabi abrazándose tan tiernamente con otra Sekirei por lo que saltaron encima del pelinegro cayendo sobre la espalda de este y procediendo a abrazarlo ellas también estrechando sus cálidos y suaves cuerpos contra el del pelinegro haciéndole sentir sus sugerentes curvas con toda claridad causando a que cierta parte despertara aun en contra de su hercúleos esfuerzos por evitarlo.

-¿Qué… ¿¡Qué demonios!?- Totalmente perpleja Benitsubasa se quedo muda ante el repentino ataque de las dos Sekireis hasta que su cerebro se recupero volviendo a llenarse con la ira y los celos- ¿¡QUE DEMONIOS CREEN QUE HACEN USTEDES DOS!?, ¡ALEJENSE DE MI ASHIKABI!.

-Musubi también es la Sekirei de Minato-san- Dijo la castaña sin soltarse del chico.

-¿Huh?-

-Yo también- Agrego Uzume.

-¿¡HUH!?-

El rostro endurecido de la pelirrosa se giro lentamente al chico que tenia a solo un par de centímetros de sus poderosos puños.

-¿Minato?-

-Be… Benitsubasa… eh… este… de… déjame que te lo explique…- Muy nervioso, el pelinegro intentaba explicarse a los tropezones, mas debido al miedo que sentía en esos momentos fue incapaz de dar una respuesta satisfactoria.

-Je je, ¿a Minato-san le gustan mis pechos verdad?- Sonrió Musubi presionando sus atributos contra el cuerpo de su Ashikabi- Yukari-san dijo que a Minato-san le encantan los pechos grandes…

-¿Ho, de verdad?- Sonrió Uzume encantada con la nueva información- en ese caso yo no voy a perder…

Pese a estar a solo centímetros de una muerte horripilante si seguía sonriendo tan feliz de sentir los pechos de sus nuevas Sekireis frotándose en su contra, Minato no podía controlarse a sí mismo ni mucho menos las extasiadas expresiones de extrema felicidad que eran fácilmente visibles por la pelirrosa aun enfrente de él.

-Je je jelo sabia… lo sabia…- Se reía la pelirrosa con un ligero tinte psicópata- ¡AL FINAL SI ERA CIERTO QUE TE GUSTABAN LOS PECHOS GRANDES!- Bramo la Sekirei llena de furia lanzándose sobre su Ashikabi.

-¡WAAAAAA!...-

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-¿Así que te vas?- Le pregunto Miyajima a Tsukiumi una vez que esta le contase la situación.

-Si, como te dije, hay gente mala detrás de esas dos y si permanecieran aquí podrían ponerte en peligro…-

-Hoo, o sea que… ¿haces esto para que yo no salga herida?- Inquirió la mujer mayor en tono divertido causando a que la rubia se sonrojara- je… al final parece que si te importo Tsukiumi… y tanto que decías no poder soportarme…- Añadió en un ligero tono infantil que irritaron a la Sekirei de Agua.

-¡Son esas actitudes tuyas las que me irritan!- Le grito enfadada- pero… no es como si este fuera el adiós… es decir… yo quizás…

-Puedes regresar cuando tú quieras a visitarme- Le ofreció la mujer.

-¿¡En serio!?- Se alegro la rubia con el rostro iluminado de alegría solo para darse cuenta horrorizada de su inapropiada reacción apresurándose a volver a su semblante frio- ¡Hmph!, ya que me invitas, veré si hago algo de tiempo…

-Si… Si, lo que tu digas…- Sonrió la anciana ya muy acostumbrada a las actitudes nada honestas de su ''pequeña niña''- oh, y asegúrate de proteger bien a esas dos ¿has entendido?- Prosiguió dirigiéndose a Kuruse y a Kusano ambas detrás de Tsukiumi.

-¡No tienes que decírmelo cien veces!- Volvió a enojarse la chica- ¡soy la más fuerte de todas!, conmigo con ellas no tendrán nada de que temer…- Sonrió de forma arrogante- incluso no necesitaran un Ashikabi.

-Oy!- La anciana golpeo despacito la cabeza de la rubia- yo impongas tu política en estas niñas ¿entiendes?, si ellas quieren tener un Ashikabi, ni se te ocurra entrometerte ¿quedo claro?...

-¡Hmph!, ¿Por qué debería?, serán mucho más felices sin un mono que les arruine la vida…-

-¡Solo no te metas!-

Al escuchar la discusión Kusano y Kuruse se acercaron intrigadas del hecho de que su Onee-sama no deseaba un Ashikabi.

-Onee-san, no quiere tener un Onii-chan?-

-¿Onii-chan?- Inquirió Tsukiumi.

-Ah, eh, así es como ella llama a los Ashikabis…- Le explico Kuruse.

-Hmm, bueno, para alguien de su edad es algo normal…- Murmuro Miyajima.

Tsukiumi entonces, se volvió hacia la pequeña parándose a su lado con las manos en sus caderas y mirándola de forma seria.

-Escucha Kusano… Los Ashikabis son como monos buenos para nada que solo desean apoderarse de nuestros cuerpos para usarlos como se les dé la gana y ¡auch!... ¿Por qué me pegas?- Le reclamo a su tutora.

-No asustes a la niña-

-¡Solo le estoy contando la verdad!-

-Le estas contando TU ''verdad'', deja de ser tan testaruda…-

-¡No soy testaruda!-

-Tsukiumi Onee-chan- La llamo Kusano de nuevo.

-¿Si?-

-No te preocupes Tsukiumi Onee-chan, estoy segura de que para ti también hay un buen Onii-chan que te cuide y te quiera mucho…-

-/-

La rubia se sonrojo hasta la punta de sus dorados cabellos ante lo dicho por la niña.

-No, ¡no sabes lo que dices Kusano!-

-¡Oi!, no te pongas a discutir con la niña-

-Tsk…- Contrariada Tsukiumi solo se alejo acercándose a una ventana al tiempo que se mordía sus uñas con frustración.

``¿Un Ashikabi para todas? ¡ja!, no me hagan reír… ese mono inferior de mi Ashikabi… ¡lo matare si lo llego a tener enfrente!´´.

-¿Miya Obaa-san?, ¿Tsukiumi Onee-chan está enojada conmigo?- Pregunto la rubiecita muy preocupada por eso.

-No, claro que no- Le sonrió a la niña para calmarla- su único enojo es contra los Ashikabis…

-¿Por qué Onee-sama odia a tanto a los Ashikabis?- Quiso saber Kuruse.

-Hmm, bueno… no estoy del toda segura pero… creo que inicio con algo que yo le dije cuando era más pequeña…- Reconoció con una pequeña gotita cayendo por su cabeza.

-¿Ho?-

-No, no es necesario que lo sepan ja ja ja, aun son muy jóvenes para eso ja ja…-

-¡Kusano!, ¡Kuruse!, ¿están listas?- Las llamo la rubia de repente mientras caminaba hacia la entrada principal y salía por ella sin volverse atrás.

-¡Sí!- Asintieron estas siguiendo a la mayor.

-Bien, en ese caso, ¡partamos… a la posada de Izumo!-

-¡Sí!-

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Gracias a la ayuda de sus nuevas Sekireis y la pronta intervención de la casera, Benitsubasa pudo ser controlada y en ese momento se encontraba en su habitación debido a Miya que le ordenara descansar hasta que estuviese totalmente recuperada.

Por su parte, Minato se encontraba asediado en todo momento no solo por Musubi y Uzume sino por las demás chicas de la Posada (que rápidamente averiguara eran todas Sekireis), en especial por Kazehana y por Matsu, e incluso Akitsu lo rondaba seguido aunque en su caso, el pelinegro noto que su interés era dividido entre él y su hijo.

Otra cosa que había notado fue la fascinación que Kyotaro parecía tener en las Sekireis de la posada, ninguna se escapaba al encanto que irradiaba el bebe pasando de brazo en brazo aproximadamente cada diez minutos, cada una arrullándolo y dándole de comer, de hecho el niño empezaba a acostumbrarse a ya no estar en los brazos de su padre.

``Bueno, en cierta forma es algo bueno´´ Pensaba Minato muy agradecido con las chicas de la posada ``el saber que Kyotaro estará bien cuidado a partir de ahora será un gran alivio para mi cada vez que me vaya a trabajar´´.

Sin embargo, lo que más lo tenía agradecido era el hecho de haber sido aceptado en ese lugar, al parecer el motivo final de ello fue debido a que la casera tenia exactamente el mismo tipo de pasado que el suyo… es decir… ella también había perdido a su ser querido.

Acerca del tema, Miya lo llevo a parte en donde hablaron un tiempo a solas para conocer sus mutuas historias, revelándole la mujer que ella también era una Sekirei (si bien no una ''igual a las demás''), la Nº 01 de hecho, quien era considerada la más poderosa de todas (curiosamente este hecho no sorprendió en lo absoluto al chico causando una pequeña risa en la mujer).

Después de eso, ambos se pusieron de acuerdo en cuanto al pago de la renta y al hecho de cómo cuidarían al bebe entre todos, lo cual lleno de una enorme gratitud a Minato.

-Por supuesto que te ayudare a cuidarlo… ¿Quién sabe cuánto será capaz de vivir ese pequeño si lo dejo a tu cargo?, hu hu hu…-

``Cruel… La casera es tan cruel…´´ Lloraba internamente el chico.

Arreglados ciertos asuntos, Minato dejo a Kyotaro al cuidado de Kazehana y se retiro a su antiguo departamento con Musubi y Uzume para traer sus cosas de la otra vivienda e instalarse de forma definitiva.

El camino fue relativamente más corto que la ida, mas por el hecho de ir de forma directa sin pararse en ningún otro sitio.

Feliz de que, luego de varios meses abominables, todo parecía finalmente marchar bien, Minato se dejo consentir por sus Sekireis no poniendo ningún reparo en que ellas se colgaran cariñosamente de sus brazos.

``Ahhh… parece que al fin… al fin todo está yendo bien… ´´ Pensó el chico.

-¡Onii-chan!- Grito de repente la estridente voz de su hermana cuando estaban a apenas a un par de manzanas de su antiguo departamento, la cual venía corriendo a toda máquina hacia ellos.

-¿Eh?, ¿Yu… ¿Yukari?, ¿Qué?-

-¡Onii-chan!, ¡ha vuelto!- Aun desde la lejanía, el chico podía detectar con mucha claridad el disgusto en la voz de su hermanita lo cual, unido a su palabra solo podía significar una cosa, Él… Había vuelto…

``Solo hay una persona en todo el mundo que le cause tanto desagrado a Yukari´´.

-¿Minato-san?- Inquirió Musubi al ver como el semblante de Minato cambiaba por uno lleno de furia.

-¿Sucede algo, Minato-chan?- Le pregunto Uzume igual de preocupada.

-¡Ha vuelto!- Grito Yukari llegando finalmente ante su hermano mayor y sus Sekireis- ese desgraciado ah…

-Oi, Oi… ¿realmente es esa una forma de referirte a un pariente?- Murmuro una voz detrás de la chica.

-¿¡QUE!?, ¿Cómo llego? Si vine corr…-

-¿Te olvidas que tengo un auto?, puedo alcanzarte con mucha facilidad-

-Kggg, maldito…-

Pasando de la pelinegra como si ni siquiera estuviese allí, el recién llegado, un hombre joven de estatura normal para su edad, corto y elegante cabello castaño y ojos agudos del mismo color vestido con un impecable traje blanco les sonrió a Minato y a sus Sekireis.

-Hola, Sahashi…- Lo saludo pronunciando el apellido como si lo estuviera escupiendo- volvemos a vernos, ¿no es un agradable encuentro?...

-Solo para ti… Higa…- Mascullo Minato apretando sus puños en un furioso intento de no saltar sobre el hombre y golpearlo hasta que sus nudillos sangraran.

-¿Hoy no traes al pequeño?- Pregunto con sorna observando a su alrededor como si de repente el niño pudiera aparecer de debajo del asfalto- mal hecho Sahashi… si no lo cuidas bien… podrías perderlo…

-Kgggg…-

-Oh, ¿acaso quieres golpearme?, seguro que estas lleno de intenciones de hacerlo ¿verdad?- Lo provoco- pero, si lo haces será perjudicial para ti puesto que podría quitarte a tu hijo acusándote de padre violento…

-¿Qué demonios quieres?- Le pregunto Minato de forma fría.

-Solo vine a saludarte obviamente… ¿acaso tu no saludarías a un pariente si lo tuvieras cerca?...-

-Tú y yo no somos familia…- Le dijo con la voz temblorosa por la furia.

-No de sangre gracias a dios- Se burlo el otro- pero desgraciadamente hay ciertos papeles que nos atan a ambos y lo quieras reconocer o no… somos… familia…

El castaño guardo silencio disfrutando del efecto que sus palabras causaban en el pelinegro y en su hermana que junto a él escuchaba toda la conversación.

-Otro motivo por el que decidí a volver a mostrarte ante mi es para ''presentarme''…-

-¿Presentarte?-

Higa levanto un su mano y con un chasquido de sus dedos varias figuras femeninas se aparecieron alrededor de Minato y de sus Sekireis, quienes inmediatamente se colocaron protectoramente delante del pelinegro para defenderlo.

-¿Eh?, ¿Qué?, ¿Qué está pasando aquí?- Pregunto Yukari sin entender.

-Manténgase lejos de esto señorita Sahashi… de momento usted no está involucrada debido a lo cual no puedo hacer nada en su contra… pero… tampoco soy una persona de las que adoran seguir la reglas…-

-Tu… ¿también tu?- Se sorprendió Minato reconociendo a todas las mujeres que los rodeaban como a Sekireis.

-Es increíble ¿verdad?- Sonrió el castaño- ¿qué probabilidades existen en que la persona que mas odias en el mundo y de la que mas deseas vengarte aparezca junto a ti en un ''juego'' que precisamente te brinda esa posibilidad?… irónico no es así…

-Oportuno… seria en mi caso…- Le respondió Minato.

-Oh, claro… para ti será la oportunidad perfecta… aunque por supuesto… no es como si fuera a dejarme ganar ¿verdad?, reconsidéralo… si haces algo que atente contra el grupo Higa… ¿Qué crees que pasara con el niño?-

-Maldito…- Mascullo el pelinegro pese a lo cual no se movió ni un milímetro de su posición.

-Si, así es, mantente ahí… solo para eso sirves… para quedarte quieto sin poder hacer nada viendo como todo lo que más quieres te es arrebatado frente a tus ojos…- Higa sonrió de forma arrogante ante la cara crispada de furia no solo de Minato si no de las Sekireis de este- y pensar que mi sangre se mezclo con la tuya… incluso uno de los nuestros debió cambiarse el apellido… je… que humillación…

Dándose la vuelta, el joven comenzó a retirarse hasta donde un auto lo esperaba.

-Seguramente nos volveremos a cruzar en las siguientes etapas de este estúpido juego… hazlo lo mejor que puedas hasta entonces Minato Sahashi, yo Izumi Higa, el Ashikabi del Este, estaré esperándote- Dicho lo cual, el castaño ingreso al auto y se marcho seguido inmediatamente por el gran numero de Sekireis que estaban con él.

-Que… ¡qué tipo tan desagradable!- Exclamo Musubi muy molesta- decir todas esas cosas tan feas de Minato-san…

-¿Lo conoces Minato-chan?- Le pregunto Uzume con suavidad.

-Si… -Respondió en voz baja el pelinegro aun tratando de controlar su furia interna- él es, Izumi Higa… él es… el hermano mayor de mi esposa… él es… el tío de Kyotaro…

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Hola, hola, hola, holitassssssss… ¿Qué tal? espero por su bien… que estén bien XOOO…

Acá me les regreso después de muuuuuuuucho tiempo (en serio realmente pido perdón por eso XO), para traerles el capítulo 5 de Un Padre Ashikabi.

Sobre el capitulo pues bien, eh… nada importante que agregar solamente que se trato del comienzo de la organización de los nuevos habitantes de la posada Izumo quienes les traerán muchas alegrías y sobre todo mucho ruido al nuevo hogar ja ja ja…

Sobre el otro tema del capítulo acerca de la relación ''familiar'' entre Minato e Higa, es obviamente muy importante para la trama de la historia… siendo Kyotaro para Minato, lo que Chiho para Uzume en la serie original (simplemente es el mismo método sucio de Higa solo que aquí es incluso mucho mas retorcido al utilizar hasta a los miembros de su propia familia con tal de salirse con la suya XO, sin embargo no desesperéis ya que por supuesto más adelante Minato le demostrara que no será tan fácil el controlarlo Mwe He He He He He…

Y ahora, les doy la bienvenida a la sección de respuestas a los reviews:

Un poco tarde pero Bueh, como dice el refrán mejor tarde que nunca XOOOO.

Comencemos, Primero para Netant Joe; Y bueh, sobre el hijo de Minato que te puedo decir… ciertamente es resistente pero hay un muy buen motivo para eso y la razón es… ¡es un bebe de manga y animeeee!, estos pequeñines son tremendamente resistentes (prácticamente inhumanos) ante cualquier cosa… ¡ni si te ocurra menospreciar a un bebe de manga y anime!...

Segundo para… ¿?¿?¿?¿?¿?, Nop, ninguno más me hizo preguntas así que ahí se queda XOOOO.

Bueno, hasta acá el capitulo del día, el resto depende de ustedes a través de un pequeñísimo Review, mas sus favoritos y alertas (cada vez me vuelvo más ambicioso XOO) que sabré agradecer, eso es todo por el momento, nos vemos en el capítulo 6, el cual por fuerza mayor no tardara tanto ''como el anterior'' en ser publicado XO, Sayonara.