Un Padre Ashikabi
Capítulo 6: instinto maternal.
********** Flashback **********
Tsukiumi caminaba por la calle, con Kusano y Kuruse detrás de ella, dirigiéndose hacia el lugar indicado por Homura y Akitsu.
Desde luego, sería mucho más fácil y rápido el utilizar el clásico modo Sekirei, es decir, volando por los aires saltando de un edificio a otro, no obstante, y desde que tenían a una niña pequeña en el grupo se decidieron por ir a pie lo cual no dejaba de ser un poco molesto con tantas miradas indiscretas que atraían de cada persona con las que se cruzaban en el camino.
-¿A dónde nos dirigimos Onee-san?- Le pregunto Kuruse con algo de curiosidad.
-A la posada de Izumo, es el lugar en donde viven unas amig¿¡…!?... ¡Do… ¡Donde viven Homura y Akitsu!- Grito sacudiendo la cabeza- de… ¡de ninguna forma esas dos podían ser mis amigas!...
-Ah, entiendo…-
-¿Por qué vamos allí Tsukiumi Onee-chan?- Quiso saber Kusano.
-Hmm, bueno, supuestamente en ese lugar ustedes estarán más seguras…-
-¿Seguras?, oh, supongo que te refieres a esas Sekireis que nos atacaron a Ku-chan y a mí el otro día…- Murmuro Kuruse.
-Eh, y según Homura, en ese lugar vive un monstruo tan horripilante que absolutamente nadie se atreve a…-
-¿Eh?, un… un mo… ¿monstruo?... ¿más temible que ese Ashikabi?- Se inquietó Kuruse.
-Ku tiene miedo…- Gimió la niña casi soltando unas lágrimas.
-¡Hmph!, no tienen nada de que temer, mientras yo esté con ustedes nada malo les pasara ya que… no hay absolutamente nadie más fuerte que yo…- Les sonrió con confianza logrando que las otras dos la miraran con estrellas de admiración en sus ojos.
Sin detenerse, las tres continuaron llegando a una zona más poblada, Tsukiumi aumentando su sentido de alerta en el caso de que fuesen atacadas por sorpresa.
Pasando junto a una joyería, Kuruse se vio detenida al ver sobre el escaparate de la misma unas pequeñas cajitas abiertas mostrando unos relucientes anillos de oro y diamante de muy bellos diseños.
-¿Oh?- Asombrada, la chica se acercó para admirarlos más de cerca llamando con eso la atención de sus acompañantes.
-¿Por qué te detienes?- La cuestiono Tsukiumi frunciendo el ceño.
-¡Mira esto Nee-san!-
-¿Huh?-
-Aquí, aquí- La apremio Kuruse agitando su mano- mira, ¿no son bonitos estos anillos?...
La mayor del trío de rubias se acercó con cierta cautela observando ella también los anillos en exposición, en tanto que, y un par de metros alejada de sus ''hermanas mayores'', Kusano se quedó sola observando el paisaje que se extendía ante ella recorriendo con sus ojos todo lo que le producía cierta curiosidad.
-Miau!...- Sobresaltando a la niña, un gato atigrado salto de lo alto cayendo suavemente en sus cuatro extremidades justo enfrente de la Sekirei- Miaaaauuu…- Emitiendo un largo maullido, el animalito dio otro salto y cruzo la calle hacia la otra vereda.
-Ah, espera… nya, nya…- Deseando atrapar al escurridizo felino, Kusano se precipito en su persecución llamándolo en su inocente intento de atraerlo y olvidándose completamente de las otras dos, quienes a su vez, y distraídas en la joyería, tampoco se percataron de su desaparición.
-¿Y?, ¿Qué tienen esas cosas de especial?- Inquirió Tsukiumi sin mucho interés.
Kuruse se volvió hacia ella con una expresión atónita en su rostro.
-¿¡No lo sabes!?, ¡son anillos de boda!- Exclamo- son los anillos que un chico le da a su enamorada en el momento más especial de sus vidas… o eso es lo que me dijeron- Agrego en un pequeño susurro antes de continuar- ¿no te gustaría que tu Ashikabi te diera uno de estos como símbolo de su eterno amor?...
-¿¡Qu… ¿¡Y para que querría yo que un simio ignorante me diera una de esas cosas!?- Le grito Tsukiumi con la cara totalmente roja.
``Ah, es verdad… olvidaba que a Nee-san no le agradan los Ashikabis´´
-Y ahora, deja de hacer preguntas tontas y continuemos-
-Si…-
-Vámonos Kusano…- Llamo la rubia a la más pequeña.
-…-
-¿Kusano?...- Girándose hacia el último lugar en que recordara haberla dejado la chica se encontró con un espacio vacío.
-¿Ku… chan?...- Igualmente dándose la vuelta, Kuruse también busco con la mirada a su pequeña hermanita.
-¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?...- Comenzando a sudar de puros nervios, las dos Sekireis desviaron sus ojos en todas direcciones sin encontrar el más mínimo rastro de la Nº 108.
-¿Eh?... ¿¡EEEHHHHHHH!?-
********** Fin del Flashback **********
-Y… así es como la perdimos…- Termino de contar Tsukiumi junto a Kuruse, las dos con múltiples gotitas de sudor en la cabeza, mirando al suelo avergonzadas y arrodilladas en posición de castigo frente a la puerta de la posada de Izumo ante la que se hallaban una muy furiosa por el relato y envuelta en llamas oscuras Homura y la siempre impasible Akitsu… cuyos labios se curvaban en una casi imperceptible sonrisa por la situación.
-¿¡Que ustedes que!?-
-N… no fue mi culpa… to… ¡todo sucedió demasiado rápido!- Se excusó Tsukiumi levantando la cabeza.
-¡Cierra la boca!- La corto Homura contrariada- no necesito tus excusas, lo que necesitamos son soluciones a este problema- Murmuro comenzando a caminar de un lado a otro del marco de la puerta cual guardia real de Inglaterra custodiando el palacio de Buckingham, sin notar como los ojos de Tsukiumi y de Kuruse seguían cada movimiento suyo enfocados en una determinada parte de la figura de la peligris.
-Hmm… por cierto Homura…- Balbuceó la primera levantando la mano como si estuviera en la escuela.
-¿Qué pasa?-
-No, bueno… eh querido preguntarte esto desde que llegue aquí y estee… ¿Qué se supone que es esa cosa que llevas en los brazos?- Le pregunto señalando el pequeño cuerpo de cierto individuo de apenas siete meses.
-¿Eh?- Deteniéndose en seco y bajando la mirada, la peligris se encontró al hijo de Minato durmiendo apaciblemente en sus brazos- ¿¡..!?, ¡Whoa!, ¿¡qué demonios!?...
``¡Me olvide completamente que lo tenía conmigo!...´´
-Te olvidaste completamente que lo tenías contigo ¿no es así?- Musito a su lado la voz sin emociones… y llena de burla de Akitsu.
-¡Cierra la boc…- Recordando la presencia del niño, la chica se interrumpió a sí misma, teniendo que morderse los labios para no gritarle a su compañera y despertar accidentalmente al pequeño.
Respirando profundamente, la Sekirei de Fuego se calmó antes de dirigirse a la Nº 09 y responder su pregunta anterior.
-Él es Kyo-chan…-
-¿Kyo… chan?- Musito la rubia mirando las pausadas respiraciones del bebe.
-¡Qué lindo!- Se emocionó Kuruse a su lado.
-Actualmente, Kazehana y Miya salieron a comprar cosas para el bebe- Informo la peligris en tono serio- y por ese motivo me dejaron a su cuidado, pero… en vista de los nuevos acontecimientos…- Homura hizo una corta pausa antes de sorprender a todo el mundo al depositar suavemente a Kyoutaro en los brazos de una totalmente perpleja Tsukiumi- lo dejare a tu cargo…
-¿¡Qu… ¡esp… ¿Por qué diablos me lo estas dejando a mí?-
Homura la ignoro girándose hacia la joven chica que acompañaba a la Sekirei de Agua.
-¿Tu eres?...-
-Ah, so… soy la Sekirei Nº 54 Kuruse…- Se presentó la rubia.
-Bien, tu nos acompañaras a Akitsu y a mí a buscar a la Nº 108- Decidió- ¿has ent…
-¡Deja de ignorarme!- Exploto Tsukiumi muy furiosa- ¿¡Que significa esto!?, ¿¡por qué estoy siendo dejada atrás y quedando a cargo de este niño!?
-Porque necesito a Kuruse para que nos ayude con la búsqueda de la Nº 108…-
-En ese caso yo soy la más indicada para…-
-No, a ti te necesito cuidando de la posada, y más ahora que Miya está ausente… y además quiero que cuides de Kyo-chan-
-¿¡Esa última es la verdadera razón no es así!?- La acuso la rubia.
-Como sea, no pienso cambiar mi decisión- Sentencio Homura dándole la espalda- entra en la posada y espera ahí hasta que nosotras, Miya o el padre del niño regresen…
-¿El padre…- Inquirió Tsukiumi confundida.
-Bien, andando…- Ordeno la peligris dando un par de pasos solo para detenerse y girarse hacia la apática Sekirei de Hielo que en esos momentos mantenía la vista fija en la pequeña figura del niño, un par de puntos rojos adornando su mejillas.
-Bebito… je je…-
-¡…!-
``No me digas… tch, maldición, esta tipa, Kazehana, todas en la posada están como idiotizadas con el pequeño´´ Gruño internamente la peligris viendo la expresión embelesadamente estoica de su compañera, y girando sus ojos hacia la tierna imagen de Kyoutaro ``Bu…bueno… n… no puedo negar que si es un poco lindo´´ Se ruborizo la peligris ``Pero… hmm, tampoco creo que sea como para perder la cabeza´´
-¡Vamos Akitsu!- La apremio la Sekirei de Fuego perdiendo la poca paciencia que tenía.
-No, yo me quedo aquí con Kyo-chan…- Susurro la castaña sin quitar sus ojos del bebe en los brazos de la rubia.
-¡Eh dicho que nos vamos!-
-No…-
-Kggg… necesitamos encontrar a la 108…- Intento razonar la chica.
-Puedes hacerlo sin mi ayuda…- Replico Akitsu aun sin mirarla.
-Tu… lo que quieres es tenerlo en tus brazos ¿no es así?, pues lo arrullaras en cuanto regresemos…-
-No… quiero hacerlo ahora…-
-Tuu… ¿¡Por qué diablos actúas como una adolescente en su etapa de rebeldía!?, ¡ni que tenerlo en brazos fuera lo mejor de la vida!-
Por primera vez en varios minutos, el rostro apático de Akitsu se giró hacia la N° 06.
-Tú lo estuviste cargando durante un buen rato…-
-¡Eso fue porque Miya lo dejo a mi cargo!-
Los ojos de la Sekirei de Hielo se desviaron a un lado con un dejo de burla.
-Que conveniente…-
``Esta tipa… ¿Por qué demonios Takami me emparejo con ella?... no lo entiendo´´
-¡Nos vamos!- Perdiendo la paciencia y sin ningún tipo de aviso, una Homura en forma chibi tomo la parte posterior del vestido de una chibi Akitsu y empezó a arrastrarla por el suelo dando pequeños pasitos hacia la salida ante las miradas perplejas de unas igualmente chibis Tsukiumi y Kuruse- Guíanos hasta el lugar en donde la perdieron- Le ordeno a esta última al pasar por su lado- empezaremos a buscar desde allí…
-¡S… ¡Sí...-
-¡En marcha!- Grito antes de abandonar la pozada de izumo todavia arrastrando a Akitsu y seguida de Kuruse.
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Observando el pacifico rostro del bebe dormido (y al mismo tiempo maravillada de que no se hubiese despertado con los gritos anteriores), Tsukiumi entro algo dudosa en la posada.
-¿Ho… ¿Hola?... - Llamo titubeante antes de recordar las palabras de Homura- ci… cierto, la dueña del lugar no está presente y Homura acaba de irse también lo que significa… ¿Qué estoy completamente sola?... ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?...- Se preguntó mientras daba un par de pasos más hacia el interior estudiando con la mirada todo su entorno- …parece que es un lugar agradable… -Balbuceo justo en el instante en que sus ojos descendían encontrándose con los abiertos de par en par de Kyoutaro que la miraban como intentando reconocer en ella a alguien familiar- ¿Eh?...
Poco a poco, la carita del niño comenzó a contraerse en tanto sus ojos se llenaban de lágrimas y un fuerte llanto escapaba de su boca sometiendo a la rubia al atroz tormento que se multiplicaba debido a la extrema cercanía de ambos.
-¡Buaaaaaaaa!… ¡Buaaaaaaaa!… ¡Buaaaaaaaa!…-
-¿¡QUE!?, ¿¡Qu… ¿¡Que pasa!?, ¿por qué está llorando de repente?-
Presa del pánico, la chica comenzó a mecer al niño de un lado a otro sin obtener ningún resultado, por el contrario el bebe lloraba cada vez con más fuerza.
-¿¡Que es lo que tiene!?, ¿estará enfermo?- Se preguntaba una muy aturdida Tsukiumi sin tener ni idea de lo que hacer, ella nunca había cuidado de un ser humano antes y mucho menos de uno tan pequeño.
Cada vez más desesperada, se obligó a si misma a rememorar todas y cada una de sus vivencias pasadas con la esperanza de encontrar algo que la ayudase con esa situación más lo único que hallo fue a ella misma metida en un sinfín de problemas que solían terminar en algún castigo de parte de su sintonizadora.
-N… no tengo idea de lo que debo hacer...- Musito afligida y sintiendo al mismo tiempo unos irrefrenables deseos de asesinar a cierta peligris por dejarla metida en esa situación.
-¿Kyou-chan?-
Levantando la cabeza hacia la nueva voz, Tsukiumi vio en lo alto de las escaleras a una chica pelirrosa que le devolvió una mirada hostil, sus rosadas orbes inmediatamente dirigiéndose al hijo de Minato.
-¡TU!, ¿¡QUE DIABLOS HACES CON MI HIJO!?- Rugió de repente, enfurecida ante la imagen de Kyoutaro en los brazos de la rubia.
-¿¡Tu hijo!?- Se sorprendió Tsukiumi.
-¡Así es!- Volvió a gritar Benitsubasa dando un salto desde lo alto y cayendo enfrente de la Sekirei de Agua, cerrando un ojo en el repentino dolor proveniente de su herida aun sin sanar del todo.
-¿?, ¿Sekirei?- Inquirió la rubia al ver el movimiento que ningún humano sería capaz de conseguir sin dañarse al menos un par de huesos.
Conteniendo un gemido de dolor, Benitsubasa se sostuvo el costado con una mano mientras se dirigía a la invitada.
-Ah, N° 105 Benitsubasa…- Se presentó con un pseudo gruñido hacia la mujer a quien también reconoció como una participante del juego- ¿¡y quién diablos eres!?, no recuerdo haberte visto hasta ahora…
-¿Y tú de dónde saliste?- Le devolvió Tsukiumi para nada contenta con el tono agresivo de la pelirrosa- ¿no se suponía que la posada estaba vacía?.
-¡Yo pregunte primero!, ¡y suelta ya a Kyou-chan!- Grito esta aún más fuerte que antes extendiendo sus brazos para recuperar al niño, mas solo pudo sujetar el aire al momento en que la rubia lo alejo de ella dando un par de pasos hacia atrás- ¿Qué diablos te propones?- Gruño al ver esto.
-¿Huh?, esas deberían ser mis palabras, ¿te apareces de la nada e intentas arrebatarme al niño?, ¿Qué clase de mujer sinvergüenza haría algo como eso?-
-¡YA TE LO DIJE!, ¡EL BEBE ES MI HIJO!- Rugió la pelirrosa perdiendo toda su paciencia- ¡entrégamelo!
-Lo siento, pero Homura lo dejo conmigo y será a ella a la única que se lo entregue- Replico la rubia.
-¿Homura?- Inquiriendo para ella misma, Benitsubasa hizo memoria intentando recordar a la persona con ese nombre encontrándose con una delgada y de pechos pequeños (aunque igualmente más grandes que los suyos) chica peligris.
``¿¡Huh!?, ¿y que se supone que hacia esa tipa con Kyou-chan?, ¿acaso Minato lo dejo con ella?, y hablando de él, ¿en dónde está?´´
Volteando en todas direcciones, la Sekirei se encontró con la posada totalmente vacía exceptuando por su acompañante y la criatura llorosa en sus brazos.
-Tche, no me importa quién te lo haya dado, solo entrégamelo- Mascullo estirando sus brazos para recibirlo.
-¿Eres sorda?, ya te dije que solo se lo daré a Homura- Volvió a negarle la rubia con la misma tozudez.
-Tal parece que alguien está deseosa de recibir una paliza de muerte…- Con una mueca totalmente desquiciada Benitsubasa ladeo la cabeza hacia un lado entregando una sonrisa demente que no auguraba nada bueno para su rival.
Sin embargo, lo único que dicho gesto consiguió fue estimular las ansias de lucha de la rubia.
-Hoo, y supongo que te crees lo suficientemente fuerte para eso ¿cierto?- Sonrió esta.
Benitsubasa hizo crujir sus nudillos sin perder de vista a su enemiga.
-Baja al niño y te lo demostrare…-
-Hmph!, bien por mí, si quieres que te enseñe quien es… ¿?...- Tsukiumi estaba a punto de dejar a Kyoutaro en el suelo cuando por el rabillo del ojo alcanzo a ver las vendas que cubrían cierta parte del cuerpo delgado de la pelirrosa recordando además del semblante dolorido que esta tuvo tras tirarse de las escaleras.
-¿Qué sucede?, ¿Por qué de repente te has quedado muda?-
-Tu… ¿estas herida?...-
-¿Que con eso?...-
Tsukiumi frunció el ceño con cierta molestia afirmando nuevamente al niño en sus brazos y dándole la espalda a su rival.
-Olvídalo, no existe ningún honor en combatir con alguien herido-
-Heeee, ¿intentando escapar?, ¿incluso le tienes miedo a alguien herido?...- La provoco Benitsubasa haciendo saltar varas venas en la frente de una muy enfurecida Sekirei de Agua- oho ho ho ho, pero que vergüenza, una Sekirei que no se tiene confianza ni contra un oponente herido, debes ser realmente patética…- Continuo la chica en tono mordaz.
-T- Tu… solo intentaba ser consideraba debido a tu estado pero… - Mascullaba una temblorosa de ira Tsukiumi- …parece que las maniáticas como tú no necesitan eso… -Sosteniendo al bebe (que aun lloraba como si no hubiese un mañana) con su brazo izquierdo, la rubia se ladeo presentando su flanco derecho a la pelirrosa y haciendo aparecer agua que giro a su alrededor como un pequeño tornado- ¡ven!, hare que te arrepientas de tus maliciosas palabras…
-¿Sekirei elemental?- Musito Benitsubasa levemente sorprendida al tiempo que se colocaba en su clásica posición de combate- vaya, parece que no eras tan patética después de todo… ¿¡LISTA!?
-¿¡Cuando tu quieras!?-
-¡Ahí vo…-
-¡Suficiente!-
-¡Auch!-
-¡Auch!-
Llegando de la nada, una cuchara de madera aterrizo duramente sobre las cabezas de ambas contrincantes, deteniendo bruscamente la pelea y obligándolas a quedar inclinadas frotándose los enormes chichones que les habían quedado.
-¿¡Quién diablos fu… hiiiiii…- Una aterrada Benitsubasa se congelo en el acto al reconocer a la tétrica casera de la posada de pie a su lado mirándola con un brillo demoniaco en sus ojos purpura sobre ella la aterradora mascara de una escalofriante hannya.
-¿Benitsubasa-san?, las peleas en la posada de Izumo están pro-hi-bi-das… ¿lo sabes cierto?...-
-S... si, lo… lo siento mucho…-
Acto seguido, la pelimorada se giró hacia la rubia quien quedo petrificada de miedo al igual que la pelirrosa.
-¿Qué hay de ti?- Le pregunto Miya a la chica al tiempo que se inclinaba y tomaba a Kyoutaro de brazos de la rubia (al instante haciendo que el niño dejara de llorar).
Pese a que por un fugaz momento, a la Sekirei se le cruzo la idea de recuperar al bebe, la sola presencia de la mujer fue lo suficientemente intimidante como para que solo fuese una idea pasajera.
-Hmm, lo siento por eso…- Musito la chica evadiendo la mirada de la casera.
-¡Miya!, que cruel de tu parte, dejándome atrás tan repen… oh…- Entrando en ese momento, una cargada de bolsas Kazehana se detuvo en la puerta observando la escena y comprendiendo en el acto lo sucedido -Eso debió doler… - Murmuro la mujer con empatía notando los chichones en las cabezas de ambas chicas.
Sin volverse a la recién llegada, Miya continuo dirigiéndose a Tsukiumi y Benitsubasa.
-¿Se puede saber que pretendían ustedes dos peleándose con el bebe en medio y llorando?- Les pregunto en tono acusador- ahhh… ¿y de esa forma quieren llegar a ser buenas madres?... aun les falta mucho…
-Uh…- Tanto la rubia como la pelirrosa bajaron sus cabezas muy abatidas por esas palabras.
``¡Esp… ¿¡por qué estoy tan deprimida!?´´
La atención de la casera se centró nuevamente en esta.
-Tú debes ser Tsukiumi-san ¿verdad?-
-Eh… ah, si…-
-Homura y Akitsu me han hablado mucho de ti… solo que…-
-¿Si?-
-…¿No se supone que serían tres y no una sola las que vendrían?- Agrego causando un sobresalto en la Sekirei de agua.
-Ah!, uh… bueno… acerca de eso… eh…- Balbuceaba Tsukiumi muy nerviosa- sucedieron un par de cosas y… las demás vendrán luego- Termino con un hilo de voz apartando la mirada muy avergonzada.
-Hmmmmmm… ya veo…- Murmuro la pelimorada taladrando la cabeza de la rubia con la mirada aumentado con ello la inquietud de la N° 09- por el momento, déjame darte la bienvenida a la posada… mi nombre es Miya Asama… será un placer tenerte con nosotros…
-Ah, no… el placer es todo mío…- Se sonrojo la chica.
-Hola~ -Intervino la pelivioleta agitando las bolsas de sus manos- soy Kazehana… llevémonos bien…- Añadió con un guiño que le causo un estremecimiento a la rubia.
-S… si…-
Con eso terminado, Miya se volvió hacia la pelirrosa.
-En cuento a ti Benitsubasa-san, aun no estas recuperada del todo ¿Sahashi-san no te había dicho que permanecieras quieta hasta que sanases?-
-Hmm si pero… escuche el llanto de Kyou-chan y quise ver qué pasaba…- Se explicó la Sekirei.
-Entiendo, pero eso no quita que lo hayas desobedecido poniéndote en riesgo a ti misma… si Sahashi-san se entera de esto seguro se desilusionaría- Murmuro Miya observando la angustia que se pintó en el rostro de la Sekirei ante esas palabras, hecho también visto por Tsukiumi sorprendida por el cambio de actitud de la pelirrosa.
``¿Huh?, ¿Por qué una tipa tan desagradable como esta se ve tan preocupada por lo que pueda pensar un estúpido mono?´´.
-Regresare a la habitación- Musito Benitsubasa cabizbaja luego de darle una última mirada a Kyoutaro.
Dándose la vuelta, Miya ingreso a la cocina seguida de Kazehana y dejando a la rubia una vez más sola en la sala.
Sin tener nada que hacer, Tsukiumi simplemente siguió los pasos de las otras dos deteniéndose en el umbral de la puerta de la cocina desde donde observo a las dos mujeres alimentar al pequeño.
-Oh, eres muy buena en esto Miya~- La felicito Kazehana viendo a la casera acunar al niño en su brazo izquierdo al tiempo que le daba la mamadera con su mano derecha.
-¿En serio?- Le devolvió la pelimorada con un leve sonrisa acariciando con la mirada al bebe- hum, bueno, debo admitir que siempre desee tener un niño…
-Fu fu, homura-chan tiene razón, estas hecha toda una madre…-
Desde la puerta, una curiosa Tsukiumi observaba la tierna escena sintiendo un inexplicable sentimiento nacer dentro de ella conforme sus ojos se centraban más y más en el pequeño.
``¿Po… ¿¡Por qué siento tantas ganas de tenerlo en mis brazos!?´´
Sacudiendo la cabeza, la chica aparto la mirada decidiendo alejarse de la extremadamente adorable tentación retirándose de la cocina para dirigirse una vez más hacia la salida deteniéndose junto a la cerca de madera y observando a lo lejos esperando en silencio el regreso de las que se marcharon.
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Minato volvía a la posada de Izumo acompañado de su hermana menor y rodeado de sus dos más recientes Sekireis, una delas cuales, Uzume, se mantenía amorosamente aferrada a su brazo en tanto la otra, Musubi, la observaba con mucha envidia lamentándose el que se hubiese ofrecido a cargar todas las cosas del antiguo departamento por si misma lo que le imposibilitaba cargarse ella también del brazo de su Ashikabi al igual que su compañera.
Cerrando la marcha, una atónita Yukari no cabía en sí de asombro viendo como la chica, apenas unos centímetros más alta que ella, cargaba con extrema facilidad el enorme y excesivamente pesado lienzo que contenía todas las cosas que su hermano tenía en su último departamento como si este fuese un simple saco de plumas.
``¿De dónde… salió esta chica?´´
Sin prestar atención a nada de lo que lo rodeaba, Minato caminaba en silencio, su mente aun incapaz de librarse de las palabras de Higa.
``Kggg… maldita sea… no voy a permitir que ese bastardo me quite a mi hijo´´ Mascullo mentalmente apretando furiosamente su puño, hecho que fue rápidamente notado por Uzume.
-¿Minato-chan?, ¿te sientes bien?-
-Eh, ah, claro… lo siento por eso…- Balbuceo incómodo-.
*Onii-chan*
-¿?- Deteniéndose de golpe, el pelinegro giro su cabeza para mirar a su hermana ligeramente por detrás de él- ¿Qué pasa Yukari?...
-¿Eh?... ¿Qué pasa… con qué?...-
-Acabas de llamarme, tú dime…-
-¿Huh?, ¡yo no te llame!-
-Alguien dijo Onii-chan y en toda mi vida tú has sido la única que me ha llamado de esa manera- Se explicó Minato al tiempo que desviaba sus ojos hacia sus Sekireis notando sus miradas de extrañeza.
-Ehh, ¿Minato-san?, Yukari-san no ha dicho nada- Confirmo Musubi.
-¿Huh?- Confundido por eso, el Ashikabi volvió a enfocarse en su hermana que a su vez lo miraba cruzada de brazos y con el ceño fruncido.
Soltando un suspiro resignado, decidió olvidarse del tema y continuar su camino reanudando la marcha.
*Onii-chan*
Girándose bruscamente hacia Yukari el chico la vio distraída con la vista fija en el cielo y que se volvió hacia él al notar que era observada.
-Ahora recién… ¿me llamaste cierto?-
-¿Otra vez con eso?- Se enfadó la pelinegra más su expresión cambio a una de preocupación al ver el rostro confuso de su hermano- ¿te sientes bien… Onii-chan?...
Una vez más, el Ashikabi noto como tanto Uzume y Musubi se miraban extrañadas.
``¿Qué está pasando aquí?´´ Se preguntó ``A menos que estas tres se estén confabulando para jugarme una broma, Yukari ciertamente no me ha hablado en ningún momento… pero entonces… ¿Quién?´´
*Onii-chan*
Abriendo grande sus ojos al escuchar nuevamente la suave voz, Minato esta vez fue testigo de que los labios de su hermana definitivamente no habían pronunciado palabra.
Sumado a eso, reconocía además que la voz era claramente diferente de la pelinegra sonando mucho más aguda e infantil.
Inmediatamente, el chico se llevó una mano al pecho al sentir una fuerte presión y un profundo y repentino desasosiego en su corazón.
``Ella… está llorando…´´
*Onii-chan*
Escuchando una vez más el llamado que aparentemente solo él podía oír, Minato comenzó a girar su cuerpo en 360° dando varias vueltas sobre sí mismo intentando descubrir desde que sitio provenía la voz.
-¿Minato-chan?- Musito Uzume, la cual se miraba con Musubi y Yukari las tres muy preocupadas por el extraño comportamiento del Ashikabi.
-¡Por aquí!- Grito de improviso y, sin esperar a nadie, se lanzó raudo por la calle corriendo a toda velocidad, doblando en una esquina y dejando atrás a sus tres confusas compañeras.
``¿Eh?, ¿Por qué estoy corriendo?...´´ Se extrañó ``¿Y por qué mi pecho me duele tanto?...
Sin mirar por donde iba, casi derribando gente en su alocada carrera, el chico continuo desesperadamente buscando algo que no sabía que era, pero que intuía debía apresurarse en encontrarlo.
Totalmente en modo automático, como si su cuerpo tuviera un GPS incorporado que movía su cuerpo por él hacia su objetivo final, el Ashikabi doblaba en una u otra esquina sin pensárselo siquiera, su mente completamente nublada a cualquier otro pensamiento que no fuera encontrarse con la fuente de la voz en su cabeza.
*Onii-chan*
-¡Ya estoy llegando!- Jadeaba Minato, casi sin aliento pero aun así negándose a detenerse.
Finalmente, el pelinegro se metió en un callejón y, como si de repente se le hubiesen acabado las baterías, se detuvo, su cuerpo doblándose por la mitad y apoyando las palmas de sus manos en sus rodillas mientras intentaba recuperar un poco de oxígeno.
-Vamos, ya ven con nosotros… no te lastimaremos…- Se dejó escuchar una voz masculina llamando la atención del chico.
-¡No!, ¡No!-
``¡Esa voz!´´
Levantando la cabeza al reconocer en esta ultima la voz infantil que resonaba en su mente, Minato vio sobre el final del callejón a una niña pequeña de largo cabello rubio y ojos esmeralda envuelta en un vestido de una pieza de color claro, llorando asustada mientras un tipo grande de cabello castaño que tapaba con una gorra se inclinaba a su lado intentando llevársela.
Junto al sujeto, también había una chica, delgada de pechos medianos, cabello lacio de color violeta y ojos marrones.
-¡Hey!, ¿Qué te crees que estás haciendo?- Grito Minato poniéndose de pie y corriendo hacia el grupo.
-¿Huh?, ¿un transeúnte ingenuo con complejo de héroe?- Murmuro el sujeto en tono de burla- lárgate de aquí chico, ni siquiera sabes en lo que te estas metiendo- Le advirtió.
-El que se tiene que ir y dejar a esa niña eres tu- Le devolvió Minato sin dejarse intimidar.
-Tche, y eso que te lo advertí…- Mascullo el tipo- Furano… enséñale a no meterse en los asuntos de otros- Le ordeno dándole al pelinegro una sonrisa de superioridad.
-Si!- La chica que lo acompañaba se acercó a Minato, manteniendo en todo momento una expresión seria en su rostro.
-¿Enviando a una chica en tu lugar?- Le espeto Minato al sujeto.
-¿De qué estás hablando?- Se burló el castaño- Furano no es una chica normal… je je je…
-¿Huh?- Antes de que pudieran decir algo más, el pelinegro vio como la chica arremetía en su contra levantando su puño izquierdo, cruzando rápidamente sus brazos sobre el pecho para protegerse del golpe, mas este no llego como en lugar de eso, la pelivioleta cambio ágilmente de postura, flexionando sus rodillas e inclinando su cuerpo hasta quedar a la altura de su abdomen y desde esa posición descargo su palma abierta hacia adelante golpeando duramente el estómago del Ashikabi de Izumo- ¡GAHH!...
Escupiendo sangre por el golpe, Minato fue mandado a volar varios metros cayendo pesadamente sobre el suelo en donde quedo retorciéndose del dolor.
``Esa chica… es una Sekirei´´ Gimió internamente reconociendo la fuerza monstruosa detrás del golpe.
-¿Y bien?, ¿Qué te pareció la fuerza de Furano?, ¿increíble cierto? Ja ja ja, ¡eso te pasa por hacerte el héroe! Ja ja ja- Muy divertido, el hombre se volvió a su Sekirei- acaba con el…- Le susurro.
-Está prohibido matar humanos…- Le recordó la pelivioleta.
-Cierto pero… ¿Quién sabrá que fuimos nosotros? Ja ja ja, ¡Hazlo!-
-Si…- Girándose lentamente hacia Minato, la Sekirei se le acerco empuñando su mano lista para ultimar al pelinegro.
-Maldición…- Gimió el Ashikabi desde el piso viéndose perdido.
-¡Muere!- Grito Furano descargando su puño hacia adelante.
Salido de la nada, un velo se apareció enroscándose fuertemente alrededor del brazo de la chica deteniendo su puño a milímetros del rostro del Ashikabi.
-¿Qué?-
Levantada del suelo por la fuerza del velo, la pelivioleta se vio arrojada a muchos metros de distancia de Minato girando en el aire y preparándose a aterrizar en sus pies, mas, antes de que lo hiciera, una figura borrosa, debido a la velocidad a la que se desplazaba, se le apareció enfrente y enterró violentamente un delgado puño en su abdomen mandándola a volar mucho más allá de la posición de su Ashikabi estrellándose contra una pared.
-¡Furano!- Exclamo este girándose hacia las recién llegadas Uzume y Musubi que se apresuraron solicitas a ayudar a Minato a incorporarse- ¿Sekireis?... no me digas… ¿ese imbécil también era un Ashikabi?, tch, y no solo de una sino de dos… maldito embustero, engañándome de esa forma… -Gruño para acto seguido acercarse a la niña y sujetarle los brazos forzándola a abrirlos- ¡pero aun así es demasiado tarde! Je je…- Farfullo acercando su rostro al lloroso de la pequeña que se resistía lo mejor que podía.
-¡No!, ¡No!...-
-¡Detente ahí!- Apresurándose Uzume, utilizo sus velos para envolver el torso del sujeto y levantarlo en el aire si bien, como la tenía fuertemente agarrada también la niña se vio elevada.
Comprimiendo el cuerpo del tipo con sus velos, este dio un grito de dolor que le hizo finalmente soltar a la pequeña que cayó al suelo, hecho que fue aprovechado por la Sekirei de Minato para estrellar al castaño contra un muro y lanzarlo luego hacia donde cayera la pelivioleta.
Sintiéndose caer desde una altura respetable, la niña recogió su cuerpo juntando sus manos cerca de su pecho preparándose para la dolorosa caída.
Pero esta nunca llegaría, diferente al duro suelo de piedra que la esperaba, la niña se vio contenía por un par de brazos que detuvieron su caída.
Abriendo tímidamente los ojos, la pequeña se encontró con un par de orbes violáceas que la contemplaban con sumo cariño y gentileza, llenas de una ternura que la hicieron sonrojar y sentir el acelerado palpitar de su pequeño corazón.
-¿Te encuentras bien?- Le pregunto con voz suave Minato, y, aun con la niña en brazos, se arrodillo manteniendo su contacto visual.
Algo cohibida, la pequeña asintió empuñando sus manitas a la altura de su boca.
-¿Onii… chan?... ¿tú eres… mi… Onii-chan?-
Sonriendo ante la timidez de la niña, el chico le regalo otra sonrisa que aumento aún más el sonrojo en las mejillas de la rubia.
-Escuche tu llamado- Le conto- ¿estabas asustada cierto?.
Kusano asintió mirando fijamente a los ojos del pelinegro.
-¿Cómo te llamas?- Quiso saber.
-Ku… Kusano…-
-¿Ku-chan eh?, es un nombre muy bonito…- Le dijo notando como el pequeño rostro de la niña brillaba de felicidad por eso.
Dejando que apoyara sus pies en el suelo, Minato le acaricio la cabeza con ternura.
-Ku se separó de sus Onee-chan y se perdió…-
-Je je, entiendo… ¿te gustaría que te ayude a encontrarlas?-
-Hum…- Asintió Kusano mirándolo un poco avergonzada- Ku… Ku quiere… que te conviertas en su Onii-chan…
-¿Tu Onii-chan?- Inquirió Minato que, desconociendo el sentido que la niña le daba a esa palabra, acepto con rapidez- claro, si es lo que Ku-chan quiere, seré tu Onii-chan…
Ante eso, la rubia volvió a asentir encantada antes de acercarse despacio al chico y colocarle sus manitos a ambos lados de sus mejillas.
Pensando que la niña se proponía a abrazarlo como un signo de que confiaba en él, Minato se mantuvo quieto sonriendo tiernamente ante la dulzura que irradiaba la pequeña en cada movimiento.
Y entonces sucedió, Kusano presiono sus labios sobre los de un sorprendido Minato en el beso más puro que recibiera hasta el momento.
-¿Eh?...-
Segundos después, el desconcierto de Minato aumento al ver las brillantes alas verdes que sobresalieron de la espalda de la niña.
-Sekirei N° 108, será tuya ahora y para siempre…- Recito Kusano sonriéndole extremadamente feliz a su Ashikabi.
-¿Eh?-
-¡Waaa!, ¡Felicidades Minato-san!, ¡Ya es tu cuarta Sekirei!- Lo felicito Musubi.
-Realmente no pierdes el tiempo eh ¿Minato?- Le sonrió Uzume con algo de burla.
-¿Eh?- Totalmente ido, el aturdido joven no fue capaz de razonar por un bue tiempo luego de eso.
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Regresando por Yukari, a quien Musubi y Uzume dejaran a cargo del gigantesco lienzo antes de correr detrás de su Ashikabi, los ahora cinco individuos del grupo, con Kusano durmiendo apaciblemente sobre la espalda de Minato, volvían a paso lento hacia la posada con la hermana menor del pelinegro acribillándolo a preguntas acerca de la procedencia de la niña y del porque saliera corriendo de esa forma rara antes.
Evadiendo las interrogantes con tan solo hacerse el desentendido, Minato logro llegar por fin a la posada desde lejos divisando la presencia de una bellísima chica rubia esperando junto a la cerca de madera.
-¿Quién será?- Se preguntó en voz alta atrayendo la atención de la chica hacia su persona y hacia la niña descansando sobre su espalda.
Abriendo horrorizada sus hermosos ojos azules, Tsukiumi sacó a relucir sus colmillos al tiempo que, sin que nadie se lo esperase salto sobre el pelinegro tomándolo del cuello de su camisa acercándosela a la cara.
-¡Maldito bastardo!, ¿¡Que le has hecho a Kusano!?- Le grito furibunda.
Para agregar más leña al fuego, la niña eligió precisamente ese momento para murmurar en sueños.
-No, Onii-chan, no, no quiero más…-
Incendiándose literalmente en un mar de llamas de ira la rubia muy probablemente hubiese acabado con su vida de no ser por la rápida acción de Musubi y Uzume quienes se apresuraron a contener a la N° 09.
-¡Voy a matar a este sujeto!, ¡suéltenme!- Gritaba la Sekirei muy furiosa tratando de zafarse del agarre de las Sekireis de Minato.
Afortunadamente para este, la casera, que escuchase los gritos desde la cocina se apresuró a intervenir calmando los ánimos de todos mas no así las ansias de Tsukiumi por tomar la vida de Minato.
Deseos que no hicieron sino incrementar al momento de escuchar la historia de Kusano y el subsiguiente alado.
-¿Le diste alas a una niña pequeña?- Gruño desde la esquina de la habitación a la que fue conjurada por la casera una vez que todos estuvieron dentro de la posada- en serio eres un mono despreciable…
La situación no mejoro mucho con el paso de los minutos y Minato termino por aceptar las intenciones asesinas que le taladraban la cabeza enviadas por la rubia.
-¿Qui… ¿Quién es ella?- Le pregunto por lo bajo Minato a Miya esforzándose por no ser escuchado.
-Fu fu… a pesar de que quiere matarte, e igualmente estas interesado en ella fu fu que hombre tan lascivo eres Sahashi-san fu fu fu…- Se burló Miya.
-¿¡Que!?, ¡no es eso!- Farfullo el pelinegro enrojeciendo ante las palabras de la casera- ¿¡y por qué siempre tiene que pensar lo peor de mí!?.
-Su nombre es Tsukiumi- Hablo por fin Miya esbozando una sonrisa- es una amiga de Homura y Akitsu y al igual que todas aquí es una Sekirei… y desde el día de hoy se ha convertido en una más de mis inquilinos así que estarás viéndote mucho con ella a partir de ahora… ten cuidado con que no se queden a solas o en serio te asesinara fu fu fu…
-Lo… lo tendré en cuenta…-
``¿Por qué tengo la impresión de que le encanta burlarse de la gente?´´
-Ada!...-
Llegando desde la cocina, Kazehana hizo acto de presencia trayendo a Kyoutaro en sus brazos para el disfrute de todos los presentes, incluida Tsukiumi que por un momento olvido su rencor hacia Minato para centrarse en el bebe.
``Vi… viéndolo bien es… es muy lindo´´ Pensó la rubia fijando la vista en el pequeño todo el camino hasta que éste aterrizo finalmente en los brazos de su padre ``¿Eh?...´´
-¡Kyou-chan!, ¡Kyou-chan!- Reían Musubi y Uzume tratando de llamar la atención del niño al igual que todos centrándose en el hijo de Minato.
-¿Es el bebe de Onii-chan?- Pregunto Kusano, igual de encantada que el resto con Kyoutaro.
-Sí, así es… -Confirmo Minato.
``¿¡QUE!?´´ Se sobresaltó Tsukiumi al oírlo ``Este… ¡este mono sin valor es el padre de ese niño!´´.
-Se llama Kyoutaro…- Continuo el pelinegro.
-Es muy lindo…- Sonrió Kusano- …ya… si Onii-chan es el papa entonces Ku es la mama…- Añadió muy feliz mientras le hacía caricias al bebe.
Como si una bomba hubiese estallado en la sala, todo el mundo se quedó en silencio tras las palabras de la niña mirándose unos a otros como si no supieran que decir.
-Je je, no, no, la madre de Kyou-chan soy yo…- Sonrió Uzume rompiendo el silencio.
-¡Musubi también es la mama de Kyou-chan!- Salto la castaña en defensa de sus ''derechos maternales''.
-Ya, ¿entonces Kyou-chan tiene cuatro madres?-
-¡Sí!-
``¿¡Cuatro madres!?´´ Volvió a sobresaltarse Tsukiumi recordando a la pelirrosa y entendiendo por fin su actitud maternal y posesiva con el bebe ``Este mono… ¿le ha dado alas a cuatro Sekireis?... definitivamente merece morir…´´
-¿Sucede algo Minato-kun?- Le pregunto Kazehana al ver como el chico sufría un escalofrío.
-No, je je, so… solo siento que no soy 100% bienvenido aja ja ja…- Musito sintiendo la constante sed de sangre dirigida hacia él.
``¿Realmente fue buena la idea de venirme a vivir a esta posada llena de Sekireis?´´.
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Varias horas después, Minato conoció al nuevo trio de inquilinas al completo, como Matsu, avisando a Homura que Kusano ya había sido encontrada provoco el regreso del grupo de búsqueda… lo que fue el principio de una cruenta batalla como Musubi, Uzume, Kazehana, Akitsu, Kusano y la nueva incorporación Kuruse comenzaron a discutir sobre quien quedaría a cargo del bebe.
Afortunadamente para el niño Miya logro poner orden y Kyoutaro se pasó la tarde de brazo en brazo cambiando de ''una madre'' a otra que se turnaban para tenerlo una hora cada una.
Medianamente divertido por el apego y el cariño que le tenían a su hijo Minato dejo al pequeño a cargo de las Sekireis mientras él se dirigía a la segunda planta para realizarle una visita a su primer Sekirei a quien no veía desde hace horas.
Entrando a la habitación, el Ashikabi vio a su Sekirei recostada sobre el futon, su mirada aburrida perdida en el techo.
-¿Benitsubasa?- La llamo lo más suave que pudo.
-¿?- Reaccionando ante la voz de su Ashikabi, la pelirrosa se incorporó quedando sentada sobre el futon y girando su cabeza hacia la entrada en donde vio al pelinegro sonreírle de forma suave- ¿¡En donde diablos estabas!?- Le grito muy enojada lanzándose sobre el chico, tirándolo al suelo y quedando a cuatro patas sobre él- ¿¡Tienes idea de lo preocupada que me tenías!?...
-Lo, lo siento… -Se disculpó el chico- yo solo… fui a recoger mis cosas en mi antiguo departamento- Se explicó- yo… ¿eh?...
Tomando por sorpresa a su Ashikabi, Benitsubasa se recostó totalmente sobre el cuerpo del chico apoyando su cara en el torso tonificado aspirando con ansias el perfume masculino y deleitándose en el calor de su piel.
-¿Be… ¿Benitsubasa?- Se sonrojo Minato.
-Mantente callado- Le susurro la chica presionando aún más su cuerpo en el del joven- yo solo… me eh dado cuenta… que odio estar mucho tiempo separada de ti… realmente… lo odio…
-…- Ligeramente conmovido por esas palabras, el Ashikabi estiro sus brazos rodeando la cintura femenina, abrazándose a su estrecha cadera, acción que provoco un casi imperceptible jadeo en la pelirrosa que se sonrojo en el abrazo íntimo de su pareja.
-La próxima vez que salgas de la posada… iré contigo….-
-Ah, me sentiré muy seguro y feliz de que me acompañes…-
El momento íntimo duró varios segundos más, con los dos tan solo permaneciendo en la misma posición disfrutando del mutuo calor corporal y de las agradables sensaciones que les proveían sus cuerpos unidos.
A punto de quedarse dormida, presa del perfume embriagador y de las cálidas sensaciones, Benitsubasa apoyo sus manos en el pecho de su Ashikabi incorporándose apenas y mirar hacia abajo al chico.
Una sonrisa no muy agradable pintada en su rostro.
-Casi lo olvido…- Siseo tras despejar su mente de las imágenes ''dulces'' de su mente en la que ella y su Ashikabi eran los únicos protagonistas- … Minato… ¿Qué es eso de que le diste alas a otra Sekirei?...
-¡Hiiiiiiiii!- Se asustó el chico al ver la expresión diabólica de la pelirrosa.
-¡DEFINITIVAMENTE IRE CONTIGO LA PROXIMA VEZ!...-
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Siendo su turno de cuidar de Kyoutaro, Kazehana se encontraba con el niño en la cocina meciéndolo suavemente entre sus brazos observando la carita dormida del bebe.
Sin embargo, el pelinegro no se mantuvo en dicho estado por mucho tiempo como tras toser abrió sus grandes ojos enfocándolos en la figura de la pelivioleta.
Inmediatamente, y para sorpresa y preocupación de la mujer, comenzó a llorar con ganas revolviéndose en los brazos de la Sekirei.
-Ara… ¿tienes hambre de nuevo?... sí que comes mucho para tu tamaño tan pequeño…- Le sonrió.
Kazehana se acercó a la heladera y la abrió pero, para su mala fortuna, no había allí nada de leche preparada para el bebe.
``¿Se ha acabado toda su leche?´´ Se preguntó con una sombra oscura cubriendo su rostro.
El niño continuo llorando pidiendo que lo alimentaran, mas Kazehana no tenía mucha idea de cómo prepararle la comida… si tan solo hubiese puesto más atención a Miya cuando esta lo hacía en vez de jugar con el infante… pero no podían culparla… simplemente el bebe era demasiado lindo como para prestarle atención a cualquier otra cosa… bueno… quizás el padre sería la excepción.
-Hmm ¿y ahora qué hago?- Se preguntó pensativa, ella no sabía preparar comida para bebes y tampoco veía algo que pudiese ser comestible para él… en el caso de que siquiera pudiese digerirlo- vaya… nunca creí que esto sería tan complicado… para las madres que vi siempre fue sencillo el alimentar a sus hijos… tan solo bastaba con que le dieran el… ¿?...
De repente, una idea le cruzo por la mente, preguntándose a sí misma si funcionaria o no, después de todo ella aun no… y eso era un requisito imperante para ello.
Nerviosa, la pelivioleta se giró a uno y otro lado, observando que no hubiese nadie presente, y entonces se bajó un poco el vestido hasta que uno de sus grandes pechos quedo en libertad y comenzó a acercar el pezón a la boca del niño.
-Lo siento… sé que no tiene nada de leche, pero al menos te servirá de chupón hasta que se te pueda preparar algo de comer…- Se disculpó de antemano la mujer a segundos de que la hambrienta boca del pequeño se apoderase de su pecho.
Sin que la Sekirei se percatase, justo en ese momento la puerta de la cocina se abrió dando paso al padre del bebe quien ni bien levantara la vista sus ojos casi se salieron de las orbitas ante la surrealista escena.
-¡Noooo!...-
Dando un brinco de la sorpresa, la mujer se giró hacia dónde provenía el grito de Minato quedando frente a él y dándole involuntariamente un primer plano de su pecho desnudo.
-¡PUHHHH!- Enrojeciendo ante la vista de la exuberante parte desnuda de la hermosa mujer, Minato se giró bruscamente quedando de espaldas a la pelivioleta y dándole el tiempo suficiente a esta para que se cubriese- lo… ¡Lo siento!- Se disculpó de forma atropellada.
-N… no, yo… ¡yo debería disculparme!…- Farfullo Kazehana mortalmente colorada al haber sido descubierta.
-¿Eh… ¿Qué se supone que estabas haciendo?...-
-Ah, yo… no… solo… solo intentaba darle de co… comer…- Balbuceaba Kazehana cada vez más roja- Kyou-chan lloraba y yo solo…
-En… entiendo- Replico el chico dándose la vuelta y acercándose a una por entonces humeante de vergüenza Kazehana de la cual recupero a su hijo.
-Lo… lo siento…- Se disculpó la mujer sin ser capaz de mirar al chico a la cara.
Sintiendo algo de pena por la vergüenza de la Sekirei, el pelinegro soltó un largo suspiro antes de sonreírle de forma amable.
-Tranquila Kazehana… todas las mujeres tienen su instinto materno ja ja ja…-
-Ah…- Musito la pelivioleta con cierto alivio al ver que el Ashikabi no se veía enojado.
-De todas formas, no te detuve por ningún asunto raro- Continuo Minato sin perder su sonrisa- sino por esto…- Acercándole el niño a la mujer, Minato le abrió la boca para mostrarle el nacimiento apenas imperceptible de los primeros dientes del bebe- ¿los ves?...
-Si… son sus dientes…-
-Si… si le hubieses dado el pecho más que amamantar te hubiese mordido y lastimado-
-Oh, ya veo…-
-Sí- Asintió Minato volviéndose a mirar a su hijo- ¿Huh?, ¿a qué viene esa cara de disgusto?- Le pregunto al pequeño al ver como este hacia una mueca de molestia.
-Buu… buu…-
-No me seas tan precoz…- Lo regaño- cuando crezcas podrás tener todos los pechos que desees, pero de momento eres muy pequeño para eso…
``Y de todas formas no es como si fueses a recordar algo de eso en el futuro´´.
-Aquí tienes tu chupete…- Le dijo entregándole a su hijo un objeto blando y frio y poniéndoselo en la boca el cual fue inmediatamente saboreado por el niño quien, olvidándose de la anterior ''pelea'' con su padre le sonrió muy contento, sus pequeños ojitos brillando de felicidad…- eres un niño muy conformista ¿eh?...
Contemplando un momento la carita extasiada de su niño, Minato luego se lo volvió a entregar a Kazehana.
-¿Podrías sostenerlo un momento?- Le pidió.
-S- sí, claro- Acepto la mujer.
Pasado de manos de vuelta a la Sekirei, el niño se la quedo viendo apenas un instante antes de volverse hacia su padre al cual no le quito los ojos de encima en ningún momento mientras este se dedicaba a prepararle su comida.
``Definitivamente para este niño, su padre es sin dudas su persona favorita´´ Pensó la mujer divertida, siguiendo la mirada del pequeño ``Y puedo entender muy bien el porqué´´.
Terminando de preparar la leche tibia y depositarla en el biberón, Minato regreso con la mujer retomando a su hijo, acunándolo en su brazo izquierdo mientras le daba de comer con su mano derecha.
Sonriendo tiernamente ante la dulce imagen del momento padre/hijo, Kazehana se le acero lentamente.
-Eres un padre maravilloso Minato-kun…- Le susurro acercándole el rostro de manera intencional hasta dejárselo a solo un par de centímetros del sonrojado del pelinegro y, siguiendo de largo hasta que sus labios quedaron cerca del oído del chico- lamento mucho la perdida de tu mujer…- Le susurro, su voz destilando tristeza y compasión en cada una de sus letras- sin lugar a dudas hubiese sido una grandiosa madre…- Siguió separándose del pelinegro y observando al niño beber su leche al cual se acercó para darle un suave beso en la frente antes de volver su vista a Minato, entregándole otra sonrisa y comenzar a retirarse en silencio de la cocina.
Aun ligeramente conmocionado, Minato la vio marcharse, caminando seductoramente hasta llegar a la puerta.
-¿Kazehana?...- La detuvo antes de que saliera.
-¿Si?-
-Tú también… tú también serias una grandiosa madre…- Le sonrió.
-…-.
-…-.
-… Solo si tú fueras el padre Minato-kun…- Le devolvió la mujer guiñándole un ojo antes de retirarse.
-Eh… ¿Ehhh?...-
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Caminando lentamente por la calle en dirección a la posada, se acercaban dos figuras, una de ellas, la más pequeña de cabello castaño oscuro y ojos del mismo color sobresaliendo el enorme tamaño de su busto, la otra, un poco más alta, de largo cabello gris y ojos también grises, ambas utilizando los mismos trajes oscuros y apretados al cuerpo y envueltas en unas capas grises con el símbolo Sekirei tallado a la altura de la parte alta de su espalda.
Con una sonrisa juguetona en sus labios, la peligris se volvió hacia su compañera.
-Esto es extraño en ti…- Murmuro- nunca me hubiese imaginado que también querrías venir a visitar a Mu-chan… ¿realmente te preocupas por ella verdad?...
La castaña la ignoro por completo, avanzando sin siquiera prestarle atención.
-No me digas… ¿puede ser que te hayas quedado triste al no poder despedirte de ella la última vez?- Le pregunto burlona.
La mirada fría de la castaña se giró hacia ella advirtiendo peligro para su salud si seguía por ese camino.
-… O quizás… ¿es que estas interesada en su Ashikabi?- Continuo Karasuba aparentemente ajena al peligro que suponía provocar a su compañera- Sinceramente me sorprendí cuando descubrí que el Ashikabi de Mu-chan era el mismo que el de esa inútil de Benitsubasa… hu hu… a este paso, terminare por creerme todas esas tonterías del presidente acerca del destino… ¿Verdad… Yume?...
-Karasuba…-
-¿Si?...-
-…Cierra la boca…-
-…Que miedo, que miedo…-
Guardando silencio, las dos Sekireis continuaron hasta llegar al umbral de la cerca de madera ante la cual se detuvieron para observar dentro percatándose de la presencia de una chica junto a la puerta de entrada que les daba la espalda, la chica, estaba doblada por la mitad, riéndole por lo bajo a algo que su cuerpo no permitía ver a las visitantes.
-Bien, Kyou-chan, un pasito a la vez, un pasito a la vez je je…- Se reía la chica caminando lentamente de espaldas sin dejar su posición inclinada, sus brazos estirados hacia delante fuera de la vista.
-¿Mu-chan?-
-¿?- Incorporándose apenas, la Sekirei de Minato giro su cabeza mirando por encima de su hombro y reconociendo inmediatamente a las dos mujeres allí de pie, esperándola- ¡Yume-sama!, ¡Karasuba-sama!- Exclamo muy contenta, regresando levemente su vista al frente tomando entre sus brazos eso con lo que estaba hablando antes de girarse por completo hacia las Sekireis del Escuadrón Disciplinario y correr a su encuentro como una niña pequeña ante la llegada de su madre.
-Mu-chan…- Sonrió Karasuba con los ojos cerrados antes de abrirlos- es bueno volver a vert…
Y allí, una Musubi cargando en brazos a Kyoutaro se detuvo ante ellas sonriendo radiante de volver a ver a sus ''tutoras''.
Con sus bocas levemente abiertas por la sorpresa, Yume y Karasuba se quedaron perplejas observando al pequeño humano que se aferraba con sus manitas al cuerpo de la inocente castaña.
-Eh… ¿Ehhhh?...-
#º-#########- Aº-SSSSSSSSS #º-#########
Hasta aquí, hasta aquí llegamos por hoy XO.
Hola ¿Cómo están?, espero que bien je je je, acá me les estoy apareciendo de nuevo tras mucho tiempo para traerles a ustedes el capítulo 6 de Un Padre Ashikabi que espero como siempre haya sido de su gusto y que no lo esta haciendo solo puesto que tambien eh actualizado Holocausto Sekirei subiendo ya su capitulo 3, ¡YEAHHH!.
Acerca del capítulo de la fecha, se puede ver como las chicas comienzan a acostumbrarse a la presencia del dúo padre/hijo ambos muy queridos por la féminas de la posada ja ja ja ja ja. También Minato ha obtenido otra Sekirei más, aunque esta vez fue debido a una malinterpretación del lenguaje de Ku-chan XO.
Y Sobre el final se nos vino la aparición de Yume y Karasuba las cuales quedaron K.O de la sorpresa al ver a Musubi con su ''hijo'' je je je ¿Qué pasara con este trio?.
Para el siguiente capítulo tendremos el desenlace de esta particular situación, Minato obtendrá una Sekirei más para su harem y una madre más para Kyou-chan je je je.
Y ahora, les doy la bienvenida a la sección de respuestas a los reviews:
Primero para Qwaiser-izanagi; Con respecto a Miya, no está incluida en el Harem principal pero si, ciertamente tomara el papel de ''madre'' de Kyoutaro.
Segundo para El angel de la oscuridad: Sep, la esposa de Minato fue Chiho (por esa razón Uzume no estaba alada ya que Chiho no existe en este fic XO), ¿Qué comes que adivinas?...
Bien como siempre, muy agradecido por los Reviews, alertas y favoritos, doy la bienvenida a los nuevos lectores que espero puedan continuar con su apoyo inspirador.
Mención aparte aviso que eh comenzado un nuevo fic ''Lazos Invisibles'' de la serie de Torre de Dios (el capítulo 2 ya lo tengo listo y lo subiré dentro de muy poco), así que a todos los que conozcan y les guste esa serie espero que le den una oportunidad a mi historia que tengo confianza en que les gustara y a todos los que no conocen Torre de Dios los exhorto a YA MISMO ir volando a leerla XO.
Bueno, eso será todo por el momento, me despido con el ya clásico dejen Reviews Please, Sayonara.
