Capítulo 2: "Perdón"
John salió de la casa para hacer las compras matutinas que Sherly nunca se dignaba a hacer, ahora estaba ocupada con videos de interrogatorios ¿a quién en su sano juicio le importaban esos videos de hace veinte y treinta años atrás, de encima casos ya resueltos? O más bien, ¿quién tenía una colección de éstos? Aparte si no era una cosa, era la otra. Qué más daba.
En su regreso se encontró con la señora Hudson.
-Buenos días, Dr. Watson-lo saludó con la amabilidad de siempre, John le devolvió el saludo de igual manera, como pudo con las bolsas en las manos.
-¿Cómo se encuentra la señorita Holmes? Quiero decir, después de la suspensión…
-¿¡Qué!?
-¿No lo sabe? Me extraña que no se lo haya contado, después de todo tiene un gran aprecio por usted y….
-No puedo creerlo, ella me dijo que estaba de vacaciones.
La señora Hudson ignoró el comentario y continuó hablando.
-Llegó llorando la muy pobre…fue el sábado.
John empezó a hacer memoria. El sábado había salido con Mary y había regresado muy tarde, con razón no la había visto.
-¿Y no sabe la razón de la suspensión?
-Creo que será mejor que se lo cuente ella misma.
Realmente John consideraba que se merecía una explicación a todo esto, así que sin dilatarlo más, apoyó las bolsas en la mesa de la cocina (ya iba a tener tiempo luego, para acomodar todo) y fue al encuentro de su amiga.
-Sherlock, tenemos que hablar-dijo con tono serio…pero parecía que la muchacha no estaba dispuesta a hacerlo. Estaba muy concentrada rebobinando una cinta manualmente con un bolígrafo.
-¿Vas a soltar esa cinta polvorienta y me vas a prestar atención de una buena vez?-preguntó ya molesto.
-No, ahora no, después. ¿Está bien?-murmuró haciéndole un ademán evasivo.
El doctor estaba cansado de acatar órdenes y tener que ajustarse siempre a las necesidades de la detective. Él siempre le ayudaba (sin ni si quiera pedir explicación de porqué tenía que hacer una cosa o tal otra) pero muy poco cedía ella en respuesta. Cansado, le sacó la cinta VHS de las manos.
-¿Y ahora que pasa? -preguntó siguiendo con su vista el objeto pasando por John. Entornó los párpados de tal manera que sus ojos se asemejaban a los de un gato enojado.
-¿Por qué me mentiste?-hizo una pausa, en la cual Sherly se hizo la desentendida-¿Por qué no me contaste que te suspendieron?
Por primera vez Sherlock empezó a dudar sobre que respuesta era conveniente dar, por lo tanto se tardó unos segundos más de los que solía tomarse normalmente.
-Por…porque no era necesario. El mes que viene me levantan la suspensión. Mientras tanto yo…
-¿Solamente eso? ¿No era necesario porque todo iba a estar igual dentro de poco?-la miró a los ojos. Sabía que algo más faltaba, pero quería escucharlo de su boca.
-Es humillante. No quiero ponerme a conversar sobre este asunto.
Parecía cohibida y sin ser un gran observador se podía notar que un ápice de rubor se asomaba por sus mejillas, que por lo general siempre se encontraban pálidas.
John soltó un suspiro desalentador, pero Sherly volvió a tomar la palabra.
-Justamente no quería que pasara esto. Yo…no quería que te preocuparas, más que ya el viernes abandonarás definitivamente Baker Street ¿para qué generarte un problema?-se expresó de manera sensata.
¿Holmes reparando en los sentimientos de otros? John pensó que no iba a estar vivo para presenciar tal evento.
-La razón por la que te suspendieron… no es necesario que me la digas si no querés-dijo finalmente luego de unos minutos de silencio. No sabía mucho que decir, pero se dio cuenta que había sido un poco duro con ella pensando que era una completa egoísta y al contrario, todo ese tiempo había actuado que se encontraba bien y todo seguía su curso normal, para no generarle un disgusto a él, a él mismo.
-Fueron Anderson y Donovan. Tuvimos una disputa por un sospechoso. Se puso todo cada vez peor pero… ¡por Dios! Ellos lo consideraban culpable y yo inocente. ¡Las pruebas estaban enfrente de sus narices, John! Un hombre como ese no tiene el carácter dominante de un secuestrador…ni la fuerza: ¡recientemente había sido operado de la columna! Además de que tiene un sobrepeso considerable, es obvio que alguien con esas características no puede ni matar a una mosca… Apestaba a inocencia hasta en su andar, sus gestos…
John interrumpió el soliloquio, se dio cuenta que daba como para dos horas más mínimo, así que era ahora o nunca.
-Está bien pero… ¿no era más fácil decirme eso desde el principio? Y ya que no te gusta perder el tiempo, hubiese sido más rápido también.
-Perdón, John-declaró.
El aludido no pudo ocultar una sonrisita, era la primera vez que le pedía disculpas claramente.
-Lo entiendo-dijo finalmente para después depositar un cálido beso en la frente de la muchacha.
En ese instante se dio cuenta que no quería alejarse de ella pero no por el hecho de que sentirse necesitado lo complaciera de algún modo si no que él de verdad la quería. No sabía de que forma pero ninguna que Sherlock podría aceptar si se enterara.
Agradezco todos sus comentarios en el capítulo anterior, me alientan para seguir escribiendo, así que muchísimas gracias.
También les comento que en los capítulos posteriores se va a sumar la versión masculina de un personaje muy relacionado con Sherlock, creo que ya se pueden imaginar de quien se trata.
