¡Hola! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento!

Ni siquiera recuerdo cuando fue la última vez que actualice gracias por todos los reviews que me entregaron a lo largo del fic ni si imaginan lo feliz que me hicieron cuando leí lo que me escribieron.

Estos dos últimos capítulos están dedicado para todas ustedes, y especialmente a mis chicas EEQCR! ¡Las adoro chicas!


Disclaimer: Harry Potter y sus amigos le pertenece a J.K. Rowling. Todas las ideas que no reconozcan son mías.

Agradecimientos a Sam quien beteo estas dos viñetas que leerán más el epilogo.


Entre las sombras

Confuso

George jamás ha sido organizado. Algunos creen que a veces puede llegar a ser desastroso y eso bien lo sabe su novia.

—George…

El pelirrojo musitó algo casi incomprensible y miró a Angelina un poco molesto por haberlo despertado.

—Angie déjame dormir.

La noche anterior la morena una vez más se había quedado en la tienda y ellos habían compartido más de un momento especial.

—¡George, levante!—ordenó la morena.

Él se levantó a regañadientes.

—¡Ni que fueras mi madre para que me regañes!

Angelina rodó los ojos.

—¿Estás bien?

Ella asintió aunque a George no le convenció lo que le ha dicho, él sabía que ella ocultaba algo.

—¿Estas enojada?

Ella negó con la cabeza. Él la besó, y salió de la habitación en búsqueda del baño.

Mientras George se encontraba en la ducha, ella comenzó a ordenar un poco la habitación que llevaba bastante tiempo compartiendo con él.

Si bien ellos habían hablado un par de veces de expandir la parte superior de la tienda para que ella se fuera a vivir definitivamente ahí, pero no habían llegado a nada concreto y Angelina no había querido presionarlo.

Y así llevaban casi dos años. Angelina se sentía prácticamente una Weasley más y comenzaba a querer a sus primeras sobrinas, Molly y Victoire, como a ella le gustaba llamarlas aunque no lo fueran de su parentesco sanguíneo.

La morena movió su varita para poder ordenar un poco la habitación que compartía con el pelirrojo. Mientras todo se movía de un lado al otro abrió el armario y luego un cajón, en el cual planeaba guardar un sobre, pero cuando vio su contenido quedó paralizada.

—¿Angie qué haces?

La morena se sintió atrapada seguro él pensaría que ella le estaba registrando las cosas.

—Yo… eh… yo… estaba… bueno… yo… tenemos que hablar.

—Esta bien pero primero deja vestirme.

La pareja se sentó en la cama que compartían.

—Angie, estas extraña…

La morena puso los ojos en blanco.

—¿Extraña? Te equivocas— respondió tratado de sonar convincente.

George acaricio el rostro de ella.

George acarició su rostro.

—¿Encontraste la cajita, cierto? ¿Te asustaste?—preguntó.

Angelina si había encontrado una cajita, pero no había tenido la oportunidad de pensar nada debido a lo que había ocurrido en San Mungo; además se sentía presionada por su jefe porque este quería una redacción completa acerca de Arpías de Holyhead.

—¿George?

—¿Si?

—¿Tu… me amas?

George la miró incrédulo. ¿Por qué le preguntaba eso? Él la amaba, la adoraba, la necesitaba a su lado.

— Si, Angie, eres lo mejor que me ha pasado.

Angelina trato de sonreír. Sabía que George la amaba pero le perturbaba como podría tomarse la noticia.

—Lo sé, es que…—trataba de hablar.

Los dos sabían que algo le ocurría al otro pero ninguno de los dos se animaba a decirlo en voz alta.

—¿Qué me escondes?—preguntó la morena.

— Yo nada ¿Y tú?— contra preguntó.

La morena rodó los ojos claramente fastidiada. Ambos sabían que los dos ocultaban cosas pero ninguno se animó a decirlo en voz alta.

—¡No me mientas!—exigió Angelina

George puso los ojos en blanco. Los cambios de humor de su novia lo estaban descolocando y fue cuando lo comprendió, e incluso antes que ella se lo dijera, pero aun así tenía dudas.

—Angie, la cajita que te encontraste es algo que quería darte… en otro momento pero no quiero que pienses que te miento—le explicó.

El pelirrojo se levantó y abrió el armario para luego abrir el cajón que minutos antes había abierto su novia.

La morena lo miraba confusa, no entendía lo que pretendía.

—¿Angie, te quieres casar conmigo?

Angelina abrió mucho los ojos y se le cayó la varita de las manos por la impresión pero aun así respondió algo que el Weasley no esperaba.

—George no me puedo casar contigo.

La frase de la morena retumbaba y retumbaba en la cabeza de George. ¿Le había dicho no? ¡Llevaban casi dos años! Se conocían desde los 11 años ¿Qué más necesitaba?

Angelina se sintió un poco mal por lo que había dicho pero ella si quería casarse con él aunque antes debía decirle toda la verdad.

— ¿Por qué no te quieres casar? ¿Ya no me quieres?

George suspiro abatido, la respuesta de su novia había sido dura pero…

—No me puedo casar contigo sin decirte algo antes.

El pelirrojo estaba a cada rato más confuso.

—¿Decirme que?

Angelina sintió que sus manos sudaban.

—Estoy embarazada

A George la sonrisa volvió rápidamente y eso a Angelina le dio tranquilidad.

—¿Entonces? ¿Te quieres casar conmigo?

—Me encantaría.

George beso a Angelina, mientras la abrazaba y trataba de atraerla más hacia él.

Después de todas las cosas entre ellos siempre serian algo confusas pero a ellos así le gustaba y los hacía felices.


N/A:Nos vemos en el epilogo.

¿Reviews?¿Tomates? ¿Algo?

¡Review plis!

PD:¡Esta historia solo será publicada en FanFiction! Ya que solo tengo cuenta acá y desde hace años que solo publico en esta pagina.

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Besos y abrazos

¡Nos leeeeeemos!

Bella Valentía