Ya era muy tarde. Pensó impaciente con la vista clavada en la puerta del hospital, estaba hay parado desde hace media hora y ella no se había dignado aparecer en su campo de visión. Traslado su mirada hacia el cielo oscuro con apenas unas cuantas estrellas y nubarrones grises que no traían nada bueno .La lluvia era molesta. Tal y como Sakura, cuando empezaba a parlotear, cuando sonreía por estupideces o cuando lo "obligaba" a comer uno de esos dulces que tanto le encantaban a ella. Como si de una invocación se tratase, escucho como de la desierta entrada del hospital salía la pelirrosa protagonista de sus pensamientos .Con su molesto cabello rosa y sus odiosos ojos verde brillante.

Sakura le sonrió al ver su imponente figura frente del hospital; recargado en el muro totalmente indiferente al tortuoso frio de las dos de la mañana. Había estado recogiéndola las últimas semanas. Desde lo ocurrido en el monte de los Hokages ellos habían tomado una relación más cercana pero nada más allá de unos cuantos besos. Eso la exasperaba, pero también le aterraba el retroceder en lo poco que habían logrado. Además no quería presionarlo, después de todo para él había sido un gran paso el besarla aquella vez y arruinarlo no es algo que le agradara.

-Sasuke-kun – sintió sus ojos negros mirarla profundamente y no pudo evitar sonrojarse.

-Hmp…llegas tarde

-yo…amm hubo un equipo chunin llego a última hora con algunas heridas complicadas – suspiro cansada –pero todo está bien ahora. Gracias por esperar.

El pelinegro vio las ojeras apenas visibles con la luz de las farolas. Ella se mataba en ese hospital, todos los días hasta muy tarde y él lo único que podía hacer, era recogerla cuando acababa su turno. Le picaban las manos el deseo de pasar las yemas de sus dedos alrededor de las marcas de cansancio bajo sus ojos, simplemente para hacerlas desaparecer. Pero obviamente no iba a hacer algo tan idiota como eso.

–No importa – Le dijo con su típica indiferencia, mientras empezaba a caminar. La sintió a su lado caminando mientras sacaba algo de su bolso y se lo tendía. Siempre era igual. Él iba a recogerla en cualquiera de sus turnos y al salir ella le daba un dulce – que odiaba- pero aun así aceptaba y se lo echaba a la boca mientras ella empezaba a parlotear y sonreír por estupideces. Tomo el caramelo entre sus dedos dándole un pequeño vistazo a la sonrisa de la chica, lo abrió y el empalagoso olor del dulce casi lo hace tirarlo. En vez de eso lo puso en su boca con una mueca.

-Hoy vino Kiba para revisión – empezó ella a contarle – Trajo a Akamaru e hizo un gran desorden en todo el hospital. –Río- cinco enfermeras estuvieron persiguiéndole toda la tarde…

Sasuke tenía las manos en los bolsillos mientras la escucha hablar y soltaba algunos monosílabos si era necesario; cuando de repente sintió algo húmedo en la punta de su nariz bastó alzar la mirada para que el fuerte aguacero empezara a caer sobre ellos , haciendo que Sakura pegara un gritico de sorpresa. –Joder -murmuro fastidiado.

La tomo de la muñeca y empezaron a correr por las vacías calles .El viento les golpeaba rudamente el rostro junto con el poder de las gotas de agua que dejaban un camino húmedo por toda la aldea y hacia que sus pasos sonaran con un suave "chu chu" amortiguado por el sonido de la lluvia repiqueteando por el tejado de las casa y las risas suaves de Sakura corriendo tras de él. No entendía que le veía de graciosos; pero lo más inverosímil era que a él mismo le temblaban los labios con las ganas de sonreír.

Agitados, riendo- reprimiendo sonrisas- y mojados hasta la medula, llegaron a la puerta del apartamento de Sakura. La chica busco la llave en su bolso y le dio la espalda para abrir la puerta con las manos temblando. No pudo evitar que sus ojos negros viajaran de su espalda a su redondeado y lindo trasero. Tenía claro que se había sonrojado aun así no desvió la mirada sino hasta que la chica volteo a encararlo. Era un chico de dieciocho años, estaba en el derecho de apreciar el trasero de una chica, por lo menos si se trataba de Sakura y su muy lindo trasero. En el letargo de sus pensamientos, noto que los labios de ella se movían diciéndole algo que no entendió muy bien por estar mirando como la ropa se pegaba a su piel por completo.

-¿Qué?

Frunció sus delicadas cejas rosadas y lo miro con los ojos brillantes de preocupación- Te estaba diciendo, que al parecer tienes fiebre –ella se detuvo solo para poner una mano en su frente caliente y el solo tubo ganas de reír por lo que había dicho ¿fiebre? Si, seguro –será mejor que entres. Te preparare algo mientras te secas.

-Hmp – la chica le sonrió y se adentró al departamento seguida por el muchacho que inspeccionaba todo con indiferencia cuando ella encendió la luz.

-lo siento, Sasuke-kun. Estoy apenas con la mudanza y todo es un desastre – ella bajo la cara apenada al verlo mirar su apartamento lleno de cajas sin desempacar y la solitaria mesa de comedor en el centro de lo que debería ser la sala- Naruto prometió ayudarme .Pero ya sabes que salió de misión.- Al terminar de decirlo se fue por un pasillo seguramente a cambiarse.

Se preguntó de repente enfadado la razón por la que no le había pedido ayuda a él, seguramente lo haría mejor que el Dobe que metería sus narices donde no debería. Como en el cajón de sus bragas. Antes de siquiera darle vueltas al asunto, sintió una toalla en su cabeza y las manos delicadas de Sakura sobre ellas secando su cabello azabache.

-Estas muy distraído hoy – Le comento risueña- Es extraño verte con la guardia baja.

Lo sintió tensarse bajos sus dedos y supo que no debió de haber dicho eso .A Sasuke nunca le había gustado sentirse débil y seguramente tomaba su comentario como un inicio hacia ello .Suspiro.

-Sasuke-kun debes relajarte un poco –Él detuvo su tarea poniendo sus manos sobre las de ella y se levantó a encararla

-¿Relajarme? –le pregunto enojado mirándola a los ojos con exasperación-Contigo no hago más que relajarme y mira lo que gano. Que ni siquiera me pidas ayuda a con tu apartamento de mierda y sí al estúpido de Naruto, que ni siquiera puede mantener el suyo ¿lo has visto? Vive en una pocilga llena de ramen y es un pervertido de todas maneras. Tú y yo nos besamos, deberías pedirme ayuda a mí estúpida –cerro la boca al darse cuenta de lo que estaba diciendo y para agregarle más humillación a su escena de celos, no pudo evitar que un estornudo saliera de su boca. Excelente. Claro.

Sakura lo miraba con los ojos abiertos por su espontanea reacción. No sabía si reírse, besarlo o gritarlo por idiota. Su estornudo y la forma en la que había desviado la mirada de inmediato se le había antojado muy tierno, aun así le había llamado estúpida y le había mirado de una forma desagradable. –Estás loco – murmuro.

-Tu besaste al futuro Hokage –Se atrevió a aclarar sonriendo de medio lado cuando la vio sonrojarse y tirarle la toalla en la cara.

-Y además estúpido –él se la devolvió de nuevo a su rostro sonrojado y ella vio el destello travieso en sus oscuros ojos de hielo. ¿Quería jugar? Pues se arrepentiría.

Sacudió su cabello rosa sin secar y por la maldición que escucho de su vos gruesa, había logrado su cometido.

-Eres una cría –le acuso antes de tomarla por la cintura y pegarla a su húmeda ropa mojando los shorts de dormir junto a su blusa de tirantes que ella traía.

-¡Haa! Idiota –le gritoneo mientras él levantaba sus pies del suelo y ella pataleaba –Bájame. Sasuke me estas mojando ¡basta!- levanto su cabeza quedando frente a frente con los ojos del chico –Eres…molesto. –el pelinegro soltó una pequeña risa masculina, que la dejo mirándolo embobada. Se veía tan atractivo.

-Consigue tu propia expresión- murmuro bajo; pero estaban tan cerca que no era necesario hablar muy alto.

-No puedo creer que bromees en vez de besarme. –no hubo falta decir nada más para sentir sus labios delgados sobre los de ella en un beso que le robo el aliento. Su lengua paseo gentilmente por los labios de la chica que abrió su boca de inmediato y lo recibió con su lengua húmeda.

Sintió como la ponía sobre la mesa sin romper el beso que se había vuelto frenético y apasionado a medida que pasaba el tiempo. Las manos del chico bajaron lentamente a sus piernas tocándolas como hace tiempo deseaba. Dejo sus labios por un momento, viendo como los labios rosas de la pelirrosa estaban rojos e hinchados por sus besos. Era sin duda una de las imágenes más deliciosas de su vida.- Sakura –murmuro bajando sus labios hasta su cuello donde paso su lengua saboreando su piel aun fría por la lluvia. Escucho un jadeó de su parte mientras tomaba sus cabellos azabaches entre sus dedos.

-¡ho! – sus nervios se dispararon al sentir al chico pegar un pequeño mordisco en su clavícula –Sasuke-kun -susurro cerrando sus ojos verdes.

Sus manos delicadas tomaron de apoco la cremallera de su camisa hasta bajarla completamente y poder pasear libremente sus dedos por su torso masculino. Lo escucho gruñir en su oído y poner sus manos en sus pechos .Se sonrojo mucho más pero no retrocedió a las caricias. Esto la estaba volviendo loca.

El pelinegro por su parte sentía como su sangre ardía como fuego por sus venas. Se preguntó brevemente el por qué no había hecho eso antes con Sakura. Era magnifico acariciarla pero al mismo tiempo una tortura que le hacía temblar de anticipación. Sus pechos eran suaves sobre la ropa y no pudo aguantar más para quitarle la blusa y el sujetador de un tirón. Sakura lo miro con los ojos muy abiertos avergonzada, hasta que el paso sus dedos delicadamente por sus pezones mirando curioso su expresión de placer. Podría hacer eso todo el día. Pensó bajando sus labios a donde estaban antes sus dedos.- ¡Sa…sasuke!

-¡hmmm!–metió uno entre sus labios y lo succionó.

-E-eres un per-vertido –murmuró con la voz temblorosa.

El chico sonrió sobre su piel y subió de nuevo el rostro para besarla .Cuando estaba mordiendo y jugueteando con su labio inferior; sintió que ella le sacaba de una vez por todas la camisa blanca y pasaba sus manos clientes por sus hombros hasta la cinturilla del pantalón. Rompió el beso y lo miro con los ojos verdes brillando con diversión. Ambos estaban sonrojados y con las respiraciones agitadas. Sus miradas se desviaron hacia abajo, mirando con nerviosismo y excitación como las manos de la pelirrosa desabrochaba su pantalón con tortuosa lentitud. Sasuke entonces decidió que ya era suficiente; la tomo de las muñecas e ignoro la mirada interrogante de la chica.

-No….lo haremos en la mesa –se limitó a responder con la respiración dificultosa, mientras colaba sus manos por su falda y la agarraba de su "lindo trasero" para que ella enrollará sus piernas en su cintura. Sakura soltó un gemido bajo y él tuvo que morderse la boca para no hacer lo mismo.

Los labios de ambos volvieron a encontrarse mientras el pelinegro hacia todo lo posible por recordar como caminar para no retractarse de sus palabras. Cada paso lo encendía en llamas por la deliciosa fricción que había entre ellos .Era delirante y delicioso al mismo tiempo.

-¡Sa-Sasuke-kun! -Ella gimoteo y movió su cadera más cerca de él.

-No te muevas -reprendió el con los dientes apretados -Falta poco –respiro hondo- No seas impaciente.-Ella en respuesta paso su lengua por su cuello y él mascullo una maldición mientras apretaba más su agarre- Mujer molesta

Escucho su risa amortiguada por su piel cuando por fin había podido llegar a la endemoniada habitación, equipada con tan solo un fotón en el piso. Le ayudaría a armar su cama, pensó. En la mañana o quizás después.

Sonriente y con el ánimo por los cielos; saludo a los aldeanos que pasaban y le sonreían .Estaba cansado pero aun así tenía una promesa que cumplir con una chica que podía romperle los huesos si no llegaba pronto. Además, si tenía suerte le invitaría un tazón de ramen. El solo hecho de pensarlo lo hizo caminar más rápidamente hacia el apartamento de la pelirrosa. En menos de dos minutos ya está al frente de su puerta con toda a intención de ayudarle a organizar su nuevo apartamento.

– ¡Sakuuuura-chaaaaaaaaan! -grito con entusiasmo mientras aporreaba la puerta fuertemente. –Sakura-chan. Abre. Naruto-kun está aquí -se anunció a sí mismo. -¿Saku...? -la palabra murió en su boca a ver quien le había abierto la puerta. – ¿Te-teme? –frunció sus cejas rubias mirándole de pies a cabeza. El pelinegro le miro enfadado

-¿Qué haces aquí usuratonkachi?

-¿Qué hago aquí? –Se escandalizo señalándolo acusadoramente con un dedo – tu perver-suke ¿Qué le hiciste a Sakura-chan? ¿La tienes amordazada?

-Eso, es algo que no te incumbe idiota. Ve a molestar alguien más –termino por cerrarle la puerta en las narices.

-¿qué? ¡Ábreme! Te matare y después rapare tu cabeza de gallo. ¡Abre!- siguió gritando el rubio tras la puerta.

Sasuke dejo de escuchar mientras se encaminaba de nuevo al cuarto pero en medio del pasillo se encontró a la pelirrosa, mirándole sonrojada. La recorrió con los ojos desde las largas piernas hasta el delicado camisón que tenía puesto. Se veía muy apetitosa a los ojos del pelinegro.

-Na- Naruto ¿te vio así? –preguntó avergonzada.

-Hmp –contesto simplemente viendo que efectivamente solo lleva sus boxers.

Sakura evadió su mirada y se sintió torpe estando frente a él de esa forma, aunque después de todo, habían estado más cerca que eso. Trago saliva. Por su mente pasaron todos los pensamientos que habían estado rondándola desde que despertó por los ruidos del rubio .No sabía en que los dejaba lo que había ocurrido anoche y tenía miedo de preguntarle en realidad. Sus ojos negros estaban pegados a ella, como esperando una reacción por su parte. Estaba completamente intimidada.

-Seguramente venía a ayudarme con esto –dijo rompiendo el silencio.

Los músculos se le tensaron a l escucharla ¿por qué tenía que explicárselo todo con palabras?

-Hmp –se acercó a ella hasta arrinconarla contra la pared. Sus ojos verdes los miraron desde abajo con las mejillas rosadas y la respiración detenida –No voy a permitir que el idiota ponga un pie en el apartamento de mi chica –la tomo de la barbilla acercándola hasta que sus labios se rozaron -¿Qué creíste que fue lo de ayer?

-Sasuke-kun

La beso como ese día en el monte Hokage y como deseaba besarla muchas veces más. Ahora solo tenía que patearle el trasero a Naruto y ser el próximo Hokage. Eso sería fácil…. Cunado sus labios se separaron de su labios –de nuevo- salió un estornudo.

-creo que tendré que cuidarte –le murmuro la chica en su oído – nadie querrá a un Hokage con gripe –se rio traviesamente y beso su nariz roja.

Quizás no sería tan fácil.