Capitulo 3: Recalibración cognitiva.

A unas cuantas calles, Clint estaba entrando a su departamento. Se sentía menos confundido, tenía que actuar rápido y evitar que Natasha se enterara por otras personas.

Imágenes y secuencias incompletas venían a su mente, algunas de las cuales lejos de causarle pánico como fue hace una hora, dibujaban en su cara una sonrisa.

Aún era capaz de sentirla y por momentos, mantenía una feroz pelea interna tratando de expulsar esos recuerdos de su mente. Darcy claramente no tenía la majestuosidad física que caracterizaba a Nat, pero había algo que le impedía olvidar sus formas... había hecho de manera inconsciente lo mismo que ella: memorizarle. Cada curva podía ser descrita con precisión, sus dimensiones exactas eran dibujadas en el aire por sus manos. Una avalancha de recuerdos y sensaciones le invadió, incluso el sonido de su voz nombrándolo llena de pasión. Calor, mucho calor se concentraba en la parte baja de su cuerpo, sudaba... la deseaba y si hubiera estado junto a él, la habría hecho suya en ese instante.

Podía jurar haber visto su reflejo en el espejo de la recámara decirle " Es una chica linda Clint, no lo arruines esta vez" No, eso no podía ser... Debía ducharse y ver a Nat. Ella sabría cómo arreglar esto, claro, si no lo asesinaba antes. E hizo la llamada

-Tasha?

- 10 minutos- Le respondió la atractiva pelirroja al otro lado de la línea reforzando la creencia de Clint de que estaban interconectados.

Para Nat él representaba todo lo bueno en su vida. Su protector. Era a quien le debía lo que ahora tenía. Probablemente no existiera de no ser por él, la había rescatado de aquellos que la querían muerta pero sobre todo, la había salvado de ella misma, era su héroe privado. A decir verdad, la única debilidad que ella poseía era él y por lo tanto, su secreto mejor guardado; era algo que no podía permitir se supiera, solo él lo sabía... sabía cuánto lo necesitaba a su lado, haría cualquier cosa por él, lo seguiría al infierno mismo si fuera necesario.

De camino a su punto de encuentro Nat reflexionaba sobre lo que podía haberle ocurrido. Anoche lo había dejado en el bar al cuidado de Darcy y ella se había ido con Steve... Tal vez ya se había enterado... ahora tendría que darle una explicación. "Ok, respira profundo Nat, Clint no puede haberse enterado aún..." pensaba a cada paso que daba. Si iba a decirle que anoche ella… No, esperaría a que él hablara primero; si nunca se enteraba Clint estaría mejor. Y no es que hubiera hecho algo malo, es sólo que Clint no estaría preparado para esto.

Compró café y unos bollos a la entrada del parque. Por supuesto que sabía a donde ir. Esa banca en el parque era el punto de encuentro universal, estaba lo suficientemente lejos de las miradas y oidos curiosos como para hablar del trabajo y lo más importante: para hablar sobre ellos mismos. Encontraron ese lugar por casualidad una ocasión en que la boina de Clint fue arrastrada por el viento a través del parque, como si los guiara a su propio paraíso personal; desde entonces esa banca conocía cada una de las tristezas y alegrías de este par.

Natasha fue entrenada, entre otras cosas, para engañar, así que por momentos se sentía tranquila, si él lo sabía ya no habría más que hacer habría que explicarle todo (cosa que ella no quería hacer). Clint era bastante testarudo pero comprensivo; desde que lo conocía había tenido la capacidad de pensar con claridad en cualquier situación y ponerse en el medio de las cosas para poder tomar la mejor decisión. No cabía la menor duda que él comprendería… tal vez gritaría, pero terminaría entendiendo. Steve por su parte mantendría esa noche como su secreto mejor guardado, protegería a Nat a toda costa.

Lo observó desde lejos, ahí estaba en la banca de simpre y si Nat no se equivocaba algo estaba muy mal. Clint estaba recargado en una mano con el codo en la rodilla en actitud pensativa. ¡Cómo conocía a ese hombre!, por un momento pensó en su vida sin él y un escalofrío le recorrió la espalda.

- Barton - dijo a modo de saludo sentándose junto a él- ¿Café? -le ofreció. Pasaron varios minutos sin respuesta, ni física ni verbal. Incluso se atrevió a empujarlo de manera suave, solo para verle mecerse lentamente en su lugar hasta conservar su posición inicial. Estaba definitivamente ausente, no podía creerlo… siempre lo había visto tan lúcido incluso en las situaciones más difíciles. Nat suspiró y comenzó a mordisquear su bollo, esto iba para largo... y de pronto estaba de pie frente a ella.

- ¡Tasha, golpéame!

- ¿Qué? No juegues Clint- levantó la mirada solo para encontrarse con un hombre en extremo suplicante. Y ese vistazo le dijo todo. Algo realmente le había afectado mucho. Necesitaba ayuda y rápido.

- Tasha, por favor... recalibración cognitiva… recuerda. ¡Vamos hazlo! -Cerró los ojos esperando el impacto. Era lo único que se le había ocurrido y si esto no cambiaba las cosas, estaría perdido pues Darcy seguía presente en sus pensamientos. Era como si todo su mundo hubiera dado un vuelco gigantesco, no era posible. Se sabía profundamente ¿enamorado? de Natasha, no permitiría que otra mujer entrara a su vida. Ella era la indicada para él; pero ahora que lo pensaba: ¿él era en indicado para Nat? ¿Estaba realmente seguro de lo que, hasta ahora, consideraba como una verdad absoluta?

Nat le observaba con una expresión extraña, una mezcla de diversión, extrañeza y angustia; simplemente no podía creerlo: él no sabía absolutamente nada sobre la noche de Natasha, lo que representaba una gran ventaja... así que lo golpeó con todas sus fuerzas... bueno en realidad con la fuerza suficiente para el efecto deseado... Le parecía que mientras Clint caía al suelo, su rostro reflejaba cierta paz. Terminó su bollo y su café sin prisas antes de levantarlo del pasto.

- Hora de ir a casa.

A cada paso que daba la gente en el parque la observaba… era una escena extraña: el delgado y en apariencia frágil cuerpo de Natasha soportaba con inusual ligereza el musculoso cuerpo de Clint que parecía ser de al menos el doble de peso que el de ella. Varios hombres se acercaron ofreciéndole ayuda la cual rechazó "solo duerme" decía señalando a un inconsciente y babeante Clint en su espalda.

El departamento de Clint era un desastre total; había ropa, zapatos, comida y algunos artículos extraños esparcidos por el piso. Ella levanto una ceja como respuesta ante tal espectáculo y es que él era tan meticuloso en su trabajo que siempre pensó que lo sería en su vida diaria. Y es que Nat solo había entrado un par de veces al departamento del Halcón y en ambas no se parecía ni pizca a la situación actual. Ella lo acomodo pesadamente en la cama, le quitó los tenis y se acomodó junto a él.

-Solo unas horas- le palmeó el firme abdomen- despertarás como nuevo... sin resaca, malos pensamientos, nada. Volverás a ser tú.

Natasha lo miraba con ternura, le acariciaba y enredaba sus dedos en su rubio cabello... hasta ese momento se dio cuenta de cuánto lo amaba, ¡en realidad lo amaba! Tantas noches juntos en las que habían dejado que gobernaran sus instintos y nunca se había percatado de ese sentimiento. Ella había tenido varios hombres en su vida, pero ninguno como él…. No solo era una relación física, no solo era el deseo y los impulsos; era una sensación de libertad, podía ser y experimentarse como ella misma él era insuperable, porque él era el único que había podido conocer a Natasha, que había logrado acariciarle el alma.

Se sintió algo incómoda y exitada. Deseaba besarlo, tomarlo ahí y deleitarse en sus ojos azules que la miraban con una intensa pasión cada vez que pasaban la noche juntos; deleitarse con su ardiente toque cuando sus manos recorrían su cuerpo. Era tan salvaje y tan tierno a la vez. "Oh Clint!"... ¿Estaba teniendo fantasías sexuales con un hombre inconsciente? "Enfermizo pero no prohibido. Tal vez cuando despiertes" pensó y lo beso dulcemente en la mejilla

- Mmm... Darcy... - Balbuceó él y apaciblemente se acomodó en la cama... así, con esa breve respuesta fue como Nat se enteró de lo que había pasado, incrédula le miraba y se sentía solo un poco molesta pero aliviada... ahora ya no se sentiría culpable si él se enteraba de su noche.