¡Hola de nuevo! A petición de bastantes personas, he dicidido seguir un poquito con la historia. En realidad, esta historia era un one-shot pero con la acogida tan espectacular que ha tenido, he decidido regalaros este capítulo. Gracias por vuestras alertas y favoritos, e infinitas gracias a todos los que me dejan un review, en serio me animáis el día. Bueno, no me enrollo más y os dejo leer el capítulo. Gracias por esperar. Por cierto, el final os va a hacer querer matarme por dejarlo ahí. No digo más hasta el final del capi donde os diré unas palabritas. A modo de adelanto: Rose y Albus os van a sorprender mucho.
IRREALIDAD
La semana que pasó Rose en la enfermería fue bastante movida. No paraban de llegar amigos a preguntarle como estaba y sus primos habían insistido bastante para tener su permiso y poder darle a Malfoy "algo que hará que se le pasen las ganas de hacer eso en una larga temporada". Lo más surrealista fué cuando llegó un grupo de admiradoras fanáticas de Scorpius a amenazarla de muerte si "no dejaba en paz al rubio". ¡Lo que había que oír! A quien no volvió a ver fue al objeto de fanatismo de aquellas perturbadas. Después de aquella "charla" no había vuelto a visitarla. Rose lo agradecía ya que así podía pensar sobre lo que pasó y que haría cuando lo volviese a ver. Lo que sí le gustó fué ver a Lucy a solas y que ésta la pusiese al día. Por lo visto, su cita con Alexander fué maravillosa y ahora estaban juntos. Percy había hecho un berrinche bastante exagerado al enterarse y, por lo tanto, Lucy y su padre no se hablaban desde entonces. Quitando ese desafortunado contratiempo, todo iba de color de rosa para la prima favorita de Rose.
Rose se sentía agobiada. Había pasado tres días en cama y sus EXTASIS estaban a la vuelta de la esquina. Justo cuando le dieron el alta, se encontró con sus primos en la puerta de la enfermería y no pudo evitar inquietarse. Sus primos eran tan sobreprotectores que, a veces, llegaban a importunarla.
-¿Por qué estáis todos aquí? -Preguntó Rose ceñuda- Podríais haber venido solo dos o tres de vosotros para recogerme. ¿Que pasa?
Todos se miraron incómodos. "Maldita Rose y su coeficiente de 180 puntos que la convertía en alguien casi imposible de engañar" pensaron.
-Pues -Dijo Roxanne con arrojo- estamos aquí por si alguna de esas chaladas, que están obsesionadas con ese rubio aprovechado, intentan hacerte algo.
Rose arqueó una ceja con exceptismo.
-Por lo visto van en serio -Dijo Louis preocupado.
Rose rodó los ojos y se frotó el puente de la nariz. Ya la habían importunado.
-Chicos -Dijo con una paciencia que no poseía- no va a pasarme nada. Sé cuidar de mi misma. Además, esas idiotas no saben usar la varita salvo para sus encantamientos "de emergencia". A saber: Retocarse el pelo, hacerse la manicura, maquillarse, y un largo etcétera.
-Eso es cierto -Apuntilló Lucy.
-Ya se lo dije a estos -Dijo Albus señalando al resto de primos- pero no me hicieron caso. Como yo si que confío en tí, me voy a resolver un asunto urgente.
Rose le sonrió a su primo con complicidad.
-Serpiente aduladora -Dijo con un tono de falso reproche.
Albus rió y se fué al Gran Comedor mientras sus primos lo miraban con tristeza.
-Pobre Megara -Dijo Lily con pena.
-¿Pobre? -Dijo Rose abriendo los ojos- ¡Pero si la odias!
-Ya no -Dijo Lily- Albus va a dejarla.
A Rose se le fue el color de la cara.
-¿Porqué? ¡Si formaban una pareja adorable! Tenían sus peleas pero se los veía bien.
-Y estaban bien. Hasta que se cruzó Chang -Dijo Lily con desprecio.
Rose ya no escuchaba a su prima. Acababa de ver a Scorpius en el pasillo de enfrente y su mente había desconectado. Tenía que hablar con él y aclarar las cosas. No pensaba retrasar más esa charla. Cuanto antes solucionaran ese espinoso asunto, mas antes podría olvidarlo.
-Tengo que hacer algo -Dijo Rose con urgencia- Luego nos vemos.
Acto seguido, se echó a correr detrás de Malfoy sin darle tiempo a sus primos de contarle la historia completa.
Scorpius caminaba con aire pensativo. No tenía ni idea de que hacer respecto a Rose. Se había dejado llevar por primera vez en su vida. Siempre que había estado con chicas podía controlar sus actos y, normalmente, era él quien llevaba el ritmo. Hasta que tuvo a Rose en sus brazos. Jamás había deseado a alguien con la intensidad con la que la deseaba a ella. Y eso lo ponía enfermo. Odiaba perder el control, y ella siempre conseguía volverlo loco. Podía provocarle cualquier cosa. Desde odio y competitividad hasta deseo y lujuria. No había dejado de pensar en lo que ocurrió en la enfermería desde que se largó de allí cuando llegó la prima pelirroja entrometida. Se sentía tan confuso que hasta se había desahogado con Alex. Lo más sorprendente es que el ya se esperaba algo así. Su amigo, después de escuchar todo lo que Scorpius le dijo, le dió una palmadita en la espalda y se rió en sus narices durante media hora.
-Era obvio Scorpius -Le dijo- Una relación tan intensa como la tuya con Rose solo puede terminar de dos maneras: En boda o en funeral.
Scorpius jamás habia deseado tanto estrangular a su amigo hasta ese momento. En vez de ayudarlo lo que había conseguido era confundirlo aún más. Y si a eso le sumamos los besos que había tenido con Rose (uno público y otro privado pero ardiente), obtenemos a un chico que está a un paso de la enajenación mental. Ahora solo quedaba hablar con Rose, aclararlo todo y rezar para que los padres de ambos no se enteraran jamás.
Por fin llegó al Gran Comedor y no pudo evitar quedarse congelado en el marco de la puerta. Todo el mundo lo estaba mirando. No, no solo a él. Scorpius miró a su derecha y vió a Rose a su lado en las mismas condiciones que él. Scorpius no supo cuando ni como había llegado ella allí pero no iba hacer esa situación más larga. Sonrió de medio lado con toda la arrogancia que pudo e intentó dar la impresión de estar encantado con la atención que estaba recibiendo. Se dirigió la su mesa con movimientos sinuosos y elegantes. Por el rabillo del ojo vió a Rose suspirar y elevar el mentón en una pose muy digna.
La pelirroja elevó los hombros y se dirigió a la mesa de Ravenclaw con paso elegante, decidido y enérgico, haciendo ver que no le importaban las miradas que recibía. No había conseguido alcanzar a Malfoy antes de que éste llegara a Gran Comedor y aparecer los dos juntos en el marco de la puerta había avivado los rumores. Lo peor eran las miradas que Rose recibía. ¡Por Merlín, parecía que querían matarla!
-¿Donde te habías metido? -Preguntó Dominique sacando a Rose de su paranoia mental.
-Ya os lo dije, tenía cosas que hacer -Dijo Rose cortante. La situación había empeorado mucho su buen humor matutino.
De pronto, todos escucharon un grito.
Rose recordó lo que le habían dicho sus primos antes y miró a Megara. Tenía los ojos inundados de lágrimas pero su orgullo hizo que no derramara ninguna.
Rose abrió los ojos al comprender que su primo la había dejado en el Gran Comedor para que ella no pudiese gritarle. Jamás imaginó que su primo favorito fuese capaz de hacer semejante bajeza.
Megara se levantó de la mesa y le dió un bofetón a Albus que retumbó en todo el comedor. Acto seguido, se fue del comedor con aire digno y desafiante. Albus no dijo ni hizo nada al respecto.
-Ya era hora de que Albus dejara a esa furcia. Él se merece algo mejor -Apuntilló Lia Chang con malicia.
Rose comprendió que Chang era la causa de que Albus hubiese dejado a Megara y no lo soportó más. Odiaba a esa engreida y estaba decidida a darle su merecido. Además, Megara se había convertido en una muy buena amiga para ella y no iba a dejar que esa estúpida con cara de rata la denigrara.
-¿De verdad crees que Megara es una furcia? -Gritó Rose haciéndose oir por encima del murmullo de voces que se había formado tras la intempestiva salida de Megara- ¿Es que no te has mirado nunca al espejo? Porque yo estoy viendo a la furcia mas grande de todo el colegio cuando te miro -Dijo Rose levantándose del asiento.
Chang perdió todo el color del rostro.
-No deberías atacarme así. Tu y yo vamos a ser familia -Dijo esbozando una sonrisa triunfal.
Rose rió con un sarcasmo que dejó a todo el mundo sin respiración. El asunto prometía tanto que todos se olvidaron de la comida y miraron a las chicas con interés.
-¿Familia? ¿De verdad eres tan ilusa como para pensar que vas a ser algo serio en la vida de mi primo? Por favor -Dijo Rose soltando todo el veneno que pudo- a las chicas como tú solo se las usa para calentar la cama de un chulito.
-Tu en eso tienes experiencia ¿no Rose? -Dijo Chang con una mirada que destilaba el mas puro odio que alguien pudiese sentir- Porque todo el mundo sabe que no paras de insinuarte como una vulgar zorra a Malfoy. No has podido caer más bajo -Dijo mirándola con desprecio- Encapricharte del hijo de un ex-mortífago. ¿Qué dirá tu familia?
Todo el mundo se quedó boquiabierto ante las insinuación de ambas. Era la pelea del año.
Rose se disponía a sacarle los ojos a Lia y a dejarla calva de un buen tirón de pelo cuando oyó la voz de su profesora favorita. Solo el miedo a decepcionarla la refrenó.
-Señoritas Weasley y Chang -Dijo la directora McGonagall con tono firme- les agradecería que dejasen de protagonizar un espectáculo tan bochornoso o me veré obligada a intervenir.
-Profesora McGonagall -Dijo Rose con muchísima educación y respeto- le agradecería que nos dejase terminar. Este asunto de familia es algo... "delicado" y ahora mismo me encantaría partirle la cara a esta... -Se refrenó por un momento para no decir algo que dejara en mal lugar a la madre de la chica- alumna.
-Señorita Weasley, pueden terminar esa "charla" en otro lugar más discreto. Pasaré por alto esta infracción por el brillante expediente académico que ambas poseen, pero de volver a repetirse algo así, lo haré saber a sus padres, y Rose -Dijo mirándola con dureza- no creía que fueses capaz de pronunciar tales insinuaciones contra alguien.
Rose se sintió miserable pero no le dijo nada a su profesora. No tenía valor para mirarla a la cara, así que le espetó con odio a Chang:
-La próxima vez no tendrás tanta suerte.
Chang ni se dignó a mirarla y Rose se sentó en su asiento muy frustrada. Justo cuando iba a empezar a comer, Eddie McMillan, el mejor amigo de Cormac McLaggen Jr, se levantó y le gritó a su amigo:
-¡Ya está bien! ¡O se lo dices tú o se lo digo yo!
Cormac suspiró y se levantó del asiento fulminando a su amigo con la mirada.
-Rose... ¿Podrías levantarte? Tengo algo importante que decirte.
Rose abrió los ojos como platos. "¿Por qué Merlín se ha puesto en mi contra?" -Pensó con pesimismo.
Roxanne y Victoire, que estaban sentadas cada una a un lado de Rose, la ayudaron a levantarse al ver que su prima estaba en shock.
Una vez de pie, Rose salió de su estado catatónico y miró a Cormac. Parecía estar bastante incómodo.
-Bueno -Empezó él- Sabes que nos conocemos desde hace mucho y que siempre hemos sido buenos amigos.
-Aja -Dijo Rose con un nudo en la garganta del tamaño y peso de un troll. Lo cierto es que ese chico la incomodaba. Siempre que lo miraba lo pillaba mirándola embobado. Siempre.
-Sin embargo... últimamente he pensado mucho en tí y... creo que te quiero.
Todo el comedor sofocó un grito ante la confesión de Cormac. Rita Skeeter se estaba perdiendo esa mañana un material valiosísimo.
A Rose le le cayó el mundo encima.
-Ah... -Dijo Rose alargando mucho la a. Se había quedado completamente en blanco.
-Bueno, no lo creo -Prosiguió Cormac mirandola a los ojos por primara vez desde que se había levantado- lo sé.
-Uf -Dijo Rose alargando mucho la u con la voz conmocionada. Su mente no funcionaba y la pobre chica solo deseaba que alguien se apiadara de ella y le lanzara el hechizo "Deprimo" para que el suelo se hundiese bajo sus pies.
-¿No vas a decir nada? -Dijo Cormac confundido y ansioso.
-Si -Dijo Rose alargando la i. Su mente trabajó a toda velocidad y encontró una respuesta pésima, pero al menos, era una respuesta- Que... que te aproveche -Dijo señalando con la mirada el plato de comida de Cormac.
Acto seguido, la pelirroja se levantó y se fué del Gran Comedor dejando a profesores y alumnos completamente anonadados y a Cormac con un desplante más grande que el ego de Scorpius, Draco y Lucius Malfoy juntos.
Scorpius no supo que fué lo que le impulsó a levantarse, pero cuando se quiso dar cuenta, ya había salido del Gran Comedor y había acorralado a Rose en una esquina.
-¡Suéltame! -Gritó ella enfurecida- ¡Esto es lo último que me faltaba!
-Tenemos que hablar -Dijo Scorpius mirándola seriamente.
-Por Merlin, Malfoy ahora no. Solo quiero irme a mi cuarto, tumbarme en la cama y no volver a despertar hasta que el mundo deje de estar en mi contra.
Scorpius, en contra de su voluntad se rió y Rose lo miró con ganas de matarlo.
-¿Te parece divertido mi sufrimiento rubio de bote? -Preguntó Rose con ganas de ahorcarlo.
-Un poco -Dijo Scorpius parando de reir- no puedes negar que es gracioso todo lo que te ha pasado esta mañana. Primero las miradas de todos cuando entramos, luego la pelea con Chang, y por último la declaración de McLaggen y el desplante que le has hecho. Por Merlín, tu vida parece un culebrón de los que ven los muggles.
Rose, a pesar de que seguía enfadada, se rió. La verdad es que el asunto tenía gracia.
-Mucho mejor -Dijo Scorpius complacido- no quería que charláramos con el peligro de que descargases tu frustración en mí.
-No será porque no lo mereces. Tengo que vengarme por la pérdida de mi snitch.
-¿Tu snitch? Eso es bastante discutible. Pero bueno, vamos a empezar ya. Lo que pasó en la enfermería... estuvo genial pero... no quiero que se repita.
-Yo tampoco -Dijo Rose aliviada al saber que compartían la misma opinión. Lo último que le faltaba era plantar a Malfoy también. Eso convertiría su día en algo cómico.
-¿No? -Dijo Scorpius confundido- Pues por como me besaste en la enfermería yo pensé que sí.
-¡Eso fué un error que no volverá a repertirse! -Chilló Rose herida en su orgullo- Por favor, ¿de verdad pensabas que quería tener algo contigo?
-Weasley, todas las chicas de Hogwarts se mueren por estar conmigo. No se porque iba a ser distinto contigo -Dijo el rubio con una tranquilidad asombrosa.
-¿Que no sabes... -Dijo Rose atónita- ¡Esto es increíble! ¡Tu! -Dijo señalándolo con el dedo índice en plan acusador- ¡Eres la persona mas egoista, egocéntrica, ególatra y creída que he tenido la desgracia de conocer en toda mi vida!
Dicho esto, Rose se dió media vuelta para marcharse. Justo cuano había dado tres pasos, Malfoy la cogió del brazo, le dió la vuelta y... la besó de forma desesperada y furiosa.
Rose se quedó estupefacta de la impresión. Tardó unos segundos en reponerse de la sorpresa y, cuando se disponía a apartarse y darle la bofetada de su vida, el rubio introdujo su lengua en su boca. ¡Por Merlín! Una lengua con esa capacidad de movimiento debía moldearse en oro y exponerse en un museo. Era increible la forma en la que le hacía perder la razón. La hacía corresponderle en contra de su voluntad.
El beso se tornó apasionado y ardiente. Rose perdió la cabeza y Scorpius dejó de lado la cordura. Ambos se entregaron con ímpetu a ese beso, un beso que parecía ser el último. Rose no pudo evitar gemir y Scorpius se frotó contra ella con descaro.
Scorpius recordó que estaban en medio del pasillo, así que abrió los ojos y llevó a Rose detrás de una armadura sin dejar de besarla. Allí, ella subió una pierna y rodeó la cintura de él. Scorpius aprovechó la situación y, pasándole los dedos con una delicadeza deliciosa y torturante, acarició la pierna de ella. Poco a poco fue subiendo hasta llegar al borde de la falda y, dudando un instante, metió la mano por debajo.
Rose se sentía en el cielo. Jamás había sentido una sensación así. Quería que durara para siempre. Le encantaba como las manos de Scorpius recorrían su piel. La dejaba con ganas de más. De mucho más. Sabía que debía parar esa situación pero no podía ni quería hacerlo. Su feminidad había despertado con una sed insaciable de las caricias del rubio.
Scorpius no controlaba sus instintos. A pesar de que había besado a Rose para que no se fuera y pudieran seguir hablando, ahora no quería hablar. Ni parar. Solo quería llevarla a su cuarto y poder saborearla de una vez por todas. Quería descubrir muchas cosas de ella, pero lo que más llamaba su curiosidad era el si Rose poseía más pecas en otros lugares de su cuerpo. Como disfrutaría pasando la lengua por cada una de ellas...
Scorpius llegó al borde de las braguitas de Rose y ella, en medio de toda la lujuria que sentía se le vinieron a la cabeza las palabras de Chang.
"Tu en eso tienes experiencia ¿no Rose? Porque todo el mundo sabe que no paras de insinuarte como una vulgar zorra a Malfoy. No has podido caer más bajo. Encapricharte del hijo de un ex-mortífago. ¿Qué dirá tu familia?"
Rose se sintió sucia al recordar las palabras de la chica. No le faltaba razón. ¿En que se había convertido? En una ramera que se manoseaba con el hijo del antiguo enemigo de sus padres en una esquina oscura del castillo.
Rose apartó a Malfoy de un empujón y se dispuso a encararlo.
-¿Por qué lo has hecho? -Le dijo con dolor al chico.
Scorpius intentó concentrarse para poder responderle. La cabeza le daba vueltas y tenía la vista desenfocada.
-Porque llegué a la conclusión de que mis besos te distraen de lo que te propones hacer en un principio. Querías irte y por eso te besé, para que te quedaras. Y aquí estás.
-Esto no está bien Scorpius -Dijo ella sin darse cuenta de que lo había llamado por su nombre- Yo no puedo... no quiero que vuelvas a acercarte a mi. Me... me das miedo.
Scorpius se sintió aún más confuso.
-¿Que te doy miedo? Rose, yo no te he hecho nada malo -Dijo tuteándola conscientemente.
-Ya lo sé -Dijo ella con un hilo de voz- No eres tú el que me da miedo, sino lo que me haces sentir. Haces que pierda todo mi autocontrol. Siempre que te acercas a mí dejo de lado todo mi recato y acabamos besándonos de forma... salvaje. Por no hablar de que si no llego a parar lo de antes no se adonde habríamos llegado.
Scorpius empezó a comprender lo que Rose quería decir.
-Tienes miedo del que dirán.
Rose lo miró a los ojos y pudo Scorpius pudo ver culpabilidad y alivio en ellos. No se había equivocado en su veredicto.
-Me gustas Scorpius -Confesó ella- Muchísimo. Haces que experimente sensaciones que ni siquiera sabía que existían y me encantaría llegar más lejos contigo, pero...
-Pero no puede ser -Terminó Scorpius por ella- Lo entiendo. Nuestras familias no se llevan bien y si llegaran a enterarse no pasaría nada bueno. Por no hablar de que la prensa mágica se encargaría de hundirnos.
Rose asintió levemente.
-Me alegra que lo entiendas. Será mejor que me vaya. Buenas tardes Scorpius.
-Espera Rose -Llamó Scorpius.
Rose se dió media vuelta y lo miró interrogante.
-Creo que deberías saber que tu también me gustas y que con ninguna chica me he sentido tan fuera de control como contigo. Has sido la única capaz de hacerme perder la cordura -Dijo con tono despreocupado- Ahora sí, buenas tardes.
Scorpius se fue a su Sala Común dejando a Rose muy sorprendida. ¿Por qué demonios le había soltado eso? Ahora no pararía de pensar en lo que le había dicho hasta que lo hubiese analizado palabra por palabra, como si fuese un texto de Runas Antiguas. Por suerte, se encontró en el porche de Hogwarts con Megara y pasó toda la tarde hablando con ella y poniéndola al día de su pelea con Chang. lo que hizo que olvidara momentáneamente su charla con el rubio y las impactantes palabras que le había dedicado al final de ésta. Megara, por su parte, olvidó su tristeza a fuerza de ataques de risa provocados por las perfectas imitaciones que hacía Rose sobre las reacciones de Lia Chang.
Cuando llegó la hora de cenar, Megara se despidió de Rose alegando que tenía a sus amigos abandonados y que quería pasar un ratito con ellos.
Rose se encaminó hacia el Gran Comedor y cuando llegó vió como todos los alumnos dejaban de comer para girar la cabeza en su dirección. Rose miró detrás para ver si miraban a otra persona, pero como no había nadie, fué fácil el deducir que esas miradas iban dirijidas a ella. La pelirroja empezó a caminar con la cabeza alta y se sentó en medio de sus primas Dominique y Roxanne. Vió por el rabillo del ojo como Megara charlaba con Alex Nott mientras que Scorpius lo hacía con Albus.
Esos cuatro siempre habían sido amigos íntimos pero con lo que había pasado ya no estaban tan unidos. Scorpius y Alex se habían quedado en medio de la relación de Megara y Albus y ahora que estos habían roto tenían que turnarse para estar con uno sin que el otro se quedara solo. Y todo eso por un capricho de Albus.
Rose no había vuelto a hablar con su primo desde la pelea que tuvo con Chang en el Gran Comedor ese mediodía. Pudo ser porque no se lo había encontrado pero intuía que de haberlo hecho, Albus habría pasado de ella. A Rose le daba igual. Ella había hecho lo correcto defendiendo a su amiga y él se había comportado como un cerdo. No pensaba acercarse a arreglar las cosas.
Rose dejó de pensar en su primo y se dispuso a servirse un vaso de zumo de calabaza cuando llegaron una bandada de lechuzas con el periódico.
-Que raro -Dijo Dominique- El periódico ya nos lo trajeron por la mañana.
Rose tuvo un mal presentimiento, y a juzgar por la cara de Scorpius supo que él también lo tenía.
Rose cogió el periódico y vió un sobre metido en las páginas. Se quedó pálida. Era un vociferador mandado por su padre.
-¡Mierda! -gritó Scorpius aterrado. El chico había descubierto entre las páginas del periódico un vociferador enviado por sus padres.
-Eso no es lo peor Scorpius -Dijo Alex llamando la atención de todo los alumnos. Mira la primera plana del periódico.
Todos lo hicieron y Rose y Scorpius se quedaron tan blancos como un fantasma al ver una foto de ellos dos besándose en el campo de Quiddich. Lo peor de la foto es que parecía que ambos estaban disfrutando del beso cuando no había sido así. Justo cuando pensaron que nada podía ir peor, le dieron la vuelta a la hoja y vieron algo que hizo que se les encogieran las entrañas.
Era un titular escrito por, ni más ni menos que Rita Skeeter cuyo título decía: "Los hijos de las familias más polémicas del mundo mágico muestran a los cuatro vientos su apasionado amor". Ahora entendían porque sus padres les habían mandado el vociferador.
Scorpius miró a Rose y, de repente, una certeza inundó su mente llenándolo de relativa alegría. Sonrió ladinamente y se dirijió a la mesa de la pelirroja ante la atenta mirada de todo el mundo.
Rose tragó saliva cuando Scorpius llegó hasta ella. Sintió como el corazón se le disparaba. ¿Es que después de lo que hablaron en el pasillo iba a seguir haciendo lo que le diera la gana?
-Todos lo saben Rose. Nuestros padres, la prensa,... todos -Dijo Scorpius acentuando su sonrisa.
Rose inmediatamente supo a donde quería llegar a parar el rubio y también sonrió.
-Ya no hay nada que ocultar, y si nos van a reprender, que al menos tengan motivos para hacerlo -Soltó Rose descaradamente.
Ambos se lanzaron a los brazos del otro y se dieron un beso de película. Todo el Gran Comedor estaba conmocionado pero ellos no lo percibieron. Se alejaron de la realidad y empezaron a flotar hacia un mundo donde solo existía el otro y las sensaciones que le hacían sentir. Millones de escalofríos recorrían sus cuerpos. Eran conscientes de que pocas personas llegaban a sentir algo así con alguien y se sintieron afortunados.
Cuando la falta de oxígeno se hizo presente, no les quedó más remedio que separarse. No pudieron evitar sonreirse.
De pronto, Lucy se levantó emocionada de su asiento y empezó a aplaudir entusiasmadamente ante tan emblemática escena. Alex le siguió inmediatamente. Megara se lo pensó un instante pero decidió aplaudir el gesto que habían tenido sus amigos. Les siguió Minerva McGonagall que, emocionada ante la perspectiva de que su ahijada participara en una unión entre casas, aplaudió con fervor. Poco a poco todos fueron aplaudiendo menos Cormac y el grupo de fans de Scorpius que ahora si que quería matar a la pelirroja.
Rose y Scorpius miraron el periódico y los vociferadores y supieron que lo iban a tener difícil, pero valdría la pena si conseguían estar juntos.
Y lo estaban.
Por ahora...
¡Bueno! Aquí está lo prometido. Se que estaréis flipando bastante con la personalidad que le he adjudicado a Rose. Alguien dijo que se parecía mucho a la Rose de Rojo & Negro y, a pesar de que el comentario no me molestó en absoluto, quise dejar constancia de que no creo que Rose sea así. Quiero decir que puede que sea así pero yo no me la imagino tan tímida como la refleja la escritora de Rojo & Negro. Cada escritor/a tiene su propia manera de ver al personaje y para mi, como Rose es hija de Ronald Weasley, sacó parte de su explosivo carácter. Esta es mi manera de verla y quise que todos pudiérais verla en el capítulo. No se si seguir con la historia o no, no es por falta de ganas o ideas, sino porque tendríais que esperar mucho a que publicase los capítulos y creo que eso no es justo. En fin, ya lo pensaré. Un beso y espero que no me odiéis por dejar el "final"así.
