¡Hola! Lamento el retraso, pero los exámenes finales de la ESO me estan robando tanto tiempo que apenas duermo 6 horas diarias. Por no hablar de mi falta de internet. Menos mal que inspiración no me ha faltado. En fin, ya dejo de hablar de mi vida y os dejo el capítulo. Es, sin duda, el más surrealista que he escrito jamás. De ahí su título. ¡Se me olvidaba! Gracias a todos los que me dejáis un review, sobre todo a Mandy Scorse que me deja uno en cada capítulo. ¡Eres lo máximo, chica! Y muchas gracias por las recomendaciones que recibo, siempre es bueno tener una idea de que es lo que al lector le gusta o no leer. Os agradecería que me siguiérais dejando vuestra opinión. Bueno, ahora sí que os dejo con el capi. Besos.
SURREALISMO
ACTUALMENTE: PASILLO DEL SÉPTIMO PISO
Rose no podía creer lo que sus ojos veían. Era sencillamente imposible. ¿Estaba soñando o se había trasladado a un universo paralelo? No tenía ni idea, pero estaba dispuesta a descubrirlo.
- Esto... Peeves... -Empezó a decirle dudosa.
El poltergeist, muy irritado por haber sido interrumpido, la miró con molestia.
-¿Esto es real? -Preguntó Rose sumamente confundida- ¿O es un sueño?
El travieso poltergeist separó sus manos de la Dama Gris con fastidio y le dijo:
-¿Quieres saber si esto es real? -Espetó cogiendo una armadura por los aires- ¡PUES TOMA REALIDAD! -Chilló lanzándole la armadura a la pelirroja.
Rose gritó con histeria y de un rápido giro a la derecha consiguió esquivarla por escasos centímetros.
-Está claro que aquí no se puede tener intimidad -Dijo la Dama Gris con molestia mientras miraba a Peeves con anhelo.
-Desde luego -Corroboró Peeves.
Acto seguido, los fantasmas se inclinaron y se diero un beso que revolucionaba las hormonas de solo verlo.
-Vamos, vida mía -Dijo Peeves con una galantería propia de un caballero del siglo pasado- Vayamos al baño de los prefectos a declararnos nuestro eterno amor de la forma mas bella y exquisita que existe.
La Dama Gris batió las pestañas con coquetería y aceptó una de las manos que le ofrecía el poltergeist.
-¿Cómo podría declinar una oferta así?- Respondió ella guiñando un ojo seductoramente.
Ambos se alejaron flotando entre risitas picaronas y comentarios subiditos de tono.
-Esto no es posible -Musitó Rose con incredulidad- Debe de ser una broma.
Antes de recuperarse del shock pasó algo aún más asombroso. Por el pasillo llegó corriendo un aterrorizado Albus que acabó escondiéndose detrás de ella.
-¡Sálvame, Rosie! -Suplicó el muchaco con el rostro demudado por el pánico y el más absoluto asombro- ¡El Barón Sanguinario quiere decapitarme como ha hecho con Nick Casi Decapitado!... Aunque ya no es Casi Decapitado -Reflexionó- ¿Cómo se hará llamar ahora? ¿Nick el Descabezado? Que va, suena fatal.
Rose iba a responder cuando oyó un tremendo grito precedido del golpeteo de los cascos de un caballo en el pulido suelo de la escuela. A los pocos segundos apareció el Barón Sanguinario gritando enloquecido que los iba a matar a todos. En su mano estaba sostenida la cabeza de Nick "Casi" Decapitado. Nick, a pesar de que tenía la cabeza separada del cuerpo, podía hablar. De hecho estaba gritando a los cuatro vientos lo orgulloso que estaba de haber sido decapitado de una vez por todas. La escena era, de por sí, sumamente bizarra.
El Barón Sanguinario miró a Albus y gritó:
-¡Os decapitaré! ¡Inclinaos ante mi poder, gusano mortal! ¡Pronto sentireis las llamas del infierno bajo el acero de mi noble espada!
El Barón Sanguinario, sin soltar la cabeza de Nick, espoleó su caballo y se dirigió hacia ellos con la espada en alto. Rose y Albus gritaron con toda su alma y empezaron a correr como si estuvieran escapando de la reencarnación de Jack el Destripador.
Llegaron hasta el Gran Comedor y se detuvieron aliviados al haber conseguido darle esquinazo al fantasma de Slytherin. Entraron dentro y se detuvieron el seco al ver algo que no sabían como explicar.
Era Mirtle La Llorona.
No estaba llorando.
Estaba riéndose con toda su alma mientras hacía un pase de modelos contoneando las caderas sobre la mesa de Griffindor en ropa interior.
¡Mirtle estaba contoneándose sin ningun pudor en lencería! ¡Por Merlín, en lencería! ¡Y estaba diciendo que había decidido ser modelo de lencería femenina y que desfilaría en la pasarela de Berlín con prendas de Cachemire!
Y no solo eso. Al fondo del Gran Comedor, al lado del la mesa de los profesores, el Fraile Gordo se había encadenado a una silla mientras vociferaba a todo pulmón que estaba en huelga de hambre y que no pararía hasta perder 80 kilos.
Rose se pasó una mano por los ojos, pero cuando los volvió a abrir nada había cambiado. Soltó una risa de incredulidad. ¿De verdad ella y Chang habían originado todo eso?
HACE DOS HORAS: AULA DE DEFENSA CONTRA LAS ARTES OSCURAS
-Bien- Recitó el profesor- Hoy nos dedicaremos a hacer duelos progresivos. Un duelo progresivo es aquel en el que se empieza de manera suave con hechizos inofensivos subiendo paulatinamente el nivel hasta acabar lanzando hechizos más agresivos como "Bombarda" o "Flagellum". Como podéis imaginar, no se pueden usar maldiciones imperdonables. El uso de cualquiera de ellas le valdrá a un alunmo la expulsión inmediata e irrevocable de Hogwarts. ¿Alguna pregunta? -Todos negaron con la cabeza- Bien, haré las parejas.
Todos los alumnos formaron una fila y el profesor los nombraba al azar.
-Potter y Malfoy -Nombró el profesor- Zabinni y Weasley, Chang y...
-Disculpe profesor -Interrumpió Roxanne- Pero... ¿A qué Weasley se refiere?
El profesor miró a Rose, Lucy, Roxanne, y Louis y rodó los ojos fastidiado. Dominique estaba en la enfermería por un resfriado por lo que ella y Roxanne no podrían ponerse juntas en las clases hasat que le dieran el alta.
-A Louis Weasley -Megara se tensó y Louis sonrió con satisfacción- Me quitaré a los Weasley de encima. Tu y tú juntas -Dijo señalando a Roxanne y Lucy- Y tú -Señaló a Rose- Tu te pones con Chang.
Ambas contrincantes se miraron con un odio infinito.
-Bien, -Dijo el profesor con ironía- Soy un caballero así que las damas se enfrentarán primero. Chang y Weasley, empezad. Recordad, empezad de forma suave.
Ambas se situaron a veinte metros de distancia y todos los alumnos contuvieron el aliento. Ese duelo prometía ser legendario.
-¿Asustada, Weasley? -Preguntó Chang con malicia.
-Mas quisieras, cara de rata -Dijo Rose con suficiencia.
Chang conjuró un "Confundus" y Rose lo desvió con elegancia. Ella le lanzó un "Desmaius" y Chang lo repelió.
-Me aburro -Dijo la asiática fastidiada- Subiré el nivel. ¡Serpensortia!
Una gran víbora emergió de la varita de Chang pero Rose, lejos de ponerse nerviosa la hizo desaparecer con un simple "Evanesco".
-Esfuérzate más o te daré una paliza -La picó Rose- ¡Relashio!
Chang giró con rapidez esquivando el hechizo y la miró con furia.
-Como quieras -Siseo- ¡Everte Statum!
-¡Protego! -Rechazó Rose haciendo que el hechizo se desviara a una pared- ¡Incendio!
Chang gritó y echó a correr fuera del espacio recorrido por las llamas. Por suerte éstas no avanzaron.
-¡Te vas a enterar pirómana! -Le gritó Chang desquiciada- ¡Confringo!
Rose creó un escudo con su varita y el hechizo rebotó hacia Lia. Ésta se agachó y el hechizo acabó dejando un hueco en la pared. Rose aprovechó que Lia se había distraído y, apuntando al suelo, gritó:
-¡Deprimo!
El suelo que sostenía a Lía empezó a resquebrajarse sin control y la chica dió un gran salto para evitar caer a las mazmorras. Con la adrenadina y la furia elevada a niveles insospechados, la chica terminó por perder el control.
-¡Bombarda Máxima!
Rose abrió los ojos como platos y corrió para evitar que el hechizo le alcanzara. Tuvo que tirarse al suelo para evitar que los trozos de piedra de la pared que había sufrido el hechizo, le dieran en la cabeza.
Una humareda de polvo se levantó y los estudiantes empezaron a susurrar preocupados. Nadie veía a las chicas.
Scorpius sentía que le iba a dar un colapso nervioso y Albus no paraba de pasarse la mano por el pelo frenéticamente. Roxanne y Lucy se habían abrazado y Megara y Louis se miraban con preocupación.
Cuando el humo se disipó vieron a las chicas de pie mirándose fijamente amenazándose con la varita. La escena irradiaba tanta tensión que se podía cortar el aire con la varita. Todos los alumnos sufrieron una mezcla de alivio y preocupación al ver a las chicas intactas pero apuntándose fijamente.
-Voy a acabar con esto Chang -Dijo Rose amenazantemente- Te voy a dar tu merecido por intentar volarme la cabeza. ¡Sectusempra!
Lia Chang gritó y giró para evitar el impacto del hechizo, pero no fué lo suficientemente rápida y el hechizo le impactó en la pierna derecha. Rápidamente apareció un enorme corte vercical que empezó a sangrar sin control alguno. Para sorpresa de muchos (incluida Rose), Lia no se quejó y contraatacó con suma rapidez.
-¡Flagellum!
Rose conjuró un "Protego" pero el hechizo de Lia tenía tanta potencia que lo traspasó. La pelirroja sintió un escozor en el vientre y vió a través de su uniforme desgarrado como tenía la parte izquierda del abdomen inflamada, enrojecida y con pequeños cortes. Parecía que realmente la habían azotado.
Ambas chicas se miraron con rabia. Levantaron la varita y conjuraron el mismo hechizo a la vez.
-¡Expeliarmus!- Gritaron al unísono.
Ambos rayos rojos impactaron y se mantuvieron luchando por dominar al otro. Ninguna tenía ventaja sobre la otra. Llegó un momento en el que las varitas no pudieron soportar la fuerza y tenacidad que se requería para mantener el hechizo y ambos rayos rojos explotaron, inundando toda la estancia en oleadas de color carmesí. Pronto, la onda expansiva salió del aula.
-Eso ha sido asombroso -Dijo el profesor claramente impresionado- Solo espero que no suponga efectos secundarios a los habitantes del castillo. No es bueno exponerse a la radiación mágica -Miró a Rose y Lia e hizo una mueca de incorformidad- Id a la enfermería a que os curen eso. Los demás -Dijo volviéndose al resto de la clase- no quiero que luchéis como lo han hecho ellas. No me gustaría que se desatara la Tercera Guerra Mágica en mi aula.
Rose y Lia se encaminaron cabizbajas a la salida por el comentario del profesor.
-Weasley y Chang -Llamó el profesor.
Ambas se giraron y lo miraron interrogantes.
-No apruebo tales métodos medievales en mi clase. Tal falta de autocontrol me parece sumamente indigna de alumnas tan brillantes como dicen los demás profesores que sois. Sin embargo, habéis hecho un derroche de magia impresionante. La última vez que ví algo así fué en la Segunda Guerra Mágica. Por ello doy a Ravenclaw doscientos puntos.
Toda la clase ahogó un grito tanto de sorpresa como de ligera indignación. Doscientos puntos eran demasiados, incluso para lo que ellas habían hecho.
Rose y Lia murmuraron un suave gracias y salieron de la estancia mientras otro duelo estaba a punto de comenzar.
ACTUALMENTE: GRAN COMEDOR
-¿Cómo habéis podido originar todo esto por un hechizo amplificado? -Preguntó Albus sacando a la pelirroja de sus recuerdos.
-No lo sé, Albus. No tengo ni idea.
-Vaya -Dijo el chico con ironía- ¿Hay algo que no sabes? ¡Menuda novedad!
Rose alzó una ceja en una actitud muy a lo Malfoy. Pasar tiempo con Scorpius estaba haciendo mella en ella.
-No eres el más indicado para criticar, primito -Dijo Rose con sarcasmo- Si mal no recuerdo, te escondiste detrás de mi para que te salvara del Barón Sanguinario. Ahora entiendo porque no estás en Griffindor.
Albus se puso rojo.
-¡Pues tu deberías estar en Slytherin con esa lengua tan viperina que tienes!
Rose contó hasta cinco mentalmente para no estrangularlo.
-Mira Potter, estoy harta de tu actitud. Has dejado a una buena amiga mía de la manera más rastrera posible y arruinando una amistad de años con ella solo por un capricho. Te enfadas conmigo por defenderla de la arpía de tu... lo que sea que seáis Chang y tú, vienes a mi para que te salve de un fantasma chiflado, y ahora me dices esto. ¿Qué demonios te pasa? ¿Te has vuelto bipolar o se te han muerto las dos neuronas que tenías?
Albus que quedó pálido y con la boca completamente abierta.
-Yo solo quiero que me digas porque haces esto -Dijo Rose cediendo a su melancolía- Quiero que confíes en mí como lo hacías antes y que volvamos a ser inseparables.
Albus suspiró y se pasó una mano por el pelo, desordenándoselo aún más.
-Hablaremos Rose. Cuando tenga tiempo, te lo explicaré todo -Miró hacia la mesa de Slytherin y vió a sus amigos- Disculpa tengo algo que hacer.
Para sorpresa de Rose, Albus la abrazó y le dió un beso en la mejilla.
-Te he echado de menos, pequeña pecosa sabelotodo.
Rose rió alegremente al ver que su primo la llamaba como solía hacer en la madriguera.
-Yo también te he extrañado, serpiente rastrera y malvada.
Ambos se fueron a sus respectivas mesas riendo a carcajadas.
ACTUALMENTE: SALA DE LOS MENESTERES
-Weasley, no se que te propones, pero para de hacer eso -Dijo Megara cerrando los ojos para no fijarse en las brillntes pupilas del chico.
-¿Hacer que? -Dijo el rubio haciéndose el inocente.
-¡Eso! -Chilló Megara sin abrir los ojos- Usas tus encantos veela para seducirme.
-¿Y que tiene de malo? -Preguntó curioso.
-Pues... no lo se. Pero no quiero que sigas con esto. Al principio estaba bien, era divertido coquetear contigo, pero ahora ya no siento nada de eso.
-¿Y que sientes? -Le susurró el lamiéndole el lóbulo de la oreja.
Megara tragó saliva con dificultad pero siguió sin abrir los ojos.
-Miedo. Tengo miedo de que esto vaya a más.
-¿A más? ¿Te refieres a que terminemos acostándonos? -Dijo acariciando con sus labios los de ella.
Megara ahogó un suspiro y dió un paso atrás cortando todo el contacto. Abrió los ojos y lo miró con determinación.
-Si, Weasley. A eso me refiero. No voy a permitir que juegues conmigo de esa manera. Yo no soy el juguete sexual de nadie.
Louis resopló frustrado.
-Yo no te veo ni te veré jamás como un objeto -Dijo seriamente desactivando sus poderes veela para que ella pudiese concentrarse en lo que le estaba diciendo- Si no empecé a conquistarte antes fué por lealtad hacia mi primo Albus, pero si te digo a verdad, hace tiempo que me gustas. Por eso te fastidiaba en los partidos de Quidditch, era la única manera que se me ocurría de llamar tu atención. Pero ahora que estás soltera, no habrá nada ni nadie que me impida tenerte.
Louis se acercó a Megara y la empotró contra la pared. La chica jadeó e intentó apartarlo de ella sin éxito. El rubio empezó a lamer su cuello y a pegarle pequeños y juguetones mordiscos que encendieron rápidamente a la chica. Ella, completamente rendida a los encantos del chico, estiró su cuello para darle más acceso. El chico sonrió alegremente pero abandonó su cuello y se alejó de ella.
-Puedes "resistirte" -Remarcó con ironía- todo lo que quieras Zabinni, eso lo hará más interesante. Pero si hay algo por lo que destacan los Weasley es por su perseverancia. Ya lo verás con tus propios ojos.
Louis le sonrió y se fuñe a paso tranquilo hacia la puerta. Cuando hubo salido y dejó de escucharse el eco de sus pisadas contra el suelo, Megara suspiró y se peinó el flequillo con las manos temblorosas. Soltó un bufido de indignación.
-Me las pagarás Weasley -Siseó- Nadie obliga a Megara Zabinni a darse una ducha de agua fría y se queda recibir su merecido.
Sonrió pérfidamente ante la idea que acababa de cruzar su mente y se dirigió rumbo a las mazmorras a darse una ducha fría y buscar la falta más corta que hubiese en su armario.
ACTUALMENTE: GRAN COMEDOR
Rose se encontraba famélica. La carrera a vida o muerte que se había dado antes de desayunar le había abierto el apetito de manera bestial. Miró hacia donde usualmente se sentaba Roxanne pero como estaba muy ocupada besándose con Lyssander, decidió sentarse en otro sitio y dejarles algo de intimidad. Pronto, tuvo una idea. Solo esperaba que Scorpius no se enfadase.
-Hola -Dijo a Cormac y a Eddie- ¿Puedo sentarme con vosotros?
Ambos se miraron confundidos y asintieron. Rose se sentó y se sirvió un pedazo de pudin y puré de calabaza.
-Tendréis que disculparme -Dijo Eddie- Pero he quedado con Lia para explicarle como ver el futuro en una bola de cristal.
A Rose no le sorprendía. La asiática era una incompetente en Adivinación y Astronomía. Aún así, no pudo evitar alegrarse por lo bien que le venía que Eddie los dejara solos.
El chico se fué y Cormac miró a su plato muy avergonzado. Él y la pelirroja no habían vuelto a hablar desde la declaración que el chico le hizo en el Gran Comedor.
-Cormac -Llamó Rose.
El chico desvió la mirada de su plato y clavó sus ojos azules en Rose con incomodidad.
-Bueno, yo... -Empezó la pelirroja- Siento lo que pasó el otro día en el Gran Comedor.
-No fué culpa tuya- La cortó el- Me declaré públicamente dde la manera mas torpe que existe. Es normal que reaccionaras así. En cierto modo me lo merecía por haber tenido tan poco tacto.
-Eso no es cierto -Reprochó Rose- Hemos sido muy buenos amigos y hemos compartido muchos momentos juntos. Aunque haberte rechazado no ha sido lo peor -Dijo aflijida- Lo peor fué besarme con Scorpius al día siguiente delante de todo el Gran Comedor. No estuvo bien y quiero que sepas que siento mucho haberte herido.
Cormac suspiró y se pasó una mano por la frente con gesto derrotado.
-Eso me hizo mucho daño Rose, no te lo voy a negar. Pero sé que en ese momento no pensabas en las consecuencias de tus actos. Estabas feliz y lo expresaste de esa manera. No soy nadie para reprocharte nada.
-Si que eres alguien -Contravino Rose- Eres mi amigo. Jamás he querido hacerte daño y lo siento por eso, pero quiero que sepas que yo te sigo considerando mi amigo. Me gustaría saber si tu... si aún quieres seguir siendo mi amigo.
Cormac sonrió y los ojos le brillaron con algo parecido a alivio y resignación.
-Malfoy es afortunado por haberte conseguido Rose -Dijo descolocándola por completo- Nunca he dejado de considerarte mi amiga.
Rose, emocionada, se lanó a sus brazos y lo abrazó sintiéndose profundamente aliviada. Cormac, a su vez, correspondió el gesto pero sintiendo una marea de emociones que lo aturdían.
Rose se separó de él y empezaron a comer charlando agradablemente. Cuando estaban terminando el postre, la directora se subió al estrado y, lánzándose un hechizo amplificador en la garganta, empezó a hablar:
-Como la mayoría de ustedes saben, hace dos horas, las alumnas Rose Weasley y Lia Chang, mantuvieron un duelo que se descontroló. Esa magia ha alterado a los fantasmas y ahora sufren cambios de personalidad alarmantes. Pueden incluso ser peligrosos. Por ello, se ha tomado una decisión extraordinaria. Se adelantará el toque de queda a las ocho de la tarde y se suspenderán las clases hasta nuevo aviso. Se formarán grupos de más de diez personas para bajar al Gran Comedor y se prohibe cualquier salida a Hogsmade, o cualquier lugar que esté fuera de Hogwarts. También quedan suspendidos los partidos de Quidditch y los entrenamientos y la biblioteca quedará cerrada hasta que pase todo este alboroto y encontremos una solución. Cualquier infracción a estas medidas será castigada con severidad.
El Gran Comedor, que se había mantenido en absoluto silencio, explotó en gritos furiosos ante el discurso dado por la directora.
-¿Que es esto? ¿Un colegio o una cárcel? -Gritó Rose completamente enfurecida.
-¿Que será lo siguiente, ir al baño cogidos de la mano? -Espetó Scorpius con ironía.
Alexander parecía desesperado.
-¡No es justo! ¡Necesito salir! ¡Tengo mis derechos! ¡Llamaré a mi abogado! ¿¡DÓNDE DEMONIOS ESTÁ MI ABOGADO!? -Exclamó el chico poniéndose de pie completamente rojo de ira.
-¡Mi padre se enterará de ésto! ¡Preparáos para la demanda que os va a caer! -Dijo Roxanne señalando enloquecida a la mesa de los profesores.
-¡Me declaro en huelga! ¡No haré ni un exámen hasta que me dejéis salir! -Dijo Lucy con decisión.
-¡No es justo! -Lloriqueó Lia- Si no puedo salir a Hogsmade... ¿Donde compraré el maquillaje? ¡Yo no puedo vivir sin maquillaje!
Los profesores miraron asombrados la masa enfurecida de alumnos que gritaban estupidez tras estupidez. Que mala era la adolescencia.
Megara y Louis entraron juntos al Gran Comedor y aprovecharon el caos para ocupar sus respectivos lugares sin llamar la atención. Tuvieron suerte ya que nadie los vió y tuvieron tiempo de arreglar su desarreglado uniforme.
-¡Llegas a tiempo! -Gritó Scorpius a Megara para hacerse oir por encima de toda esa tropa de alumnos enfurecidos- ¡Albus quiere hablar contigo y arreglar las cosas! ¡Quiere pedirte perdón para que volváis a ser amigos!
-¡No quiero hablar con él! -Gritó Megara- ¡No lo perdonaré ni aunque baje el mismísimo Merlín a obligarme!
Scorpius rodó los ojos pero no insistió. No iba a desgañitarse para nada. Conocía a Megara y estaba seguro de que no iba a cambiar de opinión ni aunque se pusiese de rodillas. Además, prefería guardar sus esfuerzos para hablar con Rose. ¿Por qué había abrazado al imbécil de McLaggen? ¡Y encima el descarado le correspondía! Mas le valía a Rose tener una buena explicación si no quería que McLaggen acabase en la enfermería por perder los dientes a puñetazos.
-¡Deja de fulminar a McLaggen con la mirada! ¡Pareces un asesino a sueldo! -Gritó Megara divertida- ¡¿Que te pasa?! ¡¿Estás celoso?!
"Maldita Megara y su sexto sentido" -Pensó el rubio hastiado.
-¡De eso nada! -Chilló Scorpius con suficiencia- ¡Un Malfoy no se pone celoso jamás!
-¡Ya, claro! -Gritó la morena rodando los ojos- ¡Eso es tan cierto como que yo soy tranquila, pacífica y predecible!
Scorpius sonrió ladinamente.
-¡La abstinencia te está haciendo perder la razón, vivorita!
-¡No me llames "vivorita", drácula albino! -Chilló Megara ofendida y roja de rabia.
Scorpius la miró de mala manera y, haciendo una mueca de desdén, volteó la cara y miró al estrado, donde McGonagall intentaba aplacar a la masa enfurecida de adolescentes.
-¡Ya esta bien! -Gritó Minerva superada por la situación- Si oigo una sola queja más, el equipo de profesores y yo nos reuniremos para cambiar la fecha todos vuestros exámenes para que sean la semana que viene. Incluyendo a los TIMOS y a los ÉXTASIS.
Súbitamente, se hizo el silencio en el Gran Comedor, pero eso no impidió que los alumnos mirasen con odio a la profesora.
-Mucho mejor -Dijo ella ignorando a posta las miradas que recibía- La hora de comer ha finalizado. Id a vuestras salas comunes.
Rose se levantó de su mesa hecha una furia y se encaminó dando grandes zancadas (aunque no por ello perdiendo la elegancia) a la salida. Justo cuando estaba a punto de salir, el hombro de Scorpius chocó con el suyo y notó como él metía y, rápidamente retiraba la mano del bolsillo de su falda.
Rose se dirigió a un pasillo y metió la mano en el bolsillo. No le sorprendió encontrar una nota. Ésta era bastante escueta.
"Tenemos que hablar. Ven dentro de diez minutos a la Sala de los Menesteres. No llegues tarde".
Rose se preocupó y, tomando pasillos secundarios para que no la pillaran los prefectos, llegó a la Sala de los Menesteres con total puntualidad. Se encontró la puerta entornada, así que entró y la cerró.
La habitación no la sorprendió. Era parecida a la que tenía Albus en la Madriguera. Papel de pared verde, cortinas verdes y muebles de madera en color caoba. Había una chimenea de marfil, una cama de matrimonio con dosel y un sofá de cuero. Scorpius se hallaba sentado en éste último mueble.
-Me alegro de que seas puntual. Esperar a alguien me pone de mal humor -Dijo Scorpius mirándola con finjido desinterés.
-Me pidiste puntualidad en la nota, así que he procurado tenerla. ¿Que quieres decirme? -Dijo Rose imitando su indiferencia.
Scorpius se enfureció ante la frialdad de ella y perdió su máscara de indiferencia. Se levantó de un salto del sofá y se colocó a pocos centímetros de ella.
-Quiero que me expliques que hacías abrazando a McLaggen.
Rose suspiró y, aunque por dentro estaba saltando de alegría por hacerle perder los papeles, siguió aparentando indiferencia.
-¿Por qué debo darte explicaciones? Que yo sepa, no nos debemos exclusividad. Tenemos una "relación" a la que no le hemos puesto nombre. Mientras no tenga seguridad y estabilidad con alguien, soy libre de hacer lo que me de la gana.
Scorpius, estaba a punto de vociferar como un loco cuando vió brillar los ojos de Rose con malignidad.
"Seré estúpido" -Pensó el rubio- "Esto es lo que quiere". "Muy bien Rose, vas a probar de tu propia medicina".
-No estoy seguro de querer ponerle nombre a esto que tenemos. Por ahora es divertido vivir con incertidumbre.
-Ah... -Dijo Rose ocultando su desilusión.
-Y me alegro de que digas que quieres vivir tu vida. Eso me da a entender que no eres celosa. Francamente, odio que me monten escenas de ese tipo. Es un alivio saber que podré hacer lo que quiera sin que te molestes -Dijo Scorpius sonriendo pérfidamente. Le encantaba molestar a la pelirroja. Seguía siendo uno de sus pasatiempos favoritos.
-¿Y que se supone que vas a hacer? -Dijo Rose con la voz temblorosa de indignación.
Scorpius sonrió seductoramente y Rose sintió como se le iba todo el aliento.
-Prefiero no decírtelo. No quiero pervertir tu inocente mente.
Rose rió falsa y exageradamente.
-¿Inocente? Te voy a dar inocencia, idiota -Dijo completamente furiosa ante la perspectiva de que él pudiese engañarla con otras.
Rose se acercó a él y lo empujó hasta tumbarlo en el sofá. Ella se subió a horcajadas encima de él y descendió para empezar a lamerle el cuello. Scorpius aprovechó que la falda de Rose se había levantado hasta sus caderas para acariciarle las piernas con total libertad. La pelirroja pasó su lengua por el lóbulo del chico y éste enloqueció mientras empezaba a mover las caderas para frotarse contra ella en un lento vaivén. El chico jadeó sin control alguno y Rose sonrió sabiendo que era su oportunidad de tenerlo para ella.
-Di que eres mío. Di que me perteneces -Dijo frotándose aún más contra él.
Scorpius gimió pero no dijo nada. Rose no se rindió y empezó a masajearle en cuello mientras le susurraba al oído:
-Dilo. Di que me perteneces. Que eres mío. Que no vas a engañarme.
Scorpius gimió más fuerte y respondió:
-Solo si tu lo dices primero. Quiero oírte decir que eres de mi propiedad -Dijo mirándola posesivamente.
-Lo soy -Aseguró ella- Soy tuya. Toda tuya.
-No quiero que toques a otros Rose -Dijo Scorpius recordando el abrazo que McLaggen y ella se habían dado.
-No lo haré si tú me prometes lo mismo -Dijo ella sin ceder más terreno.
-No lo haré. Solo tengo ojos para tí.
Rose sonrió con orgullo y volvió a intentarlo.
-Di que eres mío. Dilo Scorpius, quiero que lo digas -Dijo aumentando el vaivén.
-Lo soy -Dijo Scorpius desesperado por más contacto- Soy tuyo. Completamente tuyo. Y tú eres mía.
-¿Y que somos Scorpius? ¿Que relación tenemos? -Dijo ella coaccionándolo más.
Scorpius la miró a los ojos y salió de debajo de ella de un solo movimiento, dejando a ambos secretamente frustrados.
-Si no eres capaz de deducirlo con todo lo que acabamos de decirnos, no es mi problema. No esperes que te lo aclare porque no lo haré.
Rose sonrió y negó con la cabeza.
-Ya sé lo que somos, solo quería oírtelo decir. Tenía que intentarlo.
-Pues casi lo consigues, pecosa.
-Casi, rubio de bote.
Rose se levantó y se dirigió a la salida contoneando exageradamente las caderas, lo que hizo sonreir a Scorpius. Antes de irse le dijo:
-Puedes estar tranquilo. Cormac y yo nos abrazamos porque acabábamos de hacer las paces.
Rose salió y Scorpius ensanchó aún más su sonrisa. Una molestia en los pantalones opacó su buen humor y le hizo rodar los ojos con fastidio.
-Cualquier día vas a matarme Weasley.
YAIZA ROSE MALFOY
Puede que estéis desilusionadas porque Scorpius no ha salido mucho en éste capítulo. Lo que ocurre es que he ambientado este capítulo en Rose porque la pobre tenía muchos frentes abiertos y tenía que empezar a solucionar alguno de sus problemas. Intentaré que en el próximo salga más el rubio. Espero que os haya gustado el cap. Yo no estoy del todo convencida con él. En fin, hasta pronto.
