¡Hola! ¡Siento el retraso, de verdad! Pero no ha sido culpa mía. Mi madre me ha castigado sin salir y en casa no tengo Internet, así que podréis imaginaros el resto. Ésto lo estoy publicando desde la biblioteca. Gracias a todo el tiempo libre que he tenido voy a publicar dos capis más ahora mismo. Bueno, el capi anterior fué cortito pero muy intenso, éste es más largo pero un poco más tranquilo. En realidad, este capi es de transición, es en el siguiente donde pasará "lo fuerte". Un beso a todos los que leéis a historia, independientemente de si comentáis o no. Por cierto, leed la nota al final del capi. Puede que os interese.


PREPARATIVOS

LECHUCERÍA

Todo era un caos. Estudiantes frenéticos se habían aglomerado en la lechucería para enviar cartas urgentes a sus familiares para que los salvaran de la catástrofe.

Scorpius sonrió divertido.

-Todo este alboroto por la fiesta de Halloween -pensó.

El ambiente era agobiante. Centenas de estudiantes entraban y salían de la lechucería cuando ésta tenía el espacio suficiete para unas veinte personas. Pero claro, ponte a decirle eso a una manada de adolescentes desesperados y quisquillosos.

A lo lejos vió a sus amigos abrirse paso entre la muchedumbre con dificultad. Tenían cara de querer morder a alguien.

Scorpius sonrió abiertamente. Él ya había mandado su carta de madrugada y había recibido su traje esta mañana. Tuvo que esquivar a Peeves, a Filch y a su irritante gata para poder enviar la dichosa carta desde la lechucería. Simplemente seguía allí porque no tenía nada mejor que hacer y le apetecía matar el tiempo viendo a los alumnos aplastarse mutuamente. Era entretenido.

-Quien diría que ésto es culpa de los fantasmas -Susurró el rubio hundiéndose en sus recuerdos de lo sucedido la noche de ayer.


FLASHBACK

Todos los estudiantes estaban cenando tranquilamente charlando entre ellos. El clima era agradable debido a la inminente fiesta de Halloween que se daría el día siguiente. Nadie hablaba de otra cosa.

La profesora McGonagall se subió al estrado y todos los alumnos dejaron de hablar simultaneamente. Habían aprendido a temer a los discursos de la directora.

-Como ya sabréis -Comenzó McGonagall- El tema de la fiesta de Halloween era libre, sin embargo, los profesores hemos estado hablando y hemos llegado a una conclusión: Como los fantasmas no lo han pasado muy bien últimamente, queremos que vayan al baile con vosotros.

Los alumnos se miraron entre sí extrañados pero no disgustados. La idea no les parecía mal.

-Pero, solo accederán con una condición, y esa es poder elegir de que tratará la fiesta.

McGonagall levantó un brazo y los fantasmas llegaron flotando de todas partes. Se colocaron formando una fila delante de la directora.

-Bien -Dijo McGonagall- Exponed vuestras ideas.

-Yo voto por una super fiesta con DJs, espuma, alcohol, barra libre y sin límite de horarios -Dijo Peeves.

Los alumnos se quedaron con la boca abierta un segundo y luego empezaron a vitorearlo. La profesora McGonagall los miró escandalizada mientras imponía silencio.

-He pensado en que estaría bien que fuera una reunión social de lujo, es decir, con vestidos de etiqueta, dinero, cocteles, música ambiental. Vamos, una fiesta con estilo.

Solo las amigas de Chang aplaudieron la idea de Myrtle "La Estilosa".

-Pues yo voto por un banquete en el que haya de todo -Dijo el Fraile Gordo zampándose un muslito de pollo.

Solo aplaudieron Lisa y Julius Goyle.

-Eso es ridículo -Dijo el Barón Sanguinario despreciando la idea del Fraile Gordo- Yo voto por suspender la fiesta y hacer torneos de justa.

La mitad de la mesa de Griffindor aplaudió apoyando totalmente la idea del fantasma.

-Y pensar que fué un Slytherin -Murmuró un griffindoriano.

-Pues yo voto por la tradicional fiesta de Halloween pero que los alumnos solo se disfracen de gente decapitada -Dijo Nick "El Descabezado".

Nadie aplaudió.

-¿Y tú Rowena? -Preguntó la profesora a la fantasma al ver que ésta no decía nada.

Ella levantó la mirada con timidez... Se notaba que estaba incómoda por estar al lado de Peeves y, encima, tener que hablar en público.

-Bueno, yo... -Dudó un poco pero alzó la voz- Una vez, mi madre me llevaba a bailes en nuestra época. Era la década de 1780. Era todo precioso. Los vestidos femeninos eran largos, escotados y ampulosos y los hombres vestían con elegancia sus trajes militares o de gala. Había una música suave, tal vez era un vals, pero recuerdo que te invitaba a deslizarte por la pista. También había copas de champán y una sección de fumadores. Esas fiestas eran muy importantes a la par que divertidas.

-¿Por qué eran importantes? -Preguntó Rose fascinada con el relato.

Rowena la miró con una pequeña sonrisa en los labios.

-Esas fiestas eran, ante todo, eventos sociales en los que había que promocionarse. Solo iba la alta aristocracia y tus modales debían ser exquisitos si querías encajar. Era común que te prometieran en matrimonio en la fiesta si te hubieses desenvuelto bien en ella. Era la ocasión perfecta de estrechar lazos y formar alianzas para hacer prosperar tus negocios. En resumen, en esas fiestas, se elegía tu futuro y el poder que ejercías sobre los demás.

Todos los alumnos estaban boquiabiertos con la historia. Por primera vez, esa materia no resultaba tediosa o aburrida.

-Por favor -Imploró una Hufflepuff poniéndose de pie- Sustituye a Binns. Seguro que contigo aprobaría.

Todos estallaron en carcajadas pero se callaron cuando la fantasma volvió a hablar.

-Me gustaría volver a presenciar una fiesta como a las que acudí en mi juventud.

-Bien, ¿Quien apoya la idea? -Preguntó la Directora.

-¿Se cambiará la fecha de la fiesta para que podamos tener tiempo de prepararnos con todo lo necesario? -Preguntó Chang astutamente.

-No, no disponemos de tiempo. La fiesta se hará mañana o no se hará.

-Esto es una locura -Dijo Rose en voz alta para que todos la oyeran- Pero yo voto a favor de la fiesta aristocrática de Rowena.

Acto seguido levantó su mano. Los estudiantes sabían que todo sería una locura y que las siguentes horas serían horriblemente estresantes para encontrar un atuendo adecuado.

No obstante, todos la imitaron.

END OF FLASHBACK


SALA DE LOS MENESTERES

-¡Rose, no has podido tener una idea mejor! -Exclamó una recuperada Dominique mientras cogía de un estante un vestido blanco.

La pelirroja sonrió.

-Ha sido ingenioso -Dijo orgullosa de si misma- Supe que nuestros familiares no podrían enviarnos los vestidos tan pronto, asi que me dije: ¿No seria estupendo tener un gran centro comercial en el colegio donde podamos comprar atuendos tan especiales? Y supe que lo teníamos.

-¡Es genial! ¡Hasta hay probadores! -Exclamó Lucy- En serio, conventir la Sala de los Menesteres en una boutique antigua para chicas ha sido genial.

-Lo que no se es como cabemos todas -Exclamó Megara señalando a todo el alumnado femenino que se encontraba en la sala.

-Lo he ampliado -Dijo Rose- Le pedí a la sala que aumentara su tamaño para que cupiésemos todas. Incluso sobra espacio.

-¿Que os parece? -Dijo Roxanne apareciendo con un vestido rojo fuego con incrustaciones de diamantes y escote de hombros caídos.

-Me parece que vas a hacerte muy popular entre la población masculina esta noche -Dijo Lily con sarcasmo.

-Pues mira quien habla -Dijo Roxanne señalando el vestido que llevaba la pequeña de los Potter. Era rosa fucsia, con un generoso escote cuadrado y mangas hasta el codo.

-Envidiosa -Chinchó Lily sacándole la lengua a la morena.

-¿Os gusta este perfume? -Dijo Megara apareciendo con un frasquito rosa en la mano.

Rose lo olió y le dió su aprobación.

-¿Hay perfumería también? -Dijo Dominique asombrada.

-Pues claro -Dijo Rose con suficiencia- En la sección oeste está la zapatería, en el norte están los bolsos, en el este los complementos y joyas y en ésta los vestidos.

-¿Hay sección para el maquillaje? -Preguntó Lily.

-Está enfrente de la perfumería -Dijo Megara- Quise entrar pero había una cola enorme.

-¿Nos falta algo por comprar? -Preguntó Dominique mirando la montaña de bolsas que llevaban en las manos.

-No, creo que hemos terminado -Dijo Roxanne- Un momento, ¿Y tu vestido Rose?

-Lo he reservado. Volveré luego a por él.

-Bien, en ese caso... ¡A prepararnos! -Dijo Dominique con entusiasmo.

-¡Espera! -Chilló Rose- ¡Tienes que pagar tus compras!

-¿En serio? -Preguntó Dominique asombrada- Vaya, esto es más parecido de lo que pensé a una tienda de moda auténtica. ¿Donde están las cajas?

-En el centro -Dijo Lucy- Hay una cola gigantesca.

-Puff... odio esperar -Dijo Megara haciendo un mohín.

-¿Y quien es el cajero? -Volvió a preguntar Dominique, curiosa.

-Cormac -Dijo Rose- Necesita el dinero para comprarse una escoba. Scorpius se la rompió cuando me invitó al baile delante de él.

-¿Cormac te invitó delante de Malfoy? -Dijo Lily asombrada- Vaya, tiene agallas para ser un Ravenclaw.

-Lo hizo de broma -Dijo Rose aguantándose la risa- Pero a Scorpius no le hizo mucha gracia.

-Me lo imagino. Malfoy parece ser un chico muy posesivo -Dijo Roxanne.

-Lo es, te lo aseguro -Dijo Megara- Una vez me encerró en mi habitación para que no pudiese acudir a una cita con McMillan. Dijo que ese chico estaba por debajo de mí y que no permitiría que su "hermanita pequeña" se corrompiese de esa forma.

-Guau -Dijo Dominique asombrada- A eso llamo yo ser territorial.

Todas estallaron en carcajadas mientras se ponían en la enorme cola.

-Un segundo -Dijo Rose frunciendo el ceño- ¿Saliste con McMillan?

-Solo fué una vez -Dijo la morena encogiéndose de hombros- Y lo hice porque tenía fama de besar bien.

-¿Y besa bien? -Preguntó Lily con una sonrisilla pícara.

-Ya lo creo -Dijo Megara sonriendo ladinamente.

-Hey, ¿Esa no es Chang? -Dijo Lucy señalando a la asiática.

-Si, es ella -Dijo Roxanne- ¿Por qué anda así? Es como si abriese las piernas más de lo normal...

Rose agudizó la mirada y vió que su prima tenía razón. La ravenclaw andaba de forma extraña, aunque era algo casi imperceptible para suerte de la chica. Sin embargo, a Rose no se le escapó el detalle de que la chica tenía ojeras y una pequeña señal en el cuello. Su mente empezó a encajar las piezas con rapidez y llegó a una conclusión que le quitó todo su buen humor de golpe. Albus era un estúpido hormonal.

-¿Te pasa algo? -Preguntó Megara al ver el radical cambio de expresión de la pelirroja.

Rose la miró con tristeza pero no dijo nada. Después de que lo que había pasado entre su primo y la morena, no tenía corazón como para decirle algo así. Era mejor callarse y no hacerle daño a su amiga. Aunque no pensaba callarse con Albus. En absoluto.

El moreno ya podía empezar a rezar.


SALA COMÚN DE SLYTHERIN

-¿Que vais a poneros? -Preguntó Alexander.

-Yo un traje militar que perteneció a mi tatara-tatara-tatara-tatara-abuelo -Dijo Scorpius- Menos mal que mi padre mandó que me lo trajeran.

-Pues yo voy a usar la túnica de gala que usó mi padre en el torneo de los "4" magos -Dijo Albus arrugando la nariz con disgusto.

-¿No son esas las que van con pajarita? -Preguntó Scorpius aguantándose la risa.

-Si -Dijo Albus con el ceño fruncido.

-¡Vas a parecer un camarero! Mejor no te la pongas -Dijo Alexander haciendo esfuerzos por no reir ante la cara de disgusto de su amigo.

-¿Quieres un consejo? -Albus asintió- No te pongas la cosa esa y desabróchate dos botones de la camisa. Eso te hará parecer... normal.

-Ja, ja, ja. Muy gracioso rubio de bote -Dijo Albus imitando la voz de Rose.

-¿Que vas a usar tú? -Preguntó Scorpius a Alexander mientras ignoraba olímpicamente el comentario del moreno.

Alexander sonrió con vanidad.

-Un traje muggle italiano creado por un diseñador famoso. Se llama Amaini.

-Armani, se llama Armani -Corrigió Scorpius adoptando el tonillo sabelotodo de Rose- Y en realidad, ese es su apellido. Lo sé porque mi padre hace negocios con él.

-Da igual, lo que importa es que el traje es bueno. Mi padre se ha desentendido de mandarme uno antiguo y solo encontré una tienda del diseñador... Armai... Ama... como quiera que se llame, al lado de la tienda de Madame Malkin. Bueno, al menos iré bien vestido. Ya veréis la cara que pone Lucy cuando me lo vea puesto -Dijo soñador.

-Puf -Se quejó Scorpius- Hay demasiado amor en el aire.

-Cierto, tu despides oleadas de amor por mi prima -Apuntilló Albus.

-Por Merlín, yo nunca me volveré tan patético como éste -Dijo señalando a Alexander- Aún conservo mi dignidad.

-Lo que no vas a conservar son tus testículos si vuelves a hablar de mi en esos términos -Dijo Alexander señalándolo amenazantemente.

Scorpius alzó una ceja con prepotencia y se dirigió a Albus.

-Hemos notado que anoche no dormiste en tu cama. Hemos extrañado tus ronquidos -Ironizó el rubio- Y por mucho que intentes cubrirte eso -Dijo al ver como Albus se subía el cuello de la camisa- Ya he visto el enorme chupetón que intentas ocultar, así que deja de intentar engañarnos porque lo haces de pena.

Albus resopló y se bajó el cuello de la camisa dejando ver un enorme chupetón azulado.

-¡Por Merlín! -Exclamó Alex- Tu si que sabes aprovechar el tiempo.

-¿A que incauta has engatusado ahora? -Preguntó Scorpius rodando los ojos mientras se colocaba la chaqueta del traje.

-A mi novia -Dijo Albus poniéndose en guardia.

-¿A Chang? Vaya, discúlpame. Creía que te iba el rollo de serle infiel a tus novias -Dijo el rubio endureciendo su mirada al recordar a Megara.

-He madurado -Dijo Albus con aparente indiferencia- Y estoy harto de que siempre saques el tema de Zabinni.

-Lo saco porque te has portado como un cerdo con ella -Dijo Scorpius enfrentándolo abiertamente- Soy tu amigo y te considero como un hermano, pero no me pidas que te apoye en esto. Bastante he hecho con no partirte la cara a puñetazos.

-Scorpius tiene razón, Albus -Dijo Alexander tratando de calmar la situación al ver que el moreno apretaba los puños y se ponía rojo de rabia- Ni siquiera le has pedido perdón a Megara.

-¿Perdón? -Repitió Albus incrédulo mientras la rabia lo consumía- ¡¿Perdón?! ¡¿Acaso me ha pedido perdón ella por liarse con mi primo?!

-¡¿Qué?! -Gritaron Scorpius y Alexander a la vez abriendo los ojos completamente.

-Los ví ayer en la entrada de la Sala de los Menesteres -Dijo Albus rabioso.

-Eso es imposible -Dijo Scorpius pasándose una mano por el pelo con incredulidad- Te has confundido.

-Los ví -Dijo Albus cerrando los puños ante el nítido recuerdo que lo asaltó- ¿Por qué no dejas de regañarme y hablas con tu amiguita para que te explique por qué te ha mentido? Menuda ironía, al final ella no es mejor amiga que yo ¿No?

-Cállate -Dijo Scorpius- La razón por la que no te parto la cara ahora mismo es porque eres como un hermano para mí, pero si sigues tentado a la suerte, pasaré nuestra amistad por alto. Y me alegro de que haya dejado de pensar en tí. Le hiciste mucho daño y ya era hora de que pasara página -Dijo Scorpius devolviéndole sin piedad a su amigo el veneno que éste le había lanzado.

-No te preocupes Albus -Dijo Alexander en tono conciliador- Trataremos de hablar con ella, ¿Verdad Scorp?

-Desde luego -Dijo el rubio con la mandíbula tensa.

-Bueno -Dijo Albus guardando la pajarita en una caja y desabrochándose dos botones de la camisa tal y como Scorpius le había aconsejado- Me voy a esperar a mi novia.

El moreno salió de la Sala Común de Slytherin dando un portazo.

-Se está haciendo daño -Dijo el castaño preocupado.

-No, se está autodestruyendo -Dijo Scorpius sintiéndose impotente- Y lo peor es que lo sabe.

-¿Por qué no intenta arreglar las cosas? -Dijo Alexander con frustración.

-Porque sabe que la ha cagado y quiere castigarse por ello para dejar de sentirse culpable, pero su penitencia está empezando a ser demasiado grande -El rubio rió con ironía- Al final ha resultado ser un Potter de los pies a la cabeza.


ENTRADA DEL GRAN COMEDOR

Louis hace rato que esperaba a sus primas y a su hermana. Había quedado con Dominique en que iría con ella a la fiesta para compensar su falta de atención con ella. Una parte se alegraba de hacer las paces con su hermana, pero otra estaba pegándose golpes contra la pared por no ir con la chica que quería, aunque claro, de haber ido con ella seguro que no hubiese llegado con vida al vals. Los amigos de ella y su primo Albus lo hubieran matado antes.

Suspiró y recostó la espalda contra la pared. Desde allí veía a la perfección a cualquier persona que bajaba las escaleras. Lo que vió lo hizo incomodarse y tensarse por completo.

Albus bajó las escaleras y su mirada se cruzó con la de su primo. Su sangre empezó a arder y tuvo que recordarse lo mucho que se decepcionaría su padre si golpease a su primo para no lanzarse a partirle la cara. Cerró sus manos en puños y se coloco al lado de Louis a esperar a Lia.

Louis se sentía bastante incómodo. ¿Debía decirle algo a su primo? Mejor no, no parecía estar de buen humor y él no tenía muchas ganas de fingir que todo iba de maravilla.

-¿A quién esperas? -Preguntó Albus a bocajarro sobresaltando a Louis.

Necesitaba oir que no iba a ir con Megara. No podría soportar que la relación de los dos se consolidara y tuviera que empezar a verlos juntos en público. Necesitaba tener la esperanza de que ella aún no era de su primo. Y se sentía mezquino por ello. ¿Que clase de amigo y primo era? La culpa y los celos iban a acabar con él. Sería un milagro si lograba sobrevivir al final de la fiesta.

-A mi hermana. He quedado aquí con ella. Supongo que tú has quedado aquí con tu novia ¿No?

Albus se relajó interiormente pero no lo demostró. Una parte de él resplandecía.

Louis se sintió nervioso ante la respuesta de Albus. ¿Y si no esperaba a Chang? ¿Y si Megara lo había perdonado y había vuelto con Albus porque el no la había invitado a la fiesta? Pero, eso no tenía sentido. Albus había cortado con Megara por lo que no querría volver con ella ¿Verdad? Por Merlín, no se había sentido más confuso en toda su vida.

-Supones bien -Dijo Albus secamente.

Louis se tranquilizó. Por Merlín, tanto lío por nada. Se estaba volviendo idiota.

Pronto, oyeron pasos en la escalera y levantaron la vista esperanzados esperando encontrar a Megara, pero no era ella quien bajaba sino los gemelos Scamander acompañados de Scorpius y Alexander. Los dos últimos se tensaron al verlos juntos.

-Veo que estamos en las mismas -Dijo Alexander intentando disipar la tensión que se palpaba en el aire- Nos toca esperar.

-¿Con quien vais vosotros al baile? -Preguntó Scorpius a los gemelos Scamander.

-Yo voy con Lily -Dijo Lorcan- Me amenazó con lanzarme un mocomurciélago si no la invitaba.

-Yo voy con Roxanne -Dijo Lyssander- Yo, a diferencia del fracasado de mi hermano, he sido lo bastante hombre como para invitar a la chica que quería sin tener que esperar que ella tomara cartas en el asunto.

Ambos gemelos se miraron seriamente durante un segundo y, al intante, estallaron en carcajadas.

Scorpius se disponía a preguntarle a Louis con quien iba a ir él cuando se oyeron pasos. Todos miraron hacia arriba y se quedaron boquiabiertos.

Era Lucy.

Llevaba una camisa blanca y una falda ampulosa pero sencilla hasta el extremo. La camisa era blanca y la adornaba un encaje de color beis en la parte del pecho. La remataba un coqueto escote de hombros caídos. La falda era de un color raro de definir. Era una mezcla de marrón achocolatado y un morado discreto. El conjunto resultaba sencillo pero encantador. No iba maquillada.

Levantó la mirada para ver a Alex y un rizo de su recogido se soltó para caer en su mejilla derecha.

Ella le sonrió con timidez y avanzó hacia él.

-Estás preciosa -Dijo Alex con voz ahogada. El chico sentía la garganta seca, como si estuviese hecha de papel de lija. Era la primera vez que se sentía así con una chica.

-Gracias -Dijo ella radiante- Me ha costado mucho rizarme el pelo y recogérmelo. Me ha tenido que ayudar Rose.

-¿Le falta mucho para bajar? -Preguntó Scorpius.

-Creo que será la última en bajar. Prefiere ayudar a las demás a arreglarse antes de preocuparse de si misma.

Scorpius suspiró. Esa respuesta no le sorprendía en absoluto.

Pronto volvieron a oir pasos y todos levantaron la mirada para volver a quedarse atónitos.

Eran Dominique y Lia.

La primera parecía un hada. Llevaba el rubio cabello recogido en un intrincado moño rematado con un tocado blanco. Su vestido era también blanco, ampuloso, con escote de hombros caídos (era el que estaba más de moda en esa época) y estaba lleno de pequeños cristalitos que la hacían brillar con luz propia. Llevaba tres collares de diferente tamaño que tenían los mismos diamantes que el vestido. Llevaba un maquillaje muy natural.

Lia, por su parte, estaba expléndida. Su vestido era regio y le daba el aire de una gran dama de la aristocracia antigua. Era gris, no tan amplio como el de Dominique y Lucy y en la falda había un encaje negro muy elegante. Llevaba un abrigo del mismo color del encaje del vestido que solo le dejaba ver las manos, ambas enfundadas en guantes negros y parte de las mangas de su grisáceo vestido. Su maquillaje era algo oscuro pero la favorecía ya que se adecuaba a su vestido.

Albus le dió un beso a su novia en cuanto ésta terminó de bajar las escaleras.

-Estás bellísima -Dijo él con sincera admiración.

-Gracias, tu también estás muy guapo -Dijo ella con los ojos brillantes.

-Hermanita, me dejas sin palabras. ¿Cuántos pretendientes tendré que quitarte de encima? -Dijo Louis recuperando su buen humor.

-Espero que muchos -Dijo ella con un sonrisa coqueta.

-¿Cuanto les falta a las chicas? -Preguntó Lorcan.

-No mucho. Lily está a punto de bajar - Respondió Dominique.

Justo cuando terminó la frase, todos vieron a la pequeña de los Potter bajando las escaleras apoyada en el pasamanos. Estaba radiante.

Su vestido color fucsia era llamativo a la par que elegante. Tenía un generoso escote cuadrado y mangas hasta el codo. No llevaba guantes y su cara estaba maquillada en tonos rosas. Llevaba el pelo semi recogido en un moño del que se escapaban algunos mechones previamente rizados con magia.

-Estás adorable a la par que despampanante -Dijo Albus dándole un beso a su hermana- Cuídala bien Lorcan -Advirtió.

-Desde luego -Dijo Lorcan con una seriedad impropia de él.

Justo cuando iba a decir algo más, nuevos pasos sonaron por la escalera. No tardó Roxanne en hacer su aparición. Estaba magnífica.

Llevaba un vestido rojo sangre con un escote de hombros caidos. El vestido no era nada ampuloso, pero estaba lleno de detalles. Llevaba un gran lazo rojo a un lado de la cintura y se arrugaba por un extremo. Era de diseño complejo y sofisticado. Roxanne llevaba el cuello cubierto de pendientes de perlas y tenía el pelo recogido de manera informal. Llevaba una pluma como adorno en el pelo que le daba un aire fresco y juvenil. Iba maquillada en tonos tierra y sus labios estaban pintados de un tono rojo discreto. Toda ella rezumaba elegancia.

-Vaya... -Dijo Louis- Me has dejado sin palabras primita.

Roxanne sonrió con suficiencia.

-Madame -Pronunció Lyssander con coquetería mientras le besaba la mano- Estáis magnífica señorita.

Roxanne se sonrojó y justo cuando iba a responder se oyeron pasos por la escaleras.

Hugo apareció corriendo mientras se ponía la pajarita.

-Uf, menos mal. Creí que llegaba tarde -Dijo casi sin aire.

-¿Que te ha pasado? -Dijo Lucy con curiosidad.

-Pues que me he dormido. Menos mal que mi acompañante no ha llegado aún.

-¿Con quien vas a ir? -Preguntó Albus.

-Conmigo -Dijo una conocida voz femenina.

Todos miraron a la escalera y se quedaron boquiabiertos tanto por el aspecto de la chica como por su afirmación.

Megara bajaba las escaleras con una elegancia natural en ella. Llevaba el pelo recogido pero algunos mechones rizados (con magia, ya que tenía el pelo lacio al igual que Lucy, Lily, Roxanne y Dominique) escapaban de su artístico moño. Su vestido era grisáceo con un escote de hombros caídos que le daba un aspecto muy femenino. Llevaba un collar de perlas y otro de diamantitos rematado por un pequeño lazo de brillantes. También tenía pendientes a juego con el collar e iba maquillaba en tonos tierra y pastel. Estaba encantadora.

Albus y Louis perdieron todo el aliento. ¿Cómo podía una mujer ser tan hermosa? Sentían como sus corazones latían desenfrenadamente. Ambos se sintieron incapaces de apartar sus ojos de ella.

Megara vió como la miraban Louis y Albus y se sintió profundamente incómoda. Sentía que los había traicionado a ambos por ir con Hugo a la fiesta pero... ¿Acaso tenía opción? Él le había pedido que fueran juntos como amigos y ella no quería ir sola. No había hecho nada malo... ¿Entonces por qué su corazón le decía lo contrario?

Megara terminó de bajar las escaleras y Scorpius y Alexander se apresuraron a darle un abrazo.

-Si no estuviera enamorado de Lucy -Dijo Alexander- Te juro que me pondría de rodillas suplicándote que fueras conmigo.

Megara soltó una carcajada y Lucy le dió un empujón a Alexander como reprimenda. Él la besó apasionadamente para que lo perdonara, aunque fué algo innecesario. La hufflepuff no estaba enfadada en absoluto, más bien, todo lo contrario.

-Pues yo no iría contigo ni en sueños -Dijo Scorpius- Paso de hacer de guardaespaldas para que los chicos no te babeen.

Ante ésto, todos estallaron en carcajadas.

Lia miró a Megara y a Albus respectivamente y sintió su corazón estrujándose al ver como la miraba. Puede que no fuera una chica tan brillante como Rose, pero no era estúpida y sabía que pasaba. Hoy, en el baile, iba a tener una charla con Albus costara lo que costara.

-¿Me he perdido algo?

Todos miraron hacia arriba y se les cortó la respiración a causa de la más profunda admiración.

Rose estaba absolutamente preciosa. Llevaba un vestido negro, largo y ampuloso con un escote de hombros caídos. Llevaba su indomable cabello recogido en un moño y una flor negra lo adornaba. Su vestido era ceñido hasta la cintura y, cuando ésta acababa, la tela desaparecía para convertirse en tul negro. Era un vestido asimétrico, elegante y sofisticado. Rose estaba maquillada de manera muy sutil y llevaba cuatro collares de diamantes que se juntaban para formar una rosa.

Scorpius se quedó sin habla. Jamás había visto algo tan hermoso.

Rose terminó de bajar las escaleras y con una seña invitó a los demás a que los dejaran solos. Todos se fueron entre risitas y guiños cómplices. Scorpius ni se percató.

El chico caminó hacia ella y le cogió la mano.

-Sublime -Rose lo miró con incompresión- Si hay una palabra adecuada para describirte, es sublime.

Rose se sonrojó.

-Gra-gracias.

Scorpius sonrió al ver como la pelirroja se sonrojaba.

-Me parece extraño que, siendo tan dura, te sonrojes con un simple cumplido.

-No estoy acostumbrada a que alaben mi belleza. Y mucho menos, a que lo hagan los chicos -Se excusó ella bajando la mirada.

Scorpius sonrió aún más.

-Pues, mientras estés conmigo, tendrás que acostumbrarte.

Rose sonrió y lo miró a los ojos fijamente.

-¿Cómo hemos llegado a ésto? Hace dos semanas no quería ni verte, te destestaba, y ahora...

-¿Ahora? -Preguntó Scorpius alzando una ceja.

-Ahora vamos juntos a una fiesta -Dijo Rose sonriendo perversamente.

Scorpius suspiró frustrado. No tenía ni idea de que quería que ella hubiese dicho, pero desde luego eso no.

-Supongo que todo empezó cuando casi me violas en la enfermería -Dijo el rubio devolviéndole la perversa sonrisa.

Rose se sonrojó mucho más.

-¡Tu colaboraste bastante! Además, empezaste tú robándome un beso y la snitch al mismo tiempo.

Scorpius sonrió con culpabilidad.

-Y... ¿Puedo robarte otro beso?

Ella levantó la ceja imitándolo.

-¿Desde cuando un Malfoy pide permiso para obtener lo que quiere?

Scorpius la miró con la boca abierta ante su descaro.

-Tienes razón, no volverá a pasar -Dijo con ironía.

Scorpius la tomó de la cintura y le plantó un beso fogoso y desesperado que los dejó sin respiración.

-Vaya -Dijo Rose cuando recuperó el aliento- Menos mal que no le dije a McLaggen que iría con él a la fiesta.

Sorpius rió y le extendió un brazo adoptando una pose muy caballerosa.

-Madame, ¿Acompañaría a un caballero?

-¿Y donde está si puede saberse?

Scorpius alzó una ceja simulando estar ofendido y Rose rió mientras se colgaba de su brazo.

-Últimamente no encajas bien las bromas. Mira que romperle la escoba a Cormac...

-Tenía que aprender que nadie toca lo que pertenece a un Malfoy -Dijo Scorpius encogiéndose de hombros mientras fingía inocencia.

Rose se calló ante estas palabras porque sabía lo que implicaban. Posesión.

-Entremos -Dijo Scorpius.

Rose asintió y ambos entraron con la cabeza muy alta al Gran Comedor.

De entre las sombras, emergió una bella chica que había presenciado toda la escena.

-Una cosa es aguantar tus escarceos, y otra muy distinta es que te enamores de otra -Dijo con ira y siseando cada palabra como la slytherin que era- Ya va siendo hora de meterte en cintura querido Scorpius. No van a llamarme cornuda por tu culpa, querido prometido mío.

La chica rió con malevolencia y se encaminó a la fiesta llevando la cabeza muy alta, dispuesta a llevar a cabo su plan hasta las últimas consecuencias.


Bueeeeeeno, ¿Quien es esta chica tan misteriosa? Solo diré que va a influir mucho en el próximo capítulo. Se avecinan tiempos oscuros para los protagonistas... Por cierto, si queréis saber como son los vestidos de las chicas (menos el de la chica misteriosa), mandadme un mensaje privado a mi cuenta o al messenger y os enviaré las fotos de los trajes con mucho gusto. ¡Hasta muy pronto!

YAIZA ROSE MALFOY