¡El capítulo 11 de "Malfoy vs Weasley" ya está aquí! Solo adelantaré que por fin sabremos que le pasa a Lia. Pobrecilla, en el fondo le he cogido cariño a la chica. Bueno, besos a todos y espero que disfrutéis de la lectura. ¡A leer!
VERDADES
GRAN COMEDOR/ENFERMERÍA
-¿Atrasado? ¡Como que el partido se ha atrasado! ¡He entrenado como una posesa! -Chilló Lia roja de rabia.
-Lo lamento -Dijo la señora Hood- Pero un jugador del equipo de Ravenclaw y uno del equipo de Slytherin están en la enfermería y usted está castigada sin Quidditch hasta nuevo aviso. El partido se jugará dos días después de Navidad.
Los jugadores de Ravenclaw y Slytherin que habían sido congregados en el Gran Comedor protestaron y gritaron pero, al ver que la señora Hood no cedía, se dieron media vuelta enfurruñados rumbo a sus salas comunes.
-No es justo -Refunfuñó Lia.
-Son las reglas -Replicó la señora Hood implacable.
La señora Hood se despidió y caminó rumbo al segundo piso.
Todos bufaron por no haberla podido cambiar la férrea determinación de la mujer a su favor.
De pronto, Lia cambió su expresión molesta por una aterrada y dió un grito que alarmó a todos los alumnos presentes.
Todos la miraron y se quedaron sin aliento. La chica estaba muy pálida y sus enormes y rasgados ojos marrones estaban abiertos completamente por el horror que la poseía, no obstante, no era eso lo preocupante. En los muslos de la chica se apreciaba sangre y, pronto, ésta empezó a manar sin control de la parte íntima de la chica.
Empezó a formarse un charco de sangre en el suelo que no paraba de aumentar de tamaño.
-¡Por Merlín! -Exclamó Cormac- ¡Hay que llevarla con Madame Pomfrey!
-¡Yo lo haré! -Se ofreció Eddie.
En menos de lo que se tarda en decir "Quiddicth" Eddie cogió a Lia y la llevó en volandas a la enfermería.
El chico la dejó recostada en la primera camilla que encontró.
-¿Que ocurre? -Preguntó Madame Pomfrey apareciendo de improviso.
-No lo sé -Dijo el chico desesperado- Estábamos en el Gran Comedor hablando con la señora Hood sobre la final de Quidditch cuando Lia chilló y empezó a sangrar.
La enfermera miró a la chica con interés. Parecía estar mareada por la pérdida de sangre.
-¿Cuál es tu nombre? -Preguntó la enfermera Pomfrey al chico.
-Eddie McMillan -Contestó el chico con presteza.
-Bien Eddie. Voy a tener que revisar sus partes íntimas para detener la hemorragia así que será mejor que te vayas. En cuando haya terminado y la enferma se encuentre mejor mandaré a alguien para que te avise si ella me da su permiso -Dijo señalando a Lia.
El chico asintió sintiéndose algo azorado y se dispuso a despedirse de la asiática.
-Cuídate mucho.
Lia le sonrió.
-No se si sabré hacerlo. Es Ágatha quien me cuida -Bromeó ella.
Eddie compuso una mueca de dolor al recordar a la chica y se despidió rápidamente de la chica.
El chico se fué dejando a Lia sumida en un pánico cada vez mayor.
La morena notó a Madame Pomfrey presionándola en el bajo vientre y se quejó suavemente mientras la sangre empezaba a salir a borbotones de entre sus piernas.
Madame Pomfrey se retiró y la miró con semblante serio.
-Ya tengo un diagnóstico definitivo.
GRAN COMEDOR
Rose bajó al Gran Comedor frotándose los ojos con cansancio. Estaba agotada. En cuanto terminase de desayunar volvería a la cama. Era una suerte que fuese sábado.
Rose se sentó y se llenó un vaso de zumo de mandarina mientras cogía una tostada.
-Hola Rose -Dijo Lily sobresaltándola- Ya sé que ésta no es mi mesa pero quería preguntarte como está mi hermano Albus. No he podido ir a verlo aún por culpa de los TIMOS.
Rose suspiró al ver el rostro preocupado de la pequeña de los Potter.
-Físicamente está bien, se repondrá rápido. Emocionalmente... no se decirte, pero si mi instinto no me falla juraría que está destrozado. Es una pena que aún no haya despertado.
-Según dicen tampoco Louis se ha despertado -Dijo Lily arrugando el ceño de igual manera que hacía Albus- Ya llevan dos días sin despertar.
-No te preocupes, Madame Pomfrey los está medicando. Quiere que despierten cuando estén en óptimas condiciones.
Lily asintió distraída mientras endurecía el semblante.
-No me puedo creer que Louis lo haya traicionado de ésta manera. De Zabbini no me extraña, ¿Pero él? ¡Es un Weasley! Ha traicionado a su propia familia -Dijo Lily con desprecio.
-Yo no lo veo así -Contravino Rose- Creo que...
Una oleada masiva de lechuzas con el periódico cortó sus argumentaciones. Cogió su ejemplar del profeta antes de que su lechuza lo dejara caer sobre su vaso de zumo.
Rose se quedó helada al leer la primera plana. Era un reportaje de Rita Skeeter que decía:
"ROSE WEASLEY ES DESPLAZADA POR ÁGATHA PARKINSON".
"Según fuentes muy fiables, Rose Weasley, la antigua novia de Scorpius Malfoy, se ha visto apartada del corazón del rubio por la amiga de la infancia de éste, la susodicha Ágatha Parkinson. También se dice que Scopius Malfoy ha dejado a Rose Weasley y se ha comprometido con la señorita Parkinson al darse cuenta de que la hija de héroes de guerra ha sido solo un capricho pasajero. ¿Son ciertos éstos rumores? El señor Lucius Malfoy nos ha confirmado algunos que podrán leer en la siguiente página. Prometiendo traerles más cotilleos sobre la pareja del siglo. Se despide,
Rita Skeeter."
Rose, temblando de indignación, pasó la hoja del periódico y oyó la voz del señor Malfoy. Lanzó un hechizo que hizo que el tono de voz bajara hasta convertirse en un tono íntimo que permitía mantener su privacidad.
"Es cierto que mi nieto estaba saliendo con la señorita Rose Weasley, pero se ha dado cuenta de que no es la chica indicada para él y por eso la dejó. En cambio, Ágatha está a la altura de sus expectativas. Por eso le ha propuesto matrimonio. Es una chica elegante, sofisticada, educada, juiciosa y leal. Tiene todos los valores que se precian en las mujeres Malfoy. Ella ha aceptado gustosamente su proposición de matrimonio. Será un honor que entre en nuestra familia. Yo ya la considero mi nieta."
Rose contuvo las lágrimas y se levantó con elegancia. Alzó el mentón al ver como todos la miraban con lástima. Las noticias volaban en ese castillo.
-Escuchadme bien porque no lo repetiré -Dijo la pelirroja destilando orgullo por doquier- Nadie me ha dejado en toda mi vida y Malfoy no ha sido la excepción. Ésto -Dijo agitando violentamente el periódico- Es una basura. Rita Skeeter es una mentirosa y el señor Malfoy un embustero. Pienso denunciarlos por difamación así que pensad a quien creéis. No me importa que cotilleéis sobre mí, pero si váis a hablar mal de mí, al menos que sea por algo que es verdad.
Rose hizo una bola el periódico y lo arrojó al suelo sin contemplaciones de ningún tipo.
La pelirroja se alejó dejando a todos boquiabiertos.
SALA COMÚN DE SLYTHERIN
-Vamos Scorpius, cálmate. Enfurecerte no va a cambiar la situación -Dijo Alexander preocupado- Menos mal que no hay nadie que te esté viendo en estas condiciones aparte de yo, porque si no se incrementarían los rumores.
Scorpius estaba paseando desquiciado por la Sala Cómún. Sus ojos destilaban odio y no paraba de revolverse el cabello con los dedos. No podía creer que Ágatha no hubiese firmado. Simplemente no podía creerlo. ¿Acaso estaba chiflada? ¡No iba a obtener nada casándose con él! ¡Ni un solo beneficio! Estaba seguro de que lo hacía para salvar su orgullo herido. Tenía que ser eso. Esa víbora estaba enamorada del patán de McMillan como una desquiciada, le constaba, no tenía sentido que hubiese renunciado a su oportunidad de estar con el "amor de su vida" -puaj- por otra cosa que no fuese orgullo. Él y Ágatha no eran amantes, no se querían, ni siquiera seguían siendo amigos. ¿Entonces como es que la morena se sacrificaba a sí misma solo por devolverle el golpe? Maldito orgullo slytheriano.
-¡Me dan igual los rumores! Si no me desahogo ahora juro que la mato. Quizá debería hacerlo -Dijo fingiendo meditarlo- Créeme, el mundo no la echaría de menos. Dudo que alguien se percatase de su ausencia.
-Claro que no, salvo McMillan, Chang, los Parkinson, tu abuelo Lucius,... -Dijo Alex con sarcasmo- ¿Quieres que siga nombrando gente?
-No -Refunfuñó Scorpius- Te juro que haré que cambie de opinión. Aunque muera en el intento.
-Entonces ve llamando a la funeraria -Exclamó Ágatha con prepotencia.
La chica bajó las escaleras y se situó frente a Scorpius con altivez. El rubio la miró gélidamente.
-Será mejor que os deje a solas. No quiero que la Tercera Guerra Mágica estalle delante de mi cara. Lucy no me perdonaría que mi físico se viese alterado antes de la boda -Dijo el castaño en broma aunque con algo de veracidad en sus palabras.
Alexander se fué de la Sala Común sin mirar atrás. Era mejor que esos dos solucionasen sus asuntos a solas. Pobre del que se metiera en medio de esa pelea.
Scorpius sonrió cínicamente y Ágatha se tensó. Siempre lanzaba esa sonrisa cuando iba a decir algo hiriente.
-¿Que opina tu amante de que prefieras quedarte conmigo? ¿Ya te ha dejado? ¿O tal vez a comprendido que era inevitable que te fijaras en alguien tan perfecto como yo?
Ágatha rió con enorme ironía.
-Tu tienes de perfecto lo que yo de pobretona, es decir, nada.
-Preferiría casarme con una pobretona que contigo -Dijo Scorpius con aplastante sinceridad.
-¿Por eso te liaste con la pecosa pelirroja de Weasley? Dicen que en vacaciones duerme en una habitación con todas sus primas -Arrugó la nariz con desagrado- Tu gustos son degradantes.
-No se ni como te atreves a pronunciar su apellido cuando está tan claro que ella es mucho mejor que tú. La que tiene pésimo gusto eres tú. No sé como puedes fijarte en un mononeuronal que si sabe distinguir su varita de su escoba es porque le ha grabado su nombre a ésta última -Dijo siseando venenosamente.
Ágatha se puso roja de furia.
-Al menos él no se pasa una hora delante del espejo repitiéndose lo perfecto que es como haces tú. No sé porque pierdes el tiempo de esa manera. ¿Por qué no admites que eres un caso perdido? Ah no, si lo haces, tu ego mutilado haría que te suicidaras. Que lástima -Dijo fingiendo un tono apenado.
Scorpius endureció su rostro.
-Ten cuidado con lo que dices, viborita. Si yo fuera tú me arrancaría la lengua para no ahogarme en mi propio veneno.
-¿Ah, si? Pues si yo fuera tu... sería muy fea.
Scorpius alzó una ceja.
-No es eso lo que dicen mis admiradoras. Y creo más la opinión de quinientas veinticuatro chicas a la de una. De hecho, el que seas tú ayuda a no creerte.
-¿Quinientas veinticuatro? -Dijo Ágatha sorprendida- Tu enorme ego te hace alucinar.
-No alucino. Megara hizo una lista de todas las chicas estaban enamoradas de mí. Y antes de que digas que es falsa, te diré que cada una puso su nombre y su firma.
Ágatha rodó los ojos.
-Claro, lo que tú digas. No pienso seguir hablando con un pertubado mental. No te preocupes, te mandaré a San Mungo como viaje de luna de miel mientras yo me voy a Hawai con Eddie. Y pagarás tú.
-Mejor mándame allí después de dar el sí quiero. Así me ahorro la noche de bodas -Dijo el rubio furioso.
El chico, hastiado de esa discusión que no llevaba a ninguna parte, subió las escaleras de dos en dos hasta llegar a su cuarto y pegar un portazo dejando a Ágatha con la palabra en la boca.
La furia de la chica se elevó a la millonésima potencia.
-Maldito ególatra -Susurró entre dientes- Me encargaré de desinflarte el ego a patadas si es necesario.
La chica se fué a su habitación y dió un portazo que hizo retumbar toda la Sala Común.
ENFERMERÍA
Albus despertó sintiendo un enorme malestar en la sien. Estaba mareado y confuso, pero supo de inmediato que estaba en la enfermería. Solo ese lugar en Hogwarts estaba ausente de toda clase de ruidos. Era un oasis de quietud y calma.
Albus se sentó en la camilla y miró a su izquierda. Su primo Louis dormía profundamente.
Albus sintió como un agujero le abría el pecho. No quería volver a ver a ese traidor nunca más. Y a Zabbini tampoco. Si querían disfrutar de su amor él no se opondría, pero que lo hicieran lejos de él.
Se sentía devastado, herido, traicionado. Sentía que nadie, excepto Rose, podría comprenderlo. ¿Así se sintió su prima la noche de la fiesta? Esperaba que no. No le deseaba a nadie lo que estaba sintiendo en ese momento. Ni siquiera al traidor que estaba a su lado.
Albus desvió la mirada a su derecha y vió a Lia tumbada en una camilla. ¿Que estaba haciendo allí? ¿Le habría pasado algo grave? Ya no eran pareja, y a pesar de que no la había amado nunca si que se preocupaba por ella.
El chico agudizó el oído para averiguar que ocurría.
-¿Y bien? -Preguntó Lia ansiosa y asustada- ¿Que me ocurre?
Madame Pomfrey suspiró.
-Ha tenido un combo de depresión y estrés que ha desembocado en un retraso de su ciclo menstrual. Su cuerpo se ha resentido por el estrés y ha dejado de actuar con normalidad haciendo que le resultara imposible sacar tal cantidad de sangre. Es como si se hubiese vuelto contra él mismo. Por suerte, le acaba de bajar el período. De no haber ocurido, la sangre se habría acumulado en su organismo hasta el punto de corromperse y provocar su muerte por intoxicación. Éste hecho es muy poco frecuente, pero muy peligroso, porque no hay método posible de eliminar la sangre corrompida del organismo. Es afortunada de haberla eliminado por vía natural. Pocas mujeres consiguen hacerlo.
Lia pestañeó incrédula.
-Entonces... ¿No estoy embarazada?
Albus entró en pánico al oír la pregunta.
-No lo está -Dijo la enfermera con dulzura- Posiblemente habrá tenido los mismos síntomas que suelen tener las embarazadas: Desmayos, pérdida de sueño y apetito, náuseas, vómitos, cambios de humor, aumento de pecho, vientre hinchado,... Pero todo se debía a la sangre acumulada en su interior. Esos síntomas eran señales de que su cuerpo estaba combatiendo la corrupción de la sangre y esforzándose en eliminarla.
Albus suspiró aliviado, aunque seguía estando preocupado. Lia debía de haber pasado un calvario.
-Entiendo -Dijo Lia con voz rota- ¿Sabe? Aunque me aterraba la idea de ser madre soltera y adolescente,... había empezado a ilusionarme. Me hubiese encantado tener un hijo. Acunarlo, cuidarlo, criarlo, enseñarle magia,... Había empezado a tenerle cariño a pesar de dudar de su existencia. Ahora... ahora me siento vacía.
Lia se pasó una mano por el vientre y gruesas y redondas lágrimas se dejaron caer de sus ojos para revelar su aflicción.
Albus estaba devastado. No soportaba verla sufrir de esa manera. En parte era culpa suya. Al haberse acostado con ella le dió la opotunidad de pensar en un embarazo y no de preocuparse de una posible enfermedad. ¿Es que acaso no paraba de hacerle daño a la pobre chica? Se sentía como una escoria. Debería haberla dejado mucho antes. No podía creer como había podido, indirectamente, haberle jodido tanto la vida. Ella no se lo merecía en absoluto.
-¿Quiere que mande llamar a alguno de sus amigos? -Preguntó Madame Pomfrey con delicadeza.
-No -Respondió Lia apresuradamente- No llame a nadie. Quiero estar sola.
La enfermera asintió.
-En ese caso recuéstese y repose. En dos días le daré el alta.
Lia asintió.
-Una última cosa. La señora Hood me pidió que le dijera que su suspensión en Quidditch queda anulada.
Lia sonrió levemente, pero en ese momento su suspensión era lo que menos le importaba.
-Dele las gracias de mi parte -Dijo simplemente por ser educada.
-Lo haré -Dijo la enfermera con convicción mientras se alejaba.
Albus vió como Lia se recostaba y le daba inconscientemente la espalda.
No pudo evitar que algo se removiera dentro de su pecho.
PASILLO DEL PRIMER PISO
Eddie no sabía que emoción lo dominaba con más fuerza.
Se sentía traicionado por Ágatha, preocupado por Lia, culpable por Lily... Tenía tal cúmulo de emociones que se sorprendía de no explotar como un globo.
A lo lejos, vió el largo, liso y pelirrojo cabello de Lily Potter ondear por el pasillo y decidió hablar con ella para eliminar su culpabilidad y quitarse una emoción de encima.
-¡Lily! -Exclamó el ravenclaw corriendo hacia ella.
Lily se dió la vuelta y se quedó sorprendida al ver como Eddie McMillan se detenía sin aliento ante ella.
-Tranquilo, bólido -Bromeó ella jocosamente- Corres como si Peeves te persiguiera.
Eddie esbozó una rápida sonrisa al recuperar el aire que había perdido en la carrera.
-Quiero hablar contigo.
-Estamos hablando -Djo ella rodando los ojos con obviedad.
-Me refiero a una charla trascendental, no a una trivial como es ésta.
Lily sonrio al ver como el chico giraba la situación a su favor.
-Te escucho.
-Quiero disculparme por haberte causado problemas con Scamander. Con Lorcan, no con Lyssander. Fué culpa mía que os peleárais en la fiesta.
-No fué culpa tuya -Contravino Lily tajantemente- Yo ya había discutido con él y fuí yo quien te pidió que bailaras conmigo.
-Debí haberte dicho que no -Insistió él tozudamente.
Lily sonrió encantadoramente.
-Eso habría sido muy descortés por tu parte -Eddie sonrió- Además, si te hace sentir mejor, quiero que sepas que Lorcan y yo hemos hecho las paces.
-¿En serio? -Dijo el chico visiblemente aliviado- Eso me quita un peso de encima.
-Deja de martirizarte. No tienes la culpa de que Lorcan no sepa beber.
Ambos rieron al unísono.
-¿Entonces seguimos siendo amigos? -Preguntó él.
-Claro que sí, tonto-Dijo la pelirroja con cariño- Dame un abrazo.
Lily y Eddie se abrazaron y empezaron a reir a carcajadas.
A lo lejos, Lorcan observaba la escena con el semblante endurecido.
Era hora de entrar en acción.
ENFERMERÍA
Louis despertó sintiendo una especie de agonía que no sabía de donde venía. Se incorporó poco a poco y se palpó el pecho. Le dolía.
De pronto, recordó las palabras de Albus antes de que ambos perdieran la consciencia y supo que era eso lo que lo tenía así.
No le cabía duda alguna. Lo había perdido para siempre.
Sentía que había perdido el norte. Él y Albus siempre se habían llevado bien. No eran amigos íntimos pero aún así lo quería. Sin embargo, si tuviese que elegir entre él y Megara, elegiría a la morena con los ojos cerrados.
Suspiró pesadamente. ¿Que era lo que tenía esa mujer que lo volvía loco? Probablemente, lo tenía todo. Era lista, divertida, sexy, impredecible, descarada, audaz, territorial y muy atractiva. Tenía todas las virtudes que él admiraba en una chica. No solo era una cara bonita, tenía carácter y eso le encantaba. Odiaba a las "mujeres florero" que lo único que hacían eran darle la razón en todo a su pareja. No entendía a esas mujeres en absoluto. Menos mal que Megara no era así. Ella era de las que lideraban, no de las que seguían a los demás.
Louis se revolvió el cabello. Lamentaba haberle hecho daño a su primo pero si pudiera volver atrás en el tiempo volvería a conquistar a Megara sin pensarlo dos veces. Tal vez debería haberle dicho a su primo la verdad desde el principio, pero si se lo ocultó todo fué precisamente para ahorrarle el sufrimiento.
Estaba claro que había fallado estrepitosamente.
De pronto, un sollozo lo sacó de sus cavilaciones y vió como los hombros de Albus se contraían espasmódicamente. Su primo estaba de espaldas a él, por lo que no podía verle el rostro, pero estaba seguro de que su primo estaba llorando.
Louis se sintió en una encrucijada enorme. ¿Y ahora que? ¿Debía hablarle e intentar consolarle aún a riesgo de que lo rechazase, o tal vez debía desentenderse por completo?
Louis se revolvió el pelo por enésima vez con histerismo. Por Merlín, ¿Que debía hacer? ¿¡Que demonios tenía que hacer!?
Por suerte, su prima Rose lo sacó de su encrucijada.
La pelirroja entró a paso firme a la enfermería y de quedó atónita cuando vió a sus dos primos despiertos.
-¡Por Merlín! -Susurró Rose.
Acto seguido, la pelirroja lanzó un gritito de alegría y cubrió a sus primos de abrazos y besos.
Albus aprovechó para limpiarse las lágrimas mientras Rose lo abrazaba. Ella estaba tan eufórica que ni lo notó.
-He venido para informaros de que se ha atrasado la final de Quiddich -Dijo Rose más tranquila mientras los soltaba- No nos permiten jugar cuando hay tres miembros en la enfermería.
Louis masculló por lo bajo un par de insultos y Albus se revolvió el pelo.
-¿Cuando jugaremos la final? -Preguntó el moreno.
-Dos días después de Navidad.
-Pero eso es dentro de cuatro días -Intervino Louis- ¿Crees que nos habrán dado ya el alta para jugar? O peor, ¿Podré pasar la Navidad en casa?
-Seguro -Dijo Rose firmemente- A decir verdad, me preocupa más Chang. No se si ella podrá jugar. Espero que sí porque aunque me cae fatal, admito que es una buena cazadora.
-¿Chang está enferma? -Preguntó Louis asombrado.
Albus contrajo la boca. El temita estaba empezando a hartarlo.
-Si -Dijo Rose también incómoda- Ella ha tenido,... eh, percances femeninos.
Louis frunció el ceño y Albus alabó en silencio la diplomacia de su prima.
-Creo que no quiero saber más -Dijo Louis sintiendose, para alivio de Albus, incómodo.
-Me alegro -Dijo Rose con convicción- No me resulta fácil hablar de temas así. Iré a hablar con ella.
Rose se despidió dejando a Louis y Albus profundamente incómodos. Ambos se lanzaron una mirada de reojo y voltearon la cara con rapidez. El orgullo de ambos estaba a flor de piel.
Rose se acercó a la camilla de Chang con delicadeza. La chica estaba tumbada de costado y se acariciaba el vientre con expresión melancólica. Daba lástima contemplarla. Muy lejos había quedado la niñata egocéntrica y banal que Rose había conocido. Físicamente no había cambiado (salvo que estaba más demacrada y su vientre estaba algo hinchado), pero por dentro había sufrido una transformación asombrosa. Era increíble como la vida se encarga de hacer cambiar la percepción de una persona por complato. Rose tenía ante sí la prueba viviente de ello.
Y no podía evitar sentir admiración por ella.
-Chang -Llamó Rose con suavidad.
Lia se volteó dejando ver a la pelilrroja el surco que las lágrimas habían dejado en sus mejillas.
La morena hizo una mueca pero no fué despectiva.
-Ah, eres tú. Creí que serías Ágatha. ¿Que quieres?
Rose tragó saliva intentando encontrar la mejor manera de abordarla. Se decidió por la franqueza.
-Vine a decirte que Hood ha atrasado la final de Quidditch.
Lia rodó los ojos.
-Ya lo sé Weasley. Acababa de discutir con ella cuando... pasó ésto.
Rose asintió dando a entender que no iba a inmiscuirse en su estancia en la enfermería. Todos sabían lo que le había pasado a la chica pero nadie sabía su diagnóstico. De hecho, había apuestas sobre la enfermedad de Lia. El embarazo estaba encabezando la lista y luego le seguía la idea de que a Lia le había bajado la regla abundantemente. Después de eso, había un montón de ideas descabelladas y absurdas. Hasta se rumoreaba que la chica portaba un alien en su interior. En otras palabras: La gente tenía demasiado tiempo libre para pensar estupidez tras estupidez.
Rose puso los brazos en jarras.
-Ya sé que lo sabes Chang. Lo que en realidad quiero decirte es que el partido se ha aplazado cuatro días. ¿Te habrán dado el alta para jugarlo o no?
Lia suspiró.
-Si Weasley, me habrán dado el alta. No te preocupes, no seré un impedimento para que machaques a Malfoy en el campo.
Rose esbozó una tenue sonrisa que se forzó a borrar de inmediato. Vale que la chica había cambiado, pero se reservaba su derecho a que le siguiese cayendo mal.
-Eso espero Chang. Porque eso haría que te terminases de colocar en mi lista de "personas menos favoritas".
Lia fingió alegrarse.
-¿Aún no estoy en tu lista, Weasley? Creo que voy a llorar de felicidad.
Rose bufó.
-Claro que no estás en mi lista. No eres tan importante como para entrar en ella -Dijo ella a la defensiva.
-¿Y Malfoy si? -Inquirió Lia astutamente.
La mirada de Rose se volvió opaca.
-Malfoy es harina de otro costal. El siempre ha ido aparte.
Lia se sorprendió al ver su reacción. Esa mirada la había visto en sí misma cuando dejó a Albus. No pudo evitar sentir compasión por la pelirroja.
-Realmente lo amas. No puedes mentirme, lo veo en tus ojos. Veo cuanto sufres.
Rose la miró sorprendida por su descaro pero no vió en ella ni en su comentario maldad alguna. Lo decía de corazón, sin segundas intenciones. Fué por eso por lo que le contestó con sinceridad. En el fondo, sentía que la morena podía comprenderla por la relación que tuvo con su primo Albus.
-Si lo amo. Lo amo más de lo que he amado a nadie. Y sufro. Sufro un dolor tan intenso que a veces me cuestiono cuanto tiempo aguantaré cuerda. No le deseo a nadie lo que estoy viviendo.
Lia la miró fijamente y Rose pudo ver que ella entendía perfectamente lo que le decía. Ambas compartían el mismo sentimiento y eso las hacía respetarse como jamás hubiesen soñado que fuese posible.
Lia sintió unas ganas enormes de sincerarse. Estaba harta de guardar su dolor. No podía hablar de Ágayha de éstas cosas porque no quería abrumar a su amiga. Bastante tenía ella con sus problemas con Malfoy y McMillan. Ésta era la situación perfecta para descargarse. Tal vez, su confidente no era la persona ideal, de hecho, Rose Weasley estaba la última en su lista de personas confiables, pero la conexión había surgido y era imposible negarla. Ambas se entendían de una manera tan profunda que desafiaba toda lógica.
Y se alegraba de ello.
-Te entiendo mejor de lo que crees -Dijo la asiática- Amo a tu primo con toda mi alma, pero no podía más. Me traicionó. -Rose asintió sintiendo como su historia con Malfoy se repetía pero con otras personas- La diferencia es que yo he sufrido aún más que tú. No te deseo ésto. Ni siquiera se lo deseo a Zabbini. Yo lo único que quiero es...
La voz de Lia se quebró y Rose la miró compasivamente. Lia recuperó rápidamente la compostura.
-Solo quiero desaparecer. Irme lejos y olvidar. Creo que me iré a otro país a trabajar en cuanto me gradúe.
Rose asintió entendiendo su decisión.
-Es una opción. Pero yo no lo haría. Eso equivale a huir. Y no se puede huir del dolor.
-No, no se puede. Pero sí se puede ignorar. A veces, si ignoras el dolor durante mucho tiempo, acabas olvidándote de que lo sientes.
Rose asintió y, de repente, se sintió incómoda. Acababa de tener una charla bastante íntima con una persona que apenas conocía y que siempre le había caído mal. Ni siquiera había hablado con sus primas sobre ella y Malfoy. Solo lo había hecho con Albus y el resultado fué que ambos acabaron derramando un mar de lágrimas. Decidió cortar la charla antes que revivir esa experiencia. No quería llorar más. Y no quería hacerse amiguita de Chang de la noche a la mañana. Eso sería muy raro. Preferiría ir poco a poco. Esa charla había sido un avance extraorinario, pero no había que forzar las cosas.
-Bueno Chang, esta charla es muy interesante pero tengo que estudiar y tú tienes que reposar. Espero, por el bien del equipo, que te recuperes lo más pronto posible para poder entrenar un poco.
Lia rodó los ojos con la indiferencia que la caracterizaba.
-Haré lo que pueda Weasley. No creas que me gusta estar aquí perdiendo el tiempo sin hacer nada.
Rose sonrió y se trasladó a la camilla de sus primos. Ambos estaban acostados a espaldas de el otro con los brazos cruzados sobre el pecho y una expresión de deteminada obstinación en sus rostros.
-Por Merlín -Suspiró Rose harta- ¿Es que acaso no habéis hablado nada desde que me fuí?
Ambos negaron con la cabeza y siguieron sin dejar de darse la espalda ni mirar a la pelirroja.
-Sois un par de críos -Exclamó Rose hastiada- Acabo de hablar con una persona con la que me llevaba fatal y cruzando cuatro palabras con ella, he descubierto que es más madura de lo que creí. ¿Por qué no tomáis ejemplo de Chang? Vaya... nunca pensé que pudiera llegar a decir eso.
Ambos se dieron la vueta y miraron seriamente a su prima.
-No hay nada de que hablar, Rose -Dijo Albus con seriedad- Admitámoslo, toda relación existente se ha roto de manera irreparable.
Rose miró a Louis esperanzada pero el rubio se limitó a encogerse de hombros.
-Ya lo has oído -Dijo el ravenclaw- No pienso repetirlo.
Rose soltó una exclamación de rabia contenida.
-¿Cómo podéis ser tan necios?
-Y eso lo dice la chica que ha mostado un numerito en el Gran Comedor por los comentarios de una periodista de mala fama y un señor sin credibilidad -Dijo Louis crudamente- No eres la más indicada para dar sermones.
Rose lo miró furibunda pero sin poder rebatir eso. Maldito fuera, la había dejado sin defensa posible.
-Perdona por preocuparme por tu relación con Albus. No volverá a ocurrir. A partir de ahora, apáñatelas tú solito con tu mierda interna -Le esperó a Louis señalándolo con un dedo acusador- Ya nos veremos, Albus.
Acto seguido, la pelirroja abandonó la enfermería a grandes zancadas dejando a sus primos más divididos que nunca.
¡Bueno! Aquí acaba el capi. Me ha encantado que Rose y Lia hayan tenido un momento de reconocimiento. Tengo que deciros que ya estoy pensando en un posible final para el fic. Aunque podéis estar tranquilos, aun faltan capítulos para llegar al final. Por cierto, la "enfermedad" de Lia no es del todo real. Hay factores reales y otros que no lo son. He "retocado" la enfermedad para que se ajuste a la situación del personaje. Lo cierto es que la idea la saqué de mi prima. Ella sí sufrió esa enfermedad. Por suerte, la trataron a tiempo. En fin, muchos besos a todos y gracias por leer. Ahora que tengo más tiempo, contestaré a todos los reviews que me mandéis. ¡Nos leemos pronto!
YAIZA ROSE MALFOY
