Los personajes que aparecen aquí no son de mi propiedad son de Stephanie Meyer, yo solo soy una fan de ella, que se atreve a jugar con los personajes y con la trama que ella a creado.
Aunque todavía está en progreso este fan fiction, espero que les guste, es lo primero que escribo, sé que hace mucho que no actualizó pero no he tenido tiempo, además de que he tenido tantas ideas que no he sabido organizarme por lo que espero que me comprendan y me tengan paciencia en cuanto a la próxima actualización, bueno espero que disfruten de este nuevo capitulo que me he empeñado en terminar. Saludos :)
Al día siguiente Wanda se encontró sola, nuevamente, al despertar. Ya era costumbre para ella que Ian no se encontrará ahí, pero aun así, algo se oprimía dentro de ella que la asfixiaba, sus temores salían a flote cada vez que se despertaba e Ian no estaba ahí, algunas veces odiaba como trabajaba el cerebro humano, haciendo que imaginara escenas en las que Ian era el protagonista y Melanie, la chica guapa que lo besaba. Wanda se sentía mal por dejar que su mente creara todo eso, sabiendo lo perfecto que podía llegar a ser Ian y que nunca podría hacerle eso. Lo amaba hasta la última gota de sangre y aún más, con cada pequeño hilo plateado que envolvía su cuerpo, así era y lo seguiría amando por siempre.
Como siempre Wanda se deslizo lentamente fuera del colchón y dio un suspiro, acuno su vientre abultado, la imagen de la madre de Pet la sobresalto y se preguntó si alguna vez aquella mujer le había dado la charla, aquella que había tenido con algunas mujeres de la cueva, que con solo recordarla hacia que se avergonzará y sus mejillas se tiñeran de rosa. Camino lentamente dando círculos alrededor de la pequeña habitación de roca, soltando algunos suspiros, tratando de encontrar las razones del por qué Ian y ella, peleaban silenciosamente, pero su mente parecía quedarse en blanco. Se cambió de ropa pensando en si ella había echo algo mal o había dicho algo que pudiera hacer enojar a Ian, pero lo dudaba, nada enojaba a Ian, excepto por Kyle, pero nada más que ella supiera hacía que Ian se comportara de aquella manera. Se coloco la blusa rosa que había conseguido en uno de los viajes hace unos meses, la bajo notando que ahora le quedaba más justa que cuando la había obtenido, Wanda soltó un suspiró alegre y se acarició el estomago. Se paso la mano entre el cabello jalando de los nudos y salió rumbo a la cocina.
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Los pasos de Ian hacían eco dentro de las paredes de roca. Él se sentía mal, se sentía terriblemente mal. No había ningún dolor físico, sino más adentro, más profundo.
Hacía su recorrido diario, hacía los pequeños campos de siembra, cuando se encontró con Jeb.
—Hola, muchacho—le saludo Jeb—. ¿Qué haces por acá?
Ian metió sus manos a los bolsillos y se encogió de hombros restándole importancia.
—Eh… Iba hacia el maizal—señalo—. Tú sabes… A tratar de ayudar en algo por allá.
Jeb lo miró entrecerrando los ojos e Ian se sintió aun peor, cuando Ian lo miró de nuevo, él ya había cambiado su expresión.
—Sabes que estamos bien por allá y no necesitamos más ayuda de la que ya tenemos, así que descuida muchacho, puedes ir a relajarte por ahí con Wanda—Jeb le dijo, guiñándole un ojo—. Tú sabes, puedes ir a relajarte por un día, tanto trabajo que haz echo últimamente te va a matar y eso no sería bueno para nosotros. Tú sabes — dijo dándole un golpe amistoso en el hombro—, eres de los pocos que conozco que puede controlar a Kyle, además de Sol —soltó una risa que retumbó como eco por las cuevas.
Ian se encogió de hombros nuevamente, esta vez sintiéndose un poco incómodo, así que sin decir más paso aún lado de Jeb.
— ¡Eso es muchacho! —Le gritó Jeb cuando vió a Ian girar por un túnel de la cueva— ¡En estas cuevas, para sobrevivir hay que tener un poco de Acción! —Jeb volvió a reír esta vez aún más alto. Ian enrojeció y solo negó con la cabeza para continuar alejándose.
Una piedrecilla golpeaba una y otra vez el suelo, a medida que el zapato de Ian la golpeaba. Ya llevaba tiempo vagando por las cuevas con la mente en blanco, él evitaba encontrarse con alguien, así que cuando vio a Maggie salir de un túnel, como si no la hubiera escuchado, simplemente ignoro cuando lo llamo y se dio la vuelta. No sabía que le sucedía, la mayoría del tiempo parecía estar ausente, no es como si nada le importase, si no, todo lo contrario. No hacía más que pensar en su próximo movimiento y pensar en todas las opciones que tenían, las cuales, no eran muchas.
Sin darse cuenta casi hace caer a Wanda, la cual llevaba en sus manos una bandeja con platos sucios, eso le recordó aquel momento en el que se perdieron en el maizal por primera vez. Wanda retrocedió un paso por el impactó e Ian la sostuvo para que no cayera. Ian tomó la bandeja de las manos de Wanda y sin decir ni una palabra caminaron juntos hacia el baño.
—Te dije que no hicieras nada de trabajo Wanda—. La regaño con suavidad Ian, después de varios minutos en silencio.
En el rostro de Wanda, se formo una pequeña arruga en su frente al fruncir el ceño y una risa brotó de Ian, sin pensarlo se inclinó y la beso suavemente en los labios, se miraron por un minuto y poco después sus bocas se unieron nuevamente y comenzaron a moverse en sincronía, Wanda no deseaba dejarlo ir, no ahora que ya había cedido un poco, llevó su pequeño mano y la envolvió alrededor del cuello de Ian y lo atrajo hacia ella, Wanda quería acercarlo más pero aún tenían la bandeja en medio de ellos, ella simplemente deseaba tirarla de sus manos, apretarse contra su pecho y que él la envolviera entre sus brazos.
Ian terminó el beso pero no se alejó, sus alientos se mezclaban.
— ¿Qué nos está pasando, Ian? —le preguntó Wanda con voz entre cortada, ni siquiera sabía por qué lo había preguntado, había salido de sus labios sin ni siquiera pensarlo, sus ojos comenzaban a picar y ella parpadeaba tratando de alejar las lágrimas que amenazaban con salir.
Ian la miró, el azul de sus ojos era oscuro y profundo, ambos se observaban y el mundo parecía seguir sin ellos y él no se atrevió a decir nada.
— ¿Ya no me quieres? —le preguntó ella en apenas un susurro, de su garganta pareció brotar un sollozo que le rompió el corazón a Ian. Ella quería ser tan fuerte como lo era Melanie, se sentía tan extraña, siempre deseaba complacer a los demás y ahora, simplemente quería ser egoísta y eso la aterraba.
Ian se alejó por un momento de ella y Wanda lo miró sin saber que hacer o decir, él se agacho y dejó la bandeja en la esquina de la cueva, se giró hacia ella con una expresión que ella no pudo entender. Se acercó lentamente a ella, Ian alzo las manos y acaricio su rostro desde los labios hasta sus ojos, aunque sus manos eran duras y rugosas por los años de trabajo, ella sintió la caricia suave, su corazón parecía ensancharse dentro de ella y ella se preguntó si era posible aquello que sentía.
—Te amo —le respondió y entonces la besó en los ojos—. Y, eso lo sabes Viajera, mía.
— Entonces, ¿Qué sucede?
—Te amo, te amo— volvió a repetir Ian, ignorando su pregunta, no quería abrumarla.
—Ian…—comenzó Wanda. Para evitar que ella pudiera preguntar nuevamente, Ian envolvió sus brazos alrededor de su cintura y la acerco a él. Wanda había deseado tanto esto que los pensamientos y preguntas que había formulado su cerebro se esfumaron, se concentró en él y en el momento que los envolvía, podía observar los profundos y brillantes ojos azules de Ian, pero había algo más en ellos que ella no podía identificar, pero lo dejó ir, se concentró en el ritmo rápido en el que latía su corazón, en la forma en la que el vello rubio de sus brazos parecía erizarse cuando él la tocaba, en la nariz perfecta de él y la respiración de los dos, podía escuchar el agua correr dentro de la cueva, en el aire caliente que los envolvía y en la temperatura que parecía aumentar cada minuto.
Ella deslizo su pequeña mano por el pecho de Ian y cerro su mano entorno al cuello de la camisa de él. Ian la miró sorprendido y sonrío, él se inclinó y la beso. Ambos se sumergieron nuevamente en las emociones que sentían. Wanda se apretó contra él y el la envolvió nuevamente atrayéndola aún más hacia él, ambos sentían la pequeña panza abultada de Wanda entre ellos, pero ni siquiera eso los detuvo para continuar besándose, las caricias iban en aumento, las manos iban y venían desde los rostros, los cuellos y espaldas, aunque les faltaba el aliento los dos parecían no querer detenerse.
Entonces un pequeño carraspeo desde la entrada los regreso a la realidad, Wanda se giró sonrojada al ver que ese alguien quien los había pillado besándose era Jamie, aunque él también parecía enrojecer y mostrarse incómodo. Ian soltó una risa y fue el primero en hablar.
— ¿Y bien? ¿Qué sucede?
Jamie se le quedo mirando por un momento, sacudió la cabeza despejando sus ideas.
— Venía a buscarte, Doc te está buscando—. Ian se puso rígido, dio un beso rápido a Wanda y salió de la cueva, dejándola a ella y a Jamie solos y desconcertados.
Wanda cerró los ojos, supongo que volverá a ser lo mismo, pensó decepcionada. Jamie pareció percibir su cambio de emociones en ella, porque le sonrió y se ofreció para ayudarla a lavar los platos. Ambos se sentaron y Jamie comenzó a contarle sobre un programa que siempre veían él y Melanie por televisión, Wanda escuchaba y sonreía, pero sus pensamientos se habían ido con Ian.
Bueno, esto ha sido el capitulo, espero que lo hayan disfrutado, y me encantaría saber que piensan, no importa lo que sea, se acepta de todo.
No quiero decirles cuando será la próxima vez que actualice por que sinceramente no lo sé, espero que sea pronto, bueno les mando un saludo y hasta la proxima.
xoxo
