Kaisou
Se encontraba tumbada, y podía decir que se trataba de un colchón sin temor a equivocarse, pero no reconocía el tacto de la cama o de la almohada donde su cabeza descansaba. Lo que sí sabía era que se encontraba sola en la cama… ¡pero no en la habitación!
Ladeó la cabeza sobre la almohada en dirección al origen del único sonido en la habitación, el de alguien escribiendo, y abrió los ojos con cuidado para adaptarse a la iluminación presente en el cuarto. No tardó nada en situarse por completo aunque le quedaba por saber el motivo que la había llevado hasta esta cama. De eso aún no era capaz de recordar el motivo a diferencia del nombre de quien se encontraba escribiendo. ¿Cómo no acordarse cuando se trataba de uno de sus nakama?
―¿Chopper?
Cuando escuchó la voz de Robin decir su nombre Chopper se puso en pie sobre la silla mostrando gran alivio en su rostro.
―¡ROBIN!― impulsándose contra la mesa hizo rodar la silla hasta la cama donde se encontraba tumbada su nakama―. Ya te has despertado― a pesar de sus esfuerzos no pudo evitar sollozar un poco además de tener que sorberse los mocos.
―¿Qué me ha sucedido?― le preguntó intentando alzarse en la cama solamente para que Chopper se lo impidiera.
―Es mejor que sigas tumbada en la cama, Robin. Y sobre lo que te sucedió…
En esos momentos, y por culpa del grito previo de Chopper, sus nakama invadieron al unísono la enfermería.
―¡Robin-chwan!― Sanji lloraba de alegría―. ¡Qué alegría que estés recuperada!― dijo lanzándose sobre la cama.
―¿Veis? Ya os había dicho que se recuperaría sin problemas― les aseguraba un ahora calmado Usopp.
―¡No vuelvas a darme estos sustos, Robin!― suspiró Nami.
Chopper adoptó su heavy point para detener el avance de sus nakama puesto que no podía permitir que agobiasen a Robin apenas había despertado después del incidente.
―Tenéis que salir todos de aquí y dejar descansar a Robin― les dijo Chopper bloqueando a la perfección a todos sus nakama―. Sí, está bien que os alegréis por ella pero si la agobiáis volveréis a hacer que enferme nuevamente.
―¿Es cierto eso, Robin?― preguntó Luffy de cuclillas sobre el cabecero de la cama―. ¿Te ponemos enferma?
La inocencia, y confusión, con que Luffy le hizo la pregunta logró sacarle unas ligeras risas a Robin que fueron inmediatamente malentendidas por Luffy.
―Oi, Chopper. Mira, Robin se está riendo así que ya no está mala.
―¡No funciona así, Luffy!― se quejó Chopper.
―Será mejor hacer caso de lo que diga nuestro isha pues por esto mismo le pediste que se uniera a tu banda, Luffy.
―Fue porque tiene siete transformaciones.
―Comida de emergencia.
Dijeron casi al unísono Luffy y Sanji respectivamente dejando impactado a Chopper.
―¡Bakayarou!― les gritó Nami acompañándolo con sendos puñetazos en la cabeza de sus dos nakama―. Si Chopper dice que Robin necesita seguir descansando pues la dejaremos descansar.
―Arigatou, Nami. Haré como me digas, Doctor Chopper― la dulce sonrisa de Robin la hacía verse mucho más vulnerable de lo que su recuperación mostraba.
―¡No creas que me gusta que me digan esas cosas, Konoyarou!
Por supuesto que Sanji saltó al instante en que Chopper le dijo "Konoyarou" a Robin solamente para ser detenido por Nami para llevárselo a rastras aunque por la cara que llevaba el rubio estaba muy a gusto.
―¡Dejar descansar a Robin de una vez!― y cuando Nami se enfadaba lo mejor era hacer lo que ordenaba. Lo mejor y lo más seguro para cada uno aunque, claro está, a algunos les cuesta algo más darse por aludidos.
―¿Tal vez podrías enseñarme las bragas?
Sanji se puso en pie al instante lanzándose, en esta ocasión, sobre Brook.
―¡Kuso Bokki!
Una vez más Nami noqueó a Sanji además de añadir a Brook a la lista propinándole una patada alta a la cabeza, dando gracias a que Brook se había inclinado sobre la cama.
―¡Hentai, completamente rodeada de hentai!
No se podía esperar otra reacción a sus palabras.
―¿Eh, me llamaba alguien?― preguntó Franky asomando por la puerta de la enfermería―. Hey, Robin, ya te has despertado. ¡Super!― entonces vio a los dos que Nami arrastraba―. ¿Y ahora tenemos a otros dos inconscientes?
―Tenemos muchos más 'inconscientes' que solamente dos― farfulló Nami―. ¿Y qué haces aquí si se supone que deberías estar atento al rumbo?
―Escuché que alguien me llamaba y además no hay de qué preocuparse pues he dejado a Zoro al timón.
Los mugiwara se quedaron completamente en silencio que solamente llegó a romperse por la risa contenida de Robin quien se giró en la cama para ocultar su rostro donde una batalla se sucedía entre su serenidad y sus ganas de reírse a gusto.
―¡ESO SÍ QUE ES PARA PREOCUPARSE!― le gritaron a Franky.
Solamente Nami se contuvo en gritarle a Franky aunque a cambio le propinó un puñetazo, además de al resto de sus nakama.
―¡Parad de gritar porque no dejáis descansar a Robin!― les dijo entre dientes con un tono amenazador que hizo que Chopper buscase protección en Luffy aunque este también retrocedía asustado de Nami―. Salid todos de una vez… volveremos luego cuando Chopper nos dé permiso, Robin.
La morena asintió medio oculta con las sábanas para que no se le viera el rostro contenido por la risa.
―Y ahora esperemos no estar de vuelta en el inicio del Shin Sekai― farfulló Nami tirando a sus nakama en la cubierta dirigiéndose hacia el timón donde Zoro estaba tumbado en el banco no prestándole mucha atención al rumbo, por lo menos así a primera vista―. La verdad no sé si alegrarme por esto o no porque podría haber sido peor si en verdad estuvieras llevando el rumbo por ti mismo.
Zoro abrió su ojo derecho perezosamente.
―¿Eh?
Por fortuna, o lo más parecido que pudiera encontrar, Nami comprobó que el Sunny no se había llegado a desviar del rumbo que había fijado anteriormente, y eso con Zoro al timón era decir mucho. El único motivo por el que no le dio una paliza allí mismo. Bueno, eso y que Robin se había despertado.
―Chopper avisó de que Robin ya se despertó pero aún no se puede ir a visitarla porque debe descansar algo para recuperarse del todo en primer lugar. Así que ya sabes, tendrás que esperar como los demás para visitarla― le dijo con una extraña confianza.
Zoro se desperezó poniéndose en pie y bostezando sin ningún tipo de modales por su parte.
―¿Y por qué querría ir a visitarla?― preguntó con patente sinceridad―. Ya me has dicho que se despertó y Chopper no creo que tarde mucho en darle el alta.
Nami torció el gesto encarándose a Zoro clavándole el índice acompañando a cada una de sus palabras.
―¿Me estás diciendo que no piensas, podría dejarlo aquí y la pregunta seguiría siendo de lo más válida contigo, ir a visitar a tu nakama que resultó herida en un combate?
Zoro no estaba muy seguro de qué le molestó más, si la parte de no pensar o de que Nami le hiciera parecer como alguien completamente insensible. Claro que se preocupaba por el bienestar de sus nakama pero no por ello tenía que ir por ahí lamentándose o todo angustiado pues ese tipo de reacciones no se encontraban en su manera de ser. Vamos, que lo más cerca que ha tenido a una reacción de ese tipo, como la que tuvo al morir Kuina, fue al ser derrotado por Mihawk y que, en su intento, no fue capaz de cumplir con su promesa a Kuina ni con su propia ambición. Ahí fue cuando se sorprendió a sí mismo poniendo a Luffy a la par de su propio sueño por haber podido dejar en mal lugar al próximo Kaizoku-ou al no ser capaz de convertirse él mismo en el Sekai Saikyou no Kenshi.
―Métete en tus propios asuntos y déjame en paz― le dijo muy seriamente antes de bajar las escaleras a cubierta.
―Robin es mi nakama, mi tomodachi, claro que son mis asuntos, bakamono― Nami negó con la cabeza viendo lo tozudamente que actuaba Zoro con respecto a Robin cuando resultaba tan obvio lo que sentía por ella, más allá del hecho de ser nakama―. ¿Cuántas veces vas a tener que salvarla antes de tener el valor suficiente para confesarle lo que sientes?
―¡No tienes ni idea de lo que hablas, majo!
―El que no tiene idea eres tú, baka. Somos kaizoku y ya has comprobado lo peligrosa que es nuestra vida. Si esperas demasiado tiempo puede que nunca tengas la oportunidad de confesarle lo que sientes en el fondo.
Afortunadamente ninguno de sus otros nakama se encontraba cerca, sobre todo Sanji, pues entonces Nami no habría podido ser tan directa con este tema en cuestión ya que podría llevar a preguntas de lo más comprometidas.
―Aplícate tu propio consejo y deja de meterte en mi vida… o en la de los demás― por si acaso se le pudiera ocurrir decir que no se metía con la suya sino con la de Robin que, para el caso, parecía ser lo mismo.
La réplica de Nami se le quedó atorada en la garganta, haciendo que le costase tragar en seco, pues no se esperaba que Zoro se atreviera a decirle algo semejante. ¿Sabía algo en concreto o simplemente estaba pescando por si pillaba algo?
―No-No sé de qué me hablas― dijo Nami ganando confianza en sí misma y tratando de aparentar normalidad.
La mirada de Zoro decía todo lo contrario además de que las mejillas de la akage habían empezado a adquirir una suave tonalidad pareja a la de su cabello.
―Pues entonces no te preocupes por nada ya que él tiene a alguien que sí sabe de lo que habla. No obstante qué sería mejor para el próximo Kaizoku-Ou que una Kaizoku-Jotei.
El rostro de Nami, ruborizado en un principio, perdió todo el color hasta quedar completamente pálido. Recordaba como si hubiera sido ahora mismo cómo habló Luffy respecto a la Kaizoku-Jotei, la shichibukai, la líder de las Kuja Kaizokudan, pero también conocía muy bien a Luffy y, por tanto, sabía que no podía haber llegado a suceder nada de nada entre ellos por más de que estuvieran juntos durante dos años.
Dos años junto a la mujer más hermosa del mundo…
―¡Urusei, bakayarou!
Con esto le dio la espalda a Zoro tratando de olvidar su presencia y centrándose en la navegación del Sunny por mucho que las palabras del kengou seguían repicando en su cabeza insistentemente. De haber estado cerca le habría abierto la cabeza de un buen puñetazo por mucho busoushoku haki que tuviera.
Y lo único que haces es tratar de seguir ignorando la realidad… ¿por qué te molestas entonces cuando alguien te dice lo que puede suceder por no decidir actuar al respecto de tus sentimientos? ¡Si lo terminas por perder ante una Jotei-ahou será solo por culpa tuya y lo sabes, Nami!
―¿Te ocurre algo, Nami?
No solamente fue lo improviso de la pregunta sino también lo fue su aparición frente a ella, con su rostro boca abajo casi pegado al suyo, lo que pilló por sorpresa a Nami, sobresaltándola, lo suficiente para que retrocediera, sin olvidarse de darle una palmada en pleno rostro para quitárselo de encima. Lo malo fue que se encontraba bastante cerca de las escaleras y perdió el equilibrio para caerse por ellas… o lo habría hecho sino fuera por una mano, unida a un brazo, que se estiró enroscándose en su cintura y evitando que se golpeara contra los escalones. ¿Lo bueno? fue que al recoger el brazo, y devolverlo a su longitud habitual, Nami no pudo hacer nada para evitar el encontronazo contra Luffy yéndose ambos por el suelo rodando hasta que terminaron por detenerse. Cuando todo dejó de dar vueltas, incluso dentro de la cabeza de la akage, abrió los ojos tratando de enfocar la mirada aunque solamente consiguió ver con claridad lo que tenía ante ella, sobre ella para ser más exactos.
―¿Lu-Luffy?
No es que la estuviera aplastando, aunque parcialmente sí que se encontraba presionando su cuerpo contra el de ella, al estar de rodillas con sus piernas entrelazadas con las de Nami pero podía notar como sus pechos se presionaban contra el torso de Luffy. Sensación que se intensificaba con las profundas respiraciones que en estos momentos tenían los dos.
―¿Nani?― Luffy se frotaba la cabeza mientras abrió los ojos y trataba de centrar su mirada, y atención―. ¿Nami?
Sí, Luffy le gustaba, más allá de ser su nakama, pero no por ello iba a dejarse llevar y actuar como una cría atontada y enamoradiza. Sobre todo porque sabía muy bien que Luffy jamás sentiría algo semejante por ella pues las palabras que había dicho en Thriller Bark, y que Robin le dijo durante los dos días que tardó Zoro en recuperarse, no se le olvidarían jamás como recordatorio de lo que nunca podría ser.
"Tiene que ser valiente para casarse con Nami…"
―¿Por qué hay que ser valiente para casarse conmigo, Luffy?
No se lo preguntó con enfado, o maldad, sino con cierta tristeza de fondo porque Luffy pudiera pensar que casarse con ella fuese un acto que requiriese un gran valor. Y que lo dijera alguien como él que no hacía más que actuar a lo loco, imprudentemente, yendo en contra no solamente de la Marina sino también del Sekai Seifu. ¿Valor o inconsciencia? ¿Era eso lo que pensaba de ella?
―¿Eh?― Luffy, por extraño que pudiera parecer, supo de lo que le estaba hablando Nami y de ahí su creciente nerviosismo queriendo haber estado en otra parte en estos momentos―. No, no sé de lo que me estás hablando― dijo torciendo los labios en un gesto completamente antinatural que dejaba a las claras que mentía descaradamente.
Valiente, my ass!
―¡Sí que lo sabes, baka!― de un empujó se lo quitó de encima para intercambiar posiciones estando ahora Luffy bajo el cuerpo de la akage―. Tus palabras exactas en Thriller Bark fueron "Tiene que ser valiente para casarse con Nami". Dime que no es verdad― le retó Nami.
Por supuesto que Luffy no pillaba muy bien el sarcasmo.
―¿No es verdad?― propuso no muy convencido.
―¡Sí lo es! Para ti el que alguien quiera casarse conmigo entra en el mismo nivel que invadir Enies Lobby o sacudirle a un tenryuubito… ¡pues qué sepas que tú has hecho ese tipo de cosas por lo que eres lo suficientemente valiente para poder casarte conmigo!
La cara de sorpresa de Luffy ante aquello último no tenía ni punto de comparación con la que se le puso a Nami cuando se percató de lo que le había dicho. Tenía que ser una pesadilla. Sí, eso mismo y en cualquier momento se despertaría avergonzada por haber llegado a soñar una cosa tan absurda como decirle a Luffy que podría casarse con ella si quisiera porque era lo suficientemente valiente para hacerlo.
No se despertaba.
¿Por qué no me despierto?
Una excelente pregunta que tenía una respuesta obvia.
―Esto es la realidad.
¿Valor? Luffy no entendía el uso que podía hacerse de esa palabra puesto que sus acciones no venían derivadas del valor sino de lo que, para él, era lo que debía hacerse. Si tienes que invadir la isla judicial de la Marina por salvar a un nakama pues lo haces porque lo importante es salvar a tu nakama. Si hay que partirle la cara a un tenryuubito por atreverse a dispararle a sangre fría y sin ningún tipo de justificación, comprensible para Luffy, a un tomodachi pues se le cruza un buen directo por mucho que eso haga que un taishou sea enviado expresamente para acabar contigo. Por eso ahora mismo se sentía confuso, tanto por la postura en la que se encontraba con Nami sobre él como por la extraña y desconocida sensación que recorría todo su cuerpo. Bueno, tal vez no tan desconocida puesto que recordaba haberla sentido alguna que otra vez en el pasado y siempre por culpa de Nami, ¿o debería decirse que provocado por ella? Y ahora mismo le resultaba imposible apartar sus ojos de aquellos apetecibles labios que temblaban ligeramente al habérsele quedado trabado lo que quería decir a continuación.
―Sí, porque de haber sido un sueño habría mucho más niku para mí.
Aquello rompió la tensión que se había acumulado en Nami logrando hacerla sonreír antes de que unas sinceras carcajadas brotasen de sus labios. Aquellos labios…
La risa de Nami se extinguió cuando sus labios fueron cubiertos por los labios de Luffy que se movían intentando encontrar la palabra que definía la sensación que le había hecho actuar de esta manera.
La sorpresa inicial de Nami ante la acción por parte de Luffy, algo esperado pues, precisamente, el que Luffy la besase no era algo que pudiera esperarse de él, fue tornándose gozo y una infinita alegría por mucho que no estuviera completamente segura de lo que podría esperar por parte de Luffy con este beso. Mientras tanto lo disfrutaría como si fuese el último que recibiría de su parte.
Nakama…
… ai!
Notó que algo no iba bien, el movimiento de los labios de Luffy se detuvo de pronto, obligándola a abrir los ojos para ver el, aterradoramente, sorprendido rostro de Luffy quien, a pesar de encontrarse tumbado contra el suelo, trataba de alejarse de Nami aunque eso lo empezase a dejar chafado contra la cubierta. De seguir presionándose de esta forma no sería extraño si acabase haciendo un agujero allí mismo.
Nami se irguió confusa ante la reacción de Luffy y este aprovechó este momento, viéndose algo más libre de la presencia de la akage sobre él, para alejarse arrastrándose sin apartar su asustada mirada de Nami bajando incluso las escaleras de esta manera. En silencio se sentó en el banco frente al timón, apoyándose contra el respaldo, flexionando y recogiendo las piernas contra su pecho para luego apoyar la cabeza sobre las rodillas y abrazándose contra las piernas. Su voz un murmullo.
―… cobarde…
― ― ― ― ― ― ― ― ― ―
ENDorFin
― ― ― ― ― ― ― ― ― ―
Disclaimer: todo lo reconocible acerca del Universo de One Piece pertenece a Eiichiro Oda/Shueisha inclusive, sobre todo, el ZoRo xD
Kaisou: Reminiscencia.
Kaisou: Entierro.
Kaisou: Marimo.
Para aquellos que han leído el primer capítulo, arigatou por ello, y aquí la recompensa puesto que debo explicar que la historia la dividí en partes por la patente diferencia que existe entre la primera parte y este capítulo ya de regreso en el Sunny. Cierto que podría haberlo puesto todo de una sola vez pero como en ocasiones han quejas por ser demasiado para leer de una sola vez…
