Kaisou
La puerta de la enfermería se abrió dejando paso a Zoro quien solamente dedicó una mirada de soslayo a sus dos nakama allí presentes, Chopper y Robin, mientras se dirigía a la puerta que llevaba a la cocina. Cuando parecía que nada iba a poder detener su avance se escuchó la voz de Robin.
―Finalmente has decidido venir a visitarme― de alguna manera casi podía notarse cierto alivio en el tono de su voz casi como si no se hubiera esperado que Zoro pudiera venir a ver cómo le iba―. Pero se me ha ordenado descansar y no se deben ignorar las órdenes del doctor. Con el cual tendrás problemas por quebrantarlas, Zoro.
―En realidad yo…
Chopper saltó interrumpiendo a Zoro.
―Esperaste para venir solo porque así es como deben hacerse la visita a un paciente convaleciente, de uno en uno, sobre todo alguien que ha estado inconsciente, casi podría decirse que en coma, durante un tiempo. Yo tengo que salir un momento pero puedes quedarte aquí mientras tanto. ¿De acuerdo, Zoro? Arigatou― y con esto salió por la misma puerta por la que había entrado su nakama cerrándola tras su paso dejando a sus dos nakama a solas en la enfermería.
Robin no pudo evitar unas risas ante la actuación por parte de Chopper.
―Órdenes del doctor― sentenció con una sonrisa.
Zoro soltó un bufido de resignación para rascarse la cabeza al no saber muy bien qué hacer a continuación. La verdad es que solamente pasaba por la enfermería para llegar a la cocina pero, bueno, ya que estaba aquí…
―¿Recuerdas lo que te sucedió?
Cruzándose de brazos y con la vista fija en el techo Robin se mostró tranquila pero reflexiva mientras hacía memoria para alinear sus recuerdos correctamente.
―Luffy eligió ir a una isla de invierno a pesar de que no hace mucho de Punk Hazard, y de que no era la isla cuya aguja se movía más en el log pose, porque le apetecía jugar con la nieve y tomarse unos granizados de verdadera nieve. Al poco de llegar nos enteramos de la existencia de un tesoro oculto cuya naturaleza difería según de donde obtenías la información sobre dicho tesoro. Por eso Nami pensaba que se trataría del típico tesoro de metales y piedras preciosas, millones de berries esperando por ella para reclamarlos mientras que Luffy soñaba con una interminable provisión de niku. Con esto los demás pensaron en wataame, Chopper, refresco de cola, Franky, bragas, Brook…
―Lo sé, yo, desgraciadamente, estaba presente en ese momento― le interrumpió Zoro el listado de sus nakama.
―Sí, es cierto, aunque tú no expresaste lo que pensabas que podría llegar a ser ese tesoro, Zoro.
―No me interesa ponerme a tratar de adivinar cuando es mucho más sencillo el encontrar directamente el tesoro. Además de que lo obvio es que fuera un tesoro como el que decía Nami o, viendo como es la isla en la que se encuentra, algo que resultase muy valioso en un ambiente tan gélido como ese. Muchos litros de sake sería un buen tesoro.
Robin se subió la sábana para cubrirse la boca y ocultar sus risas.
―Como Luffy quería encontrar su tesoro de niku no nos quedó más remedio que cumplir con sus órdenes separándonos para poder cubrir más terreno y aunque en un principio parecía como si nos fuéramos a dividir en los mismos grupos que hace dos años en Sabaody pero Luffy quiso ir con Usopp y Brook porque este último decidió tocar una melodía de investigación para acompañarles mientras buscaban el tesoro. Eso provocó, para desgracia de Nami y Sanji, que Franky también sacara su guitarra y tocase una música propia― Robin hacía grandes esfuerzos por controlarse y no romper en risas―. Entonces tú te viniste conmigo y Chopper quien te pidió que cantases algo para no ser los únicos sin música de investigación. Quién lo hubiera dicho del peligroso kaizoku-kari…
―Urusei!― le gruñó Zoro torciendo el gesto molesto, aunque evitando el contacto visual con Robin.
―Pero si fue una canción de lo más…
―¡He dicho que parases con eso!― le dijo muy seriamente llegando incluso a desenfundar ligeramente a Sandai Kitetsu.
Aún con semejante amenaza por parte de su nakama Robin siguió a lo suyo empezando a canturrear esa canción en particular.
―You are the one. Kimi ga hohoemu…
Finalmente Zoro desenvainó a Sandai cruzándola sobre el cuello de Robin quien se le quedó sonriéndole sin mostrar ningún tipo de miedo a su reacción ¿exagerada? Claro está que Zoro trató de mantenerse firme en su acción pero pronto encontró que le resultaba imposible porque, ¿cómo iba a creerse Robin que pudiera herirla realmente? Al principio, cuando no se fiaba de ella, resultaba mucho más plausible pero ahora…
―Continúa con tu recuerdo― le instó Zoro volviendo a envainar a Sandai la cual sintió decepcionada por no haber podido catar la sangre de Robin.
―¿Por qué detuviste tu katana, Zoro? Con cualquiera de tus otros nakama no te habrías reprimido en tu ataque y ambos lo sabemos así que, ¿por qué?
Siempre yendo a la llaga. ¿Y qué le haría, cortarla? Cierto que cualquier otro de sus nakama, si bien no los cortaría, si era cierto que les habría dado una paliza o algo mucho más amenazador que una mirada asesina pero eso con Robin no funcionaría pues no era de las que se amedrentan por una mirada por muy aterradora que pudiera ser.
¿La verdad?
―Es cierto, hay cosas, y personas, que no quiero cortar; pero es mejor no tensar el momento porque puedo cambiar de opinión.
Robin vio la sinceridad, y la seriedad, en las palabras y gesto de Zoro y supo que le estaba diciendo la verdad. Si tenía que hacerlo no dudaría en rebanarla, ¿y por qué con tan sangrienta posibilidad a Robin no le resultaba posible evitar el sonreír?
―Continuemos entonces. Íbamos los tres juntos cuando de pronto nos avisaste de una presencia que sentiste aparecer a ¿eran unos quinientos metros de distancia? Chopper se acercó a una intersección de pasillos para tratar de localizar la dirección del olor de dicha presencia y yo, con vuestras indicaciones, fui a echar un vistazo.
Hace unas cuantas horas atrás (realmente algo más de un día)
Chopper asomó el rostro en el pasillo dejándose llevar más por su olfato que por cualquiera de sus otros sentidos.
―Viene de esa dirección― señaló el pequeño mugiwara.
Robin sabía que ella era la que podía solucionar el enigma de la identidad de aquella presencia en menos tiempo que los demás, ventajas de ser la usuaria de la hana hana no mi.
―Echaré un vistazo― les avisó Robin.
―¿Nani?― a Zoro aquello, por alguna razón, no le gustaba―. No, lo mejor será que vayamos los tres juntos para evitar que alguno pueda… ya estás allí, ¿verdad?
La muchacha no pudo evitar sonreír, traviesamente, aunque sí pudo evitar el reírse ante la cara de resignación que se le puso a Zoro.
―Aún no pero… sí, ya estoy allí.
Mientras tanto, allí, Robin fleur se encontró en una amplia sala que, quitando los muebles que se encontraban allí no había nadie a pesar de lo dicho tanto por Zoro como por Chopper. A pesar de las evidencias encontradas confiaban en sus dos nakama por lo que estaba segura que, a pesar de las apariencias, no se encontraba sola.
―Mi nombre es Robin y sé que te encuentras aquí. ¿Por qué no te muestras?― le preguntó Robin fleur―. ¿Miedo o timidez? Porque si se trata de miedo puedo asegurarte que no tienes nada que temer, a no ser que intentes algo, digamos que malo, pero si es timidez…
―¡No soy tímido!― protestó una voz haciendo eco en la sala―. Digo, no te tengo miedo. Es más, tú deberías tener miedo porque soy alguien muy peligroso.
Pero por la relajada actitud que mostraba Robin fleur estaba claro que ella ni tenía miedo ni era tímida, en esta situación, por supuesto, ya que en otros asuntos pues…
―Vine con mis nakama en busca del presunto takara que aquí se encuentra, ¿tienes algún tipo de información al respecto? Si es así sería muy amable de tu parte si quisieras compartirla con nosotros.
Silencio.
―¿Qué es lo que está pasando?― le preguntó Zoro irritado porque Robin actuase por cuenta propia separándose del grupo, por mucho que, en cierta manera, siguiera allí con ellos.
―Le pregunté que sabía acerca del tesoro pero se ha quedado callado y… oh, está hablando de nuevo.
Ciertamente en la sala donde se encontraba Robin fleur aquella voz habló nuevamente.
―Es cierto que aquí había un tesoro pero ahora se encuentra en mi posesión, en mi poder, ¿o debería decir que el tesoro es mi poder?― una forma indefinida fue formándose al fondo de la sala―. Todos deberíais dejar de venir aquí a por lo que no es vuestro.
¿Tesoro, poder? Podría tratarse de…
―¿Te comiste una akuma no mi?― preguntó Robin fleur aunque sospechaba cuál era la respuesta a su propia pregunta.
En otro tipo de circunstancias, o de no tratarse de Robin, por mucho que fuera Robin fleur, habría podido ser cogida por sorpresa pero cuando el ambiente empezó a nublarse supo que lo mejor era no arriesgarse aunque si tenía la posibilidad de descubrir la naturaleza de aquella akuma no mi pues no haría ningún mal el quedarse el tiempo mínimo necesario puesto que solamente debería hacerse desaparecer para ponerse a salvo por muy a salvo que ya estuviera a unos quinientos metros junto a Zoro y Chopper.
―Kiri Kiri no mi― le respondió la voz o, en estos momentos, una neblina que cubría casi toda la sala y que se hizo tan densa que no se podía ver nada más.
Robin frunció el ceño al ver la niebla haciéndose más y más densa hasta que pasó de ser translúcida a totalmente opaca.
―Tiene la logia de la Kiri Kiri no mi y…
Fue como si alguien la hubiera desconectado pues, a diferencia de lo sucedido en Skypiea con el ataque de Enel, aquí Robin simplemente se desplomó inconsciente y sin decir palabra alguna. Por suerte a su lado se encontraba Zoro que la cogió en brazos, de igual manera que en Skypiea durante el incidente recién mencionado, y evitó que se golpeara la cabeza contra el duro suelo de piedra.
―¡Chopper!― llamó Zoro a su nakama con gran urgencia en su voz.
De regreso en el Sunny tras varios minutos de recordatorio
Robin recordaba la helada sensación de aquella niebla introduciéndose en sus huesos, en su cabeza, helándola por dentro y afectando a su cerebro. No era de extrañar que hubiera quedado inconsciente, por mucho que fuera atacada a través de su cuerpo fleur, ya que la niebla no es sino nubes bajas formadas por partículas de agua muy pequeñas en suspensión. Agua directamente en el interior de su cuerpo, fleur, la debilitó dejándola inconsciente.
―¿Qué fue del usuario de la kiri kiri no mi?
―Trató de huir aprovechando que teníamos que centrarnos en tu salud pero como solamente Chopper podía hacer algo pues lo localizamos antes de que pudiera abandonar la isla y le dimos una soberana paliza. Trató de comprar su propia salud con los tesoros que se quedó de todos aquellos que vinieron anteriormente en pos del tesoro de la isla pero Nami se lo quedó simplemente para que al final le ordenara a Luffy mandarlo por los aires. Supongo que si no quedó inconsciente del golpe puede haber sobrevivido volviéndose niebla e ir por encima de la superficie del mar.
En definitiva, no había tesoro salvo el que formó aquel tipo robándole a todos los que habían venido en pos de un tesoro inexistente. Ciertamente una manera muy inteligente para robar.
―Llamaste por Chopper.
―Por supuesto que lo hice, es nuestro isha, ¿no?― le recordó Zoro―. ¿Qué querías que hiciera sino, llamarte? Estabas inconsciente, ¿para qué serviría haberte llamado entonces?
Cierto.
―Como muestra de preocupación hacia mí, Zoro― propuso Robin irguiéndose un poco en la cama medio sentándose en ella.
―Llamé por Chopper quien es el que mejor podía ayudarte, evité que te abrieras la cabeza contra el suelo y te traje de regreso al Sunny lo más rápido posible― Zoro parecía algo molesto con la actitud de Robin solamente por no haberle dicho su nombre cuando hizo lo que debía hacerse por su bien―. Algo que no habría sido necesario si no hubieras actuado por tu propia cuenta cuando te dije que era mejor que fuéramos los tres juntos para evitar que sucediera cosas como esta. De haberme hecho caso no habrías acabado en la cama.
Robin sonrió ladinamente.
―Depende de lo que me hubieras dicho. Podría haber acabado igualmente en la cama, incluso los dos.
Estaba hablando de… por supuesto que lo hacía. ¿Es qué esta onna no tiene un sentido común sobre lo que debe ser prioritario? Con lo que sabía de ella hasta el día de hoy habría dicho lo contrario pero ahora mismo resultaba difícil el hacerlo.
―Iré a ver por qué está tardando tanto en volver.
¿Lo había dicho en serio? Si es que estaba bien claro el por qué Chopper los había dejado a solas y se estaba ausentando tanto tiempo. Precisamente eso, les estaba ofreciendo tiempo para estar a solas.
―Tuve un sueño bastante extraño aunque más que sueño casi podría describirse como una experiencia― dijo Robin deteniendo a Zoro incluso antes de que este pudiera haber llegado a dar un solo paso―. Parecía ser, y tener, una vida normal, casi anodina en el sentido de que no tenía nada que la hiciera especial con respecto a la de los demás, viviendo en un apartamento de una ciudad costera. Hacía buen tiempo y decidí ir a la playa encontrándome por el camino con algunas amigas. Pensándolo ahora en frío resulta curioso que no tenga la más remota idea de sus aspectos o nombres pero entonces era como si careciera de importancia porque las conocía. Durante todo el trayecto hasta la playa una intensa presencia se fue haciendo cada vez más presente dominando todos mis sentidos de manera que me hacía obviar al resto del mundo. Se trataba de sonidos en concreto, de la sensación conocida de una presencia, familiaridad que concluyó cuando me la encontré frente a mí. Haramaki verde y abrigo del mismo color abierto dejando a la vista un torso desnudo con una cicatriz cruzándolo, tres katana sobre su cadera derecha y tres pendientes en su oreja izquierda, con una cicatriz cayéndole sobre su cerrado ojo izquierdo― Robin pudo ver la comprensión en el rostro de Zoro pero acompañada de cierta confusión, y no era por menos ya que la propia Robin se había sentido de esa manera previamente―. Preguntándole su nombre solamente me dijo "Robin". Lo curioso es que repliqué que ese era mi nombre pero hasta entonces ni siquiera sabía, o me había parado a pensar, en cuál era mi nombre.
Zoro no entendía nada de todo esto pues, ¿para qué le estaba contando todo esto precisamente a él? Sí, vale, con lo de esa presencia con sus características podría entenderse aunque eso suscitaba otras preguntas como, ¿qué era lo que hacía esa presencia tan parecida a él en la mente de Robin? ¿Y la estaba acosando o algo así?
―¿Para qué me estás contando todo esto?
Robin se acomodó en la cama cerrando los ojos dejándose mecer por el suave oleaje del mar. Incluso podía escuchar las olas golpeando el casco, y sin tener que usar su habilidad.
―Estaba algo más que simplemente inconsciente. Había caído en coma pero para mí era simplemente otra vida, mi vida. Alguien normal en la que su simple existencia no significase un crimen para el resto del mundo, sin tener que estar huyendo constantemente y vigilando cada una de tus acciones para ver de antemano la posible traición de todo aquel con el que te relacionas. No, solamente era una mujer normal viviendo una vida normal… pero esa no era yo ni esa vida era la mía aunque con el paso del tiempo, del caminar que me llevaba cada vez más cerca de esa playa, de ese mar donde podría nadar sin temor a convertirme en un martillo, me iba yendo más y más al fondo de mi estado letárgico hasta que al final aceptaría esa realidad y me habría sido imposible el poder regresar aquí, al mundo real, con mis nakama… contigo, Zoro.
El kengou frunció ligeramente el ceño.
―¿Nani?
―Tu presencia, ese kenshi que llamaba por mí, fue quien me trajo de vuelta a la realidad. Tú me salvaste, Zoro. En muchos más sentidos que simplemente el evitar que me hiciera un chichón al golpearme contra el suelo al perder el conocimiento.
Zoro gruñó por lo bajo rascándose la cabeza, irritado o molesto por las presuntas implicaciones de lo que le estaba diciendo Robin. Apartando la silla de una patada, regresándola de vuelta a la mesa de Chopper, Zoro se sentó en el suelo apoyándose contra la cama con sus tres katana firmemente agarradas contra su pecho. Cerró los ojos y pareció dispuesto a ponerse a dormir allí mismo.
―Será mejor que espere a que regrese Chopper porque está claro que algo te sucede porque no dejas de decir absurdeces― farfulló con los ojos cerrados tratando de aislarse de la inmensa presencia de Robin que llenaba toda la enfermería.
Si ya el "fufufu" de la risa de Robin lograba descentrar a Zoro el que le empezase a acariciar la cabeza, pasándole los dedos por entre su cabello, hacía totalmente imposible el poder mantener la calma y la mente serena. Por lo menos no era una caricia tipo mascota porque de lo contrario en esta ocasión Sandai no se habría detenido hasta probar la sangre de esta maldita onna.
La puerta de la enfermería, la que se encontraba al lado del cabecero de la cama, se abrió dejando paso a un apresurado Chopper que la cerró inmediatamente después de haber entrado en la enfermería.
―Gomen pero ya no podía retrasarlo durante más tiempo pues habría levantado sospechas si les tuviera que explicar que la habitual deposición de heces se hubiera convertido en una diarrea pues seguro que alguno vendría aquí en mi lugar, aunque decir alguno sería decir Sanji pues es el más…― en ese momento se abrió la puerta que conectaba con la cocina y el susodicho nakama surgió tras ella― irritante y molesto.
―Oi, Chopper. ¿Qué clase de doctor eres que te arriesgas a que Robin-chwan pueda verse afectada por tu completamente desagradable evacuación intestinal?― la mirada de Sanji, para su desgracia, se dirigió hacia la cama donde se encontraba Robin pero la felicidad que debería ser constante en el rostro de Sanji tornó a desconcierto para luego puro terror al ver como Robin se encontraba acariciándole con sentimiento la cabeza a Zoro ¡y disfrutando de la sensación que le ofrecía el cabello de Zoro deslizándose entre sus dedos!―. ¿Qué estás haciendo, kuso marimo?
Zoro hizo un gran acopio de fuerzas para evitar el responderle a Sanji de mala manera solamente por encontrarse donde se encontraban y con el estado actual de Robin con el que había que tener cuidado. Siguió con los ojos cerrados tratando de dormir algo o, por lo menos, descansar un rato.
Por supuesto que el resto de sus nakama tenían algo que decir al respecto de una forma u otra.
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Aquella mano acariciaba su hombro izquierdo con delicadeza haciendo que el fino tirante del vestido se fuera deslizando hasta caer por su brazo donde la mano se quedó prendida. Su otra mano, que se encontraba sobre la cintura, ascendió por las curvas de su cuerpo hasta acabar en su cuello que acarició antes de deslizarse sobre la clavícula en dirección a su hombro donde, una vez más, arrastró consigo el tirante y con él también el resto del vaporoso vestido blanco que se deslizó acariciando todo su cuerpo hasta acabar sobre la cálida arena a sus pies. Bueno, sobre sus zapatos puesto que aún los llevaba puestos.
En contraste con el vestido blanco su bikini era de un profundo color negro a juego con su cabello que se amoldaba a cada una de sus curvas. La parte superior, sobre todo, realzaba, sin tener necesidad para ello, sus voluptuosos pechos.
Sus cuerpos se acercaban y sus rostros eliminaban cualquier distancia de manera que sus labios se encontraban a punto de rozarse entre ellos como previa invitación a que se uniera a ellos sus lenguas.
"―Solamente vino a visitarla como hicisteis todos los demás― defendió Chopper a su nakama."
"―¡Eso no es como todos los demás!― Sanji acusaba señalando a Zoro y Robin, sobre todo a la cabeza de Zoro donde Robin lo acariciaba―. ¡Ese hentai marimo se está aprovechando del delicado estado de Robin-chwan!"
"―¿Dices que eso es ser hentai?― preguntó Usopp totalmente incrédulo―. Si eso fuera así entonces cómo habría que llamaros a vosotros."
"―¡SUUUUPER HENTAI!"
"―¡Oi, Sanji! La meshi no se hace sola― se quejaba Luffy―. Tengo hambre."
"―Tú siempre tienes hambre. Por esperar un poco no te harás ningún daño."
"―Podríamos acabar en los huesos aunque, claro está, yo ya lo estoy porque solamente soy huesos. Yo ho ho ho…"
"―¡Salir todos de aquí de una vez!― les gritó Nami―. Se supone que Robin necesita poder descansar en paz."
"―¡Robin-san… Rest in peace!― dijo Brook muy solemnemente quitándose incluso el sombrero apoyándolo contra su pecho, o su costillar para ser más exactos."
"―¡NO LO DIGAS DE ESA FORMA, BAKAYAROU!"
"―¡Yo ho ho ho, qué violentos!"
Había apoyado la frente contra la de Robin tratando de mantener la calma y no dejarse llevar por todo el alboroto a su alrededor pero había límites y límites. Sobre todo cuando uno se encuentra en un momento como este con Robin a punto de…
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―¡PARAD DE UNA MALDITA VEZ QUE ASÍ NO HAY QUIEN PUEDA BESAR A ROBIN!
El grito de Zoro dio paso a un silencio sepulcral, y no por lo que había dicho anteriormente Brook, que dejó a todos los mugiwara mudos sin saber qué decir mientras trataban de comprender la totalidad de lo que les había gritado su nakama. Incluso Robin detuvo el movimiento de su mano acariciándole el pelo a Zoro quien volvió a cerrar su ojo y agachar la cabeza para tratar de ¿dormirse, disimular?
¿Realmente había dicho aquello en voz alta y en el mundo real? ¿Puede saberse en qué diablos estaba pensando? Bueno, en una akuma en realidad, ¿no?
De todos ellos el primero en reaccionar era el más esperado en hacerlo ya que no podía permitir siquiera que Zoro pudiera poner voz a una acción, a ojos de Sanji, totalmente desagradable para con los inocentes labios de Robin.
―¡Lo sabía, pedazo de kuso marimo hentai! ¡Ni se te ocurra acercarte a los cándidos labios de Robin-chwan si no quieres que te parta ese melón que tienes por cabeza!― por suerte para Zoro, ¿o sería para Sanji?, Nami ordenó a Franky que sujetase a Sanji para sacarlo de allí.
Robin movió su mano, usando también la otra, para cogerle el rostro entre ellas y echarle la cabeza hacia atrás, llegando incluso a levantársela un poco.
―¡Podrías disimular un poco!― Usopp le golpeó con el dorso de la mano a Sanji en el hombro viendo la sonrisa que se le puso a este pensando que Robin iba a retorcerle el pescuezo a Zoro―. ¡Oi, Robin…!
Pero no hubo fractura de cuello sino que lo que hizo Robin fue hacerle sombra al rostro del kengou con el suyo propio cubriendo finalmente los labios de Zoro con los suyos propios en un dulce pero sentido beso.
―Arigatou por salvarme, Zoro― le susurró Robin al separarse de los labios de su nakama.
El silencio que había roto las quejas por parte de Sanji se quebró al reanudarse las mismas, además de los lamentos porque Robin hubiera besado voluntariamente, aunque era algo que ponía seriamente en duda a pesar de haberlo visto en directo, y Franky terminó por llevárselo mientras protestaba, pataleaba y juraba como un poseído.
―Como dijo Chopper debemos dejar descansar a Robin y no agobiarla tanto― les recordó Nami aún sorprendida por la acción de Robin―. Así que dejémosla a solas… con Zoro para hacerle algo de compañía― añadió burlonamente y disfrutando al ver como Robin se tumbó en la cama cubriéndose con las sábanas y dándoles la espalda. A pesar de ello pudo ver el rubor en las mejillas de la morena.
―¿Estás segura, Nami?― le habló en voz baja Usopp de manera confidencial―. Ya se han besado y eso puede llevarles a… bueno, a otras cosas, ¿verdad? Que Robin ya está en la cama…― le recordó mientras el rostro del muchacho enrojecía furiosamente aunque no tanto como se le puso a Nami cuando habló Luffy.
―¿Entonces ahora nosotros como ya nos besamos vamos a otras cosas, Nami?― le preguntó con verdadera curiosidad Luffy.
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―… cobarde…― murmuró Nami decepcionada por la actitud por parte de Luffy.
¿Es qué realmente era alguien que podía provocar tanto rechazo? Había que ser valiente para casarse con ella pero tampoco es que fuera eso mismo lo que estuviera pidiendo sino que alguien la quisiera más que como una nakama. ¿Alguien? No, no alguien sino una persona en concreto pero ese mismo había salido corriendo en dirección opuesta a donde ella se encontraba.
―¡Nami!
La voz de Luffy, además de cogerla por sorpresa, hizo estragos con su actual confusión pues no era capaz de dar con el motivo por el que pudiera haber vuelto con ella. Tampoco es que tuviera algo de comer para él aquí, ¿verdad?
―¿Na-Nani? Luffy, qué…― cogiéndola por los hombros, ¿para evitar que se escapase?, fue acercando su rostro, labios contra labios―, ¿nani…?
―No soy ningún cobarde― dijo Luffy antes de…
¡¿Recibir una bofetada por parte de Nami?!
―¿Quién te crees que soy, baka?― no hacía falta ver la cara de Nami para darse cuenta de que estaba enfadada o escuchar su tono de voz por lo mismo―. Mira que pretender besarme solamente para dejar claro que eres valiente…
Cierto que quería que la besase pero, ¿con semejante excusa tan absurda? Eso sería mucho peor que el hecho de no ser besada por Luffy.
―¿Nani? No, claro que no quiero besarte por eso― Luffy alzó el mentón todo orgulloso de sí mismo―. Yo ya sé que soy valiente.
―¿Entonces por qué querrías besarme?― le preguntó con cierta precaución.
Con una actitud que resultaba difícil de creer viniendo de parte de Luffy la cogió por la cintura acercándola contra su cuerpo además de no ser capaz de apartar su mirada de aquellos cristalinos ojos temerosos.
―Porque quiero besarte― respondió Luffy encogiéndose de hombros.
Y eso fue lo que hizo. Sin mediar más palabras de por medio la besó recreándose cada vez más y más en las sensaciones que los suaves labios de Nami le provocaban; y cuando sintió los dedos de la akage aferrándose a él, no a su ropa sino a su propia piel que cedía a dicha presión a causa de su estado de goma natural desde que se había comido la gomu gomu no mi, abrió ligeramente los ojos para ver algo que le heló la sangre y, a su pesar puesto que estaba disfrutando mucho de aquel beso, de los labios de Nami, se apartó con gran temor.
Unas cuantas lágrimas caían por las mejillas de Nami.
―¿Luffy?― le llamó la akage confundida por la abrupta manera por parte de Luffy de cortar aquel delicioso beso.
―¡Estás llorando!― le señaló Luffy como si aquello fuera algo terrible―. ¿Por qué estás llorando? ¡Ha sido por mi culpa!― dijo llevándose las manos a las mejillas sintiendo como se le aceleraba el pulso―. No, no puedes llorar, Nami.
Había hecho una promesa. Nami no podía llorar. Lo había prometido y ahora mira lo que sucedía. Nami estaba llorando por su culpa.
―Onegai, Nami, deja de llorar― le suplicó Luffy tratando de detener la caída de aquellas lágrimas con la yema de sus dedos―. No tienes que llorar.
Nami le cogió las manos por sus muñecas separándoselas de su rostro y vio sus lágrimas en la punta de sus dedos. Era el gesto más tierno, y tonto, que alguien había hecho por su felicidad. Y eso viniendo de quien lo hacía, Luffy, era decir mucho.
―No son lágrimas malas, Luffy― le aseguró llevándose las yemas de sus dedos a sus labios para depositar en ellos las lágrimas―. Son de felicidad.
Luffy ladeó la cabeza de lo más confundido.
―No lo entiendo― admitió.
Nami no pudo evitar reírse ante la confusión de Luffy.
―¿Pero entiendes esto, Luffy?― le preguntó antes de besarle.
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―Pero sería mejor que fuéramos luego de comer porque el sabor de tus labios me ha dado mucha más hambre de lo normal y creo que debe-fíafhos…
Nami le agarró la boca con una mano tratando de silenciarlo sacándolo a rastras de la enfermería pero no por la cocina puesto que los lamentos de Sanji por lo de Robin se intensificaron al haber escuchado a Luffy decir que había besado a la akage.
―Había leído sobre esto pero ver en acción el cortejo de los humanos es mucho más confuso y complejo de lo esperado, ¿no sería mucho más sencillo realizar combates entre los machos o hacer ostentación de sus miembros viriles ante las hembras?
Usopp le tapó la boca a Chopper cogiéndolo en brazos y tratando de salir de la cocina con una risa nerviosa evitando el mirar para Zoro y Robin la cual, afortunadamente, tenía bien oculto su rostro para evitar así que pudieran ver sus intensas, y ruborizantes, reacciones a los comentarios de sus nakama.
―Eso estaría bien pero yo no puedo hacer ostentación de mi miembro viril porque… solamente soy huesos― el buen humor de Brook se quebró ante la realidad de su falta de pene haciendo que saliera de la enfermería cabizbajo arrastrando los pies―. Yo… ho… ho… ho…
Con la puerta de la enfermería cerrada, y las protestas por parte de Sanji ahogadas por la madera, un incómodo silencio se formó entre Zoro y Robin pues luego de lo que él había dicho y la reacción por parte de Robin besándole, ¿cómo iban a actuar a continuación?
―No es que viniera a visitarte en último lugar― empezó a decir Zoro― sino que dejé que los demás vinieran luego de haber estado con Chopper mientras te examinaba para descubrir lo que te había sucedido. Supongo que me dejó para evitar que aumentaran las tensiones con el ero-kukku que me culpaba por lo que te había sucedido, por haber permitido que te hirieran cuando eres una onna adulta que puede tomar sus propias decisiones, como en este caso, y cargar con sus consecuencias. A pesar de ello debería haber podido hacer algo para evitar que te hicieran daño… una vez más.
―Pero como has dicho fue mi decisión― intervino Robin hablando bajito y volviéndose para ponerse de costado y poder ver de esta manera a Zoro, o a su cabeza para ser más exactos―. Entonces sí que era tu presencia lo que sentí en mi estado comatoso, la que finalmente logró traerme de regreso.
Zoro, cuando vio que Robin reaccionaba y empezaba a despertarse, había salido de la enfermería dejando solo a Chopper para que pudiera tratarla en privado, y porque sabía muy bien que el resto de sus nakama no tardarían en entrar como locos y no tenía ganas de que la tensión aumentara por culpa de su presencia. Viendo como han ido las cosas no podría decirse que al final hubiera salida todo tal y como esperaba. Beso aparte.
Beso aparte.
―Habría servido la de cualquiera de los demás, incluso si solamente hubiera estado Chopper en la enfermería.
Robin volvió a cogerle el rostro de la misma manera que había hecho en la anterior ocasión antes de besarle para negar con la cabeza sonriéndole dulcemente.
―No, no lo habría hecho sin tenerte a mi lado, Zoro― las mejillas de Robin se encendieron ligeramente cuando volvió a inclinarse sobre el rostro del kengou―. Arigatou…
Zoro torció el gesto.
―Deja de dar las gracias por…
Sus labios volvieron a encontrarse.
― ― ― ― ― ― ― ― ― ―
ENDorFin
― ― ― ― ― ― ― ― ― ―
Disclaimer: todo lo reconocible acerca del Universo de One Piece pertenece a Eiichiro Oda/Shueisha inclusive, sobre todo, el ZoRo xD
Kaisou: Reminiscencia.
Kaisou: Entierro.
Kaisou: Marimo.
Explicación concluida y espero que haya sido del agrado de todo aquel que haya leído esta historia.
