EDITADO ;)


UN

La chica tatareó un par de canciones mientras ayudaba a Tatsuki, una de las empleadas de Lord Ichigo, en la cocina. Los primeros dos días, la chica no había encontrado a nadie. ¡Todo aparecía como por arte de magia! Sus vestidos recién planchados aparecían sobre su cama, cuando iba a bañarse, la tina ya tenía los aceites de olor en el. Los desayunos, almuerzos y cenas también estaban finamente servidos sobre la mesa.

Pero ella se sentía muy triste y sola en ese lugar. El palacio de Lord Ichigo era inmenso, ella ni siquiera tenía idea de cuál era el final de este. Las habitaciones eran amplias, pomposas y llenas de lujos. Su padre era un herrero y con el dinero que ganaba por sus espadas, él ganaba un buen dinero, y había invertido en que sus hijas tuvieran lo mejor de lo mejor…

…pero nada se comparaba al castillo de Kurosaki.

En uno de sus momentos a solas, observando la amplia biblioteca, Orihime se había cuestionado el cómo ella debía de llamarle a él. Era más que obvio que él le había dicho su nombre, el problema estaba en que cuando ella comenzaba a pensar (y a imaginar), se preguntaba a sí misma si él caía en la descripción de chico, joven o hombre. Le resultaba cruel el pensar en él como una bestia. Ella no tenía corazón para llamarle así.

Orihime no había vuelto a verle, pero ella sabía que él si la veía a ella. En el segundo día, cuando ella se dispuso a leer un libro, sin tener nada que hacer, ella observó con el rabillo del ojo la inmensa figura de Kurosaki deslizarse por los grandes atriles cubiertos de libros. Ella se levantó, pero debido a que los rayos de sol a penas iluminaban los pasillos, no pudo ver nada.

En otra ocasión, cuando bajaba las escaleras para dirigirse a desayunar, ella sintió los pasos de (¿joven? ¿Hombre?) él por uno de los pasillos. Ella deseaba que él le platicase, que no la dejase sola. No era como si ella no le tuviese miedo, porque en cierta parte le temía un poco, sino que ella se sentía realmente sola. Cuando estaba en su casa, sus hermanas siempre estaban hablando, en especial Rangiku. Su padre solía jugar con ella al ajedrez o relatarle historias de su fallecida madre. Realmente, ella los extrañaba inmensamente.

DEUX

Fue al amanecer del tercer día cuando descubrió a las personas que arreglaban todo para ella. La primera persona en conocer fue a Tatsuki Arisawa. Para su vergüenza, ella la había confundido con un chico, pero la joven mujer sólo se rió. Mademoiselle Tatsuki era una de las sirvientas del palacio. Parecía ser una chica seria e incluso intimidante, pero en un par de días, Orihime y ella se habían vuelto amigas.

También conoció al mayordomo, Mercier Uryu Ishida. El joven hombre tenía unos espejuelos que lo hacía ver mucho más inteligente de lo que era. Él no sólo era el mayordomo, sino que era el sastre que le preparaba todos los vestidos a ella. Todas sus confesiones eran hermosas. A Orihime le encantaba ver todos los dibujos de vestidos que el hombre realizaba en sus tiempos libres. El vestido que le había robado el aliento era uno de tonalidad rosada, con los hombros al descubierto y tan pomposo y ancho como los que la propia reina de Francia utilizaba.

Ishida le prometió que en cuanto tuviese un tiempo libre, le confeccionaría ese vestido. Y como había prometido, él en cuanto tuvo un tiempo libre, comenzó a coserlo. El problema había sido que ya no había tela de ese color en el palacio y tendría que envía a Sado, el cochero del palacio, a comprar en la ciudad. Orihime, siendo tan conforme, le dijo que no había problema alguno, y buscó entre los baúles de telas una que le gustase, encontrando una azul turquesa.

En una de sus salidas al jardín con Tatsuki, Orihime conoció al jardinero, Toushiro Hitsugaya. ¡Él era adorable! Cuando lo vió por primera vez, Inoue sintió deseos de abrazarle. ¡Parecía un tierno osito blanco de felpa! Pero el jardinero, a pesar de tener una apariencia adorable, no era del todo "adorable" así que ella había decidido que mejor era evitar el abrazo.

En poco tiempo, descubrió que Mercier Hitsugaya estaba enamorado de una de las sirvientas, Momo Hinamori. Mademoiselle Momo era una chica tímida, pero muy bondadosa. Ella la había conocido cuando fue esta la que les llevó las ropas a su habitación. Además de ese "romance", se había percatado de que Tatsuki también estaba enamorada de Ishida.

Parecía ser que en ese palacio se respiraba el amor, a pesar de estar sumergido en la tristeza por parte de su propietario.

—"Huele muy bien el Pain d'épices (n/a: pan de especias en frances)"—dijo de forma cantarina la joven. Tatsuki sonrió. Gracias al cielo que ella había intervenido antes de que la chica comenzara a echarle algunos alimentos no aptos para un pan.

—"Llevo años haciéndolo, Mademoiselle Orihime"— respondió la mujer, partiendo el pan en finos pedazos. Orihime llevó uno de los pedazos de pan a sus labios y lo mordió. El sabroso sabor a jengibre, tan picantito, la hizo suspirar. Ella adoraba ese postre.

TROIS

Luego de haber culminado de limpiar la cocina, la chica se fue a leer a la biblioteca. Siempre hacia los mismo. Desayunaba, tomaba un baño, caminaba por el jardín, horneaba algún postre con Tatsuki y luego se iba a leer a la tranquila biblioteca, tratando de encontrarse con Mercier Ichigo, pero este parecía esconderse.

Debía ser muy duro tener una apariencia tan atemorizante como esa. Pero no importaba, ¡ella iba a ayudarle a ser más alegre!

La chica, que tenía un libro sobre su regazo, lo colocó en la mesita de madera que estaba a un lado y se colocó de pie. Si ella deseaba ayudarle, ella tenía que comenzar desde ese momento. Llevó uno de sus dedos a su mentón, tratando de recordar lo último que él le había dicho. "Puedes caminar por el palacio, pero no puedes ir al jardín trasero"bueno, si él le había prohibido ir para allá, era mejor que ella no desobedeciera la orden. Deseaba ayudarle, no recibir un regaño.

Pues, comenzó resignada, tendría que esperar al día siguiente, para preguntarle a Tatsuki donde podría encontrarle. Miró el libro que estaba sobre su mesita. Romeo y Julieta. Lo había leído tantas veces, que decidió que mejor era irse a buscar otro libro.

Caminó en silencio entre los atriles, mirando los títulos de todos aquellos libros. Ciencias, teologías, filosofías, cuentos, novelas entre otros… todos esos ejemplares le llamaban la atención. Fue un grueso libro de cuentos y leyendas el que le llamó la atención a la joven de cabello naranja. Se colocó de puntillas pero aun así, ella no podía alcanzarle. Decidida a tomarle, la chica se subió al atril y tomó el libro, pero para su mala suerte, empujó otro libro del otro lado y escuchó como este caía sobre algo.

—"Maldición"— escuchó maldecir a alguien al extremo de donde ella estaba. Avergonzada, Orihime se bajó del estandarte y corrió hacia el otro pasillo cubierto de libros, encontrándose a Lord Kurosaki en el suelo, con su mano en su cabello naranja vibrante.

Él estaba realmente molesto. Muy molesto.

Ella podía percibir la furia de él y eso la intimido un poco, pero decidida a ayudarle, ella se arrodilló frente a él —"Oh, cuanto lamento mi torpeza, Mercier Ichigo. Disculpe mi error, se os suplico"— balbuceó ella, con sus mejillas ruborizadas.

El hombre le miró a los ojos, esas orbes doradas hacían que su corazón palpitara furiosamente y que ella deseara saber cómo era el rostro que estaba cubierto por ella. Kurosaki se colocó de pie —'Más cuidado la próxima vez, porque no te os perdonaré la vida."— dijo enojado, mirándole con frialdad. Orihime, sintiéndose realmente indignada con su trato, se colocó de pie.

—"Es usted un hombre muy mal educado, Mercier. Le he pedido disculpas y usted ni siquiera es quien para agradecerlas. ¿Qué clase de educación le proporcionaron?"— arremetió indignada Orihime, logrando que el hombre se voltease sorprendido.

—"No soy un hombre"— respondió él irritado.

—"Si lo es"— le dijo ella, cruzándose de brazos.

—"Te he dicho que no."—

—"Que si"—

—"Que no"—

—"Que si"—

—"¡Que no!"—

—"¡Que si!"—

Kurosaki le observó enojado y frustrado. La chica era muy terca, ella no iba a darse por vencida. —"Como quieras."— bramó, logrando que la chica dibujara una sonrisa de satisfacción en su rostro. ¡Ella no era fácil de vencer! —Y no sonrías de esa manera, has ganado por que yo os he permitido."— añadió él.

Orihime no pudo dejar de verle como un chico engreído y normal. ¿Pero por qué él tenía esa apariencia? —"Mercier, ¿por qué nunca sale?"— preguntó de manera directa la chica, sonriendo de manera amable.

—"No es tú problema"— él se dio la vuelta y se marchó del lugar, dejando a la chica sola.

QUATRE

Habían pasado dos días desde el incidente en la biblioteca. Orihime no había vuelto a ver a Kurosaki durante esos días. La chica, a pesar de que él parecía ignorarla, estaba decidida en hacerlo sonreír. El problema estaba en que él no aparecía por ningún lado.

Aburrida, la chica observó por la ventana del salón principal, como la nieve comenzaba a caer sobre el jardín. Las flores ya se habían secado y los arboles estaban 'desnudos'. Comenzaba a hacer frío y por ello Mercier Ishida le confecionaba vestidos abrigados, con telas mullidas y cómodas.

Con su vista clavada en la nieve, Orihime dibujó círculos imaginarios en la ventana. Se preguntaba sobre que estaban haciendo sus adoradas hermanas en ese momento. Imaginó que su padre, y Rangiku y Rukia estaban sentados en el salón, al pie de la chimenea, tomando chocolate caliente.

Suspiró. Realmente ella les extrañaba.

A pesar de haber hecho amigos en ese palacio, ella se sentía fuera de lugar. ¿Por qué tenía que quedarse en el palacio de una persona que ni siquiera la soportaba? Era más que obvio que Mercier Ichigo no le agradaba su presencia, ¿así que por que quedarse?

"Por que es mi misión hacerlo sonreír"se dijo a si misma, dibujando una sonrisa en su hermoso rostro.

—"Nunca salgo al jardín porque no hay nadie que me acompañe"— la voz de Kurosaki la sobresaltó. La chica giró sobre sus talones y se encontró con el joven, quien estaba en medio del marco de la puerta, mirando a cualquier lugar excepto a ella. La chica, quien ya no le parecía horripilante su apariencia, caminó hasta él, deteniéndose a un par de pies de distancia.

—"¡Yo le acompañaré!"— exclamó ella, con una radiante sonrisa que parecía iluminar todo el salón. Kurosaki le observó a través de la máscara, cruzándose de brazos.

—'Nunca dije que quisiera salir…

Sin mostrar temor o vergüenza, la chica le tomó por el brazo al joven, arrastrándolo por el pasillo. —"Sí, sí, usted quiere que yo le acompañe, mercier… es sólo que es demasiado terco como para aceptarlo. Pero no importa, mi hermana Rukia se comporta como usted, así que tengo experiencia con los tercos. — comentó ella, dejando sorprendidos a todos los sirvientes que se encontraba a su paso.

¿Lord Kurosaki afuera? ¿En serio? ¡Eso era algo casi milagroso! Hacían años que él no salía de ese castillo y ahora era arrastrado (era bastante claro que él le estaba permitiendo a la chica que lo arrastrara a la salida, porque él era mil veces más fuerte que ella, y si hubiese querido, se hubiese detenido hacía mucho tiempo) a los jardines cubiertos de nieve.

—"Mercier Ishida"— llamó Orihime, sonriente —"¿Por qué no le prepara un abrigo a Mercier Ichigo?"— preguntó la chica, deteniéndose frente a la puerta que separaba los pasillos con el jardín interior.

El sastre, tomado por sorpresa, asintió. —'S-sí, claro"— balbuceó, sin poder creer que su amo no estuviese gritando maldiciones hacia la joven.

—"Yo no voy a…

—"¡Necesitaras de un abrigo, Mercier ichigo! Porque desde hoy en adelante, yo siempre lo acompañaré a dar una vuelta por los jardines."— dijo la chica en cuanto Ishida se retiró. Ichigo la miró en silencio por un minuto, antes de cuestionar en voz baja.

—"¿Lo prometes?"—

—"¡Lo prometo!"— exclamó ella.

—"¿Para siempre?"— esta vez, el chico le miró con sus orbes doradas. Orihime, tomada por sorpresa le miró fijamente. Había tanta tristeza en esa mirada… ella sonrió de forma cálida.

—"Para siempre"— dijo, antes de darle un leve apretón a la mano del hombre y abrir las puertas del jardín.

Ese fue el primer día donde Ichigo Kurosaki se comenzó a sentir realmente feliz.


N/A: Hola! Se que muchos deseaban continuación de este fic, y aquí esta! Como han de haber visto, he cambiado muchos detalles del cuento original, añadiendo cosas de mi fantasia e imaginación, asi que probablemente no vaya a seguir el curso del cuento. No sé, había dicho que iba a hacer de este fic de unos 4 caps, pero realmente no sé. Como que me he encariñado con la idea y pues... ¿que ustedes creen? Lo hago más largo o lo dejo en los 4 caps?

AGRADECIMIENTOS: Gracias a todos aquellos que dejaron review, colocaron FF y añadieron a favorite. Mil gracias, espero que le guste este cap!

DISCLAIMER: Bleach es propiedad de Tite Kubo. El cuento de la Bella y la Bestia del que me inspiró es el de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Otros detalles del fic, como dialogos e ideas que no aparecen en el cuento, sí me pertenecen. Dile no al plagio =D

SUMMARY: "¿Para siempre?" preguntó él. "Para siempre" respondió ella.

Publicado: 5/2/2012