CAP III:

UN

Orihime se deslizó suavemente por el jardín cubierto de nieve. Borró con un par de hojas sus pisadas, mientras observaba todo a su alrededor. No había nadie allí, así que ella tenía una ventaja. Tomó el ruedo de su vestido azulado, y mordió sus labios, mientras se escondía entre los pinos del gran jardín.

Hacia un par de días atrás que había comenzando a nevar, y ahora el jardín que antiguamente había estado cubierto de cientos de flores, estaba cubierto por la blanca nieve. La chica sopló un mechón de su cabello naranja y con sus mejillas rosadas por el frío, gateó por el suelo. Sus guantes de tela azul se habían cubierto de nieve y el frío la hacía titiritar. Pero no importaba, esa era su única ocasión para escapar.

Se arrastró por debajo de los pinos, encontrando un tronco de árbol. Aprovechó la oportunidad y se escurrió por este, observando como principal objetivo la salida de ese gran tronco. En el pequeño agujero no hacia tanto frío como afuera, pero debido a que ella le temía un poco a los espacios cerrados, gateo tan rápido como pudo.

No pudo dejar de sonreír cuando alcanzó la salida. ¡Lo estaba logrando! Sólo faltaba un poco más y ella…

PUFF, PUFF, BAM, BAMM

La chica cayó al suelo al recibir una innumerable cantidad de bolas de nieve en todo su cuerpo. Se cubrió su rostro con sus manos y se volteó, cubriéndose del asalto de bolas de nieve. —"¡ICHIGO!"— gritó, tragando nieve y escuchando las risas del chico.

—"Gané de nuevo"— anunció el joven, sonriendo. Su sonrisa se desvaneció al percatarse de algo. Nadie podía verla, porque él tenía su rostro cubierto por una horrenda mascara, además de tener ese horrible agujero en su torso.

—"Eres cruel y tramposo"— chilló la chica, haciendo un puchero — "¡Conoces este jardín mejor que yo!"— Orihime se puso de pie y sacudió su vestido y con su mano derecha limpió su rostro cubierto de nieve. Al ver que su nuevo amigo no había respondido y parecía molestarle algo, preguntó con timidez —"¿Qué ocurre, Ichigo?"—

—"Nada"— respondió él, dándose la vuelta y comenzando a caminar hacia el castillo. Él estaba enojado. ¿Por qué él? ¿Por qué entre tantos chicos él tenía que sufrir esa maldición? ¡No era justo!

—"Ichigo"— llamó la chica, corriendo tras de él. —"Detente, Ichigo"— volvió a llamarle, deteniéndose en medio del jardín —"Somos amigos, ¿no? ¡Los amigos se ayudan los unos a los otros!"— dijo la chica.

En esos pasados días, ella había logrado que él le hablase, que él fuera más amable y que se convirtieran en amigos. Había actitudes y situaciones que ella en ocasiones no podía entender (como esa) y se decía a sí misma que pronto llegaría un momento donde él le hablaría sobre cómo y por que él poseía esa apariencia. Solo tenía que darle tiempo.

Ichigo se detuvo ante su pregunta. ¿Ellos eran amigos? Si, probablemente sí. Hacia tanto tiempo que él se había encerrado en su mundo, que él no había platicado, reído y bromeado con otra persona…ella era la primera persona, la única excepción.

—"No puedes ayudarme en esto, Orihime." — murmuró él, observando el suelo. Se sentía tan vulnerable, tan débil frente a ella. Él había aceptado su desdicha, él había aceptado que era un monstruo y ya no era aquel príncipe orgulloso y altanero…pero ahora…ahora él deseaba ser un joven normal. Él deseaba ser un chico común y corriente, lo deseaba…lo deseaba por…

…lo deseaba por ella… él quería ser humano por y para ella.

—"Yo puedo tratar"— Orihime se acercó a él, tocándole sus hombros. Ishida le había confeccionado un abrigo para Ichigo, a petición de ella. No era una obra maestra, pero si era mullido y cómodo. Era de color chocolate y no poseía ni bordes ni ningún otro añadido. —"Yo soy tu amiga, Ichigo, y yo trataré en ayudarte. Lo prometo." — sonrió ella, aun observándole a la espalda.

Ella no tenía ni una mínima idea de cómo ayudarle, pero de cualquier forma, ella iba a ayudarle. —"Eres demasiado inocente e ingenua, Orihime. ¿Cómo le prometes ayuda a una bestia como yo? Cualquier otra persona se iría de mi lado, ni siquiera me mirarían por ser una bestia."— sus palabras estaban repletas de odio y de frustración. La chica entrecerró los ojos, antes de detenerse frente a él y observarle con determinación.

—"No me importa lo que los demás piensen y crean, Ichigo. Para mí, tú no eres una bestia."— sus dedos acariciaron la fría mascara, cubierta por marcas. Era dura, Orihime dedujo que debía ser algún tipo de hueso o marfil. Ella podía ver la máscara sin sentir ningún tipo de reacción, el problema era el hueco en el torso. Ella no sentía repulsión, pero sí sentía escalofríos al verle. Tenía que haber dolido inmensamente. —"Y si no recuerdas, también te prometí acompañarte al jardín para siempre y he comenzando a cumplir mi promesa." — sus labios dibujaron una alegre sonrisa.

Ichigo percibió un reconfortante calor en su pecho ante las palabras de ella y estuvo a punto de flaquear, pero la realidad lo golpeó de manera fuerte y dura. —"Ella dijo lo mismo y no lo cumplió."— sentenció.

¿Ella? ¿A quién se refería? La duda y la curiosidad la invadieron y ella no dudó en cuestionar —"¿Quién es ella?"—

Ichigo se dio la vuelta una vez más, pero esta vez tomó con delicadeza la mano de la chica, conduciéndola al "Jardín prohibido".


DEUX

Hacia un tiempo atrás, en un inmenso castillo, vivía una adorable familia, compuesta por el rey, la reina y el pequeño príncipe. El rey era un hombre justo, amable y muy ameno para platicar. Todos se reían de sus bromas y del mismo modo todos respetaban su intelecto y buena forma de gobernar.

Su reina…oh la reina, la criatura más hermosa que en ese pequeño pueblo había logrado ver. Sus cabellos eran de un tono naranja oscuro, mientras que sus ojos poseían un suave tono chocolate. Su piel era del color de la nieve y sus labios y mejillas del color de las fresas. Ella era adorable. Su forma de reír, de hablar y de caminar era imitada por todas las mujeres de la corte. Ninguna de ella podía igualarle.

Ella adoraba a su pequeño niño. Ichigo, así se llamaba el pequeño. Él poseía un cabello de un brillante color naranja, y sus ojos eran del mismo color chocolate de su madre. Él era un niño realmente adorable. Era soñador, inteligente y siempre mantenía una sonrisa en su rostro. Cuando su padre le molestaba, fruncía su ceño. Eso le parecía adorable a su madre.

—"Mère, mère!"— (n/a: mamá en francés) el pequeño príncipe corría por el inmenso jardín, cubierto por flores. Uno de los jardineros sonrió al verlo correr, para luego continuar con su labor. Los rayos de sol hacían que el castillo se viese mucho más brillante de lo que era, igual que producía el mismo efecto en el pequeño príncipe. —"Mère, mère!"— volvió a llamar el pequeño, buscando el cabello naranja oscuro de su madre.

Unas suaves risas cautivaron sus oídos, por lo que detuvo su correr y camino despacio, apreciando más y más el sonido para sus oídos. Allí, tras de unos árboles, estaba su mamá, columpiándose y riendo como si de una niña pequeña se tratase. Su cabello no estaba recogido, sino que sus risos caían libremente por su sereno rostro. Sus ojos estaban entrecerrados, mientras que sus labios estaban abiertos, produciendo las risas de felicidad.

—"Mère!"— exclamó el pequeño de seis años. Su joven madre abrió sus ojos y sonrió de manera tierna a su pequeño niño. La mujer se detuvo y se colocó de pie. El pequeño corrió hacia ella y esta le tomó en brazos. —"Mère! Te busqué por todos lados, pero no te encontré"— comentó el pequeño, recostando su cabeza sobre los hombros de su madre. Esta sonrió.

—"Lo lamento, Ichigo. Pensaba que estabas durmiendo la siesta"— río la mujer, para luego sentarse en el columpio y comenzar a mecerse de manera suave, con su pequeño entre sus brazos.

—"Está bien, mamá." — murmuró el niño, con su rostro aun en los hombros de su madre. No había lugar más seguro en el mundo que los brazos de su mamá. — "¿Y este lugar?"— preguntó, con cierta curiosidad en su voz, mientras inhalaba en aroma a flores de su madre.

—"Es mi jardín, Ichigo. Aquí, tu papá y yo nos conocimos. Es un lugar mágico, ¿sabes por qué?"— cuestionó en voz baja. El pequeño negó la cabeza. —"Por que en este jardín, todas las promesas que se hacen se cumplen."— dijo ella con una gran sonrisa en su rostro.

—"¿Todas?"— preguntó incrédulo el pequeño. Ella asintió. —"Eso no es posible, mamá."— dijo el niño, frunciendo el ceño.

—"¡Por supuesto que es posible, Ichigo!"— dijo ella —"Yo prometo amarte mucho y estar contigo siempre."— prometió Masaki, colocándose una vez más de pie y poniendo a su niño en el suelo. La mujer se arrodilló, quedando a la altura de su hijo.

—"¿Por siempre?"— la reina asintió —"¿Y me querrás mucho?"

—"De aquí al final del universo, Ichigo"—

—"¿Y jamás te separaras de mi?"—

—"Nunca, nunca me separare de ti, Ichigo. Prometo que siempre estaré contigo, durante toda la eternidad. Porque mi amor por ti es inmenso y no tiene fin."—el pequeño sonrió, antes de abrazarle.

El rey y la reina murieron a los tres días.


TROIS

—"Me mentiste"— gritó Ichigo a la tumba de su madre, la misma que había sido colocada en su jardín. La lluvia humedecía su cabello naranja y sus ropas. Sus lágrimas se mezclaban con la lluvia. Parecía ser que el cielo también lloraba la muerte de la reina Masaki. — ¡Dijiste que siempre ibas a estar conmigo! ¡Lo prometiste! ¡Mentirosa!"— gritó una vez más el pequeño.

¿Por qué? ¡Ella lo había jurado! ¡Ella lo había jurado, por el amor a Dios!

Él era un niño de seis años, pero él era inteligente, él sabía lo que significaba una promesa. ¡Ella le había prometido estar por siempre con él! ¿Por qué ahora le fallaba?

Su pequeño mundo daba vueltas y vueltas. Ya no había sol, no había nada. ¡Sus padres! ¿Dónde estaban sus padres? ¡Él los quería de vuelta! ¡Él quería a su tonto padre! ¡También a su mamá, aunque ella le mintiese!

Ichigo calló sobre sus rodillas, llorando sin consuelo, mientras sus pequeños puños golpeaban la tierra que en ese momento cubría los cadáveres de sus dos padres. —"¡Me mentiste!"— volvió a gritar, pegándole un par de puños a la tierra, llenando sus ropas de lodo.

La lluvia se había intensificado y la frialdad de esta lo hacía titiritar, pero eso no impedía que él no continuase allí. Con sus puños cerrados, con sus ojos repletos de lágrimas y su cabello mojado por la lluvia, él continuo gritando, sollozando y llorando. —"Dijiste que ibas a amarme por siempre, que jamás ibas a separarte de mi… dijiste que íbamos a estar juntos por la eternidad… ¡mentirosa!— gritó con histeria el pequeño.

Él era inteligente, más sin embargo había cosas que él aun no entendía. Por ejemplo, él no entendía que era ese dolor en su pecho, esa quemazón en su corazón. Él tampoco entendió a los soldados cuando dijeron que sus padres habían sufrido una emboscada. Él entendía lo que era una promesa, pero él no sabía que ocurría cuando estas se rompían.

Ichigo no comprendía mucho sobre sentimientos, pero aun así, él sabía que no podía confiar en nadie. Él no podía confiar por que todas las personas mentían.

Ese fue el día donde aquel pequeño niño soñador, amable, amoroso e inocente se convirtió en un príncipe arrogante, frío y serio. Nada podía hacerle sonreír. Nadie cautivaba su atención ni le importaba lo que ocurría a su alrededor.

La mayoría de los sirvientes se fueron del castillo. Cuando él se transformó en la bestia, otro gran número de sirvientes se fueron, quedándose solamente los más leales. Porque muy dentro de ellos continuaba la esperanza de que aquel antiguo niño no hubiese muerto el mismo día que sus padres abandonaron la tierra.

Quizás… solo quizás, esa chica era la gran excepción y podía hacer que ese chico volviera a ser el mismo de antes.


QUATRE

Orihime caminó tras de Ichigo, adentrándose más y más a los jardines que ella aun no había explorado porque él le había ordenado no ir a ellos. Sus ojos grises recorrían cada una de las flores que habían a su alrededor. Lilas, margaritas, rosas, tulipanes, entre otras hermosas flores estaban regadas por el lugar. Orihime vio uno que otra liebre y ardillas correr a sus guaridas al escuchar los fuertes pasos de Ichigo.

Sus dedos alcanzaron una margarita y sin pensarlo la tomó, observándole. Y de pronto, como si fuese un sueño, la chica despertó. —"¿Pero cómo es posible? ¡Es invierno!"— ¿Cómo era eso cierto? ¡Si cuando ellos iban caminando había nieve y ahora no la había!

El sol brillaba como nunca, y la chica le agradeció mentalmente, aun estando desconcertada. Desde hacía mucho tiempo ella no había visto los rayos del sol, ya que por alguna extraña razón, no llegaban al castillo.

La chica observó un gran árbol y en una de sus ramas estaba sujeto un columpio, el mismo que estaba cubierto por flores. Todo en ese lugar era hermoso, además de sentirse una gran paz en el lugar. —"¿Cómo…

—"Ella solía decir que era un lugar mágico." — murmuró él, mientras caminaba. Orihime, quien estaba observando todo a su alrededor, lo siguió.

—"¿Quién es ella?"— preguntó. Ichigo se detuvo frente a dos rocas que parecían ser dos lápidas. La chica leyó en silencio los nombres. Isshin Kurosaki y Masaki Kurosaki. Habían muerto muy jóvenes, el rey tenía veinticinco años y la reina veintitrés. El rey tenía la misma edad de Ichigo al morir, porque el joven le había dicho (hacia un par de días atrás) que él tenía veinticinco años.

Ella comenzó a sacar cálculos. Si él era mayor que ella por ocho años, y sus padres habían muerto cuando tenía seis, significaba que él había comenzad a sufrir desde antes que ella naciera. —"Mi madre. Ella prometió que estaría siempre conmigo… a los tres días murió junto a mi padre."—

—"L-lo lame…

—"No, no lo lamentes. No tienes nada que lamentar."— repuso él, observando con sus irises doradas la tumba donde diecinueve años atrás él había comenzado a llorar y a gritar. —"En ese momento fui cruel. Le llamé mentirosa porque ella me había abandonado. Ella no había cumplido su promesa… nadie las cumple. Cada vez que te volteas, vez que poco a poco se van, dejándote a la derriba. Es la ley de la vida, ¿no? Naces solo y al final mueres solo…

— ¡No! Me niego a ello. — Orihime se colocó delante de él, con sus mejillas húmedas por sus lagrimas —Esa no es la ley de la vida, Ichigo. La vida no es nacer solo y morir solo. Naces de una persona que espera tu llegada, y si no es de esa forma, en algún momento de tu vida encontraras a una persona que quiere estar contigo. No mueres solo porque todas aquellas personas que te aman tendrán guardado tu recuerdo en sus corazones." — respondió ella, observándole a sus ojos. —"Ellos nunca te abandonaron Ichigo, quizás sus cuerpos no los puedas ver, pero ellos siguen aquí— ella tocó el pecho de él, en el lugar donde se suponía que estuviese su corazón— "en tu corazón. Jamás te han abandonado."—

—"Nadie va a recordarme, Orihime. Tampoco mis padres están en mi corazón, porque yo estoy dañado."— murmuró él, con su vista baja. Con torpeza, Inoue se le acercó y lo abrazó, tomando por sorpresa al joven.

—"Ssshhh. Yo te prometo que siempre estaré contigo." — Él rodeo su cintura con sus manos, y cerró sus ojos —"Yo voy a repararte, Ichigo. Lo prometo." —


N/A: Yo no iba a actualizar este fic durante un par de semanas, pero cuando la idea llega...pues llega, xD ¿Qué puedo decirles? ¡Amo la mezcla de romance, lucha interna y tragedia! Sin duda alguna, he de decir que es mi capitulo predilecto y aunque me costó mucho, me gusta como quedo. Espero que les guste a ustedes tambien^^

Como han de ver, ya no tiene nada que ver con La Bella y la Bestia de Disney o la de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont, sino más bien una idea bastante bizarra mía, xD Probablemente se extienda, si han tomado la pequeña pista que les deje (una sola oración, xD) *todos buscando la pista en 3. 2, 1 xDD

Referente a la petición de Kurosaki Orihime, pues quizás... quizás escriba la escena Disney, quien sabe, xDDD :fangirling: es mi escena predilecta de todas las películas de Disney (aparte de la escena del bote de Tangled *llora de la emoción*) , así que es altamente probable.

DISCLAIMER: Tite Kubo es el propietario de los personajes. La Belle et la Bête (aka La Bella y la Bestia) es una obra "original" de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. La historia es mía, dile no al Plagio.

SUMARRY: "Yo voy a repararte, Ichigo. Lo prometo."

TITULO: Fix You

POSTEADO ORIGINALMENTE: 5/6/2012

REVIEW?