Dos hermosos días habían pasado desde aquella extraña confesión de Sherlock, aquella extraña y repentina confesión que John aun toma como una broma, pero una buena y bien planeada broma "con beso incluido" dos largos días en los que no ha dado de que hablar el famosísimo Sherlock en el blog de John.

— ¡Nada! No hay nada —Gritaba Sherlock quien caminaba, brincaba y buscaba entre papeles alguna cosas importante, incluso alguna insignificante cosa que le hiciera trabajar a su enorme cerebro que no paraba de pensar, que no paraba de llamarle y insistirle que tenía que hacer algo, había resorbido todas las sopas de letras de los periódicos que John solía leer, incluso prendió la televisión para ver si algo interesante pasaba. — Nada John no hay absolutamente nada. — Siguió quejándose, siguió gritando, siguió moviéndose por todo el lugar agitando los brazos como si fuera a matar a cualquiera que se atreviera a meterse en su camino.

— Deberías calmarte. — Le respondió John ajeno a todo lo que pasaba, había llegado de la tienda ya que necesitaba algo de café ya que alguien con cabello rizado y un enorme ego se había terminado todo el café, John estaba más que acostumbrado a ver a Sherlock de esa manera tan suya tan "estúpida"- pensaba el- camino hasta su pequeño sofá donde solía leer el periódico y relajarse después de un día pesado.

— ¿De dónde vienes? — Pregunto Sherlock quien se puso de la nada tan quieto que incluso a John le sorprendió un poco, se sentó en aquel enorme sofá en el que se suele acostar para pensar y le miro

— ¿Qué de donde vengo? — Repitió — ¿De dónde más? , fui a la tienda ya que alguien se termino el café y sabes que no puedo empezar un día sin una buena taza de café.

— Elemental, mi querido John, ¿quieres que te lo diga yo? o mejor ahórrame el tiempo de decirte algo que tú y yo sabemos.

John se quedo en silencio y bajo aquel café que aun sacaba un poco de humo, lo coloco en una mesita y le miro por un rato.

— Está bien, está bien tu ganas, he ido a ver a Lana pero ha sido ¡porque!, alguien se metió en mi cita de ayer y la arruino por completo.

— Era fácil de saber, deberías disimular mas aquel beso que te ha dado en el cuello.

John suspiro por un momento que fue tan incomodo que provoco que Sherlock se pusiera de pie y siguiera buscando algo en que entretenerse, John por su parte prefirió tomar el periódico y ponerse a leer un rato ya que no quería recordar como "Sherlock" justo ayer, justo en el mismo lugar y a la misma hora se metió en la cita que había esperado con tantas hacías, como él y su gran bocata jugaron alardear de el mismo , y molestar sobre el pasado y las razones por las cuales la tal "Lana" salía con John, por esas y muchas cosas más por las que aquella chica había huido de ahí dejando a John junto a su "amiguito intimo"

— Podrías, por favor dejar de mirarme así — Exclamo Sherlock quien tomo el periódico de las manos de John para tirarlo a un lado y sentarse en la mesa quedando de una manera incomoda enfrente de el — No hace falta que lo digas, con esas facciones que haces es más que obvio que me estas maldiciendo algo como "Estúpido Sherlock" o "¿por qué? Sherlock, ¿por que eres tan estúpido?" así que ¡dime qué quieres!

— ¿Qué…que quiero? —Refunfuño — Que me dejaras tener una, solo "una cita" sin que te estés apareciendo repentinamente para arruinarla.

— Vale…te concederé aquello que tanto anhelas mi querido John

— ¿Enserio?

— ¡Sí! Una cita ¿es lo que quieres no? Entonces mañana mismo tendremos una.

Después de escuchar esas palabras, esas malditas y agobiantes palabras que salían de aquella boca que John pensaba que solo funcionaba para alardear y dar importantes respuestas, la respuesta le cayó como un rayo en la cabeza era tan obvio, tan estúpido y tan obvio que causo que este sonriera y dejara escapar algunas risitas.

— ¿Estas, celoso? — Respondió — ¡Estas celoso Sherlock! —Recalco nuevamente sus palabras

Sherlock se quedo impactado de alguna manera no sabía que responder y de alguna extraña manera el dudo de que no lo estuviera de que no estuviera celoso de aquellas chicas que se atrevían a ponerle un ojo encima a John.

—Por supuesto que no.

— Si claro, no debería a ver alguna otra razón por la que te pusieras así e invadieras todas mis citas para echarlas a perder.

— ¡De nada! , debería decir, pues te he salvado de muchas mujeres que solo quieres aprovecharse de ti, de lo contrario no iría aquellas citas tan aburridas

Nuevamente Sherlock y su maravilloso ego defendiendo lo indefendible, pero aun que alardeara, pataleara o hiciera cualquier berrinche estúpido no cambiaría la forma de pensar de John y seguiría firme con su respuesta a todo esto.

— ¡Vamos! John, ¿Por qué debería estarlo?

— No lose, esa es cosa tuya.

Sherlock frunció el seño, y no había nada más que hacer, excepto ponerse de pie y recargar sus dos brazos en el cómodo sofá de John, y asurcarse a el tanto pero tanto que causara que las mejillas de este se sonrojaran , no dijo nada mas no siguió insistiendo con los "celos" no siguió preguntándole nada se quedo callado al mirar aquellos ojos de color tan cerca de él, tan cerca que sentía que le observaban hasta lo más profundo de su alma , Sherlock era tan…tan el que sin pensarlo y sin una gota de duda nuevamente se atrevió a tomar de las mejillas a John y juntar sus labios con los suyos y besarle con fuerza y rudeza como es el como es "Sherlock" un beso tan seguro que incluso el mismísimo John no dudo en corresponderle abrazándolo del cuello pidiendo más, mas de esa lengua que acariciaba la suya que hacía que su cuerpo temblara que lo hacía sentir tan bien, tan jodidamente bien que no le importaba que después de besarle este dijera algo estúpido. No señor, John siguió besándole con fuerza, ambos lo hacían ambos se estaba olvidando del mundo exterior de la estupidez humana, de la estupidez irracional de Sherlock que hacía que John le comenzara amar de una manera tan rara que incluso a él le daba miedo, pero nada de eso importaba ahora, si le estaba besando con tanto cariño no importaba nada más.

— ¡Sherlock querido! — La voz del hermano de Sherlock, lo que causo que ambos se asustaran y sintieran un escalofrió al escucharlo subir al escucharlo tan cerca, al pensar que pasaría si los encontrara de esa manera, Sherlock se separo con rapidez de John y camino hasta la entrada donde miro a su hermano y le cerró la puerta en la cara.

— Un momento querido hermano.

John se quedo callado mirando a la nada trataba de acomodar sus ideas pero todo daba vueltas todo era ilógico y de alguna manera quería sabor porque se sentía de esa manera porque, deseaba mas de aquellos labios.

Sherlock le coloco una pequeña nota en las piernas para después ir a recibir a su "queridísimo hermano "

-Es porque eres mío y no puedo ser celoso de algo que ya es mío-