Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Isayama.
-Deprisa-
Los niños Sabía que, la justica no solía ser ciega como se la pintaba en las películas o en las series de televisión, por cuestiones no muy lejanas en el tiempo, estaban al tanto de que ella solo jugaba a favor de quien le preste más peso. Triste, pero cierto.
Por aquella misma razón, los tres niños, sentían que poco podían confiar en las fuerzas policiales de su ciudad. ¡Al diablo con lo que habían dicho aquella noche! , que los ayudarían. Estaban seguros de que lo único que querían aquellos tipos era dinero con el cual movilizarse o a su vez, fama como para salir de aquel pequeño pueblo. Cosas así, ya se habían escuchado antes. ¿Por qué esta vez sería diferente?
Analizando todo eso, y con unas cuantas acotaciones y suposiciones de parte de Armin, el día martes de esa semana, decidieron buscar lo que le faltaba de información a quienes trabajaban en el departamento policial. Para ello, se dividieron en dos partes, seleccionadas previamente por el mismo rubio, en base claro, a las habilidades intelectuales de cada uno.
[Una semana después del asesinato, Jueves 12:00, Zonas aledañas a la Casa de los Jeager]
La lluvia comenzó a caer sobre las calles; Mikasa quien había sentido las primeras gotas de agua no dudo dos veces en tomar la mano de Eren, cosas así, ya se habían escuchado antes a una zona que estuviera cubierta. Aunque claro, con el moreno jamás era tan fácil, inclusive en situaciones así solía poner resistencia, sobre todo, por su impaciencia. — ¡¿Qué demonios haces Mikasa?! Es que acaso ya te has olvidado el por qué estamos haciendo todo esto.
Un silencio, los envolvió por unos momentos; la joven solo lo miraba con fuerza no se retractaría en lo que estaba haciendo.
— ¡Entiende Mikasa! ¡No quiero quedarme quieto! ¡No puedo! Y tú no eres nadie para obligarme a estar de esa manera —forcejeó el moreno sin cambiar mucho su situación, solo logrando que la chica, lo mirará cada vez más molesta. Prácticamente arrastrándolo, hasta localizarse bajo un tejado.
— ¿Te has olvidado acaso, de lo que nos dijo Armin? —La joven reclamo sin más, provocando que el castaño lo único que logro era que bajase la cabeza, para retirar su mano de golpe, y tras ello responder aún con un tono altanero. — ¡No, no lo he olvidado! Pero debes comprender, que no quiero que las cosas se queden así.
Mikasa solo se lomito a mover la cabeza, dándole a entender de inmediato, que ella tampoco querías que las cosas sucediesen de esa manera. Ella se encargaría que los objetivos de Eren se cumplan, por el agradecimiento que tenía con su familia, y por algo más que solo su ella sabía, que residía en su corazón. —Pero si te enfermas Eren, no podrás hacer lo que te propones.
El joven, clavo su mirada nuevamente en Mikasa, detestaba los momentos en los cuales la chica tenía razón; sin contar claro, que con lo orgulloso que era, no solía hablarle a la pelinegra hasta unos cuantos días después, lastimosamente para él, esta vez, ella no se lo permitiría.
Mikasa de pronto comenzó a mover sus manos, alrededor de su cuello, aflojando ligeramente su prenda favorita. Para después, con ese mismo tino envolver el cuello del castaño y dejarlo lo suficientemente cubierto, como para que el frio que corría junto con la lluvia no fuese un problema.
— ¡No te la quites! —Advirtió la joven, mientras una mirada mucho más alegre se apoderaba de sus ojos cobrizos—Esto también, cuenta como una de mis acciones, para que no te enfermes.
[Una semana después del asesinato, Jueves 15:00, Zonas aledañas a la Casa de los Jeager]
Pasaron un tiempo, antes de que pudieran moverse a gusto, en ese tiempo, como "hermanos" que era, arreglaron sus diferencias como para ponerse de acuerdo en lo que harían, el día de hoy, que básicamente un tiempo desde el día martes, siendo más exactos. Observar, con atención y de manera minuciosa lo que pasaba por allí. Ya sean personas, automóviles, mascotas que no sean pertenecientes al barrio, etc.
Pese a ellos, con el pasar de los días, parecía que todas las esperanzas se reducían. Sabían que las respuestas que buscaban yacían en el automóvil negro, que había pasado hasta aquella tarde en la cual sucedió aquel incidente.
Supone que este sería su última vuelta por el lugar, antes de regresar a casa de su mejor amigo, para ver si es que el otro había avanzado más que ellos. Sin embargo, algo cambio , solo en cuestión de segundos, ambos lo notaron, cuando el transporte que buscaban, venía un tanto acelerado, haciendo salpicar un poco deagua de los charcos a las veredas.
— Ese automóvil es el que paso ese día ¿No es así?— replico Eren, para invertir los papeles de lo que habían tomado hace poco con la lluvia, esta vez fue Eren quien tomo con fuerza la mano de Mikasa. — ¡No te sueltes, oíste! —Simplemente no quería perder el coche. Su situación actual, dependía de ello, por lo mismo sus pies, solo se movían, llegando prácticamente hasta su propio hogar.
El carro se detuvo en aquel lugar, dando paso a una figura, que el par de niños nunca habían visto .Era un hombre, mucho más alto que cualquiera de los dos, llevaba ropa bastante entallada, un terno, para ser más precisos. Sin embargo, no se podía ver mucho de su rostro, lo mantenía cubierto con una mascarilla, y aparte de ellos, lentes de sol y un gorro un tanto extravagante. Algo llamativo para las fechas en las que se encontraban ciertamente, pero suelen decir que el criminal siempre regresa a la escena del crimen.
Y aquello, fue aún más notorio, cuando aquella figura se acercó a los bordes de las ventanas, como quien husmeaba, si alguien se encontraba en casa, prácticamente ignorando a cualquiera que lo estuviese viendo.
Para aquel momento, Eren quien se encontraba escondido, limitándose a observar, no pudo contener más su ira y con lo imprudente que era, salió directamente a enfrentar a quien creía él, era su objetivo.
— ¡Maldito desgraciado! —Se acercó gritando con odio, y con las suficientes ganas de golpearlo. — No tuviste suficiente con nuestra madre y ahora vienes por nosotros ¿Verdad? Crees que somos idiotas, y que vamos a permanecer sin hacer nada.
Quien había acabado de llegar, simplemente se dio la vuelta, reflejando una postura de sorpresa.
Pues bien gente, heme aquí posteando después de años la actualización. Pero lo cierto es que muchas cosas han pasado y por eso no pude hacerlo antes. ¡Mis más sinceras disculpas a aquellos que me leen!
Y lastimosamente aún no les puedo prometer continuidad. Quizás pasando diciembre. Si, pero hasta eso las actualizaciones serán un poco inestables.
¡Espero que disfruten el capítulo!
