Tomoyo despertó rodeada de los brazos masculinos de Eriol, tardo un poco en darse cuenta que de nuevo se encontraba en su cuerpo, casi río al sentir la barba rasposa de su compañero, por fin ella dejaría de tener que rasurarse.

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BURNING LOVE

Disclaimer:Este Fic participa en la categoría "En el cuerpo de mi enemigo" del Reto Aniversario de CS

Muchas gracias por sus comentarios chicas y disculpen la demora del capitulo final. Solo me resta decirles una cosa: Hasta otra historia :)

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POR: GAIASOLE

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Viernes

—¿Dónde está?

Las puntiagudas orejas de Spi parecieron tensarse, el mago intimidaba que daba miedo, el peluche casi gimió al sentir una mano posarse en su espalda.

—Ella se marchó temprano —respondió a la pregunta.

—Vamos Eriol —interrumpió Nakuru—. Debes estar alegre de haber recuperado, para Tomoyo también fue una suerte recuperarlo hoy que tenía su cita con ese muchacho tan lindo, llamado Yu. Pronto van a sonar campanas de boda.

Una gota rodo por la cabeza de Spi, ¿Es que ella nunca se podía quedarse callada? El pequeño sintió la presión en su espalda ir en aumento, y luego sin previo aviso el mago lo soltó y salió de ahí en absoluto silencio ante el desconcierto del felino y la risa callada de Nakuru.

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La cafetería donde había sido citada Tomoyo le pareció una delicia, como todos los lugares a los que Yu le invitaba este daba la impresión de ser sencillo y acogedor pero también era uno de los establecimientos más caros.

—La otra noche no me saludaste —comentaba él a una desconcertada morena cuya sonrisa se forzó de repente.

—¿La otra noche?

—Si, estaba sentado en la barra del bar cuando tu entraste con tres amigos, me fulminaste con la mirada por verte tanto.

—¿Realmente? Esa noche no era yo misma —respondió ella con tal bochorno que él empezó a reír. Le gustaba Yu, era comprensivo, amable y nada le alteraba. No como Eriol que siempre la orillaba a un ataque de nervios.

—De verdad que no era ella —intervino una tercera voz. Y el ataque de nervios hizo su aparición en forma de un mago que iba estupendamente vestido, se había quitado sus gafas y miraba a Yu como una molestia de la cuál deshacerse—. Lamentó interrumpir —dijo con una sonrisa demasiado ancha como para creer en sus palabras—. Tomoyo querida tenemos que hablar.

Tomoyo nunca se había sentido tan violenta como en ese momento cuando con excusas absurdas se despidió de Yu y acompaño a Eriol a un paseo silencioso que los llevo hasta el parque pingüino.

—Me agrada este parque —decía Eriol ignorando las fulminantes miradas que le dirigía su compañera—. Anoche no dormí muy bien.

—Espero que no me hayas sacado de mi cita para darme esa información —decía ella con la mirada violeta echando chispas.

—Te saque porque me es insoportable verte con algún imbécil. Tenías que escuchar Tomoyo lo que me llevo negando desde hace años, me vuelves loco.

—Si con eso quieres decir que no me soportas...

—Con eso quiero decir que tus próximas citas sean solo conmigo, te quiero.

Una lagrima resbalo por la mejilla de Tomoyo antes de sentir como él la abrazaba, igual que ese mañana. Igual que por el resto de sus días.

FIN