Observo en silencio cómo todo y todos a quienes amo son destruidos. Veo con horror cómo se desprenden mis dedos de su frío cadáver, sus ojos medio abiertos, de un color esmeralda ya sin vida. Observo con calma cómo me llevan hacia el trono, hacia él, el monstruo de todos los cuentos de hadas. No tengo nada por lo cuál vivir, excepto por el pequeño niño aferrándose a mi pierna, confiando en mi.


"Sálvate..." susurra con voz seca y ronca, sus ojos verde esmeralda ya sin brillo, "Vive... Tienes que vivir por él", hace un gesto débil a nuestro hijo, quien está reclinado sobre mi lado, durmiendo de a ratos, con su pulgar en la boca, su única fuente de consuelo en este infierno que estamos viviendo.

"Harry, ¡por favor!", digo desesperada, "No puedes... no puedes dejarnos, ¡no puedes dejarme!".

Trata de reír, pero su cuerpo se retuerce de dolor al moverse, mientras una fuerte y áspera tos lo sacude. Su cabeza está apoyada en mi regazo, y mi mano derecha está entrelazada con la suya, áspera, ambas sobre su pecho, mientras mi otra mano se envuelve firmemente alrededor del pequeño cuerpo de nuestro hijo.

"Sabes lo que va a pasar, Ginny, ambos lo sabemos" dice Harry con debilidad, a través de sus labios secos y agrietados, apretando mi mano mientras la tos se debilita. "No voy a salir de aquí con vida. Él me matará pronto; solo estaba jugando conmigo antes".

"Lo... lo sé" exclamo con voz sofocada, mientras las lágrimas se derraman por mi rostro.

"Tienes que vivir por nosotros... ser fuerte por James, darle todo el amor y la felicidad que yo no pude darle" dice con voz suave, observando a nuestro hijo con amor y calidez en sus ojos.

"Yo... lo haré" digo con la voz quebrada, mientras suelto mi mano de su agarre para secar las lágrimas que corren por mi rostro, "Me aseguraré de que crezca sabiendo quién es su padre, y lo... lo que sacrificó por él, por nosotros".

Me sonríe suavemente y acaricia mi rostro limpiando una lágrima perdida. No hay nada más para decir entre nosotros. Ambos sabemos que eso es todo. El final está cerca, y no hay nada que podamos hacer al respecto. Ya no hay más tiempo para declaraciones de amor o sentimientos sin sentido. Yo sé que nos ama a mi y a James con todo su corazón, y que él sabe que yo jamás amaré a nadie como lo amo a él.

Esperamos en silencio a que salga el sol, filtrado en escasas barras de luz que entran a través de las tablillas de madera de la pequeña abertura en la parte superior de la celda. El silbido es lo que nos sorprende en la vigilia. Lo puedo oír acompañando a un hombre con una leve cojera, silbando alegremente una melodía que parece estar llena de alegría y esperanza, pero sé que ese sentimiento es falso, que no hay nadie viniendo a salvarlos, que no queda nadie para salvarnos.

El hombre aparece en nuestro campo de visión, aún silbando en tono alegre esa maldita melodía a todo pulmón. Viene seguido de un grupo de escoltas, sus túnicas rozando sus tobillos ruidosamente, hasta que se detienen y miran dentro de nuestra celda.

"Bueno, ¡aquí están!" dice el hombre que previamente silbaba, señalando nuestros lastimeros cuerpos dentro de la celda.

"Abre la celda y sácalos" dice una mujer sin inmutarse, dando un paso al frente, "Nuestro Señor desea verlos".

"Por supuesto" dice el hombre, asintiendo respetuosamente con la cabeza cuando ella dice 'señor'. Saca su varita de las profundidades de su túnica, y la coloca sobre la cerradura de nuestra celda. Con un estallido de luz verde, la puerta se abre y un grupo de Mortífagos entran. La mujer me arroja al suelo con impaciencia, mientras un hombre levanta a Harry del suelo. Harry, por la debilidad de tantos días pasando hambre, se tambalea descompuesto, antes de que el hombre lo agarre por el codo y lo obligue a avanzar hasta la puerta. La mujer que me había tirado al suelo trata de arrastrarme a través de la puerta, solo para ser detenida por el peso extra que está unido a mi pierna.

Miro hacia abajo y me rompe el corazón la manera en que mi hermoso e inocente hijo me mira sin hablar, sus grandes ojos marrones preguntándome en silencio '¿qué está pasando?'. La mujer nota al niño, y con impaciencia trata de jalar mi pierna para deshacerla de su agarre. Toma mi brazo y trata de hacerme atravesar la puerta de la celda, antes de ser detenida nuevamente por una voz infantil.

"Mami, ¿dónde vas?" pregunta Jamie, temeroso desde su lugar en el sucio suelo de la mazmorra.

"P-p-por favor, ¿puedo llevarlo conmigo?" tartamudeo mirando a la mujer que aún me mantiene agarrada. Me mira fijamente, y al observar sus fríos ojos azules, me doy cuenta de que dirá que no; pero me sorprende.

"Ven" hace un gesto a Jamie. Él se apresura al levantarse del sucio suelo y corre hacia mi, tomando mi mano derecha en la suya.

La mujer nos dirige a través de la abertura de la puerta hacia el sombrío pasillo de Azkabán. Pasamos por filas y filas de celdas, todas ellas vacías. Somos, o fuimos, los únicos rebeldes que quedan, los demás fueron asesinados hace mucho tiempo. No queda nadie quien desafíe el imperio de Lord Voldemort. Él es ahora el príncipe de lo que queda de un reino devastado por la guerra. Todos quienes habían osado desafiarlo, habían sufrido una muerte dolorosa, y sé que estamos por sufrir el mismo destino.

Cierro los ojos mientras pasamos por la entrada de Azkabán, hasta que entramos en contacto con la luz del sol. Harry me dijo que debía escapar, pero no sé si tendré la fuerza para hacer lo que me pidió cuando llegue el momento, pero sé que tengo que hacerlo; no por él, sino por el bien de mi amado hijo, nacido en la miseria, pero amado incondicionalmente. Abro los ojos y miro hacia abajo, al rostro de mi hijo, para reforzar mi determinación. Soy la única que queda para hacer esto, y es mi deber hacerlo a la perfección.

Caminamos hasta el punto de Aparición, y nuestra escolta abruptamente nos detiene ahí. Sostiene en una mano su varita, y con la otra sigue tomando con fuerza mi brazo, mientras se concentra en nuestra ubicación. Sé lo que está por venir, así que rápidamente aprieto la mano de Jamie para tranquilizarlo. De repente siento cómo mis pulmones se contraen, y todo el aire está siendo llevado dolorosamente desde mi pecho, hasta que siento que me estoy por desmayar.

Me tropiezo y toso un poco cuando llegamos a nuestro destino. Miro con preocupación a ver cómo lo está llevando Jamie, para verlo doblado sobre si mismo, tosiendo con fuerza. Le froto la espalda con dulzura hasta que mejora. Levanto la vista, y veo que nuestra escolta nos ha estado mirando con frialdad todo este tiempo, su mano todavía envuelta alrededor de mi brazo. Cuando nota que ya nos hemos recompuesto, se detiene frente a una ornamentada puerta de madera.

Inhalo profundamente, y me preparo. Este es el final, y estoy lista.


N/A: Wow, no estoy muy segura de dónde salió esto, pero aquí está, así que por favor lean y dejen reviews. Si llega a una determinada cantidad de reviews, voy a considerar continuarlo y hacerlo como un long-fic. Gracias a mi betas, Enchanted Crown y Silver-Black15, que pacientemente han editado esto.