Pairing: Rin x Haruka

Warning: Yaoi [HxH]

Disclaimer: Free! le pertenece a Kyoto Animation

N.A: Me estaba muriendo esperando el tercer capítulo de Free! xD Y ahora muero por ver el cuarto. ;w; En fin, aquí les dejo otro capítulo, la verdad es que estoy esperando que a que salgan los capis para ir guiándome un poco, es que no quiero arriesgarme a poner algo muy raro. (?)


Cuando recibió aquella llamada de Makoto, supo lo que tenía que hacer. Obviamente se uniría al club de natación de su Instituto, no necesitaba que un castaño con complejo de padre de Haru se lo dijera. Eso sí, no nadaría con ellos, competiría con ellos. Les haría perder, porque si había conseguido vencer a Haru, el resto era pan comido.

Por eso en cuanto tuvo la oportunidad, es decir, a la mañana siguiente, se fue a apuntarse al club de su instituto, la verdad no le fue nada complicado, aunque lo que le molestaba ligeramente era el tener que correr antes de salir e nadar, era un jodido fastidio, le gustaba el agua, no sudar como un cerdo corriendo con una panda de, en su mayoría, incompetentes niños de primer año que pesaban que nadar era como andar y que se tiraban al agua como si fuesen profesionales, causándose en su mayoría golpes que les hacían tener que ir a la enfermería. Ya iban por lo menos 6 que había acabado siendo atendidos por el enfermero por culpa de su ego. Rin en cambio se limitaba a hacer las prácticas diarias, dejando sorprendido a más de un miembro del club, que no creían posible que alguien que no se había apuntado al club desde el primer año dominara el agua de esa manera. Pero pronto las practicas acabaron cansándolo, por favor, no hacían nada, la mayoría de veces los de segundo año solo iban allí para ver el patetismo de los de primero, puesto que no podían nadar por la cantidad de tiempo que invertían los más adultos en intentar ayudar a los más jóvenes a mejorar su técnica.

Pero acabó echando de menos la paz que le proporcionaba las prácticas, cuando en uno de esos maratones-express que el presidente del club les obligaba a hacer, se les anunció la practica conjunta con el club de natación al que pertenecía Haru y el resto, en un principio hasta le pareció una buena idea, podría ver al pelinegro, que era lo importante, pero pronto todos los contras de ese encuentro se le echaron encima, para empezar, no podría mirar a Haru todo el tiempo, habría mucha más gente allí que se daría cuenta y los rumores no pararían, y eso era molesto, por otra parte, también vendrían Nagisa y Makoto, el primero parecía querer ser amigo suyo cosa que a él no le interesaba, y punto, y el castaño… Ese tío tenía en serio un complejo total y absoluto de querer ser el padre de Haru, y seguramente impediría que Haru y Rin se viesen las caras en otra de sus acostumbradas competiciones alegando que estaban en una práctica o algo parecido. En resumen, que las practicas compartidas no le servirían de nada excepto para tener que volver a ver esos ojos azules que le obligarían a estar pensando en el pelinegro durante todo el día. En ese momento maldijo a su hermana de mil y una maneras posibles, sabía que era su culpa que ahora tuviese que verse con Haru, la había visto hablando con el capitán de su equipo y ella misma le había mandando un mensaje diciéndole que se había convertido en la mánager del club de Iwatobi, ¿En qué diablos pensaba esa chica? No hacía más que crearle problemas.

Pero sabía que nada de lo que él dijera cambiaría la situación, así que al final llegó el día previsto y el Iwatobi vino a su instituto a hacer las practicas, la verdad se sorprendió al ver a un chico con el cabello azul que acompañaba a los demás, supuso que sería el cuarto miembro que el club necesitaba para poder competir y hacer las practicas, así que no le dio importancia. Por suerte, las practicas conjuntas esta vez serían para los de primer año, así que él no estaba obligado a estar allí, y en principio no tenía planeado estar, pero la curiosidad pudo con él y acabo ignorando a su hermana y a Nagisa que por lo visto seguía creyendo que realmente quería nadar con ello, para subir al estrado, donde estaba seguro que vería toda la piscina.

El primero en saltar fue Makoto, no lo iba a negar, ese chico nadaba bien, el segundo Nagisa, parecía haber mejorado con los años su estilo de nado, y después… Ese chico del pelo azul que no conocía y que antes se había puesto como una furia con los otros por algo que no pudo llegar a escuchar. Se esperaba que nadara más o menos como el resto, o quizás un poco peor, pero sin duda le sorprendió, parecía tener todo controlado, pero de repente… Cayó al agua de una manera bastante escandalosa, tal como lo hacían aquellos de primer año que acabaron en la enfermería, y todos quedaron sorprendidos, incluido Haru, que al ver que Rei no subía a la superficie se tiró sin dudar al agua, haciendo que Rin se preguntara que pasaría si él se tirara y no subiera, ¿También iría el pelinegro a salvarlo? Automáticamente se reprimió por esos pensamientos, si alguien tenía que ser salvado, desde luego no sería él, mucho mejor que fuese Haru el que tuviese que ser salvado, así le debería algo, y, tenía miles de cosas en mente que el ojiazul podría hacer para devolverle el favor.

-¡Ah! Haru va a nadar.

La voz de Makoto le sacó de sus poco inocentes pensamientos justo a tiempo para ver a Haru colocarse en su posición, justo en ese momento el ojiazul le miró, fue un segundo, sus miradas chocaron, y él se perdió en el océano de los ojos del pelinegro, pero este rompió el contacto visual al oír al capitán.

-¡Fuera!

El salto de Haru fue perfecto, todos lo notaron, Makoto sonrío alegrándose por el pelinegro, Rei lo miró maravillado, como quien acaba de ver el mismo paraíso, pensando en cómo había podido haber saltando de esa manera sin ningún tipo de fórmula…. Y Nagisa, bueno, Nagisa se dedicaba a observar la precisión del vice-presidente de su club mientras le recordaba a Rei que él ya había dicho que Haru-chan nadaba de una manera muy hermosa. En cambio Rin lo observaba sin pensar nada, solo maravillándose ante esa manera de acariciar el agua y porque no decirlo, también se fijo en el cuerpo de Haru, que era bastante hermoso y bien formado, entonces bajo la mirada hacia donde estaban los demás miembros del club, encontrándose con Rei mirando a Haru, mirándolo más de lo que debía, según Rin. Haru era hermoso, sí, claro, pero él era el único con derecho a perderse en sus ojos azules y a observarlo cuanto quisiera, le entraron ganas de ir junto a ese chico a bajarle esas confianzas. Pero justo en ese instante el pelinegro salió del agua, volviendo a dirigir esa mirada codificada a Rin, que en lugar de entender lo que quería decirle se perdió de nuevo en aquel azul.

¿Por qué no puedo dejar de mirarlo?

En ese instante Haru sonrío de una manera casi imperceptible para los demás, pero que Rin vió y entendió como un desafío. Estaba claro que el pelinegro volvía a retarle como lo hacía cuando eran pequeños. Pero esta vez el tiburón no perdería. Y el delfín acabaría siendo suyo.