Desperté con un mal sabor de boca, con su sonrisa en mi mente volviéndome loco. Tris no podía hacer eso, ella era dulce y divertida, no podía haber sido eso. Mi mente me engañaba, tenía que ser así.
Decidí dejar de pensar en el tema, y entonces miré a la cama de al lado, donde estaba tumbado Drew en bastante mal estado. Según recordaba su pelea había estado contra Al, y al parecer le había dado una gran paliza, ya que estaba muy desmejorado. Tenía la cara pálida y amoratada, y se notaba que respiraba con dificultad, me preocupaba su salud.
Me levanté, a mí también me costaba respirar, pero estaba un poco mejor que él. Me acerqué como pude a su cama, con un dolor enorme en el pecho, y en cuanto llegue a su cama me apoyé como pude en ella porque no podía aguantarme más de pié. Le di un pequeño golpe en la espalda y se retorció de dolor, el pobre estaba fatal, y cada vez me preocupaba más, así que decidí que lo mejor era hablarle.
Drew, amigo, ¿Cómo estás? – pregunté aun sabiendo la respuesta.
He estado mejor. – soltó en medio de dolorosas muecas de dolor.
Tu tranquilo, yo te defenderé, te lo aseguro. Ahora me voy, no te muevas que si no será peor, dentro de un rato te volveré a ver, adiós.
Adiós, ah! I gracias, amigo.
No podía creer lo que acababa de prometerle a Drew, ¿Yo? ¿Vengarle? Si nunca le había hecho daño a una mosca, ¿Cómo iba a hacerlo ahora? Tendría que pensar lo que hacer, pero antes debía hablar con Tris, era especial, lo sabía, por lo tanto debía hablar con ella y aclarar lo sucedido la tarde anterior.
Decidí buscarla inicialmente en nuestra habitación, pero no estaba ahí, así que pensé que quizá estaría en el comedor, por la hora que era.
La vi junto a sus amigos, estaba riendo a carcajada viva, me encantaba verla reír de aquella manera, me hacía sentir bien. No creí conveniente separarla de ellos, así que esperé hasta que se levantaron y cuando pasó por mi lado la agarré del brazo y le pedí que aceptara hablar conmigo. Aceptó, y fuimos cerca del acantilado, andando y callados, muy cerca el uno del otro.
Estaba muy nervioso, notaba el corazón dentro del pecho latiendo más rápido que nunca, y estaba preocupado por saber si la pregunta obtendría la respuesta que yo esperaba, o si sería otra que me rompería el corazón. Solo tenía algo en mi mente: debía saber que sentía ella por mí.
Llegamos al acantilado, era el momento de la verdad. Di un paso al frente y empecé a hablar.
Beatrice… - dije nervioso.
Tris, por favor, Beatrice era el nombre de mi antigua vida. ¿Cómo sabes tú mi antiguo nombre?
Pues bueno, digamos que estoy en Osadía por ti.
¿Cómo?
Sí, bueno… no sabía qué hacer, estaba entre mi antigua facción y ésta, y al verte, no lo sé, decidí que quería conocerte y elegí esta facción.
Pero… ¿Decidiste jugarte la vida y como ésta tenía que seguir su curso solo por mí? ¡Pero no es posible! ¿Por qué me has estado haciendo la vida imposible entonces? ¿Por qué me insultaste el primer día? ¿Por qué…?
Siento todo lo sucedido, no era mi intención, yo solo quería conocerte, pero no sabía cómo acercarme a ti. Todo ha sido muy confuso… nunca quise insultarte, en mi facción siempre hemos llamado así a los de tu facción, para mí no es un insulto, es simplemente una forma de llamar a los abnegados… perdón si te molestó.
Pero… no puedo entender como alguien puede llegar a hacer todo esto solo por alguien a quien no conoce…
Pues no sé el porqué… pero hubo algo en ti que me llamó la atención, entonces decidí hacerlo.
Mmm… No sé qué decir ahora…
Yo tengo una pregunta a hacerte, ¿tanto me desprecias como para sonreír al verme perder la pelea ayer?
Antes te despreciaba… ahora no sé que siento hacia a ti… y si me disculpas, voy a ir con mis amigos…
Espera un momento… tengo una última pregunta, ¿Volveremos a hablar?
Déjame aclarar mis ideas, una vez lo tenga claro te lo haré saber, ¿vale?
De acuerdo. Pásalo bien, luego nos vemos.
Hasta luego.
Fue algo rara la conversación, pero quedé satisfecho. Realmente estaba muy feliz después de aquella conversación con ella. Era la primera, y cada vez que la revivía me sacaba una sonrisa. Esta es la mejor conversación que nunca podía haber soñado. La quiero, nunca he tenido nada tan claro.
