Pairing: Rin x Haruka
Warning: Yaoi [HxH]
Disclaimer: Free! le pertenece a Kyoto Animation
N.A: La tardanza es más que obvia, pero tiene explicación, me fui de vacaciones. uwu Además de que este capítulo de Free! era totalmente MakoHaru. D: Que no me disgusta en absoluto, pero es que el fic es RinHaru. xDD En fin, pues por eso este cap. se centra un poco más en Haru y Makoto. uwu Así después puedo poner celos de Rin. Muahaha. (?)
-¡Rei!
Un grito, eso fue suficiente para despertar al pelinegro de los brazos de Morfeo, sus ojos zafiros se abrieron de inmediato, como despertando de una pesadilla, y su compañero, Nagisa, que hasta ahora había dormido tranquilamente, se levanto al notar que el mayor también lo había hecho.
-Haru-kun… ¿Qué pasa?
-¿No lo has oído?
-¿Lo qué?
-Una voz… -Sentenció Haru. Y no cualquiera voz, la voz de su mejor amigo, Makoto.
Se levantó dejando al pequeño rubio con las palabras en la boca, en cuanto abrió su tienda de campaña, el agua de la lluvia empezó a mojarle, no era que le molestara, el amaba el agua, pero suponía que acabaría resfriado, cosa que realmente tampoco merecía mucha importancia, pero acabaría recibiendo una bronca del castaño si se enfermaba. Pero de todas formas, esta vez podría echarle la culpa al de ojos esmeraldas, era su culpa por gritar y asustarle, avanzó hacía donde los otros deberían estar durmiendo, pero no había nada.
-¿Qué pasa? –Preguntó Nagisa, que había alcanzado al pelinegro, que le había dejado solo, miró hacía dentro de la tienda de campaña, y supo lo que había pasado.- No están… Ninguno de los dos.
-Aún está caliente. –Aseguró el de ojos azules, posando la mano sobre las "camas" de los dos que ahora no estaban.
-Puede que hayan ido al baño. –Dijo el rubio, en un intento por calmar al pelinegro y conseguir volver a ir a dormir, pero el pelinegro negó con la cabeza levemente.
-Dame una explicación lógica para que vayan juntos al baño. –Dijo cerrando la tienda de Rei y Makoto, la cara de Nagisa fue un poema en ese momento, el de ojos zafiro sabía que no tenía respuesta eso, así que se giró, dándole la espalda, fijándose en el imponente mar, que estaba hecho una furia en ese momento, un rayo ilumino en un tono dorado todo, y en ese momento le pareció ver dos sombras, pensó que se lo había imaginado, pero un segundo rayo volvió a llenar de luz el agua, y esta vez lo vio perfectamente, no eran dos sombras simplemente, eran Rei y Makoto, el corazón se le paró por un momento, parecía que el castaño estaba llegando al de ojos azules, pero de repente se paró, se quedó quieto, y entonces el pelinegro reaccionó, se quitó la camiseta y salió corriendo hacía el agua, no dejaría que ninguno de los dos perdiera la vida en ese momento.
-¡Nagisa, vete a avisar a la profesora! –El rubio le miró por un momento, después negó con la cabeza y también se quito la camiseta y salió en la misma dirección que el de ojos zafiro.
-¡Es peligroso que vayas solo, Haru-chan!
El pelinegro no respondió, estaba demasiado ocupado nadando, hasta para él era difícil nadar en el mar de esa manera, consiguió alcanzar al castaño, pero para su mala suerte, este parecía no reaccionar, así no podría llevarse a Rei también, por suerte, el pequeño Nagisa no tardó nada en alcanzarlo, y le aseguró que él se encargaría del peli azul, se lo agradeció profundamente con la mirada y le dijo que lo dejaba en sus manos, y se llevó a Makoto, nadó hasta la isla más cercana, no sabía ni cual era, pero ahora no tenía tiempo para repasar todo eso, en cuanto llegó a la arena, se levantó y trató de llevar al castaño con él, pero este pesaba demasiado y Haruka no podía con él, por lo que en poco tiempo ambos cayeron sobre la playa, el pelinegro no tardó en levantarse de nuevo para asegurarse del estado de Makoto, su corazón latía, no tenía heridas, pero apenas respiraba, ¿Qué podía hacer? No quería perderlo, no, no podía perderlo, porque él amaba a Rin, pero necesitaba a Makoto, porque sabía que el pelirrojo le haría daño, pero aún así, el castaño lo estaría apoyando, y eso era todo lo que necesitaba, sabía que Nagisa y Rei estarían con él, pero no era lo mismo, porque el único capaz de entenderlo era el de ojos esmeraldas.
-Makoto, por favor… -Su fachada de persona fría e imperturbable se venía abajo, pero le daba igual, no es como si el castaño se la hubiese creído en algún momento o algo, entonces lo supo, de nada servía rogar, si quería que su amigo estuviese bien, tenía que actuar, y ahí venía el problema, lo que tenía que hacer era una respiración auxiliar, boca a boca, sabía que no era raro, ellos eran amigos, era para salvarlo, no había sentimientos de por medio, todo estaba bien, si se tratara de Rin, sería otra cosa, pero era Makoto… Y aún así sentía que si lo hacía estaría traicionando al pelirrojo, no eran novios, no eran amantes, eran rivales, el de ojos rojos se lo había dejado claro, y aún así él… Se reprimió por sus pensamientos, ¿Por qué ahora? ¿Por qué cuando su mejor amigo se estaba muriendo no podía ser libre? ¿Por qué seguía atado a Rin de esa manera? Como un perro agarrado a una cuerda, que puede ver el exterior, pero no puede ir hacía el, que cada vez que intenta salir se hace daño, porque la cuerda le destroza el cuello… Así se sentía Haru. Pero por una vez entendió que tendría que dejar lo que sentía de lado, le abrió la boca al castaño, podía hacerlo, no había nada malo en salvarle, solo un poco más, pero de repente el castaño se giró y empezó a abrir los ojos con lentitud, un suspiro de puro alivio se escapó de los labios de Haruka, que no sabía si era porque el castaño estaba bien o porque no había tenido que llegar a auxiliarle.
-¿Y Rei? –Preguntó Makoto, mientras trataba de levantarse, pensando en el chico de pelo azul.- ¿Rei?
- ¡Quédate quieto! –Le ordenó Haru, cogiéndole de los hombros.- Tienes que reposar.
-Pero Rei…
-¡Él está bien! Nagisa lo fue a rescatar. –Un suspiró por parte del castaño le indicó que eso le había tranquilizado, así que le invitó a irse hacía debajo de una roca, quizás así podrían estar un poco mejor, una vez allí espero un rato, Makoto había regularizado su respiración y ya no parecía estar nervioso.- ¿Ya estás más calmado?
-Sí. –Afirmó el castaño, pero en su voz no estaba la alegría que le caracterizaba, notaba los ojos azules del pelinegro sobre él, pero se veía incapaz de formar una de sus sonrisas para calmarlo.
-Parece que realmente sí temes al mar. –Anunció Haru, quizás en un intento porque Makoto se abriera a él, le contará lo que realmente le había pasado y así poder ayudarle.
-Pensé que todo estaría bien, pero al ver a Rei ahogándose… -El castaño puso las manos sobre su rostro, le pelinegro sabía bien porque lo hacía, normalmente era para que nadie se diera cuenta de que su sonrisa no estaba, pero a estas alturas, no podría engañar a nadie con eso.- Me vino lo de aquella vez a la cabeza… Y… Mi cuerpo no respondía… -A pesar de no poder verle los ojos, solo con el tono de voz, el de ojos zafiro sabía perfectamente que el castaño se reprimía las ganas de llorar.- Haru… Discúlpame por haberte metido a ti también en esto.
-No es tu culpa. –Y era verdad, el pelinegro nunca se habría esperado que el otro se disculpara, ni siquiera sabía cuál era la razón de la disculpa.
- Pero… Fui yo quien decidió lo de ir al campamento, quién formo el club de natación… Pero es que quería volver a nadar contigo… Quería que hiciéramos un relevo todos juntos… -Haru no pronunció nada, sabía que Makoto, desde el fondo, siempre quiso volver a verle nadar, quizás porque cuando empezó a dejar el agua, se volvió aún más frío, pero no sabía que la causa de ese autentico masoquismo fuera él.- Pero si tú no estás ahí… ¡Tienes que ser tú! –Eso captó la atención del pelinegro.- ¡Quiero nadar contigo!
Y el silencio lo inundó todo.
¿Por qué ahora, Makoto?
¿Por qué no cuándo se fue Rin?
Se miraban fijamente, esmeraldas a zafiros, leyéndose, descifrándose, tratando de encontrar la verdad detrás del silencio, aún sí les dolía. Demasiado cerca. De pequeño, Rin solía decirle que le molestaba que le mirara fijamente porque sus ojos eran como el océano y se perdía en ellos, como un niño en el agua por primera vez. Pero los ojos de Makoto eran como un prado, y aún así, en ese instante, Haruka se sentía atrapado por ellos. No le quemaban por dentro, como lo hacían los del pelirrojo, solo le invitaban a quedarse mirando.
Cerca.
¿Por qué ahora?
No soy libre.
No puedo.
Muy cerca.
Para, por favor.
Si él se entera yo…
Yo no…
Sabía perfectamente que en ese instante, el castaño no podía leerle como siempre lo hacía. Porque ni siquiera él mismo se entendía. ¡Solo le había dicho que quería nadar con él, por Dios! ¡No había propuesto nada indecente! Y aún así… Es que era tan parecido a lo que había dicho Rin… Pero el castaño era su amigo… No, su mejor amigo. Su apoyo, no podía ser, no podía ser como el pelirrojo. No, no, y no. Pero esa mirada, le estaba fulminando. Se habían apoyado sobre la arena, mirándose el uno al otro, si a Makoto no le había respondido el cuerpo cuando había ido a salvar a Rei, ahora no le respondía a Haru… Ahora no había que hacer una respiración auxiliar, ¿Qué hacían a esa mínima distancia entonces?
-¡Oh, ahí están! ¡Haru-chan, Mako-chan! –La voz de Nagisa les interrumpió, y nunca agradeció una interrupción del pequeño como en ese momento, Makoto se sorprendió en el momento, pero en seguida sonrío y fue con los demás.
En cambio, el pelinegro siguió sentado, pensando en lo que acababa de pasar, quería a Makoto, ¡por supuesto que lo quería! Era su mejor amigo, y aunque no lo demostrara a menudo, le tenía cariño. Pero lo que sentía por Rin era diferente, algo más fuerte.
No lo entiendo…
Otro suspiro… Y se levantó, para actuar como normalmente haría, porque nadie tenía porque enterarse, y mucho menos el pelirrojo, de lo que había pasado.
