Pairing: Rin x Haruka
Warning: Yaoi [HxH] Capítulo triste. (?)
Disclaimer: Free! le pertenece a Kyoto Animation
N.A: Odio a Rin, lo quiero pero lo odio. Lloré con este capítulo, fue horrible ver lo que le pasó a Haru. ;_; Rin eres demasiado cruel.
Cinco días para el torneo provincial, solo cinco días, ni uno más, habían mejorado, de eso no había duda, y Haru el que más, sus tiempos se habían reducido muchísimo, por mucho que él dijera que no le interesaba ni el tiempo ni ganar, todos veían que se estaba esforzando más que nunca, que quería ganar, se le veía en los ojos, esos que nunca transmitían ninguna emoción, o casi nunca, ahora irradiaban una rivalidad que calaba en los huesos de todos aquellos que se atrevían a cruzar miradas con el chico de ojos zafiro. Eso era algo que alegraba a la hermana de pequeña de Rin, Kou sentía que una lucha entre el pelirrojo y el pelinegro podría ayudar a ambos, que volvieran a ser como antes. ¡Estaba tan motivada! Hasta aseguró que encontraría un entrenador, aunque fuera solo para cinco días, pero él dueño de las pesadillas y sueños de su hermano se negó, no necesitaban algo como eso, por lo menos él, no quería a nadie diciéndole que hacer o como nadar, se negaba, él nadaría como quisiera.
Se despertó sobresaltado, no, muy sobresaltado, en su pesadilla había ido a casa de Haru, ¿Para qué? Competir, creía, aunque estaban a unos días del torneo, y ni siquiera sabían dónde iban a competir. ¿En la bañera del pelinegro? Porque que él supiese, el de ojos zafiros no tenía piscina en casa. Al principio, el delfín no parecía estar, pero pareció detrás de él, como de la nada, pidiéndole explicaciones, para después repetirle lo de siempre.
Yo solo nado al estilo libre.
Le grito que le esperara, pero como siempre, el pelinegro era más rápido que él, avanzó corriendo por la puerta, hasta encontrarse en una piscina, esto se estaba saliendo de lo normal, y allí estaba Haru, dueño de su dolor y frustración, sonriéndole, invitándole a nadar, a nadar con él. Y nadaría, y le ganaría, eso lo tenía claro, pero todo cambió, su padre apareció agarrando ese trofeo que él mismo había años atrás, corría y corría, pero Rin no lograba alcanzarlo, como un sueño que ves pero no llegas a tocar, y de repente, pasó. Recordaba aquel día, cuando su padre murió, cuando vio a Makoto agarrándose a Haru, sin saber porque. No quería ver más. No quería. No se lo merecía.
Aún seguía pensando, cuando apreció el acosador de Nitori, contándole lo que ya sabía.
Estaban todos en el patio, almorzando, bueno, eso estaban haciendo hasta que llego Kou con las fotos del campamento infernal, en la mayoría salían todos, en algunos solo dos o uno, y en casi todas Haruka no miraba a la cámara. Había muchas fotos, pero la única que llamo la atención del de ojos azules fue una de Rin, todos miraron curiosos esas fotos, no recordaban que la pelirroja hubiese hecho esas fotos, ella explico cuando, y por supuesto el porqué las había hecho, aunque probablemente había mucho más interés en la chica de tener fotos de músculos que de información, la chica siguió hablando, la verdad hasta Haru le prestaba un poco de atención, digamos que un 10%, el otro 90% de atención estaba sobre la foto de Rin.
-Por cierto… M-Mi hermano…
- 100 metros estilo libre. –Acató Haruka, no hacía falta ser adivino.
-¡S-Sí! –Admitió con alegría Kou.- En no participará en ningún otro estilo, ya que creo que lo único que quiere es tener una competición contigo, Haruka-senpai.
Todos miraron a Haruka, que afirmaba con un levísimo movimiento de cabeza, Nagisa se fue hacia el lado de Makoto para confirmar lo que ya sospechaba, que Haru se estaba tomando en serio la competición, justo en ese momento, la fotografía salió volando de las manos del pelinegro, causando un leve sorpresa en él, las cosas se le escapaban con tanta facilidad…
Acabó de nadar esa parte de la piscina y se levantó, allí estaba Nitori, como siempre, esperándole para darle la toalla, pero, no pudo quedarse callado.
-¡Matsuoka-senpai! ¿Por qué va a nadar solo en los 100 metros libres? –Cuestionó el niño, de verdad no podía quedarse callado, maldito crío, él hacía lo que le daba la gana, nadie le preguntaba, pero tenía que venir el jodido Nitori a pedirle explicaciones, y el albino seguía hablándole, aunque hasta un ciego podría notar que Rin no le hacía el mínimo caso.
-Tú enfócate en lo tuyo, joder. ¿No ibas a nadar al estilo Midley?
- No, los 400 metros libres, senpai. Quería nadar los 100 metros libres, pero… En el club hay gente que tiene mucha más velocidad… -Ya le podía estar recitando la receta de un bizcocho, porque a Rin no le interesaba en absoluto lo que estaba hablando, estaba ahí, pero de seguro una pared escucharía mejor que él.- Entonces… ¿Por qué solo 100 metros libres? -Rin no pensaba responder a eso, no había razones para que ese niñato supiese porque no nadaba en los otros estilos.- Es por… ¿Nanase-senpai?
Bingo, ¿Tan obvio era? Ahora tocaría darle explicaciones y contestar mil preguntas, menuda mierda.
-¿Pasa algo? –La voz de su capitán le salvo.
-No pasa nada. –Finalizó y se largó a nadar un poco más, esperaba que Nitori ya se hubiese olvidado de lo que habían hablado para cuando fueran a la habitación.
El ansiado día llegó, los del club Iwatobi ya estaban en la zona donde el campeonato se celebraría, mirando hacia los lados, buscando gente y escuchando las palabras de su mánager Kou, que, para que negarlo, había hecho un gran trabajo reuniendo información sobre todos los clubes que participarían en tan ansiada competición. Haru también estaba atento realmente, pero le interesaban más otras cosas, realmente le interesaba más alguien.
-Rin no está. –El pelinegro ya se había dado cuenta, pero que Makoto lo dijese era como una especie de confirmación.- Es posible que se haya dirigido al lugar de reclutamiento.
Eso fue como decirle a Haruka que el también debería de estar ahí, así que se fue, con las miradas de sus compañeros sobre su espalda, sabía que confiaban en que el ganaría, el también creía que podía hacerlo, el agua era su elemento, ciertamente había estado tiempo sin nadar, pero creía que el entrenamiento había dado sus frutos, el problema era Rin, su corazón no latía con regularidad cuando se trataba de él, temía no poder llegar a su máximo por culpa de estar justo a su lado en la competición. Justo cuando llegó a la zona de las taquillas, se lo encontró, sentado, mirando hacía el suelo, quizás pensando, y él se quedó parado, estático, como siempre pasaba. Pero el pelirrojo se levantó, como sintiendo su presencia.
-Vine, tal y como prometí. –Haru fue el primero en hablar.
-Por supuesto. –Dijo Rin, sonriéndole y mostrándole sus afilados dientes, que habían marcado el cuerpo del pelinegro antes, aunque ahora ya no se notará, bueno, de eso se encargaría más tarde.- Reduje mí tiempo de registro para igualarme a ti.
-No había necesidad de eso. Podemos competir en las finales.
-No podía esperar hasta eso. –Contestó el pelirrojo con irritación, el había estado todos los días tratando de mejorar para poder enfrentarse cuanto más rápido mejor al pelinegro, y ahora resulta que al otro le importaba una grandísima mierda, como si su competición fuera la última, parecía darle absolutamente igual, aunque eso no era cierto desde el punto de vista del de ojos zafiro.- Además… No estamos seguros de que vayas a llegar a la final.
¿A qué venía eso? ¿Estaba insinuando que no iba a llegar a la final? Una cosa era que le pelirrojo le hubiese ganado cuando hacía 5 años que no nadaba en una piscina y otra cosa era eso. Su mirada se endureció, y una sonrisa cruzó el rostro de Rin. Daban igual los sentimientos en ese momento, era una competición.
-Ni lo demás, ni los demás me importan… -Dijo el de ojos de fuego, pasando cerca de Haru, sonriéndole.- Esperare con ansias nuestra competición.
Haru no perdió tiempo, en cuanto Rin se fue, avanzó hacía los vestuarios y cogió sus cosas, se quedó mirando en el espejo, su mirada no era neutral, lo notaba, por una vez en su vida dejaba esa faceta de chico al que le aburre todo, para dar paso a la competitividad.
-Hoy seré libre. –Lo dijo sin darse cuenta, pero le salió de dentro, se libraría de las cadenas de Rin, sería el perro que muerde la cuerda para escaparse, el delfín que aprovecha un descuido para salir a mar abierto y no volver jamás. No sabía cuan equivocado estaba, la media suerte que aquel papel le había dado cuando fueron todos juntos al templo ponía que se encontraría con alguien que deseaba ver, pero no ponía nada sobre que ganaría lo que quería.
Todos miraron como Haru y Rin se dirigían a su posición para salir, estaba claro que la hermana de Rin apoyaría a ambos, uno era su hermano, pero el otro era parte de su club, era imposible decantarse solo por uno. Nagisa gritaba el nombre de Haru, con toda esa energía de siempre. En cambio, Makoto temía por el pelinegro, estaba en forma sí, pero habían pasado cinco años, no era fácil, confiaba en Haru, creía en él y si le dijeran que metiera una mano en el fuego por el de ojos azules, lo haría. Pero Rin no era débil, no iba a ser fácil.
Cuando ya estuvieron subidos en sus respectivos puestos, no pudieron evitar mandarse una mirada de advertencia, ambos lo darían todos, Rin lucharía por sus sueños, Haru por su libertad. El disparo de salida sonó y sus pensamientos se hundieron en el agua, el pelinegro luchaba con fuerza, pero el de ojos rojos le superaba, no fue hasta que antes de dar la vuelta le vio, que se dio cuenta que se alejaba de la libertad que tanto ansiaba, que se alejaba de los deseos de sus compañeros, no quería perder, por primera vez, había algo más que querer nadar, había algo dentro de él que le gritaba que ganara, aumentó el ritmo, aún sí en eso le iba la vida, se acercó peligrosamente a Rin, los gritos de todos, por muy indiferente que fuera diariamente con ellos, le animaban. Lo dio todo, se entrego por completo al agua, pero no lo consiguió. Rin le ganó, sus compañeros lo miraron todo incrédulos, Haruka Nanase había perdido en su especialidad. Ni siquiera se había clasificado para la final. Había perdido total y absolutamente, su orgullo se hizo pedazos, no era capaz de procesarlo. Le costaba respirar, ni siquiera era capaz de moverse.
-¡Haru! –Esa jodida voz, sabía lo que venía ahora. –Te he ganado, con esto ya no tendré que nadar más contigo...
Se habría esperado cualquier cosa, que se riera de él, que le dijera que era penoso, patético, estúpido, idiota, prepotente… Pero no eso. Eso era peor. Mucho peor. ¿No le había marcado como suyo Rin? Lo entendió todo, había esperado demasiado, había esperado que en el fondo, quizás Rin le tuviera un mínimo aprecio, que le quisiese un poco, que le gustase. Había sido estúpido pensar eso, el pelirrojo solo quería humillarle.
-…Nunca más. –Finalizó Rin, a pesar de su cara, por dentro estaba más que feliz, cinco años lamentándose por haber perdido y ahora le ganaba absolutamente. ¡Ni siquiera se había clasificado para la final! Quizás Haru no estuviese en la mejor forma física, pero eso no le importaba, había ganado. ¡Lo había hecho! Ya se estaba girando para irse cuando se dio cuenta. Había dicho cosas que no pensaba, la emoción de ganar se la había jugado, se había pasado cuatrocientos mil pueblos al decirle lo que le acababa de decir al ojos zafiro, estaba seguro de que sí hubiese sido él quien perdiera, Haru le habría dicho que había hecho una buena carrera, incluso. Nunca le hubiese dicho cosas crueles, en cambio él… Dios, por mucho que quisiese humillarle, no quería hacerle daño, después de todo, el le quería, le amaba, joder, aunque no le gustase admitirlo, y si le había dicho eso, puede que se pusiese triste, aunque ver triste a Haru era difícil, pero en el hipotético caso de que así fuese, Makoto le consolaría, oh Dios, Makoto, había visto que miradas le daba a Haru el día que pasó corriendo por el campamento, mierda, mierda… Tenía que arreglar eso inmediatamente, se giró, no para disculparse, ni no para rezar porque Haru se mostrara indiferente ante sus palabras, lo de disculparse no iba con él.
Se equivocó.
Debería de haberse disculpado, pero ni siquiera así hubiese servido.
Los ojos de Haru siempre mostraban ese brillo suyo, tan perfecto, tan especial.
Pero en ese momento no estaba, los ojos de Haru no tenían brillo, no eran como el océano, era un azul plano, que no reflejaba nada.
Ni miedo, ni amor, ni odio, ni traición, ni amistad, ni alegría, ni tristeza. NADA.
Acababa de perder a Haru.
-O-Oi, Haru…
Lo ignoró, como nunca lo había hecho, lo aparto a un lado, como si fuese algo molesto que no le importaba nada, hasta ahora Haru había estado para él, cuando llegó Haru estaba ahí, y incluso en sus años en Australia Haru estuvo en sus pensamientos, y pensaba que él en los del pelinegro. Ahora ya no. Ni él existía para Haru, ni el Haru que él quería existía ahora.
Por su culpa. Por querer ser el tiburón, por querer humillarlo, por ser estúpido y no saber controlarse, podría haber tenido a Haru, podrían haber llegado lejos, pero ahora ya no.
El Haruka Nanase que todos querían había muerto, por su culpa.
