Pairing: Rin x Haruka
Warning: Yaoi [HxH] Capítulo triste. (?)
Disclaimer: Free! le pertenece a Kyoto Animation
N.A: Más y más Angst. xDD Menos MakoHaru, pls. ¿Por qué van al baño juntos? ¿Por qué? ;u;
La adrenalina, deslizándose por todo su cuerpo, sus ojos clavados en el peli-azul, que trataba lo más que podía aumentar su ritmo para poder darle paso al el último de su equipo. En cuanto Rei llegó, Haru se lanzó al agua, con la precisión y belleza que acostumbraba o mostrar en cada salto. Todos se le quedaron mirando, mientras él alcanzaba el agua y se fusionaba con ella, cada parte de su ser disfrutaba del contacto, estaba cansado de nadar para alguien, y nadar de esa manera le hacía volver a disfrutar, era algo que le permitía liberarse, era perfecto, simplemente.
Pero no debía de conformarse con solo eso, a pesar de no ser alguien ambicioso, no se perdonaría perder, no de nuevo, no le fallaría a aquellos que le apoyaban, aceleró el ritmo, le daba igual si cuando acabara no tuviese fuerza ni para andar, ahora daría lo máximo, todos se habían esforzado, él no iba a ser menos, dio la patada con toda la fuerza que su cuerpo le permitió, y siguió nadando, tratando a alcanzar a aquel que iba de primero, en una de sus brazados, lo vio, a su querido y odiado a Rin, al dueño de sus pesadillas y sueños, aquel que se había ganado todo su amor y todo su odio… Y lo ignoró, y sabía que l pelirrojo lo había notado, sabía que ahora mismo Rin conocía que lo que sentía por él ya no era ese amor puro e infantil, tan puro, que no le importaba salir herido, lo que él sentía ahora era un amor roto, impregnado de odio, del odio que el pelirrojo le demostró que sentía al acabar aquellos 100 metros libres. La rabia inundó sus venas, y eso le dio aún más fuerza, alcanzó al que iba de primero a apenas 20 metros, pero lo hizo, decir que estaba cansado era quedarse muy corto, aún así se sentía satisfecho. Y mejor se sintió aún cuando Makoto le ayudo a levantarse, y los demás le felicitaron, por primera vez en mucho tiempo, era feliz.
Verlo desde fuera era doloroso, ver como Nagisa se agarraba a Haru, como le gritaba que le amaba, aunque fuese en broma, le molestaba, ver como esa "cosa" llamada Rei abrazaba al pelinegro y este no oponía resistencia. Le irritaba, los quería lejos del peli-negro, a todos. No iba a mentir diciendo que no le gustaría volver a esos días en los que Nagisa, Makoto, Haru y él nadaban con él, extrañaba esos tiempos. Al menos, cuando las cosas eran así, el de ojos zafiro no le odiaba, todo estaba bien. En cambio, ahora no solo le odiaba, se dejaba abrazar por los demás, cosa que nunca le había agradado. ¿Por qué? No le bastaba solo ignorarlo, si no que ahora además se alejaba de él para irse con los otros. Buscaría la oportunidad, la buscaría, para atar con más fuerza que nunca a ese delfín, para agarrarlo tan fuerte, que no se pudiese soltar jamás.
El día se presentaba tranquilo, aparte de la presentación del club de natación como ganador y candidato al torneo regional, no había más actos programados. Sería la rutina de siempre. Y sinceramente eso no le desagradaba, había tenido suficiente vuelco de sentimientos estos días, y para alguien como él, que se lo guardaba todo para sí mismo, un día de descanso no venía nada mal. Pero no es fácil olvidarse de todas las emociones vividas cuando no estás acostumbrado a sentir ni siquiera una, así que eran constantes las veces en las que el relevo se le veía a la mente. Aunque, si era sincero, no era como si eso realmente le molestara.
Practicar, practicar, y practicar de nuevo. Intentaba estar en el agua el mayor tiempo posible, de alguna manera, mientras braceaba, se olvidaba del pelinegro, y eso le hacía sentirse mejor, el problema es que acababa demasiado cansado, y sin ganas de nada. Aunque realmente, sospechaba que aunque no nadase tanto, seguiría sin querer hacer nada. Cuando salió del agua y fue a cambiarse, se sentía vacío, sabía que era su culpa, en cierto modo, pero también era culpa de Haru, por no saber que, aunque lo que había dicho, había sido en serio, él nunca dejaría de nadar con él. Lanzó un suspiro de derrota, ya arreglaría las cosas con Haru, ahora no era el momento. En cuanto puso en pie en el vestuario Nitori apareció, realmente era preocupante que ese crío siempre estuviese ahí, y justo ahora, que no tenía ganas de hablar.
-Parece que le va bien, Matsuoka-senpai.
-Tal vez. –Y sin darse cuenta ya no le estaba prestando atención a Nitori, le oía hablar, pero realmente no quería estar con él, no quería estar con nadie.
-¿Le pasa algo, Matsuoka-senpai?
-No… -Sí tan solo se callara, sí tan solo se fuera y le dejara…
-Pero si antes estaba tan contento por haber vencido a Nanase-san… -¿Lo estaba? Si, probablemente lo había estado. Realmente había sido feliz hasta que se dio cuenta de lo que había hecho.- Pero ahora que le ha vencido, puede seguir para delante, ¿no?
¿Podía? Esa era la pregunta que había asolado su mente todo el tiempo pero que no se había atrevido a formular, temía responderla, porque sabía que la respuesta era que había perdido su relación con Haru para nada. Si no le hubiese dicho nada al pelinegro, le habría ganado y punto, y él seguiría su camino, y lo mismo para el de ojos zafiro. Ag. Todo era tan complicado. Lo único que tenía claro es que sin Haru, no podía seguir.
No es que no le gustaran los eventos, simplemente no le parecían interesantes, no había algo de importancia en ellos, cuando era pequeño, puede, y solo puede, que le gustara ir, pero ahora, no entendía ese interés de sus compañeros por irse a ese festival. Aún así, iría, lo haría por ellos, porque ellos le había llevado a la victoria cuando pensaba que ya nada importaba, se lo debía. Así que sin importar lo mucho que se podría aburrir, iría.
No había nada de interés en el festival, solo iba porque su equipo lo hacía, no creía que rezarle al dios del agua sirviese de algo, no vas a ganar con plegarias, ganas con esfuerzo, y con sacrificio, mucho sacrificio. Pero tampoco le importaba ir con sus compañeros al templo, no tenía nada mejor que hacer, después de todo. Lo que si le molestaba ligeramente, y llegaba a irritarle, era la presencia de cierto peli-gris. Entendía los esfuerzos de Nitori por ayudarle o animarle, pero es que en ese momento no necesitaba ni quería a nadie cerca, quizás en otro momento habría apreciado la presencia del menos, pero justo ahora, solo lo veía como una molestia.
El comportamiento de Nagisa era sospechoso, y eso lo podían notar hasta los niños de 4 años que correteaban por ahí mientras buscaban algún puesto para divertirse, él estaba seguro que Haru también lo había notado, pero, como de costumbre, el pelinegro había preferido callarse. Y tampoco iba a ser él quién le preguntara al rubio, sobre todo después de los múltiples guiños que le indicaban que se llevara al de ojos zafiro fuera de ahí. Supuso que algo pasaba, así que se llevo a Haru, después de todo, no le disgustaba en absoluto estar a solas con el pelinegro. Pero aún así, no podía disfrutar de la compañía de su mejor amigo sabiendo que lo que pasaba requería llevarle lejos, eso significaba que había algo que él no podía ver, y no era difícil imaginarse algo, o más bien alguien que pudiese causar estragos a Haru con solo verle. Y solo hizo falta que Nagisa volviera y fueran juntos a comprar algo para confirmarlo. El castaño no tenía nada contra Rin, al contrario, lo consideraba un buen amigo, incluso después de lo que había pasado, pero había algo que no podía perdonarle, le había hecho daño a Haru.
-Así que Rin está aquí…
-Sí, por eso no queremos que se vean… Solo me hizo falta ver a Haru-chan después de los 100 metros para saber que Rin-chan le había dicho algo horrible. –Dijo el rubio, mientras suspiraba.- No quiero que se encuentren, si se ven Haru-chan recordará de nuevo lo que pasó y se pondrá triste de nuevo.
-Lo entiendo, mi amistad con Rin no ha cambiado, pero… No puedo dejar que se acerque a Haru. –Finalizó el castaño, ante la atenta mirada de Nagisa, que se extrañaba de ver a Makoto tan extremadamente decidido a evitar ese encuentro, pero tampoco le importaba demasiado, ahora contaba con el apoyo del castaño y eso era bueno.
Gracias a la ayuda de Makoto, y los mensajes de Rei, el plan iba maravillosamente, hasta cuando Haru quiso ir al baño, que, por casualidades del destino, estaba justo donde Rin descansaba en ese momento, consiguieron persuadirlo para ir a otro.
-Makoto… No había necesidad de acompañarme al baño. Y tampoco creo necesario que entres conmigo.
-Oh, no te lo tomes a mal, Haru. Solo lo hice para que no te perdieras, y no entraré contigo, tranquilo. -Sabía que eso no era del todo verdad, y de alguna manera le extrañaba, el castaño no solía mentir, excepto para decir que estaba bien cuando no era cierto, pero confiaba en Makoto y no iba cuestionar su actitud.
Se había librado de Nitori, aunque probablemente esa no fue la mejor forma de hacer que el niño se fuera, después tendría que ir a disculparse con él, supuso que hasta para alguien como él su comportamiento había sobrepasado lo de ser muy borde. Siguió su camino, apenas había iluminación, todo era tan oscuro, como los ojos de Haru cuando él le había dicho aquello, se habían vuelto oscuros, en cambio ahora volvían a brillar con aquel no sé qué que le enamoraba.
Acabó descubriéndose en la Primaria Iwatobi, donde todo empezó, pero también donde todo terminó. Estaba justo en frente de aquel árbol, en ese lugar se lo había dicho, que se iría, allí vio por primera vez la tristeza en los ojos del pelinegro, pero esa tristeza de cierta manera le había demostrado que él era importante para Haru. Se agarró a la verja, ya vieja, mientras recordaba aquellos buenos tiempos, aquel relevo, en el que su mirada se clavo en el pelinegro, esa mirada… El brillo en los ojos azules fijándose en el rojo de los suyos. El océano rindiéndose a la ferocidad del fuego, que lo arrasaba todo… Aquel día había sido perfecto, aún sí fue el último que pasó con ellos. ¿Y ahora…? Ahora, nada. No podía volver a nadar con ellos, ¿Por qué…? Porque le había hecho daño, aún sí los otros le aceptaban, Haru estaba herido, le odiaba, o eso creía. Además, ellos ya tenían al otro, ese tío… Le había robado su puesto, le había robado los días en el Iwatobi, y lo más importante… Le había robado la posibilidad de nadar con ellos de nuevo, de nadar con Haruka. Se agarró el pecho, dolía mucho. Demasiado. Quería acabar con ese dolor. Aún si sabía que él no era el único que sufría… No lo soportaría, no tenía porque hacerlo.
-¿Qué llevas haciendo desde hace rato, Nagisa? –La voz del pelinegro sorprendió al rubio, que tembló al ver su plan descubierto.
-¿Escuchaste lo que dije, Haru-chan? –Rezó para que la respuesta de Haru fuese negativa.
-¿Rin está aquí? –La indiferencia con lo que lo dijo de alguna manera calmó al rubio, que asintió.- Está bien, dile a Rei que vuelva. Aún si me encuentro con Rin, no pasará nada.
Nagisa salió corriendo a buscar al peli-azul un poco más tranquilo, parecía que incluso si se encontraba con Rin, Haru no se retiraría o algo por el estilo, y eso le alegraba, no sabía que tan equivocado estaba. El pelinegro miraba el paisaje, perdido en sus pensamientos, había estado intentando centrarse en su club para evitar pensar en el pelirrojo, intentando evitar el problema, porque sabía que si sus pensamientos llegaban a Rin se haría daño, porque por mucho que lo negara seguía doliendo. Sus amigos eran un gran apoyo, pero no curarían el daño que estaba hecho, no podrían curar un orgullo que se había hecho trizas, les agradecía enormemente todo su apoyo, pero lo que había entre Rin y él era algo demasiado profundo como para ser solucionado fácilmente, incluso si hoy no se encontraban, algún día lo harían y el dolor seguiría ahí. Sabía que no le dolía solo a él, había visto la mirada de Rin en el relevo, ese fuego tan salvaje, le había perforado totalmente, pero había visto dolor en el fondo de aquellos ojos rojos, había visto traición. Y no culpaba al pelirrojo por sentirse traicionado, pero él también se había sentido así cuando Rin se fue.
-Sabes… -La voz de Makoto le sacó de sus pensamientos, ya le parecía normal que fuese el castaño quien le despertase de sus ensoñaciones.- No nos preparamos lo suficiente para el relevo, así que estaba un poco nervioso… Nadé lo más rápido que pude para que el siguiente pudiese salir… Pero en el proceso, recordé lo que vimos aquel día. Y estaba tan feliz de poder nadar contigo y los demás…
-Yo... No estoy tan seguro… -Eso captó la atención de Makoto, era casi imposible que Haru se sincerara con nadie, y ahora parecía estar haciéndolo.- "Yo no tengo una razón para nadar, solo quiero sentir el agua." Creía que yo solo necesitaba eso, pero… Cuando él me venció… Todo se volvió oscuro… Dolía, él lo dijo… Que nunca volveríamos a nadar juntos… Me destrozó… -La mirada de Makoto, siempre tan amable, se mostraba sorprendida y ciertamente enfadada, sabía que Rin le había dicho algo a Haru, pero se había pasado.- Entonces ya no me importaba nada, todo se veía tan absurdo… Estaba solo, me sentía tan vacío. El campeonato se me antojó como una estupidez… Pero entonces… Os vi nadar, y recordé que nos habíamos esforzados todos juntos… Y pensé que yo todavía podía nadar, que podía ser como los demás, pero, en el relevo, con todos vosotros… Lo recordé… Lo que se siente al nadar con los demás en un mismo carril, lo que siente al darlo todo por los tuyos… Lo que siente al saber que están esperándote en la meta, con una sonrisa… Y yo… Fui feliz. Por eso… Nadaré con vosotros, lo haré.
Makoto le miró con la mayor sonrisa que jamás había esbozado, una sonrisa sincera, cargada de alegría, los ojos de Haru brillaban como nunca lo habían hecho, ese océano se extendía ante él con energía, Nagisa, que había estado esperando, gritó y rió, lo mismo Rei, todos estaban felices.
-Nagisa… Rei… Makoto…. Yo… -No supo si continuar, algo dentro de él estaba mal, se sentía culpable por ser feliz aún cuando Rin estaba sufriendo, pero necesitaba ser feliz, él llevaba mucho tiempo sufriendo, y detrás de la felicidad que ahora le inundaba, había dolor, así que solo por esta vez, se permitiría ser egoísta. – Quiero nadar con vosotros, otra vez.
El día volvía a presentarse tranquilo, nada fuera de lo normal, si de verdad querían ganar en los relevos, tendrían que entrenar. Estaban todos, a excepción de Kou, que llegó unos minutos más tardes bastante cansada, probablemente por echar una carrera para llegar allí.
-M-Mi hermano… ¡Va a participar en el relevo combinado del torneo provincial!
Y fue en ese instante, en el que el mundo de Haruka Nanase se paró, en ese instante, en el que volvió a sentir aquella cadena al cuello.
