Pairing: Rin x Haruka [RinHaru]

Warning: Yaoi [HxH]

Disclaimer: Free! le pertenece a Kyoto Animation

N.A: Si es que alguien se lo ha preguntado, no he actualizado porque he comenzado el curso y se me hace totalmente imposible. [Aunque dudo que alguien lo haya hecho. -Se siente muy Forever Alone y se tira por una ventana.- ;-; (?)] Por eso la historia va a cambiar a partir de ahora. òwo Ya no será siguiendo los capítulos de Free!, aunque sí se basará un poco en ellos cambiará totalmente. Y si alguien se pregunta: "¿Por qué? D: No cambies tu estilo, retrasada. ):" [Espero que nadie piense lo de retrasada, pls. xDD] Pues cambia bicos no tengo tiempo como antes, Free se acaba en una semana [-Va a llorar.- (?)] y ahora la historia irá por mi cuenta. Espero que sea interesante igual. ;_; Bueno, les dejo con el cap.


En realidad no sabía que tan masoquista podía ser alguien hasta que lo vio ahí, el chico peli-azul, mirándolo de frente, con una mirada que se alejaba mucho de las de cariño que le brindaban los demás, podía saber que para ese chico con gafas, él no era un amigo, y en realidad no le extrañaba en absoluto, la primera vez que se vieron cara a cara le había gritado, y si no fuera porque los demás estaban allí, le hubiese dado una paliza. Dio un largo suspiro, debería dejar de pensar en el pasado y centrarse en lo que pasaba ahora, en lo que quería decirle ese jodido cuatro-ojos que le había robado su puesto en el Iwatobi.

-Y bien… ¿A qué has venido? –En realidad solo se le ocurrían dos cosas por las cuales el chico pudo querer venir, una era para preguntarle algo, seguramente relativo al relevo, porque sabía que su hermana tenía una imposibilidad total para quedarse callada, o venía a fanfarronear de su buena clasificación con el Iwatobi, sí se tratará de ese último caso, juró que le pegaría hasta romperse los puños.

-Quiero hacerte dos preguntas, Rin-san. –El pelirrojo suspiro de alivio, la verdad no estaba de ánimo como para ponerse a pegarle allí, así que agradeció interiormente que solo quisiese algunas respuestas. - ¿Por qué se apuntó al relevo?

-Eso no te interesa, simplemente cambié de idea y punto…

-Esa respuesta no me sirve. –Rebatió el de pelo azul elevando ligeramente las gafas.- Debería ser más especifico.

-No creo tener que ser más específico con alguien con el que hablo por casi primera vez.

-Está bien, entonces… -Se lo quedó pensando un momento, podía ser que esa pregunta acabará con la poca paz que había entre ellos hasta ahora, ya que lo que iba a nombrar era algo casi tabú, un tema tan común como venenoso para el pelirrojo, incluso cuando los demás no le dijeron nada, él lo sabía, que solo la pronunciación de ese nombre era tóxico para el chico que tenía delante, de la misma manera que era igual de peligroso el nombrar a Rin para el chico de ojos zafiro.- ¿Qué opina de Haruka-senpai? Usted estaba obsesionado con ganarle porque creía que no podía avanzar si no lo hacía… ¿Puede avanzar ahora?

La pregunta le confundió, pero sin duda el nombre de Haru le dolió, el saber que ahora estaba tan lejos de él, incluso si sabía que podía ir a su casa a hablar lo que había pasado, se sentía incapaz, se sentía culpable y al mismo tiempo culpaba al pelinegro, porque aún ahora no podía avanzar, incluso cuando le había ganado –y humillado- él seguía sin poder seguir adelante.

-Antes eráis tan buenos amigos, he visto fotos en casa del entrenador, pero ahora… ¿Por qué no podéis hablar tú y Haruka-senpai? ¿Por qué no podéis ser amigos?

Había tocado lo que no podía tocar. ¿Ser amigos? Eso nunca fue posible con Haru, él era como un tiburón, sin término medio, en cuanto vio a Haru, lo quiso para él, quiso que ese océano que estaba en los ojos del pelinegro le perteneciera por completo, no podían ser "amigos" cuando la mente del pelirrojo gritaba que quería algo más. Pero supo que para el pelinegro no era así, lo veía con Makoto, veía que él era el único en poder sacarle una sonrisa de verdad al de ojos esmeraldas, sentía como Mako era capaz de crear sentimientos en Haru, y notaba como se le escapaba, lo odiaba, lo odiaba todo, odiaba al castaño, odiaba al pelinegro, odiaba al rubio. Pero más se odiaba a sí mismo por querer tener a Haru aún sí era imposible. Pero escondió sus sentimientos, los enterró para poder estar con ellos, para poder nadar con el pelinegro en aquel relevo.

Pero nada se puede esconder eternamente, por eso se fue a Australia, para no hacerse daño, para olvidarle a todos, para olvidar esos ojos y su dueño. Pero fue imposible, cada vez que miraba el agua, lo recordaba, a él, a ese chico tan indiferente, cada vez que se sumergía, el relevo volvía a su memoria, repitiéndose en su mente una y otra vez hasta que él no podía más. Aquel relevo lo había jodido todo. Y no les echaba la culpa a ellos, había sido él quién había insistido una y otra vez para que nadaran juntos, pero no se lo esperaba, no se esperaba que aquello fuese tan divertido y genial, se sintió uno con los demás, se sintió cerca de Haru, verlo saltar sobre él para acabar sumergiéndose, para darle la victoria… Había sido demasiado perfecto, demasiado maravilloso como para ser cierto. Pero todo lo maravilloso tiene un lado malo, y él lo encontró en cuanto vio la piscina de Australia, porque aún que se quiso mentir a sí mismo, Rin ya sabía que no podría seguir. Y recordarlo le molestaba, pero que se lo hicieran recordar le molestaba aún más, sobre todo sí quién se lo recordaba era alguien que le había usurpado el lugar.

-¿¡Por qué dices todas esas gilipolleces!? ¿¡Tienes la menor idea de la relación que hay entre Haru y yo!? ¡Sí no sabes de lo que hablas, te callas! ¡Tú no tienes nada que ver con nosotros!

-¡Claro que tengo que ver! Es cierto que no sé qué tipo de relación tiene con Haruka-senpai… ¡Pero yo estoy en el Iwatobi! Cuando realizamos el relevo… Me sentí uno con ellos, me sentí feliz. ¿Sabe por qué me uní al club? Admiro la forma de nadar de Haruka-senpai, es preciosa… Creía que podría llegar a nadar tan bien como él lo hace… ¡Pero no puedo aprender de ellos cuando se pasan todo el día con "Rin-chan", "Rin-chan", "Rin-chan"! –Ya está, la paz que había reinado entre ellos había desaparecido, ambos gritaban, sus miradas reflejaban un odio profundo, aunque los ojos rojos mostraban un rastro de confusión, no entendía a que venía todo aquello. ¿Y qué si hablaban de él? Estaba seguro de que no era Haruka quién le nombraba, y si lo hacía, seguro que sería para añadir lo mucho que le odiaba. Él no tenía la culpa de que hablaran de él, no lo había pedido.

-Ese no es mi problema.

Todo lo que pasó después fue muy rápido, apenas se dio cuenta de que él chico de gafas le había golpeado hasta empotrarlo contra el muro, estaba sorprendido, pensaba que sí alguien iba a salir herido de ahí no sería él, pero no parecía que el peli-azul fuese muy amistoso.

-¡Claro que es tú problema! ¡¿De quién fue la culpa de que Haruka-senpai dejará la natación?!

-¿Eh?

-¡Él se sintió culpable por ganarte aquella vez! ¡Renunció a todo lo que le gustaba intentando ganarse un perdón que nunca llegaría! ¿Por qué no le dejas en paz de una vez? ¡¿No le has ganado ya?! ¡¿No le has humillado y dañado lo suficiente?! ¡¿Qué buscas en él, qué es lo que quieres que haga?! ¡Lo estás matando!

Fue suficiente el descanso que se tomó Rei para recuperar la respiración, Rin le tiró de un golpe al suelo, su mirada, normalmente rebosante de brillo, era un fuego furioso, que amenazaba con quemar a cualquiera que hablara más de lo que debía.

-¿Me preguntas por qué no le dejo en paz? Yo no quiero humillarlo, no quiero hacerle daño, pero… Quiero que sea mío, quiero someterlo, quiero que grite mi nombre hasta quedarse sin voz… Quiero que se aleje de Makoto, quiere que se aleje de ti, de Nagisa, de mi hermana… De todo, quiero que sea solo mío, que sus sonrisas me pertenezcan y sus ojos solo me vean a mí. Eso es lo que quiero, ese es mi objetivo. Sé que es egoísta, no voy a anegarlo porque es obvio, pero yo soy así.–Su voz era calmada, ocultando un nerviosismo obvio para alguien tan observador como Rei, veía como Rin se apretaba los puños, y supo que lo hacía para no pegarle un puñetazo que le rompiese la nariz allí mismo. La paz entre ellos había sido eliminada y sabía que otro comentario podría costarle unas gafas nuevas, pero iba a hacerlo, sin importar qué. No se arrepentiría.

-Eso es estúpido… Haruka-senpai es una persona, aunque no lo demuestre con grandes ataques sentimentales… ¡Él no puede pertenecerle! Y usted no sabría hacerle feliz… Incluso si no quiere, le está haciendo daño. Resígnese, tendría que cambiar para ser bueno para Haruka-senpai, alguien tan posesivo no puede ser para él.

Aunque sabía que pasaría, no supo esquivarle, un golpe directo a la cara, sus gafas cayeron al suelo, rotas. No sé molesto en mirar al pelirrojo, no es como si fuese a verle bien o algo, ahora todo estaba borroso.

-¡Te he dicho que no tienes nada que ver con esto! ¿Crees que sólo Haru sufre? ¿Cómo crees que me sentí cuando le vi sonreíros a vosotros cuando a mí solo me dedica miradas de asco? ¿Acaso lo pensaste? ¡No sabes nada de mí! ¡Solo te preocupas de poder nadar con ellos de nuevo y me culpas a mí por todo! No tienes ni idea, de nada. ¿Sabes lo qué pasó en Australia? ¿Lo sabes? ¡Fui allí para poder quitarme a Haru de la cabeza, porque no quería hacerle daño y no quería salir herido, quería olvidarlo! Pero fue imposible… Los recuerdos, nadar con ellos me jodió por completo, pero a ti te da igual. Tú solo quieres nadar con ellos, es lo único que te importa, ¿Cierto? Incluso si ellos no quisiesen hacerlos, les obligarías. No me insultes cuando tú mismo no eres mejor de lo que yo soy.


-¡Haru-chan, apúrate o perderemos el tren! –El rubio le gritaba, mientras Mako le miraba algo extrañado, se había parado de repente, y había sacado el móvil del bolsillo.

-¡Oh! ¿Has traído el móvil, Haru? Eso es raro en ti. ¿Esperas alguna llamada? –Dijo el castaño, mientras se acercaba de nuevo al pelinegro, que negaba con la cabeza casi imperceptiblemente.

-Es Rei… -Dijo casi en un susurro, algo dentro de él le decía que algo estaba mal para que el peli-azul le llamara, pero acabó cogiendo la llamada.- ¿Sí…?

-¿Haruka-senpai, eres tú? –La voz de la otra línea sonaba nerviosa, lo que preocupó al de ojos zafiro.

-Sí… Rei, ¿Ha pasado algo? Ahora mismo íbamos a tú casa… -Dijo tratando de sonar indiferente, pero incluso para él era difícil ahora que había decidido sincerarse con sus compañeros.-

-Oh, menos mal que tenías el móvil contigo, temía que lo hubieses dejado en casa de nuevo. ¿Están los demás contigo? Bueno, da igual… Yo… Haruka-senpai, he cometido un terrible error.

-¿Un error? ¿En qué te has equivocado? Yo no soy muy bueno es estas cosas, quizás sería mejor que hablases con Makoto… –Respondió el pelinegro, viendo al rubio que se había acabado acercando al ver que ambos mayores no se movían.

-No, hablar con él no es necesario…Yo… Estaba cansado de escuchar como hablabais de Rin-san, me sentía excluido… En las fotos que nos mostró el entrenador Sasabe… Se veían muy unidos y realmente no entendía porque su relación ahora era así… P-Pensé que si le preguntaba directamente sería más fácil entenderlo… Me equivoqué, lo siento… Lo siento mucho, realmente.

-¿H-Has hablado con Rin? -Repitió, mientras dirigía una severa mirada a Nagisa, que reía nerviosamente mientras desviaba la cabeza hacía otro lado, estaba claro que Rei no había estado "enfermo".- Deberías saber que para nosotros eres un miembro de nuestro equipo, no deberías dudar sobre eso… Él forma parte del pasado, y tú formas parte del presente, de Nagisa, porque todos le estaban dando ánimos, ¿Por qué no le había llegado con eso, por qué no había sido suficiente? ¿Por qué tuvo que ir a hablar con él?

-L-Lo siento Haruka-senpai… Pero creo que para él vosotros no formáis partes del pasado…Especialmente tú.

-No te entiendo, Rei. Él me lo dijo claro… "No volveré a nadar contigo, nunca." É-Él me odia, eso es todo. No hay nada que pueda hacer al respecto, no es como si fuese feliz son su odio, pero… Las cosas han salido así, debí suponerlo, era algo que debí entender cuando él me apartó cuando volvió de Australia… Además, yo ya soy feliz nadando con vosotros. –Aún sí su voz tembló por un momento, consiguió que volviese a parecer indiferente de nuevo, no quería preocupar a Makoto o a Nagisa, sabía que desde la carrera, le cuidaban más de lo debido por miedo a que se derrumbara como lo hizo cuando Rin le dijo aquello.

-¿Está seguro de eso? Desde mi punto de vista, más que odio lo que yo creo que él siente por usted es algo entre la obsesión crónica, la fascinación y el amo- -La voz se cortó de repente, aunque la llamada seguía en línea, el peli-negro se quedo callado, estaba confundido por las palabras de Rei, era imposible que Rin llegara a sentir algo más que odio o asco por él, y no entendía como alguien como él peli-azul, siempre con la teoría en la cabeza, podía confundir algo como el odio absoluto con el amor.

-¿Rei? Rei… ¿Estás bien? –Su voz sonó verdaderamente preocupada, se preguntaba si Rin le había pegado y ahora había caído al suelo por el dolor de cabeza o algo parecido.

-Me gustaría que me llamaras por mi nombre… No por el del ese cuatro-ojos sin gafas, él muy idiota estaba diciéndote tonterías, ¿Cierto? –La voz grave, autoritaria, sin ápice de emoción, se alejaba mucho de la de Rei, habría conocido ese tono en cualquier lugar.

-¿R-Rin? ¿Qué haces con el móvil de Rei? –Su voz sonaba más bien dudosa, miraba a sus compañeros, Mako le observaba sin entender y Nagisa farfullaba algo sobre que Rei no debería estar aún con el pelirrojo.

-Digamos que este chico me irritó lo suficiente… Oh, no te preocupes, no le he roto ningún hueso. –Dijo con una leve risa que Haru no llegó a comprender del todo.- Sigues sin tener sentido del humor, parece que eso es lo único que no ha cambiado.

-Sí lo que pretendes es insultarme creo que será mejor que esta conversación termine. –Cortó el de ojos zafiro, no quería habar con Rin, no ahora que había conseguido ser feliz aún con su ausencia.

-Oh, ya veo. Ahora eres feliz con tus amiguitos y a mí que me den. ¿Cierto? ¿Crees que es tan sencillo? –Respondió el pelirrojo, no iba a aguantar las tonterías de Haru.

-Yo no fui quién decidió que no nadáramos juntos nunca más. ¿No ha sido suficiente con destruir mi orgullo? ¿Quieres tomar mi felicidad también?

-Tsk. Creo que tú y yo tenemos que hablar claramente… No me gustaría que dejaras la natación por mí de nuevo, ¿sabes? A las 10 en el antiguo club Iwatobi, te espero, Haruka.

No hubo más conversación. El Bip continuo informaba de que la llamada se había cortado, pero el pelinegro no hacía nada, notaba que Mako le sacudía preguntándole que pasaba, veía que Nagisa trataba de llamar a Rei, pero no hacía nada. Tantos años ocultándoselo a todos, hasta a Mako… Para nada, para que al final, él de entre todos se enterara.

El mundo era cruel con Haruka Nanase.