Hola.

Solo les pido que recuerden que Konoha piensa ponerle el sello maldito a Sasuke y a otros ninjas. En el primer capítulo se menciona.

Nota aclaratoria: Escribí "viñetas". Básicamente, son solo los momentos importantes. Puse un enunciado con el lugar para evitar confusiones y ubicar un poco.

Espero disfruten.


Capítulo III

Destructor de Sellos

.

Hospital de Konoha.

Antes de terminar el último informe de heridos del hospital, un ruido sobresaltó a Sakura. Su corazón dio un vuelco, cuando vio a Neji en la puerta. Corrió a abrazarlo y, al sentirse en sus brazos, todo su miedo y angustia desaparecieron.

—Te extrañé tanto—susurró contra el pecho del hombre.

—Yo también—dijo él, cerró la puerta y llevó a Sakura hasta la mesa, donde ella se sentó. Neji, de pie, la miró con intensidad. —Perdóname.

Ella negó, sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Sakura—murmuró él, ansioso, mientras le acariciaba el rostro. Odiaba ver a Sakura mal, odiaba que fuera por su culpa. —El ataque a Hinata fue mi culpa. Por favor, no te sientas culpable por eso.

Neji le explicó que poco después de su regreso, Tsunade le ordenó marchar a la Arena junto con Lee y su maestro. El Consejo del Clan quiso evitarlo y activaron el sello, pero no funcionó. Neji se fue y antes de llegar a la Arena recibió un mensaje de felicitación por la desaparición del sello y por ser ascendido al Souke. Dudó y regresó inmediatamente, pero ya era tarde para Hinata a quien delegaron al Bouke y trataron de sellar.

Hanabi y Hinata lucharon con fiereza—susurró Neji—y Hinata nunca reveló lo sucedido con Itachi. Fue muy valiente y estoy orgulloso de ella.

Sakura apretó la camisa de Neji y murmuró:

—Ella despertará.

—Y aprenderá a dominar su Byakugan—dijo con seguridad Neji. Sakura lo miró con esperanza—El Byakugan es la visión pura y Hinata es la persona más pura. La impiedad de su padre no le quitará su don.

Sakura estrechó con fuerza a Neji, el calor del cuerpo masculino la abstraía de su triste realidad y podía creer, cuando sentía sus labios fríos sobre su cuello, que su vida mejoraría: que Hinata despertaría, que Tsunade saldría adelante, que Naruto regresaría, que Itachi…

—Tienes que cuidar a Hanabi. Llévala al Clan Aburame y solicita su ayuda. El Consejo la buscara, así que debes tomar todas las precauciones—le pidió él.

Él nunca habría querido que una persona, menos una como Sakura, estuviera tan inmiscuida en su vida. Un shinobi como él no podía amar, no podía compartir su vida. Era un error que Sakura lo quisiera, pero él era tan condenadamente egoísta que necesitaba de su cariño para continuar luchando. Con Sakura a su lado, su vida cobraba sentido, pero se odiaba a sí mismo por ponerla en peligro, por no ser capaz de darle la felicidad que ella merecía.

Y tenía tanto miedo de perderla.

Lo que Sakura había hecho por él, la hacía la persona más valiosa en su vida… y la necesitaba, y necesitaba saberla feliz y segura. No podía perderla. No podía dejar que alguien la dañara. No podía vivir sin ella, pero tampoco podía darle felicidad.

Él era capaz de sortear peligros, de enfrentar enemigos, pero era incapaz de proveerle un lugar seguro, un minuto de paz, un poco de amor… y solo eso. Porque toda su condenada vida estaba marcada por desesperación, odio, impotencia… y aunque él ya no fuera un pájaro enjaulado era incapaz de volar con ella libremente.

Sakura, partiré a Suna con Shikamaru—ella lo abrazó con más fuerza, clavando sus uñas en las ropas. —¿Qué te dijo él?

—Me advirtió de los ninjas del Rayo.

—Me he enfrentado ya a dos grupos—susurró, pero en su voz ardía la necesidad de protegerla. Gracias a Sakura, él no era un esclavo, lo mínimo que podía hacer era velar por su seguridad, por eso le dijo—Corren rumores sobre un jutsu que elimina el Byakugan. No deja de ser un rumor exagerado, que nació por el ataque a Hinata, pero cualquier persona que conozca el funcionamiento del Byakugan puede entender que se trata de la eliminación del sello maldito. Si Itachi llega a escucharlo, podrá sentirse en peligro. Si sucede, por favor, no lo veas más.

—Ya lo sabe—respondió ella y le relató lo ocurrido en la primera reunión, hasta el favor que le hizo Itachi al dejarla dormir.

—¿Usar el Tsukuyomi acelera la enfermedad, cierto? —preguntó Neji después de escuchar la historia, ella asintió—Tu descanso y tus energías son importantes para la aldea, él tomará el riesgo.

"¿Cuál aldea?" se preguntó con dolor Sakura. En los últimos días, lo único que la Aldea le había demostrado era que ni Neji, ni Itachi, ni ella eran importantes. A nadie le importaba lo que tenían que vivir por salvar a la Aldea. Sus ojos se humedecieron cuando Neji le acarició el rostro.

Los dedos de Neji recorrieron, con delicadeza, la piel suave de la mujer, su pulgar limpió el rastro silencioso de una lágrima y él deseó darle un poco de la felicidad que sentía cuando la veía, arrebatarle todo el sufrimiento y el peso que cargaba por culpa de él. Cuanto deseaba verla feliz y segura… aunque para lograrlo él tuviera que entregar su vida.

Sin importarles la incomodidad del lugar, se besaron apasionadamente, se desprendieron de las ropas que les estorbaban y se unieron.

.o.O.o.

Posada barata. Al este de Konoha.

Sakura despertó.

En su cuerpo aún palpitaba la adrenalina, por enfrentar a un grupo de Hyugas que buscaban a Hanabi; el desaliento, por perder posiciones en batalla; la ira, por las acciones del señor feudal y Danzo en contra de Tsunade; el cansancio, por atender heridos que no paraban de llegar… La preocupación estaba en cada poro de su piel y ella solo era una más de los tantos que sufrían por la guerra.

Acarició la suavidad del colchón, mientras su vista enfocaba al hombre que le permitía el descanso.

Se levantó y caminó hacia él, colocó su mano sobre el ojo izquierdo del hombre y realizó un jutsu de sanación. Aún no lo perfeccionaba, pero ciertamente aliviaba el dolor de los ojos de Itachi.

—¿Tienes noticias de Sasuke? —preguntó ella. Tenía la mala costumbre de hablarle cuando ejecutaba su técnica, solo en esos momentos podía estar tan cerca de él.

—Sí. Volvió a encontrarse con Orochimaru—le dijo él, con tono tranquilo—Aún cree que necesita de su poder para vencerme.

—El sello maldito de Sasuke es peligroso.

—Lo sé. No te preocupes por él. Estará bien.

—Me preocupo por ti, Itachi—murmuró ella.

Habían tenido un par de reuniones y entre ellos se forjó una sólida complicidad. Sakura aliviaba el dolor de la enfermedad de Itachi, mientras que Itachi restauraba las fuerzas de la mujer permitiéndole un descanso. Los beneficios de su trato eran mucho mayores de lo que esperaban y eso los hacía confiar más uno en el otro.

Resultó que entre los dos había muchos temas de conversación y que sus circunstancias eran tan poco usuales que podían hablar de todo sin preocuparse. Sakura había escuchado la risa de Itachi e Itachi ya conocía el golpe que daba Sakura cuando la sacaban de sus casillas.

Además, Sakura no podía sacarse de la cabeza a Itachi. Pensaba en él a todo momento, sobre todo cuando trabajaba en el Hospital y caminaba por las calles vigiladas de Konoha: Konoha era la aldea que era por Itachi. Estaba conmovida por las acciones de él, por sus deseos de encontrar la paz, de construir la paz.

Sin embargo, a veces se sentía culpable al saberse parte del engaño. Ella necesitaba que él supiera que había una persona en Konoha que agradecía su sacrificio, que entendía su legado y que lloraría su muerte.

—No deberías—respondió él.

Sakura miró por la ventana, en la misma dirección que veía Itachi.

Al estar con Itachi se le removía un fuego interno, una pasión loca por hacer público el sacrificio de Itachi y señalar a los verdaderos culpables, pero debía reprimirse con todas sus fuerzas, porque de nada serviría. Entonces, recordaba a Danzo y todo lo que una persona era capaz de hacer por su aldea, por lo que creía mejor para su pueblo… y ella se odiaba a sí misma por no entender que un ninja actúa desde las sombras.

Pero a ella le preocupaba la salud de Itachi y se sentía en deuda con él.

A veces la línea que tomaban sus pensamientos, la asustaba. ¿Qué le importaba a Itachi que ella se preocupara por él, quién era ella en la vida de una sombra como Itachi? Además, ¿cómo explicar que el miedo de ver a morir a Itachi, era el mismo miedo de ver morir a Sasuke, de ver morir a Neji, de morir ella misma?

De repente, recordó que había llevado algunos víveres.

—Te deben haber costado una fortuna—murmuró él, después de examinarlos.

—Eso no importa.

No ha sido muy audaz de tu parte, pero lo agradezco y lo compartiremos. Kisame estallará en preguntas si me aparezco con jaleas y panes de Konoha.

Comieron en silencio. Desde ese día, Sakura dedicó sus ahorros para buscar aquellas meriendas. Podía ver en los ojos de Itachi cuánto había extrañado la comida de Konoha.

.O.o.o.

Bosques de Konoha.

—¡Naruto!—gritó Sakura devastada. Su aliento se perdió en las ramas de los árboles.

Unas horas atrás, Naruto regresó de una misión con el cuerpo sin vida del Sannin Jirayja, quien había muerto a manos de dos miembros de Akatsuki: Pain y Konan. Naruto estaba destruido, pues traía malas noticias: Akatsuki tenía un nuevo líder: ¡Madara Uchiha! Y pretendía una guerra aún más grande: el Plan Ojo de la Luna.

Cuando Naruto se enteró del ataque a Hinata, la frustración y la ira se apoderaron de él y se convirtió en una bestia sin control sedienta de venganza. Kakashi, Yamato y Sakura intervinieron, pero no fueron capaces de detenerlo. Sin embargo, lo que hizo todo se saliera de control fue la repentina aparición de Sasuke Uchiha en media aldea.

Sasuke se deshizo rápidamente de Yamato y se enfrascó en una batalla contra Naruto, en busca de la tan ansiada revancha. Salieron de la aldea y se perdieron en el bosque, Kakashi tras ellos y Sakura se quedó atrás, sin poder explicarse qué estaba sucediendo, por qué Sasuke había regresado, por qué había atacado a Naruto, qué técnica pretendía probar, se estaría entrenando para su enfrentamiento con Itachi…

Naruto. Por favor—susurró ella al viento. Aún tenía las manos con sangre de las heridas de Yamato. Sus ojos se llenaron de lágrimas: Sasuke ni la alzó a ver y Naruto estaba dominado por el Kyubi.

Se sorprendió pensando en Itachi. No quería decirle que Sasuke estaba muy cerca, que lo buscaba, que tenía una mujer capaz de rastrearlo…

.O.o.o.

La nueva Akatsuki, en manos del temido Madara, logró detener la guerra en la Arena por unos días. Sus intenciones de dominar a los demonios y, posteriormente, dominar el mundo, para crear uno nuevo, logró que cada país replegara sus grupos para decidir qué hacer. Las tropas volvieron a Konoha.

Sakura escuchaba atónita el relato de Inoichi Yamanaka que explicaba cómo el Jinchuriki de las Ocho Colas, un tipo de la Aldea del Rayo, fue atrapado por Akatsuki, pero que logró huir gracias a ninjas de Konoha y ahora estaba de acuerdo en entrenar con Naruto, a pesar de los ataques de Kumo contra Konoha.

Esto provocó que Madara declarara la guerra a Kumo y a Konoha, por negarse a entregar sus Jinchurikis. Sin embargo, las relaciones entre el país del Rayo y el país del Fuego seguían tensas.

Cuando Danzo escuchó el relato, se marchó de la sala molesto, y esta acción funcionó como un indicio para que Sakura sospechara. La historia sobre la huida de Killer Bee era incoherente (¿quién podría escapar de Akatsuki?) y Sakura creía ver tras todo la mano de Itachi. Solo si Akatsuki estuviera atrapada en un poderoso genjutsu habría permitido que se les escapara su presa.

Sakura suspiró cansada. Itachi seguía sirviendo a Konoha y a Danzo, eso, lo enfurecía. Sin embargo, la noticia del regreso de los ninjas que estaban en la Arena la hizo sentir feliz, de esa felicidad que desde hacía mucho no sentía. Aunque no le duró.

A los aldeanos no les gustan los ninjas. Pero no soportan a los ninjas que sobreviven guerras (que son los peores). Por lo que reanudaron todos sus reclamos y no dieron un minuto de tranquilidad a Tsunade.

En medio del caos que despertó a Konoha una mañana cuando más de seiscientos ninjas volvieron a sus hogares, Sakura tuvo una razón más para amar a Neji.

Antes de que Sakura Haruno se inmiscuyera de lleno en la vida de Neji, él nunca habría intentado algo directo en contra de su familia. Por más que supiera que el Clan había matado a su padre, que el Clan lo había sellado y que el Clan le impedía ser un mejor shinobi, él no levantaría una mano contra ellos. Pero Sakura le enseñó que había muchas formas de atacar, de conseguir lo que quería, de liberarse.

Por eso, Sakura se sintió orgullosa cuando el plan de Neji de donar propiedades de los Hyuga al gobierno de Tsunade se concretó.

A la Rama Secundaria le pertenecían unos cuantos terrenos que Neji regaló a la Hokage para los aldeanos que habían perdido sus casas y para nuevos sembradíos.

Cuando el Consejo del Clan Hyuga se enteró que decenas de casas de civiles (gracias a la habilidad de varios expertos en madera, se edificaron muy rápido) estaban en su propiedad, pegaron el grito al cielo. Hana Inuzuka custodiaba a los aldeanos, mientras los Hyuga se agrupaban horrorizados al ver personas de todo tipo en sus propiedades. La sorpresa se convirtió rápidamente en furia cuando descubrieron que el traspaso era completamente legal.

Las represalias no se hicieron esperar. No eran tan estúpidos para atacar una horda de campesinos, pero sí estaban dispuestos a darlo todo contra Neji Hyuga, el causante de la pérdida de las tierras.

Por lo que la batalla contra Neji se libró a los pies de la torre de la Hokage. Neji trató de llevar la pelea a una zona menos poblada, lo cual logró gracias a la oportuna intervención de Naruto; pero ninguno de los pudo evitar que un grupo de mirones los siguiera. Entre los dos, con facilidad, pudieron contener los ataques Hyuga. Sin embargo, sucedió algo inesperado que colocó la balanza en contra de Neji.

Un Hyuga molesto se lanzó contra la muchedumbre de personas que se aglomeraban alrededor de la batalla. Sakura Haruno estaba en el grupo de gente que veía la pelea. Neji se interpuso y detuvo el ataque con facilidad. Después, miró a Sakura y le ordenó que se fuera.

Para Hoshi, uno de los principales miembros del Consejo del Clan, no pasó desapercibida la atención que Neji dirigía a la médico y comprendió, mucho antes que otros, lo que ocurría entre ellos. Era respetable que Neji protegiera a los aldeanos, pero no era normal que mientras lo hacía tuviera el rostro marcado por la desesperación.

Además, Hoshi siempre sospechó de la mujer, pues cuando ella trabajó para la Casa Hyuga, estuvo pendiente de Neji, a pesar de que él no formaba parte de sus servicios. Debió haber impedido que se relacionaran en la Casa Hyuga, pero en aquel entonces no le dio importancia: Neji no era más que un criado inofensivo y dócil. Pero si había algo que Hoshi odiaba del Prodigio Neji era su condenada habilidad para ocultarles cosas, pero su descuido con esa mujer lo pagaría caro.

Esa misma noche, Sakura fue atacada por un grupo de Hyuga que la encerraron en el Ocho Trigramas Sesenta y Cuatro Palmas.

Neji y Naruto la socorrieron a tiempo, y entre los tres lograron reducir a los atacantes. Sin embargo, la premura de Neji solo sirvió para comprobar la teoría de Hoshi, que sonrió sardónico y advirtió a Neji del error que había cometido al no ocultar su relación con Sakura.

—No puedes proteger a tantas personas, Neji—habló Hoshi, antes de retirarse—En algún momento, fallarás. Nosotros vivimos sólo para destruirte.

—Sakura no necesita que la protejan. Ella les puede patear el culo a todos ustedes—gritó Naruto, con el puño en alto.

Hoshi se echó a reír y desapareció. Naruto lanzó varias amenazas; sin embargo, cuando se volvió, los rostros de sus dos compañeros le sorprendieron. Neji se veía muy preocupado, mientras que Sakura tenía los ojos con lágrimas.

—Lo siento tanto—sollozó ella—Fui una tonta. No debí dejarme atrapar…

—No digas eso, Sak…—trató de animarla Naruto, pero las palabras se murieron en su boca cuando vio a Neji caminar hacia ella y abrazarla amorosamente.

—Lo resistiremos. Tomaremos todas las precauciones—susurró Neji, tratando de consolar a Sakura.

—Neji. Si fallo… si fallamos… él también caerá con nosotros…—susurró ella, angustiada.

—Oye, Sakura—intervino Naruto después de carraspear fuertemente la garganta. Neji se separó de la mujer. Naruto se acercó con largos pasos, sin poder pestañear—Estoy pensando que tienes mucha intimidad con este engreído.

—Naruto—regañó por lo bajo Sakura, mientras se pasaba las manos torpemente por los ojos, en un intento por tapar el rastro de las lágrimas.

—Es que se ven muy juntos—insistió Naruto, miró a Neji, que tenía una sonrisa ladina en el rostro. La expresión de Naruto se volvió confundida—¿No te fijarías en un tipo como Neji, cierto?

Sakura enrojeció y, para sorpresa de Naruto, no pudo contestarle. Naruto estuvo a punto de replicar que era imposible que ella se fijara en el compañero del Cejotas, pero la mirada de Neji lo hizo tomar conciencia del peligro que corría Sakura ahora que Hoshi sabía que estaba en una relación con un Hyuga despreciado.

Estaba asombrado. Le costaba creer que un tipo como Neji fuera capaz de llegar al corazón de Sakura, que él tanto había buscado, pero no era estúpido. Lo mejor que podía hacer era cerrar la bocota y no comentar con nadie de la relación entre su compañera y Neji. Así evitaría que los muchos enemigos de Neji, pusieron sus ojos en ella.

Suspiró cansado y decidió darles espacio. Sakura había trabajado un tiempo como maestra en ninjustu médico de Hanabi y Hinata en la Casa Hyuga. El trabajo fue muy estresante, pues los Hyuga exigían mucho de las herederas y las tres estaban al borde del colapso por exceso de trabajo. Hasta donde él sabía, el tiempo que pasó en la Casa Hyuga fue muy desagradable para Sakura y no entendía en qué momento empezó a relacionarse más íntimamente con Neji.

Recordó que hacía dos años, Sakura le había gritado que le importaba un pepino si Sasuke regresaba, quizá en ese momento ella ya andaba besándose con Neji. Frunció el ceño, preocupado. Sakura no se rendiría tan fácilmente con Sasuke, pero tampoco era capaz de engañar a sus propios sentimientos y a los de Neji, claro, suponiendo que Neji tuviera sentimientos.

Naruto miró de reojo la cercanía entre ellos y se preguntó cómo haría para evitar que los Hyuga pusieran un dedo sobre Sakura. Ya los Hyuga habían dañado a Hinata y se vengaría por eso, pero a quien mataría era a Neji si a Sakura le pasaba algo. Decidió adelantarse, después de todo, Neji acompañaría a Sakura hasta su casa.

Neji abrazó a Sakura y le susurró al oído:

Cuando salga de misión, quédate con él.

.O.o.o.

Claro en medio del bosque.

—¿Tienes algo qué decir? —preguntó Itachi. Sakura abría la boca, solo para cerrarla.

Ella asintió.

—No sé cómo decírtelo.

—Solo dilo.

—No quiero comprometerte.

Itachi miró al cielo. Las situaciones lentas le aburrían. Además, no había nada peor que pedirle que matara a sus padres, así que no veía cuáles eran los tapujos de la mujer para pedirle algo. Dígase de paso, que ya le había pedido demasiado antes.

—Neji quiere que cuando él no esté en la aldea, me pueda quedar contigo—dijo ella con rapidez, cuando Itachi iba a responder, se le adelantó—Sé que no puedes. Tienes tu compañero y tus propias misiones. Pero pensé que podrías preocuparte si no regreso. Neji irá al frente de batalla, de nuevo. Él se encarga de evitar que los Hyuga me ataquen. Pero hemos comprobado que cuando no está, el Clan aprovecha para... salirse con las suyas. Entonces... —Sakura alzó el rostro para mirarlo—Estaré escondida en los bosques, por eso tienes que aguantar tu próximo tratamiento.

—Sakura—la interrumpió él—Puedes quedarte conmigo.

—¿Y Kisame?

—¿Él qué?

Ella sonrió.

Gracias.

.o.o.O.

Sakura dio un brinco cuando en medio pasillo del hospital, apareció la figura de Itachi. Miró a todos lados, atribulada. Por suerte, era muy tarde y no había nadie que pusiera en alerta de la presencia de Itachi. Itachi se había tomado muy en serio eso de quedarse con ella cuando Neji no estuviera. Y Neji no estaría por mucho tiempo.

Sin embargo, el corazón de Sakura no se tranquilizó. Una cosa era que ella saliera cada dos semanas de su aldea y abandonara sus tareas del hospital, para estar unas cuantas horas con uno de los asesinos más perseguidos por su país; y otro asunto muy distinto era que él caminara tranquilo por medio hospital, cuando estaban en guerra con Akatsuki.

Sakura apresuró el paso, debían salir lo más pronto posible del pasillo. ¿Qué harían si alguien los veía juntos, qué harían si Danzo aparecía también en medio pasillo?

—¿No ha despertado? —preguntó él. Sabía que Sakura se dirigía a la habitación de Hinata.

Sakura negó, al tiempo que abría con prisa la puerta y le exigía que entrara. Acomodó unas flores que Hanabi había llevado y miró a su amiga tendida en la cama. Tsunade pensaba que habían dañado irreversiblemente su cerebro, pero ella tenía fe en las palabras de Neji: Hinata despertaría.

—El Byakugan es la visión pura—murmuró Itachi, se sentó en una mesilla cercana y tomó uno de los bocadillos que le dejaban a Hinata.

Sakura asintió.

—Itachi—llamó con voz suave. Ahora que Itachi se aparecía en la aldea, la acosó un mal presentimiento. —Danzo…

—Lo sé. Anda tras mí.

Pero la preocupación de Sakura iba más allá:

—Hay un chico. Su nombre es Sai. Es un miembro de Raíz.

—El sustituto de Sasuke.

—Él es un buen amigo—murmuró ella, sin saber muy bien cómo enfocar el asunto que le preocupaba.

Sakura. Déjame sentirme lo suficientemente fuerte para representar un peligro real para Danzo. Él no enviará a un niño en mi búsqueda—dijo Itachi, para tranquilizarla.

—Gracias—murmuró ella y se dispuso a revisar el ojo de Hinata.

La tinta verde del sello maldito seguía intacta, sobre la pálida piel de Hinata. La ceja había desaparecido y un manchón verde daba color al espacio donde antes hubo un ojo.

Sakura pasó sus dedos por la cicatriz de Hinata. No tenía palabras suficientes para explicar su odio hacia el Sello. Su piel se erizó, su sentido del tacto no podía olvidar cómo se sentía las líneas del sello en la frente de Neji.

Hubo una época en que Sakura y Neji discutían siempre que se veían. Cuando Sakura logró romper los tratos respetuosos y parcos de Neji, empezaron las discusiones. El día que Sakura conoció el sello del pájaro enjaulado de Neji, tuvieron una de las mayores discusiones.

Sakura acusaba a Neji de hacer sentir culpable a Hinata y de desperdiciar sus propias habilidades, mientras que Neji le decía que Hinata no tenía culpa de nada y que debería saberlo. En un, poco usual, arrebato, Neji se destapó la frente y le gritó a Sakura que viera el Sello Maldito y cerrara la boca.

Sakura molesta, cerró los ojos y se negó a abrirlos. Le dijo que no tenía ninguna intención de verle el sello, que para ella no existía. Que lo único que ella veía era un Neji que desperdiciaba su vida y a una Hinata que se sentía culpable por eso. Nada de sellos.

Neji estaba furioso. La tomó de las manos y la obligó a sentir el sello. La yema de los dedos de Sakura recorrió la frente y cada línea del sello maldito. Sakura sabía que nunca podría olvidar la sensación rugosa, por lo que decidió convertir el recuerdo en uno bueno, en uno especial. Entonces, ella lo besó. Ese fue su primer beso, aunque Sakura nunca quiso reconocerlo como tal. Algo de que ella tenía los ojos cerrados y que no le gustaban los hombres que desperdiciaban su vida.

—Las líneas sucesorias son peligrosas. Conllevan mucha responsabilidad—murmuró Itachi, miraba con atención los dedos de Sakura que seguían el rastro del sello de Hinata. —Te recomendaría que no trates de unirte a algún clan. Menos a uno con barrera de sangre.

—Eso mismo dijo Nejisusurró ella, pero siguió inmersa en sus propios pensamientos.

Ese primer beso entre Neji y Sakura, fue de lo más extraño. Primero, ella mantuvo los ojos fuertemente cerrados, mientras sus dedos seguían el contorno del sello y, segundo, Neji no la recibió: los labios de Neji nunca se movieron.

Al contrario, él reaccionó para separarla y preguntarle si se había vuelto loca. Neji estaba molesto, pero el unilateral beso caló profundo en él y por un momento se planteó resistirse al sello. Sin embargo, no lo haría ese día (ni lo haría pronto), solo trató de alejar a Sakura de su vida (lo cual no le funcionó).

—Nunca vuelvas a hacer algo así, Haruno. No te conviene relacionarte con un clan. Menos uno con técnica sucesoria— le había dicho Neji en aquella ocasión.

Van a desaparecer—dijo Itachi—Las técnicas sucesorias desaparecerán en algún momento.

—Lo sé. Tu enfermedad está muy relacionada con la técnica sucesoria. Es cuestión de tiempo para que quienes poseen el Byakugan desarrollen alguna enfermedad.

Itachi asintió.

—Cuando ella despierte su nuevo Byakugan deberías tratar de aprender todo lo que puedas.

Sakura sonrió. El nuevo Byakugan.

.O.o.o.

Cabaña abandonada en el bosque del norte.

—Es una herida muy grande.

—Luché contra Madara. Me expulsó de su grupo—explicó Itachi.

—Seguro descubrió los genjutsus que has estado haciendo para engañar a Akatsuki.

Itachi no respondió, Sakura le curó las heridas en silencio, mientras pensaba que había algo más. Cuando Sakura se enteró de la existencia de otro Uchiha, que se creía muerto, pensó que quizá Sasuke abandonaría su idea de reconstruir el clan, a lo mejor, Madara había tenido más hijos. A lo mejos había más Uchiha vivos. ¿Pero eran esos los Uchiha que debían nacer?

Se imaginó a sí misma preguntándole a Itachi si era posible que Madara tuviera hijos, pero el rostro particularmente serio de Itachi y las heridas que tenía, le hacían pensar que había algo muy profundo y grave en la relación Itachi-Madara.

Así que cambió el tema.

—¿Tienes noticias del frente de batalla?

—Nada que no sepas ya. Pero sería importante que Naruto y Bee se unieran pronto a la batalla. Los Zetsus blancos son rivales poderosos.

Ella asintió. Madara tenía un poderoso ejército de Zetsus blancos que avanzaban rápidamente. Konoha y Suna apenas podían contra ellos.

O.o.o.

Hospital de Konoha.

—¿Crees que pueda ser una buena médico de batalla? —preguntó ella. Ya era la segunda vez que solicitaba ser enviada al frente de batalla y Tsunade se negaba. Empezaba a tener dudas sobre la confianza de la Quinta en ella.

—Tienes excelentes habilidades, Sakura.

—Tsunade no quiere que yo vaya a luchar. Prefiere tenerme en Konoha.

—Tú y Shikamaru son las únicas personas que continúan siendo fiel a Tsunade en la Aldea. Puede resultarte aburrido, pero lo que hacen en el Consejo de la Aldea es beneficioso para el país.

—Sí. Pero quisiera estar con Neji.

Itachi guardó silencio por unos momentos. A él le gustaba que Sakura tuviera deseos, aunque fueran caprichosos. A él le gustaba que Sakura actuara pensando que ayudaba a alguien, que haría feliz a alguien. A él le gustaba muchas cosas de Sakura, sus sonrisas, sus ojos brillantes, su energía y su capacidad de desear y soñar.

Pero él entendía por qué Tsunade no quería que Sakura saliera de la aldea.

—Tsunade debe sospechar que algo ocurrió en tu misión con Hinata y que por eso sucedió el ataque. Por eso, quiere que tú estés en la Aldea cuando ella despierte. Ignoro si pretende culpabilizarte por lo que ocurrió o espera que le des fuerza y valor a Hinata para continuar.

Sakura bajó el rostro. Lo que más deseaba era que Hinata despertara, pero temía la mirada de odio que le dirigía. Ella era la culpable del ataque de Hinata. Por haberla incluido en su plan.

—Hinata tiene una apariencia de lo más dulce, a pesar de todo el maltrato que ha vivido—agregó Itachi. —Es una chica valiente.

Sakura sonrió cuando lo escuchó decir dulce. Siempre le provocaba una sonrisa escuchar a Itachi decir dulce. Ella había descubierto que la palabra dulce bien podía ser la palabra favorita del hombre cuando le daba por hablar de sus gustos culinarios. Se sorprendió cuando su mano fue cubierta por la mano de Itachi.

Hay que tener valor para hacerte caso—le sonrió él, mientras subía por el brazo de la mujer, en una suave caricia, hasta su cuello. Sakura temblaba y el tacto del hombre le ardía. —Pero tú tienes tus ideas locas, y nosotros tenemos el poder de decidir. Ayudarte fue decisión solo de Hinata y aceptar tu plan, fue mi decisión—Itachi subió su mano hasta llegar a la mejilla—La única persona que no pudo decidir fue Neji.

La sonrisa de Sakura floreció, como en los viejos tiempos. Neji sí decidió: decidió que no. Pero ella lo sedujo, lo drogó, lo durmió y lo dejó a merced de un ninja clase S y de una técnica que no sabían si funcionaría.

—Así que, Sakura—susurró Itachi, muy cerca de ella. Con su mano, elevó el rostro de la mujer, susurró con los labios a segundos de rozar los de ella—Tenemos que hacer que el esfuerzo de Hinata valga la pena.

Un ruido hizo que Itachi soltara el rostro de Sakura y se alejara. Sakura se quedó quieta, asustada por sus propias emociones y ruborizada hasta la médula. Apenas pudo enfocar la mano de Hinata que se movía, pues tenía turbios los sentidos.

—¿Sakura? —preguntó la voz suave de Hinata, un poco rasposa—¿Con quién estás?

Sakura rezongó. Lanzó un gemido extraño y por poco se abalanza sobre Hinata, pero el miedo la detuvo.

—Itachi Uchiha—respondió el Uchiha, se separó de Sakura y se acercó a la cama. Tenía curiosidad sobre el despertar de la mujer.

El único ojo de Hinata lo enfocó por un momento, pero después siguió observando su propia mano. Dado que Sakura continuaba paralizada, él se tomó el atrevimiento de darle un poco de jugo a la convaleciente.

—Hinata—susurró Sakura, muerta de miedo y con el corazón en la boca, mientras veía a Itachi atenderla—¿Estás bien?

Hinata la buscó con la mano. Sakura se acercó temblorosa, estrechó su mano con fuerza. Su temperatura corporal había pasado de un calor sensual a un frío pavoroso, pero era capaz de resistir el miedo de enfrentarse a Hinata.

—Sakura. ¿Qué pasó? —preguntó Hinata.

—Fuiste atacada. Trataron de…

Hinata la detuvo con un movimiento de la mano.

—Con Neji.

—Debería descansar—repuso Itachi.

Entonces, Hinata negó con la cabeza y trató de sentarse. No pensaba quedarse callada sin saber qué ocurrió con Neji después de haberla rescatado de las garras de su familia. Recordaba que Neji había asesinado a los encargados de sellarla. Recordaba los gritos de dolor de Hanabi y los bramidos enfurecidos de su padre. No descansaría hasta saber qué él estaba bien.

—¿Cómo está él? ¿Le hicieron algo?

—No. Él está bien—exclamó angustiada Sakura, sin poder controlar el temblor de su voz—Necesitas descansar, por favor.

—¿Dónde están los demás?

—Oh. Han venido a verte todos los días—dijo Sakura, apresuradamente—Es solo que ahorita es un poco tarde. Pero Hanabi viene todos los días.

—No. Me refiero a todos. A la aldea. ¿Por qué hay tan pocas personas en la aldea?

Sakura frunció el ceño. La pregunta de Hinata no tenía sentido, a menos…

Konoha está en guerra—respondió Itachi, sin poder evitar el interés que le producía el estado de la muchacha se acercó más a la cama—Muchos han sido enviados al frente de batalla. Incluido Neji.

Hinata asintió. Guardó silencio por unos instantes, mientras Sakura le preparaba un poco de frutas. Después de comerlas, trató de seguir hablando, pero el cansancio la dominaba. Antes de quedarse dormida, alcanzó a decir:

Sakura. Solo puedo ver la red de chakra de las personas. De todas las personas.

Itachi acomodó con cuidado la cabeza de Hinata sobre la almohada.

Se trata de un nuevo Byakugan—explicó.

—Debo informar de esto a Tsunade—dijo Sakura, indecisa de cómo escribir las palabras de Hinata en el informe.

Espera hasta mañana. Quiero pasar la noche aquí.

—No puedo esperar hasta mañana. Mis órdenes son informar en forma inmediata.

—Sakura, quiero descansar aquí—repuso Itachi.

La mujer no lo pensó en dos veces para aceptar. Saber que Hinata estaba despierta le provocaba una gran alegría, pero esa noche no quería estar sola.

—Está bien. Le diré a Hinata que no mencione que despertó hoy. También pasaré la noche aquí.

—Tienes el rincón—susurró él que había desplegado la cama de invitados.

—¡No dormiré contigo! —exclamó Sakura, mientras salía de la habitación. Al cabo de unos minutos, regresó con una camilla.

Buenas noches, Hinata—murmuró Sakura, cuando apagó la luz y se acostó.

Buenas noches para ti también, Sakura—gruñó desde el otro lado la voz de Itachi. Sin embargo, no dejó a Sakura contestar, sino que le dio algo en qué pensar—El entrenamiento del Sharingan en los Uchiha, nos permitió crear y dominar nuevos tipos de Sharingan, como el Mangekyou. Los Hyuga se han vuelto excesivamente celosos de su Byakugan y este no ha mutado en años, pero eso no quiere decir que no pueda hacerlo.

.O.o.o.

—Por favor, no me agradezcas y no te culpes, Sakura. Soy yo la que debe darte las gracias. Sé que mi primo encontrará la felicidad a tu lado, ahora que no tiene el sello. Y eso es más importante para mí que mi Byakugan—sonrió Hinata, mientras Sakura le peinaba el cabello.

Neji e Itachi piensan que tienes un nuevo Byakugan, que solo necesitas entrenarlo.

—Nunca fui muy buena con mi Byakugan—murmuró Hinata.

Sakura vivió mucho tiempo a la sombra de otras personas, y sus habilidades siempre fueron cuestionados. Por eso sabía que decirle a Hinata que la habilidad de su Byakugan era increíble, por más cierto que fuera, no daría resultado para aumentar la autoestima de la mujer.

Creo que es tu oportunidad para mostrar tu valor. Para demostrarle a tu padre que no puede dañarte, para demostrarle a Hanabi que su hermana también es fuerte y para demostrarle a Neji que los sellos no existen.

—Gracias, Sakura.

.O.o.o.

El despertar de Hinata, hizo que Tsunade regresara a la aldea de forma inmediata. Tenía serias sospechas sobre la verdadera razón del ataque a Hinata y pretendía averiguarlo. Así que la Hyuga, fue sometida a un duro interrogatorio.

—¿Por qué te sellaron?

—Me delegaron al Bouke por incapaz.

—¿Activaron el sello de Neji?

—Él no estaba.

—¿Trataron de sellar a Hanabi?

—No.

—¿Danzo estaba presente?

—Sí.

—¿Danzo conoce el jutsu de activación de sello?

—No. Solo algunos miembros del Souke lo conocen.

—¿Danzo preguntó si se puede sellar a otras personas, a otros ninjas?

—Sí.

—¿Danzo preguntó si se puede sellar otras técnicas oculares sucesorias, como el Sharingan?

—Sí. Preguntó si podrían sellar a Sasuke Uchiha.

Hinata respondió a cada pregunta con la verdad, cuidando de no mencionar que Neji no tenía sello y que el clan estaba furioso por eso.

Mientras, Tsunade insistía sobre Danzo, Hinata comprendió cómo Sakura fue capaz de convencer a Itachi de quitar el sello maldito. Sakura sabía que Danzo pretendía sellar a Sasuke Uchiha y se lo contó a Itachi.

El interrogatorio dejó exhausta a Hinata, pero se rehúso a descansar hasta hablar con Sakura.

Tsunade teme por mi seguridad ahora que he despertado—le dijo, con la voz temblando por la emoción—No sabemos si pueden activar el sello, así que debo mantenerme alejada de cualquier Hyuga. Solo hay un lugar donde los Hyuga no me pueden dañar. En el frente de batalla, con Neji. Cuando esté con él, entrenaré mi Byakugan y no seré una carga más para él. Aprenderé a defenderme sola.

Sakura la abrazó, pero fue llamada a una reunión de emergencia. El padre de Ino había muerto y la División de Inteligencia terminaría en manos de Danzo.

.O.o.o.

Cabaña de alquiler.

Pronto Tsunade te enviará al frente—le dijo Itachi. —No eres rival para Danzo. No tienes las herramientas suficientes para enfrentarte a él… y eso que conoces bien de lo que él es capaz.

—Danzo es despreciable.

—No tienes ni idea.

Sakura suspiró. Se dejó caer sobre una silla vieja. Itachi tenía razón. Ella no podía enfrentarse a Danzo, porque las cartas de la baraja del hombre, eran demasiado peligrosas para que una chica como ellas las jugara.

—Danzo mató a mi mejor amigo—confesó Itachi.

Sakura guardó silencio. En parte esperaba que Itachi continuara hablando, pero él no siguió. Al cabo de unos segundos, preguntó:

—¿Quieres que se lo cuente a Sasuke?

—Ya veremos. Lo importante es que Sasuke encuentre una aldea a la cual regresar—repuso Itachi. —Por eso, deberás tomar el puesto de Tsunade en batalla. Tsunade tiene que hacerse cargo de Danzo por sí misma. No puede delegarlo, ni siquiera en los Nara.

—Itachi—murmuró ella. Lo que más quería era estar en el frente de batalla, porque así podría estar cerca de Neji, pero mientras no fuera así, podía tratar de averiguar algo—¿Puedes traerme noticias de Neji?

—No.

—Puedes hacerlo.

—No me apetece. Mi intención es alejar a Sasuke de la zona de batalla y de Naruto. No me acercaré a la zona de batalla.

—¿Sasuke te ubicó?

—Sí.

—Eso quiere decir que sabe que has estado en la aldea. ¿Sabrá que has estado conmigo?

—Probablemente.

—A veces pienso que no significo nada para Sasuke—murmuró Sakura—Que nunca signifiqué algo para él.

—Eso, sin duda, es mi culpa—susurró Itachi.

—No quería decir eso—agregó ella, apenada.

Itachi hizo un ademán para quitarle importancia, pero se quedó pensativo unos instantes. Miró a Sakura que estaba mal sentada en la silla y le dijo, con una mirada un poco oscura:

—Además de matarme, Sasuke reconstruirá el Clan Uchiha. Ignoro qué tan ambientado esté, pero seguro te busca para conseguir un heredero.

Sakura se puso roja. Se irguió totalmente en su asiento.

—¿Ambientado? ¿Qué clase de expresión es esa? ¿A qué te refieres? ¿Ambientado conmigo? ¿En qué sentido?—dijo, mortalmente seria, mientras su puño se alzaba en contra de Itachi, que se echó a reír. —Y ahora, ¿qué es lo gracioso? Porque has dicho una serie de cosas ¡de miedo! ¿A caso crees que solo soy un recipiente para bebés Uchiha?

Tendrías la oportunidad de darle tus propias reglas a un clan.

—¿Reglas? ¿Clan? Itachi, ¿has puesto atención a lo que he dicho en los últimos meses? Yo solo quiero una familia.

Itachi la miró, de una forma que ruborizó a Sakura, pero logró apaciguarle los ánimos. Él le sonrió, mucho más suave y agradable.

—Sasuke no sabe mucho de familias, pero tiene a Naruto y te tiene a ti. Verás que cuando yo no esté, conocerás al verdadero Sasuke. Él es un hombre de paz.

Sakura dirigió la mirada al suelo, negó con la cabeza, pero no dijo nada. Era Itachi el verdadero hombre de paz.

—¿Hay una forma de evitar esta guerra? —preguntó Sakura.

—Naruto tendrá la respuesta—murmuró Itachi y desapareció.

Continuará.


Este era el capítulo que me hacía falta escribir, pues ya está: así que queda un capítulo más y un epílogo, que ya están -casi- listos. Entonces, no me tardaré.

En el próximo capítulo se verá porque el pairing de este fic es Neji-Sakura-Itachi. Espero les guste lo que tengo planeado. También, la palabra Hombre de Paz tendrá su importancia más adelante (pienso que será muy lindo, pero ustedes juzgarán).

Estoy tratando de incluir los eventos que conocemos de las guerras, si hay algún error, me disculpan. Como vimos, su enemigo principal son los zetsus blancos, por el momento. ¿Qué les parece el Byakugan de Hinata? Todo evoluciona, ¿no?

Aprovecho para agradecerles su compañía y su lectura. Sin ustedes, esto no sería tan divertido y, de verdad, que aprecio mucho sus palabras. Así que no duden en dejar review con su opinión, dudas, preguntas, tomatazos... :b

Hasta la próxima, que estén muy bien.