Hola.
Espero disfruten la lectura.
CAPÍTULO IV
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Destructor de Sellos
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Habitación de casa abandonada.
—Descansa—murmuró ella cuando terminó de ejecutar la técnica, pero algo en su propia voz la hizo reflexionar. Se sintió como si hubiese dicho una estupidez.
Se fijó en el reposo y tranquilidad del cuerpo de Itachi, recostado en la cama. No pudo apartar sus ojos del pecho desnudo del hombre, mientras pensaba en la Masacre Uchiha, en el encuentro de Itachi con Naruto, en Akatsuki, en la venganza de Sasuke, en la seguridad de su aldea, en toda una vida de servicio… y concluyó:
—Nunca descansas.
Itachi trató de erguirse. Se sentía vulnerable recostado en la cama. Desde hacía unas semanas, preferían ejecutar la técnica con él recostado, y ya no de pie. Lo cierto era que su enfermedad avanzaba y en muchas ocasiones apenas tenía fuerzas para caminar. Pero él no quería verse débil ante ella, no quería que ella conociera los estragos de su enfermedad, no quería verse enfermo y débil en los ojos turbados de ella.
Sakura no se movió. No lo dejó levantarse. Itachi detuvo todas sus intenciones de alejarse, cuando las manos de ella le acariciaron el pecho, despacio, descubriéndolo.
La mujer recordó cuando Naruto y Sasuke avanzaban y ella se quedaba atrás. Cuando trató de impedir que Sasuke se fuera y él la dejó atrás. Cuando Naruto salió en búsqueda de Sasuke y la dejó atrás. Recordaba todas las veces que vio la espalda de sus compañeros, que avanzaban, y ella se quedaba atrás. Siempre un paso atrás.
Sus manos se detuvieron. Podía sentir el palpitar, fuerte y pausado, en el pecho de Itachi.
Ella siempre estuvo atrás de sus compañeros, esperando ser rescatada y ser defendida. Sus compañeros salieron de la aldea para hacerse más fuertes, para perseguir sus sueños, sus metas. Ella se quedó en la aldea para ayudar a Tsunade a atender los problemas de la aldea, para tratar de descubrir cuál era su sueño, cuál era su camino ninja…
Sin planearlo, de un día para otro, estaba metida de lleno en la vida de Neji Hyuga. Se vio inmiscuida en un torbellino de problemas, de dolores, de crueldades, y en todo aquel caos que era la vida de Neji, ella se enamoró de él. Venció sus propios demonios y se permitió amarlo y descubrió que él la valora, que para él no es una inútil, que no la dejará atrás.
Ella no podía quitarle el dolor a Neji, apenas podía comprender lo que él vivió… pero sabía que él veía en ella un oasis, un lugar de descanso, nuevas energías, una libertad desconocida. Sabía que Neji la necesitaba, como necesitaba respirar, y sabía que la amaba, como ansiaba su libertad.
Lo que ella no sabía era si tenía las fuerzas suficientes para salvarlo. Pero, por dios, que lo intentaría.
Ella estaba ahí. Ella era un lugar. Ella era un estado. Ella era un oasis. Ella era un descanso. Ella era una sonrisa. Ella era una esperanza.
Y Naruto y Sasuke nunca lo vieron. Pero Neji lo descubrió.
Sakura tomó un bocado de aire. Neji descubrió el valor que había en ella. Y ahora ella se lo entregaría a Itachi. Lo que tenía para ofrecer, más allá de sus buenas habilidades médicas, se lo daría a Itachi. Todo. Toda ella.
—Itachi, quiero ser tu reposo—dijo ella, retomó las caricias. Acarició el estómago desnudo hasta llegar al pantalón, que sin problemas soltó y empezó a bajar, descubriendo la pelvis del hombre, que reaccionaba con las caricias y las intenciones de ella. Ella terminó de subirse a la cama.
Itachi llevó sus manos al rostro de la mujer y le acarició el cabello, cerró los ojos cuando hundió sus dedos en los mechones de ella. Le parecía delicioso. Las reacciones de su cuerpo las sentía, placenteras, como si fueran la primera vez. Las palabras salieron de su boca por inercia.
—¿Has peleado con Neji? —dijo él, mientras ella se recostaba sobre él y empezaba a besarle el cuello. Ella negó.
—¿Es por Sasuke?
La magia se rompió. Sakura se detuvo y le dijo, con seriedad:
—No es por Sasuke. Nada de esto es por Sasuke. Si no eres capaz de entenderlo…—dijo, mientras trataba de levantarse, pero Itachi la sostuvo por las caderas y la jaló hacia él.
—Nunca he estado con una mujer como tú—dijo, con la voz ronca. Ella se sorprendió con la confesión y con la mirada de deseo que le dirigía—Ahora solo quiero tomar tu paz. No sé si serás capaz de seguir siendo un lugar de descanso después de tratar con un hombre como yo… pero no me importa —le acarició la mejilla—No estaré aquí para verte.
La atrajo hacia él y la besó. El beso fue largo, lento, deseoso. El primer beso que compartían, pero los dos lo sentían como el último. Y fue igual al último.
.O.o.o.
Sakura se revolvió en la cama.
—¿Estás retrasada? —preguntó, con algo de burla, Itachi, mientras sus manos abarcaban el vientre de la mujer en caricias lentas, que resultaban hasta dolorosas para ella.
La mujer cerró los ojos.
—Un poco—murmuró. Con pesar se salió de la cama y se puso su ropa. —¿Dos semanas?
Él asintió. Cuando estuvo lista para irse, caminó hacia donde estaba él, tendido, aún desnudo, y lo besó.
.o.o.O.
Aldea de Konoha
Los Doce de Konoha, menos Sakura, llevaban tres meses en el frente de batalla, luchando contra los Zetsus blanco de Madara. Sakura quedó en Konoha, encargada del Hospital. Shikamaru iba y venía, y una noche le informó a Sakura que dejaría su puesto en el Hospital General para ser médico de batalla, en la División Médica.
Sin embargo, Sakura no se alegró. Tenía su cabeza hecha un embrollo como para recordar que Neji estaba en el frente y que ella sería enviada al frente. Shikamaru frunció el ceño ante el rostro preocupado de la mujer que no se alteró en lo más mínimo por la noticia, que según le había dicho anteriormente, esperaba ansiosamente.
—¿Has visto a un Zetsu blanco? —le dijo Shikamaru y a continuación procedió a explicarle su peligrosidad, pero ella no le prestó atención. El joven notó que Sakura dirigía miradas asustadas a un papelillo que trataba de esconder en su puño cerrado. —Sakura, ¿qué tienes ahí? —dijo sin rodeos.
Sakura no pudo impedir que Shikamaru le quitara el papelillo. Shikamaru leyó: Resurrección del Mundo Impuro, en una letra que nunca había visto. No era de alguien de Konoha.
—¿Qué es esto? —preguntó él, muy serio.
Ella negó. Tenía un fuerte dolor de cabeza y los ojos acusadores de Shikamaru le asustaban aún más. No tenía ni idea de qué significaba, pero temía que fuera un mensaje sobre el estado de Neji. Temía que fueran noticias de Neji y ella no era capaz de entenderlas ni de hacer nada.
Pero Shikamaru insistió:
—¿Qué es esto? ¿Por qué lo tienes?
Ella negó. No sabía. Llevaba todo el día tratando de comprender qué significaba, por qué Itachi se lo había mandado, por qué era urgente, qué debía hacer. No sabía. Y la angustia acabaría con ella.
—¿Tienes idea de qué significa?
Shikamaru observó el papel, temeroso y preocupado. El equipo de Anko hacía unos días había descubierto que las grandes tumbas, donde yacían los cuerpos de ninjas poderosos, fueron violentadas y los cuerpos habían desaparecido. ¿Podría ser que estaba relacionado? Habló con voz seria:
—Resurrección del Mundo Impuro es un jutsu prohibido de invocación. Puede que sea el jutsu más poderoso que exista. Orochimaru lo utilizó contra el Tercer Hokage.
—Invocación de los muertos—dijo Sakura, pero tuvo un mareo. Shikamaru la miró perspicaz, la mujer perdió el color del rostro y la vida de las palabras. —¿Neji está vivo? —preguntó ella, con un terrible dolor en el pecho.
Shikamaru frunció el ceño, sin entender a qué venía esa pregunta. Estaban hablando de una técnica prohibida, de lo que parecía un mensaje que trataba de ponerla en aviso y ella le salía con una pregunta fuera de foco. Pero igual respondió:
—Sí. Está vivo.
Sakura apretó los ojos. El mensaje no se refería a Neji. Entonces, eso quería decir que se refería a Itachi. ¿Era una orden, su última voluntad? ¿Itachi pretendía que ella lo reviviera, que buscara a Orochimaru? ¿Qué significaba? ¿Qué se suponía qué tenía que hacer con la Invocación de los Muertos?
—Sakura—la llamó Shika—¿Por qué tienes esto?
—No sé—respondió ella, angustiada—No sé que tengo qué hacer.
—Yo sí—murmuró Shikamaru—Me lo llevaré.
—No me denuncies. No puedo explicar por qué tengo ese papel—suplicó ella. Pensó que Shikamaru descubriría su relación con Itachi, pero no tenía mente para detenerlo. ¿Itachi se estaba enfrentando ya con Sasuke sin decírselo? ¿Itachi querría que lo revivieran? ¿Y si Itachi estaba muerto?
Shikamaru asintió.
—No lo haré.
Gracias a la oportuna intervención de Shikamaru, Konoha y sus aliados descubrieron de la nueva etapa del plan de Madara Uchiha, unido con Kabuto, quien fue capaz de revivir a los muertos y pensaba usarlos en la batalla.
Konoha estaba preparada para enfrentar la resurrección de los muertos y se encontraron los maestros con sus estudiantes, los hermanos, los padres con sus hijos, los amantes, los amigos… y las batallas fueron cruentas.
.O.o.o.
Cerca de un arroyo.
—Konoha realmente debe agradecer tener ninjas como Shikamaru—murmuró Itachi después de escuchar el relato de Sakura. —Si la defensa dependiera de ti, Konoha estaría perdida.
—¿Qué querías que hiciera?—preguntó Sakura, con molestia. —Ese mensaje no tenía sentido para mí. Que iba a saber que Kabuto estaba resucitando a todos los muertos. Debiste haber sido más claro.
—Resurrección del mundo impuro, ¿no es suficiente para saber que se trata de una técnica que revive muertos? Pensé que habías ido a la Academia.
—Bueno, gracias por el mensaje—rezongó Sakura. Su voz temblaba, no tenía palabras suficientes para expresar el miedo que sentía al imaginar que lo perdía. —Lamento no haber sido más útil interpretando dos palabras que calzaban a la perfección con tu última voluntad de ser resucitado.
Itachi rió.
—No es gracioso. No sabes la angustia que pasé. Primero, pensé que se trataba de Neji. ¡Pensé que habían sellado a Neji! ¡Pensé que Neji había muerto! Después creí que querías que buscara a Orochimaru para que te resucitara. ¿Se te ha ocurrido cómo me hace sentir eso? Yo tengo sentimientos—se abstuvo de decirle que no quería que él muriera, pero ya sabía.
—Tienes una cabeza muy imaginativa, pero no todo gira alrededor mío o de Neji.
—Para mí, sí, Uchiha—susurró ella. Itachi la miró con seriedad, pero la acarició con cariño. Ella no fue capaz de mirarlo a los ojos.
.O.o.o.
En algún lugar de la Arena.
El Escuadrón Médico estaba situado en la última línea defensiva y pretendía ser un lugar de descanso y atención para los heridos. Había trabajo a montones, puesto que solo había cuatro médicos, el resto acompañaba a cada escuadrón de batalla. Neji estaba muy lejos, luchando en la primera línea…
Sin embargo, Sakura se enteró de una reunión en la que participarían todos los Kages, pues se hacía necesario que unieran fuerzas contra Madara. Neji asistiría como parte de la guardia. Sakura tuvo sus problemas para convencer a Shizune de dejarla acercarse, pero lo logró.
Debió esperar horas para ver a Neji, pues la reunión se alargó muchísimo; sin embargo, permaneció con Hinata. La muchacha ya había superado sus terribles mareos y recuperaba poco a poco el control de su chakra; pero lo importante es que la falta de ojo de Hinata y su ceguera parcial no fueron obstáculos para su técnica sucesoria que ahora llamaba Byakugan Vivo, porque solo era capaz de captar a los seres vivos (con un sistema de chakra).
Hinata entrenaba todos los días su nuevo Byakugan y fue la primera en notar la aparición de muertos resucitados, pues su Byakugan captó la extraña red de chakra, por lo que que alertó a todos aún antes de recibir el mensaje de Shikamaru que explicaba la invocación de los muertos. Ahora, Hinata era una pieza fundamental para derrotar a sus enemigos.
Además, Sakura se enteró que Ino estaba exhausta en la primera línea de batalla. Entonces, consiguió los permisos, que debía darlos el padre de Shikamaru, para reemplazar por una semanas a Ino en el frente. Podría estar un tiempo con Neji.
La reunión trascendió sin mayores contratiempos. Se decidió crear una Alianza, por lo que Naruto y Killer Bee se unirían a la batalla en cuanto Naruto estuviera listo.
Al anochecer, Sakura estaba sola en su tienda de campaña, cuando Neji entró. Como estaban cortos de tiempo y a Sakura le gustaba hablar, lo puso al tanto de lo que había ocurrido en la Aldea y con Itachi, mientras hacían el amor.
—Itachi ha atacado a los zetsus y se ha enfrentado a algunos Resucitados antes de que lleguen nuestros soldados—le contó Neji, cuando terminaron y Sakura descansaba a su lado.
Ella suspiró. Itachi era un hombre necio, y Konoha le debía la vida.
.O.o.o.
Cueva secreta
—Uchiha—dijo un hombre, cuando la poca iluminación de la cueva le permitió captar la presencia de Itachi.
Itachi hizo un movimiento con la cabeza a modo de saludo. Su mano, bajo la capa, se dirigió al portakunais.
Neji Hyuga asintió y Sakura apareció tras él.
—Hola—saludó ella, con una sonrisa.
—Hola—musitó Itachi.
Como el silencio se hacía largo, mientras Sakura se preparaba, Neji dijo:
—Naruto domina a su demonio.
—Entiendo—asintió Itachi.
Itachi no recordaba cómo debía ser la convivencia normal, pero hasta donde él sabía, él había tenido relaciones sexuales con la pareja del hombre que tenía al frente. Era extraño verlo y podía decirse que se sentía un poco nervioso. Él tenía intenciones de disfrutar de Sakura tranquilamente por todo el tiempo que pudiera. Así que lo que menos quería era enfrascarse en alguna batalla sin sentido contra Neji, cuya consecuencia sería la pérdida de la mujer… para siempre.
Sin embargo, no tenía muy claro cómo comportarse. No supo qué pretendía Sakura con él. Le parecía ridículo que después de todo lo que habían pasado, ella buscara que pelearan entre ellos. No podía ser tan vanidosa. Todos sus sentidos estaban alerta: un ojo puesto en Neji, el otro en Sakura, una mano en su porta Kunais, la otra lista para ejecutar un sello.
Sakura debió comprender los pensamientos del hombre, porque murmuró:
—Él ya sabe.
Neji asintió, un poco disperso, como más interesado en sacar cosas de su mochila que en la conversación. Sin embargo, Neji había insistido en ir a esa reunión porque necesitaba saber qué tipo de persona era Itachi.
Itachi miró a Neji y se interesó en la relación que tenía con Sakura. Debía reconocer que Neji Hyuga era uno de los pocos shinobis de la Aldea a los que él le había prestado atención, sobre todo porque era un Hyuga y, en cualquier momento, Neji podría recibir una orden como la que él recibió. Pero no sabía mayor cosa de él.
Un prodigio, derrotado por Naruto en los exámenes chunnin, alumno de Gai, Byakugan, Sello de Pájaro Enjaulado… pero no sabía nada de él como persona. No dudaba de las elecciones que hiciera Sakura, pero no estaba del todo seguro si él era el hombre para Sakura.
Sabía que Sakura lo amaba, ¿pero él a ella? Se propuso averiguarlo: Sakura debía estar con un hombre que la protegiera y amara.
Por su parte, Sakura, sin inmutarse, ni preocuparle la presencia de los dos hombres de su vida en un espacio reducido, aplicó el tratamiento, como siempre lo hacía, salvo la parte donde se besaban y tenían sexo.
Mientras, Neji preparó el té…
Después, Itachi vivió la escena más surrealista de toda su vida (tome en cuenta que asesinó a sus padres, fomentó el odio de su hermano y es experto en genjutsus), pues tomó té con Sakura, la mujer que empezaba a amar, y Neji, el hombre que ella amaba… y rió.
Fue lo más cercano a estar en su aldea. Fue lo más cercano a tener una vida de verdad. Fue lo más cercano a estar entre compañeros y amigos. Y Itachi, por primera vez, envidió a su hermano.
Los dos ninjas de la Hoja le ofrecieron una variada y agradable conversación. Reconoció en Neji un igual, con gran capacidad intelectiva y humana, pero que se enfrentaba a un dilema tan fuerte como el de él; salvo que Neji ya había visto sufrir a sus seres queridos.
Se complació de conocerlo antes de marcharse de este mundo. Él confiaba en Naruto y sabìa que Naruto cuidaría de Sasuke; ahora, confiaba en Neji y sabía que él cuidaría a Sakura.
Además, la interacción con Sakura fue placentera. Seguía siendo la frutilla prohibida, seguía siendo inalcanzable, pero seguía estando ahí para él, como la única luz que brillaba.
o.o.o.
Bosquecillo en la Arena
—Sakura, debo confesar que fue extraño verte llegar con Neji.
—¿Por qué? Por supuesto que vendría alguna vez—dijo ella, sin prestar cuidado. Ante la mirada sugestiva de él, agregó—Ah, porque nos acostamos. Se lo dije en cuanto pude. No se pueden ocultar esas cosas.
Itachi levantó una ceja. Estaba de acuerdo con que no se podía ocultar. Él no tenía ninguna intención de ocultarlo, más de lo debido. Pero es que a él no le importaba Neji, ni lo que pudiera sentir al respecto.
Él sabía muy bien que Neji y Sakura eran pareja. Pero eso no representaba ningún inconveniente para él (quizá solo una ventaja, una chica más experimentada). A él no le importaba si Neji se sentía traicionado, humillado, o lo que fuera. A él solo le importaba estar con Sakura… y no le importaba si tenía que compartirla. En todo caso, Neji cuidaría de ella y eso era lo que importaba.
Sin embargo, tenía algunas dudas. Para empezar, ¿por qué Sakura siguió acostándose con él y siguió viéndose con Neji?
—Es mi vida privada. No te importa—murmuró ella, con una sonrisilla traviesa. Intuía el pensamiento del hombre. Itachi ladeó el rostro.
—Es poco usual.
Sakura lo pensó un momento y se alzó de hombros. No sabía si era poco usual. Pero la conversación se le hacía espantosamente parecida a la que tuvo con Neji y a ella no le gustó la respuesta que le dio Neji y no quería escuchar la respuesta que le podía dar Itachi.
—Tengo curiosidad por saber cómo es tu vida—murmuró Itachi, con sinceridad.
Sakura sonrió, llena de tristeza.
El día de la reunión con los kages, esperó que la noche estuviera muy elevada, cuando los dos estaban a punto de caer dormidos, para contarle a Neji que llevaba algunas reuniones durmiendo con Itachi.
Cuando Neji detuvo la caricia, también se detuvo el corazón de ella. Los segundos que él tardó en decir algo, se le hicieron eternos, angustiantes, y temió que el calor del cuerpo de Neji, se convirtiera en el frío de la soledad.
Realmente, Sakura no podía saber cuánto tiempo esperó la respuesta de Neji. Ella lo sintió como un siglo… pero quizá solo fueron algunos segundos. Cuando las palabras de Neji llegaron, las sintió lejanas, a pesar de que él las dijo casi en su oído, y las sintió frías, a pesar de que a él le temblaba la voz. Él preguntó si Itachi la trataba bien.
Sakura asintió y de nuevo apareció el hondo silencio que la revelación de una infidelidad provocaba en las personas que pensaban demasiado bien sus movimientos.
Sakura sabía que Neji estaba fatigado. Tenía la mala costumbre de agotar todo su chakra cuando hacía las guardias, así que pensó que seguramente él esperaría hasta el día siguiente para terminar con ella. Pero mientras esperaba la respuesta de Neji, él pensaba que no tenía qué decirle nada más y por eso callaba. Las manos varoniles no tardaron en acariciarla de nuevo y se quedó dormido. Sakura con costos pegó el ojo.
—¿Qué tienes? —preguntó él al despertar. Podía sentir la preocupación en el cuerpo de ella. Pero la voz preocupada de Neji, solo sirvió para que una lágrima resbalara por la mejilla.
Sakura se había prometido no llorar. Ella sabía lo que hacía, lo que podría provocar al dormir con Itachi. Ella tenía muy claro por qué había besado a Itachi, por qué había aceptado sus caricias. Tenía sus razones. Y su razón era el mismo Neji. Porque Neji le enseñó lo que era sentirse amada y ella quería que Itachi se sintiera amado. Pero no tenía las palabras para decírselo, para tratar de justificar su traición; quería que Neji la perdonara, pero no sabía cómo pedirle perdón.
Neji le dio un beso suave en el cuello, después le susurró: —Me dijiste que él te trata bien y eso es lo único que importa. Que tú estés bien.
Sakura se estremeció. No podía decirle qué lo sentía, porque no lamentaba haberlo hecho. No podía decirle que no lo volvería a hacer, porque sabía que se acostaría de nuevo con Itachi. No sabía si lo que sentía por Neji, que era hondo, desgarrador, húmedo, fragante, pecaminoso, vehemente, gozoso serviría de algo.
Neji sabía que ella estaba turbada, que estaba nerviosa, que tenía miedo.
—Me gusta que seas libre—murmuró él muy bajo, contra el cabello de ella. En parte quería que ella no lo escuchara, pero ella lo escuchó y se estremeció de nuevo. Él continuo, tenso por la confesión que haría. —¿Sabes que te amo?
Sakura se dio media vuelta, para quedar frente a él y permitió que la besara. Neji tan solo le había dicho que la amaba en tres ocasiones, y esas palabras eran sus mejores tesoros.
No sabía si era usual, no sabía si era correcto, pero ahí estaba ella: en dos mundos, en dos mundos que amaba, en dos mundos por los que lucharía a muerte. Y, por supuesto, que sabía que Neji la amaba. Si ella tenía la fuerza, el valor, la determinación que tenía por el amor que Neji le daba.
Pero mientras la besaba y la apretaba contra él, Neji susurró su respuesta: —Cuando yo no esté, sé que él cuidará bien de ti. Y solo me importa que tú estés bien.
Sakura se había separado de un golpe de él, asustada por lo que él había dicho. Neji tenía una mirada que Sakura odiaba, cuando en sus ojos grises se asomaban el miedo, la preocupación, el dolor: esa mirada que decía a gritos cuando temía perderla. Sakura no la soportaba, porque hacía que su miedo a perderlo creciera: Neji solo se preocupaba tanto cuando sabía que se acercaba una fatalidad.
Sakura se salió de la cama y dio los pasos para salir de la tienda. Pero Neji la atrajo de nuevo hacia él y la abrazó. Ella lo golpeó en el pecho. —No te atrevas a dejarme. No te atrevas a morirte—había dicho entre dientes.
Sintió un vacío en su pecho al recordar la escena. Sabía que en cualquier momento esa escena podía repetirse con Itachi.
—Usted me aprecia, lo sé—susurró ella.
—Apreciar no es la palabra—dijo él, suavemente, mientras le acariciaba el rostro con delicadeza.
Ella miró al suelo. Hacía un esfuerzo enorme por no llorar.
—Usted me... quiere, pero piensa que va a morir y yo estaré sola. Entonces, le parece bien mi relación con Neji.
Itachi asintió. Él sabía que Neji la protegería, porque le debía su vida a Sakura. Además, como había despertado una leve envidia por la vida de su hermano, prefería mil veces que Neji estuviera con Sakura, a que estuviera con Sasuke. Si Sakura iba a compartir su vida con alguien, que fuera con Neji. Entonces, debía aceptar que en un principio no le importaba quién podía ser Neji Hyuga en la vida de Sakura, pero ahora lo quería como el único hombre en la vida de Sakura, cuando él ya no estuviera.
La mujer continuó en un hilo de voz:
—Neji me quiere, pero piensa que va a morir y yo estaré sola. Entonces, le parece bien mi relación con…
Sakura no pudo continuar.
—Neji no va a morir—le prometió Itachi.
Ella negó con la cabeza, asustada. No quería hablar de muerte. No quería que Itachi muriera, no podía soportar que Neji arriesgara su vida en la guerra. No podía lidiar con eso. No podía perderlos.
—Sakura—susurró él, atrayéndola. Al contacto con su pecho, la muchacha rompió a llorar.
Itachi la consoló en silencio, mientras su pecho se humedecía por la cantidad de lágrimas. Cuando la mujer se tranquilizó, continuó acariciándola.
—Sakura, todos debemos morir—dijo él, con suavidad. Ella hipó—La persona que realmente somos la conoceremos cuando nos llegue la muerte. Te aseguro que por el bienestar de la aldea... y por el tuyo—le levantó la barbilla para fijarse en sus ojos brillantes por las lágrimas—Neji y yo buscaremos la muerte digna.
—Lo sé. También soy ninja. Pero no quiero, no quiero dejarlos ir... sin mí.
—Ven—murmuró él, se dio vuelta para acostarla a su lado, le acarició la mejilla—Aprovechemos el tiempo que tenemos—y la besó.
.O.o.o.
Escuadrón Médico.
Los días para Sakura dejaron de importar. Lo único que ahora valía eran las horas que se veía con Itachi. Lo único que significaba algo.
En el Campamento Médico, actuaba mecánica, magistral, sus técnicas eran impecables, pero no podía poner el corazón en su trabajo porque Neji se lo había llevado e Itachi recogía lo que había quedado.
Shizune le había ordenado regresar al campamento médico y, desde ese día, tres meses atrás, no sabía nada de Neji. ¡No tenía ni una sola noticia de Neji!
El equipo de Neji estaba designado a proteger a Naruto y a Killer Bee en su batalla contra Obito Uchiha, el verdadero causante de todo, como se había descubierto hacía poco. Por lo que llevaban días en una cruenta batalla, que solo dejaba noticias desalentadoras que mortificaban a Sakura.
Una tarde ignoró todas las precauciones que tomaba para evitar que descubrieran su relación con Neji y se lo confesó a Shizune. Estaba desesperada por noticias de él, por saber algo de él. Shizune comprendió al instante y le prometió darle noticias de él (en algunas ocasiones, Shizune tenía acceso a información secreta). Pero lo único que consiguió fue la certeza de que la batalla contra Obito estaba perdida y que en Konoha, el Clan Hyuga estaba dando problemas y pensaban unirse a la Guerra.
.O.o.o.
En medio de la nada, bajo las estrellas.
—Por favor, tráeme noticias de Neji—le pidió Sakura a Itachi, que se negó nuevamente—Por favor.
—No. Sakura. Te he dicho que Sasuke está tras de mí, no acercaré a Sasuke a Naruto. Aún no es tiempo para ellos.
—Estoy asustada. No he sabido nada de él—murmuró ella, mientras apretaba la sábana angustiada.
—Tendrás noticias de él cuando sea necesario—murmuró Itachi.
—Podrías traerme noticias.
—No lo haré. Eres muy necia.
—Bueno, siendo necia es como llegué hasta aquí.
—No me convencerás, Sakura—le dio vuelta para verla de frente y le sonrió—Estoy seguro que ya no tienes nada que ofrecerme.
Ella hizo un puchero y lo empujó, sin muchas ganas.
—Te estás buscando una buena—murmuró ella, pero él la silenció con un beso largo.
.O.o.o.
Antiguo pozo de agua
Sakura cerró la telita donde llevaba unos panes recién horneados. Fue una suerte que justo esa tarde, la anciana de una aldea asolada por la guerra le hiciera aquel presente, que pensaba compartir con Itachi.
Sabía bien que Itachi apreciaba cualquier gesto que significara una convivencia normal. Por eso le gustaba cenar con él. Por eso le gustaba conversar y reír con él. Además, tenía la loca esperanza de hacerlo cambiar de parecer.
Quería que él probara las mieles de Konoha. Quería que él cambiara sus planes. Quería que él viviera en Konoha. Quería que él pensara tanto en Konoha que desistiera de enfrentarse a Sasuke.
Solo quería que él disfrutara de la vida en Konoha.
Era injusto que estuviera condenado al exilio, cuando la Konoha que todos disfrutaban (y que muchos no se merecían) él había ayudado a construirla, con el sacrificio más grande.
Itachi hablaba mucho de Sasuke, del hermano menor que él recordaba, de cómo unieron fuerzas para vencer a un jabalí gigante, de sus entrenamientos, de sus paseos… Itachi decía que Sasuke era un buen muchacho y que dedicaría todas sus fuerzas para salvar a Konoha.
A veces una sombra oscurecía la mirada de Itachi, pero no le duraba mucho. Podía jurar que su hermano dejaría la Maldición del Odio y encontraría la Voluntad del Fuego que había en su interior.
Sakura a veces iba más allá… Quería convencerlo de regresar a Konoha con Sasuke. Vivos. Los dos. Sin venganza. Sin secretos.
—Si pudieras recuperar el tiempo que no pasaste con Sasuke, explicándole todo antes de luchar. ¿No crees que vale la pena intentarlo, tratar de hablar con Sasuke y explicarle todo? —preguntó ella en un momento de debilidad de Itachi, cuando el olor del pan llegó a su nariz.
—Por supuesto que lo vale, Sakura. Pero nunca podré compensar lo que le hice a Sasuke.
Sakura tomó la mermelada que él le tendía y untó su parte del pan.
—¿Tienes miedo? —inquirió ella. —¿Tienes miedo de que Sasuke te reclame?
—Tengo muchos miedos—confesó él, en voz baja. —Pero ese no es uno. Merezco los reclamos de Sasuke.
Los dos panes se enfriaban, pues la conversación no les permitía comerlos.
—¿Entonces, es solo un castigo? ¿Piensas castigarte, piensas que mereces la muerte, por lo que hiciste?
—Come. Se enfriará.
—Itachi…
—Come, Sakura—dijo él y mordió su pan. Sakura lo miraba fijo, sin moverse. —Hay algo que debo hacer—dijo él, en medio de un mordisco—Es una cuestión de hermanos.
—Supongo que Sasuke me lo explicará—dijo ella, con un tono de voz entre molesto y resentido.
—Sakura—susurró él, había una súplica en su voz. —Tú no estabas planeada, ¿entiendes eso? —los labios de ella temblaron. —Tú no tenías por qué aparecer en mi vida. Pero aquí estás. Aquí estamos.
—¡Y tú no estarás! —chilló ella.
Itachi dejó el pan sobre la tela. Sakura lo estaba logrando, hacía que él dudara de su plan, lo hacía añorar Konoha. Él sabía que podía enfrentarse a Danzo, que podía demostrar su inocencia, su sacrificio, su misión, él sabía que podía regresar a Konoha y vivir la vida que Sakura quería que él viviera. Pero si lo reconocía ante ella, se derrumbaría. Entonces, su vida no tendría sentido.
Y no podía ceder. Él aún tenía algo por hacer. Algo que ofrecer a Konoha. No podía aceptar el plan de Sakura, por más que deseaba hacerlo. Él no tenía deseos, en todo caso, solo tenía planes. Y Sakura no estaba en sus planes.
—Sasuke y yo debemos hablar—dijo él.
—¿Hablar? —tartamudeó ella.
—Ya sabes, es un eufemismo—sonrió él, pero a Sakura no le causó ninguna gracia. Él retomó su semblante serio. —Debo saldar cuentas con Orochimaru, también. Pero quiero que sepas que nunca podré pagarte lo que hiciste por mí.
—¿Mantenerte con vida para un combate del que no saldrás vivo? —susurró ella.
—Sakura. No me has mantenido vivo. Me has dado una vida—dijo él, ansioso. Por un momento, su voz se elevó. —Debí haber muerto hace mucho… pero me has regalado una vida en estos meses. Una vida que no tenía derecho a disfrutar.
Ella volteó el rostro. Su estómago rugió, por lo que mordió su pan, mientras Itachi contenía una risilla.
—¿Podrías pensarlo? —preguntó ella, cuando terminaron de comer.
—¿Podría pensarlo tú? —devolvió él, antes de que replicara agregó: —Tendrías que escoger entre alguno de los dos.
—No—dijo ella. La seguridad en su voz sorprendió a Itachi. —Los he escogido a los dos.
Itachi asintió. A veces pensaba que para Sakura era sencillo besar a dos hombres –a pesar de que llevaba mucho tiempo de no ver a Neji- porque sabía que uno de los dos moriría, pronto. Que si fueran otras las circunstancias, ya habría abandonado a alguno de los dos.
Pero le gustaba la seguridad de Sakura. Cuando ella lo decía de esa manera y lo veía con un fuego ardiendo en sus ojos verdes, él pensaba que sí se podía elegir a dos personas.
Tan solo esperaba que Neji se cuidara bien la espalda y no se expusiera de más.
.O.o.o.
Tienda de campaña de Sakura.
—Cuando estoy contigo pienso muchas cosas—confesó la última tarde Itachi. La mujer movió la cabeza para verlo, pero desde su posición solo le veía el mentón. Su corazón se agitó de tal manera que pensó sufriría un infarto, pero se esforzó en controlarse para dedicar toda su atención a Itachi, para aprovecharlo mientras tuviera tiempo. —Me alegra pensar que Neji te encontró—susurró él, con la mente puesta en otro lugar muy lejos de donde estaban, pues pensaba en su aldea.
Ella se removió, buscando acomodarse mejor en el pecho de él y quizá así disimular su turbación. Tenía a Itachi a la par, pero si cerraba los ojos ya no lo sentía. Porque Itachi, ese día, era solo una sombra de la muerte. Él ya no estaba con ella. Él ya no estaba en el mundo de los vivos.
—¿No volveré a verte? —se atrevió a preguntar ella.
—Quizá me vuelvas a ver—susurró él.
—Te extrañaré.
—No te atrevas a buscar a Orochimaru ni a Kabuto, ¿entendido?
—Lo prometo.
Otra Sakura estaba hablando en su lugar. Otra mujer había tomado su lugar y era capaz de sostener aquella ridícula conversación con aquel hombre que había esperado pacientemente por su muerte y que ocurriría dentro de poco. Sakura se odió a sí misma por seguirle el juego, por aceptar que él la abandonara.
La opresión en el pecho, el temblor de su cuerpo, la palidez de su rostro, podía controlarlos, porque quería disfrutar de él con todos sus sentidos, quería recordarlo todo y por eso se mantenía serena. No haría ninguna escena, no haría la despedida más difícil. Debía reconocer que Itachi la había preparado para enfrentar que su hora estaba próxima, para despedirse, pero ella tenía miedo y se sentía culpable.
Quizá si ella hubiera actuado mejor en su niñez y hubiera logrado convencer a Sasuke de no seguir con su venganza…, quizá si ella hubiera dicho lo que sabía sobre la Masacre Uchiha…, quizá si ella hubiera conocido antes a Itachi…
La mano de él buscó la de ella. Entonces, él se acomodó hasta quedar encima e hicieron el amor, por última vez.
Ella no lloró, al despedirse le dedicó su mejor sonrisa. Sakura también atesoraría esos meses como parte de sus mejores recuerdos y quería que él la recordara como una mujer feliz, porque lo era.
.O.o.o.
Campamento médico.
—¿Te encuentras bien? —preguntó Shizune.
Las palabras delicadas de Shizune, que estaba preocupada por el rostro demacrado de Sakura, le removieron el escudo que había construido para no llorar por la marcha de Itachi.
Habían pasado dos semanas desde la última vez que vio a Itachi… y Sakura era la mujer más sola y triste sobre la faz de la tierra.
La unidad de Sakura se disponía a regresar a Konoha. Habían sufrido muchas bajas y arrastraban gran cantidad de enfermos y heridos. El sol ardiente de la Arena los despedía con una calurosa tarde, mientras marchaban, con un paso lento y cansado, en una larga línea que se extendía por casi un kilómetro.
Shizune estaba preocupada. Hasta donde sabían, estaban perdiendo la guerra y la moral caía. Tan solo se veían los resultados en el escuadrón en que peleaba Naruto, pero eran pequeñas victorias comparadas con las muchas muertes de inocentes en los pueblos devastados por la guerra.
Además, Sakura que era su amiga y una de sus compañeras más fuertes, se veía muy enferma. Arrastraba los pies y hablaba muy poco, dormía mal y comía aún menos. Pero eran tantos los problemas que los agobiaban, que apenas había tiempo para preocuparse por uno. Limpió el sudor de su frente y rogó porque la guerra terminara pronto.
Un gran revuelo se armó en la parte trasera cuando los mensajeros de los otros escuadrones llegaron. Las noticias de ese día no eran buenas.
—El líder del clan Hyuga ha muerto—decían las voces, alarmadas por la sensible pérdida.
Sakura detuvo su avance. Buscó la voz.
—¿Qué has dicho?
—El líder del clan Hyuga ha muerto, defendiendo a Naruto—le informaron. La voz siguió corriendo por la línea. Sakura no pudo moverse. Shizune se le acercó. —Obito lo mató.
Solo había dos Hyuga en la guerra. Neji y Hinata.
La joven médico negó con la cabeza y retrocedió unos pasos. Trató de limpiarse las lágrimas, pero ya tenía el rostro empapado. Shizune la tomó por los hombres, con suavidad, y le dijo unas cuantas palabras que ella no entendió.
Las voces seguían esparciendo la noticia.
—¿Neji Hyuga? ¿Está muerto? —escucharon repetirse como el eco. —Murió defendiendo a Naruto. ¡Salvó a Naruto de la muerte!
Sakura se tapó los oídos. No podía ser. Itachi moriría a manos de Sasuke y Neji moría para salvar a Naruto. ¿Por qué le estaba pasando eso a ella? Apretaba tan fuerte sus orejas que se haría estallar los tímpanos. Pero no había dolor que se comparara al que sentía en lo más hondo de su corazón, en cada fibra de su piel, en todo su ser.
Shizune entendió la reacción de Sakura, gimió angustiada y la abrazó. Sakura perdió las fuerzas que le permitían mantenerse en pie y apoyó todo su peso en su compañera, mientras lloraba sin consuelo.
Se ordenó que la marcha se detuviera. No podía obligar a andar a Sakura en ese estado. Además, la pérdida de un hombre como Neji bajaba la moral de todos. Se armó un campamento rápido.
Shizune trató de no dejar sola a Sakura en ningún momento. Sabía bien que no había palabras para consolar a una mujer que perdía al hombre que amaba, pero también sabía que debían seguir adelante. Por aquello, pidió que no se consumiera alcohol en los próximos días. No quería ver a Sakura tratando de ahogar sus penas en alcohol. No quería que Sakura repitiera los errores de Tsunade.
Sakura estaba acostada en un tatami en la tienda personal de Shizune. Se sentía como un pedazo de tela ahí puesto, cuya existencia no significaba nada, que no tenía ninguna razón para levantarse. Ya no tenía lágrimas. Ya no tenía nada.
Entonces, escucharon revuelo en el campamento. Tenían un mensaje de Kakashi Hatake. El perro ninja avanzó hacia la tienda de Shizune e informó las buenas noticias.
Sasuke Uchiha se había unido a la batalla.
Sakura sintió como el alma la dejaba. Apretó la sábana, con las pocas fuerzas que le quedaban.
Afuera, no tardaron en iniciarse los festejos. Todos celebraban el retorno del Uchiha, el guerrero, que acaba de darle la victoria a Konoha en el oeste, el héroe, que había acabado con la vida del traidor y asesino Itachi Uchiha.
Sakura quedó inconsciente a causa del dolor.
Hola, chicas.
La culpa es de Kishimoto, por matarlos. Yo solo trato de adaptarme a la historia original. :c
Si de algo sirve, puede que solo sean rumores. Puede que no hayan muerto. En estas cosas siempre hay chismes, confusiones y hay muchas formas de mantenerse vivo. Entonces, no se pierdan el próximo capítulo. (Me extendí con el capítulo, así que aún falta uno más).
¿Qué les pareció el Ita - Saku? ¿Lo logré, o no? ¿Logré transmitir algún sentimiento? Traté de centrarme en lo que pensaban Sakura e Itachi y, sobre todo, traté de darles un poco de ItaSaku. Espero haberlo logrado. Y debo confesar que lo que más preocupaba era esa doble relación de Sakura, por un lado con Neji y por el otro con Itachi. Espero haber dejado claro por qué Sakura lo hizo, por qué Neji lo aceptó. (Vamos, que nadie es propiedad de nadie).
Cualquier comentario que tengan, será muy bien recibido. Así que solo me queda agradecerles su compañía, su tiempo, su apoyo y sus palabras. Nunca me cansaré de decirles que realmente agradezco muchísimo sus opiniones. Todo lo que me dicen lo tomo muy en cuenta a la hora de escribir y solo espero al final de cada capítulo haber escrito algo que les guste, así que cuénteme, ¿lo voy logrando?
Un beso. Que estén muy bien.
