Cap. 2: Los cuatro reyes.

Un mes había pasado desde que, sin siquiera preguntarme, se me había coronado de manera discreta como "La Reina de Picas", tiempo insuficiente para que me acostumbrara a todas las cosas del reino. Tenía que aprender cuales eran los reinos aliados actuales, como comportarme ante mis sirvientes y lo que era mejor para el reino. De lo último, más o menos tenía una idea, pues al haber vivido antes como un joven del campo, tendía a ver como la gente intentaba arreglárselas hasta con la miseria que a veces les quedaba tras la recolecta de dinero, el cual aparentemente también era malgastado… En ese mismo lapso, el "Jack" que siempre había servido a la familia real (el cual lucía sorprendentemente joven para haber sido el sirviente de los últimos reyes) se me había presentado. Por algún motivo, me sentí tranquilo al tenerle para mi compañía y resguarde, podía hablarle sin ningún problema a diferencia de los ancianos del reino y los guardias. Era una cosa distinta por decirlo así…

Pasando el asunto, empecé a ser educado para poder conocer mejor cada detalle del reino y de mi mismo. Aprendí, o mejor dicho, expandí mis conocimientos sobre que, tanto los reyes como el Jack, nacían con los poderes o habilidades de poder manejar cualquier cosa alrededor suyo, y a su gusto. Gracias a estos mismos, podía hacer que cosas tanto objetos como seres vivos se alzaran y se movieran a mi voluntad, cosa que me sorprendía y a la vez, me aterraba (no por el hecho de los objetos, sino que no me gustaría controlar a alguien porque sí, o bien no lo veía necesario). Siempre había hecho que las flores o los pétalos se movieran, aunque siempre creí que más que controlarlo yo, era pura casualidad. El Jack, Yao, me hizo el favor de explicarme que, usualmente nuestros poderes estaban ligados a nuestras emociones y a como somos tanto con nosotros mismos que con los demás. Si bien yo era una persona pasiva, mis poderes se reflejarían más al beneficio propio y ajeno. Si bien era más agresivo, mis poderes serian para someter y hacer que la gente me temiese. No supe que decir ante ese aspecto. Preferí pasar a la siguiente lección… La cual aparentemente, marcaría profundamente mi vida…

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-¿Cuatro reinos entonces? – Preguntó el joven de cejas gruesas mientras tomaba una taza de té negro, viendo un mapa enorme y redondo en la sala estratega, una gran habitación redonda llena de libros sobre la guerra, objetos referidos, y viejos documentos.

-Así es aru – Respondió el Jack,mirándole de forma fija mientras enseñaba cada punto importante del mapa – Hay cuatro reinos en especifico, contando el nuestro aru… En orden alfabético, vendrían siendo: El Reino de Corazones, el Reino de Diamantes, el Reino de Tréboles y el nuestro, el Reino de Picas, aru – Nombró para luego pasar a explicarle de cada uno – Cada reino tiene sus reyes y jacks, haciendo que el balance de la misma naturaleza en el gran continente se encuentre en paz aru, debido a los mismos poderes de estos son distintos y tienen distintas funciones importantes.

-Uhm… Dame un ejemplo – Pidió "la reina", señalando por un segundo uno de los reinos – ¿De qué se encarga el Reino de Diamantes?

-El Reino de Diamantes aru – Fue viendo el chino la ubicación de este en el mapa bajo el dedo de su lord – Es un reino mayormente minero. Sus riquezas son abundantes, tanto que ningún ciudadano puede ser casi considerado de bajo estatus social. Hasta el hombre más "pobre" tiene riquezas en ese lugar. Se dice que sus reyes proveen la buena fortuna y la belleza al reino, y que por ello mismo es reconocido como la fuente mineral más importante en el amplio continente aru. Su rey es algo mayor ya, pero su reina aparentemente es muy joven, lo cual personalmente me hace pensar que tardo bastante en encontrarla.

Al oír las últimas palabras, Arthur no sabía si le bajaba la moral o le incitaba a mantenerse todavía más erguido ante la idea de continuar liderando el país por su cuenta. Pero simplemente se limitó a señalar otro reino.

-¿Y este, el Reino de Tréboles? – Preguntó casi de inmediato.

-El Reino de Tréboles aru… – Dijo Yao, mirando el reino – Resalta bastante, sobre todo por sus reyes y el hecho de que este sea casi por completo un reino agrícola. Sin importar que tan crudo sea el invierno, los poderes de los reyes mantienen todo verdoso y vivo. Aparentemente, tienen control de la naturaleza y como marcha. Por eso es que su reino siempre resplandece de manera natural aru. Su reina es bastante bondadosa, y por más que sonría, el rey parece ser un poco más frío con ella… Sin embargo, eso no detiene el curso que decidieron tomar para poder tener el reino en pie.

-Interesante… – Dejo escapar "la reina" en comentario, mirando fijamente el reino por un instante. Un par de reyes que quizás no parecerían compatibles entonces… Probablemente tendría que prepararse él mismo para una situación así por si le tocase. Sacudió levemente la cabeza y pasó a señalar el último – ¿Y este…?

El Jack puso levemente una expresión de no saber exactamente el cómo explicar la situación de ese reino, para luego dejar abrir sus labios y empezar a hablar.

-Este, es El Reino de Corazones aru – Fue diciendo Yao – Aunque los otros dos parezcan bastante importantes, podría decir que este es el más significativo entre esos tres, pues el poder de sus reyes permite controlar las emociones y el estado mental de las personas, animales o cualquier ser vivo. Son capaces de poder dominar con esto hasta la más indomable de las bestias, y poder sanar a su gente, al igual que incitarla a ser bastante bestial. Su poder sirve para dominar, controlar y hacer que las emociones de los seres vivos se vuelvan contra sí mismos. Pueden hacerles perder la cordura o inclusive recapacitar. Nadie sabe para que usan semejantes habilidades, pero algo es seguro aru… Su reino es el más equilibrado y controlado al respecto.

El cejón miro con suma sorpresa e impresión el mapa. Reyes que podían controlar las emociones de su reino a su propia voluntad. ¿Era acaso posible controlar a las personas de ese modo? Resultaría no solamente peligroso, sino probablemente cruel si lo usaban de manera aligerada.

-Tantos poderes – decía Arthur – Tantas habilidades en manos de reyes que ya deben ser aptos para gobernar… Me siento… Me siento tan en desventaja – Cerró los ojos mientras decía esto. Los otros reyes le resultaban tan grandes y él tan pequeño y recién iniciado en todo este tema.

El Jack le miró por un momento y frunció el seño, dando un arrebato y golpeando bruscamente la mesa y haciendo que se tirase la taza de té; el de ojos verdes reaccionó en pleno susto y la taza, a su mirar, se detuvo totalmente, incluyendo el líquido que se suponía ya derramado. Él mismo se sorprendió al ver el objeto y la bebida congelados en el espacio como si nada, mirando sin comprender al asiático.

-Nosotros, su majestad, somos del Reino de Picas – Decía, mientras aprovechaba para tomar en sus manos la pequeña taza, moverla recogiendo el té en el aire, y devolviéndolo a la mesa – Nosotros tenemos algo que ni los otros reyes tienen… Nosotros controlamos el tiempo, aru.

-¿El tiempo? – Preguntó con aire de leve ignorancia Arthur.

-Así es – Decía Yao, señalando el reloj de la pared – Tanto reyes como jacks tienen sus habilidades dependiendo de qué reino controlen. Nosotros podemos controlar el tiempo. Podemos aprovecharlo a nuestro favor, adelantándolo, congelándolo, atrasándolo, inclusive devolviéndolo lo más atrás posible. Por ello es que podemos controlar a la gente y objetos a nuestro alrededor sin problemas de manera física y existencial. A nosotros nos toma quizás más tiempo en aprender el uso de esta magia, pero mientras más aprendemos a usarla, más aprendemos a que podemos hacer cien mil usos de ella, inclusive podemos REBASAR los otros reinos aru… Pero queda en nuestra decisión, como usar nuestros poderes, y como hacer que funcionen en nuestra ventaja, ya sea queramos un tiempo de paz… O nos veamos obligados a pelear.

"La reina" se quedó pensando en eso. Realmente podía ser posible que tuviera una oportunidad de ayudarse a sí mismo y al reino a mantenerse en balance con los otros y proteger su "hogar" de cualquier problema que decidiese surgir. De algún modo tener conocimiento de ese detalle le aliviaba, Y a la vez le ponía nervioso. Si bien no quería controlar a nadie ni quería aprovecharse, tarde o temprano tendría que usar sus poderes para algo semejante… Tomo aire, y decidió mirar el mapa por quizás última vez en el día.

-… Sería imposible entablar "amistad" con todos los reinos. ¿No es cierto?

-No es imposible… Ahora, "fácil" – Decía el Jack mirando la mesa – No le sabría decir…

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Definitivamente no sería algo fácil el mantenerme en espera de algo que tendría que quizás enfrentar solo. Pero fue decidido. Conocería a los otros tres reyes... Necesitaba intentar al menos entablar amistad y paz con ellos... No era mi deseo causar una guerra y hacer que mi gente sufriese por mi incapacidad de poder mantener las cosas a raya... Lo que no sabía es que quizás para mi mismo había, con la invitación... Declarado mi perdición física y emocional...

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Lo sé, me disculpo, he tardado bastante en subir este capítulo. He estado algo ocupada con cosas para la universidad y eso que se me ha ido volando el tiempo. Pero ahora estaré más activa y de hecho ya estoy escribiendo el siguiente capítulo. Espero no tardar mucho. Si necesitan preguntarme algo siempre podrán dejarme un MP~ Hasta lueguillo.