Hola de nuevo! Sé que me tarde un poco en actualizar pero espero que la espera valiera la pena. Son libres de preguntar lo que deseen y los comentarios son muy bien recibidos! Les agradezco que se tomen unos momentos en comentar, saben a los autores nos gusta que nos digan su opinión de nuestro trabajo!
Sobre la pregunta de que si esta historia en Sasuhina y Narusaku, lo mas correcto seria decir que no cabe del todo en esas definiciones, asi que mejor los dejo que lean y comprendan a lo que me refiero.
Sin mas, los dejo con el nuevo capitulo.
Obviamente, fue mi error.
2. Frustración.
Una sonrisa amarga. Eso era lo que mostraba mi rostro.
¿Tenía que seguir fingiendo? ¿Mentir y ocultar que la noticia no me afectaba? ¿Debería simular que mi vida tenía sentido?
Hinata, ¿Por qué me haces esto? ¿Qué te he hecho yo? ¡Dime! Si solo te he amado en silencio todo este tiempo, eso… ¿Fue un error?
La sonrisa amarga y dolorosa también fue interior. ¿Qué me podía esperar? ¿Qué ella se mantuviera disponible para mí? Incluso sé que eso es tonto e ingenuo, pero ¿Qué más podía hacer? ¿Qué más podía desear? Un pensamiento tormentoso paso por mi mente, ¿Qué no había hecho yo lo mismo? Estaba casado con otra mujer, así que: Era estar en iguales condiciones, ¿no es verdad?
La diferencia radicaba en que su es…esposo, estaba sentado frente a mí con gesto de triunfo. ¡Qué adecuado! Si, él era el ganador del único premio que yo podría desear.
Lo odie. Quería romperle la cara.
Y lo hubiera hecho, pero fue momento en que mi móvil empezó a timbrar.
Era Sakura. Conteste.
"Sasuke, ¿Dónde estás?"
"Ya voy para allá."
"Pero…"
"Dije que ya voy para allá." Colgué.
Ni siquiera lo había notado, eran las cuatro de la mañana, ya entendía el motivo de su llamada.
"Debe estar preocupada." Menciono mi rival.
"Supongo." Coincidí.
No estábamos lejos del apartamento, solo eran veinte minutos a lo sumo de camino. Al estar con el volante en las manos trate de tranquilizarme, ya que aun con todo lo ocurrido le estaba haciendo un favor a Neji Hyuuga, no solo a Naruto. ¿Debería seguir con esta tortura? La respuesta es sí, porque aunque no quisiera aceptarlo y a pesar de todo, deseaba verla. Y Naruto era mi oportunidad de conseguirlo.
"Naruto, ¿quieres que te ayude a encontrar un departamento?"
"¿En serio?"
"Es lo menos que puedo hacer por ti."
O más bien: Por ella.
Él acepto mi ofrecimiento, y yo mi oportunidad. Si podía estar enterado del preciso lugar al que se mudaría Naruto, acrecentaría mis posibilidades de un encuentro con Hinata. Ahora que lo recuerdo…
"Y a todo esto, ¿Dónde está Hinata?"
¡Ah, qué alivio pronunciar su nombre en voz alta!
"Ah, ella se quedó en Saitama. No sabe que vine."
Bufe mentalmente, ya empezábamos mal.
"Un departamento es una decisión de pareja." Le recrimine y lo mire de mala manera.
Yo no era quien para reprenderlo, sinceramente yo hubiera hecho lo mismo, con Sakura me refiero, si Hinata fuera mi esposa no la dejaría sola; menos por buscar un departamento.
"Pero es una sorpresa." Se defendió.
En el transcurso de la llegada a mi departamento, acordamos la hora en que nos veríamos al siguiente día para llevarlo a buscar viviendas, es comprensible ya que después de todo yo tenía que ir al trabajo.
No le había dicho por teléfono acerca de nuestro visitante a Sakura, sentía eso una pérdida de tiempo, me fastidiaba mucho darle explicaciones.
Llegamos al departamento.
Lo note, me di perfecta cuenta de cómo miro a Naruto al llegar. Era palpable que Sakura le asombro el aspecto actual de Naruto, lo veía de forma… ¿Cómo decirlo? Digamos que de forma… interesante. A mi sinceramente me daba igual, que se lo comiera o que se acostara con él, no me importaba. Más bien, vislumbraba más posibilidades.
Estaba seguro de que Sakura no me había sido infiel hasta el momento pero, ciertamente ella era propensa a caer en la tentación en cualquier instante. Así que, el dejar a mi "amigo" con ella, solos en el departamento, era una forma de darle un empujón de forma indirecta. Decidí en ese instante que guardaría en secreto lo del matrimonio de Naruto y Hinata.
El día siguiente fue como cualquier otro, dentro de los parámetros normales, al menos por la mañana, aunque tuve que repartir más el trabajo y apurar mis deberes. Em… aunque también puse a trabajar a mis subordinados buscando apartamentos económicos y no muy lejos del mío. Apresure todo porque ya no podía esperar tanto… debo admitirlo: Ansiaba verla… me urgía.
Mi paciencia ya había llegado al límite, así que evitare narrar todo el estresante día que pase con Naruto visitando departamentos, a fin de cuentas, lo convencí de comprar uno de acuerdo al presupuesto, con ubicación cercana y con defectos poco importantes. Cerramos el trato ese mismo día e incluso nos dieron las llaves, solo faltaba firmar.
De regreso a casa recibí una llamada del trabajo, así que tuve que dejar que Naruto llegara solo a mi departamento, con la esperanza de que Sakura aprovechara esa oportunidad, me dirigí a la oficina. Me asombro las tonterías por las que recibo llamadas de este tipo: era un paquete perdido. Fácilmente arregle el problema en media hora.
Fue cuando recibí esa llamada… esa bendita llamada.
Otra vez un número desconocido.
Esta vez, era Ella.
"¿Sasuke-kun?"
"…"
"¿Hola? ¿Sasuke-kun?"
Si, era Hinata.
"Diga." Tarde en hallar mi propia voz.
"Disculpa por molestarte, soy Hinata Hyuuga. ¿Estas…ocupado?"
¡Vaya pregunta! Aunque lo estuviera, dejaría todo por hablar con ella. Pero no, ella no tenía que enterarse de eso… aun no.
"No realmente. Pero me sorprende que me llames." Eso era cierto, lo estaba… y mucho. "¿Se te ofrece algo?"
"Eh…b…bu…bueno…yo…"
Estaba tartamudeando, sonreí. Hasta ese aspecto de su personalidad me encantaba, era irónico porque eso no lo soportaba en otra persona que no fuera ella.
"¿Sucede algo?" Cuestione.
"¿Esta Naruto contigo?"
Supongo que ya había tardado en preguntar por él, pero no por eso dejo de molestarme ese hecho.
"No, en estos momentos voy saliendo del trabajo." Conteste tajante.
"Ah…está bien. Entonces… supongo que estas ¿libre?"
Para ti, cuando quieras… eso quise contestar, pero a bien me abstuve de hacerlo, no quería incomodarla. Pero… ¿a quién miento? Estaba contento con solo escuchar su voz en mi oído. Y por lo mismo no pude evitar notar la duda en su voz. ¿Qué era realmente lo que quería?
"Lo dices ¿por…?"
"Esto…yo…me preguntaba si podía pedirte un gran favor."
Un favor… ¿ella? Sinceramente me intrigaba.
"Dime."
"¿Podrías venir por mí a la estación?"
"¿Cuándo?"
"Em… ¿Ahora?"
"¡¿Ahora?!"
Para todos es bien conocido que yo rara vez me exalto, ¡pero esta vez no pude evitarlo! Ella estaba en la estación… ¡sola! ¿Y si le pasaba algo? Era obvio que estaba preocupado.
"¿Entonces…?" Dudo en preguntar, y yo la interrumpí.
"Espérame en la entrada, en cinco minutos te veo ahí. ¿Está bien?"
"Eh…sí. Aquí te espero."
"De acuerdo entonces."
"¿Sasuke-kun?"
"Dime."
"Gracias." Colgó.
Si alguna vez llegue a dudarlo, esa llamada me lo reafirmaba todo: Aun amaba a Hinata.
Siempre quise reprimir ese sentimiento, negándolo, menospreciándolo e incluso querer metamorfosearlo a odio. Nunca funciono, ya me estaba dando cuenta.
Fue un alivio que nadie estaba mirándome cuando recibí esa llamada, ya que esta vez no podría ocultar lo enamorado que estaba de ella, digo… cualquiera hubiera notado mis manos temblar y mi cara tornarse de un rojo encendido, de eso estoy seguro.
Ni siquiera conté los semáforos en rojo que pase de largo, ni tampoco atendí al máximo de velocidad de la carretera, ni mucho menos hice caso de las personas molestas con mi manera de conducir. Nada me importaba…solo ella.
Exactamente los cinco minutos que le había prometido, fue lo que me tarde en llegar a la estación.
Ahí en la puerta de entrada estaba ella…
Hinata.
Me miro y sonrió…yo me perdí en esa simple expresión.
No estaba muy consciente porque, pero aunque notaba la situación, no me pude mover ni un centímetro más. Solo estaba mirándola, había cambiado. Odie ese cambio: se había vuelto más hermosa y mi corazón no paraba de latir como loco. Desde su cabello que lucía notablemente más largo, hasta su cuerpo mejor desarrollado; había que afrontarlo: ella ya no era una niña. Frente a mí esta una mujer en toda la extensión de la palabra.
Una hermosa y exquisita mujer.
Se me acercó al darse cuenta de que yo no daría ni un paso más hacia ella. Agradecí mentalmente lo anterior porque mis pies ya eran incapaces, ellos aún se limitaban a aproximársele.
"Buenas tardes, Sasuke-kun." Se inclinó en forma de saludo.
Yo seguía con la mirada cada uno de sus movimientos.
"Bu…buenas tardes." Esperen estaba… balbuceando ¿yo?
Me golpee mentalmente. Ya estaba dándome cuenta de lo mal que me ponía estar frente a ella, así que para evitarme inconvenientes desvié la mirada hacia su equipaje y metí las manos en mis bolsillos, quería calmarme y evitar hacer movimientos bruscos.
Exhalé e inhale, profunda y silenciosamente.
"Discúlpame, no tenía a quien más recurrir. Ah… Neji-nii-san me dio tu número de celular."
No la mire, no podía porque mi autocontrol flaqueaba.
"No te preocupes. Te ayudare con esto." Tome su equipaje.
Normalmente las mujeres buscaban cualquier pretexto para tocarme, algo que a veces yo no podía evitar, ese era un impulso que no había entendido hasta ahora. Ah, que diferente era ella. Hinata quito la mano de la manija de la maleta para no chocar con mis dedos. ¿Estaba evitando el contacto con mi mano? Supongo que fue un movimiento involuntario pero deseaba tocarla, y al menos mis dedos ya estaban conscientes de eso.
Creo que ya me había reprimido bastante tiempo, toda mi vida de hecho, y debía de estar consciente de que todo tiene un límite. Incluso este amor frustrado lo tenía, y ese momento llego.
Antes de cargar el equipaje, la mire, en ese pequeño instante hicieron efervescencia todos mis sentimientos ocultos. La abrace. Estreche entre mis brazos a esa delicada persona frente mío. ¡Por todo lo sagrado, cuanto la amaba!
Todo duro un pequeño instante, así que acaricie suavemente su cabello y su mejilla antes de separarme de ella, un distanciamiento que casi me dolió.
Ella se sonrojo, se veía hermosa. Estaba contento con ser yo la causa.
"Sa…Sasuke-kun, me tomaste por sorpresa."
Sonreí. No era la única, incluso me había sorprendido a mí mismo.
"Me di cuenta de que no te había dado la bienvenida." Dije con sorprendente calma.
"Oh…es cierto. Ni siquiera me imagino como debiste recibir a Naruto."
No le conteste, me negué a mentirle en ese momento.
Fuimos al estacionamiento donde se encontraba el auto, y ninguno de los dos menciono palabra; hasta que entramos al automóvil… ella rompió el silencio.
"¿Podrías llevarme a la casa de mi familia?" Menciono de manera tímida.
Esa petición me sorprendió.
"Imagine que me pedirías que te llevara con Naruto."
"Bien… te pediría que por el momento no le dijeras que estoy aquí. Él aún cree que no estoy enterada de que esta en Tokio."
¿Qué se traían los dos? Se me figuro lo bastante raro como para evitar ahondar en esos asuntos, con lo que mejor dedique mi tiempo a conducir.
Al llegar a la casa de los Hyuuga me percaté de que no había nadie más. Me sentí perturbado de una manera extraña, o más bien diferente a lo que hubiera sentido en ocasiones similares. Siendo sincero, no es la primera vez que estaba a solas con una mujer, más bien se podría decir que tenía experiencia de sobra. Pero… era la primera vez que estaba a solas con Hinata, y eso si me ponía nervioso.
¿A que jugaba Hinata? O debería preguntarme ¿estaba jugando conmigo? Porque el traerme a su casa cuando nadie más se encontraba, era visto por muchos ángulos como una invitación. Me llevaba a la conclusión de que: Era muy ingenua, o había planeado muy bien las cosas.
Descendió del automóvil, saco su maleta del asiento trasero y se acercó al portón de entrada.
"Sasuke-kun, ¿te apetece tomar un té?" Menciono al pararse en el umbral de la puerta.
¿Seguían las invitaciones?
Era una propuesta muy tentadora, demasiado como para negarse. Solo asentí y la seguí al interior de la casa.
Nunca antes había entrado a ese lugar, aunque muchas veces había oído decir a las personas que la familia de Hinata estaba bastante bien acomodada, me daba cuenta de que a esto se referían. Yo que pensaba que mi apartamento era lo suficientemente lujoso, y la verdad no había comparación con la inmensa casa que vislumbraban mis ojos. Una casa enorme y hermosamente decorada al estilo clásico japonés, como si me remontara varios años atrás. Para tener una casa con esas características hoy en día era indispensable que la familia Hyuuga fuera altamente solvente económicamente. En medio de mi escrutinio, mi anfitriona me explico algo muy diferente a la arquitectura que yo apreciaba.
"Mi familia está de viaje, y hace tiempo que no vengo a visitarlos. Es gracioso que me encuentre aquí cuando no hay nadie más. Aun así, estoy algo nerviosa."
Nerviosa ¿de qué? ¿de mí? No creo. Eso quería preguntar, y ella estaba mostrándome más de su personalidad, en otros casos, con otras personas, podría fácilmente ser indiferente a este tipo de pláticas, pero con ella no podía mostrarme de esa manera. Menos cuando era la primera vez que entablaba una verdadera conversación con Hinata.
"¿Hace cuanto tiempo que no venias?"
"Desde la graduación de la preparatoria."
Me lo imaginaba, porque era el mismo tiempo que no la había visto.
"Ya veo."
"Se puede decir que llevo sin ver a mi familia el mismo tiempo que llevo sin verte Sasuke-kun."
Sentí presión en mi pecho, ¿será porque interrumpí mi flujo respiratorio un momento? Me dejo sin palabras aquello, me tomo por sorpresa enterarme de que ella también estaba consiente de cuándo fue la última vez que nos vimos.
Entramos a una habitación que, al juzgar por el mobiliario, se trataba del comedor. Ahí Hinata me invito a tomar asiento en un cojín dispuesto sobre el tatami.
"Traje un poco de té oolong y bollos dulces, ¿está bien para ti?"
"Claro."
Se retiró unos momentos a donde me imagine estaría la cocina.
Nunca había pensado sobre Hinata de manera superficial, pero tontamente me daba cuenta de que todo este tiempo había buscado status social en otros sitios y otras personas, cuando en todo momento estuvo frente a mis ojos. Status y amor, había tenido la oportunidad de tener los dos en una sola persona, y en la única que me interesaba. Otra razón para sentirme idiota frente a Hinata.
Sobre las interrogantes que me planteaba esta situación, que eran demasiadas, por lo menos planeaba preguntarle algunas incógnitas que habían surgido apenas unos momentos antes.
Hinata regreso con una bandeja sobre la que se encontraba una pequeña tetera, un par de tazas y un plato con los bollos. Dispuso todo en la mesa, se sentó y sirvió. Todo el proceso se veía refinado y formal, casi de forma ceremoniosa. Hermoso. Por alguna razón, ella siempre rebasaba mis expectativas. Pero creo que ya había llegado el momento de preguntar.
"Disculpa, sé que no es asunto mío pero: ¿tu familia no asistió a tu boda? Porque mencionaste que no los veías hace bastante tiempo."
"Esto…bueno, no." Dejo su té en la mesa, y junto sus manos, estaba jugando con su sortija. "Neji-nii-san fue el único que asistió ese día, los demás no ven con buenos ojos mi matrimonio. Creo también que por eso no se encuentran."
Vaya, así que yo no era el único que desaprobaba ese matrimonio. Prosiguió con su explicación.
"Esa es la misma razón por la que Naruto no vino a hospedarse aquí. Pero yo quería venir por unas pocas pertenecías que aún tengo en este lugar. Por eso…te… te agradezco que nos ayudaras en estos momentos Sasuke-kun."
¿Quería cambiar el rumbo de la conversación?
"No tienes que agradecerme. Aunque eso no explica el motivo de que lo ocultes a Naruto que estas aquí." Lo mencione en forma de regaño para ocultar mis verdaderas intenciones.
"Es cierto, bueno yo… tengo otra razón. Pero…" Se notaba que estaba en un conflicto interno entre el contarme y no. "Sasuke-kun, yo no le he mencionado esto a nadie."
Su comentario me confundió un poco, parecía como un pecador contando su crimen.
"Hinata, no estoy presionándote, puedes contarme solo si así lo deseas." Mordí un bollo y bebí mi té para quitarle tensión a la atmosfera.
"Quiero contarte, de verdad. Bueno… mañana iré al hospital, tengo una cita a mediodía. No le dije a Naruto porque quería estar segura… porque yo…" Me miro tiernamente y con sus mejillas arreboladas. "Yo… creo que… estoy embarazada."
No creí escuchar del todo bien, solo note como mis dedos soltaban la taza de té que segundos antes estaba firmemente sostenida.
Continuara…
Espero su opinión. Hasta pronto!
