1.
Cuando se es el menor de tres hermanos, es muy fácil considerar a uno el favorito por sobre el otro, para él, sin embargo, era muy diferente.
Quería a Sabo y Ace por igual...y desde pequeños siempre habían sido muy unidos.

Por eso jamás entendió en qué momento el mayor se distanció de ellos y el por qué, mucho menos la razón de que no pudieran salir más...y aún menos comprendía la razón de que Ace y Sabo...no se vieran más tampoco.

Él solo tenía 6 años.

Y cada día iba a la puerta de su hermano mayor a preguntarle si...deseaba hacer un muñeco de nieve con ellos...fuera invierno o no.

2.
Tenía a Ace con él, un castillo enorme para ambos.
Y sin embargo cada día, lentamente, se volvía más aburrido que el otro, cuando tuvo 10 años comprendió que necesitaba salir más...pero sus padres insistían en que no era posible.

Ace y él tenían mucha más libertad que Sabo, no necesitaban atender las mismas lecciones de la A a la Z, pero no cambiaba que faltaba alguien cuando jugaban.

Ni cambiaba el hecho de que lo extrañaba.

Aún iba cada día a pedirle que saliera a jugar...pintaba cosas en su ventana, trataba de hacer conversación en la mesa, procuraba seguir a Ace cuando parecía que iría a verlo y meterse por su ventana.

"¡Hagamos un muñeco!"

"Déjenme en paz."

3.
Cuando Ace tenía que tomar clases extras que él no tenía, se aburría aún más...y teniendo 13 años eso solo significaba buscar algo que hacer de la forma que fuera...viendo el reloj avanzar, saltando por los tejados, correteando por todos lados.

Era más amigo de los cuadros del castillo que de nadie, porque era todo lo que conocía más allá de sus hermanos.

Aún trataba de hacer salir a Sabo, pero cada vez parecía que sería su primera vez rindiéndose en algo.

4.
Cuando pasaba por la puerta de su hermano mayor...ya no tocaba más.
Cuando veía a Ace parado ahí, solo le sonreía.
Ambos sabían que ya no saldría.

Seguían siendo felices de la forma que podían, tenían todo lo que deseaban y sus padres los reconfortaban lo más que les era posible.

Adoraba a su madre, y siempre remarcaba que Ace había heredado sus pecas...su padre por otro lado le recordaba cada rato lo similares que eran ambos, y como de grande él sería un gran chico, consiguiendo que Ace dijera que por ser mayor él sería mejor aún si el menor le ganaba en personalidad.

Probablemente ese encierro hubiera sido peor sin ellos.

Quizás por eso no notó el mal presentimiento del aire cuando Ace y él despidieron a sus padres antes del viaje.

5.
"...Sabo."

Llamaba a la puerta, pegando la frente en esta. Apenas un día atrás habían recibido una carta.

Sus padres no volverían más.

Ace no había parado de gritar, de explotar, de hacerse el fuerte y la vez sufrir tanto porque...se negaba a creerlo, pero era la realidad.

Él no había parado de llorar, empeorando cuando, al ir a la ceremonia del funeral...hizo falta alguien, cosa que irritó más aún a Ace que ahora tampoco quería salir de la habitación al parecer.

"Sal...por favor. Sé que estás adentro"

Murmuraba contra la puerta, ignorante al hecho de que su hermano le escuchaba.

"Ya no sé qué hacer..."

Ace llegó...y ambos estuvieron pegados a la puerta, él tratando de no llorar demasiado y Ace llorando pero fingiendo que no.

"Eres todo lo que tenemos...Sabo..."

Fue él quién sollozó más claro primero, rompiendo a llorar con más fuerza...

"¿Y si hacemos un muñeco?"

6.
"Mañana Sabo cumplirá la mayoría de edad..." Comentaba el menor, viendo a su hermano en la cama de enfrente, alistándose para dormir. "...Luego será su coronación."

De parte de su hermano solo escuchó algo similar a un gruñidito pero luego le pareció notar una risa. "¿Sabes lo que eso significa, Luffy?" Negó al instante.

Habían pasado 3 años desde que sus padres murieron.
No habían visto a Sabo más que por momentos...y cada vez se sentía más como si ellos no existieran más para él.

"Abrirán las puertas. Un sirviente me avisó." La emoción del menor no se hizo esperar, mientras saltaba, haciendo a su hermano reír mientras lo forzaban a entrar en la cama. "Solo será un día."

"...¡Un día basta y sobra!"

Finalmente y como nunca, no estarían solos.
Finalmente y como nunca, serían libres.

Finalmente y como nunca...estarían los tres juntos.

"¡No puedo esperar más!" Era una angustia resistir...pero ambos hermanos sonreían, emocionados, porque...podrían salir.

"¡Y mucha carne comeré!"

Solo se escuchó una risa.