1.
Desde que tuvo memoria, su mellizo estaba a su lado, en los brazos de madre o padre, en la misma cuna, en la misma habitación...incluso hubo un tiempo donde usaban la misma ropa hasta que sus padres aceptaron que él no estaba hecho para esos trajes apretados.
Siendo unos mocosos apenas, lo normal era correr por el cuarto, hacer desastres por todos lados y...a veces, ver como su mellizo creaba copos de nieve para él.
Ace era feliz con esa vida, príncipes o no, tenía unos padres amorosos y un hermano que quería con la misma intensidad.
Nunca pudo haber pedido más que eso.
2.
"¡Los dos somos los mayores! ¡Así que no me tienes que decir como cuidar de nuestro hermano menor!"
"Mayor o menor no importa, no puedes darle de comer carne a un niño de 2 años..."
Un discusión común desde que Luffy había nacido era esa, él quería darle de comer todo lo que pensaba que su hermano gustaría, mientras que Sabo, siempre usando la cabeza, le decía que no era sano y que tuviera más cuidado.
Él era una explosión misma, Sabo era la calma y tranquilidad.
Quizás por eso estaba seguro que su hermano sería muy feliz de haber nacido como el menor de ellos.
Lo cuidarían como a nada en el mundo.
3.
Escuchar a Luffy decir que quería jugar era como si presionasen un botón dentro suyo y todo rastro de sueño se borrase, levantándose al instante para saltar ambos sobre la cama de Sabo...al que se seguía negando a llamar hermano mayor cuando estaban a solas los tres, porque Sabo siempre había sido Sabo, y jamás cambiaría.
Eran mellizos, aún si uno era rubio y el otro no. Aún si uno era el heredero y el otro no.
No había diferencia alguna, no había razón de usar nombres así de formales, los tres eran hermanos y serían hermanos por siempre, juntos para siempre...
O eso creía hasta esa noche. Porque no había sido culpa de su mellizo.
Él se resbaló mientras se deslizaba por el hielo...Luffy seguía saltando, iba a caer al suelo si Sabo no usaba su magia.
Él fue el primero en ver una parte del cabello del menor tornarse clara, olvidándose por completo de su mellizo corrió a sostenerlo.
Era su culpa.
Lo sabía.
Y sin embargo Sabo fue el que empezó a gritar con desesperación, fue el que comenzó a congelar todo en su miedo.
Lo entendía.
Si él hubiera sido más cuidadoso...Sabo jamás hubiera terminado encerrado ni Luffy hubiera tenido que olvidar la magia del mayor.
...Y sin embargo nadie lo culpó.
4.
Si su hermano diario estaba a la puerta del mayor, él estaba casi diario en la ventana, haciendo dibujos cuando nevaba, haciendo caras casi todo el tiempo, hablando con su mellizo tras el vidrio...viéndolo asustarse cuando tocaba apenas el borde y se congelaba.
Si el otro era el hielo, él sería el fuego.
Si él era fuego, el otro era su contención.
De una u otra forma lograría hacerlo salir...o eso creyó siempre.
"¿Y si hacemos un muñeco?"
"Déjenme en paz."
"...No tiene que ser un muñeco."
"¡Ya vete, Ace!"
Sabía que su hermano solo tenía diez años, tenían la misma edad...
Y cada vez se sentía más como si nunca hubiera tenido un mellizo que siempre estaba ahí.
5.
"¡Ace basta!"
"No peleen...¡Sabo, Ace! ¡No quiero que peleen!"
"¡Repite lo que has dicho Sabo! ¡Repitelo y dímelo bien! ¡Somos mellizos! SAL DE UNA VEZ, NO TE..."
Su madre lo tuvo que sacar a la fuerza, él lo ubicó, ese ligero brillo que demostraba que su hermano había congelado algo...
Tenían 14 años y Sabo cada día se encerraba más.
Probablemente era mala idea tratar de sacarlo.
Quizás Luffy podría...eventualmente...si él no se acercaba más...después de todo siempre era su culpa, su impulsividad hacía explotar al otro en miedo, y no se daba cuenta hasta que de nuevo veía al menor en la puerta...
"...Ven vamos a jugar..."
Pero jamás había respuesta.
6.
"¿Y si hacemos un muñeco?"
"¡Tu compañía hace falta aquí!"
"Sal de una vez, parece que no estás..."
Era una constante...16 años o no, seguían intentándolo cuando era posible.
Lentamente lo fueron dejando de hacer.
Lentamente pasaban por esa puerta sin ver más que un reflejo de ellos mismo durante años tratando de recobrar a su hermano.
Si lo soportaban, era muy simple...sus padres siempre estaban para ellos y los consolaban, Ace no deseaba que se fueran...el castillo se sentiría aún más solo, entre sirvientes y una puerta cerrada...
No la de madera.
Una de hielo que jamás podrían derretir.
7.
"¡Estás mintiendo! ¡Padre y madre...papá y...!"
En el suelo había un sobre, Luffy no parecía reaccionar, los sirvientes parecían tratar de consolarlos pero los alejaba a todos, a todos.
Era mentira, era mentira...
Sus padres no podían estar muertos.
...Sus padres no podían dejarlos.
Y sin embargo lo entendía, pero...lo que más dolía del hecho, era que su hermano seguía encerrado, tras ese par de puertas, puertas selladas con hielo, puertas que jamás se abrirían para ellos aún cuando más lo necesitaban.
Él era el apoyo de Luffy, el único que tendría.
Y sin embargo...al volver de la ceremonia, pese a desear encerrarse, pese a desear no saber nada más, salió al pasillo y lo vio, al menor, llorando frente a una puerta que parecía más bien una pared.
"...Sabo."
Llamaron los dos.
"Sé que estás adentro..."
Sentía esas lágrimas contenidas fluir, pero apretaba al menor, deseando que no lo viera, mientras golpeaba más insistente la puerta, pegando la frente a esta.
"...Eres todo lo que tenemos..."
...Sabía que jamás...volverían a hacer un muñeco los tres.
Y esa fue la última prueba que necesitaron para ello, mientras lloraban fuera de esa puerta que parecía cada vez más un adorno que una entrada a la habitación del otro.
8.
"Joven príncipe."
Ace paró su caminar, girándose apenas, esperando lo que fueran a decirle...tenía ya 21 años, y al día siguiente él y Sabo cumplirían la mayoría de edad, después, el mayor sería coronado como Rey y pasaría de vivir encerrado tras una puerta blanca de madera...a estar encerrado en un estudio cuyas puertas parecían más pesadas.
Pero...ya no lo pensaba.
Él era el hijo perfecto, el príncipe ideal, la imagen de la rectitud, pero él no lo entendía, porque él no recordaba ese hermano, recordaba el travieso, infantil, ligeramente tonto que siempre buscaba como molestar.
Suponía...que había sido una ilusión de niños.
"El día de la coronación, las puertas se abrirán."
"...¿Eh? ¿Mi hermano aceptó eso?"
"Es el protocolo, alteza, además de que Su Majestad piensa que es una buena ocasión para hacerlo."
Lo suponía. Sabo jamás haría algo así por pensar en ellos, llevaban 13 años esperando por ello y ahora lo hacía...hah, era una broma de mal gusto.
Pero lo agradecía.
Despidiendo al sirviente, caminó a paso rápido para buscar al menor.
Finalmente y como nunca...
Luffy sería feliz.
Finalmente y como nunca...
Quizás...
Alguien les pondría atención...un día y nada más.
