Hola... antes que nada... La mentó la demora... estas semanas han sido un poco tristes. Ya van tres convenciones de anime a las que iba ir... ¡Y me les cancelan! TwT ¡No es justo! Además de que emocionalmente no he estado muy bien que digamos…
Pero vamos a lo que de verdad interesa... ¡Aquí les traigo el octavo capítulo! Al que va dedicado a mi panita Anazoy23 a quien le debo la idea de este capi. También le debo una disculpa por no poder leer los últimos capítulos de su fic n_ñ'
Quien diría que con solo decirme: "si Tk no se da prisa, tendré una cita con Kari y posiblemente se la robare", se me ocurriría escribir tooodo lo que escribí en este capi. Este capítulo no estaba planeado, tal vez solo el principio… pero no todo. Espero que sea de su agrado ^._.^'
Capítulo 8: Un agitado día de compras.
Centro comercial de Odaiba. Un lugar lleno de tiendas y personas, la mayoría chicas adolescentes o mujeres, amantes de la moda. Por uno de los pasillos, frente una tienda, resaltaba a la vista dos castañas. Una repleta de bolsas de las compras realizadas, y la otra... bueno, la otra cargaba solo tres bolsas pequeñas y miraba los vestidos, detrás del vidrio de la tienda, como si fueran la octava maravilla del mundo.
-Mi-mí... creo q-que ya es su-suficiente. -Dijo, como pudo la pequeña castaña, tambaleándose un poco a causa del peso-
-Awwww... esta última tienda Kari ¿Pleace? -Suplico la castaña del sombrero rosa, con una cara más tierna, que la de perro a medio morir-
Después de un suspiro de derrota, la menor cedió–Está... bien. Pero esta es... la u-última.
¿Cómo decirle que no a esa carita tan tierna?
-¡Si! –Exclamó Mimí alegre, y dando un pequeño brinquito de victoria-
Luego voló (casi literalmente) hacia dentro, dejando a Kari en la entrada de la tienda, sorprendida ante su velocidad. La pequeña Kamiya pudo escuchar cuando, la chica de sombrero vaquero, la llamaba desde el interior de la tienda, diciendo que se diera prisa. Eso causó que Kari se arrepintiera de decirle que sí.
-Si... ya v-voy M-Mimí.
Solo había dado dos pasos hacia adentro de la tienda, dos pasos para chocar y caer al suelo al igual que las bolsas. Había chocado contra algo... ¿o alguien? Al subir la mirada se encontró con un chico pelinegro y ojimiel, como de unos 18 años (tres años mayor que Kari) quien rápidamente se ofreció a ayudarla a poner de pie.
-De verdad lo siento. ¿Estás bien? -Preguntó un poco apenado y levemente sonrojado de vergüenza-
-No pasa nada, estoy bien. Gracias. -Dijo ya de pie y sonriéndole, para que no se preocupara- Hay no, que desastre. -Mencionó un poco sorprendida, al ver las blusas, zapatos, y pantalones en el suelo, al igual que las bolsas y cajas- Mimí va a matarme. -Se lamentó en voz baja y bajando la mirada, resignada a ese destino tal cruel-
-Tranquila, te ayudare a recoger. -Se ofreció amablemente-
-No, no es necesario. Yo puedo hacerlo sola -Se negó casi inmediatamente Kari. No quería que, a causa de su torpeza, el chico estuviera obligado a ayudarla-
-No, fue mi culpa así que por favor, déjame ayudarte. -Y sin decir más, el pelinegro ayudó a recoger rápidamente- ¿Cómo te llamas?
-Hikari. Pero mis amigos, me llaman Kari. ¿Y tú?
-Kempachi, mucho gusto.
-Y... ¿qué hacías en esta tienda? A menos que te gusten los vestidos, por supuesto -Preguntó un poco confundida mientras ambos recogían-
¿Qué hacia un chico en una tienda de vestidos? Él, en cambio, se sorprendió ante la pregunta de la chica. Y luego rió un poco, antes de contestar.
-Es que quería comprarle un vestido a mi novia. -Dijo levemente sonrojado, pero de manera tranquila y sonriente-
-¿Uno en especial? ¿Tal vez? -Preguntó curiosa. Típico de ella-
- Pues sí. Veraz... vinimos al centro comercial hace unos días y le encantó uno en especial... no se lo podía comprar en ese momento, así que quedamos en que se lo regalaría. Pero me dijeron que ya lo vendieron. Así que lo he estado buscando por todas las tiendas -Dijo con cierta tristeza-
-Lo siento mucho. Me gustaría hacer algo por ti. -Dijo terminando de recoger y con las manos llenas de bolsas, el chico también se terminó de levantar y llevaba algunas cajas-
-Me tocara buscar otro vestido azul, con mariposas blancas...
-¡¿Azul con mariposas blancas?! -Preguntó muy sorprendida, con los ojos como platos-
¿Porque el mundo siempre tenía que ser tan pequeño?
-Ah... si. Así es el vestido. ¿Lo viste en alguna otra tienda? -Preguntó, con una mirada llena de esperanza. Esperaba que dijera que sí-
-Yo lo com-pre. -Dijo muy impactada-
En vista de las circunstancias, ambos chicos decidieron comerse un helado para aligerar la situación. Se encontraban sentados en una de las mesas del negocio de helados y frente a la tienda, donde estaba Mimí.
-Lo... lamento... si quieres, puedo darte el vestido. -Dijo la oji-marron un poco apenada-
Kari estaba dispuesta a dárselo. No podría ponérselo, ¡ni siquiera podría dormir! pensado que arruinaría un regalo para la novia de un nuevo amigo. Sin duda, Kari solía poner las necesidades de los demás antes que las suyas.
-No. -Se negó de plano- Claro no, el vestido es tuyo. Tú lo compraste.
-Pero...
Su réplica fue interrumpida por un sonido de una canción, que provenía de su propio bolsillo. Al sacar su celular y ver que la llamada era de Mimí, solo pudo suspirar y atender la llamada.
-¿Hola?
-Kari, ¿dónde te metiste?
-Mimí, estoy en el puesto de helados, frente a la tienda. Puedo verte desde aquí. -Dijo con una exprecion de: ¿en serio?-
Efectivamente, Kari la podía ver sin ningún problema. Mimí tenía como cuatro bolsas adicionales de las tres que tenía antes de separarse de Kari, quien no pudo evitar dejar caer una gota estilo anime al verla. La portadora del sombrero rosa, volteo, y al verla junto a un lindo pelinegro y comiendo helado, no pudo contener una mirada pícara hacia la chica Kamiya. Kari al notarlo, no pudo evitar ponerse nerviosa, sabía que Mimí malinterpretaría las cosas. La castaña mayor no pudo espera ni un minuto más, y fue rápidamente hacia los castaños y se sentó junto a Kari.
-Valla que no pierdes tiempo. ¿No? -Dijo en un tono cómplice, dirigiéndose a Kari e ignorando por completo al chico-
-Mimí, solo es un amigo al que quiero ayudar. –Explico claramente, pero de forma tímida-
-¡Pues menos mal! -Exclamo aliviada- No puedo imaginarme al pobre de mi cuñado despechando o celoso. -Dijo mientras tomaba una cucharada del helado de la menor, al parecer de fresa-
-¡Mimí! -Exclamo en tono de reproche- Tk y yo solo estamos saliendo. -Dijo sonrojada. Qué vergüenza con Kempachi-
-Como tú digas... -Restándole importancia al asunto- ¿Y tú cómo te llamas? -Por fin se dirijio al pelinegro, quien se mantenia al margen de la conversación-
-Kempachi, un placer. -Se presentó educadamente-
-Yo soy Mimí. -Luego, radicalmente, se dirigió a Kari- Iré a esa otra tienda. -Señalando la que estaba al lado de la que acababa de salir-
-¡Mimí, dijiste que esa sería la última! -Reclamo con una expresión fingidamente molesta-
-¡Anda Kari!, ¡no seas malita! Solo mientras hablas con tu amiguito Kempachi. –Suplico como una niña de seis años-
Suspiro, otra vez derrotada- Este bien. -No podía creer que callera en el mismo truco- Pero dame una de mis bolsas. –Quitándole la bolsa-
-¿Para qué? –Pregunto curiosa-
-¿Vas a ir a la tienda sí o no? -Prefirió decir eso a un: no te importa. Ella podía pensar cosas que jamás diría-
-¡Ya me voy! -Esa pregunta bastó para motivarla, pues ya estaba de pie- Nos vemos en quince minutos o más. -Dijo empezando a caminar- ¡Adiós Kempachi! -Se le había olvidado despedirse-
-Adiós -Se despidió, pero cuando Mimí se fue...- Muy sociable tu amiga. -Dijo cómicamente-
Kari se echó a reír. Sabía que la chica Tachikawa, cuando empezaba a hablar, olvidaba a las demás personas de en rededor. Así era ella.
-¿Que puedo decir? Así es Mimí. -Luego tomo la bolsa que le quitó a Mimí y se le dio a Kempachi- Toma Kempachi.
-¿Ah? -Sin duda estaba confundido- ¿Qué es esto? -Ella solo sonrió, dejándole claro que no le diría, a menos que abriera la bolsa. Cosa que hizo-
Kempachi quedo noqueado al ver el vestido azul de mariposas blancas. ¿Que no había escuchado la parte donde le dijo que era de ella? ¿O se lo estaría obsequiado? No, él no podía aceptarlo así nada más. Ella había pagado por esa prenda, por ley, el vestido le pertenecía a ella.
-Es el vestido para tu novia. -Dijo dulcemente, pero con un toque divertido-
-Lo siento Kari, pero no puedo aceptarlo -Se negó, luego de reaccionar. Y se lo devolvió a la ojimarron- Esto es tuyo -Dijo palabra por palabra, muy claramente. Como si tratara de que la chica entendiera el idioma en que le estaba hablando-
-Sí, lose. Pero yo te lo dio a ti. -Dijo volviendo a darle la bolsa con el vestido. Cada vez con un tono más divertido. El mismo que usaba para jugar con Tai-
-Kari no puedo aceptarlo. –Dándoselo de nuevo- Es tuyo.
-¡Pero te lo estoy obsequiando! ¡Solo tómalo! -Dijo un poco desesperada, ante la resistencia del pelinegro, mientras le devolvía la bolsa ¿Porque rayos no solo lo tomaba?-
-¡No, no lo are! ¡¿Que parte de que es tuyo no entiendes?! –Dándoselo bruscamente-
-¡¿Que parte de que te lo estoy dando no entiendes?! –Regresándoselo de igual manera-
Genial. Ahora ambos estaban prácticamente discutiendo, a causa del estúpido y sensual vestido.
-¡No lo tomare Kari! -Extendiéndole la bolsa a Kari-
-¡¿De verdad amas a tu novia?! –Esa pregunta capto toda la atención de Kempachi- ¡¿O te da miedo que te vean cargar una bolsa con un vestido?! -Quitándosela bruscamente-
-¡Yo no le temo a eso! ¡Haría lo que fuera por (:.:.:)!
-¡¿Así?! ¡Pues demuéstralo! ¡Regálale el vestido! -Extendiéndole la bolsa-
-¡Eso are! -Quitándole la bolsa-
-¡Bien! -Exclamó ella-
-¡Bien! -Replico el chico-
Misión cumplida. Un par de segundos después...
-No puedo creer que callera. -Dijo el pelinegro resignado-
Kari no pudo evitar reír. Kempachi había caído redondito a causa de la psicología inversa. Sin duda, el libro de psicología que Annie le obsequio, le ha servido de mucho. Solía poner en práctica lo que leía con Tai, la única diferencia, entre Kempachi y Tai, es que Tai se daba cuenta mucho tiempo después de que terminaba de hacer, lo que su pequeña hermana quería que hiciera, desde un principio.
-Kari, de verdad te lo agradezco... pero no creo que sea lo correcto. Tú pagaste por él.
La castaña se quedó pensando un poco. No había meditado en que ese era el punto del ojimiel. Segundos después, sonrió. Al parecer tenía una idea.
-¿Y qué tal si tú me pagas por él? -Propuso la castaña-
-Suena una buena idea. ¿Cómo quieres que te pague?
-¡Kari! –Llamó Mimí desde la entrada a la tienda donde había estado- ¡Tienes que ver estas ofertas! ¡Date prisa! ¡Hay mucho que comprar!-Gritaba alegremente, para que su amiga entrara-
Fue en ese instante que Kari se le ocurrió la mejor de las ideas. Miró a Kempachi con una sonrisa entre divertida y malvada. El pobre pelinegro ya estaba sudando frio, pues sabia como tendría que pagarle a la chica.
-¡Me ayudaras con las compras de Mimí! -Sentencio finalmente-
-¿Que no hay otra manera? –Pregunto asustado-
-¡No! -Expreso sonriente- ¡Vamos! -Y luego se lo llevó a rastras-
En casa de Tai, Henry esperaba una respuesta.
-Pues... sí. Lo había olvidado. Pero creo que eso no sea un problema, ¿o no Annie? -Ambos voltearon a ver a la pelinegra sonrojada, quien al ver a su primo guiñándole el ojo, se ruborizo-
-Bu-bueno...yo... –Bajando la mirada- n-no, no hay p-problema -Jugando con sus dedos-
-¡Vez no hay problema! -Le dijo Tai a Henry-
-Bueno... iré a... darme una ducha. -Luego se fue sonrojado-
En lo que el peliazul se hubo ido… -¡Pero que tiernos se ven sonrojados! -Dijo copiando el tono de Mimí- Añu ñu, ñu ñu -Dijo apretándole los cachetes a Annie como si fuera una bebé-
-¡Tai! –Zafándose y salvando sus cachetes-
-Se lo que están pensando: "¿Porque Henry no duerme en el sofá? O ¿Porque yo no duermo con Kari en la cama de huéspedes y Henry en la cama de Kari?"
-¡¿Y porque no me dijiste esas opciones antes de aceptar dormir con Henry?! -Casi grita, molesta. Pero contuvo un poco ese grito, presionando sus dientes, al recordar que el peliazul podría escuchar-
-¿Que no es obvio? -Annie lo vio, respondiéndole con la mirada: ¡NO!- No es seguro que Kari acepte no dormir en su cama y si duermes con ella, ¿quién te dará calor si Kari tiene el sueño pesado? -Annie se le quedo viéndolo feo, sabía perfectamente que mentía. ¿Pero porque? Aquí su respuesta...- Además estoy segurísimo de que Henry estará muy dispuesto darte calor -Dijo con una mirada y en un tono pícaro-
-¡Tai eres un pervertido! -Exclamo Annie golpeándolo con un cojín del sofá. Estaba más roja que un tomate-
-¡Oye! -Se quejó ante la "agresión"- ¡A mí no me comprares con Matt!
En ese momento, dicho rubio hace acto de presencia en la sala, tenía una sonrisa burlona como la de Tai
-Ya termine de ayudar a Henry, por cierto debieron ver su cara cuando vio que había una sola cama. Así que ya voy. ¡Doble suerte Annie!
-¿Doble suerte? ¿Por qué? -Pregunto confusa-
-Pues, porque tienes que aconsejar a Tai... -Dijo su primera razón-
-¡Ah, eso! Ya lo aconseje y ya sabe que va a hacer.
-Pues que bien. Entonces, suerte Tai. –Extendiéndole su mano a su casi hermano-
-Gracias hermano. Espero que todo salga bien. -Dándole la mano correspondiendo al saludo/despedida-
-Oye, ¿y porque "doble"? –Pregunto confundida la pelinegra-
-Porque escuche que esta noche dormirás muy bien acompañada. -Dijo seductoramente-
-¡Ustedes dos son los seres más mal pensados del mundo! –Grito sonrojada mientras el rubio y el moreno reían-
Matt resistió las ganas de seguir riendo y se despidió- Bueno, ya me voy. -Dirigiéndose a la puerta-
-Adiós Matt. -Se despidió Tai mientras se lanzaba al sofá y caía acostado. Tomo el control de la pequeña mesa (la cual estaba entre él y la televisión) y prendió el televisor-
-¡Espera Matty! -Llamo la ojizafiros-
El chico se detiene un poco sorprendido. Hacía ya tiempo, que no lo llamaban así, y mucho menos con tanta confianza.
Aunque no se notara, Matt apreciaba mucho a Annie. Ella fue una de las primeras chicas en hablarle, cosa que antes era difícil, pues Matt tenía una mala impresión de las chicas. Él solía pensar que las únicas chicas a las que le agradaba como amigo eran Sora, Mimí y Kari, y que el resto solo quería ser novia de "Matt el músico, bajista y chico malo" y no entablar una amistad con "Yamato Ishida la persona". Pero al conocer la prima de Tai, ese errado punto de vista cambio. Desde entonces su carácter de odioso con las chicas, pasoa sincero. Cosa que no cambiódespués de que se separaron. Para Annie, Matt, o "Matty", (como solía llamarlo) era como un hermano imposible de separarse.
Al ojiazul voltear, Annie le susurra al oído: ¿Dónde se le va a declarar Tai a la tal Sara?
A lo que el rubio le responde de la misma manera -En un parque cerca de aquí. ¿Por qué?
-Venme a buscar mañana para ver la declaración de Tai. -Volvio a susurrarle en el oido-
Al escuchar eso, el rubio le sonríe a Annie. Una sonrisa de cómplice. Annie inmediatamente corresponde.
-Cuenta con eso -Dijo de forma normal, con una sonrisa y guiñándole un ojo- Ahora si me voy.
Luego se dirigió a la puerta. Pero cuando estaba a punto de abrir la puerta, del otro lado de ella, alguien la abrió. Ese alguien, era una castaña cansada y exhausta, quien llevaba dos bolsas.
-Una tienda más... y juro que muero. -Entro con la poca fuerza de voluntad que le quedaba-
Tai, casi inmediatamente, se echó a reír con ganas.
-Solo a ti se te ocurre acompañar a Mimí de compras, cuando sus padres le recargan la tarjeta. -Dijo como pudo entre risas, el moreno-
-Pobre Kari. –Lamentó el rubio- A la próxima las acompañamos Tk y yo. -Kari le sonrió en respuesta a ese ofrecimiento-
-Ujuum... -Ese sonido provenía de alguien detrás de Matt- Matty... ¿podrías apartarte para ver y saludar a mi amada prima?
-Oh. Lo siento. -Se disculpó mientras se hacia a un lado-
-¡Annie! ¡Prima! -Grito de emoción, al ver a la pelinegra-
-¡Kari! ¡Cuánto has crecido! -No aguantaron más y ambas se dieron un fuerte abrazo-
-Te he extrañado mucho -Dijo la castaña con la voz un poco entrecortada. Tenía ganas de llorar de la emoción-
-Igual yo Kari -Dijo sonriendo nostálgicamente-
Tai y Matt veían la escena conmovidos Tai aun acostado en el sofá y Matt frente a ambas chicas.
-Woao esto es más sentimental que las novelas que ve mi mamá. -Dijo un poco impresionado-
-No lo arruines Tai. -Dijo en tono amenazante el ojiazul, para luego quedársele viendo vigilante ante cualquier comentario que arruinara el momento entre las chicas-
Por su parte Tai lo vio feo. Matt, como mejor amigo del oji-marron, sabía que diría algo para acabar con el sentimentalismo.
-¡Me alegra que estés aquí! -Dijo un poco más calmada Kari, e ignorando los comentarios de los chicos-
-A mí también... tengo muchas cosas que contarte prima. -Dijo entusiasmada la ojizafiros-
-¡Yo también! Además de que necesito un consejo. -Dijo pensativa-
-"Otra con problemas amorosos" -Pensó, mientras sonreía- Bien. Entonces a ponernos al tanto.
-Ahora si me voy. –Dijo el ojiazul dirigiéndose a la salida- Estamos hablando Annie. -Le recordo, mientras abria la puerta-
-Si, adios Matty. -Se despidió antes de que el rubio cruzara la puerta-
Tan pronto como como el chico Ishida se fue...
-Vamos Annie, tienes mucho que escuchar y mucho que decir. -Decía Kari mientras jalaba por las manos a oji-zafiros, hacia el pasillo, y luego hacia su habitación-
Por su parte Annie fingía poner resistencia, pero por dentro se moria por contarle todo a su prima. Ademas, que pudo persivir que Kari necesitaba ayuda, asi ambas entraron a la habitacion.
Mientras tanto en la sala, Tai habia apagado la television y estaba acostado boca arriba, sobre el sofa. A simple vista, estaba viendo el techo, pero en realidad, estaba pensando… y se veía muy pensativo. No dejaba de pensar en cierta chica pelirroja... la culpable de su preocupación, nervios y miedo… pero también de su felicidad, motivación y… amor.
-Sora… -Susurro el oji-marron- Solo espero que no me rechaces… no sé si pudiera soportarlo. –Dijo de igual manera, pero con cierto desconsuelo-
Mientras tanto en la habitación de la chica Takenoushi, se encontraba igual de pensativa acosada en su cama boca arriba. La habitación estaba en total silencio. Solo se escuchó su susurro: "Tai…".
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
NO SE PIERDAN EL PROXIMO CAPITULO DE…
¿Mejores amigos o más?
CAPITULO 9: ¿Se-secuestro?
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.- .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Y bien... aquí termina el capi ocho. Acabo de recordar que les había dicho que este capítulo se llamaría: Secuestro, peeeero... como ya lo habrán notado, n.ñ este no es ese capi. Debido a (que como les dije al principio) este capi no estaba planeado... y con eso quiero decir que nunca lo escribí de antemano en mi libreta n.ñ' pero me esmere en hacerlo *-* de verdad espero que les haiga gustado. Anazoy, arigatou por el comentario que hiciste, eso me inspiro mucho… como ya abras notado.
Eeeeennn FIN... ._. me despido, no sin antes recodarles que me DEJEN UN muy apreciado REVIEW *3* esperen, con un poquito de paciencia, el capítulo siguiente, porque necesitare tiempo para pensar en las ideas, ya que será un capítulo especial y con muchas sorpresas… al igual que el capítulo 10… wajajajajajaja. Ni se imaginan ¬._¬
Oh! Y también les pido paciencia porque ultimadamente no me queda mucho tiempo libre. Tengo que aumentar mis notas en la escuela/liceo u.u Aunque por lo menos tengo la ventaja de escribir más de la mitad de los capítulos en mi teléfono jejeje. Ahora si me despido… gracias por leer.
Les quiere:
Tsuki Annie Kazami.
