N/A: OMG ¡Adoro todos sus reviews! ;A; en serio, cada vez que me llega a mi email un mensaje que diga "New review" me emociono mucho ;7; ¡Aquí les dejo el capítulo 3!
Capítulo 3
Al ocaso
Rei se apresuró a sacar una figurilla de sus bolsillos, era una especie de pirámide unida a una base en forma de hexágono, la introdujo en la hendidura que había a un lado de la puerta, la giró tres veces y la empujó, esta emitió un sonido sordo y cedió fácilmente pero no la abrió por completo. Empujó un poco y dejó una abertura lo suficientemente grande para que pasara una persona y se hizo a un lado.
-Ya está lista, alteza -dijo con voz queda, la abertura no era muy amplia pero se podía visualizar la fuente a lo lejos, Haru dirigió su mirada hacia ellas sintiendo un impulso de acercarse cada vez más. Agua, montón de agua en un solo lugar. No había tomado ningún líquido desde la mañana, el trayecto y la pequeña carrera que hizo al ir a la puerta había incrementado su sed notablemente. Planeaba beber un poco de la fuente que estaba en la plaza luego pero no llegó a hacerlo y ahora podía sentir su garganta reclamándole.
El príncipe notó el cambio en el pelinegro y siguió su mirada, sus labios se curvaron en una sonrisa cínica, "Así que es eso" pensó para sus adentros. Sin molestarse en mirar hacia el guardia entró y sin volverse hacia Haru, quien aún seguía sin moverse, dijo:
-¿Vienes o qué? -el aludido pareció salir de un trance y dirigió su mirada al pelirrojo, confundido ante la pregunta –No tengo todo el día ¿sabes? -agregó aún sin voltearse e hizo ademán de cerrar la puerta. El ojiazul reaccionó rápidamente y atravesó la puerta entrando al interior de las murallas antes de que se cerrara la puerta, dejando a Rei solo de nuevo.
El peliazul se acomodó los anteojos con un mano dejando salir un suspiro de cansancio y resignación, definitivamente ser el que tenga que lidiar con las salidas furtivas del príncipe era un trabajo agotador y más aun cuando venían acompañadas de un capricho adicional. Volvió a suspirar pesadamente, ya estaba acostumbrado a las actitudes que tendía a adoptar el pelirrojo, llevando la contra en la mayoría de situaciones y pasando por encima de las reglas. Sin embargo, aún no comprendía del todo lo que acababa de presenciar, el príncipe siempre había mostrado desdén hacia la mayoría de personas que se topaban con él, ¿entonces por qué…? De todos modos, ya no le daría muchas vueltas al asunto, podría pensarlo más tarde con calma, por el momento regresó a su posición inicial, parado junto a la puerta y vigilando.
Media hora.
Una hora. Y aún no había rastro de él.
Nada.
Makoto empezaba a preocuparse. Le había dicho que no se alejara demasiado aunque ya presentía que el ojiazul no le haría mucho caso y se echaría a pasear por su cuenta. Suspiró. Tenía que encontrar a Haru de alguna forma, quien sabe en los problemas que podría meterse. Optó por preguntar a las vendedoras más cercanas, estas aseguraban haber visto a un chico con las características descritas por el castaño dirigirse hacia la calle desierta, el ojiverde tragó saliva y agradeció la información. Apresuró el paso, por órdenes del rey la calle que llevara a alguna puerta del palacio debía de estar siempre despejada. Los comerciantes que vivían ahí se trasladaban a las calles vecinas a realizar sus actividades respectivas, por lo que esa calle además de despejada estaba vacía. No se veía a nadie por los alrededores.
Llegó y respiró profundamente antes de avanzar a trote, "No hay nada que temer", se dijo a sí mismo aunque sin convencerse del todo. Esa calle le daba un mal presentimiento. Cuando llegó al otro extremo aún no había rastro de Haru, miró en ambas direcciones para asegurarse. Nada. Frente a él estaban los escalones que conducían a la puerta trasera del lado este, visualizó al guardia respectivo y decidió acercarse a preguntar pero este habló primero.
-No puede entrar, el rey n- se interrumpió cuando reconoció al castaño- ¡Makoto! ¿Qué haces aquí?- preguntó extrañado, el aludido lucía un poco agitado.
-Lamento la molestia Rei pero estoy buscando a un chico que no es de por aquí, no conoce la ciudad y temo que se haya metido en problemas…-comenzó a explicarse cuando el peliazul lo cortó.
-E-espera este chico ¿tiene… los ojos color océano, cabellos oscuros y viste unos pantalones negros con un cinturón dorado?- el ojiverde parpadeó confundido y un rayo de esperanza iluminó su rostro.
-¡Es él! ¿Lo has visto Rei? ¿A dónde fue?- el guardia resopló pesadamente antes de responder, lo cual alarmó un poco al castaño.
-No puedo decirte su paradero exacto pero te aseguro que no está deambulando por las calles ni nada -Makoto hizo ademán de replicar pero él se le adelantó –Está a salvo confía en mí, cuando lo vea de nuevo lo enviaré contigo, si no llega antes de que el sol se ponga mañana entonces ven a verme- dijo con firmeza pero el aprendiz de comerciante pudo notar la urgencia en su voz por lo que desistió.
-De acuerdo -cedió y dándole las gracias se retiró camino a su casa. Durante todo el trayecto no dejó de pensar en su extraña conversación con Rei, conocía al guardia desde hace tiempo y podía considerarse entre los de su círculo cercano, si no podía contarle algo debía de tener una muy buena razón para ello. Al llegar a su hogar ni bien abrió la puerta sus hermanos le saltaron al encuentro, literalmente.
-¡Hermano! ¡Llegas tarde!
-¿Me trajiste algo?
-¡No! ¡A mí me trajo algo!
-¡Que no! ¿Por qué tardaste tanto hermano?- los mellizos peleaban por la atención del mayor, este sonrió con cariño hacia los menores, dejó la vasija llena de agua a un lado y cargó a cada uno con un brazo.
-Bueno surgieron algunas cosas pero ya estoy aquí -respondió mientras los pequeños se abrazaban a él- ¿Se portaron bien mientras no estuve? ¿Ren, Ran?
-¡Sí!– respondió el par al unísono alegremente, cuando la pequeña se volteó y se quedó mirando la puerta cerrada por encima del hombro del más alto- ¿Uh? ¿Hermano, dónde está Haru?- el menor de los mellizos se volvió también hacia la puerta a la pregunta de su hermana- Sí ¿dónde está? -la sonrisa de Makoto flaqueó por un segundo pero volvió a su expresión usual
-Haru estará fuera esta noche, le gustó la ciudad y se quedó por el centro- mintió –Ustedes también ya deberían ir a dormir- los pequeños hicieron un puchero y empezaron a quejarse cuando sacó del morral dos bolsitas de tela y se las dio a cada uno- son frutos secos pero traten de no comérselos todos hoy- añadió sonriéndoles cálidamente a sus hermanos cuyos rostros se iluminaron y se comenzaron a devorar los bocadillos mientras Makoto los cargaba a ambos hacia el interior y el calor familiar de su hogar.
No sé qué está pasando…
-Caminas muy lento ¡apresúrate!
Pero
-Voy.
No quiero parar
Ahora se encontraban dentro de las grandes murallas que rodeaban el palacio real en la zona de los jardines, las únicas plantas presentes eran los diferentes tipos de cactus que crecían y vivían incluso en estas épocas. El único ruido provenía de la gran fuente de agua, el pelirrojo fue el primero en hablar
-Eres muy predecible -dijo en un tono de burla, sin prestarle mucha atención al príncipe los orbes azules estaban clavados en el vital líquido cristalino, el pelinegro comenzó a caminar en su dirección inconscientemente cuando de un jalón se encontró frente al joven soberano de nuevo, este aún lo tenía sujeto de la muñeca –No te he dicho que puedes retirarte- siseó, nadie desobedecía sus órdenes, todo se haría a su gusto y antojo.
Haru solo asintió.
–Bien, ahora sígueme, si vas a la fuente ahora los demás guardias podrían verte y eso sería una molestia- agregó bajando la voz, soltó la muñeca del azabache y sin separase mucho del muro empezó a caminar hacia el palacio, las plantas secas que trepaban por las estatuas ahí situadas ofrecían una especie de camuflaje, pues en varias partes se desprendían por estar marchitas y caían a un lado en forma de cortina, actuando como silenciosas cómplices del príncipe. Mientras tanto el ojiazul se quedó en su sitio debatiéndose entre seguir al pelirrojo o correr hacia la fuente, quizá si se daba prisa nadie se daría cuenta ¿no?
Como si el príncipe adivinara sus intenciones se volteó hacia Haru justo para verlo a media carrera hacia la fuente -¡¿Pero qué-?! -maldijo por lo bajo y se apresuró a alcanzarlo. Corrió hasta donde estaba, a unos meros dos metros de la fuente y alargó su brazo para sujetarlo y detenerlo -¡Oi!- el otro volteó al llamado y se miraron durante una fracción de segundo antes de que el pelinegro chocara contra el borde de la fuente, el cual le llegaba hasta las rodillas haciéndole perder el equilibrio, en un acto reflejo jaló al pelirrojo del brazo próximo a él y como este tampoco pudo frenar a tiempo ambos cayeron dentro de la fuente causando que el agua salpicara en todas direcciones.
El príncipe fue el primero en salir a la superficie, tosía tratando de llenar sus pulmones de aire en vez de agua, regulando su respiración. Haría pagar al pelinegro por esto, se prometió y lo buscó con la mirada. No lo vio por ningún lado, "¿Dónde se habrá metido? ¿Acaso..?" 'gulp gulp gulp' burbujas emergieron a la superficie seguidas del azabache saliendo tranquilamente del agua. Su rostro mostró una ligera expresión de interrogante cuando se encontró con la fulminante mirada carmesí.
-¿Qué? -preguntó extrañado
El pelirrojo soltó un gruñido entre dientes.
-'¿Qué?' dices…¡¿Qué crees?! ¡Te dije claramente que si venías-! –se interrumpió para dar un vistazo rápido a su alrededor, para su buena suerte no había ningún guardia cerca, suspiró aliviado
-Tú me seguiste, no fue mi culpa -le espetó el ojiazul en un tono monótono
El de orbes carmesí podía sentir como su ira empezaba a aumentar, se levantó y sin decir una palabra lo tomó de la muñeca y lo sacó de la fuente junto con él. Caminaba a grandes zancadas jalando al más bajo sin cuidado, estaba molesto, estaba muy molesto y quería que al azabache le quedara claro. Haru soltó un pequeño quejido de dolor ante la presión del agarre que cada vez era más fuerte y tosco. Según él no había por qué enfadarse tanto por eso, después de todo no los había visto nadie y tan solo estaban un poco mojados, a su parecer claro. Traducción: estaban completamente empapados y aún escurrían agua.
De todos modos no tuvo mucho tiempo para pensar en ello puesto que ya habían llegado a uno de los muros del palacio, el príncipe seguía caminando con prisa, la mirada al frente y a la vez no, parecía estar concentrado en algo más, se conocía la estructura del palacio y sus alrededores de memoria. Condujo al pelinegro a unos peldaños que daban hacia un corredor alrededor del muro este, subieron y se dirigió hasta donde el pasillo doblaba a otro lado y ahí, al lado de un jarrón enorme finamente elaborado estaba una cortina que llegaba hasta el suelo, estaba hecha de un material pesado, la tela carmesí formaba parte de la decoración. El de orbes fuego la corrió con su mano libre y el ojiazul pudo visualizar otro pasillo más estrecho ahí. Sin decir nada el pelirrojo avanzó aun jalándolo de la muñeca y ambos se adentraron en el pasadizo secreto.
La única luz procedente de la entrada desapareció cuando el príncipe dejó caer la cortina, sumiéndolos a ambos en la oscuridad absoluta.
N/A: Estúpido y sensual Fanfiction que no guardó la primera vez que puse el capítulo D:
Lamento la tardanza con este capi, estuve dos días fuera y sin laptop ni computadora para tipear D: Recuerden que cualquier sugerencia, comentario o petición me la pueden mandar en un review o PM C:
Yo aún tengo que buscarme donde leer el manga de Shingeki no Kyojin TTnTT ¿alguien más está en este fandom? mi amiga está loca por hacer un crossover con Free! onoU OK, sin desviarme demasiado, trataré de actualizar esta semana el martes empezaré a pasar a limpio el capi 4 (tengo hasta el 6 en mi cuaderno lol) y seguiré avanzando con la historia.
Sobre lo de subirla a amoryaoi, no estoy segura pero podría intentarlo o3o ¡gracias por la sugerencia! ¡Nos leemos!
