Recomendaciones para leer este fic: Puedes escuchar la lista de canciones en 8tracks gracelikerayn/towards-the-oasis-oriental-rin-haru (juntar los espacios del . com) o ir a mi perfil, el link estará ahí también.
N / A: Tengo una perfecta explicación para la tardanza pero antes, gracias por todos los reviews en el anterior capítulo. En serio, me levantan mucho el ánimo ;A;
Disclaimer: Ni Free! ni sus personajes me pertenecen (aún, algún día...algún día serán todos míos (?))
¡Aquí les dejo el capítulo cinco!
Capítulo 5
Primera tarea
Le parecía que hubieran estado caminando por horas aunque solo fuesen minutos, el palacio real le era ridículamente inmenso. Cada pasillo por el que volteaban tenía el mismo patrón de decoración; vasijas enormes con diseños diferentes cada una, largas y pesadas cortinas, estatuas extrañas de animales-no-camélidos, lo único que variaba eran los colores, aunque Haru dudaba que podría ubicarse con eso.
-¿Qué es lo que hace un sirviente personal?- preguntó para distraerse de la aburrida caminata.
Rin le dio un vistazo al pelinegro sin girar la cabeza antes de volver su mirada al frente.
-Eres mi sirviente, básicamente tienes que obedecer mis órdenes, todas, nada de salir por tu cuenta si no es un encargo mío, por otra parte tienes más libertad para andar libremente por el palacio y los jardines, a menos que tengamos una visita importante, alguna ocasión especial o algo por el estilo- dijo como restándole importancia, pues no era frecuente que pasara- pero en esos casos tienes que quedarte en los alrededores del ala este- su voz extrañamente seria de nuevo. Recibió un "Hn" como toda respuesta por parte del pelinegro.
Llegaron a una puerta de dos metros de ancho y unos tres metros de altura por lo menos, calculó el ojiazul, tenía grabada la silueta de otro extraño animal, se le hacía muy familiar y le frustraba no poder identificarlo en ese momento.
El pelirrojo se quitó el collar de oro que llevaba e introdujo el dije en lo que parecía ser la cerradura de la puerta, se oyó un chasquido y acto seguido el príncipe la empujó para abrirla, sacando su "llave" antes y poniéndosela de nuevo al cuello.
-Entra- ordenó y después de que el pelinegro cruzara el umbral volvió a cerrar la puerta tras de sí escuchándose otro chasquido, al parecer solo necesitaba el collar para abrirla. La previa luz procedente de las antorchas del pasillo desapareció al entrar en la estancia, Haru tardó un poco en ajustar su vista a la oscuridad repentina pero no absoluta, pudo notar una tenue luz plateada que se filtraba por unas cortinas traslúcidas de lo que parecía ser una ventana grande, al enfocar mejor su mirada divisó un amplio balcón detrás de estas y en el marco de la entrada había cortinas oscuras y gruesas, sujetas a cada lado por un cordel dorado.
Sintió curiosidad al escuchar un familiar golpeteo, muy leve pero podía escucharlo, la fuente de agua. ¿Será que desde el balcón podría verla? ¿O estará en otra parte donde hay otra fuente? Honestamente se había desorientado con todos los corredores recorridos así que ambas opciones eran probables, al menos para él.
Quiso dirigirse al balcón pero apenas dio un paso tropezó con algo y cayó de bruces contra el suelo, ipso facto Rin encendió una sola antorcha que iluminó levemente la habitación y se aproximó al ojiazul quien estaba tendido en el piso.
-¿Qué haces? ¿Planeas dormir ahí o algo?- preguntó burlonamente.
El pelinegro se dio cuenta que un par de cojines habían amortiguado su caída, echó un vistazo a su alrededor y notó que había numerosos cojines por todas partes, algunos estaban regados por el suelo, medianos y pequeños, al frente del balcón estaba una amplia cama con incluso más cojines encima, estos eran más grandes y estaban ubicados hacia el lado de la pared. Sobre el lecho colgaban unas cortinas desde lo alto, Haru no podía decir donde iniciaba, unos pilares delgados tallados en madera a cada lado de la cama sostenían las cortinas para que se estas se ubicaran alrededor de esta y puedan cerrarse cubriendo la cama del todo, o abrirse dejando el lecho al descubierto.
La habitación era tan grande que al azabache le sorprendió visualizar una entrada a otra estancia, la cual estaba situada al otro extremo de donde se encontraban ellos. El príncipe se dirigió hacia un par de canastas, situadas a solo unos pasos de la puerta, de ahí sacó un conjunto oscuro, luego fue hasta el pelinegro tendiéndole las prendas. Haru se levantó y las recibió confundido, no muy seguro de qué hacer, el príncipe se le plantó delante y extendió los brazos a la espera, sonriéndole socarronamente.
-¿Y bien?- inquirió, el ojiazul seguía mirándolo sin entender, el más alto rio de buena gana, levantó su manto y lo dejó caer. Haru alzó una ceja.
-No parecía que necesitaras ayuda cuando entramos- dijo refiriéndose al cambio de ropas antes de encontrarse con el peliplata.
-Verás Haruka, no es que quiera que todos se enteren de mis salidas, especialmente Nitori- contraatacó con una sonrisa triunfante.
El pelinegro suspiró resignado, Rin tenía un punto. Desdobló las prendas, eran un par de pantalones canela y un chaleco del mismo color. Sus manos temblaban ligeramente pero decidió no darle mucha importancia por ahora y se dispuso a desvestir al príncipe de las prendas que vestía bajo el manto. Colocó el conjunto canela sobre su hombro antes de deslizar los dos chalecos blancos por los fornidos brazos del pelirrojo, las prendas cayeron al suelo junto con el manto.
Rin ahora tenía toda la parte superior descubierta frente a él, tenía los músculos marcados y la llama de la antorcha otorgaba un precioso brillo a la piel parcialmente húmeda del pelirrojo. Su mirada carmesí fijada en el ojiazul.
Fuego.
Sintió una quemazón repentina, solo así podía describirlo, bajar desde su nuca por su columna hasta situarse en la boca del estómago. No entendía qué era. Apartó la mirada del príncipe y la fijó en la ropa.
A la titilante luz del fuego procedente de la antorcha pudo distinguir que ninguna de las vestimentas era simple, todas tenían un bordado exquisito o un tejido trabajado. Haru Trató de colocarle el nuevo chaleco rápidamente, no podía evitar palpar ligeramente la piel y eso lo molestaba porque aumentaba esa sensación desconocida. Procedió a desatar el cinturón que cubría el borde del pantalón, el cual ya no estaba mojado pero tampoco estaba seco. El temblor de sus manos volvió. No comprendía el porqué.
La temperatura descendía considerablemente en las noches de sequía, mientras que en el día el sol podía emitir tanto calor que llegarían a los 38°C en la ciudad y más de 40°C en el desierto, en las noches no pasaba de 5°C. Sin embargo, ahora sentía que el aire se había tornado sofocante en mitad de la noche.
Para su buena o mala suerte, una ventisca entró por las delgadas cortinas traslúcidas del balcón y apagó la antorcha. De pronto, sintió un par de manos sobre las suyas, eran cálidas y contrastaban con el ahora presente frío de la noche.
-Tsk, Haruka te tardas demasiado- le espetó Rin impaciente, sin soltar las manos del susodicho deslizó el pantalón hacia el suelo, sacó ambos pies y de un puntapié a una de las canastas, dejándolo solo con el dhoti ligero que vestía debajo- ¿Ves? No es tan complicado- añadió en su tono burlón.
A Haru bufó discretamente, el inesperado viento había logrado aligerarle el ambiente y calmarlo.
-No, no puedo ver nada- replicó tratando de zafarse del agarre del pelirrojo.
Se espera una respuesta sarcástica por parte de él, pero no fue lo que obtuvo.
-En ese caso tendré que ensañarte- dijo e ipso facto cogió la otra prenda del hombro del pelinegro y procedió a ponérsela, pasando primero cada pie y deteniéndose en la pantorrilla, Haru tenía la cabeza baja y aun así podía sentir la expectante mirada carmesí sobre él. La luna creciente no ofrecía mucha luz así que guiándose con la poca claridad que tenía empezó a subir la prenda, esta vez lentamente a propósito, para que el príncipe se impacientara de nuevo y volviera a hacerlo él mismo.
Y así sucedió.
Solo que esta vez sonaba divertido cuando habló.
-Haru, Haru, Haru…- se dirigió al aludido de la misma forma que un adulto llama la atención a un niño- No te estoy poniendo nervioso ¿O sí? Ha-ru-ka –dijo pícaramente mientras situaba las manos del ojiazul en el borde delantero del pantalón, donde estaban unos cordeles para ajustar la cintura al cuerpo.
La repentina acción tomó al pelinegro por sorpresa, quien retrocedió bruscamente, tropezando y cayendo de nuevo, para su suerte había cojines cerca. Desde el suelo escuchó a Rin reírse.
-Bueno, bueno, yo estoy cansado así que me voy a dormir- anunció seguido un sonido amortiguado por los mullidos cojines de la cama y la misma- Cierra las cortinas el balcón antes de irte a dormir, puedes usar la estancia del fondo- agregó para después bostezar y acomodarse en su lecho dispuesto a descansar.
Haru seguía en el suelo procesando lo que acababa de ocurrir, ni siquiera podía explicarse a sí´ mismo qué había pasado y por qué reaccionó así. Al no estar acostumbrado a emociones fuertes decidió dejar de pensar en ello, se sentía extrañamente confundido al intentarlo y eso le molestaba de sobremanera. Apenas había cosas que lograban cambiar su expresión, quizá su estado actual era un resultado del casi perecer en el desierto sumado al cambio de ciudad y vida, o algún efecto pos deshidratación secundario que esperaba no durara mucho.
Volvió a su usual semblante serio, no le daría más vueltas al asunto.
Se levantó y caminó cuidadosamente hacia el balcón, dudaba que en una tercera caída volvería a tener la misma suerte, Tanteó el suelo antes de dar cada paso, cuando alcanzó las cortinas alrededor del umbral cogió el cordel dorado de cada una con una mano y los jaló al mismo tiempo. Listo, las cortinas cayeron pesadamente cubriendo toda la entrada del balcón, eran lo suficientemente gruesas para no dejar entrar las ventiscas nocturnas y mantener el calor de la habitación.
Y también lo suficientemente gruesas para no dejar entrar la luz exterior.
Si antes la habitación estaba oscura y apenas se podía distinguir algo, ahora todo estaba sumido en una densa oscuridad que tener los párpados abiertos como cerrados ofrecía la misma visión. Maldijo por lo bajo y escuchó esa risa burlona de nuevo. Al parecer el príncipe seguía despierto.
-¿Qué pasa Haru? ¿Te gusta tanto mi presencia que no puedes estar lejos? –dijo para luego volver a reírse. El pelinegro solo bufó molesto antes de hablar.
-No puedo ver nada-respondió fastidiado- Tampoco es que quiera quedarme a dormir aquí- añadió en un susurro más para sí mismo pero el pelirrojo lo escuchó.
-En ese caso puedes pasarte toda la noche tratando de llegar a la otra habitación o…- un cojín impactó contra el ojiazul, haciéndolo caer de nuevo- hacerte un espacio ahí- completó Rin, el golpe amortiguado confirmando que había dado en su objetivo.
Haru ya no dijo nada más, el mullido cojín resultaba más grande y cómodo de lo que esperaba, se acomodó encima, la superficie era de una tela sedosa que nunca antes había sentido, tan suave que empezaba a sentir cómo se adormilaba todo su cuerpo, apoyó su rostro en la almohada y se acurrucó por inercia.
-Buenas noches- fue lo último que oyó antes de entregarse al mar de los sueños de Visnú*.
*El dios Visnú:
Es cierto que Visnú muchas veces es representado como un hombre negro con cuatro brazos en los que lleva, respectivamente, un palo, una concha, un chacra o disco y un loto.
Pero quizá su otra representación, la que lo retrata como un hombre dormido sobre una cama de serpientes que flota a la deriva en las inmensas aguas del cosmos, es la que resulta más significativa.
Para diversas tradiciones el sueño de Visnú es el que produce todos los mundos y los fenómenos que en ellos acontecen.
Visnú sueña con todas las criaturas, con todo cuanto existe.
N / A: Es que no quería poner "se entregó a los brazos de Morfeo" ya que el ending es más una combinación árabe-hindú a mi parecer :/ Tienen el escenario árabe del desierto y todo pero los diseños de todo parecen más hindúes por los colores, diseños y decoración.
OK, ahora la explicación.
La verdad iba a publicar el jueves pero al terminar de tipear me di cuenta que había estado escribiendo el caítulo 6 en vez del 5 D: así que tuve que volver a comenzar de nuevo u.u pero al menos ya tengo el 6 tipeado c:
Monii: creí que ya te vería por aquí pero me alegro que sigas leyendo esta historia y te guste ;a;
¿reviews?
