N/A: Explicación abajo TTnTT
Disclaimer: Ni Free! ni sus personajes me pertenecen
Capítulo 8
Sello descubierto.
Haru no notó el instante en el que el guardia dejó de seguirlo, pero de repente ya no estaba detrás de él. No le dio mucha importancia y siguió caminando hasta que cayó en la cuenta de que no sabía dónde estaba. Ahora solo le quedaba abrirse paso entre el gentío aunque tropezó contra alguien más y cayó sentado.
-¡Ah, disculpe! No- ¿¡Haru!?
Esa voz era familiar.
No se equivocaba, cuando alzó la mirada se encontró con Makoto, quien le tendía una mano para ayudarle a incorporarse. La tomó murmurando un "Está bien". Estaba sorprendido a su manera de haberse encontrado con el castaño.
-Makoto…-comenzó, no sabía por dónde empezar: la fuente, el palacio, el guardia…
El príncipe
-¡Al fin te encuentro!- el ojiverde sonaba aliviado- He estado preocupado pero estás bien, justo como me dijo Rei.
Espera un momento.
-¿Rei?
-Sí, es un amigo mío desde hace tiempo. Aunque ya no lo veo mucho como antes desde que trabaja de-
-De guardia en el palacio.- terminó Haru por él.
-¿Lo conoces?-preguntó el castaño extrañado, pensó que Rei había reconocido a Haru por la descripción que le dio, el chico tenía rasgas inusuales incluso para alguien de Farwan. No esperaba que se conocieran personalmente.
-Vine aquí con él pero no sé dónde está ahora- respondió en su tono usual, ya había encontrado a Makoto y ya no tenía que preocuparse de no conocer el camino a su casa.
-¿Qué hacían aquí?-hizo una pausa - ¿Dónde has estado Haru? ¿Sucedió algo?
Empezaba a sonar preocupado.
-Íbamos a tu casa- respondió Haru ignorando las otras preguntas, el castaño pareció relajarse un poco.
-Ya terminé las entregas por aquí así que podemos ir ahora.
El pelinegro asintió en respuesta, ya tendría tiempo y tranquilidad para hablar cuando llegara a la casa de los mercaderes, y no en medio del bullicio de la plaza.
Durante la caminata Haru pensaría en qué decirle a Makoto.
-¡Haru!
Los primeros en recibirlo fueron Ren y Ran, los mellizos saltaron a abrazar a Haru quien por poco se cae con el peso de los dos.
-¡Haru ha vuelto!- exclamaron alegremente mientras lo jalaban al interior de la casa.
El padre de Makoto solía volver muy tarde así que solo estaba su madre esperándolos con kla comida lista para servir.
-Qué bueno verte de nuevo Haru- Lo saludó ella con un abrazo- Vamos siéntate, debes estar hambriento- dijo mientras servía los cuencos para luego despedirse de todos.
Todos los comerciantes importantes de Asadel tenían una reunión ese día y ambos esposos Tachibana eran requeridos.
La comida transcurrió tranquilamente, la mayoría de la conversación la hacían los más pequeños con Makoto, mientras Haru solo asentía de vez en cuando, su mente se encontraba vagando a varios kilómetros de ahí, en el ala este del palacio para ser más exactos.
Terminaron de comer y el pelinegro ayudó a recoger los cuencos, los mellizos salieron a jugar apenas terminaron, dejándolos solos.
Era ahora o nunca.
-Makoto…
-¿Qué pasa Haru?- el aludido volteó al escuchar su nombre.
Se hizo el silencio.
Haru no sabía cómo continuar, "Ahora soy sirviente real, no te preocupes por mí solo tengo que lidiar con el príncipe. Ah y debo recoger mis cosas."
No, no podía decir eso, aparte de que tampoco era muy hablador que se diga.
Pero no era necesario decirlo todo ¿no? Al menos hoy no.
-Debo ir por mis cosas- no supo por qué inició con eso, pero ya no había vuelta atrás.
-¿Qué-?! ¿Te vas?- preguntó con una mirada triste, esperaba que Haru no hablara en serio.
El pelinegro se dirigió al umbral evitando mirarlo a los ojos.
-Lamento las molestias y agradezco tu ayuda, pero…- escogió cuidadosamente lo que diría a continuación- debo partir de nuevo.
Técnicamente no era mentira, sí debía de partir de nuevo, al palacio real.
Recogería primero lo que había en la habitación, su daga y el par de sacos con sus demás pertenencias y si no hubiera contratiempos llegaría en las 3 horas que toma el recorrido, antes del atardecer.
Se ató la daga al cinturón y se disponía a salir de la habitación cuando se encontró al castaño en la puerta, bloqueándole el camino. Haru evitó esos ojos verdes que parecían leerlo fijando su mirada en la caja más cercana. Esta tenía los conjuntos negros de la otra vez con el mismo animal bordado en todos ellos. Se quedó mirándolo fijamente hasta que lo reconoció.
Era el mismo bordado que tenía su chaleco en la espalda, ahora cubierto el manto alrededor de sus hombros. Se lo había puesto casualmente antes de salir a la ciudad pero ahora podía sentir el sello empezar a quemar en su espalda.
Makoto lo sacó de sus pensamientos, lo tomó sin mucha fuerza de los hombros y lo hizo encararlo.
El ojiazul intentó soltarse pero no podía apartar al castaño, quien le ganaba en fuerza por mucho.
-Haru, ¿ha pasado algo?- Ah genial, parecía que no se iba a rendir hasta escuchar una respuesta decentemente explicada o al menos un intento.
-Ya te dicho, tengo que partir de nuevo- repitió, el ojiverde lucía triste- No has hecho nada malo- agregó esperando que el castaño cambiara de cara un poco.
El joven mercader suspiró derrotado, el ojiazul no le diría nada no importa cuánto insistiera, así que decidió dejar el tema y soltar al pelinegro. Una vez libre, Haru salió de la habitación cargando su equipaje.
-Gracias- murmuró.
Cuando llegó al patio trasero Ran y Ren se encontraban alimentando y mimando al camello. Los mellizos entraron rápidamente a la casa entre risas cuando se dieron cuenta de su presencia. El pelinegro solo los miró extrañado y se dirigió a la joroba del camélido a amarrar su equipaje. Al terminar notó un pequeño listón colorido en la cola del camello.
Así que eso era lo que estaban haciendo ahí los mellizos. No la sacó, se la dejaría como recuerdo. Después de todo al animal parecía no incomodarle en absoluto.
Subió para asegurar las cuerdas, sentía que se estaba olvidando de algo. Miró al cielo pensativo, ¿qué sería? Era cierto que sin Rei se le haría más difícil llegar al palacio, tendría que preguntar la ruta todo el camino.
Bufó molesto.
-Mucho esfuerzo.
Pero no tenía opción. Quizá alguien podría dirigirlo todo el camino a cambio de unas cuantas monedas, revisaría cuánto tenía en-
El morral.
Eso era lo que olvidaba, el pequeño morral de cuero donde había metido todo el poco dinero que le poseía. Ahora tendría que entrar de nuevo y buscarlo.
-Haru- volteó para encontrarse con Makoto saliendo de la casa- olvidabas esto.
Le alcanzó el dichoso morral con una de sus usuales sonrisas.
-Puedes volver cuando quieras- agregó sorprendiendo a Haru ¿Acaso sabía que iba a quedarse en Asadel?
-Nunca fuiste una molestia para nosotros Haru, hemos disfrutado mucho de tu compañía, así que puedes venir cuando pases por aquí de nuevo.
Empezaba a sentirse mal porque Makoto creyera que era su culpa que tuviera que irse. El castaño ignoraba a dónde iba pero sabía que se quedaba en la ciudad. Hizo una venia en agradecimiento.
-Gracias, Makoto- y subió al camello, ahora listo para partir finalmente hacia el palacio.
El castaño desató la cuerda que amarraba al animal al poste de madera del patio y se las pasó al pelinegro.
-Buen viaje- se despidió.
El camélido empezó a andar llevando a su dueño hacia la esquina más cercana para voltear a la siguiente calle, ya ahí preguntaría cómo llegar al palacio.
Sin embardo, el viento empezó a soplar con fuerza, tanta que se formaron nubes de arena que recorrían las calles, todos los ciudadanos que se encontraban afuera cerraron los ojos y se cubrieron el rostro lo mejor que podían, sobretodo la nariz y la boca.
Haru agarró lo primero que se estaba a mano y se cubrió, esperando a que pasara la inesperada tormenta de arena, una leve por suerte. No duró mucho pero no veían el momento en que acabara.
Cuando finalmente cesó el ojiazul abrió los ojos con cuidado, su manto se había deslizado de sus hombros exponiendo su espalda. Sentía la mirada esmeralda del castaño clavada en su chaleco que ahora quedaba al descubierto.
El sello del palacio.
El que llevaban todos los sirvientes bordado en sus uniformes.
Sin pensarlo dos veces Haru jaló las riendas del camello y este salió corriendo a toda prisa.
-¡Haru espera!- oyó al castaño llamarlo a la distancia, tratando en vano de alcanzarle.
El pelinegro ya había volteado a otra calle cuando Makoto llegó a la esquina.
Pero no se rendiría sin más. Se dirigió a la casa de uno de los amigos de la familia, él solía cuidar del castaño cuando era más pequeño.
Llegó a la conocida casa y tocó la puerta para anunciar su llegada. No tardó en abrirle.
-¡Makoto, qué sorpresa! Es bueno verte de nuevo ¿qué te trae por aquí chico?- lo recibió sorprendido ante la inesperada visita del joven y la respiración agitada de este.
-Siento la repentina intromisión pero…
-¿Pero…? ¿Pasó algo Makoto?
El aludido respiró hondo antes de hablar.
-Señor Sasabe, tengo que pedirle un favor.
Haru dejó que el camello descansara después de haber pasado varias calles a toda velocidad ante la mirada atónita de los ciudadanos presentes. El animal empezó a trotar y luego a caminar tranquilamente, soltó un bufido molesto y cansado hacia su dueño por el esfuerzo realizado, a lo que el ojiazul le acarició la cabeza a modo de disculpa.
Estuvieron andando así por un rato hasta llegar a una plaza. Haru se dirigió de frente a la fuente situada al medio, sacó un cuenco de los sacos y lo usó para darle al camello de beber y llenó su cantimplora.
Suspiró.
Planeaba omitirle a Makoto la parte de que ahora era un sirviente del palacio y esa era la principal razón de porqué se iba de su casa.
Algo le decía que al castaño no le agradaría mucho la idea, no quiso quedarse a ver su reacción al enterarse.
Aunque no fue la mejor forma de irse.
-Pensé que te encontraría aquí.
Se quedó paralizado donde estaba.
¿En verdad tenía tan mala suerte?
¿Cómo lo había encontrado?
No tenía muchas ganas de encararlo en ese momento.
Resignado decidió voltear solo para encontrarse con el joven mercader frente a él, montado en un camello.
-Makoto…
-¿Ahora eres un sirviente del palacio?
Haru desvió la mirada, pero entre más pronto respondiera más pronto terminaría.
-Sí.
-¿Cómo…? No hubo audiencias ayer.
-No entré al palacio con la intensión de convertirme en sirviente pero luego Rin-
-¡¿El príncipe?!
Ah diablos.
Al no recibir repuesta el castaño empezaba a sacar sus propias conclusiones. Se bajó del camello y se acercó al pelinegro.
-Haru…no te obligaron ¿verdad?
-¡No!- se apresuró a responder el ojiazul, mirando a Makoto a los ojos solo para desviar la mirada de nuevo.
-No fue así…
No, claro que no había sido así. Él se quedó por voluntad propia, aunque no entendiera el motivo y eso le molestaba. Por un lado estaba la promesa del agua, era más creíble que hubiera aceptado solo por eso, estuvo al borde de la muerte por falta de esta. Sin embargo, a pesar de todo pudo haber rechazado la oferta, también podría haber tenido agua al quedarse con Makoto.
Volvía a dolerle la cabeza, nunca le daba muchas vueltas a algo.
Nunca.
-Haru…
Al parecer el castaño no estaba muy satisfecho con la respuesta. Conocía el temperamento del príncipe, lo había visto en diversas ocasiones al acompañar a su padre a hacer las entregar respectivas al palacio. Rin era muy terco, obstinado y caprichoso.
Tomó a Haru de los hombros y le hizo girar levemente sin usar mucha fuerza.
Observó el uniforme detenidamente, no era como los demás que su familia había confeccionado. Incluso el de los guardias era diferente.
Fue cuando se dio cuenta de qué puesto tenía Haru.
Lo giró de nuevo para mirarlo a los ojos.
-Haru…eres el sirviente del príncipe ¿verdad?
La fugaz reacción de sorpresa del pelinegro y que volviera a desviar su mirada fue toda la confirmación que necesitaba.
-Haru quizá aún puedes cambiar de opinión…
Trataba de convencerlo para que se quedara con él.
¿Por qué?
Solo quería que el ojiazul se quedara a su lado. Al menos hasta que estuviera convencido de que había aceptado por voluntad propia.
Sí, eso era.
O eso pensaba.
-Vamos Haru, yo puedo ayudarte en todo lo que necesites- el castaño levantó su barbilla para ver a esos orbes azules. El pelinegro trató de alejarse pero Makoto se mantuvo firme.
Ahora su rostro se encontraba más cerca del suyo.
Demasiado cerca.
Claramente a todos les gustaba invadir su espacio personal.
Makoto empezaba a acercarse más. Haru contuvo la respiración. Posó su mano sobre el pecho del castaño para detenerle pero este lo tomó como una invitación a seguir.
Faltaban escasos centímetros y-
-¡Haruka!
Ambos se separaron al instante, el aludido buscó quién lo había llamado.
Rei estaba a unos metros de ellos, venía montado en otro camello junto con un rubio abrazado a su cintura. El guardia se veía molesto, bajó del animal y se aproximó hacia él con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
-¿Dónde se había metido? ¡He estado buscándolo todo el día! ¡Ya tenemos que volver al palacio!- exclamó, su preocupación se notaba por encima del enojo.
-Buenas tardes Makoto, disculpe pero ahora tenemos que retirarnos.
Sin más Haru se subió rápidamente a su camello y Rei se dirigió a Nagisa.
-Agradezco profundamente su ayuda, Nagisa- dijo haciendo una venia.
-No hay problema Rei ¡ven a la plaza mañana también!- respondió el bailarín con un efusivo abrazo para luego subirse a su respectivo camello de nuevo.
Rei arregló sus anteojos y se subió al camello de Haru. Tomó las riendas para guiarlo hacia el palacio y llegar lo más rápido posible. El camélido emitió un gruñido antes de empezar a trotar. El sol ya se acercaba cada vez más al horizonte.
Makoto se apoyó sobre el borde de la fuente y suspiró.
Ni él mismo sabía que estuvo a punto de hacer y porqué. Pero de algo estaba seguro.
Quería volver a ver a Haru.
N/A:
Ok...
Puedo explicarme
Tuve que dejar el fic en hiatus porque estaba en mis últimos meses de colegio y necesitaba subir todo mi promedio para validar mi supuesto ingreso a la universidad por el convenio que tenía con el colegio.
¿Y adivinen qué?
No lo logré a pesar de todo
Me deprimió bastante eso, me dieron mi promedio el 20 de diciembre más o menos, así que empecé el instituto preuniversitario el 26, (sí después de Navidad) me mudé de ciudad para poder estudiar e ingresar a la universidad. Y luego de un par de meses sin tiempo logré ingresar a fines de febrero ;A; tuve que hacer todos los trámites y ya inicié clases. No he tenido mucho tiempo y en verdad lo siento :'C todos los que me leen son increíbles y no sé si siguen viendo esta historia pero como dije antes:
No pienso dejarla sin terminar
Así que intentaré avanzar en los breaks ^^
Los quiero mucho a todos y otra vez ¡Gracias por leer!
