Aqui esta el tercer capitulo, gracias por su apoyo.
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"TIERRA TIEMBLA"
Uranus usa cada onza de su fuerza de voluntad para juntar todo su poder en la bola de energía que crece en su mano. El dolor, se dice a si misma, no es nada, trata de olvidarlo, ella no esta sufriendo, no puede estar sintiendo ningún dolor. Su piel esta congelada, hirviendo y hormigueándole, todo al mismo tiempo, pero ella no puede, debe, permitirse sufrir.
Su puño choca contra el suelo. Através de su visión borrosa, Uranus observa la bola de color dorado hacer su camino hacia el monstruo. El enemigo ha recibido demasiados golpes y un 'Tierra tiembla' mas es demasiado para el. Con un rugido final, el monstruo colapsa, desintegrándose en una nube de partículas.
Con el enemigo derrotado, Uranus busca refugio en una cueva, una ves dentro, se permite sentir dolor y se deja caer en el suelo frío de la cueva.
Sin la adrenalina corriendo por sus venas, Uranus se da cuenta de lo grave de sus heridas. Antes de quedar inconciente, revisa rápidamente su cuerpo, su pierna esta hirviendo, quemándole por el ataque de acido otorgado por el monstruo, su brazo esta torcido y le punza, puede notar como su vista se hace gris y demonios… el acido probablemente estaba envenenado, porque no abría de serlo?
Uranus rechina los dientes y se arranca el guante de su brazo herido, el dolor que siente es como si le enterraran un cuchillo caliente entre las coyunturas de sus huesos. El plan era usar el guante para poder quitar aunque sea un poco del veneno, pero aprende dos cosas al contacto. La primera es que el acido ya estaba haciendo su trabajo dentro de su sistema y ahora su pierna es un total desastre, llena de llagas. La otra es que acaba de presionar fuertemente en una herida tierna y viva. Esta vez no pude evitar que se le salga un grito de dolor mientas su visión se oscurece cada vez mas.
Siente su cabeza llena de aire, comienza a convulsionarse lo cual causa que sus extremidades se muevan en formas raras provocando un dolor insoportable mientras el veneno recorre sus venas. No es fatal -cualquier tipo de herida que toma cierta cantidad de tiempo en hacer efecto, no puede terminar con la vida de una senshi, gracias al poder de curación que tienen- pero parece que se quedara un buen tiempo en esta caverna, hasta que su cuerpo se recupere y expulse todo el veneno, sintiendo todos los efectos que este causa hasta el punto de estar apunto de morir. Cuando sus capacidades mentales regresen, tendrá que poner en su lugar su hombro antes de poder ir a alguna parte. Encima de todo, siente una oleada de nauseas, volteándose saca lo que tenia en el estomago con terribles dolores.
Talvez, si tiene algo de suerte, el veneno la dejara inconciente. Mientras tanto lo único que puede hacer ahora es dejarse llevar…
Uranus sueña con la horilla del mar. Agua salada, arena, y un calido sol, ahí manos suaves recorriendo su cuerpo, todo su cuerpo, haciendo que le den escalofríos incluso estando bajo el sol ardiente. Se queja un poco, y arquea su cuerpo ante la sensación, trata de aferrarse a ella.
Tiene tanto calor y esta tan cansada y mareada mientras regresa a sus sentidos. Trata de regresar a su mundo de sueños y esconderse en el, pero ya esta fuera de su alcance, ya esta regresando.
Se da cuenta lentamente que ya no siente dolor. Como ha salido de eso?, no tiene idea. Con ese veneno y todo el daño recibido debería de haber estado inconciente por horas.
Luego siente una mano en su pierna herida.
El pensar en encontrarse con alguien-o algo-estando en ese estado es lo suficientemente fuerte para sacarla del estupor de la fiebre, en un segundo esta de pie con la espada de Urano en la mano apuntando al cuello de la persona cerca de ella. "-Que diabl…?"
Se congela al ver que la persona no es otra que Sailor Neptune, mirándola sin ninguna sorpresa al verse al final de la espada Urano. "En verdad Uranus, así es como tratas a todas las personas que tratan de hacerte un favor?" Dice secamente.
Uranus parpadea un par de veces sorprendida y baja su espada unos centímetros. "Eres real?" pregunta, No dejando que su mente traidora le haga una jugada apareciendo a Neptune como una agradable ilusión.
Neptune parece considerar la pregunta. "Tan real como cualquier ora persona, supongo," Dice ella, "Pero si te refieres en términos de que si en realidad estoy aquí vendando tus heridas, entonces la respuesta es, si, lo soy. Y la falta de dolor en tu pierna debe ser prueba suficiente."
Uranus voltea a ver su pierna previamente herida, ahora vendada con una cinta blanca. Sorprendida la toca para comprobar que ya no ahí dolor alguno. Los síntomas del veneno también han desaparecido, lo único que queda es la nubosidad de sus ojos y un severo dolor de cabeza. "Como lo hiciste?" pregunta.
"Mi espejo me dijo que habías sido herida por un veneno bastante toxico que era capaz de dañar severamente tu pierna, incluso con los beneficios de los poderes curativos que poseemos. Vine en cuanto vi que habías sido herida, pero fue demasiado tarde para ayudarte a derrotar al enemigo, solo llegue a tiempo para curarte," explica Neptune, mostrándole a Uranus una pomada que ella trajo.
Uranus se deja caer al suelo de la caverna. "Quiero que sepas que soy una Senshi capaz de cuidarme a mi misma," murmura, "y todas esas veces que no venias a mi auxilio, eran veces que cuidaba de mi misma, lo cual puedo hacer perfectamente. Me refiero a cuidarme yo sola." Al darse cuenta que esta balbuceando cierra inmediatamente la boca, un poco molesta por el efecto que Neptune causa en ella.
Neptune, solo sonríe ligeramente. "Uranus, el echo de que debes en cuando necesites ayuda, no significa que no seas una guerrera capaz. Tenemos el trabajo más difícil del sistema solar. Y si nosotros no vamos a nuestro auxilio, quien lo ara?
Quien lo ara?
En verdad, quien lo ara?
El pensamiento entra a la cabeza de Uranus y da vueltas antes de implantarse firmemente en la base de su cerebro, es VERDAD. Son solo ellas, Uranus y Neptune, en contra de los grandes peligros del espacio. Solo ellas. Y así como Uranus iría en auxilio de Neptune sin dudarlo y Neptune ha demostrado que ella haría lo mismo por Uranus.
Okay, son aliadas. Ellas son aliadas, y Neptune la a ayudado no importa cuanto quiera negarlo, ella la a ayudado y se merece algo de crédito.
Un calido sentimiento se acomoda en el pecho de Uranus y le permite a Neptune algo que nadie había visto antes, una sonrisa. "Muchas gracias," dijo sintiéndolo de verdad.
Neptune le devuelve la sonrisa a Uranus y le quita un mechón de su frente sudorosa. Uranus sabe que esta en camino a recuperarse, pero aun así, esta echa un asco- cubierta en sudor, sangre, y tierra- e incluso en este estado, se encoge al pensar en Neptune tocándola de esta manera. Pero sorprendentemente su caricia es gentil, y Uranus se permite cerrar sus ojos. "esta es la tercera vez que me ayudas, sabes?."
Puede oír la sonrisa en la voz de Neptune cuando le contesta. "Eso es correcto, Me debes."
"Te debo," dice Uranus.
"Cuando el tiempo llegue, se que me pagaras, ahora solo descansa," dice Neptune, "yo mantendré guardia. Y si llega el fin del mundo, me asegurare de despertarte."
"Graciosa," murmura Uranus, pero el cansancio y el deseo de dormir la llenan y regresa al mundo de los sueños.
Sueña de nuevo con agua salada.
Sueña de nuevo con unas calidas manos.
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Gracias tutivale.
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A pasado tiempo, y sigo aqui. No dudo que llegues, pero...
