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Punto Medio

III

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Near había dicho que no tardaría, que esperara solo un poco ya que todo ese drama terminaría ahí: en ese momento y por propia mano. Claro estaba que él no tenía por qué explicárselo, ya lo sabía, pero agradecía de sobremanera que le tuviera cierta consideración y respeto al grado de explicarse ante ella.

Linda sonrió con un leve rubor en las mejillas. Si bien y como le había dicho a Halle, no había un nombre concreto para la relación que tenía con el joven albino, la palabra "Compañeros" no podía estar tan alejada de la verdad. Lo que pasaba de vez en vez, cuando no había nadie, además de los interminables juguetes del chico, era simplemente pequeñas fracciones de tiempo en que los corrientes efectos hormonales de la adolescencia se hacían espacio en la personalidad fría y calculadora de Near ¿Que ella tenía la culpa? ¡Oh, claro! No lo negaba. Podría tener aún la joven edad de dieciséis años pero sabía que era dueña no sólo de una envidiable apariencia física, sino también de un cerebro capaz de armar ciertos juegos para los que Nate River no estaba preparado, por lo que él terminaba cediendo, aunque fuese sólo para que al segundo siguiente segundo volviera a escudarse en su inmutable mascara de indiferencia. Bien lo había dicho una vez Roger, ella hubiese sido un excelente L, sabia ver más allá de lo evidente, buscar y atacar, la perfecta combinación entre estrategia e imprevisibilidad, pero ella prefería envolverse de la cadenciosa complejidad de la Belleza y el Arte—"Ser L es muy aburrido"—y cedió el lugar a Near aumentando solo la rivalidad que ya había de por si entre él y Mello.

— Mello—Susurró sin poder evitar sentirse incomoda, más no culpable, ella no tenía por qué sentirse culpable, después de todo se lo había advertido. Ella no intervendría en la estúpida competencia que mantenía con Near pero si llegaba a advertir que alguno de los arrebatos que solía tener amenazaba la vida del albino…lo haría, después de todo, Linda se había autoproclamado la principal defensa que tenía Near, ya fuese contra Kira o el mismo Mello. No pretendía, ni quería ser L pero no permitirá que un desequilibrado con aires de modelo y un chico con aberración por cualquier cosa que no fuera él mismo y el chocolate destruyeran los planes que tenía para un futuro no muy lejano. Si, Linda también era egoísta y posesiva. Por lo que no dudo cuando llegó el momento en que tuvo que decidir si salvar a Mello o cubrir mejor las huellas de Near.

— ¡Por Dios!—Exclamó el chofer cuando el ruido de unos disparos se escuchó dentro de la bodega. Linda simplemente se limitó a bajar la ventanilla, dejando que el aire meciera los cabellos castaños que a Near tanto le gustaba enrollar entre sus dedos. Al siguiente minuto pudo observar como un Yagami Light salía con la camisa manchada del rojo carmín de su propia sangre, tratando en vano escapar del final de su destino. Linda creyó que tal vez, como ser humano, debería sentir compasión y pena por el castaño pero era incapaz de hacerlo. Sin embargo, soltó una risilla cuando el fugaz recuerdo de un molesto Near le comentó cuando ella regreso de una elegante cena donde Light había sido el anfitrión, uno muy atento, que a "Él no le gustaba compartir. Light se había mostrado ante ella como un hombre amable y encantador desde que se conocieron en aquella exposición de arte donde fueron las más destacadas personalidades de Japón. Obviamente el jefe de policía Yagami Light, estaría ahí. Linda había pensado que quizás, el suplantador de Lawliet, la había estado considerando como parte de su plan aunque después había vuelto su mirada sobre Mikami. —Yo no le convenía…Incluso en mi papel no parecía ser tan influenciable.

Alcanzó a ver a Giovanni junto a otros agentes buscar al convaleciente "Dios Kira" y a Near dirigirse donde ella con paso lento seguido de Halle. Sonrió de forma dulce y se hizo a un lado cuando la portezuela del coche se abrió—Perdona la tardanza—ella negó levemente en cuanto los dedos del pálido muchacho se enredaron en un mechón de su castaña cabellera. La portezuela volvió a cerrarse y Near dio órdenes de regresar a la base o como Linda prefería decir: "a casa".

Por lo poco que dijo el albino, Giovanni se encargaría de Raito.

— Tengo hambre—Dijo y Near asintió. A Linda siempre le había gustado terminar el día con una taza de Té y unos panecillos de jalea dulce. Lo único que se permitía comer fuera de su dieta diaria, y es que no todos podían darse el lujo de atiborrarse de caramelos y demás cosas sin afrontarse a las consecuencias físicas de ello.

—No lo había comentado…—Interrumpió Halle algo incomoda cuando la mirada oscura de Near se posó en ella—… Mello—Ambos jovencitos notaron la sombra de dolor que cruzó en su pálido rostro—…Mello tenía otro escondite, no hay nada que sea de utilidad excepto por algunos documentos sobre un tal Matt—Linda sonrió de forma melancólica.

— Matt… fue un error de cálculo—masculló Near y siguió enredando sus dedos en aquellos largos cabellos castaños. La chica no estaba en total desacuerdo. Matt había sido una falla en un plan mal diseñado, no había sido culpa de ella ni de Near. Mello simplemente pareció haber decidido no irse solo, pero eso no evitaba que ella se sintiera un poco apenada. Matt era de las pocas personas con las que podía tener una charla frívola, superficial, sin motivos o finalidades. De las pocas con las que podía apagar su cerebro y dejarse llevar por la adolescente que era. Y ahora que se permitía recordar, aun había algo que hacer. Apretó con muy poca fuerza la mano del chico que se hallaba entre sus cabellos y sonrió de forma dulce mientras pedía aquel pequeño favor.

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No estaba segura de porque estaba ahí. Ni tampoco que podría decir o hacer, era obvio que no era la persona ideal para estar junto a aquella bella mujer en esa situación, ni en ninguna otra realmente, en especial cuando en alguna ocasión la rubia la había visto a ella como rival por el amor de Light—El amor es ciego—Y las obsesiones son aun peor.

El viento chocaba contra su rostro y podía observar el matiz rojizo del atardecer, las nubes negras se abrían paso, pronto caería la lluvia y la noche se volvería aún más oscura e indescifrable. Perfecto para empezar el luto eterno.

— Misa—La llamó y vio como la Idol se sobresaltó. Sus cabellos rubios revolotearon al mismo son que la tela negra de aquel traje oscuro de holanes. Y Linda admiro, como siempre, la forma en que, aun con aquellos excéntricos trajes la modelo lucia hermosa. Aquellos ojos ámbar se fijaron en los castaños de ella, como buscando una explicación a algo de lo que ni ella estaba segura y por lo que la usualmente picara y jovial mirada se veía ahora empañada. Linda dudaba que Misa-Misa adjudicara todo aquello a la reciente muerte de Light, de Kira. No lo sabe, no todavía. Estiró su mano hacia la rubia y sonrió de forma sutil. Misa asintió y cerró sus delicadas manos sobre las de Linda, quien sólo se preguntaba cuando la rubia volvería a un lugar así, donde el aire chocaba de lleno en el rostro y el atardecer adornaba con sublime naturalidad, esperando una respuesta, por Light, por su Dios. Dar un fin a todo

-¿Te gustaría tomar el té conmigo, Misa?

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