Dice el dicho que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde
Un poco más y dejo mi entrepierna de adorno entre unas rocas al ver a mi hermana acercarse de esa forma al maestro Dhoko, literalmente lo empuje y sujeté a Saga mientras rodábamos por el piso ante la mirada extrañada del antiguo maestro, casi de inmediato me levanté y fruncí el ceño mientras aguantaba como todo un santo de Atena mi raspón en la rodilla, luego… vino lo inevitable.
— ¿Pero qué demonios te pasa?—me preguntó Saga sacudiéndose sus cortas ropas y caminando hasta darme un diminuto puñetazo en mi brazo, mientras sacudía con cólera sus ropas empolvadas.
— ¡NO QUIERO VERTE CERCA DE NINGUNO DE MIS COMPAREÑOS!—ladre con furia.
— ¿Por qué?—me preguntó entrecerrando sus ojos verdes que me veían con ganas de pasarme una espada a través de mi corazón.
—Porque no… está prohibido…
— ¿Kanon?—escuche la voz de Dhoko a mis espaldas— ¿Quién es ella?
Pero yo no podía contestar sin dejar de jugar a los serios con Saga que no me perdía de vista
—Es Saga—escuche hablar al bichejo— ¡¿a que no es una diosa!?—rio haciendo que mi furia se extendiera (si es que se podía) más de la cuenta.
— ¡BICHO!…MAESTRO DHOKO NO LE HAGA CASO A ESTE… NAAAA—grite de nuevo sujetando a mi hermana mientras me la llevaba de ahí, pero no quería dar más explicaciones— Y si no nos apuramos llegaremos cuando estén cerradas todas las tiendas… luego le explico con calma maestro—susurré a mi compañero de Libra para tragarme la furia que a poco me carcomía.
Aunque ¿Furia? No, no, "celos", eso era lo que pasaba, me aterrorizaba la idea de que mi hermano se quedara para siempre como una jovencita y yo… tuviera que aguantarme a los once restantes caballeros de oro tratando de conquistarla, ya suficiente tenía con la miradas de Acuario y Escorpio como para soportar las de los demás.
… … … … …
Finalmente llegamos al pueblo, ese día para mi desgracia una turba de turistas había llegado por una actividad cultural a Rodorio, mejor dicho como una feria de esas donde te subes a juegos y hay actividades en el pequeño anfiteatro de la ciudad, entre tanta gente nos costó movilizarnos, pero finalmente dimos con una tienda de ropa elegante y decente, recorrimos todo el lugar en busca de unos jeans mientras ella se perdía (digo perdía a un pasillo más adelante donde podía ver sus cabezas) con Milo en la sección de adolescentes, y justo cuando iba a pagar me hizo un berrinche (de esos como YO solía hacer, ahora me doy cuenta que fastidioso fui con mi hermano) cuando furioso me negué a comprarle unos jeans rotos de las piernas, y una de esas camisetas que tienen solo encaje, sin forro, nada, nada, estaba loca.
—JAMAS…—grite en el mostrador mientras la hermosa dependiente pasaba de una a una las prendas para cobrarme y de paso sonreía por la escena de telenovela que tenía al frente.
— ¡TU NO TE LOS VAS A PONER SOY YO!—me dijo con sus brazos cruzados y llenando sus ojos de lágrimas, estuve a punto de quebrar mi oposición al ver esos enormes ojos de cachorro.
—NO ES NO… SAGA—dije en tono de autoridad y de paso cerrando mis ojos para no conmoverme… No soy de metal.
— ¿QUIERES QUE SEA UNA MONJA?—chillo mientras tomaba una camisa cuello de tortuga manga larga y me la mostraba, casi me ahogo de la risa cuando abrí mis ojos y la vi con esa cara larga.
—Estoy seguro que te verás muy linda con eso—tuve que codear a Milo que tambien se reía junto a Camus.
Resignada y desilusionada por mi decisión salimos de ahí rumbo a otra de ropa interior, donde Milo fue el que se lució metiéndole una lencería realmente delicada y sexy, que me hizo casi explotar de la cólera.
—JAMAS…—volví a gritar en el mostrador cuando me llevo unos hilos y unas tangas de leopardo.
—TE ODIO—gritó haciendo que la mitad del local girara hacia mí, mientras yo con mi semblante serio pagaba—no hablaras enserio…—me dijo sacando uno blúmer de señora tipo mata pasiones y hondeándolo como bandera de paz.
— ¡Vamos Saga… no los exhibirás!— le dije sonriendo, mientras lo guardaba en las bolsas que llevábamos, pero una sonrisa pícara en su rostro borró la mía
— ¿Tu como lo sabes?—esa corta frase me dejó pensando un buen rato.
— ¡TE ENCIERRO EN EL SOTANO!—grite lleno de furia.
Ella sonrió y camino hasta la puerta de salida—Si tú lo dices… hermano—me dijo con un aire socarrón. Justo salíamos y recordé que no tenía pijamas, así que de nuevo seguimos caminando con mi estómago a punto de comerse mi espina dorsal, pues no había desayunado entre tanto enredo, busque unos pantalones largos y camisas holgadas, nada de cacheteros dije a Milo que me mostraba unos diminutos shorts de ositos panda, terminamos de buscar y de nuevo el drama en la caja.
—JAMAS… NI EN TUS MAS REMOTOS SUEÑOS—le grité perdiendo la paciencia mientras esperaba la cuenta y ella me mostraba un baby doll de encaje negro.
—KANON…—me gritó casi a punto de elevar al cielo un par de gritos en llanto— ¿qué demonios es esto? —me preguntó mientras sacaba de la bolsa una bata tipo siglo dieciséis con el cuello ajustado.
—Una bata mi adorada Saga—le dije con mi sonrisa encantadora mientras la sujetaba y echaba de nuevo en la bolsa— vas a dormir no a pedir trabajo en Victoria´s Secret.
Me observó con sus ojos entrecerrados, y caminó frente a nosotros realmente molesta.
Que cansado era ser hermano mayor, pero más cansado aún ser hermano de una chiquilla rebelde, malhumorada y desordenada, caminamos toda la tarde en busca de zapatos y algunos artículos de cuidado personal, en quince días podía suceder de todo, me dijo el sabiondo de Camus.
… … … …
Llegamos al templo de géminis y agradecí a mis amigos por haberme acompañado a esa travesía tan épica.
Una vez en casa observé el lugar, luego a ella, caminó un poco mientras desenvolvía una paleta y dejaba caer la basura en el piso, voló sus pequeños zapatos nuevos en la sala, dejó las bolsas de compras en el sillón, fue a la cocina, donde pensé que iría a cocinar pero casi a los minutos salió con un tazón de mi cereal, mientras caminaba regó un poco de leche pero no le dio importancia, se sentó en el enorme sillón y comenzó a comer.
Me senté a su lado y abrí la boca para hacer una pregunta que en este momento no recuerdo, pero se me adelantó y señaló con su cuchara.
—No me gusta que me velen…
Por los dioses… solo pude cerrar mi boca y volver a mi posición inicial.
—Fodonga…—dije lo suficiente fuerte para hacerla dejar de masticar, tal vez le daba remordimiento de conciencia.
—Barre tú si tanto te incomoda…
—Tu dejaste los zapatos tirados en media sala, botaste la basura de tu paleta, regaste la leche y dejaste las bolsas por todo lado… ¿sabías que existe una palabra que se llama ORDEN?…—y ahí me detuve… ¿Cuántas veces Saga me había dicho lo mismo?, supe entonces que era cierto eso que una gota hace hueco en una roca.
Me levanté molesto y entré en la cocina para darme un tropezón con un reguero de leche y azúcar que había justo tras la puerta, en toda la pila los sartenes estaban sucios, una vajilla entera solo para preparar unos huevos revueltos que al final estaban ocultos en un plato en la refri, claro, esta Saga no sabía ni cocinar y los benditos revueltos le habían quedado tan saldos que ni ella se los pudo comer, el piso hecho una asquerosidad y sus huellas por todo lado.
Me incomodaba el desorden, realmente me incomodaba, yo no estaba acostumbrado a tocar una escoba pero mi hermano siempre mantuvo el orden y el aseo inclusive en mi habitación, ¿Cómo pude ser tan tonto?
Salí furioso de la cocina y me paré frente a ella con la escoba y el trapeador.
—Me haces el favor y limpias ese desastre de la cocina…
—No
—Saga… contaré hasta cinco… uno… dos
—Tres, cuatro y cinco… no barreré Kanon… barre tú.
—Yo no hice ese desastre…
—Pero tienes la escoba en la mano… a y el trapeador también… así que ¿Por qué no ahorras tiempo y barres de una vez?
—Te recuerdo que ambos vivimos aquí y…—de nuevo las frases de mi hermano, en fin, me trague todo el parlamento y me cansé de rogar y de paso ser ignorado y pensé ¿tan cansón he sido para mi hermano?, pero ¿yo no soy así de fastidioso o sí? Sin darme cuenta había comenzado a barrer… no era tan malo después de todo, barrí todo el templo a la velocidad de la luz, levanté con mi fuerza de caballero elite el sillón donde estaba mientras ella me observaba, trapee, limpié la cocina, lavé los platos sin rezongar hasta que rechinaran, acomodé las camas para verla llegar a tirarse en la suya y ojear uno de los libros de la estanterías.
Lustre todo lo de vidrio, sacudí las alfombras, recogí mis cosas de la sala y hasta lavé la ropa, todo eso en menos de cuatro horas, me quedé por un momento sosteniendo mi cabeza en mis manos sobre la escoba y voltee mi rostro hacia la cuarta casa, Ángelo sentado en las gradas con su cigarrillo, a su lado Shaka y Dhoko todos sonriendo, alcé mi cosmos y los tres se salieron espantados.
Del lado del frente de mi templo, Mu y Alde me observaban y asentían con la cabeza, les di la espalda para ver en total admiración como relucía toda la casa, y me di cuenta que cometí la peor salvajada del mundo, un par de lágrimas se me escaparon de mis ojos.
—Te extraño hermano… como pude ser tan…
— ¿Ya que terminaste robotina?—la cantarina voz de Saga interrumpió mi monólogo—acabo de terminar de comer y quedo el tazón en la pila.
— ¿No pudiste lavarlo?
—Kanon—me dijo indignada como si yo supiese sus razones—acabo de pintar mis uñas—me dijo mostrando sus delicadas manitas.
Estaba tan deprimido, creo, que me dirigí a la cocina sin objetar nada y mientras lavaba el tazón para que no des coordinara con el orden en mi templo, lo decidí, hablaría con Radamanthys y le rogaría aunque tuviera que atragantarme con mil cucarachas cubiertas de chocolate, por recuperar a mi verdadero hermano sería capaz y no literalmente, de viajar al infierno.
— ¿Kanon?—me dijo sorprendiéndome mientras me abrazaba por la espalda, me hizo gracia ver que sus manos con dificultad se tocaban los dedos— ¿puedes dormir conmigo? Tengo miedo.
Suspiré, no porque no quisiera, sino porque aunque tuviéramos la misma edad, Saga siempre fue casi cinco años más maduro que yo, siempre me acompaño a todo lado y tuvo la paciencia de comprenderme, de cuidarme, ¿y yo? Lo había convertido en una chica consentida y despilfarrada. En fin, termine de lavar y me recosté en su cama, no había terminado de sacarme las botas cuando se tiró sobre mí y se acomodó de una forma tan increíble en mi costado.
—Te quiero…—me dijo mientras me daba un beso en mi mejilla.
—Yo también Saga…Te traeré de vuelta hermano— pensé en mi cabeza mientras poco a poco me quedaba dormido.
… …. … ….
Me levanté temprano con un fuerte dolor en el cuello por culpa de la pésima postura de mi hermanita, quien estaba literalmente sobre mi ahorcándome con una de sus piernas, la moví con fuerza pero siquiera se movió.
Me preparé un poco de café, mi primera taza por cierto, me bañe, luego levanté a Saga y media hora después de obligarla a mudarse con la ropa nueva, subimos hasta cáncer en busca de Ángelo.
Tardamos un buen rato esperando que Mascara se calmara de burlarse de mi, otra media hora rogándole para que nos llevara al yomotsu hasta que finalmente nos llevó y nos dejó solos, diciendo que el no se tragaría un castigo de Shion por mi culpa.
—Esperame aquí…—dije antes de entrar a Caina con el rabo entre las piernas—no te muevas, no hables con nadie… solo esperame—me observó con esos ojotes de princesita Disney y asintió casi con un aura de ángel, pero que ingenuo fui.
Un paso y volteaba la vista para ver si todavía seguía en su escondite, asi me fui alejando hasta toparme con cierto ingles malhumorado.
—Pero que tenemos aquí…
—Wyvern…
—Kanon… ¿vienes solo? vaya que tienes coraje…
—Mira sé que tú y yo…
—Ha ha ha…—me detuvo negando con su dedo—no existe un tu y yo copia mal elaborada.
No podía enojarme, tenía que ser… estar… tratar de ser comprensivo, necesitaba de ese hombre.
— ¿Una tregua?—extendí mi mano cerrando uno de mis ojos.
— ¿De qué hablas?
—Necesito que me ayudes…
—Dejame pensarlo… mmmm… no
—Por favor…
—No Kanon… aun no puedo comerme un chocolate porque tu…
Flashback
"Kanon se acercó a rubio y tomó su pequeño mentón con una mano mientras con la otra acercaba el asqueroso insecto—Anda se buen niño y abre ese boquita.
El juez comenzó a hacer pucheros y luego a soltar un fuerte alarido"
Fin Flashback
—Haré lo que sea—supliqué.
— ¿Lo que sea?—me preguntó levantando su ceja y sonriendo—eso suena… tentador.
… … …
/Narradora/
Mientras tanto cerca de la prisión de Caina, una aburrida Sagita lanzaba rocas a la nada esperando por su hermano, cuando una sombra a sus espaldas hizo que girara su cabeza y abriera su rosada boquita.
—Hola—dijo con timidez mientras dos dorados ojos la observaban de arriba abajo.
—No eres un alma ¿Estas perdida? —preguntó el joven espectro de arpía.
Su voz, su cabello, eso ojos que la observaban, aun bajo su armadura podía observar sus forzudos brazos.
—Si…—musitó casi hipnotizada.
—Me llamo Valentine y ¿tú eres?—preguntó mientras ofrecía su mano y la ayudaba a ponerse de pie.
Sus verdes ojos, su cabello azulado sujeto en una alta coleta, esas manitas delicadas y su sonrisa, el chipriota de repente sintió un calor recorrer su cuerpo hasta llegar a sus mejillas y teñirlas de rosado.
—Sa… ra—dijo acercándose con una sonrisa.
—Ven te llevaré a Caina… no deberías estar…—pero con sus manos lo frenó en seco recordando que su celoso hermano estaba justo ahí haciendo quien sabe qué cosa.
—Mejor… ¿Por qué no me sacas de aquí y nos comemos un helado?
— ¿Sacarte? ¿Comer helado? Pero Ni siquiera sé cómo llegaste
—Te contaré si me sacas—sonrió Saga sonrojando más al espectro.
—Yo… yo… es que mi señor
— ¿Por favor?
¿Una cita? ¿El exterior?… ¿hace cuánto no tenía una cita y comía helado?, Valentine sonrió, su señor no se enojaría si se perdiera con una desconocida tan linda, además él estaba en Caina y literalmente se lo debía, —ya que—suspiro y abrió un portal hacia el otro lado.
Mientras, brazos cruzados, Pandora veía alejarse al chipriota, indignada por que sus espectros al parecer hacían lo que les venía en gana se dirigió hasta Caina, pero sus nervios se crisparon al escuchar unas voces y cierto nombre tras la puerta.
—Así es más arriba… no sudes tan rápido… vamos Kanon ¿eso es todo lo que tienes?—decía Radamanthys en un tono cansado—más duro ¿eres un hombre o qué?
—Oye… hago lo que…puedo—contestaba entrecortado el gemelo.
—AAAHHH por Hades esto es… deberías darle unas clases a Pandora, muévete más fuerte…
— ¿Te gusta he?... ¿ahora me ayudaras?
La heraldo estaba que estallaba de la cólera, SU juez con un hombre y no cualquier hombre, era ese gemelo que le causó aparte de indigestión unas buenas semanas de… aburrimiento ¡haaa! y para variar ¿mejor que ella?, abrió la puerta con furia y encontró a Kanon apretando la espalda del espectro con fuerza.
—Pero que bellos…—suspiro aliviada—Valentine de Romeo con un alma y ustedes de Spa en Caina…
Kanon abrió sus ojos como plato…
— ¿Era pequeña? ¿Cabello azul? ¿Vestía como una monja?—Pandora asintió en todas las interrogantes—no es un alma… Es mi hermano…
Pandora y Radamanthys se quedaron con la boca abierta…
... ... ...
gracias por leer y tomarse el tiempo de brindarme su opinión un abrazoooo
Continuaraaaaaaa
