Ni arrow ni ninguno de sus personajes sigue sin pertenecerme, excepto mi aportación; Sam

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El agua caliente se sentía bien, realmente bien. Felicity pasaba sus manos por el pelo en un masaje extremadamente agradable después del día de hoy. No quería pensar. Simplemente quería borrar todo el drama acontecido en esas últimas horas.

Más pronto que tarde para su gusto, tuvo que salir de la ducha y se envolvió en una toalla. Sin ninguna delicadeza se estiró en el sofá de su apartamento y cruzó su brazo por encima de su cara.

¿Qué estaba pasando? Cómo era posible que toda su vida se hubiera alterado tanto en solo una noche. Aún se le hacía un nudo en la garganta al recordar la pelea que había tenido con Oliver. ¿Cómo ese idiota podía haberla tratado de esa manera? Que la hubiera acusado de haber compartido su secreto con alguien, y menos con un desconocido, le dolía en el alma. Aunque bien pensado... con Barry. No. Eso había sido totalmente diferente, y fue con el propósito de salvarle el culo, otra vez.

De un salto Felicity se levantó del sofá y dejó caer la toalla a sus pies. Se sumergió en su armario entre suspiro y suspiro y se decidió por un cómodo pijama. Mientras se lo ponía llamaron a la puerta y a Felicity casi se le sale el corazón por la boca.

¿Era Oliver? Podía ser... no habían aclarado realmente todo el tema de su renuncia. Felicity notaba como sus manos se iban volviendo sudorosas a cada paso que la acercaba a la puerta. No quiso pensárselo dos veces ya que sabía que si lo hacía lo más posible sería que no abriera. Así que abrió de sopetón

- ¡Uoh! Bonito pijama cariño

- ¿Eh?

Había un chico en su puerta con las manos en los bolsillos y una actitud de lo más familiar hacia ella. Su sonrisa era realmente amplia y parecía con toda la intención de entrar en su casa por la forma en la que se movía sobre sus propios pies

- Perdona... ¿quien narices eres tú? - Sinceramente Felicity no estaba para tonterías

- Ouch, no te acuerdas de mi - el chico en cuestión hizo un puchero y se pasó la mano por la incipiente barba

Ese gesto activó algo en el cerebro de Felicity

- ¡Oh Dios mío! - saltó hacia atrás y lo señaló con un dedo que él contempló divertido - ¡ERES TÚ!

Gran parte de los recuerdos de la noche anterior volvieron a Felicity con la amenaza de un nuevo dolor de cabeza. El chico de su porche hablándole al oído, ella riéndose a carcajadas y él aguantándola por la cintura. Baile y más baile. Mierda, fue ella la que le dijo de ir a su casa, ¿porqué demonios haría algo así?. El recuerdo más vívido de la noche era del chico que estaba en su porche enfrente de su cama dirigiéndose hacia ella. La verdad, Felicity no necesitaba recordar nada más

- Sí, sí. Hasta lo que sé; yo soy yo - se estaba riendo de ella - ¿me dejas pasar?

- ¿Cómo? No claro que no - lo paró en su trayectoria con una mano en el pecho - ¿Qué haces aquí?

- He venido a verte, obviamente - estaba realmente divertido por la forma de reaccionar de Felicity - Por lo que veo ya estas mejor, me alegro cielo

- Tú y yo tenemos que hablar de muchas cosas - casi sonó a amenaza

- Estoy completamente de acuerdo pero creo que estaríamos más cómodos dentro de tu casa - señaló el salón para darle más énfasis - Aquí fuera hace un poco de frío ¿sabes?

Felicity dudó serios segundos antes de moverse pero finalmente se apartó a un lado, ya no podía ir a peor. El chico la recompensó con una sonrisa deslumbrante mientras entraba y se sacudía el abrigo

- Un chocolate calentito sería absolutamente genial - le escuchó gritar desde su salón mientras cerraba la puerta.

El dolor de cabeza cada vez era más intenso para Felicity


- Sara - esta se giró sobre la silla en la que esperaba a que apareciera Oliver en el restaurante el cual él mismo le había mandado la dirección hacía unas horas

- Ollie - se acercaron pero el beso del saludo fue en la mejilla en vez de la boca. No supieron quien lo había provocado

- ¿Has pedido? - preguntó Oliver mientras se sentaba frente a ella

- No, te esperaba

Se hizo un silencio incómodo mientras cada uno leía su propio menú

- Lo siento - dijo al fin Oliver

- Eso ya lo has dicho - Sara dejó caer su menú sobre la mesa - y si mal no recuerdo yo te he dicho que no importaba

- Lo sé pero quiero excusar mi comportamiento contigo esta mañana - por su cara Oliver no estaba teniendo un buen día - no quería gritarte

- Ya lo sé

- ¿Ya saben que van a pedir? - intervino un camarero. Los dos pidieron sus cenas con educación y esperaron a que trajeran las bebidas

- Casi tenemos una pista fiable de donde puede estar Slade y de lo que se propone - comenzó Oliver

- Y estas tenso y es por eso por lo que saltaste como un hombre lobo esta mañana - Sara lo miró con actitud acusadora

- Sí... Bueno, sí eso mismo

- Ya... - volvió a esconderse detrás de su menú

- Sara - Oliver se lo apartó robándoselo

- ¡Ei!

- ¿Qué pasa? - Oliver quería hablar enserio, bien: hablarían enserio

- No sé si crees que no lo veo o es que ni siquiera tú mismo lo ves

- ¿El qué? - Oliver estaba realmente confundido

- La forma en la que la miras Ollie, la forma en la que sonríes solo por ella, la forma en que su seguridad supera tu promesa de "no matar"- calló a Oliver, que iba a decir algo, con un gesto de la mano - déjame acabar. No sé si estas luchando contra esto porque crees que le harás daño o porque crees que no te la mereces, no lo sé pero no me importa. Solo... - Sara estaba luchando contra las ganas de llorar - Solo... eres mi amigo Ollie, antes que mi pareja o mi amante o nada y quiero que seas feliz. Y no lo eres - dobló su servilleta cuidadosamente mientras el camarero depositaba sus platos principales - Lo de esta mañana, ¿de verdad crees que te has puesto como un loco por Slade? No Ollie, no lo creo. Creo que tenía algo que ver con que ella hubiera estado con otra persona

- Estas hablando de ... - con la boca sorpresivamente seca, dijo Oliver

- Sí - asintió Sara - Estoy hablando de Felicity, lo sabes de sobras

Pasaron minutos antes de que Oliver volviera a hablar

- Yo... no sé que decir Sara - cada vez tenía más ojeras y peor cara

- La Verdad sería un buen plan - contestó mientras alzaba su copa

- No puedo - negó con la cabeza - No puedo permitirme ni pensar en ello, no sería justo y solo conseguiría ponerla en peligro - Sara no tenía claro que estuviera hablando con ella ya que tenía la mirada perdida

- ¿Y no la pones ya en peligro dejándola estar en el equipo? Yo no veo ninguna diferencia; trabaja contra los malos, lucha contra los malos - contaba con sus dedos - Lo único que encuentro es que así es más fácil para ti

- Te aseguro que no es fácil

- Te cubres con tu propia mentira para no asumir la realidad, dices que Felicity puede resultar herida pero que yo sepa es una mujer hecha y derecha, y créeme, no necesita a ningún hombre cuidando sobre lo que es mejor para ella

- Oh Dios ... - con agotamientoOliver reclinó sus brazos sobre la mesa a los lados de su plato y bajó su cabeza a sus manos - Que mierda... Lo estoy haciendo lo mejor que sé pero evidentemente esta saliendo todo al revés. Solo pretendo que nadie salga herido pero os estoy haciendo daño a todos. Sobretodo a ti - la miró y Sara vio que esta vez si que era sincero - Lo siento Sara, lo siento mucho - A los pocos segundos esta alargó el brazo y le acarició el antebrazo en un gesto de consolación

- Lo sé Ollie, tranquilo - le brindó una sonrisa triste - No elegimos de quien nos enamoramos - Sara sabía que Oliver se estaba disculpando por que su relación hubiera tenido que acabar de esa manera, y para ser sinceros, ella también lo sentía

- Pero quiero que sepas que voy a estar siempre ahí para ti - la miraba con esa peculiar mirada que solo Oliver podía hacer; entre intimidadora y confidente - Siempre

- Gracias - ninguno dijo nada en un buen rato hasta que ella miró su plato - ¿comemos?

- Sí claro - pareció que Oliver volvía a respirar por primera vez desde que había entrado en el restaurante ahora que lo que tenían que decirse había quedado dicho

- De verdad que tienes mala cara - bromeó Sara

- Mpff... - resopló Oliver - hoy no es mi mejor día

Los dos rieron dejando salir la tensión acumulada


-¿Necesita algo más el señor?

- Bueno... ¿podrías acercarme las servilletas?

- ¡Era una ironía! - Felicity no sabía si estaba más indignada o cabreada pero lo estaba, y mucho - Acábate ya el dichoso café y empieza a hablar o te echaré de mi casa

- Jolín chica que carácter - el chico, que se había identificado así mismo como Sam, estaba sentado en su sofá y se había pasado los últimos diez minutos sorbiendo su, según él, demasiado caliente café - Está bien, a ver - se secó la boca con una servilleta que finalmente le había pasado Felicity - ¿qué recuerdas?

- Nada - soltó Felicity, cada vez estaba más de mal humor. Maldito dolor de cabeza, maldito Sam y maldito Oliver - Bueno, cosas sueltas

- Bien algo es algo - sonrió él. Felicity podía ver ahora porque había acabado la noche con ese chico. Su pelo negro azabache hacía que sus ojos parecieran aun más azules de lo que ya eran y su ya de por si perfecta sonrisa también le provocaba unos hoyuelos muy tentadores a los lados de su boca. Por no hablar de su físico... Era tan parecido pero a la vez tan diferente de Oliver... ¡¿Y ahora porqué narices recordaba a ese?! - ¿Estás bien? - Sam la miraba con preocupación. Genial, encima era encantador

- Sí perfectamente - Felicity se removió en el sofá - Ahora empieza por favor

- Vale - pareció que se lo pensaba unos momentos - Nos besamos

- Sí, lo sé - cerró los ojos y se masajeó el puente de la nariz - De eso me acuerdo - Pareció que él iba a hacer algún comentario obsceno sobre eso pero Felicity le señaló con un dedo - Te juro que te echo - Él rió

- De acuerdo, pues en un principio te vi bailar en mitad de la pista y me pareciste la cosa más bonita que jamás había visto - La forma tan directa en la que lo dijo y la sinceridad que destiló de sus palabras dejó a Felicity descolocada y pudo notar como sus mejillas se iban poniendo rojas - Me quería acercar a ti como fuera pero parecía que estabas repudiando a todos los hombres que se te acercaban así que no sabía como hacerlo - La miró con intensidad - Entonces vi a Sara y ¡PAM! fue como una señal

- ¿Señal?

- Señal - asintió Sam - ya la conocía de antes y ella te conocía a ti, ¿qué mejor oportunidad para hablar contigo?

- ¿Y ya está? ¿Así de fácil? - Felicity no se podía creer lo que estaba oyendo. Bajó la cabeza hasta tocar las rodillas con su frente y gimió ¿Cómo podía haber perdido el respeto por si misma de esa manera? ¡Con un par de copas!. Notó la mano de Sam subirle y bajarle por la espalda en un gesto de consolación que, contra todo pronóstico, la calmó un poco. Volvió a subir la cabeza para encontrar su mirada - ¿Y si estaba tan borracha como permitiste que ocurriera? Te aprovechaste de mi situación - él no se había comportado tampoco

- ¿Aprovecharme de qué?

- No creo que haga falta que te lo diga - apartó su mano que seguía posada en su hombro

- Felicity - rió - No pensarás que nos acostamos

- ¿Eh?

- No pasó nada, cielo

- ¿No? - un rayo de sol estaba entrando en su "catástrofe-después-de-un-terremoto" mundo

- No - negó con la cabeza - Muy a mi pesar ¡Esbromaesbroma! - rectificó cuando Felicity hizo ademán de echarlo y se rió fuerte - Estabas tan enfadada por que pensabas que habíamos tenido sexo - volvió a reír

- No le veo la gracia, he tenido muchos problemas por culpa de eso ¿sabes?

- Oh

- Y ¿cómo...? Como es que - movió el dedo entre ellos - ¿Porqué no nos acostamos?

- No me has dejado continuar - se sentó recta ofreciéndole la oportunidad de que continuara y Sam lo hizo - Me acerqué a vosotras como ya he dicho pero tú me rechazaste muy groseramente como había visto que hacías con todos los demás - Felicity hizo un gesto de dolor como disculpándose pero él movió la mano para quitarle importancia - Lo asumí y volví a mis cosas cuando de repente, a los quince minutos o así, te vi salir de entre la multitud y me besaste

- ¡Mentira! - saltó Felicity

- ¡Absoluta verdad! - se puso una mano en el corazón - Y déjame acabar - Ella se puso las manos en la boca y se apoyó en sus rodillas - Bien. Yo me sorprendí mucho por que me acababas de rechazar así que te fui a preguntar que pasaba pero tu solo me dijiste que habías cambiado de opinión y que querías que fuéramos a tu casa. Nos estuvimos besando un poco y luego recogimos tus cosas y nos fuimos - Felicity soltó un gemido - Cuando una chica tan guapa como tú dice que vayamos a su casa; obviamente vamos. - Lo afirmó como si fuera una ley reconocida internacionalmente y Felicity alzó una ceja pero no comentó nada - En el taxi te empezaste a marear, supongo que por beber demasiado y cuando llegamos aquí no estabas para muchas fiestas así que te dejé en el sofá mientras te buscaba algo de ropa limpia pero cuando volví ya estabas frita. Así que te cambié - Felicity fue a protestar - ¡No miré nada, lo juro! y con esa ropa que llevabas te hubieras encontrado unas marcas muy feas a la mañana siguiente. Luego te dejé en la que supuse que sería tu cama y cerré la puerta al salir

Felicity se había quedado muda. Un extraño al que minutos antes odiaba por haberse aprovechado de ella se había convertido en su salvador

- Vaya - si al menos pudiera dejar de boquear - Muchas gracias. Muchísimas gracias - se llevó la mano al pelo para echárselo para atrás - Dios... uffff ja ja ja - Él también sonreía al verla reír - Muchísimas gracias. Claro ahora tiene sentido que solo recuerde las escenas de la discoteca, me quedé sopa

- Muy sopa

- Oh - estiró una mano hacia él - Siento mucho haber sido tan insoportable contigo y haberte hablado tan mal

- No es nada, te entiendo - se había aligerado la tensión entre ellos en un trescientos porciento

- Por cierto - de pronto recordó Felicity - ¿Has sido tú el culpable de las flores?

- Yo mismo - ella fue a preguntar pero enseguida se lo aclaró - En el taxi me explicaste donde trabajabas y quise tener un detalle contigo ya que parecías muy disgustada por algo que te había sucedido esa misma noche. Creo que fue por eso por lo que volviste a mi y me propusiste ir a tu casa, la verdad

- Oh gracias - cada vez le cogía más cariño - ¿Disgustada? Pues no lo recuerdo tampoco...

- Eso no me lo dijiste, lo siento

- No volveré a beber nunca

- Oh no digas eso, diste una lección de baile a muchas de las personas que andaban por allí, y ya que sacamos el tema me tienes que decir que bebida pediste por que si con dos copas has perdido la memoria y te afectó tanto... - agitó la mano - ¡tiene que ser la leche! - Felicity rió

- No, no creo que fuera la bebida - se puso bien la falda - Mea culpa. No bebo nunca y luego me afecta todo muchísimo más

- ¿Porqué has dicho antes que te había causado problemas?

- Uhm... bueno ha alguien no le sentaron muy bien mis aventuras

- Oh... ¿un novio o algo así? - Felicity negó rápidamente

- NO, no, no. Nada de eso

- ¿Entonces? - se estiró hacia ella - No tienes novio "ni nada así"

- Nop - volvía a ponerse roja

- En ese caso no has hecho nada malo Felicity así que nadie debería enfadarse o no enfadarse contigo por lo que hagas, eres mayorcita ¿No crees? - Mierda. Tenía toda la razón, ella y Oliver no eran nada para que él se fuera metiendo en quien le regalaba flores o con quien compartía taxi

- Sí, supongo - Felicity no era tonta, sabía que Oliver estaba tan molesto por Slade y por su identidad secreta - No es todo tan fácil

- La vida nunca es fácil, por eso todos tenemos derecho a cometer errores - Los ojos de Sam brillaron

- ¿Sabes? Me estás empezando a caer bien

- Tú estás empezando a encantarme

- ¿Siempre eres tan directo? - Felicity no podía evitar sonrojarse cada vez que decía algo así

- Lo intento; la vida es demasiado corta como para andar por las ramas

- Vaya, entonces desesperarías conmigo - bufó ella - hay veces que me pongo a hablar y pierdo hasta el sentido del tiempo. Simplemente las palabras se forman en mi cerebro y no las clasifico entre importantes y banales y me lío yo sola, en fin, que no paro de soltar sandeces como ahora mismo - se apretó las manos contra los muslos. Él la miraba divertido

- No me importa mirarte hablar, me pareces adorable

Se quedaron los dos mirando el uno al otro sin decir nada, solo disfrutando del buen ambiente que se había creado entre ellos

- ¿Quieres quedarte a cenar? Es un poco tarde pero aun puedo preparar algo - dijo finalmente Felicity

- No gracias - de un salto se puso de pie - Debo presentarme en otro sitio, el trabajo me tiene atado - se acercó a ella para darle un beso en la mejilla - pero me encantaría que cenáramos otro día - se enderezó, vaya era realmente alto - y mejor si es en un restaurante bonito en el que tu no tengas que cocinar, solo disfrutar - dijo esa última palabra acentuando la "r"

- Oh - Felicity salió de su trance cuando él fue a la entrada a recoger su abrigo - Claro. Sí por que no

- Genial - acabó de abrocharse el abrigo y cogió un trozo de papel que tenía dentro de un bolsillo - ¿Tienes un boli? - Ella le acercó uno y él le dejó su número apuntado en el papelito - Si te apetece un día de estos... llámame

- Lo haré

Sonó el timbre de su puerta, ¿quién podía ser a estas horas?

- Bueno me voy - dijo Sam dirigiéndose a la puerta

La abrió y al otro lado se encontró con la figura recostada de Oliver en el marco de su puerta

OH JODER


Cuando Oliver subió la cabeza al oír que se abría la puerta de Felicity lo hizo con la intención de pedir humildemente que le dejara hablar para así poder disculparse por lo idiota que había sido pero, donde esperó encontrar la cabeza de Felicity mirándolo, encontró un pecho masculino. Recorrió el abrigo con la mirada hacia arriba mientras notaba como los contornos de sus ojos de iban volviendo oscuros por lo que su cerebro le estaba gritando; el significado encontrar un hombre en la puerta de Felicity. SALIENDO. DE. SU. CASA.

Cuando llegó a la cara del tipo ya estaba más que perdido en la oscuridad y sus manos salieron disparadas hacia la garganta del bastardo.

Vagamente recordó que venía a pedir disculpas, no a estrangular a nadie, pero a la mierda con eso: ese tipo había elegido mal a quien acercarse con sus sucias manos.