Again ni Arrow ni sus personajes me pertenecen
MIL MILLONES DE AÑOS LUZ de gracias por vuestros reviews y por el apoyo que me dais de verdad me dan ganas de continuar con la historia y encima me alegráis el día ¡MUCHAS GRACIAS! :D
He tenido que cambiar el nivel de T a M por motivos que leeréis más abajo en el propio capítulo. Supongo que ya os esperabais algo verde pero prefiero asegurarme de que tiene las indicaciones adecuadas jajaja.
Padt; El lemmon se me ha ido de las manos, creo que he creado un monstruo -_-
Oliver no era consciente de que sus manos estaban creando una presa inamovible en la traquea de aquel tipo hasta que Felicity le agarró la cara y se interpuso entre su víctima y él. Todo lo que se había vuelto borroso y segundón volvió a su cabeza con la sangre que seguramente se había escapado hacia sus pies; soltó su agarre de inmediato. Vergüenza y autodesprecio fue lo primero que sintió cuando entendió lo que pretendía hacerle al chico.
- ¡Sam! - Felicity lo agarraba por los hombros mientras Sam, en el suelo, luchaba por aspirar algo de aire - Oh Dios lo siento, lo siento tanto... ¡¿Oliver qué demonios te pasa?! ¡¿Estás mal de la cabeza?!, ¡podrías haberle matado! - Ahora Felicity le gritaba a él
Oliver quería decirle que no había sido su culpa, que sus manos habían dado la orden de estrangular, no él. Pero lo tomaría por loco de verdad. Ni él mismo sabía porque narices había saltado a la yugular de ese chico, solo el instinto y el odio por verlo saliendo de casa de Felicity y la realización de lo que habían estado haciendo ahí dentro. Genial, ahora también tenía ganas de vomitar.
- ¿¡Cual es tu problema imbécil!? - le gritó el moreno poniéndose de pie con la ayuda de Felicity
Tú, quería decirle Oliver, pero seguramente solo empeoraría las cosas así que se quedó callado
- Será mejor que me vaya antes de que alguien decida dispararme - continuó Sam con rebosante desprecio hacia Oliver
- ¿Estás bien? ¿Puedes conducir? - Felicity le tocaba la cara en busca de magulladuras y Oliver se mordió la lengua
- Sí, tranquila - dijo en un tono más suave a ella - Solo me saldrá un moratón pero a este... - apuntó a Oliver - voy a sacarlo de tu casa
Sin que él estuviera del todo de acuerdo, el cuerpo de Oliver se adelantó un paso dispuesto a la batalla
- Inténtalo - dijo
- NO, no basta ya - Felicity se puso en medio de los dos con los brazos apuntando al pecho de Oliver, instintivamente sabía quien podía ser más peligroso - Sam, si estás bien, vete a casa - Asintió - Enserio, tranquilo por él- Miró a Oliver con una furia que no había visto jamás salir de sus ojos - Tú y yo vamos a hablar. Seriamente.
Oliver supo que estaba jodido.
Hubo un momento de silencio extremadamente tenso entre los tres hasta que Sam, sin decir una palabra, cogió la puerta y se marchó. Ninguno de los dos apartó la mirada del otro ni un momento.
- ¿Exactamente que crees que estas haciendo aquí Oliver? - Felicity a duras penas contenía su tono
- Quería disculparme - la mandíbula de Felicity casi chocó contra el suelo
- ¿DISCULPARTE? Estrangulando a Sam - se peinó el pelo con los dedos mientras Oliver se removía inquieto sobre sus pies - ¡Me gritas, gritas a Sara y a quien te viene en gana, me insultas y casi matas al pobre chico y... ¿¡te atreves a decirme que vienes a disculparte!?
Él no hubiera dicho nada ni aunque se le hubiera ocurrido una buena excusa; Felicity estaba cabreadísima
- Sí, ¿sabes qué Oliver? A mí también me están entrado ganas de disculparme contigo - Felicity rió pesadamente - ¿Por dónde empiezo? ¿Quemando Verdant, tal vez?
- Felicity... si me dejas... - intentó aclarar las cosas
- No, no te dejo - Felicity no sabía como se lo hacían pero siempre acababan más cerca de lo que a ella le hubiera gustado estar en esos momentos - Podrías haberle hecho mucho daño a Sam
- ¿Era él, verdad? - era la voz de el Vigilante quien preguntaba, no él
- ¿Quién? - Felicity quedó confundida un momento - Oh, ¿el chico de la discoteca...? Sí, era él , sí - Una parte oscura de su mente se calló que en realidad no habían pasado la noche juntos, ¿qué más daba? tampoco es que estuviera mintiendo, lo había conocido en la discoteca...
¡Bueno! Oliver se sentía un poquito menos mal por haberse tirado al cuello del bastardo.
- A venido a ver que tal me encontraba
- Seguro que a sido por eso - Ahora era Oliver quien reía amargamente - Vamos Felicity te hacía más lista
- ¿Ya empezamos? - si había venido a su casa a seguir hiriéndola lo llevaba claro... - Sam solo...
- Sam, Sam, Sam - Oliver estaba empezando a hartarse de oír ese nombre en boca de ella - ¡por dios Felicity deja de defenderlo cualquiera diría que te has enamorado del tipo! - estaban tan cerca que Felicity pudo ver como las motitas azul claro de sus ojos se volvían más oscuras
- Bueno... enrealidad - Felicity no sabía por que estaba pinchándolo de ese modo pero se sintió poderosa - es un hombre muy agradable y hemos decidido volver a vernos
Casi se estaba acostumbrando al gruñido de Oliver; casi. Aún así se encogió sobre si misma cuando este dejó entrever su ira con un gruñido muy poco humano
- Felicity - fue un susurró pero estaban tan cerca el uno del otro que ella lo pudo escuchar perfectamente - No te atrevas...
- ¿A qué Oliver? - estaba tan enfadada y agotada de todo que no paró a pensar en lo que estaba diciendo - ¿A sentir algo por alguien que por fin está interesado en mí? ¿O solo te preocupa el sexo? - los ojos de Oliver irradiaban como soles - No sufras, por lo menos ya sé como es en la cama; fantástico.
En un momento estaba con los pies plantados en el suelo y al siguiente estaba siendo elevada por unas fuertes manos que se apoderaban de sus nalgas y la estrellaban contra el pecho de Oliver. El cerebro de Felicity no registró el momento en el que sus labios chocaban contra los de él, estaba muy ocupada reconociendo todas las sensaciones que le llegaron a la vez. Aunque él estaba más bajo por la forma en la que la tenía cogida, quien llevaba el ritmo del beso era indudablemente Oliver. Sus labios rozaban contra los de Felicity frenéticamente. Terciopelo y acero le estaban haciendo el amor a su boca. La estaba devorando y llevándola al infierno y ella más que feliz de ir cuesta abajo mientras no dejara de hacer eso que estaba haciendo. Las manos de Felicity viajaron sin haber recibido ninguna orden al pelo de Oliver y se deleitaron entre sus mechones apretándolo más contra ella a lo que él respondió con un gemido de aprobación que hizo que el estómago de Felicity diera un vuelco.
Debería estar enfadada con él, no besándole. Pensó por un segundo Felicity, pero se le olvidó en cuanto las manos de Oliver se movieron bajo su trasero
En un jadeo de ella Oliver metió su lengua entre sus labios y comenzó una danza de lenguas y labios que dejó a Felicity desorientada. Suerte que la tenía bien cogida y... contra la pared. Felicity no tenía ni idea de como habían llegado hasta ahí pero no iba a perder un solo segundo separándose de su boca para preguntárselo. En esa nueva posición ella pudo notar como el pene de Oliver se hacía duro y caliente entre sus muslos y por puro instinto tensó sus piernas entre las caderas de él para poder rozarse contra lo que su cuerpo le estaba pidiendo. La sensación fue increíble y los dos gimieron a la vez. Estaba perdiendo el control y pronto tendría que respirar... pero ¿quién necesita respirar de todas formas?
Oliver separó el nudo de lenguas y labios y la miró fijamente con una intensidad que no había visto jamás en su vida
No debería estar haciendo esto. En el fondo de su mente una voz, inaudible y distorsionada, le chillaba a Oliver que lo que estaba haciendo se salía completamente de su plan inicial. Pero a la mierda con eso, ahora que había probado como sabía Felicity no iba a soltarla ni aunque utilizaran palancas para despegarlos. Lo besaba como si quisiera fundirse en una con él y como no dejara de hacer esos ruiditos con la boca, Oliver, no iba a durar ni siquiera para quitarse los pantalones. Sin raciocinio ninguno cortó el beso y le dijo:
- Voy a hacerte el amor - la poca decencia que le quedaba le recordó que estaría bien que los dos estuvieran de acuerdo con lo que iba a pasar. Casi rompe en llanto cuando la cabeza de Felicity subió y bajó en un gesto de aprobación
Había perdido el control escuchando de los propios labios de Felicity que había estado con un hombre (al que muy a su desgracia acababa de conocer) y ahora solo podía pensar en ella y en lo correcto que se sentía tenerla entre sus brazos, para lo demás habría tiempo más tarde.
Volvió a atacar su boca mientras se mecía contra ella mordiéndola, chupándola y succionándola. Borrando todo lo que hubiera podido estar ahí, incluidas las manos de ese tal Sam. Sobretodo las manos de ese tal Sam. Pero más que marcar territorio lo que quería de Felicity esa noche era todo: absolutamente todo y eso lo asustó.
Felicity solo atinó a asentir cuando Oliver le había dicho lo que iba a pasar, solo quería que dejara de hablar y siguiera tocándola. Casi se le escapa un puchero cuando notó que la depositaba suavemente en el suelo pero se le pasó cuando él se arrancó la camiseta por la cabeza y le quitó a ella la suya quedando los dos desnudos de cuerpo para arriba. Hambre, es lo que vio en su mirada mientras la miraba de arriba a abajo para volverla a alzar, en un gruñido.
Los dos soltaron el aire de golpe al notar el tacto de la piel del otro. Caliente, suave y poderoso se sentía debajo de ella. Felicity notaba vagamente como él la estaba llevando a algún sitio pero el roce de su barba en su cuello mientras jugaba con su lengua en esa zona estaba matando todos sus otros sentidos. Solo atinaba a pasarle las manos por el pelo y por su musculosa espalda.
Su habitación, la había llevado a su habitación. Más tarde le preguntaría como se sabía la disposición de su casa, ahora las manos de Oliver estaban muy peligrosamente cerca de una zona muy íntima de la anatomía de ella.
- Oliver... - ¿esa era su voz?
- Sí, cariño, Oliver - la besó con intensidad - Oh, joder Felicity... - su voz sonó pastosa por el deseo y Felicity supo que nunca podría olvidar el tono en el que había pronunciado su nombre.
Estaban tumbados, él encima de ella, y podía notar la tensión de sus brazos manteniéndose alzado encima de ella para no aplastarla pero ella lo quería totalmente encima, quería notarlo TODO de él. Felicity pasó sus brazos por detrás de su espalda y lo atrajo hacia ella. Oliver presionó su miembro contra la pelvis de Felicity y las piernas de esta se abrieron de forma automática dándole la bienvenida.
Oliver bajó su cabeza por la clavícula de Felicity pasando su lengua por la sensible piel hasta llegar a la unión de sus senos los cuales besó mientras subía su mano restante entre sus cuerpos y encontraba la cinturilla de sus pantalones de pijama. Felicity no podía respirar mientras sentía las manos de Oliver acariciarle el ombligo y mientras su lengua hacía cosas que deberían ser ilegales con sus pechos. Quería saber a que sabía, como se sentirían sus músculos debajo de sus labios así que lo comprobó; cogió su cabeza con las manos y se la subió a la altura de su cara para besarlo y luego se arrastró por debajo de su gran cuerpo hasta quedar posicionada bajo su torso. Lo besó en el tatuaje mientras notaba la intensa mirada que él le estaba dirigiendo, siguió por su cicatriz en el pecho y bajó en un recorrido descendente hasta la que tenía en la cadera. Con una rápida mirada a su cara llevó las manos a la cinturilla de los pantalones de él para abrir el botón que los sujetaba.
Dios mío. Era grande, Oliver Queen era grande, pensó Felicity
Con casi timidez, absurda a esas alturas, Felicity rozó la palma de su mano contra su duro bulto y Oliver se contorsionó sobre suyo. En vista del efecto que le producía una simple caricia Felicity decidió llegar al siguiente nivel, le bajó los pantalones y con ellos los calzoncillos negros que llevaba. Asomó de entre ellos el pene de Oliver apuntando directamente hacia su propio ombligo y, sin perder tiempo, Felicity siguió con sus caricias piel contra piel. Oyó sisear a Oliver y vio como se mecía contra su mano casi de forma involuntaria. Felicity vio como los músculos de los brazos sobre los que se estaba aguantando se tensaban y contraían cada vez que ella repetía su caricia, se sintió mojarse solo de pensar en la influencia que tenía sobre su placer en ese momento.
- Felicity - sonó estrangulado - Si sigues haciendo eso se va a acabar la diversión muy pronto
Ella pareció desconcertada, por lo que Oliver salió de encima suyo de un salto y la arrastró con él al otro lado de la cama. Entre besos consiguió sacarle los pantaloncillos y se quitó los suyos de una patada quedando desnudos el uno contra el otro. Notó como la mano de Oliver acechaba su zona más sensible y se aferró a sus hombros como si fueran salvavidas cuando sintió como un grueso dedo se metía entre sus pliegues y la acariciaba sin piedad.
- ¿Te gusta Felicity? - le susurraba al oído mientras le mordisqueaba el lóbulo de la oreja, enviando pequeñas descargas de placer
Ella solo atinó a boquear cuando sintió como su dedo se adentraba más dentro de su núcleo. Escuchó como Oliver gemía a la vez que ella. Estuvo un rato haciéndole el amor con los dedos hasta que ella ya no pudo más
- Oliver... por favor - le debía de estar dejando marcas en los hombros con sus uñas de lo fuerte que lo estaba abrazando
- ¿Qué pequeña? - se hizo paso con sus caderas entre sus piernas - ¿Me necesitas como yo te necesito a ti?
- ¡Sí! - notó como la punta roma se hacía paso dentro de ella - Oh joder... - Oliver rió con voz gutural pero la risa duró poco cuando una oleada de placer le hizo poner los ojos en blanco mientras penetraba por completo a Felicity
Se meció contra ella sintiendo como el mundo a su alrededor se volvía poco más que cenizas y ella se agarró a él como si temieran que pudieran elevarse sin control. Las embestidas de Oliver hicieron a Felicity agarrarse a los barrotes de su cama para no darse en la cabeza y supo que a la mañana siguiente le iban a doler las ingles de lo anchas que eran las caderas de él en comparación con su cuerpo. Pero a quién diablos le importaba eso cuando tenía a Oliver encima suyo dándole el mayor placer que hubiera sentido jamás.
Felicity notó como un nudo de fuego se anudaba en su abdomen y pudo hacer poco más que lloriquear por la avalancha de sensaciones que notaba que se estaba formando en su cuerpo. El orgasmo le llegó como una ola chocando contra los bloques de cemento de la playa, arrasándolo todo, fuerte y con resaca. No supo cuanto tiempo le había durado la gloria pero sí que había chillado, fuerte y que había puesto los ojos en blanco. Escuchó la risa erótica de Oliver en su oído y se sorprendió al sentir que, aun después de esa apoteósica liberación su risa le hacía sentir presión en el abdomen.
Dios, era preciosa. Era todo a lo que atinaba a pensar Oliver mientras veía como Felicity se corría entre sus brazos. Le agarraba de los antebrazos tan fuerte que estaba seguro de que le iban a salir moratones y mierda si no quería que se quedaran ahí toda la vida para recordar este momento. Ella se estremeció bajo él en los últimos residuos de su orgasmo y lo miró con una cara de ensoñación y placer que le hicieron querer besarla hasta perder el sentido. Y podía. Oliver la besó con todo lo que tenía para ofrecerle mientras seguía embistiendo contra su pelvis en busca de su propia liberación, que notaba cerca. No pasó demasiado rato hasta que él mismo se perdió en la humedad de Felicity, en su lengua y en su calor. Lo vio todo blanco. Oliver se corrió una vez entre estertores y sudor estirando con los dientes la almohada de la cama de Felicity y la segunda vez le pilló totalmente por sorpresa. Sus labios buscaron desesperadamente el aliento que se le estaba escapando de los pulmones en la boca de Felicity mientras gruñía por un placer que no había sentido en ninguno de sus otros encuentros. ¿Qué demonios...? Uouh!
Cuando acabó el frenesí, Oliver se dio cuenta de que se había quedado lacio encima de Felicity por lo que se obligó a tirarse hacía un lado y sintió, muy a su pesar, como se salía de ella. La rodeó con un brazo utilizando la poca fuerza que le quedaba y la empujó contra su pecho para poder abrazarla. Poco a poco notó como el sueño se iba apoderando de él, que raro. Normalmente solo conseguía quedarse dormido cuando estaba a salvo y nunca en compañía de otras personas. Aunque... ya se había dado cuenta de que Felicity no era como las otras personas
Felicity notó como Oliver suspiraba para después quedarse muy quieto con los brazos alrededor de ella. Se había quedado dormido. Después de que él hubiera tenido su propio orgasmo Felicity no se había atrevido a moverse ni para respirar por el miedo a la reacción que Oliver podía mostrarle; indiferencia, vergüenza, rechazo o ¿tal vez arrepentimiento? Cualquiera de esas muestras hubiera acabado con el corazón de ella después de lo que acababan de compartir y se preparó mentalmente para lo peor. Por eso se sorprendió tanto cuando él la arrastró con su cuerpo en un tierno abrazo y los colocó en posición de dormir. Felicity tembló de la emoción y notó como Oliver se removía sobre si mismo al sentir el temblor en su cuerpo. Se estiró y agarró una de las mantas que habían caído al suelo para colocarla por encima de los dos, abrazarla de nuevo y darle un ligero beso en la cabeza
- Duerme Felicity - escuchó en un susurró cerca de su oído
No pudo obedecer esa orden más rápidamente; a los pocos segundos ya se había sumergido en un profundo sueño acompañada por los latidos de corazón de Oliver.
