Ante todo daros las más inmensas gracias por vuestro apoyo desde los reviews hasta los que simplemente os leéis mi historia. ¡MUCHÍSIMAS GRACIAS!
Este va a ser el ÚLTIMO CAPÍTULO de esta historia aunque ya tengo otra en mente, un one-shot lo más seguro (sí, el hiatus se me está haciendo muy largo jaja)
Espero que hayais disfrutando tanto de leer esta historia como yo de escribirla. De nuevo, ¡GRACIAS!
Felicity se sintió envuelta por una suave manta y al abrir los ojos se vio inundada de luz.
La luz era cálida y le hacía sentir cosquillas en la piel. Podía sentir como esta se extendía a su alrededor y dentro suyo y como la arropaba haciendo que no quisiera despertarse de ese sueño jamás.
No sabía quien era, ni que hacía ahí. No tenía claro su nombre ni los "cuantos" ni los "porques" pero no le importaba, se estaba tan bien... No recordaba el dolor ni la angustía, tampoco a que sabían, aunque creía haber saboreado su ácido no hacía mucho.
A pesar de la paz que estaba disfrutando había algo... algo que pinchaba en la parte trasera de su consciencia y que no la dejaba descansar. Le molestaba... ¿Un pensamiento? ¿Una sensación? ¿Qué...?
Alguien.
A su mente vino una sonrisa, la sensación de una mano acariciarle la mejilla. Y supo que estaba perdiendo algo importante. Felicity se puso nerviosa y intentó moverse para salir de la blancura pero no pudo desatarse y entró en pánico.
Su cerebro empezó a funcionar a máxima velocidad haciéndola salir del entumecimiento como si le hubieran tirado una jarra de agua fría encima. La sensación punzante del fondo de su cabeza se extendió por sus neuronas y la información fue llegando a ella en olas de emociones que la dejaron confusa al principio.
Oliver.
Empezó a recordar todo mientras la luz retrocedía a un ritmo que le dio dolor de cabeza. Oliver, el equipo, Slade... Oh Dios mio... Recuperó dolorosamente la imagen de un Oliver tumbado en el suelo, a Sara, a Digg, a Roy y a ella...
Oh. Joder.
Estaba muerta.
Era eso, esa sensación de paz que sintió cuando la flecha se clavó en su destino; la mano de la parca viniendo a por ella. Vaya.
Pero no podía estar muerta aún ¡no podía!. Necesitaba volver y decirle a Oliver lo mucho que le quería, volver a sentir sus ojos en ella y escuchar como pronunciaba su nombre. Quería saber que estaba bien y que Slade no había conseguido su propósito. Necesitaba...
Felicity notó como su cuerpo empezaba a temblar. Se desprendió de la luz que aún le agarraba las piernas y corrió hacia la oscuridad, no tenía mucho sentido pero sintió que era lo correcto. Cuanto más se adentraba en la oscuridad más dolor sentía, tanto físico como emocional pero a pesar de eso procuraba no perder la concentración. A cada paso que daba notaba más intensamente como una mano de fuego le revolvía las costillas y el estómago.
Se hubiera dado la vuelta ahí mismo, Dios sabía que quería dejarse llevar por la luz de nuevo pero se obligó a si misma a seguir caminando por la oscuridad. Ella, mejor que nadie, sabía que la vida era hermosa y que valía la pena pero que, a veces, era terriblemente dolorosa. Un ejemplo muy gráfico de ello estaba atenazándole el cuerpo y de pronto tuvo que empezar a luchar por respirar.
Se ahogaba ¿porqué? ¿No había elegido el camino correcto? Bien Felicity, genial...
Todo pasó muy rápido. Demasiado para darle tiempo a reaccionar.
Su vida había acabado ahí y en ese momento, de eso Oliver estaba seguro mientras veía el cuerpo de Felicity caer al suelo sin vida. Sus brazos no aguantaron el peso de su cuerpo después de que Slade se hubiera cebado con ellos y cayó al suelo sin apartar la mirada; sin pestañear. Todos los detalles quedaron gravados en su cerebro para lo que él sabía que sería el resto de su vida. Ni siquiera apartó la vista cuando un rayo de luz fulminante crepitó en el lugar haciendo que sus pupilas se dilataran hasta lo doloroso.
Tras unos segundos distinguió borrosamente como Roy se abalanzaba hacia la masa de cuerpos que se había formado entre Felicity y Slade y clavaba algo en el cuerpo de Slade.
Se empujó hacia adelante con la poca fuerza que le quedaba y se sorprendió cuando vio como Slade se retorcía y gritaba mientras intentaba sacarse la flecha, que ahora podía ver con más claridad, clavada en su cuello. Humo con olor a carne quemada salía del cuerpo de su enemigo y le dificultaba la visión.
Felicity, Felicity. Oliver solo quería encontrarla y salir de allí. Tenía que estar bien... ¿dónde demonios estaba? Notó como empezaba a hiperventilar pero siguió moviendo la cabeza y los brazos frenéticamente. Pudo ver de reojo a Diggle apartando el humo a su vez mientras parecía tan extrañado como él de no haber encontrado el cuerpo de ella junto al de Slade.
¿Qué mierda? ¿El impacto la había expulsado lejos del agua? Si era así aún tenía alguna oportunidad...
- ¡Cuidado! - Escuchó como Roy gritaba cerca suyo y por inercia se tiró al suelo
- ¿Qué? - gritó Dig cogiendo su arma
- Hay otro, queda uno - NO, ¡NO! MIERDA. Debía concentrarse solo en encontrar a Felicity y asegurarse de que estaba bien y...
Y entonces la vio
Un chico no mayor que Roy la sostenía en sus brazos mientras los observaba con actitud divertida, pero sin llegar a sonreír.
Y Oliver ya lo había visto antes
- La madre que lo pario... - murmuró Dig - ¡Suéltala!
- ¡¿SAM?! - no pudo disimular el asombro y se puso en pie para enfrentarse a lo que fuera que estuviera pasando. Por que Oliver ya no entendía nada. Sam, el chico que casi estrangula por haberse acostado con Felicity, que resultó ser inocente, estaba parado en mitad de la guarida de Slade sin ningún rasguño ni marca defensiva aparente y sin que nadie lo hubiera visto antes. Ah, sí, también sostenía a una Felicity inconsciente, y entera para sorpresa de todos, que debía de haber quedado chamuscada al impactar la flecha contra el generador. Todo muy normal.
- ¿Lo conoces? - le dijo Dig sin apartar la vista del tipo. Se le habían puesto los pelos de punta al verlo entre el humo pero ahora que este se había disipado y lo veía bien estaba aún más alerta aunque no podía explicar el motivo - ¿Oliver? - presionó cunado este no contestó
- No... - sacudió la cabeza - Bueno sí, pero no realmente
- Oh... - cuando habló Sam todos dieron un respingo - Oliver me hieres, hace unas horas estabas muy dispuesto a conocerme profundamente - rió - sobretodo por el método de la disección, pero bueno algo es algo - Dio un paso hacia adelante con Felicity aún en sus brazos y todos retrocedieron por instinto excepto Oliver que se adelantó a trompicones y la recogió de su abrazo mientras Sam se la tendía
Lo primero que hizo Oliver fue comprobar sus signos vitales; tenía pulso. BIEN. Casi se desmaya del alivio. Se sentó en el suelo con ella encima ya que no se sentía capaz de mantenerse en pie durante más tiempo pero no pensaba dejar que nadie ni nada volviera a apartarla de él, de ninguna manera. Con suavidad, y mientras se le formaba un nudo en la garganta que no sabía que había estado aguantando, le apartó el pelo de la cara y apoyó su frente contra la de ella. No le importó estar en presencia de su equipo ni de un desconocido cuando empezaron a aflorar lágrimas de puro alivio por volverla a tener entre sus brazos. Viva.
- ¿Cómo...? ¿Pero qué? - Roy formuló las preguntas que todos estaban pensando pero que nadie había logrado formular debido al pasmo
- ¿Qué cómo está viva? - intervino Sam y Roy se sintió nervioso cuando lo miró directamente - Por que el rayo no le ha dado directamente, la he apartado
- Eso es imposible
- Un poco - Sam rió
Hubo un momento de silencio en el que ninguno se atrevió a decir nada
- Bueno, yo ya he hecho todo lo que tenía que hacer - se movió sobre sus pies y todos se pudieron en guardia - os recomiendo que atéis al grandullón antes de que se despierte porque si no se va a armar una buena - con eso se giró para dirigirse a la puerta
- ¡Espera! - Diggle subía y bajaba el arma no muy seguro de si era un enemigo o un amigo - ¿Quien diablos eres tú? ¿Y por qué nos ayudas?
- No os he ayudado - Sam no le daba mucha importancia al arma - La he ayudado a ella - Señaló con la barbilla a Felicity y se lo pensó unos segundos - digamos que le debía un favor
- ¿Qué eres? - habló Sara y todos se sobresaltaron, nadie se había dado cuenta de que estaba despierta
- Oh, ya veo - Sam se frotó la incipiente barba - Tú eres la que hace las preguntas correctas - se encogió de hombros - Lo siento no estoy aquí para esto. Yo me preocuparía más de llevarla a un hospital, el rayo no era lo único que podía matarla pero yo ahí ya no puedo intervenir - señaló la pared detrás de ellos - ¿Veis?
Pero ahí no había más que pared desnuda y cables mal pelados. Cuando volvieron sus cabezas para mirarlo, "Sam", ya no estaba. No es que hubiera salido por la puerta; hubieran oído sus pasos. Ni que saltara por la ventana; no había. Simplemente había desaparecido. Entró sin ser visto y se fue de la misma forma.
Tras unos segundos de estupor, Oliver decidió que podrían pensar en lo que acababa de pasar cuando Felicity estuviera en un hospital, despierta y feliz otra vez. Se levantó a duras penas sin soltar a Felicity y, aunque Roy y Diggle se ofrecieron a cargarla, él solo siguió caminando con ella en sus brazos hasta el coche donde también la mantuvo encima suyo mientras Dig conducía de camino al hospital. No podía dar las gracias en más idiomas a lo que fuera que había salvado a Felicity, a tenerla de vuelta consigo.
- No quiero morir aquí... - No cuando le quedaban tantísimas cosas por hacer en su vida
- No te estás muriendo - Saltó sobre si misma al escucharlo. Lo último que hubiera esperado Felicity era escuchar una voz entre esa negrura. Espera... ¿le había dicho que no se moría?
- ¿No? - frente a ella se materializó el cuerpo masculino que no alcanzaba a reconocer pero que sabía que había visto antes
- No, vivirás Felicity - la presión de su cuello fue en aumento y sintió como algo tiraba de ella hacia arriba
- Mierda - murmuró - ¿y por qué duele tanto? - el hombre se echó a reír
- Solo tú podrías preguntar algo así con la de cosas "extrañas" que te están pasando - Felicity se hubiera sonrojado si no le doliera tantísimo el cuello - Duele por que nacer es doloroso y tú, Felicity, estás volviendo a nacer
En ese momento Felicity sintió que lo que estaba pasando, a pesar de ser horrible, podría haber sido mucho peor, y también tuvo la sensación de que debía darle las gracias al chico que estaba parado delante suyo.
- Creo que debo darte las gracias, no por el dolor, desde luego... es terrible y sería un puntazo habérmelo ahorrado, si no por estar viva - ¿ni medio muerta podía dejar de tener verborrea? Felicity se dio una palmada mental - En fin... Gracias, creo - el chico solo la miraba sonriente
- De nada - osea que era verdad
- ¿Por qué...? - sintió un nuevo tirón - ¿Por qué me has salvado?
- Quid pro quo - Felicity no recordaba haberle hecho ningún favor a ese chico - Supongo que te lo puedo contar ya que no recordarás nada cuando despiertes... - se pasó la mano por la corta barba ¡Ese gesto! Felicity supo que lo conocía de antes - Hace poco una persona que estaba definitivamente perdida para nosotros volvió a formar parte de nuestra familia. Gracias a ti, alguien a recuperado su alma por lo que ahora se te está dando una segunda oportunidad para poder seguir haciendo las cosas tan bien como las hacías - Felicity no entendía nada
- ¿Yo? No conozco a nadie de tu familia - o eso creía - y como voy a haber salvado un... ¿alma? ¿Has dicho un alma? - debía estar alucinando presa de algún tipo de droga
- Mi familia es muy grande - sonrió y se acercó a ella - Tienes que volver ahí abajo Felicity. Vive y sigue compartiendo esa luz que tienes, quizás consigas salvar a más gente aparte de él - Felicity tuvo la extraña sensación de que por "él" se refería a "Oliver". El chico le puso las manos a ambos lados de su cara y, cuando lo miró fijamente a los ojos, todo el dolor desapareció. Dentro de sus orbes vio la inmensidad del universo, eran como dos agujeros que daban directamente hacia su alma y hacia las estrellas. Nunca se había sentido tan abrumada por lo nuevo y tan en casa a la vez. - Ah - habló de nuevo él - Y disculpa por lo de la discoteca, tenía que desencadenar de alguna manera la reacción de tu chico - No tenía ni idea de lo que estaba hablando pero no le importó, se sentía muy bien. Ahora las estrellas que había visto dentro de sus ojos los rodeaban a ambos y le hacían sentir calorcito dentro del cuerpo.
FELICITY
- Tienes que volver - sintió como el chico la elevaba acompañando al tirón que había vuelto a sentir en sus hombros - Nos volveremos a ver Felicity Smoak - Con eso la soltó y ella siguió elevándose sin ataduras
FELICITY, PORFAVOR
¿Oliver?
- Felicity amor tranquila. Respira - Ya no podía ver al chico y esa tampoco esa su voz. La nueva voz la guiaba y la calmaba. Sintió como su traquea se abría de nuevo permitiendo la entrada del aire a sus pulmones. Otra vez la luz venía a por ella. Aunque esta vez era diferente; fría y nada agradable. Sobretodo por que le empezaron a doler todos y cada uno de los músculos del cuerpo.
Abrió los ojos de sopetón.
Lo primero que pensó fue que no le gustaba ver a Oliver triste.
Sintió como le ardían los pulmones cuando cogió una gran bocanada de aire. Al segundo, tenía tres pares de manos sobre sus hombros, su cabeza y trasteando cables que ella suponía que debían acabar dentro de su cuerpo. No podía ver nada con claridad y se empezó a agoviar seriamente cuando perdió de vista la cara de Oliver, por lo que sintió que se enamoraba de una señora vestida de blanco que agitó los brazos y quitó de encima suyo a todos.
- Hola querida, me alegro que estés despierta - la señora de mediana edad, con una cara extrañamente amable, se había acercado a su cara y le estaba toqueteando la cabeza. Felicity quiso hablar pero algo se lo impedía. La amable señora se dio cuenta - Tranquila, estabas teniendo una pesadilla. Déjame que te desconecte y enseguida podrás volver a hablar y a respirar por tu cuenta
Intentó relajarse mirando a su alrededor mientras ella le arrancaba un tuvo que había estado, por el sabor de su saliva, años ahí dentro. Parpadeó y pudo distinguir las típicas paredes blancas de un hospital y la vestimenta de la mujer que también hacía suponer estar en un centro hospitalario. Cuando acabó de sacarle el tuvo carraspeó aliviada y intentó ponerse recta a lo que la mujer la ayudó, pero permitiéndole mucho menos de lo que ella hubiera preferido.
- Traedme agua, por favor - dijo a alguien de detrás de ella y enseguida se escucharon pasos fuertes correr hacia lo que supuso sería la puerta
- Dime cielo, ¿cómo te llamas? - le preguntó la mujer mientras le enfocaba a los ojos con una linternita
- ¿Qué? - Felicity quisó titarle la linterna por la ventana - Smoak, Felicity Smoak
-Bien - dejó el aparato y le trasteó el pulso - ¿Sabes en qué año estamos?
- Claro que sé en que año vivo - cuando la mujer se la quedó mirando dijo - 2014... ¿no?
Por la cara de la doctora supo que las cosas iban más o menos bien
- ¿Podemos verla ya? - una voz que reconoció como la de Roy le preguntó a la mujer
- Sí, sí - sacudió la cortina que la separaba de ellos - Pero solo un rato, luego la dejareis descansar - Acabó de desplazar la cortina y dejó que pasaran todos.
Enseguida Felicity se vio rodeada de rostros conocidos y sonrientes que le hablaban y tocaban. Estaban contentos, felices y enteros. Entonces todo había salido bien. UFFFFFFFFF. Sara le pasó un vaso con agua que bebió con avidez y, aún entumecida, se dio cuenta de la presencia de Oliver detrás de Diggle. La miraba fijamente, no sonreía ni la tocaba solo recorría con la mirada su cara y su cuerpo tapado por las sabanas médicas.
¿Qué pasaba? Algo había salido mal... Mierda. Felicity sintió que temblaba y Oliver solo la miraba, con lo preocupada que había estado ella y él no le decía nada... Solo se quedaba ahí parado apretando la mandíbula.
- Te debo una buena cena rubita - Le habló Roy mientras le sonreía
- Todos le debemos una cena, Roy - respondió Sara - de las caras - le hicieron sonreír a pesar de su preocupación
- Para nada - siendo sincera no recordaba muy bien lo que había hecho
- Nos salvaste a todos Felicity - dijo Diggle apartándole el pelo - Pero no lo vuelvas a hacer nunca, ¿vale?
- Que va Dig, en realidad no era mi intención - bromeó ella - Intentaba salir corriendo de allí pero me tropecé y acabé como me veis, ya sabes que tengo esa mala suerte... - todos rieron. Menos Oliver que tomó aire por la nariz forzadamente. ¿Estaba cabreado? ¿Con ella?
- Bueno chicos os vamos a dejar unos minutos - dijo Dig moviendo la cabeza entre ella y Oliver - te traeré una buena hamburguesa cuando volvamos Felicity - por un momento la hizo inmensamente feliz, antes de que analizar que iba a quedarse a solas con un enfadado Oliver.
NOOOO. Quiso gritar Felicity, con el mal humor que tenía Oliver, que encima suponía que era a causa de ella, lo último que quería era quedarse a solas con él. En su lugar, sonrió, los despidió a todos y esperó a que Oliver dijera algo.
Oliver apenas había escuchado lo que había dicho Diggle, solo atinó a entender que el apretón de hombro significaba que ellos se iban y él se quedaba. Para ser sincero, hacía día y medio que no prestaba mucha atención a nada más que al cuerpo casi inmóvil de Felicity. Que en esos momentos respiraba por su cuenta, y parpadeaba y lo estaba mirando. Apenas podía contener el veneno que pasaba por sus venas y hacía que su corazón ardiera en dolor. Había visto a Felicity, el amor de su vida, morir delante suyo y eso era más de lo que un hombre podría soportar en mil años.
- Hola - dijo al fin ella. Genial, esta asustada de ti imbécil.
Pasaron unos segundos antes de que Oliver se permitiera a si mismo sentarse junto a la cama en la que se encontraba Felicity recostada. Sin que su cerebro diera la orden, una de sus manos recorrió el contorno de la cara de ella con suavidad, pasando el pulgar por uno de los moratones que se habían formado a causa de la pelea con Slade. Sintió retortijones solo de recordarla.
- ¿Cómo te encuentras?
- Mmmm... - pareció realizar un recorrido mental por su cuerpo antes de contestar - Bien, bastante mejor de lo que esperaba, la verdad - puso una pequeña mano encima de la de él, que sin darse cuenta había acabado encima de la clavícula de ella; encima del corazón, como tomándole el pulso para asegurarse de que estaba viva. - ¿Y tú?
- Cabreadísimo - Oliver sabía que era una pregunta forzada después de habérselo preguntado él primero, y también sabía que con un simple "bien" hubiera bastado. Pero Oliver estaba muy cansado y, al fin y al cabo, era Felicity, y a Felicity no le podía mentir. Así que, sin darle tiempo a responder, se sentó en la cama a su lado y antes de que las lágrimas fluyeran por sus mejillas la abrazó tan fuerte como su condición le permitía sin llegar a hacerle daño. Notó que el cuerpo le temblaba pero no podía hacer nada para evitarlo. No supo cuanto tiempo estuvieron así, abrazados, él sintiendo como las manos de Felicity subían y bajaban por su espalda en un gesto tranquilizador, solo supo que no quería dejarla ir nunca, por ningún motivo.
- Oliver - su voz también sonaba entrecortada. Con pesadumbre se separó de ella lo suficiente como para mirarla a la cara y cuando vio que ella también estaba llorando pasó sus pulgares por la delicada cara de ella intentando limpiar sus lágrimas. Sus mejillas estaban rojas llenas de vida y le hicieron recordar que podría no haberlas visto así nunca más.
- Felicity, escúchame bien - le agarró la cara con las manos para que lo mirara - nunca, pero NUNCA JAMÁS vuelvas a hacer algo así, ¿de acuerdo? - ella arrugó el ceño y intentó soltarse . Pensé que te había perdido, joder...
- Oliver, lo haría otra vez y las veces que hiciera falta si con eso te fuera a salvar la vida - él ya negaba con la cabeza al inicio de la frase y su gesto era tan ceñudo que parecía furioso - ¿No lo entiendes? - la miró fijamente - Eres mi vida Oliver, lo eres todo para mí y, desde luego, si tengo la oportunidad no dudaré en ponerme en la línea de fuego por ti
- No, Felicity tú tampoco lo entiendes - cerró los ojos como si le doliera - Yo no sería nadie sin ti, eres lo más importante para mi, y yo... yo no querría seguir en esto si me faltaras Felicity, no lo soportaría - continuó a pesar de la cara de asombro de ella - Lo digo enserio, soy lo que soy en gran parte gracias a ti y sin ti no creo que pudiera encontrar ningún motivo para seguir adelante con lo que hago... Para ser una buena persona. El héroe que tu te mereces, no existiría sin ti. - Secó las nuevas lágrimas que se derramaban por las mejillas de ella - Así que por favor, por favor Felicity no me dejes nunca. Te lo estoy suplicando, no me dejes solo. No me gusta este mundo si tú no estás en él.
Cuando ella no pudo contestar debido a la emoción, él se limitó a besarla, con suavidad al principio, no queriendo hacerle daño debido a su estado y más pasionalmente cuando ella tomó el ritmo del beso.
- Te quiero Felicity Smoak - dijo él contra sus labios
- No tanto como te quiero yo Oliver Jonas Queen - ella se rió a carcajadas con la cara que puso él al escuchar su segundo nombre y volvió a besarlo hasta que escucharon un carraspeo en la puerta. La amable doctora los miraba entre divertida y molesta
- Le dije que la dejaran descansar - entró y empezó a hacer gestos a Oliver para que saliera de la cama - pueden darse mimitos cuando esté repuesta de... ¡AAHHHHHH! - gritó haciendo saltar a todos cuando vio a Diggle entrar por la puerta con una bolsa de Big Belly Burger con una sabrosísima hamburguesa dentro. - ¡¿Pero que cree que está haciendo metiendo eso en la habitación de mi paciente?! ¡¿Quiere matarla?! - meses más tarde aún recordarían entre risas la cara que puso Diggle, atemorizado por una pequeña señora de mediana edad empuñando un termómetro: puro terror.
Las semanas pasaron rápidas para Felicity ya que Oliver y los demás venían a verla a menudo. Los primeros días los pasó pensando en el perturbador escenario de su rescate, según lo que ellos le iban contando. Ella no recordaba nada, y como decía Oliver, le daba igual mientras estuviera viva y sana.
Por algún motivo, desde ese día, Felicity no olvidaba dar las gracias cada vez que Oliver hacía una pausa de su entrenamiento para "molestarla" mientras ella hacía trabajos importantes en su ordenador, ni cuando se lo encontraba dormido en el sofá y para no despertarlo se echaba una manta por encima de los dos, ni cuando lo encontraba en la cocina intentando hacer algo comestible, ni cuando a media noche él despertaba de una pesadilla y la abrazaba con una mano en su corazón para volver a dormirse, ni cada vez que él le decía que la quería y ella se lo decía a él.
Daba las gracias cada momento que compartía al lado de sus compañeros y de Oliver, porque sabía que eran un regalo.
EPÍLOGO:
WIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
Los gritos de un niño se escucharon a través de la empinada cuesta que conducía a la casa de los Queen. Segundos más tarde se vio un pequeño niño rubio subido encima de una bici, difícilmente de su talla, riéndose a carcajadas mientras bajaba la cuesta a toda velocidad sin molestarse en poner los pies en los pedales. Poco más tarde salió detrás de él un Oliver con la cara desencajada, corriendo a toda velocidad.
- ¡Los frenos! Los ¡freeeeeeeeeeeeenos! - le gritó al niño
Viendo que se acercaba a una velocidad demencial a un muro situado justo al final de la cuesta Oliver aceleró al máximo y, en el último momento, agarró al chico por las axilas sacándolo de la bici antes de que esta se estrellara contra la pared dando tres tumbos.
- ¡Uauuuuh! - gritó sonriente el niño - ¡Papi eso a sido alucinante! - se enganchó al cuello de su padre - !volvámoslo a hacer¡
Oliver sin aliento abrió los ojos desmesuradamente
- ¿Estas loco? ¿Sabes como se va a poner mamá si se entera que te he dejado hacer eso? - el pequeño se llevó las manos a la boca adorablemente y sus ojitos azules brillaron en entendimiento
- Oh noooooo, si mami se entera no me dejara ser hermano mayor... - el niño se puso muy serio de golpe. Oliver se rió con ganas mientras recogía la bici con la mano que le quedaba libre
- ¿Cómo no te va a dejar mamá ser hermano mayor, Tommy?
- Porque mami dice que un hermano mayor tiene que ser muy responsable - Oliver le besó la carita
- Yo creo que serás el mejor hermano mayor del mundo y seguro que mamá también- Tommy rió con las cosquillas que le hacía la barba de su padre - Y si no, ¿porqué no se lo preguntas tú mismo? - señaló el coche del que bajaba una muy embarazada Felicity. Se acercaron los dos y el pequeño corrió a abrazar a su madre la cual lo llenó de besos
- ¿Te has portado bien corazón? - le perguntó ella
- Sí, me ha estado ayudando a elegir los mejores trozos de acero para hacer flechas, ¿a qué sí, enano? - Dijo su padre removiéndole el pelo
- Ohh, muy bien. Seguro que son los mejores - contestó Felicity - Anda, ves a llamar a tu tía Sara y dile que esta noche no hace falta que traiga olivas, que las he comprado yo, por favor - el niño salió corriendo hacia la mansión como una pequeña balita rubia
- Luego me explicarás que ha hecho - dijo ella esta vez a Oliver
- Mmmm, no creo que sea bueno en tu estado - se acercó a ella y la abrazó con cariño intentando no chafar su gran barriga y a la niña que llevaba dentro: su hija. Se besaron con la misma ternura que la primera mañana que despertaron juntos y Felicity no pudo evitar sonreír por la suerte que había tenido en la vida. - Y tampoco creo que sea muy bueno que conduzcas por tu cuenta, no sé que manía le has cogido a nuestro chófer - Felicity rodó los ojos
- No le he cogido mania es solo que puedo hacerlo yo sola, no va a pasar nada - lo besó de nuevo para callar lo que fuera a decir. Cuando se quedó muy quieta.
- Está bien, pero al menos déjame que... ¿Felicity? - dijo él cuando la vio quedarse muy quieta
- He roto aguas
-¿Qué?
- Que he roto aguas
- No
- Sí
- ...
- ¡Oliver!
- ¡OH DIOS MIO! - Oliver entró en pánico. Cogió el móvil, se le cayó al suelo, lo recogió y marcó con las manos temblorosas a Diggle - ¡Diggle! ¡Diggle! Felicity...
-¿Oliver? ¿Qué pasa? ¿Qué le pasa a Felicity? - Digg también entró en pánico
- Aguas, ohhhhhh - Oliver sintió que se mareaba mientras sostenía la mano de Felicity que le estrujaba la extremidad y se removía en el asiento trasero del coche. Le arrancó el móvil de la mano
- Diggle he roto aguas vamos al hospital
- Vale Felicity, tranquila estaré pronto con vosotros - Se escuchó a Lyla preguntar de fondo y fue a cortar - Ah, intenta que Oliver no se desmaye como la última vez - Felicity suspiró entre contracciones
- Lo intentaré
Oliver ya se había convertido en un amasijo de persona que revoloteaba dentro del coche intentando arrancar y tranquilizar a Felicity a la vez. Desde la ventana podía ver como Tommy, Thea y Roy los saludaban entre risas en lo alto de la cuesta y, a pesar del caos de la situación, Felicity supo que su vida estaba completa.
De nuevo, gracias
Y aunque ni Felicity ni nadie pudiera verlo u oirlo, a su lado, observando con admiración el milagro de la vida y la bonita luz que despedía la felicidad de esas dos personas juntas, alguien contestó "De nada".
Nota de la autora; Muchas gracias por todo
