Hola personitas kawaiii, hoy tuve un día muy ajetreado pero bastante productivo ^^ y no hay nada mas hermoso que llegar a su humilde casa y encontrar que hay hermosos y sensuales reviews en mi bandeja de entrada, les juro que cada una de sus palabras hacen que no deje de sonreír.

Es por eso que aquí les traigo un nuevo capítulo de esta hermosa historia (por razones mas que obvias es mi capítulo favorito, espero también sea el de ustedes).

N/A: Esta historia NO es mía, es una adaptación de "Una noche con su mejor amigo" de Noelle Adams.

N/A2: Los personajes que utilizare para la adaptación son del mágico mundo de Harry Potter que es propiedad exclusiva de J. K. Rowling.


Capítulo 2:

Varias horas después, exactamente a la 1:29 de la mañana, Hermione golpeó la puerta de Harry.

Ella tenía una copia de la llave de su apartamento, pero no podía pensar claramente como para tomarla del tazón de cristal en su mesa. Además, incluso en su mareado y enfadado estado, algo le dijo que sería descortés entrar en su casa sin llamar en medio de la noche. Por lo que volvió a golpear la puerta hasta que, después de algunos minutos, escuchó los sonidos que se acercaban.

Él abrió la puerta mientras pasaba una camisa por su cabeza. Por un momento, ella quedó sorprendida por la visión de su pecho desnudo con sus músculos definidos y ligeramente cubierto de vello.

Era un pecho muy bueno. Un reconocimiento ridículo e irrelevante que probaba su deshecho estado mental.

Harry bajó su camisa para cubrirse y la observó.

— ¿Qué pasó?

— Nada — dijo estúpidamente. Su mente comenzaba a funcionar lo suficientemente lúcida para saber que lo había levantado en medio de la noche. Su cabello era un desastre y su mentón estaba cubierto de barba. Parecía adormilado y confuso, y extrañamente sexy.

Ese pensamiento la hizo sentir consciente de sí misma de una forma que nunca se sintió junto a Harry.

— Perdón. No debería haberte despertado.

Él la miró impacientemente, dejándole claro que creía que sus palabras eran absurdas. La jaló hacia dentro y cerró la puerta detrás de ellos.

Hermione no era consciente de cómo había sucedido exactamente, pero terminaron sentados lado a lado en el sofá. Los ojos de Harry se veían de un profundo verde en la tenue luz de la sala de estar mientras la observaba sobriamente.

— ¿Pasó algo con Draco?

Ella asintió con furia.

— Me botó. El bastardo terminó conmigo.

Harry inhaló pesadamente y dejó salir el aire. Ella escuchó la respiración, a pesar de que lo estaba viendo.

— Lo lamento. ¿Qué pasó?

— No lo sé realmente. — Se sentía confusa, como si hubiese bebido demasiado, a pesar de que sólo había bebido una copa de vino en la cena. Se sentía adormilada, como si alguien la hubiese golpeado en la cabeza y aún no hubiese procesado el impacto. Mayoritariamente se sentía enfadada—. Empezamos a discutir y luego no pudimos detenernos.

— ¿Sobre qué discutían? — El tono de Harry era suave, cuidadoso. Nunca había estado emocionado por Draco, pero tampoco quería verla herida.

— Sobre ti, mayormente. Cree que es inapropiado que seamos tan cercanos. Lo llamó "intimar", haciéndolo sonar como que algo sucio sucedía en nuestra amistad.

Cuando Harry no respondió, ella dirigió una mirada en su dirección. Él se sentaba rígidamente a su lado, observaba el suelo.

Finalmente dijo:

— Lo lamento si me interpuse en tu relación. No debí haber pasado por tu casa antes.

— No. No es tu culpa. Él estaba siendo estúpido y posesivo. Además, había mucho más que eso. Usó eso como excusa para decir lo mala que soy en las relaciones. Diciendo que soy demasiado fría y controlada, y que me reprimí por mucho tiempo para estar con alguien de verdad. —Su voz se quebró al recordar sus palabras y como la hicieron sentir—. Bastardo. —Ella se calló por un minuto, miraba hacia abajo al espacio vacío de aire, pero su enojo estaba cambiando a algo más—. No creo que tuviera razón sobre mí —dijo finalmente.

Ella apretó sus manos, presionándolas juntas simulando retener un pedazo de emoción. Intentó convocar su furia de nuevo hacia la egoísta e insensible forma de actuar de Draco.

— Claro que no tenía razón. ¿Cómo puedes si quiera pensar eso?

— No lo hago. Él sólo es un idiota. Pero nunca he estado en una relación seria y larga. Creí que simplemente no había encontrado a la persona correcta.

— Probablemente no lo has hecho.

— Pero tú estabas diciendo lo mismo esta mañana, sobre que soy muy rígida. Tal vez el problema siempre he sido yo.

— El problema no eres tú. —La voz de Harry era brusca y confortante.

— Él dijo que necesitaba estar con alguien más abierto y dadivoso. Alguien que no se estuviese reprimiendo siempre. Alguien más suave, dijo. —Todo su cuerpo empezó a temblar mientras su garganta se cerraba alrededor de sus palabras. Había estado tan enfadada cuando le dijo eso, y ella arremetió como respuesta. Pero ahora las palabras habían tenido tiempo para pudrirse.

— Es un idiota.

A pesar de ella misma, salió de un asombro amargo.

— Es lindo que digas eso y sé que estaba siendo un imbécil. Pero soy alguien difícil de llevar e intento administrar todo el mundo. ¿No es eso lo que intentabas decirme antes? Tal vez no pueda estar en una buena relación.

— Por supuesto que puedes. — Harry dejó salir esas palabras en un tono que raramente usaba, el que mostraba al estar furioso —.Deja de culparte. Draco sólo estaba dejando caer sus problemas en ti. Y nada de lo que dije antes implica que eres difícil de llevar. Has sido mi amiga todos estos años y eres la persona más generosa que conozco. Me has dado más de lo que puedo contar. Eso prueba que puedes tener relaciones.

Ella se sintió tranquila, pero el dolor en su pecho seguía creciendo hacia su garganta. Tuvo que unir sus manos para evitar que temblaran.

— Me refería a relaciones amorosas.

Harry no respondió a eso. Apartó la mirada brevemente.

— Realmente quiero una —admitió con voz temblorosa—.Alguien que me ame así. —Nunca lo hubiese admitido en voz alta, ya que la hacía sentir débil y predecible.

— Sé que sí —dijo Harry, casi gentilmente.

— Creí que Draco lo era.

— Sé que lo hiciste.

— Creí que era a quien había estado esperando todo este tiempo. Las cosas parecían estar en su lugar con él.

— Sé que lo hacían.

Las respuestas de Harry eran extrañamente tranquilizadoras, como si validaran sus sentimientos, de todas formas habían sido incorrectos.

— Sé que era estúpido, pero había hecho todos estos planes. Ahora todo se ha desmoronado. Parece que todo se cae a pedazos. —Sus intentos para dejar de temblar fallaron totalmente y sus palabras se convirtieron en un sollozo ahogado.

Él la tomó entre sus brazos, presionándola contra él.

— Sé que lo hace — murmuró contra su cabello.

Ella se dejó ir por un minuto, temblando junto a él y liberando el apretado nudo de dolor y decepción.

Él era cálido y olía a Harry. Sus brazos la apretaban, se sentía a salvo.

Ella no lloró por mucho tiempo. De hecho, estaba sorprendida por lo mejor que se sentía después de algunos minutos.

Sólo había estado con Draco por un mes, después de todo. Sólo sus planes y sueños habían sido derrumbados.

— Perdón por despertarte —murmuró, todavía contra él. No se quería alejar.

A ella le gustaba como se sentía su abrazo. Se abrazaban mucho, pero no así.

— Desearía que no hubieses dicho cosas tan ridículas.

Ella rió y esta vez su asombro no era amargo.

— ¿Sabes qué es lo peor?

— ¿Qué?

Ella sintió un movimiento en su cabello, como si la hubiese besado. Probablemente sólo había acomodado la cabeza. Ella lo había besado a veces, pero él a ella nunca.

— Lo peor es que tenías razón.

— ¿Sobre qué?

— Sobre como él era más una pieza imaginaria en mi plan real. Nunca estuve enamorada.

— ¿No lo estuviste? —Sonaba reservado en una forma que ella no esperaba, pero su mente estaba muy confusa para descubrir por qué estaría así.

— No. —Su rostro seguía presionado contra su camiseta y la tela estaba húmeda—. Suena horrible, pero no creo que lo vaya a extrañar.

— Eso es bueno, ¿verdad?

— Supongo. Pero prueba que he sido una idiota y no me gusta sentirme así.

— Probablemente es bueno para ti. —El tono de Harry era seco y natural de nuevo, familiar—. Eres muy inteligente, competente y hermosa para tu propio bien. Todos deberían sentirse como idiotas eventualmente.

Ella rió. Luego se dio cuenta de lo que dijo. Se alejó de sus brazos lo suficiente para poder verle el rostro, aunque sentía escalofríos donde se había presionado contra él.

— ¿En serio crees que soy inteligente, competente y hermosa?

Él rodó los ojos.

— Sabes perfectamente que lo hago.

— Pero en serio. Aunque no fuésemos mejores amigos. ¿Crees que soy alguien en quien interesarse? ¿Alguien a quien amar? — Después de decir esas palabras se arrepintió, había sonado necesitada y no le gustaba.

Su rostro se torció ligeramente. Ella no sabía por qué.

— Esta es la verdad, Hermione. No entiendo por qué cada hombre en el planeta no está enamorado de ti.

Las palabras la sorprendieron tanto que sólo pudo contemplarlo. Luego su rostro se arrugó y permitió que la acomodase entre sus brazos de nuevo.

Esta vez no lloró. Sólo se quedó contra él, acariciando su espalda y hombros a través de la suave tela de algodón de su camiseta. Su cuerpo estaba inclinado y duro, y ella estuvo consciente de ello. También notaba su cálida respiración contra la piel desnuda de su hombro. Lo podía oír y sentir respirar, lo notó de una manera que no tenía sentido.

Pudo sentir que algo peinó su cabello otra vez, esta vez observó hacia arriba para ver que era. Al hacerlo sus labios quedaron a centímetros de los suyos.

Él no sonreía, pero sus ojos eran cálidos en la forma que ella conocía, que amaba, por tantos años. Mientras lo miraba, sintió la tibieza intensificarse en algo más, en algo ardiente.

Su cálida tensión era contagiosa de alguna forma. De pronto la sintió en su pecho, en su abdomen, entre sus piernas. Todo daba vueltas alrededor suyo.

No era posible reconocerlo. Era erróneo. Debía atemorizarse.

Pero no lo hizo.

En ese momento era exactamente lo que necesitaba, lo que lo hacia ver tan natural, esa química que siempre estaba presente entre ellos.

Sin cuestionar el impulso, se inclinó hacia arriba y al frente, cortando la pequeña distancia entre sus bocas. Su beso fue gentil y tentativo, sus labios rozando levemente contra los de él, pero los escalofríos de emoción la recorrieron por el contacto.

Se empezó a retirar cuando Harry respondió. Sin advertencia tomó su rostro con las dos manos y la besó con fuerza. Él estaba hambriento y urgente, su ánimo cambió de un momento a otro, sorprendiéndola al instante.

Ella aspiró aire con su nariz mientras el beso se hacía más profundo, su lengua exigía la entrada y luego se enredó con la suya. Placer y necesidad la llenaron por igual, ella agarró sus hombros, necesitaba sostenerse.

Cuando él finalmente apartó su boca no se alejó. Apoyó su frente contra la de ella y susurró:

— Hermione. —Él estaba caliente. Enrollado tan fuertemente que ella podía sentirlo en su cuerpo.

— Harry —replicó, respirando con vergonzosos jadeos.

Temblaba de nuevo, pero por un motivo diferente. Su pulsó se aceleró tan intensamente que le dolió—. ¿Qué... qué...?

En lugar de responderle, la volvió a besar. Quizás esa respuesta era suficiente.

Hermione no intentó procesar lo que pasaba. Se entregó a través del abrazo a la desesperada necesidad que se ceñía sobre ella. Se besaron apasionadamente hasta que ella presionó sus hombros y él la acostó sobre el sofá.

— Harry —susurró mientras él besaba su cuello, succionando, hasta que no pudo dejar de retorcerse bajó él. Estaba tan excitada que resultaba vergonzoso, ya que él sólo la había besado hasta ese momento.

Sus dientes rozaron la sensible piel en el hueco de su cuello y ella se arqueó.

— ¡Oh Dios, Harry!

Él levantó la cabeza y la observó, como si buscase algo en su expresión. Ella nunca había visto sus ojos así antes, primitivos, casi negros, y la hicieron sentir escalofríos.

Él se inclinó y la besó con ternura, tirando gentilmente su labio inferior mientras se alejaba.

De repente su pecho dolía tanto como su excitación.

Ella se distrajo de sus emociones cuando la mano de Harry bajó por su espalda hasta encontrar la cremallera de su vestido. Ella rodeó su cuello con los brazos y besó su mandíbula mientras él abría el cierre, le encantó la sensación de su barba contra sus sensibles labios. Era exquisito probarlo.

Él la observó posesivamente mientras bajaba el vestido por su cuerpo.

A pesar de las abrumadoras sensaciones, un ataque de humor no pudo ser reprimido.

— ¿Qué observas? Me viste en ropa interior hace pocas horas.

Él reprimió un sonido y sonrió, su sonrisa habitual se transformó en algo más.

— Y casi te arrastro a la cama en ese momento.

Ella agarró su camiseta y se la sacó por la cabeza, sin procesas las palabras que él acababa de decir. Luego recorrió su duro pecho con las manos. Lo habría acariciado más, pero sus esfuerzos fueron interrumpidos en cuanto él abrió el cierre de su sostén.

Él apartó la tela de encaje de su piel y murmuró con voz ronca:

— Hermosa. —La acomodó sobre el sofá y tomó sus senos en sus manos, girando los pezones con sus pulgares — Dios! esto es "muy apresurado".

Hermione no podía procesar las palabras de Harry debido a que su visión estaba emborronada por el placer. Se presionó contra sus manos con un sonido ahogado.

Él tomó uno de sus senos con la boca, jugando y acariciándolo hasta que ella gruñó con una deliciosa frustración y no pudo mantener su cadera quieta, intentando frotarse contra él.

Él se movió hacia el segundo pecho en cuanto algo apareció en su mente. Ella relacionó sus últimas palabras con la conversación que habían tenido y tuvieron sentido.

Ella se movió con las emociones a medio reprimir, a pesar de que él le estaba dando un gentil tirón a su pezón que la hacía sacudirse con necesidad.

Él levantó la cabeza debido a su risa, su frente estaba arrugada. Él estaba ligeramente sudado, su piel brillaba de una forma que le gustaba.

Su evidente confusión la hizo reír aun más, pronto él sonreía como respuesta. Él siempre sonreía cuando ella lo hacía. No podía recordar algún momento en que no lo hubiese hecho.

— Me alegro que estés teniendo un buen momento —dijo al final, su voz contenida a pesar de la calidez en sus ojos—. Pero debo decir que no es bueno para mi ego que te rías de mis intentos de complacerte. Al menos podrías pretender que soy medio competente.

Ella rió incontrolablemente por su agraviado tono.

— Créeme, eres más que competente. Acabo de entender el comentario sobre "apresurado".

— Ah, ya veo. Reacción tardía. Normalmente no eres tan lenta.

Ella resopló.

— Estaba distraída. Pero, para intentar restaurar tu dañado ego... —Ella agarró la mano de su mejor amigo y la deslizó por su abdomen, bajando su ropa en el proceso.

Su expresión cambió mientras la acariciaba íntimamente y notó lo mojada que estaba.

Hermione se removió por la placentera sorpresa cuando le quitó sus bragas.

Ella hizo un sonido diferente cuando introdujo dos dedos en ella.

— Supongo que eso significa que tu ego fue restaurado.

Él soltó un sonido gutural a modo de afirmación mientras bajaba su boca a uno de sus pechos desnudos y la tocaba. El cuerpo de ella no tardó mucho en tensarse con placer, tiró sus brazos sobre la cabeza para agarrarse del reposabrazos.

Siempre había logrado alcanzar orgasmos durante el sexo, pero no recordaba haber perdido el control tan rápido antes. Improbablemente rápido, podía sentir el clímax dentro de ella. Se escuchó a sí misma hacer sonidos estúpidos de placer mientras su cuerpo empezaba a temblar.

— Me vengo — murmuró, agarrando la suave tela del sofá, sus músculos internos ciñéndose alrededor de los dedos de Harry dentro de ella.

Con su boca sobre su pezón, Harry dejó escapar sonidos de aprobación, las vibraciones de los sonidos intensificaron las sensaciones.

Cuando ella sintió sus dientes contra su piel llegó al clímax, se estremeció y gruñó con las olas de secreción recorriéndola.

Ella seguía jadeando cuando su cuerpo se relajó satisfactoriamente. Él levantó la cabeza y la observó, sus ojos más calientes y posesivos que antes. Temblores del clímax continuaban recorriéndola mientras él retiraba sus dedos, deslizándolos deliciosamente contra su clítoris.

Ella sonrió.

— Con el riesgo de aumentar tu ego, el cual debería ser muy grande en este momento, eres realmente bueno en esto.

Él sonrió de vuelta. Por un momento, ninguno apartó la vista, compartían una mirada de total entendimiento. De repente ella fue consciente de que este era Harry, nunca había soñado estar con él de esta manera.

Incluso ahora, no estaba segura de por qué lo hacían, qué significaba, qué tan erróneo era.

Antes de que ella pudiera pensar sobre las implicaciones, de todas maneras, él se inclinó y la besó con fuerza otra vez, pasando una mano bajo ella y usando la otra para levantar su pierna y cubrir su propia cadera.

Ella gruñó contra su boca al sentir su cuerpo contra su excitada piel. Él estaba duro. Podía sentirlo a través de la dura tela de su pantalón.

Ella se frotó contra él con fuerza mientras su beso se intensificaba, más urgente y profundo.

Él gruñó desde el fondo de su garganta, y el incontrolable sonido la hizo querer enorgullecerse.

Harry la quería. De verdad la quería. Lo podía escuchar, sentir y tocar.

Cuando sus bocas finalmente se separaron, ella podía ver cuánto la deseaba por la tensión en su rostro y el duro bulto en el frente de sus pantalones.

Ella estiró su mano instintivamente y lo masajeó, encantada con su respuesta. De repente estaba impaciente porque él no estaba tan desnudo como ella, comenzó a deshacerse de su pantalón.

— ¿Debería intentar encontrar un condón? —preguntó con voz ronca, ayudándola a quitar lo que quedaba de ropa.

— Estás sano, ¿cierto? —Ella tomó su erección con una mano y la acarició con el pulgar.

— Sí. —Él dejó caer su cabeza a un lado completamente extasiado mientras ella lo acariciaba.

Encantada con su respuesta, Hermione lo acarició más firmemente.

— Yo también. Estoy en control de natalidad. Estamos bien.

— Bien. No estoy seguro de cuanto más pueda esperar.— Él se movió sobre ella causando que su mano se apartara de su erección.

Ella separó los muslos y él se acomodó entre sus piernas. Él tembló con fuerza en cuanto se alineó con su centro.

Antes de penetrarla, él levantó sus ojos de la imagen de su íntima conexión.

— Herms, ¿estás segura de esto?

Ella no sabía la respuesta a esa pregunta y no quería pensar en eso. Casi gruñendo de impaciencia, ella pasó sus manos por su espalda hasta agarrar la apretada carne de su trasero.

— ¿Te apurarías?

Él hizo un sonido ahogado que pudo ser una risa y luego levantó su cadera facilitando su entrada.

El cuerpo de ella se estiró y se aferró a la penetración, y liberó un suspiro de satisfacción mientras él se retiraba y volvía a entrar en un ángulo ligeramente diferente.

— ¿Bien? —preguntó él cuando estaba completamente dentro de ella. Se sostuvo sobre sus antebrazos, su mirada caliente recorrió su cuerpo desnudo y su sonrojado rostro.

— Sí. Bien. —Ella se arqueó ligeramente, sintió cosquilleos por la fricción de su cuerpo contra el suyo—. Muy bien.

Él deslizó una mano hacia abajo como había hecho antes, alzando su pierna para cubrir su cadera. Ella levantó su otra pierna y ambos gruñeron cuando él se hundió más en ella.

Ella extendió su mano, enredando sus dedos en su despeinado cabello y acercó su rostro para poder besarlo.

Mientras se besaban, él empezó a moverse sobre ella, dentro de ella, creando un ritmo constante que ella no podía evitar igualar con su cadera. Mientras sus ansias se intensificaban, su beso se detuvo. Hermione arqueó su cuello y cerró los ojos, se concentró en su creciente necesidad, Harry bajó su rostro a la curva de su cuello mientras aumentaba la velocidad.

— Hermione. Hermione. Esto es lo que quiero.

Su corazón y su cuerpo se sentían tan bien que no pudo evitar gemir con placer.

— Yo también lo quiero.

Su movimiento sobre ella era duro, seguro, casi primitivo.

— Esto es lo que quiero.

Ella nunca había imaginado que Harry sería así en la cama. Tan fiero y apasionado. La verdad es que nunca lo había imaginado en la cama.

— Yo también. También. —Ella clavó sus uñas en su espalda y sintió el clímax cerca. Movió su cadera enérgicamente, intentando obtener tanta fricción como pudiese. Y lloriqueó de placer en cuanto llegó al orgasmo.

Él gimió en cuanto ella se retorció bajo él. Cuando se congeló por un momento, ella creyó que él también se vendría.

Pero no lo hizo. Incluso cuando a ella se le pasó el clímax, él inició sus movimientos rítmicos de nuevo, reposicionándose ligeramente.

— ¡Oh Dios, Harry! —dijo, su cuerpo se debatía entre el cansancio y el renovado deseo. Nunca antes se había sentido así, como si fuese todo lo que necesitase pero que no pudiese conseguir suficiente.

Sus esmeraldas sostuvieron su mirada mientras se movían juntos.

Evidentemente él lo estaba disfrutando. Estaba totalmente a gusto. Pero lo conocía muy bien, mejor que nadie más.

Repentinamente se dio cuenta de algo.

Levantó su mano para cubrir su mejilla y murmuró:

— Harry, ¿por qué te estás conteniendo? —Su movimiento flaqueó brevemente, pero no respondió. No tenía que hacerlo —. Quiero esto. Te quiero a ti. Por favor no contengas nada.

Él cerró sus ojos para enmascarar lo que fuese que su expresión revelaba, pero algo cambió cuando la volvió a mirar. Él reafirmó sus brazos y se acomodó sobre ella antes de empezar a moverse diferente, con un ritmo más fuerte.

Podía ser lo que él necesitaba, pero también era lo que ella necesitaba. Él la embistió rápido y fuerte, el placer creció hasta que fue imparable. Ella intentaba mantener sus piernas alrededor de él y cada ajuste lo hacía aún mejor.

Pronto, Harry gruñía mientras se introducía en ella , ella gemía estúpidamente, con sonidos desvergonzados. Normalmente no era desinhibida, pero no podía mantenerse en silencio. Todo era muy bueno, tan profundo, demasiado bueno la verdad.

— Me vengo de nuevo —murmuró mientras sentía el placer crecer—. Voy a... voy a...

— Vente —jadeó él, su cara cubierta de sudor y una salvaje y excitante mirada en sus ojos.

Ella se vino con un sonido como el de un sollozo. Trazó líneas con sus uñas en su espalda mientras intentaba procesar las emociones y el placer finalmente cesaba cuando Harry se congeló con un sonido rudo por un momento. Ella estaba lo suficiente consciente para observar su rostro desencajado. Su movimiento perdió el ritmo totalmente mientras lo dejaba salir todo.

Ella nunca había visto nada como eso, como la vista de Harry se perdía al eyacular. Era tan sobrecogedora como su propio clímax.

Ella jadeó con placer al sentir su semen dentro de ella. Luego jadeó por un tipo de placer diferente mientras sus codos fallaban y él caía sobre ella.

Ella envolvió su caliente y relajado cuerpo con sus brazos, amó como se sentía y qué tan lejos él se había dejado ir.

Ella sintió como la besaba en el cuello torpemente, como si no tuviese la energía suficiente para poder concentrarse o para poder levantar la cabeza. Su barba picaba contra su piel. El cuerpo de Harry estaba tan caliente que parecía quemarla.

Él era Harry. Por catorce años lo había amado y había confiado en él más que en nadie, excepto su madre. Creyó conocerlo de todas las formas conocidas. Pero nunca lo había conocido de esa manera.


OMG! Este capítulo es tan sensual que necesito un baño de agua fría en estos momentos, estoy muy ansiosa de saber su opinión con respecto a este hot capítulo. Ya saben que entre mas review mas pronto subiré la continuación. ¿Que pasara en el siguiente capítulo? ¿Como se comportaran cuando despierten a la mañana siguiente? Me encantaría escuchar sus premoniciones para ver que tan exactos pueden ser.

Att: Su linda y feliz escritora Kathy Kawaiii.

Ja ne.