Hola! :D Yay~! Mi historia ya tiene dos seguidoras! Muchas gracias chicas, me hacen muy feliz con sus reviews. Espero les guste el cap, disculpen la demora!
_ ¡No! ¡No quiero!
_ ¡Por favor, Atsuya! ¡Es por su bien!
_ ¡No! – insistió el menor, aferrándose a uno de los postes de luz. - ¡Terumi es un idiota! ¡No quiero verlo!
_ ¡No seas inmaduro! –Shirou se puso serio de pronto. – Si ya no quieres estar con él, entonces debes decírselo de frente.
Atsuya volteó a mirarlo, desviando luego la vista mientras se mordía el labio inferior. Sus brazos soltaron el cilindro de cemento mientras pensaba. Sabía que lo que decía Shirou era verdad, pero… por un lado, una parte suya ansiaba ver a Terumi, después de más de una semana sin siquiera hablar, pero por otro lado estaba aterrado.
Shirou lo observaba en silencio. Por fin parecía haber entrado en razón, aunque aceptaba que lo último había sido algo injusto. Pero lo único que importaba ahora era que hablaran. ¡Luego, todo estaría solucionado!
Por fin, Atsuya levantó el rostro y asintió, inseguro. Shirou sonrió y comenzaron a caminar.
_ Por cierto… -comenzó el pelirrosa. - ¿Quién demonios eres tú? –preguntó mirando con desconfianza al pelicrema que caminaba al otro lado de Shirou.
_ ¡Atsuya! – el peligris lo regañó por su rudeza. – Lo siento, Goenji-kun. –agregó sonriéndole dulcemente al mayor, para luego voltear hacia su hermano nuevamente. – Goenji-kun es un amigo de la universidad.
_ ¿Y por qué tiene que venir?
Shirou dudó unos segundos, sin saber bien qué responder para no delatarse. Por suerte, Goenji se le adelantó.
_ Vengo para asegurarme de que no se saldrán de control y se desquitaran con Fubuki. O lo dejarán llorando, como la última vez.
Atsuya desvió la mirada avergonzado.
_ ¿Qué sabes tú? Lo único que has hecho es aprovecharte de la debilidad de mi hermano. ¡Que sepas que a mí no me convences! No dejaré que le pongas las manos encima. –finalizó retándolo con la mirada.
Shirou se sonrojó completamente, mientras Goenji tosía para disimular el leve tono encendido de su rostro.
_ ¡Atsuya! ¿Qué cosas estás inventando? ¡No te hagas ideas equivocadas!
_ Si, si… - el pelirrosa se detuvo, adelantándose a los otros. – Iré solo desde aquí. Si quieren pueden marcharse.
_ Te esperaré. –respondió Shirou. Y antes de que pudiera agregar algo más, Atsuya lo cortó.
_ Como quieras. No sé cuánto demoraré. ¡Nos vemos!
Los mayores se quedaron parados, viéndolo cruzar a la siguiente acera. Shirou tenía los ojos fijos adelante, hasta que Goenji lo sacó de sus pensamientos.
_ ¿Quieres un café?
El peligris tardó un momento en reaccionar.
_ Emm…en verdad, yo…
Goenji suspiró.
_ No lo hagas. – los ojos azul-grisáceos lo miraron. – Esto ya es más de lo que deberías hacer. Ahora sólo queda confiar en que podrán arreglarlo…solos.
El menor asintió, algo avergonzado de haber tenido la idea de ir a espiarlos. Goenji sonrió, acercando su mano para acariciarle la cabeza, de nuevo de forma inconsciente.
_ Vamos. Conozco una buena cafetería por aquí. ¿O prefieres un helado?
Shirou lo miró, sonriendo encantadoramente.
_ Pues… un café helado estaría bien.
Goenji también sonrió.
Atsuya caminaba apresurado, con la ansiedad apretándole el pecho. Al llegar a otro cruce, se percató de que ya le dolían las manos de tanto apretar los puños. Se detuvo un momento y respiró hondo. Debía tranquilizarse. Siguió caminando, ahora lentamente, pensando en lo que diría cuando viera a Terumi.
¿De verdad podrían arreglar las cosas? Sabía perfectamente que no podría terminar con él ahora, aunque, pensándolo bien, ya lo había terminado, la última vez, ¿No?
Pero esa vez estaba molesto, había sido sin pensar. Aun así, quizás Terumi si lo consideraba así. ¿Y si ya daba todo por terminado? ¿Y si ya no quería volver a intentar algo? ¿Y si se había aburrido de él?
¿Y sí… ya tenía a alguien más?
Estaba aterrado de aquella posibilidad. ¿De verdad iba a perder a Terumi? Sentía una enorme opresión en el pecho al pensarlo. Quizás no era bueno demostrándolo, pero no dejaba de ser obvio que Terumi le gustaba. De verdad, de verdad que le gustaba. ¿Terumi lo sabría? ¿Podría decírselo?
Dos cuadras más… una cuadra. Apenas dobló la esquina pudo verlo, a lo lejos, cerca del mirador del pequeño parque en el que solían verse.
Aquel parque donde Terumi lo había abrazado por primera vez.
Se detuvo a observarlo, a lo lejos. Sentía unas ganas tremendas de correr a lanzarse sobre él, pedirle perdón, exigirle que se disculpara… volver a cómo eran antes.
En ese momento vio como unas chicas de uniforme se acercaban al rubio, riendo. Terumi se volteó hacia ellas, hablaron un poco y luego ellas le entregaron una libreta y un lápiz, en donde el rubio anotó algo, antes de devolvérselos.
Atsuya suspiró, y su mirada se volvió melancólica. Lo sabía.
Terumi era muy atractivo. No había que ser un genio para notarlo. Atraía chicos y chicas por igual, no sólo de forma romántica, sino en todo sentido. La gente se acercaba a él de forma natural.
En cambio él, tenía una personalidad que dejaba bastante que desear. Era apático, mal hablado, violento y poco sociable, y solía alejar a las personas de sí mismo con sólo una frase cortante.
No tenía confianza en sí mismo. Y, de alguna forma, sentía que no merecía estar con Terumi.
O mejor dicho, Terumi no merecía estar con él.
Las chicas ya se habían marchado, entre risas. Atsuya tomó aire, y cruzo la calle para, de una vez por todas, terminar con aquello.
- Entonces, ¿Crees que ha mejorado?
Shirou se mantuvo en silencio unos segundos, pensando. Al final, suspiró.
- No lo sé. Está más alegre y todo, pero… no estoy seguro. Siento que no es más que una fachada para no preocuparme.
Goenji sonrió.
- Pero no te convence, ¿verdad? –Shirou asintió con la cabeza. – De verdad eres un excelente hermano mayor.
El peligris levantó la mirada sorprendido. Y, al ver la sonrisa en el rostro del mayor, se sonrojo levemente y sonrió también.
- Gracias, Goenji-kun.
Una vez más, la mano del pelicrema se posó sobre su pequeña cabeza, acariciando sus cabellos. Shirou sólo se dejó hacer, hasta que Goenji, algo avergonzado, la retiró.
- Quería preguntártelo desde hace un rato, Goenji-kun… -el aludido lo miró. - ¿Esa es una costumbre tuya?
Shuuya desvió la mirada, un poco avergonzado.
- Es sólo… a veces me recuerdas a mi hermana pequeña, Yuuka. Supongo que sí es una costumbre. Lo siento si te molesta.
- ¡Ah, no, para nada! –se apresuró a responder el peligris. – Sólo… fue algo inesperado. No te lo tomes a mal, pero no pareces del tipo… como decirlo… ¿afectivo? – Sonrió – Aunque eso es bastante lindo, también.
Goenji se sonrojó. – No digas que es lindo.
- Jaja, te sonrojaste, Goenji-kun.
El mayor se cruzó de brazos. – Si vamos a hablar de eso, ¿Qué hay con tu cara de niño pequeño? Eso sí que es "lindo".
Las mejillas de Fubuki se encendieron al instante.
- ¡No es cierto! –reclamó, haciendo morritos. Goenji soltó una alegre carcajada al verlo, haciendo que Shirou se le quedara mirando.
- ¿Qué sucede? –preguntó el pelicrema, al reparar en la mirada extrañada del otro.
- No, nada, es sólo que… Es la primera vez que te veo reír, Goenji-kun.
El mayor se encogió de hombros. –Supongo que soy serio por naturaleza.
Shirou sonrió. - Pero eres amable. – Goenji volteó hacia él. – Me ayudaste con todo esto, aun cuando no era más que un desconocido. Y se nota que te preocupas por los demás.
Goenji desvió la mirada hacia la ventana.
- No es para tanto. Ni siquiera sé por qué te ayudé. Sólo… sentí que debía hacerlo.
El peligris volvió a sonrojarse. "Es increíble, como puede ser tan rudo a veces y a la vez tan tierno" -pensó con una risita.
- Tu también… Eres un excelente hermano mayor, estoy seguro. Yuuka-chan debe quererte mucho. – le comentó.
Goenji sonrió de medio lado, divertido.
- Gracias, Fubuki.
Justo en ese momento, el celular de Fubuki comenzó a sonar.
- ¿Diga? ¿Atsuya? – El peligris guardó silencio mientras escuchaba a su hermano. - ¿Eh? Está bien, entiendo. Ok, te veo luego.
Goenji lo observaba con curiosidad, mientras el menor guardaba el teléfono de nuevo en su bolso, notablemente alterado.
- ¿Qué sucedió?
- No lo sé. Dijo que se iría directo a casa. – Se puso de pie. – Creo que debo irme.
Goenji asintió. Atajó a una camarera que pasaba por su lado y le pidió la cuenta, que la chica trajo casi enseguida, mientras Fubuki seguía de pie, mirando nervioso hacia la calle.
- Vamos.
Salieron de la tienda, el menor impaciente y a paso rápido, y Goenji tras él. Sin decirse nada caminaron un par de cuadras, el pelicrema debatiendo qué decirle al otro y Shirou perdido en sus propios pensamientos. Finalmente llegaron frente a la casa del menor.
- Fubuki. –llamó Goenji, cogiéndolo por la muñeca. El otro volteó a verle. – Relájate. Todo estará bien.
El menor lo miró, directo a los ojos, y Goenji pudo ver cómo temblaban. Lentamente, asintió, inspirando profundo para calmarse.
Goenji sonrió levemente, y, sin ser consciente de ello, apoyó una mano sobre la tersa mejilla de Shirou.
- Llámame si algo sucede, ¿si? – Fubuki asintió, embobado. – Nos vemos. – pronunció antes de soltarlo para darse la vuelta y echar a correr.
"¿Qué demonios estaba haciendo?"
Fubuki estuvo unos segundos más ahí, con la mano sobre su mejilla y la cara enrojecida, hasta que reaccionó y, juntando valor, entró en la casa.
"
-Hola, Atsuya.
-Hola…Terumi-san.
El rubio reprimió una mueca de molestia al escucharlo.
¿Y ahora, qué debían decir?
- Lo siento si estabas ocupado… -comenzó el menor. Como si no se supiera de memoria los horarios del otro.
- No te preocupes.
De nuevo aquel incómodo silencio. Atsuya miró hacia sus manos, nervioso, antes de continuar.
- Lo siento. Aún debes estar enfadado. –sonrió amargamente. – Yo también lo estoy.
Terumi lo miró, pero Atsuya desvió la vista hacia un lado.
- Está bien. Terminemos con esto. "
El pelirrosa arrugó el suéter a la altura de su pecho, presionándolo mientras cerraba los ojos con fuerza. Dolía. Se dejó caer, la espalda contra la puerta cerrada, cogiendo aire a grandes bocanadas. La cabeza le daba vueltas.
"
- ¿De qué estás…?
- Está bien, ¿no? Terumi-san también parece molesto por toda esta situación. –hizo una pausa, reuniendo fuerzas para seguir. ¿No le estaba temblando la voz? – No tienes que forzarte.
- ¿Crees que me estoy forzando? –murmuró Terumi, molesto. Su voz enfadada clavándose dolorosamente en Atsuya.
- No tiene caso.-susurró el otro en respuesta.
El rubio suspiró, pasándose una mano por el cabello, frustrado. Sentía como todo el enfado que creía haber superado volvía con renovado ímpetu.
- Entonces terminamos. ¿Es eso lo que quieres?
- Es lo mejor."
"
Estaba bien. Era así, ¿verdad? Seguir juntos no acarrearía más que problemas. Ninguno de los dos era capaz de superar el enojo, ni de disculparse. Ni siquiera podían mirarse a los ojos.
Era lo mejor, seguro.
Y esa opresión en su pecho, el nudo en la garganta, la sensación de ahogo… no eran más que efectos de su egoísmo.
"-¿Es eso lo que quieres? "
No, por supuesto que no.
Pero era lo mejor.
- ¡¿Atsuya?! ¿Estás ahí?
Oyó a su hermano gritarle, desde el otro lado de la puerta. Intentó responderle, pero la voz no le salió.
- ¿Atsuya?
Con un esfuerzo sobrehumano, se levantó, respiro hondo y entreabrió la puerta.
- Estoy bien, Shirou. Sólo quiero descansar un poco.
Su hermano lo miró, su rostro reflejando completa preocupación.
- ¿Estás seguro?
"No me mires así. No me gusta verte triste."
- Sí, no te preocupes. Luego hablamos, ¿sí?
Shirou asintió lentamente, alejándose un paso, mientras Atsuya cerraba la puerta.
Sólo cuando escuchó sus pasos alejarse, suspiró relajándose y apoyó su frente contra la madera.
"Como siempre, no hago más que dar problemas."
-¡Shi-chan!
El mayor de los Fubuki levantó la vista, encontrándose con un alegre pelirrojo saludándolo a lo lejos.
-¡Hiroto-senpai!
El otro se acercó, abrazándolo por unos breves instantes.
-¡Cuánto tiempo sin vernos!
Shirou sonrió, correspondiéndole.
-Yo también te extrañaba, Hiroto-senpai.
-¡Sólo Hiroto! Ya no soy tu senpai, Shi-chan. –le regañó el mayor, fingiendo molestia.
-Claro que sí, siempre serás mi senpai. –le afirmó en respuesta. Hiroto lo volvió a estrechar, revolviéndole el cabello.
- ¡Siempre tan lindo, Shi-chan!
Por fin lo soltó, después de varias quejas por parte del más bajito.
- Vamos ya, Ryu-chan está por llegar.
Comenzaron a caminar, hasta llegar a una agradable cafetería, frente a un parque. Se sentaron en una de las mesas del exterior, uno frente al otro.
- ¿Qué hay de Ichi-kun?
-Dijo que llegaría algo tarde. –Hiroto sonrió. – Ya sabes, cosas de novios.
Fubuki rió divertido.
- Pero no hablemos de él a sus espaldas. Mejor, ¡Cuéntame que has hecho, Shi-chan! Ichi-chan me ha contado algunas cosillas…
Shirou suspiró. – Pues, con lo mal que esta Atsuya, creo que no tengo tiempo para nada más que para preocuparme por él.
El pelirrojo lo miró, comprensivo.
- Siempre preocupándote demasiado, Shi-chan. –hizo una pausa. –Aunque escuché sobre ello. Atsuya-kun debe estar muy mal.
– Nunca lo había visto así.
- ¿Tan triste está?
- Peor aún. –aseguró el peligris. – Ni siquiera está triste. Sólo… indiferente. Cómo si no tuviera emociones.
Su compañero iba a decir algo, pero una voz lo interrumpió.
- ¡Lo siento! ¡Llego tarde!
Segundos después, un lindo peliverde se sentaba a su lado, besándole sutilmente la mejilla mientras parloteaba.
- ¡El autobús se demoró muchísimo! Gomen, Hiro-chan.
El pelirrojo le sonrió dulcemente, acariciando uno de los verdes mechones de cabello que caían a los lados de su rostro.
- No hay problema, Ryu-chan.
El peliverde le sonrió de vuelta, antes de voltear hacia el mayor de los Fubuki, que los miraba enternecido.
- Shi-chan, este es Midorikawa Ryuuji, mi novio. –presentó Hiroto, con un leve deje de orgullo en la voz.
- Encantado. –le sonrió Shirou al otro, tendiéndole su mano.
- ¿Tu eres Fubuki-kun? – el peligris asintió extrañado, viendo cómo se iluminaban los ojos de su interlocutor. - ¡Mi dios! ¡Eres tan lindo! –Ryuuji cogió su mano, apretándola entre las suyas mientras se le acercaba, inclinándose sobre la mesa. -¿Puedo llamarte Fubu-chan?
Shirou asintió, algo cohibido, mientras el otro le admiraba, incluso más efusivo que Hiroto.
- ¡Kya! ¡Eres aún más dulce que Kaze-chan!
- ¿Kaze-chan? –Shirou se inclinó hacia un lado para interrogar a Hiroto con la mirada.
- Ah, nos encontramos con Ichi-chan por casualidad la otra vez. Ryu-chan se volvió su fan.
- No puedo evitarlo. ¡Su cabello es taaaan sedoso! ¡Como el de una chica!
Hiroto y Fubuki rieron divertidos.
- ¿Quién es como una chica?
- ¡Ichi-kun! –exclamó el peligris, viendo hacia su lado.
- Hasta que llegas, Ichi-chan. Ese tal Endo debe ser de temer.
El peliazul se sonrojó.
- No es gracioso, sempai. – Kazemaru se sentó junto a Shirou. –No sabes lo que me costó convencerle de que se quedara.
- ¿Y por qué no viniste con él? No nos habría molestado.
- Porque tenía clases.
Una gota resbaló por la cabeza de los presentes.
- Ichi-kun es tan estricto como siempre. –rió el peligris.
- En fin, ¿Qué decías sobre mi cabello, Mido-kun?
- Jaja, atacaste su punto débil, Ryu-chan! Ichi-chan odia que lo comparen con una chica.
- O que lo confundan – agregó Shirou.
- ¿Eh? ¿Eso pasaba?
-Oh sí. En secundaria Ichi-chan era aún más adorable de lo que es ahora. -habló Hiroto, muy convencido.
- La piel blanca, el cabello largo, las facciones delicadas, su amable forma de tratar a los demás… -le siguió Shirou.
- ¡Una auténtica belleza rompe-corazones!
-¡Paren ya! –Kazemaru explotó sonrojado. - ¡No es cierto!
- Claro que sí. Miyasaka aún está coladito por ti, y eso hace más de 3 años.-le reclamó el pelirrojo.
- No me lo recuerdes. –bufó el peliazul apoyando el rostro en las manos.
- ¿Qué les parece si pedimos algo? –sugirió Shirou, para salvar a su compañero de aquella "tortura".
- ¡Yo quiero helado! –exclamó alegremente el peliverde. Hiroto llamó a una camarera.
- Gracias, Shi-chan. –le susurró el peliazul.
Fubuki sonrió en repuesta, feliz.
- Entonces, ¿Estás planeando cómo hacer que vuelvan?
Shirou suspiró, bajando la vista.
- Eso era al principio. Ahora ya no sé qué debería hacer.
Todos se lo quedaron mirando, sin saber que decirle.
- Esto es tan triste. –suspiró Kazemaru. – Atsuya-kun y Afuro-san hacían realmente una buena pareja. Completamente diferente a cuando estuvo con Someoka-san.
- ¿De verdad? –cuestionó Hiroto.
- Pero, quizás fue todo demasiado rápido. –opinó el peliverde, antes de sorber de su, ya, quinta malteada con helado. Los otros tres lo miraron sorprendidos. – Digo, ¿No había terminado hace poco con su anterior novio? Debió haberse dado un tiempo antes de comenzar otra relación. O…eso creo.
- ¡Increíble, Ryu-chan! ¡Eres bueno!
- ¿Eh? ¿Por qué dices eso, Hiro-chan?
- Realmente tiene sentido. –Comentó Kazemaru, mirando fijamente la mesa, como si analizara.- Atsuya es algo impulsivo, quizás debió terminar con todo antes de…
- No. –interrumpió Shirou, provocando que ahora lo miraran a él. – Atsuya dejó todo en claro al terminar con Someoka-san. Y estoy seguro de que quería de verdad a Afuro-san. Más aún, estoy seguro de que aún lo quiere.
- ¿Entonces? Puede que Atsuya-kun considere todo terminado, pero si Someoka seguía insistiendo será por algo.-opinó el pelirrojo.
- Pero Atsuya-kun no querrá hablar con él. –Dijo Kazemaru.- Lo evita a toda costa. –Hizo una pausa, mientras pensaba. – Y hablando de eso, creo que no es normal. Algo debe ocurrir para que Atsuya-kun ni siquiera quiera verlo.
Fubuki miró a su amigo, preocupado.
- Yo… debería hablar con él.
El pelirrojo suspiró. – En otra situación, te diría que no es tu problema, Shi-chan, pero Atsuya-kun es realmente dependiente. Así que sí, deberías.
- Opino igual –agregó el peliazul. – Después de todo, es tu hermano.
Hubo un silencio general, mientras Fubuki se perdía en sus pensamientos. Los otros tres lo miraron, pensando en cómo romper el incómodo ambiente.
-¡Es cierto! -exclamó de pronto Kazemaru, provocando que Shirou lo mirara. - ¿De dónde conoces a Goenji-kun, Shi-chan?
- ¿Goenji-kun? -cuestionó Hiroto.
- El mejor amigo de Endo-kun. -aclaró Kazemaru.
-¿Eh? ¿Es su mejor amigo? -preguntó el peligris, sorprendido.
- Vaya, vaya, un nuevo chico. Esto se pone interesante. Venga Shi-chan, suéltalo todo.-animó el pelirrojo, mirándolo pícaro.
Shirou se sonrojó.- No, ¡No es lo que piensan! Sólo me lo encontré por casualidad el día que Atsuya y Afuro-san discutieron, conversamos un poco y terminó ayudándome a planear algo para volver a juntarlos. Es todo.
- ¿Eh? ¿Te ayudó a planearlo? -Kazemaru parecía realmente sorprendido.
- Sí. Digo, me ha dado algunos consejos y, supongo que somos como amigos. Es realmente amable.
- No podemos estar hablando del mismo Goenji. -sentenció el peliazul.
- ¿A qué te refieres?
- A que conozco a Goenji-kun hace más de tres meses y jamás lo he visto ayudando a alguien por voluntad propia. No digo que sea una mala persona, pero tampoco es muy sociable que digamos. Aunque es popular.
El peligris lo pensó por unos momentos.- Bueno, es verdad que no parece muy sociable, y se ve demasiado serio, pero de veras es agradable. Me escuchó cuando tuve este problema, a pesar de que ni siquiera nos conocíamos, y me ayudó mucho a saber qué hacer con Atsuya. Incluso me acompañó a hablar con Afuro-san...
Kazemaru, Hiroto y Ryuuji se lo quedaron mirando.
- No será que...-el peliazul se llevó una mano a la boca.
- Es probable. Tú sabes, Shi-chan es demasiado...
- ¿Eh? ¿De qué están hablando? -cuestionó el peligris, sin entender nada.
- De que... probablemente...-dudó Kazemaru.
- No, es casi seguro. -sentenció Hiroto.
- ¿Qué? - volvió a preguntar Shirou, ya casi desesperado.
- Le gustas. -dijeron al unísono.
Shirou los miró, como si no comprendiera. Luego, pareció procesarlo por un segundo. Y finalmente el sonrojo estalló en sus mejillas.
- ¡¿Eh?! ¡Cla-Claro que no! ¡Imposible!
- ¡Claro que sí! ¿Por qué otra razón te ayudaría tanto? -exclamó el pelirrojo.
- No estoy seguro de la orientación sexual de Goenji-kun, pero jamás lo he visto con una chica. -aportó Kazemaru.
- ¿Creen que fue amor a primera vista? ¡Qué romántico! -suspiró Ryuuji.
- ¡No es así! ¡Es sólo amabilidad! Choqué con él cuando estaba llorando, cualquier persona amable habría...
- Espera, ¿Estabas llorando? -preguntó Hiroto, totalmente serio.
- Mmm...Sí. -asintió el peligris sonrojado.- ¡Por eso...!
- Oh no. - El mayor se dejó caer en el respaldo del asiento.
- Es definitivo. -suspiró, ahora el peliazul.
- ¿De qué hablan? -cuestionó el peliverde, interesado.
Hiroto y Kazemaru adoptaron un aire enigmático al responder.
- El rostro lloroso de Shi-chan es desgarrador. Completamente irresistible. No exagero. Todos los que lo han visto se han enamorado de él.
- Es capaz de conmover hasta al más insensible. Ahora entiendo por qué Goenji-kun es tan diferente contigo. Es increíble, no sabía que era tan poderoso.
- Oh, nunca subestimes el poder del moe, Ichi-chan.
- ¡Ya basta! -exclamó Shirou, sonrojado hasta las orejas. - ¡He dicho que no es así!
Ryuuji estalló en sonoras carcajadas.
- ¡Ustedes son realmente divertidos!
-¿Qué harán ahora? –preguntó el pelirrojo mirando a sus compañeros, mientras salían del café en el que llevaban más de dos horas. Comenzaba a oscurecer.
Kazemaru dudó un momento antes de contestar.
-No lo sé. Supongo que sólo me iré a casa. ¿Y tú, Shi-chan?
-También. Debo ir a preparar la cena.
Justo en ese momento, un grito a lo lejos llamó su atención.
- ¡Kazemaru!
Los cuatro voltearon, justo a tiempo para ver a un castaño abalanzarse sobre el peliazul.
- ¡Te encontré!
-¡Endo-kun! –exclamó este, sonrojado, al verse atrapado entre sus brazos. El castaño se separó luego de unos segundos, sujetándolo de los hombros.
- ¿Estás bien? ¿No te pasó nada en el camino? ¡Deberías haberme dejado acompañarte!
- ¡Estoy bien, Endo-kun! Ya te dije que no era necesario. No me pasó nada.
Hiroto carraspeó, recibiendo un codazo de Ryuuji por su indiscreción, y sólo entonces Kazemaru y Endo parecieron recordar que no estaban solos.
- ¡Lo siento! –exclamó el peliazul, volteando hacia ellos. – Chicos, este es Endo Mamoru-kun, mi novio.
- Es un placer. –se apresuró a decir el castaño, haciendo una leve reverencia.
- Yo soy Kiyama Hiroto, y este es mi novio, Midorikawa Ryuuji. Es un placer igualmente, Endo-kun. –correspondió el pelirrojo, inclinándose también.
- Fubuki Shirou. También es un placer, Endo-san. No nos habían presentado formalmente.
Endo correspondió a la sonrisa del peligris, antes de que pareciera recordar algo.
- Es bueno conocerte al fin. – El peligris lo miró, extrañado.- Goenji me ha hablado mucho de ti.
Shirou no pudo menos que enrojecer con este último comentario, mientras la mirada de Hiroto se volvía pícara.
- Vaya, ¿Y qué te ha dicho, Endo-kun? –preguntó, con una clara intención en la voz, recibiendo un nuevo codazo de parte de su novio.
El castaño no pareció captarla, pero sus palabras sólo agregaron más sospechas. – Pues…me contó cómo se habían conocido y todo eso. Dijo que estabas realmente triste la última vez que se vieron. Parecía muy preocupado por ti.
Sus palabras sonaron tan serias que hasta el mismo Hiroto se lo quedó mirando anonadado, mientras Fubuki sentía las mejillas hervir.
- Ah…pero…probablemente no debí decirles eso. Jeje…
Una gota resbaló por la frente de los presentes.
Kazemaru suspiró. – A Goenji-kun no le agradará que hayas hablado de más, Endo-kun.
El castaño se tensó. –Pero… él no se enterará. ¿Ne, Fubuki?
- Ah, ¿eh?...¡No, claro que no! No te preocupes, Endo-san, no le diré nada.
- Por cierto, Kazemaru, ¿De dónde se conocen?
- Pues… Shi-chan es mi amigo desde la primaria… y a Hiroto-senpai lo conocimos el primer año de secundaria. Es una larga historia… -sonrió el peliazul, algo incómodo.
- Eh, eso no lo sabía. Creía que se habían conocido todos al mismo tiempo. –comentó Ryuuji.
- Pues ya ves…
- Se hace tarde, Ryu-chan. Ya deberíamos irnos. –comentó de pronto Hiroto.
- ¡Es cierto! Atsuya me estará esperando. Lo siento chicos, ya debo irme. Endo-san, fue un placer. Envíale saludos de mi parte a Goenji-kun, ¿sí? – El castaño asintió. - ¡Nos vemos!
Shirou se despidió y se alejó caminando a paso ligeramente rápido.
- Nosotros también nos vamos. – sonrió Kazemaru. Ambas parejas se despidieron y se marcharon en diferentes direcciones.
Unas cuadras más adelante, Ryuuji, sujeto del brazo de Hiroto, alzó el rostro para preguntarle sobre la duda que lo tenía intrigado.
- ¿Qué fue eso? Kaze-chan parecía algo incómodo.
El pelirrojo no contestó en seguida, tratando de pensar la mejor forma de contárselo.
- Hiro-chan… -insistió el peliverde.
- Emm… como dijo Ichi-chan, es una larga historia, pero la resumiré para ti, ¿sí? –Ryuuji no parecía muy conforme, pero Hiroto siguió. – Hace años, cuando estábamos en secundaria, hubo un tiempo en que… pues… Ichi-chan sentía algo más que amistad por mí. –Ryuuji lo miró sorprendido.- Bueno, técnicamente no éramos amigos, sino tan sólo conocidos, yo estaba un año más adelantado y… la verdad es que se me confesó y todo, pero yo lo rechacé, y luego de eso llegamos a ser amigos. Y claro, también llegue a ser amigo de Shi-chan, ya que ambos eran muy unidos.
Sabía que la historia no era exactamente así, pero prefería omitir algunos detalles. Después de todo, no era una historia concerniente únicamente a él.
- Y bueno –prosiguió – Ya sabes, Ichi-chan no quería exponer el tema delante de su novio actual. Ya viste lo celoso que es Endo-kun.
El peliverde permaneció pensativo, y Hiroto comenzó a temer que se hubiese molestado.
- ¿Ryu-chan?
- ¿Nunca te gustó Kaze-chan? –preguntó de pronto, alzando la vista hacia él. Hiroto detuvo su caminata, sonriendo con ternura, y, cogiendo delicadamente el mentón del menor, lo besó sutilmente en los labios.
- Nunca. –le susurró, acariciando su mejilla con los dedos.- Ya te lo he dicho, Ryu-chan. Tú eres el único. El único que he amado, y el único que amaré.
Midorikawa lo miró, sonrojado, y rodeó su cuello con los brazos, acercando sus rostros.
- Eres tan cursi, Hiro-chan. –murmuró, antes de besarlo, siendo correspondido al instante.
Hasta aquí! Espero que hayan disfrutado la introducción de los demás personajes (y las parejitas)! Hiro y Mido son una de mis OTP en Inazuma, son taaan tiernos~. Como ven, Terumi y Atsuya demorarán un poco más en volver, pero lo compensaré con amor entre Goenji y Shirou (¿?) Y algo de EndoKaze.
Estaré esperando los comentarios de mi fiel par de lectoras, para mejorar lo que haga falta (y de l s que quieran sumar sus opiniones, por supuesto. Todos son bienvenidos). Nos estamos leyendo! Bye-kyu!
