Aviso en el summary:Este fic participa en el Reto del mes de Julio "Parejas: Sesshōmaru y Kagome" del foro "Hazme el amor".
De la mano de nuestra Sensei, Rumiko Takahashi, tomo sus grandiosos personajes para darle vida a esta corta historia. Disfrútenlas y gracias por la invitación.
LAS BUENAS, LOS MALOS Y LOS PERROS
*En un mundo donde el destino rige tu camino, el deseo y el deber se enfrentaran.*
Capitulo
I
PROLOGO
Cuento la historia de un mundo humano el cual era protegido por las mikos guerreras, protegían a todos los habitantes, eran justas, no importa si eran hanyous, demonios o humanos, si eran culpables se le castigaba. Si eran inocentes se les protegía.
En el límite de este mundo con el otro estaban los espíritus guerreros, demonios con diferentes formas, eran neutrales… a menos que…
Hace trescientos años la batalla por la perla de las almas se terminó abruptamente cuando la gran sacerdotisa Hitomiko al ver que al malvado Naraku se estaba transformando en un demonio completo, se sacrificó para detener su transformación, murió y se llevó con ella la joya al otro mundo. Pero la historia no termino con su muerte, cien años después una niña nació y trajo con ella la noticia de que en doscientos años la perla regresaría y con ella las desgracias.
Doscientos años más se han cumplido, el tiempo corre, los avances industriales han desatado guerra entre los terratenientes, shogun…. y entre esta revolución industrial, las mikos del mundo humano están preparadas esperando la señal para su propia guerra.
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Esa noche no había luna, Kaede, La gran sacerdotisa líder de las mikos guerreras miraba en silencio el cielo que no portaba estrella alguna en él. Cuantas veces pensó que su nacimiento y la noticia que trajo consigo eran malditos, pero la visión de esta noche le ha confortado estos doscientos años de tortura.
-Ya es hora -susurro Kaede
Al amanecer, la cuenta regresiva para que Naraku terminara su transformación en un demonio completo e inmortal empezó.
Kaede estaba sentada en la amplia galería techada del templo de la gran sacerdotisa, vestía su atuendo de hakamas rojas, y aori blanco, con citas de seda roja y doradas entretejidos en las mangas y cuello. Su largo pelo negro no evidenciaba los dos siglos de vida que llevaba, la larga vida de una miko era un regalo del dios suzaku por su lealtad a él, y estaba recogido en una media cola con una cinta dorada y roja en la frente, accesorios de flores de sakura en oro destellaban en su pelo.
Los cuatro caballos que aparecieron en su presencia eran guiados por cuatro mujeres que ella misma se encargó de entrenar. Su traje era diferente del tradicional, basado en el traje de los mortales exterminadores que estaban bajo su mando, la parte de abajo eran botas negras por debajo de las rodillas, unos pantalones negros ajustados y un aori blanco de mangas largas, que bajaba al frente y atrás hasta las rodillas, pero abierto en ambos lados para poder montar a caballo.
-Su excelencia -dijo la mayor Kikyo haciendo una reverencia, seguida de las otras.
-Mi pequeña… veo que ya es hora -responde Kaede con un melodiosa voz
-Sí, señora…-dijo para mirar a la más jóvenes de las cuatro- mi hermana, Kagome ha visto el portador…
Kikyo deja de hablar cuando Kaede eleva la mano, mira Kagome y esta aprieta las riendas de su caballo.
-Creo que nuestra pequeña Kagome ha visto más que eso -dice Kaede y Kagome aguanta su respiración- cierto Kagome?
-Excelencia… -susurra Kagome pero al ver que Kaede sonríe vuelve a respirar con normalidad
-Han sido un poco crueles al no decirle a la pequeña kagome que todas tuvieron la misma relación espiritual en sus sueños-dice Kaede y las cuatro se miran apareciendo el bochorno en sus sonrojadas mejillas
-No puede ser…. -dice Kagome para volver a mirar a sus hermanas- me lo han ocultado!... y yo que pensé que estaba fallando… que había algo raro y ustedes! Arrrghhh!
-Cálmate hermanita… bien, si lo pones de esa manera -dice Kikyo sonrojada para tocar el hombro de Kagome- lo sentimos, pero conste de que ellas tampoco dijeron nada -dijo señalando a las demas
-Era bochornoso! -exclama Sango con los brazos cruzados al pecho y rostro escarlata
-A mí ni me lo recuerdes!… pero en serio que eso significa que? -exclama Ayame con las manos en la cintura y piernas abiertas.
-Es suficiente mis niñas! -dice Kaede con una sonrisa indulgente en su rostro al ver a las chicas peleando, aunque solo Kikyo y Kagome eran hermanas, con sango y Ayame las cuatros bien podrían haber sido hermanas de sangre. Las cuatros guardaron silencio e inclinaron la cabeza cuando le dieron el frente a Kaede- eso es su destino… vivan o mueran.
-¡Pero Excelencia se supone que era un sueño, ellos son!... -exclama Kikyo al ver como el rostro de Kaede se torna serio esta hace silencio
-¡Es suficiente Kikyo! -dice Kaede para ver como las cuatro bajan la mirada- No lo hagas más difícil, ustedes lo decidieron al entregarse a ellos… sabes que no regresaran.
Kaede vio como Kagome giro su rostro a la izquierda para que no viera la tensión en este, y las chicas solo cerraron los ojos y asintieron.
-¿Dónde aparecerá la joya? -pregunta Kaede mirando a Kagome, aunque solo ellas cuatro podían sentir la joya, solo Kagome podía verla con claridad, por eso su nombre.
-En el ferrocarril que cruza el desierto de los vientos del Oeste -dice Kagome con exactitud y aprieta las riendas de su caballo
-Deben irse -ordeno y las cuatro montaron sus respectivos caballos-Kagome… -La joven detiene su caballo y mira a su señora desde su montura- sigue tu corazón es la única manera de salvar tu alma
Kagome miro con miedo a Kaede pero solo le volteo el rostro y espoleo su caballo a empezar el galope. Cuando Kikyo, Sango y Ayame miraron a Kaede esta negó con la cabeza.
-Esas palabras solo fueron para el alma de Kagome -dijo Kaede y las demás asintieron y espolearon su caballo detrás de la más joven del grupo.
-Hasta siempre… Mis hijas -susurro Kaede y el viento llevo sus palabras a los oídos de las chicas que sonrieron, para aumentar la velocidad de sus caballos.
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Inutashio miro a la gran sacerdotisa en el espejo sagrado de la luna, mientras su mujer, Seiko, se tapó la boca para ocultar la sonrisa en sus rojos labios.
-Sesshomaru esta renuente a seguir sus instintos -Le dice Seiko a Kaede- aún está enojado porque se le ocultara el que su futura mujer fuera humana, pero esa es una de las pruebas y temo que falle.
-Ese cachorro está agotando mi paciencia -murmura Inutashio y Kaede niega con la cabeza
-Entonces debes ordenarle como Comandante que eres, él está bajo tus ordenes -dice Kaede muy seria- la niña no debe morir, solo es un recipiente.
-En serio quiero ver eso -dice Seiko pensando en su hijo mayor sesshomaru- mi pequeño Inuyasha al contrario está muy emocionado, nunca ha ido al mundo humano y el que su compañera sea humana no le molesta, pero le preocupa… cosa que me gustaría tranquilizar, pero es mejor que aprenda sobre la marcha.
-¿Qué pasa con los demás? -cuestiona Kaede, ya que no permitirá ningún cabo suelto para que esta situación acabe de una vez y para siempre.
-Están listo y ansiosos, tienen muchos siglos esperando por sus compañeras -dice Seiko pensando otra vez en su hijo mayor- y no están dispuesto a esperar más… en serio, porque mi Sessh no puede actuar igual al menos con eso.
-Debo decir que cada vez que ha ido al mundo humano no ha visto muchas cosas buenas de ellos- murmura Inutashio
-Pero siempre le he dicho que no juzgue a miles por uno -dice Seiko abatida.
-Entonces todo está como debe ser -dice Kaede para desaparecer de la superficie del espejo.
