LAS BUENAS, LOS MALOS Y LOS PERROS

*En un mundo donde el destino rige tu camino, el deseo y el deber se enfrentaran.*

Capitulo

III

Las Buenas: Deseos

Kagome mira la niña dormir pacíficamente después de una muerte prematura. Detrás de ella sentía la mirada dorada de Sesshomaru. Aun no podía creer que hubiera venido… él dijo que la odiaba por ser humana.

-¿A qué has venido? -pregunta Kagome dejándose caer al lado de la niña y recostándose del tronco del árbol donde estaban descansando mientras esperaban a los demás.

-Mi padre me ordeno que viniera -dice sesshomaru de manera clara y ve como los ojos de Kagome se oscurecen antes de que ella desvié la mirada- ¿Por qué no me dijiste que eras una miko guerrera?

-Sigo siendo humana… aun así seguirías odiándome-responde a su vez kagome mirándolo con tristeza

-No te odio -responde Sesshomaru afilando la mirada- no pongas palabras en mi boca

-Desprecias mi raza es lo mismo -dice a su vez la joven- hemos estado juntos en sueños durante mucho tiempo sesshomaru, cada vez que intentaba decírtelo te negabas hablar de cualquier cosa relacionados con los humanos, así que dime sesshomaru, ¿Cuándo te iba a decir que era humana?

-Debiste insistir más -le dice sesshomaru y Kagome lo mira

-Si te lo decía, mi tiempo contigo se acabaría -susurra está mirándolo a los ojos- solo trataba de retrasarlo, sabía que no eras de este mundo y que nunca vendrías por a mi… lo que pensaras de mí no importaba y aun no importa.

-Planeabas abandonarme -asevera el demonio descruzando los brazos de su pecho- ¡ME ABANDONASTE!

-¡Tú me abandonaste cuando te marchaste de nuestro lugar al saber que era humana! -exclama kagome con lágrimas en los ojos

-¡Volví la noche siguiente, pero tú no! -Exclama a su vez el Inu- ¡eso dice mucho de los humanos!

-¡SUELTA ESO DE HUMANOS AQUÍ Y ALLA! -explota la miko poniendo de pie destellando energía purificadora- ¡ME SENTI HUMILLADA Y ABANDONADA! -grita furiosa la miko caminando para enfrentarlo- ¡Y NO ME RECLAMES CUANDO FUISTE TÚ EL QUE SE MARCHÓ PRIMERO, DEJÁNDOME EN EL SUELO FRIO CON SOLO MÁS QUE MIS CABELLOS CUBRIENDO MI CUERPO TEMBLOROSO DE LO QUE TÚ LE HABÍAS HECHO A CADA CENTÍMETRO DE MI PIEL Y LUGAR OCULTO!-grito esta con las mejillas rojas- ¡cuando debiste quedarte a discutir mi estado… tal vez hubiera salido en el tema el que era una miko guerrera!-siguió gritando pero su voz se debilitaba por las lágrimas en los ojos y las mejillas como tomates, mientras que al mismo tiempo le daba pequeñas descargas purificadoras en el pecho para hacerle sentir un poco del dolor que ella sintió cuando él le dio la espalda esa noche de ensueño cuando le entrego su alma y él le enseño el placer de tocar el cuerpo de la persona que amas, para después dejarla desnuda en el lugar en el que se juntaban cada vez que entraba en sueño profundo y su alma dejaba su cuerpo para ir en busca del alma del demonio- tal vez… ya no me necesitas…

-Te entregaste a mí, eres mía Kagome, no lo dudes ni por un segundo… entiendes -dice el Inu tomándola por la cadera, mientras con la otra garra le acariciaba el labio inferior

-Entonces porque nunca hablaste de venir a buscarme…-susurra kagome con lágrimas en los ojos- deseaba tanto… (hipo) escuchar…(gemidos) esas palabras

-Pequeña… -susurra Sesshomaru mordiendo suavemente los suaves labios de la miko- el tiempo de un humano es corto… pensé ¿Para qué arriesgarse? ¿Porque no dejarte libre?… así yo no me apegaría a ti, no te extrañaría cuando abandonaras este mundo

-El tiempo no es importante, solo la calidad de los momentos vividos es lo que importa… es lo que dura toda la eternidad.-susurra kagome pidiendo más de la boca del Inu mientras pasaba su pequeña lengua sobre el labio inferior de sesshomaru.

"Sigue tu corazón es la única manera de salvar tu alma" la voz de su señora Kaede resonó en la cabeza de kagome mientras se perdía en la dulce tortura que sesshomaru le proporcionaba a su pechos luego de haberlos liberados del aori.

Como si fuera el último momento de su vida ambos se desnudaron rápidamente, dejándose caer sobre la hierba detrás del árbol donde la pequeña niña de nombre Rin dormía. Querían probar de nuevo las delicias de unir sus cuerpos, no lo entendía, pero cada vez que estaban juntos sus pechos latían rápidamente, sus respiraciones ansiaban la del otro.

-Es definitivo… Kagome… -susurro sesshomaru mientras besaba el canal entre los suaves y tersos pechos de la miko, y las garras se deslizaba por la húmeda, palpitante y tersa piel de entre sus piernas- me has entregado tu alma y ahora…

-Te entregare… mi cuerpo, te amo sesshomaru -susurro kagome con firmeza, para gemir- Aaaaahh -cuando el Inu volvió a torturar sus pezones con los colmillos y luego seguía bajando deslizando la lengua por su vientre al llegar a él para seguir su trayecto hasta el calor de la unión de sus largos y tersos muslos- ¡Sessh! -grito echando la cabeza hacia atrás, mientras elevaba las caderas y enterraba los dedos en la larga cabellera plateada cuando sesshomaru mordió el nudo pequeño de nervios que la volvía loca y lo hacía vibrar hasta que la miko alcanzo su primer orgasmo

-¡Oh dios! -gimió temblorosa y dando pequeñas respiraciones

-Te lo prohíbo…-susurra sesshomaru mientras se colocaba en la entrada de la miko pero sin penetrar

-Odio…(respira entrecortadamente cuando siente la punta del miembro de sesshomaru rozar su entrada) que… me des… ordenes…-respirando profundo cuando sesshomaru la beso fuertemente

-Te Prohíbo abandonarme -dijo este con firmeza mientras la penetraba haciéndola suya totalmente

-¡SESSH! -grito kagome dejando caer la frente en el cuello de sesshomaru mientras respiraba profundo cuando el dolor de ser tomada profundamente le cegó y lágrimas se deslizaron por sus mejillas

-Sshh-susurro sesshomaru lamiendo con su aspera lengua las mejillas mojadas de lágrimas y luego lamia sus labios pidiéndole que le dejara entrar, a lo que Kagome acepto.

Cuando sesshomaru sintió a su mujer relajarse, sus largos dedos volvieron a torturarla entre los húmedos pliegues, lo que provoco que ella misma empezara a moverse buscando su placer, haciendo que para el Inu fuera una tortura tanto los movimientos externos como los que sus húmedos pliegues internos le hacían a su miembro.

El tiempo los había absorbido y kagome lloraba pues su cuerpo no toleraría otro climax, su piel ardía, sus pezones palpitaban mientras sesshomaru entraba una y otra vez en su interior marcándola como suya de todas las maneras posible.

-¡Sessh!... no… mas… -gemía de manera confusa- por favor! -grito la miko cuando el orgasmo casi la alcanzaba pero sesshomaru evito que se viniera- por favor ya no más!

-Promételo -susurra con el aliento pesado sobre el cuello de Kagome pues la estaba tomando de espalda

-Que…! -gimo kagome confusa negando con la cabeza…

-Di, nunca te abandonare sesshomaru -le susurro mientras volvía a embestirla fuertemente haciendo revotar los pechos de Kagome entre las garras de sesshomaru

-Nooo…-susurro negando con la cabeza

-¡Dilooo!-gimió sesshomaru mientras retrasaba su propio orgasmo algo muy difícil de hacer cuando el interior de su miko era tan estrecho y caliente.

-Yo no… Aaahh-grito kagome al sentir al inu tocar su matriz con su siguiente embestida

-Dilo! -gimo sesshomaru apretando el nudo de nervios entre los pliegues de la miko haciendo estremecerse de placer pero sin alcanzar el orgasmo que necesitaba para liberarse

-Yo…-susurro con lágrimas de placer deslizando por sus mejillas- nunca te abandonare…-gimio cuando el volvió a penetrarla pero aun no le daba lo que quería- …sesshomaru -entonces el inu la elevo girándola para estar cara a cara y la embistió hasta que kagome se desmayó por la intensidad del orgasmo abrazada a su demonio.

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Kikyo, Inuyasha, Sango, Miroku, Ayame y Kouga caminaron el último tramo hasta donde estaban sus compañeros.

-No puedo creer que Kagome rompiera la joya -susurra Kikyo caminado al lado de Sango y Ayame, los chicos caminaban detrás de ellas

-La pregunta correcta seria… como es eso posible -se cuestiona Sango

-Revisamos cada parte del ferrocarril y no había señal de los dos fragmentos de la joya-dice Inuyasha

-Ninguna pudimos sentirla… es como si hubiera desaparecido -murmura Ayame acomodándose la escopeta sobre su hombro, única cosa que pudo salvar de la explosión…-tanta gente muerte… hemos fallado

-Hay cosas que son inevitable -dice Kouga apretando ligeramente el hombro de su mujer

-Lo de Kagome es definitivo… -susurra Kikyo tocando su pecho para detenerse al sentir un escalofrío cortante atravesar su espalda- debemos apresurarnos

Todos corrieron los últimos metros para encontrarse con el Inu y la miko.

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Kagome retiro el largo mechón de cabello plateado que descansaba sobre la mejilla de su ahora marido.

-No es justo…-susurra esta para acercar sus labios a los del Inu y besarlo suavemente

Entonces miro a la niña del otro lado del árbol y sonrió con tristeza al recordar todas las personas que murieron por su incompetencia "Al menos ella sobrevivió" pensó la miko para abrir su mano y dejar ver la perla de shikon con un hoyo en el medio, por donde su bala cruzo llevándose el fragmento central de esta.

-Ya es hora… -dijo Kagome y la perla empezó a brillar mientras más la acercaba a su pecho- solo el alma más poderosa sobrevivirá

Kagome fue envuelta en un haz de luz cuando la perla termino de entrar en su pecho, y como tenía los ojos cerrados no se percató de que la pequeña se había despertado y escuchado sus últimas palabras antes de desaparecer.