Aquí va el segundo capítulo, espero que os guste :) Es más largo en compensación por el primero que en mi opinión era muy corto y por el prólogo subido dos veces... :(
Bueno espero que os guste ^^ A leer!
Cuando llegaron a la estación, Lucy vio que Natsu estaba blanco. ¿Cuatro horas? Para ella serian pocas para ver al Dragon Slayer de fuego sufrir. Por culpa suya ahora tenía que hacer todo eso.
Cuando subieron y el tren se puso en marcha Natsu, que estaba sentado enfrente de Lucy, sufría endemoniadamente. Lanzó una mirada suplicante a Lucy antes de ponerse azul. Lucy tan solo pudo suspirar. ¿Hasta qué punto la tenia dominada, si con tan solo una mirada ella caía a sus pies? No es que me guste ni nada…. Simplemente me preocupa porque es mi amigo. Pensó Lucy.
Se levantó, se sentó al lado de él y le cogió su cabeza delicadamente hasta apoyarla en sus suaves y largas piernas.
-¿L-Lucy?
-Si Natsu, soy yo. Intenta dormirte y tal vez no lo pasarás tan mal.
-V-vale.
Lucy le acarició el cabello suavemente, en forma de masaje. Eso es lo que le hacía su madre cuando no podía dormir. Al cabo de unos momentos los gemidos de mareo pasaron a convertirse en ronquidos. Lucy sonrió.
Ahora podía levantarse e irse a su asiento, pero no lo hizo. ¿Por qué? Ni ella misma lo sabía. Además, tan poco pasaba nada. Natsu tenía razón. Debían acostumbrarse a esos acercamientos.
Cuando llegaron y el tren se paró Natsu logró abrir los ojos. Notó que estaba tumbado y cuando se fijó mejor vio que estaba en sus piernas. Se levantó y observó que la rubia se había quedado dormida. Se acercó a ella y la cogió estilo princesa para no despertarla.
Salió del tren y vio sus maletas. ¿Quién las había sacado?
-He sido yo.-Se giró y pudo divisar a una chica morena que debía tener más o menos su edad.-Yo he mandado a recoger vuestras maletas. Me llamo Pam y seré vuestra guía hasta vuestro hotel.
-Ah…-Es todo lo que pudo pronunciar Natsu.-Y-yo soy N-
-Natsu Dragneel.-Le interrumpió.-Y ella es Lucy Heartphilia. Los conozco. Ambos pertenecéis a Fairy Tail. Tu eres un Dragon Slayer de fuego y ella una maga celestial, poseedora de diez de las llaves doradas.
Natsu alzó la ceja. Iba a decir algo cuando notó su estomago rugir.
-Supongo que tendréis hambre. Por aquí por favor.
Hizo una señal a unos hombres con uniforme para que recogieran las maletas y se dispuso a ir al hotel.
Iban caminando desde hace unos minutos cuando Lucy empezó a abrir los ojos. Lo primero que vio fue a Natsu.
-¿N-Natsu?
-Buenas noches bella durmiente.-Dijo burlón.
-¿Noches?
En efecto ya era de noche. ¿Cuánto había dormido? Hacia un poco de frio y Lucy tuvo un ligero escalofrío que no paso desapercibido para Natsu.
Bajó a Lucy al suelo para que quedara de pie, se quitó su bufanda y se la puso alrededor del cuello de ella y después la volvió a subir como antes.
-¿Por qué has hecho eso?
-Porque tenías frio.
Ella se llevó las manos a la bufanda del hijo de Igneel y se la subió hasta la nariz. Olía a Natsu y eso le encantaba, aunque no sabía por qué.
El resto del camino pasó con un Natsu Concentrado en el camino y de que Lucy estuviera cómoda y una Lucy levemente sonrojada y sumisa en sus pensamientos.
Realmente llevo puesta su bufanda… Su más preciado tesoro. No. Lucy no te hagas ilusiones. Natsu ya ha comenzado la farsa, tan solo cometía su papel. Suspiró. ¿De verdad esperaba algo más? No es que me guste Natsu, pero… Me hubiera parecido bonito que…
Una voz interrumpió sus pensamientos.
-Ya hemos llegado.
Lucy notó que Natsu tenía intención de bajarla así que fingió hacerse la dormida.
-Luce. ¡He Luce! ¿Lucy?-Escuchó como suspiraba.-Se ha vuelto a dormir.
-Mejor vayan ahora a descansar, es tarde. Mañana nos reuniremos en la cafetería, que está siguiendo éste pasillo todo recto hasta el final, y hablaremos de ésta semana, ¿de acuerdo?
-Hi.
Lucy notó que subían escaleras siguiendo las instrucciones de una criada que le llevaría hasta lo que sería su cuarto. El Maestro les aseguró de que en la habitación se encargaría de hubiesen dos camas con la escusa de que son más tradicionales.
Grande fue la sorpresa de Natsu al encontrase solo con una cama. Cuando quiso decirle a la sirvienta el error ella ya se había marchado dejándoles intimidad. Vio que a su izquierda estaban sus maletas.
Se acercó a la cama de matrimonio y tumbó cuidadosamente a Lucy.
-Lucy… Realmente, ¿qué siento por ti?-Dijo dándole una caricia por toda la cara. Sin embargo cuando notó lo que había hecho apartó rápidamente la mano.
Yo no siento nada por Lucy. Ella tan solo es mi compañera. Mi mejor amiga. Amiga. Amiga. Natsu, solo amiga. Pero por alguna extraña razón esas palabras le quemaban el alma. Decidió no torturarse más y se dirigió al baño dispuesto a darse una ducha para aclarar sus pensamientos.
En cuanto escuchó la puerta del baño cerrarse Lucy se levantó de golpe.
¿Qué había sido eso? ¿Natsu realmente dijo lo que dijo? Se dirigió hacia su maleta y se puso el pijama. Consistía en unos pantalones cortos y una camiseta corta que le llegaba por encima del ombligo. Se había traído ese porque en esa época Hargeon era realmente caluroso y no contaba el tener que dormir con el pelirosa.
Lucy sintió la puerta del baño abrirse y cuando se dio la vuelta divisó a un pelirosa con tan solo un pantalón largo de pijama.
Natsu vio a Lucy y un escalofrío recorrió todo sus ser. Sintió que ella bajaba su mirada hasta su trabajado pecho y le gustó. Le gustó como ella se lo estaba comiendo con la mirada. Debía llevar el torso al descubierto más a menudo.
-Bonito pijama.-Le digo burlón.
-I-igualmente-La pobre maga celestial apartó la mirada antes de que pudiera empezar a babear.- ¿Como dormiremos?
-Pues con los ojos cerrados supongo.-Ella le fulminó con la mirada.
-Por haber dicho eso ahora tú dormirás en el suelo.
-¡Pero Luce!
-Pero nada. Por gracioso.-Dicho esto la rubia se giró y se acostó en la cama.
Él sin poder replicar gruñó por lo bajo y se tumbó en el suelo. Sin embargo no por mucho tiempo. No se dejaría doblegar tan fácilmente por la maga. Estaban en un hotel de cinco estrellas y si de verdad creía e iba a dormir en el suelo toda la semana es que es más tonta de lo que creía. Así que cuando Natsu se aseguró de que la rubia dormía profundamente se coló en un lado de la cama.
Y aun así estaba incomodo. Le faltaba algo. ¿Qué le faltaba? Lucy. Te falta Lucy. Siempre que vas a su casa duermes con ella, abrazándola. Maldito subconsciente que siempre tiene razón. Se giró para darle la cara a la maga celestial pero ésta estaba de espaldas. Se acercó a ella y le abrazó posesivamente de la cintura.
A Natsu no es que le gustase Lucy. Simplemente no soportaba la idea de que Lucy fuera de alguien más que no fuera él.
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¡Besos desde España!
