Los rayos de sol molestaban a una conocida rubia que descansaba felizmente en su cama, en un hotel de lujo, de cinco estrellas… ¿Podía ser mejor? Ya ni se acordaba el porqué de estar molesta. Así todo era genial. Se dio la vuelta y abrazó a Natsu, que la tenía sujeta por la cintura, y apoyó su cabeza en su pecho. Definitivamente la cosa no podía mejorar.

Espera. Retrocede un momento por favor. ¿Abrazando a Natsu? ¿Le tenía sujeta por la cintura? ¿Había apoyado su cabeza en el pecho de Natsu? Lucy abrió los ojos y corroboró que todo era cierto. Lanzó un grito y tiró de la cama al pobre hijo de Igneel.

-¿Pero qué haces?

-¿Qué haces tú en la cama?

-¡Tengo el mismo derecho que tu de estar!

Lucy iba a replicar cuando escuchó unos pasos dirigirse hacia ellos y un grito.

-¡Señoritos!

Natsu y Lucy se miraron alarmados. Seria sospechoso que entraran y vieran a Lucy roja, tapándose con la manta y gritando a Natsu y al pelirosa en el suelo respondiéndole de igual manera.

Lucy le lanzó una mirada al mago de fuego para que subiera a la cama. Petición que no tardó en cumplirse. Justo en el momento en que Natsu se terminaba de tapar con la sábana, la puerta se abrió:

-¿Ha pasado algo?-Preguntó la criada. Era una señora mayor, la cual ya tenía todo el pelo completamente gris.

-No… No pasa nada… Es solo que…-¡No se le ocurría nada!

-Lo que sucede,-Dijo Natsu llegando en su ayuda.- es que me gusta despertar a Lucy con cosquillas. ¿Verdad, Luce?

Lucy abrió los ojos. Ahí iba su venganza por lo del empujón. Natsu se colocó encima de ella y empezó a recorrer todas las partes donde sabía que tenía cosquillas.

Ella gritaba y él reía. Lucy intento levantar una pierna para darle una patada, pero lo que consiguió es que Natsu perdiera el equilibrio. Él puso los brazos en el último momento para no aplastar a Lucy. Sin embargo sus rostros quedaron a escasos centímetros de distancia. Ambos se quedaron petrificados ante su nueva y motivadora visión.

Lucy tenía delante un Natsu indefenso, dispuesto solamente para ella y lo tenía a punta de pistola para besarle. ¿Por qué quería besar a Natsu? Ni idea. Solamente sabía que quería hacerlo.

Natsu tenía debajo de él a una Lucy con el pelo esparcido por la cama, con los labios entreabiertos y un ligero y adorable sonrojo en sus mejillas. Quería besarla. Por alguna extraña razón que no comprendía (ni nosotros tampoco, ¿a qué no? xD) tenía unas ganas inmensas de inclinar la cabeza un poco más.

De hecho así lo hizo. Él bajaba. Ella Subía. Y cuando sus labios estuvieron a punto de rozarse…

-Ejem… Bueno, si los señoritos no desean nada más de mí, me retiro.-Acto seguido cerró la puerta.

Eso fue lo que necesitaron para recuperarse de su trance. Se separaron rápidamente sonrojados y apartaron sus miradas. Estuvieron un rato en un incómodo silencio hasta que Natsu habló.

-Creo que deberíamos bajar a desayunar.

-S-si.-Lucy cogió su ropa de la maleta y se metió en el baño.

Sin saber muy bien el porqué él la siguió hasta la puerta y se apoyó en ella. Al otro lado, Lucy, sin ser consciente de la localización de Natsu, también se apoyaba en la puerta y se dejaba caer. Quedando ambos en la misma posición en cada lado de la puerta.

¿Que ha sido eso? Pensó Lucy. ¿De verdad he estado a punto de besar a Natsu? Yo… ¿Quiero hacerlo?

¡Natsu! ¡Estúpido! ¿Qué has estado a punto de hacer? ¡Es tu mejor amiga joder! Lo sé, lo sé… yo no sé lo que quiero. Te gusta Lucy. Dichoso subconsciente con su dichosa voz burlona. No es verdad. Sí que lo es. No, no lo es. ¿Ah, no? ¿Y porque has estado a punto de besarla? Yo…

Natsu oyó que Lucy ya salía así que se vistió a la velocidad de la luz y se sentó despreocupadamente en la cama.

Ella salió y lo vio. Como si nada hubiera pasado. ¿Y qué le importaba? ¿Por qué se sentía así?

-Natsu/Lucy.-Dijeron a la vez.- Tú primero.-Volvieron a decir a la vez.-Creo que lo mejor es que hagamos que nada a pasado.-Por tercera vez consecutiva recitaron la frase a dúo.

Ambos se pusieron a reír.

-¿Entonces? ¿Amigos?-Dijo Natsu con una sonrisa.

-Amigos.-A pesar de todo a ambos les costó un mundo decir esas palabras y cuando se dieron la mano en forma de pacto una corriente eléctrica recorrió a ambos.

Salieron de la habitación hablando de cosas triviales y verdaderamente fingiendo que no había pasado nada. Siguieron las indicaciones que Pam le había dicho a Natsu la noche anterior y se dirigieron al comedor.

En una mesa encontraron a la guía, la cual Lucy todavía no había visto, y se encaminaron a sentarse con ella.

-Buenos días.-Dijo con una sonrisa pícara.

-Buenos días.-Dijo Lucy extrañada.- ¿Ocurre algo?

-Ya me han explicado el accidente de esta mañana.

-¿QUEE?-Dijeron ambos a la vez.

-Tranquilos. Sé que vuestro gremio es muy tradicional y seguro que no quería que compartierais cama por eso mismo, así que no diré nada.

-¡N-no sucedió nada!-Dijo Lucy sonrojada.

-¿Seguro?-Preguntó Pam con una sonrisa de nuevo pícara.

-Te aseguro que no ha pasado nada-Dijo Natsu con cierto tono molesto. Espera, ¿molesto?

-Bien en ese caso os informo de lo que tendréis que hacer. Hoy por ser el primer día será un poco light. Ahora, cuando terminéis de desayunar, iréis a dar una vuelta por el pueblo, comprareis un bañador y un biquini nuevo, comeréis en un restaurante que hay en la plaza que os he marcado en este mapa,-dijo entregándole un mapa de la cuidad.- iréis a la playa y luego vendréis a cenar aquí.

-¿Ya está? ¿Solo eso?-A Lucy realmente le parecía fácil.

-Sí. Solo eso. Pero recordad que os seguirán cámaras y os harán fotografías.

-Ya me parecía a mi todo muy fácil.-Lucy suspiró.

-Y es fácil. Solamente actuad naturales. Bueno, si me disculpáis yo me retiro.-Y tras sonreír por última vez, Pam se fue dando fuertes taconazos.

Mientras desayunaban hablaron de cosas triviales hasta que Natsu formuló ¡LA Pregunta!

-¿Y cómo lo haremos?

-¿No puedes olerlos o algo por el estilo?

Natsu negó con la cabeza.

-Hablé con el viejo y me dijo que estos tipos eran auténticos profesionales. Seguro que harán algo para que pueda usar mi olfato.

-¿Entonces qué haremos?

-Supongo… que deberemos fingir en todo momento.

-¿Dónde nos hemos metido Natsu?-Lucy dejo escapar un largo suspiro.

Natsu vio la cara de Lucy y en cierta manera se desilusionó. ¿Tanto le desagradaba tener que fingir ser su novia?

-Tranquila, solo será una semana.-A pesar de que lo dijo con una sonrisa, Lucy pudo distinguir en su voz un todo de dolor.

-Si…-Dijo Lucy no muy convencida.- ¿Vamos ya?

-¡Claro!

Subieron por última vez para que Lucy pudiera coger su bolso cuando cayó en algo.

-Natsu, ¿Cómo se supone que debemos comprar el bañador y el biquini?

-Pues no lo sé… Preguntemos en recepción.

Bajaron ya listos para ir a dar una vuelta y se acercaron al mostrador.

-¿Puedo ayudarles?

-Etto... Sí mire, somos Lucy Heartphilia y Natsu Dragneel y-

-¡Ah! Creo que ya se lo que se os ofrece.-Les cortó la morena. Se levantó y fue a buscar alguna cosa. Instantes después volvió con dos tarjetas.-Estas son unas tarjetas de crédito que podrán utilizar esta semana parea hacer vuestras compras. No tienen fondo, así que disfrútenlas.-Les ofreció con una sonrisa.

-¿S-s-sin fondo?-A Lucy le brillaban los ojo como cuando a Erza le das un pastel.

-L-Lucy das miedo.-Dijo Natsu asustado.

-¡Vamos!-Ahora la rubia sí que estaba verdaderamente entusiasmada.

Ambos iban caminando por la ciudad cuando un pensamiento sacudió la mente de la rubia.

¿Pareceremos una pareja? En realidad esto no es diferente a como vamos siempre… Y si…

Natsu iba tranquilamente caminando cuando notó que alguien le tomaba de la mano. Y con alguien me refiero a… ¡Sorpresa! Lucy. Al principio se sorprendió y sin querer apartó la mano. Miró a la rubia y vio que su expresión se había vuelto triste. ¿Por qué? De todos modos buscó su mano de nuevo y cuando la encontró la estrechó con fuerza.

-¿Natsu?

Natsu se detuvo y se acercó al oído de la rubia.

-Tienes razón.-Dijo en tono de burla.-Debemos parecer más una pareja.-Acto seguido bajó a su mejilla y la rozó suavemente con la nariz para después darle un suave beso en la mejilla.

Lucy se sonrojó al instante.

-¡B-b-b-baka!-Dijo balbuceando para luego asestarle un pequeño golpe en el hombro.

Él rió feliz. Sí. Sin duda sería una buena semana.