Clarisse

Si había algo en el mundo que Clarisse pudiera odiar mucho más que el perder una batalla o que el estúpido de Prissy Destruyera su lanza, era sin duda alguna el Maquillaje y las cosas de chicas. Podía notarse a simple vista que no tenía ninguna simpatía ni por el romance o las cosas cursis que la mayoría de las chicas de su edad pensaban, prefería mil veces golpear a los malos y destruir uno que otro carro de la cabaña de Apolo a ponerse frente a un espejo y untarse algo que la haría ver como un horrible payaso.

No, La hija de Ares no creía en esas tonterías sentimentales propias de las hijas de Afrodita (y no es que le cayeran mal todas, pero ya saben…), por lo que cuando llegó el tortuoso momento de tener la necesidad de usarlo, no tuvo más opción que pararse frente a la cabaña de dicha diosa Vanidosa como si le hubiese crecido tallo y hojas. Eso era totalmente patético.

Silena, quién había sido su amiga, le invitó cordialmente a que pasara un día de "belleza" juntas, porque al final le había podido contar aquello que más le estaba atormentando y solo ella era la más experta e indicada para ayudarla.

Cuando las puertas de esa rosada cabaña le dieron la bienvenida, Clarisse se sintió intimidada (lo cual era extraño, ¡Nadie podía asustar más que ella!) pero Silena le compartió una sonrisa llena de confianza y la empujó con una fuerza que no conocía hacia las profundidades de la cueva llena de perfume y ropa de marca a la que llamaban "Hogar".

Bien, pensó ella, nada extraño había pasado apenas pisó el lugar, y sencillamente sintió ganas de vomitar como efecto natural, a lo que Silena le ofreció una cubeta rosa con encajes bordados que parecía un caramelo. Eww, terminaría por sacar todo su desayuno en una sola sentada.

—Entonces, te gusta Chris—

El vómito de Clarisse casi manchó todo el precioso tapete persa del suelo, ¿Por qué los hijos de afrodita siempre soltaban con preguntas tan deprisa? ¿Es que no conocían la discreción?

—Supongo que eso es un Sí—dijo Silena, parecía tan entusiasmada como un perro Chihuahua— y quieres llamar su atención.

No respondió, a lo que Silena soltó un chillido que le rompió los tímpanos. Demonios, la leía igual que un libro abierto y si no fuera su amiga, ya le hubiese dado una paliza por humillarla.

—¿Podrías evitar gritarlo por todos lados?—le gruñó completamente avergonzada, Silena cubrió su boca culpable— solo quiero… solo quiero que me mire por una vez, ya sabes…de esa forma.

Su amiga sonrió con picardía, entendía perfectamente sus palabras y no bastó más para que pusiera manos sobre de ella. La hija de Afrodita le hizo moverse de aquí para haya con ropas muy incómodas y jugando con su cabello rebelde, tratándola como a una Barbie muy agresiva la cual se negaba rotundamente a usar los vestidos que ella le ponía de frente, es decir, ¿cómo demonios podría entrenar con esas cosas que dejaban a la vista todo? Ni loca, en sueños, ni aunque una gran profecía dependiera de ello.

La parte del maquillaje fue una experiencia odiosa, compadecía a la pobre Silena por cada vez que se movía y el delineador se le escurría por los ojos, no era su culpa que los movimientos naturales de evasión la defendieran, y no fue hasta que la brocha para el rubor le acarició se calmó por completo, sentir las habilidosas manos de la chica le causaba mucho sueño.

—Bien, creo que necesito respirar—dijo, torció sus dedos un segundo y se desplomó en la cama para retomar acción.

Clarisse sabía, no iba a ser un campo de flores hacerla lucir tan brillante, pero le preocupaba que ni la líder de la cabaña del amor pudiese hacer algo por ella. Silena no parecía convencida de su trabajo, más sin embargo le dio el espejo para que juzgara por su propia palabra.

Y lo primero que le vino a la mente fue "¿Quién demonios es esa?"

El maquillaje la había dejado irreconocible, mucho más preciosa e indudablemente brillante, incluso parecía sonreír con la mirada aunque estuviese más cuestionándose si el espejo no estaba encantado, pero por supuesto que estaba Cambiada.

—Clary, no soy una experta dando consejos de citas—dijo Silena—bueno, puede que lo sea, pero creo que siendo tu misma lograrás que voltee a verte con la boca abierta. Eres guapa golpeando idiotas.

Clarisse asintió, a pesar de ser una estúpida manera de perder el tiempo se sintió aliviada, ahora podía decir que no le tenía miedo a absolutamente nada, ni siquiera un cambio de imagen gratis en la cabaña de Afrodita.

Cuando salió de nuevo, después de remover el maquillaje anti-agua con muchísimo desmaquillante y bolitas de algodón, se sintió un poco más segura, tal vez con las palabras de Silena fuera capaz de dejar boquiabierto a Chris Rodríguez con un movimiento de su nueva lanza Eléctrica.

Al llegar al campo de entrenamiento donde la mayoría de los chicos de la cabaña de Apolo y Hermes practicaban, decidió acercarse con la frente en alto y sacando el pecho tal cual le había mencionado la hija de afrodita, dispuesta a darle la paliza de su vida. De momento, todos comenzaron a seguirle con la mirada, ¿A caso alzar el pecho con dignidad era tan impactante?, no les prestó atención, solo cuando alzó su mano para saludar a Chris y empujar a los gemelos Stoll para que se largaran, fue que notó que algo estaba mal, demasiado mal.

—¡Por los calzones de Hades!—

—¿Quién dioses eres tú, lindura?—

¿Lindura? Bien, alguien se había ganado una paliza segura y gratis.

—¿De qué hablas idiota? ¿A quién le dices lindura?—gruñó y golpeó a Connor con brusquedad. Muchos otros chicos comenzaron a gritarle "¡Golpéame a mi también!"—¿Qué les sucede? Están todos muy raros hoy, ¿A caso quieren que los pulverice?

—Oh Demonios, ¿Clarisse?—dijo Chris con una mirada incrédula demasiado grosera, Los gemelos Stoll lanzaron una exclamación de sorpresa—¿Qué te ha…?

—Habla claro, punk —se cruzó de brazos, alguien de la cabaña de Apolo donó su escudo de bronce y Chris se lo tendió nervioso. Clarisse miró su reflejo y casi dio un doble mortal hacia atrás con una caía en Split.

¡¿Pero qué…?!

—B-bueno…—tartamudeó Chris— estás Preciosa.

Clarisse no podía hablar, ¡Por su padre que no podía hablar! Estaba fascinante, enloquecedoramente bella, todo su enmarañado cabello ahora caía perfecto sobre sus hombros y su maquillaje natural era toda una obra de arte. Era Hermosa, y lo mejor de todo, seguía siendo ella.

Los demás exclamaban "¿¡Esa es Clarisse!?" y alguno que otro de sus hermanos cayó desmayado al instante, pero El hijo de Hermes ni siquiera podía mirarla a los ojos, su cara estaba tan roja que podía ver el vapor saliendo de sus orejas.

—No digo que antes no fueras bella… quiero decir—se removió nervioso, Clarisse sonrió con sorna y para mala suerte de los chicos, fue un gesto peligrosamente atractivo— T-tu siempre me has parecido linda y…

—Dejemos de hablar, si gano tendrás que buscarme después de la fogata—Alzó su lanza y la dirigió hacia el pecho del chico— prepárate para la golpiza de tu vida.

Chris asintió totalmente embelesado, "Pan comido" Pensó Clarisse, no tardaría ni diez minutos en tenerlo en el suelo y con su pie sobre el pecho del hijo de Hermes, y silenciosamente le agradeció a aquella diosa novia de su padre que le había hecho el favor a tiempo.

Magia de afrodita, ¿Eh? No siempre era para cursis chicas tontas.


¡Muchas gracias por sus reviews! espero que les guste este que me costó un poco menos de trabajo, Clarisse era mucho más clara de narrar y espero que no me haya salido muy OCC :c sé que fue muy rápido, pero quería que fueran capítulos cortos y bonitos, algo que deje pero no sea muy largo.

Gracias a Mister Walker y a Charming por sus Reviews alentadores, ¡espero que les guste mucho más!