Rachel
Si tener a todo un campamento alerta con solo unos cuantos jefes de cabaña y un centauro no era un verdadero dolor en el trasero, entonces no lo habían experimentado nunca.
Rachel, por el contrario, sentía que tenía todo el peso del universo sobre sus hombros pecosos, ¿Quién diría que ella acabaría tomando las decisiones importantes? Ni siquiera era semidiosa, solamente dejaba que una espesa nube verde saliera de su boca y tomara posesión de su cuerpo. Nada fuera de lo común.
Con las noches en vela y todo el mundo más nervioso que un conejillo de indias, Intentaba conciliar el sueño, obteniendo el mismo resultado de siempre: Un insomnio arrasador y las ganas de robar los rizadores de la cola de Quirón.
Los romanos se acercaban cada día más y ella no tenía nada para liderar a todo un campamento lleno de niños hiperactivos y Disléxicos. ¿Qué podía hacer? Lo más cercano que alguna vez estuvo de una batalla fue cuando le lanzó un peine azul a Cronos, después de haber cruzado el laberinto de Dédalo. La impotencia y el miedo le subían por la garganta, pero no podía dejar que los demás la vieran caer de un ataque nervioso cuando debía liderarlos al frente.
A la mañana que despertó, ya los tenían rodeados. No supo cuándo o cómo, pero un ejército de chicos militares vestidos de Dorado y con camisetas moradas armados hasta los dientes la recibieron junto a su desayuno. La llevaron a rastras. Amables y delicados no eran precisamente las palabras que usaría para describir cómo Grover y ella fueron escoltados hacia dónde se encontraban los líderes del campamento Romano, pero no se quejó. Trató de mantener la postura digna de una chica Neoyorquina.
El terror comenzó a invadirla, ¿qué haría ahora? ¿Rogar diplomáticamente que no atravesaran a sus amigos con esas bonitas espadas hechas de oro? No quería verlos, ni soportar que el campamento cayera por su culpa. Rezó un milagro, a cualquier dios que pudiera escucharla ( o que quisiera) por que le diera el valor necesario para hacerles frente, incluso si tenía que sacrificarse por los demás.
Ante ella, una chica de cabello negro y mirada furiosa los esperaba. Junto a ella estaba otro grupo de chicos que se les leía en la cara que claramente sabían pelear, y si se atrevía a escapar, no dudarían en ir por ella.
Grover resoplaba nervioso y balaba de vez en cuando. Rachel volvió a intentar hablar con los dioses, pidiéndoles que les ayudaran a convencer a los romanos que podían confiar en ellos (incluso si podía hacer una escena del humo verde no estaría mal). Nada. Su mente se quedó en un silencio desconsolador. Al parecer, los dioses tenían mejores asuntos que salvar sus vidas.
—Sus nombres—le ordenó, con una fuerza indudablemente de una verdadera guerrera. Rachel tembló al instante.
—G-grover Underwood, Señora—respondió su amigo, un "Beeee" escapó de improvisto y cubrió su boca.
—Rachel Elizabeth Dare—musitó ella, sin saber si omitir la parte de "El oráculo de Delphi" en su oración. La chica no apartó la mirada de ellos.
—Yo soy Reyna, pretora de la nueva roma—Su postura apenas se relajó un poco, parecía dudosa de lo que estaba haciendo, pero aun así prosiguió—Sus amigos han provocado caos en mi hogar.
—¿Lo…lamentamos?—dijo Grover, Reyna le lanzó una gélida mirada que le hizo callar. Los perros que tenía alrededor de ella les gruñeron, listos para atacar. Nuevamente gritó a algún dios, el que fuera, que le dedicara cinco minutos de su inmortal existencia que les ayudara— ¡En serio, lo lamentamos!
—Deberíamos dejar esto de lado, seguramente ha sido un error—Rachel intentó con su mejor esfuerzo— Estoy segura que ninguno de ellos haría algo así. Con Percy a su lado…
—Confío en el Juicio de Percy Jackson—le interrumpió severamente— pero no en ustedes.
Rachel se mordió los labios, ¿qué haría? ¿Cómo salían de aquello?
—¡Ah! Reyna, así que ya tienes a los graecus—dijo una voz a la distancia. La chica al mando bufó y se puso aún más tensa— Deberíamos acabar con ellos ahora, ni siquiera tienen el nivel para defenderse ante nosotros.
El tono de voz y las palabras usadas le sonaron a insulto. Rachel no conocía a esa persona, pero podía hacerse una idea de lo pedante (incluso para sus colegas) que podía ser. La furia le hizo enrojecer la cara, quemándole la piel y haciendo que su espalda se pudiera recta, tan firme como una pared. Apretó los labios, para no decir alguna tontería.
—La guerra no siempre se resume en golpear antes que preguntar, Octavian—Reyna sonaba sensata, pero aquel tipo no parecía querer apoyarla.
—No hay nada qué preguntar, seguramente son todas mentiras—siseó, Ni siquiera los miraba a la cara— He escuchado incluso que tienen un Oráculo, lo cual no veo por ningún lado. Seguro, otra de sus tretas griegas para distraernos.
Podía visualizar el poder de la seguridad en sus palabras, la mayoría de los chicos ya comenzaban a apuntarle con sus armas. Rachel sintió el miedo escapar por su respiración que poco a poco se hacía irregular, presa del enojo y las ganas de abofetear al tal "Octavian". No solo se burlaba de sus amigos, sino también de su puesto. El calor de su rostro se dirigió a todas partes de su cuerpo y por fin, después de haberlo pensado una eternidad, les hizo frente a aquellos que la mantenían retenida.
—Deberías cuidar tus palabras, Octavian, Hijo de Apolo—le dijo con solemnidad y la barbilla en alto— incluso los romanos respetan al Oráculo de Tu padre.
—¿Oráculo? ¡JÁ! Son una Linda Ment-…
Rachel no aguantó más, el calor y la sensación de fortaleza le invadieron como el perfume más caro de la Cabaña de Afrodita. Sacó el pecho y puso fuerza en sus hombros, al tiempo que una ráfaga de viento sacudía los estandartes y las capas romanas. Todos, entonces, concentraron su vista en ella (algunos sorprendidos y otros cayendo al suelo). Se preguntó si estaría saliendo humo verde de su boca, pero no notaba que fuera a desmayarse. Al contrario, La emoción y el valor corrían sobre su piel como un escudo que la hacía resplandecer (literalmente, brillar como el sol). El chico Octavian (que parecía un espantapájaros rubio) dejó su boca abierta y los ojos perdidos sobre ella.
Quitó un mechó de su rojo cabello de un manotazo, diciendo:
—¿Qué decías sobre los Oráculos, Punk? —Jamás había experimentado tal confianza en su vida. Se sentía tan llena de poder, y verdaderamente Hermosa— Yo soy el Oráculo de Delphi.
—LINDOS—soltó de golpe, haciendo que toda la legión le mirara confundidos. Reyna se cubrió la boca, dispuesta a soltar una carcajada que haría que dudaran de su puesto de Pretora. Rachel alzó una ceja y puso sus brazos en jarras, la cara de Octavian se puso increíblemente roja— He dicho que los Oráculos son Lindos.
Grover le miró incrédulo y ella, ante los escudos Romanos, también compartió su sorpresa. No recordaba haberse levantado con ese maquillaje, ni mucho menos esa vaporosa toga, o su cabello convertido en una obra de arte sacada de las revistas de moda. Oh, se veía preciosa, incluso algunos legionarios le miraban pasmados, a lo que ella les correspondía con una sonrisa y ¡BUM! Caían directo al suelo.
—Eso fue lo que Pensé—dijo, y otro par de chicos también cayeron al suelo. Al parecer, si la guerra se daba, no estarían tan perdidos. Rachel agradeció, no a todos, sino a una, quien le había brindado la fuerza que rogó desde el principio. No era una guerrera ni una estratega, pero deseaba con todo su corazón defender lo que era de ella y de sus amigos, aún si sus tácticas no eran las más adecuadas.
Aplaudió a Afrodita (tenía que ser ella, ¿quién más regalaría cambios de Look gratis? ), quien había demostrado que ante un cambio de imagen, nadie se resistía. Pues tal vez ella no perteneciera a la guerra, pero había iniciado algunas. Y sin ella, Roma no existiría.
Ja, quería escribir éste con muchas ganas. La pareja en si me da muchísima risa y me inspiré en una imagen para escribirla.
Sé que su encuentro no es así (bueno, en realidad intenté que así fuera) pero aún no leo la casa de Hades, so, si no les agrada puedo entenderlo.
Todo éste mundo es del Tío Rick (se me a olvidado darle las gracias) y nada de ésto es de mi Autoría.
KatAnnClaBe: gracias por leerme, de verdad, y que te hayan gustado. Voy a terminarlo si o si. Muchooos besos
Trix Malfoy: ¡MUCHAS GRACIAS! me alegra muchisisisisimo ((:
Angie Muffiin: aquí tienes chica (?)
klan: Por su puesto, estás servida(o) mi estimado(a)
DemigoOnFire: Terminé el hijo de Neptuno y me encantó. Amo definitivamente a Hazel y Frank, y nadie me hará pensar lo contrario. Espero no decepcionarte.
ComeGalletas: y yo estoy completamente enamorada de ti por leerme, muchísimas gracias. Larga vida a la señora Afrodita, que haga nuestras vidas amorosas interesantes.
La sirenita: me siento alagada de que Ariel me haya mandando un rewiew(?) muchisisiSISISIsisimas gracias por escribirme.
Espero no defraudar a Nadie y continuaré, ¡Lo juro! aun no muero.
Muchos besos a todos, con cariño.
Kura.
