3. ITALIA
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Si Kanon creía que estaba extrañándolo y pensando a menudo en él… estaba en lo cierto, claro que lo hacía, pero el muy degenerado no lo entendía, ni entendía de razones… y sus estúpidas fotos de la conquista de la noche le estaban alterando los nervios, si seguía tirando de la cuerda acabaría, un día de esos, buscándolo pero para sacarle cada uno de los dientes y a ver ahora con que le haría una felación a alguien…
Tres meses habían pasado, tres meses desde que se fue, y él, estaba ahí simplemente siendo miserable en Atenas, hasta que se cansó, renunció al trabajo de publicista que tenía, gozó con arrojarle el título al "mejor publicista" a su compañero cretino: Aioria Deligiannis; tomó una parte del dinero que tenía guardado y se marchó, no era tan difícil viajar así con poco presupuesto por Europa… o al menos eso pensaba.
Roma, era una ciudad bulliciosa, por el día o por la noche era un lugar alegre, lleno de turistas, y de habitantes locales que buscaban divertirse. Con quién pasar la noche no le hacía falta, podía conseguirse a quien fuese, pero no le apetecía, era un patético que gustaba de toquetearse solo rememorando los viejos recuerdos del cachondeo con su propio hermano… y más asqueado se sentía de su patetismo.
El vagón del subterráneo se frenó de golpe haciendo que algunos pobres salieran despedidos hacia el fondo del mismo, como una especia de Jenga humano que se había desmoronado.
Contra él se estrelló un joven, con todo su peso, estuvieron a punto de salir despedidos también entre las jocosas maldiciones en italiano de las personas, pero el tipo estaba tan bueno que no le importó sostenerlo con su propio cuerpo… rubio y con cuerpo de pecado ¿Quién se quejaría?
—Lo siento —se disculpó en un inglés deplorable.
Saga le sonrió amistoso, al menos había tenido el detalle de darse cuenta de que no hablaba italiano porque era un turista más.
—No importa —rezongó el griego.
—No eres de acá, ¿verdad?
—No, en realidad tengo cerca de un mes recorriendo Italia… mañana justamente me voy.
—Qué pena…
—¿Por?
—Pareces interesante… —le soltó el desconocido con aquel gesto que se le antojaba sensual, con una mirada azul celeste bellísima. — Il mio nome èMilo...
—Saga...
Un par de estaciones después estaban besándose en un rincón de la estación en la que se supone él debía bajar, y luego estaban entretenidos recorriéndose con las manos.
Después… sexo oral en público, contra una columna, en un lugar oscuro y que salía del foco de la cámara. Nunca había hecho eso, y se sentía tan bien, eran del tipo de cosas que Kanon disfrutaba hacer, pero que a él le cohibían un poco… y ya le daba lo mismo, si los atrapaba la policía… pues nada, tendría que pagar la multa o lo que sea que sucediera.
Deseó con tantas ganas tomarle una foto al desconocido rubio mientras se lo llevaba a la boca para enviarle la imagen a Kanon… pero pensó en que eso era ser tan vil como él… y Saga no era un desgraciado… no tanto.
Tres cosas sucedieron esa noche: la primera es que se la chupó a un tipo auténticamente rubio… hasta tenía un ligero patrón de vellos rubios en el pubis, nunca había estado con una rubia natural, mucho menos con un hombre rubio; la segunda… que cuando buscó el móvil ya no lo tenía ¡Se lo había robado aquel cabrón sopla pollas! Maldijo para sus adentros, pero se encogió de hombros, no era un móvil tan caro; la tercera… es que caminó desde esa estación hasta la parada del bus más próxima… con la bolsa trasera del pantalón casi desprendida… donde debía estar la cartera… no había nada, sino un corte fino y preciso que le había dejado colgada la bolsa…
Fue el sexo oral más caro de su vida… ¡Era culpa de Kanon! ¡¿De quién si no?!
